Una nueva forma de amar
By Xris
Capitulo 11
Una larga noche
La calle aun vacía y silenciosa… ah excepción de los sonidos huecos de unos pasos en el pavimento. Las cosas empezaban a tomar formas con los primeros rayos de sol, el cual aun no bañaba de calor su camino… ya que la densa nube de rocío hacia húmeda y fría la atmósfera
-aaatshhhhh- sacudió Yoh la cabeza al estornudar.
-Es extraño que este tan frió al amanecer, aun no estamos en otoño y falta mucho para el invierno- el shaman frotaba sus manos en ambos brazos.
Su apariencia era más desaliñada que de costumbre, y la sombra bajo sus ojos demostraba la falta de sueño en el chico. Bostezó abriendo ampliamente la boca pero de pronto volvió a estornudar otra vez, haciéndolo estremecer.
-Es mejor que me apresure si no me resfriaré- estiró sus brazos a ambas direcciones, necesitaba extender y relajar su cuerpo… -a pesar que fue muy larga la noche fue muy provechosa- y una sincera sonrisa se dibujó en sus labios.
Unos minutos después ya se encontraba frente a la pensión Fumbari…
-Es mejor que nadie me vea, así no tendré que enfrentar las preguntas- y con movimientos cautelosos, Yoh abrió la puerta y se deslizó dentro de la casa.
-Es raro que no se presentara Amidamaru… necesito hablar con…- pero no pudo terminar ya que aunque iba a hurtadilla todos los que estaban sentados esperando el desayuno se percataron de su presencia.
Ren, Horo, Manta, Pillika y Fausto estaban sentados en la mesa mientras Ryu, Tamao y Jun servían el desayuno.
-¡Don Yoh!- llamó emocionado Ryu, e Yoh tragó saliva… era obvio que ahora lo atacarían con preguntas…pero… -¿Quiere desayunar con nosotros?.
Los demás presentes regresaron su atención a su propio plato de comida, Ren y Horo a pelear y Pillika platicaba animadamente con Manta.
Yoh no era tan inteligente pero sabia que algo extraño pasaba ahí… era muy temprano que para que estuvieran despiertos… y la discreción de todos ante su llegada fue algo irreal. Yoh se rascó su cabeza sin entender nada…
-¿Don Yoh?- insistió Ryu.
-Gracias Ryu pero no tengo apetito- y sin querer enfrentarse a alguna otra pregunta, giró y subió pesadamente las escalaras, ya no tenía caso esconder su llegada. Estaba seguro que no podría huir al regaño de Anna…. Anna… ¿Por qué no estaba Anna en el comedor?... ¿Y los abuelos?
En el comedor, al ver desaparecer la shaman escaleras arriba, todos los presentes dejaron de actuar como un dia ordinario… ya que no lo era.
-¿Por qué no se lo dijiste Ren?... el no sabe que Anna se ha marchado…- preguntó Horo Horo con un tono de seriedad.
-porque no es nuestro asunto Hoto…-Ren clavó la vista en el plato que Manta acababa de poner frente a él pero la falta de apetito le hizo ver insípido el desayuno antes de probarlo.
-pero él aun no está enterado…-dijo Manta preocupado, luchando por no ir a buscar a su amigo…
-pero lo hará… tarde o temprano lo hará…- continuó Ren…
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El castaño entró arrastrando los pies a su habitación… lo primero que vio fue al samurai que estaba sentado en una esquina en su posición habitual de meditación.
-Con que aquí estabas… sabes me hubieras servido de mucha ayuda Amidamaru…- el joven se dejó caer pesadamente a su futón. Sus ojos pesaban tanto, y sus movimientos eran muy torpes, en cansancio se estaba apoderando de él y ahora se sentía como una marioneta.
-Amo Yoh…- dijo seriamente el espíritu…
-No… ahora no Amidamaru... déjame dormir y luego me dices porque no apareciste…- el chico hundía su rostro es el suave almohadón, mientras movía a ambos lados su cabeza para acomodarse bien… -tengo que aprovechar lo más posible antes de que Anita venga a levantarme-
-Amo Yoh…- el semblante del samurai seguía inmutable tanto como su rígida posición.
Todo alrededor de Yoh se estaba oscureciendo… estaba tan agotado. Pero estaba orgulloso ya que se esforzó al máximo y cumplió su objetivo.
-Lo logre Amidamaru… fue mejor de lo que esperaba… un par de noches más y podré...- ya eran balbuceos los de el shaman… pero antes de perder la conciencia escucho las palabras del espíritu…
-Ella se fue…- segundos después de la declaración del samurai, las palabras hacían efecto.
Los ojos del castaño se abrieron de par en par… a pesar de que su cerebro no reaccionaba ante el nivel de cansancio, esas palabras las entendió su corazón, quien alarmado impulsó al shaman con misteriosas fuerzas a incorporarse… miró un momento al espíritu, y trastabillando salió de su habitación.
No esperó más, no importó su alrededor, o la torpeza de su cuerpo, el solo tenía como objetivo en su mente la puerta de Anna, la cual alcanzó y abrió violentamente.
Miró a su alrededor… la misma habitación, con su dulce aroma impregnado… pero ahora estaba fría y vacía… como su alma en ese momento.
Sintió como un temblor debilitaron sus piernas y amenazaba con hacerlo perder el equilibrio. Había tantas cosas tan confusas, pero Yoh no era un hombre de pensamientos, y no resolvería nada pensando en que paso… el necesitaba actuar.
Regresó rápidamente a su habitación…
-¿Dónde?- pregunto el shaman con respiración entrecortada, parecía extremadamente furioso… y el samurai no lo hizo esperar con la respuesta.
-A Izumo, con sus abuelos amo Yoh-
-¿Cuándo?-con los puños apretados intentaba controlar todo los sentimientos que estallaban a su alrededor.
-Hace como 40 minutos…-Al decir eso Amidamaru, el shaman volteó rápidamente hacia su reloj despertador. El samurai se puso de pie diciéndole… -Aun hay tiempo…-
Yoh lo volteó a ver con mirada sincera. Se giró pero antes de salir algo llamó su atención. La lata de chocolate que la noche anterior Anna había tomado, la cual él había guardado. La observó por un momento, la tomó en su mano y la estrujo haciendo que el aluminio sonara. Y así salió corriendo con la lata en mano.
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En el comedor una acalorada pelea se llevaba acabo…
-¿Pero quien eres tu para ocultarle la partida de Anna?- Horo Horo estaba tan molesto y confundido que olvido la comida frente a él para enfrentar al chino.
-Cuando se de cuenta de la paz y el silencio de la casa lo sabrá- Ren con los brazos cruzados en su pecho miraba fríamente a todos.
-Pero Joven Ren, es necesario que se entere- Tamao era de las más afectadas, ya que tantos años de conocer a Yoh, sabría lo que sentiría.
-pero no es nuestra obligación- y con el puño cerrado golpeo la mesa haciendo que todos guardaran silencio… hasta que el chino volvió a hablar entre diente…- lo que hagamos no disminuirá ninguna culpa…- otro silencio prosiguió hasta que la voz esperanzada de Ryu interrumpió.
-hay posibilidades que si se entera de la partida de doña Anna cuanto antes pueda arreglar las cosas- algunos asintieron ante esta idea.
-Y que esperas… ¿Qué ese tonto salga corriendo tras de ella?- Respondió Tao con una sonrisa de burla.
La cual se borró cuando vio salir como alma que llevaba el diablo a Yoh.
Manta alcanzó a gritarle… -¿A dónde vas Yoh?- y con un rápido gesto el shaman le respondió…
-Voy a recuperar lo que me pertenece...- y sin dudar dos veces salió de la casa.
El silencio y la mirada de todos pesaron en los hombros de Ren, el cual se sonrojo ante tantas miradas… -Pues que esperan, ¿no vamos a ir a ver que pasa?…- Y un segundo después todos salían corriendo tras Yoh.
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La multitud que minutos antes abarrotaban el lugar, llenándolo de ruido, de colores que se mezclaban con la palidez del amanecer y con el olor del humo; ahora habían desaparecido con el silbido y despedidas del último tren.
Miró varias veces el horario y la pizarra de salidas… algo andaba mal. Regresó a la banca donde la abuela Asakura esperaba sin preocupación. Minutos después llegaba el abuelo con dos vasos de café caliente.
-Estoy segura que ese tren es el que teníamos que tomar hacia Izumo… el siguiente aun tardará una hora más…- Anna miraba hacia donde ya solo quedaba la torre de humo del tren que desaparecía en el horizonte.
Ya había pasado 30 minutos discutiendo con la abuela que ese era el tren, pero Kino aseguraba que no lo era… que solo tendrían que esperar.
Resopló fuertemente al no obtener respuesta de la anciana…- vieja obstinada…-gruñó entre dientes… la chica ya estaba perdiendo la paciencia ya que el esperar no era una de sus cualidades, sobre todo cuando su propósito era escapar.
Su mirada volvió a buscar el tren, pero el verlo desaparecer en la lejanía no resolvería su actual problema. Notó que no era la única persona que miraba decepcionada la partida del tren, un joven con apariencia gastada y melancólica, aun miraba el pequeño punto en el horizonte, y agitaba la mano despidiéndose… como si alguien del tren lo pudiera ver. Momentos antes su amada había subido al tren, y entre sollozos, lagrimas y húmedos besos se juraron amor eterno mientras el tren empezaba su marcha… ese espectáculo le revolvía las entrañas a Anna… no es que fuera insensible pero tampoco cursi, aunque sentía pena propia por el espectáculo, no quería verse en ellos y al mismo tiempo lo deseaba.
-Patético…- dijo ella misma. Volvió a ver el reloj … faltaba mucho…-Ahora tenemos que esperar el siguiente tren..- golpeó con un pie el suelo y se giró a mirar al par de ancianos que parecían de lo más tranquilos…
-No esperamos el tren…- dijo Kino tranquilamente mientras soplaba a su bebida caliente.
Las palabras de la anciana la desconcertaron…. - ¿No?... entonces ¿qué hacemos aquí?...-apoyo los brazos en las caderas, estaba demasiado impaciente -¿Como llegaremos a Izumo?
-Hubo un cambio de planes…- la abuela sin inmutarse continuo sentada en la fría banca de la estación.
-¿A qué se refiere maestra?- Yohmei se frotó la nuca y miró hacia otro lado… gesto que no pasó desapercibido por Anna, lo cual fue una gran advertencia que algo no andaba bien.
-Anoche mientras no estabas recibimos una llamada que hizo cambiar nuestros planes… -Le dio la anciana un sorbo ruidoso su café.
-¿planes… sobre que?- preguntó con cuidado la rubia, algo le gritaba que era importante lo que la abuela diría…
-Sobre el futuro de la familia… - por fin el abuelo se atrevió a intervenir.
-Verás jovencita, el gran legado Asakura ha pasado de generación en generación. Nuestra familia ha estado aquí por designio de los grandes espíritus, y nuestra misión es indispensable en el mundo espiritual…- la abuela suspiró pesadamente… -está de más decir que somos la familia más poderosa desde que hace 500 años se impidió que el mal se apoderara de los grandes espíritus.- La abuela continuo…
-El nombre de la familia tiene que persistir, por eso tenemos reglas y tradiciones muy rígidas que desde nuestros ancestros nos han heredado y las cuales no podemos romper. Por eso es que comprometimos a nuestro nieto con la mejor candidata para poder conservar nuestro legado.-
El escuchar la rubia nombrar el compromiso ahora roto sintió un sentimiento muy desagradable en el pecho…
-Entonces… ¿Por qué rompieron el compromiso?- de pronto Anna se dio cuenta que habló demasiado rápido que expresó mas en sus palabras de lo debido… dijo lo que pasaba por su mente sin pensar en las consecuencias y por un momento se sintió avergonzada. Con un ligero rubor prosiguió… -¿en que momento me volví indigna para ser una Asakura?
-No eres indigna mi pequeña Anna…-las palabras de la abuela denotaron más cariño del acostumbrado… - simplemente que… las cosas cambiaron…-
Yohmei prosiguió… -Lo que pasa Anna es que a pesar de las rígidas tradiciones de la familia como decía Kino… nosotros queremos cambiar las cosas, aunque no lo parezca nosotros nos preocupamos por los sentimientos de ambos. Muchas generaciones antes de la de nuestra hija, se habían preocupado por algún tipo de relación sentimental… hasta que vimos lo feliz que era nuestra hija al enamorarse de Mikihisa… la sonrisa de mi niña el día de su boda supera cualquier regla de nuestros ancestros…- Una cálida sonrisa se dibujó en la cara del anciano mientras los viejos momentos ocupaban su mente.
Anna no dudó de las palabas de Yohmei, recordaba perfectamente la cálida y sincera personalidad de la madre de Yoh… muy diferente de Kino Asakura. No dudaba que ella fuera feliz.
El abuelo prosiguió…-El compromiso fue muy conveniente cuando eran jóvenes pero creemos que ya son lo suficientemente grandes y maduros para hacer tonterías. Creo que saben bien la importancia de mantener el legado y la línea de sangre de la familia. Por eso, ahora que Yoh se ha transformado en un shaman poderoso con cierto grado de madures, es que le dimos a escoger su futuro…- Era extraño para la sacerdotisa escuchar hablar de sentimientos por parte de los abuelos… bueno al menos escucharlo del abuelo era más creíble ya que si la abuela le hubiera explicado ya que eso sería muy irreal.
La chica se lleve la mano a la sien, cerró los ojos un momento… tenía el presentimiento que no había escuchado lo peor.
-Lo importante aquí –discutió la abuela – que por este estúpido experimento que Yohmei y nuestra hija estuvieron insistiendo en poner a prueba, el tiempo se nos escapó de las manos… los plazos se han cumplido …- Kino se escuchaba molesta.
-¿Plazo?... ¿qué plazos?... –nadie le había hablado de eso a Anna, no sabia que su compromiso tuviera el tiempo contado.
-que quede claro que sigues siendo la mejor candidata para pertenecer a la familia Asakura… pero el tiempo y las reglas nos obligan a tener una nueva cabeza en la familia…-
Eso significaba para Anna que buscarían a otra persona para comprometerse con Yoh lo más antes posible… ¿acaso él estaba enterado de eso?... ahora estaba segura que los abuelos estaban de acuerdo con que ella fuera la esposa del heredero Asakura, pero Yoh no lo estaba.
Un fuerte ruido la sacó de sus pensamientos…
-Ya llegó el tren que esperamos…- dijo la abuela
Anna vio a su alrededor y el lugar estaba otra vez lleno de gente, humo y ruido, un tren había arribado y el tumulto la rodeaba de nuevo… estaba tan abstraída en la plática que no lo notó. Bufó exasperada…
-Aun así no entiendo lo del cambio de planes…- Yohmei se puso de pie ante las palabras de la chica, tomó su mano y solo le susurro…
-Discúlpanos por seguir tomando las decisiones por ti…- Y antes que pudiera preguntarle el significado de sus palabras el fuerte silbido del tren llenó el lugar.
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Por primera vez el dolor de su alma que en otras ocasiones pesaba más que el concreto se había aligerado extraordinariamente… se sentía como el viento. La desesperación lo impulsaba con tal fuerza que jamás había creído que vivía en su cuerpo… solo en su mente cruzaba la idea que no podía perderla… no… jamás la perdería.
Escuchaba respiraciones agitadas, pasos y gritos detrás de él… sabía que sus amigos lo seguían pero no importó, tenia que tener todos sus sentidos en su meta. Ya faltaba poco, el cansancio que pocos minutos antes había apoderado de su cuerpo ahora le inyectaba fuerzas en sus venas.
Algunas personas que empezaban sus tareas matutinas miraron con extrañeza el desfile de chicos por la calle, los cuales no se detuvieron ante ningún obstáculo.
Inhalaba rápidamente, y con la fuerza en su abdomen exhalaba sin perder ritmo, todo su ser estaba en una armonía perfecta, siguiendo la misma meta. Se preguntaba ¿Cómo pudo haber ocurrido esto?, porque Anna había decidido tal cosa como irse… sin ninguna palabra… o tal vez si la hubiera dicho pero el no la escucho. Tenía que admitir que el miedo, la espera, la emoción, tantas cosas contradictorias lo habían absorbido, él creyó estar haciendo lo correcto… para él… para ambos… para los tres. ¿Cuál fue el error? ¿En que momento perdió la perspectiva, o cuando los mundos de ambos cambiaron?.
El crujido de la lata que sostenía con fuerza resonó sobre el eco de sus pasos… esto no se acabaría sin luchar.
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Un hombre pasó apresuradamente golpeando el hombro de Anna haciéndola trastabillar, en unos segundos la estación se volvió un caos. Su paciencia estaba en el límite y los gritos, risa y bienvenidas no ayudaban nada a su autocontrol. Volteó a ver exasperada a los abuelos, Kino no se había ni inmutado a pesar que un niño lloraba fuertemente cerca de ella… sin embargo el abuelo no estaba. Volteo en su mismo lugar a buscarlo y vio como se acercaba a un vagón del tren que acababa de arribar…
-Ah llegado… por fin llegó…- dijo la abuela para si misma pero lo suficientemente audible para Anna… de pronto algo pareció llamar su atención y prosiguió…-ese chico tonto también…-
-Eh?- antes que preguntará un escalofrió recorrió su cuerpo, algo heló su espalda y quebró sus sentidos. Sin dudar giró, y sin tanto esfuerzo, entre la gente vio los ojos cafés que con fiereza la observaban.
Con dificultad, empujando gente sin importar, los ojos de Yoh se clavaron en la dorada cabellera de Anna y posteriormente en sus ojos que lo encontraron como imán.
Tropezó un par de veces pero sus piernas ahora acalambradas lo llevaron frente a la figura blanca que lo miraba con ojos abiertos.
Anna estaba estupefacta como para hablar o actuar, ni siquiera podía apartar los ojos indomables del chico frente a ella. No se dio cuenta, era posible que hubiera olvidado hasta respirar… la imagen frente a ella no quería perderla así que luchó por no parpadear y conservar esa ilusión lo más posible antes que se desvaneciera.
Pero cada paso con el que el chico se acercaba hacía que su alrededor se derritiera en pálidos colores, una bruma se convertían las figuras ahora lejanas, pero él estaba tan claro que la ilusión parecía salirse de control y volverse realidad.
-No…- escapó de los labios de la chica al sentirse atrapada bajo la rabia de esa mirada. Sin tener control de sus acciones retrocedió rápidamente poniendo espacio entre ellos. Su trayectoria no duró mucho cuando el chico de un rápido movimiento atrapó el brazo de Anna.
-Yoh…- su nombre se escapó en un suspiro esperanzador en los labios de la joven. Su sentido común reaccionó de pronto con un jalón que soltó del agarre, y con torpes movimientos dio unos pasos hacia atrás olvidando las maletas que estaban junto a ella y trastabillando hasta caer al piso.
Huyendo… eso intentaba hacer Anna, la temible sacerdotisa quería huir… ya ni ella se conocía. No quería escuchar cosas que no pudiera afrontar… en ese momento ya nada podía afrontar si se refería a él. Sin levantar la mirada intento torpemente ponerse de pie lo cual no lograba.
-¿Qué estas intentando hacer Anna? – En ese momento la voz del joven shaman se suavizó, y entornó sus ojos ante la escena que lo llenaba de ternura. El ver a Anna en un momento de debilidad le parecía increíble, como ver a una pequeña escapando de la vergüenza que no puede afrontar.
Anna subió la mirada buscando una respuesta y se encontró a el chico que frente a ella estaba inclinado, apoyado en sus rodillas para recuperar el aliento, mientras gotas de sudor seguían su camino para precipitarse bajo su rostro… amablemente, él estiró la mano y tomó de su muñeca firmemente… tanto que dolía. Y fue cuando Anna se dio cuenta el dolor no era parte de sus ilusiones…
Yoh la ayudó a poner a incorporarse, no sin antes preguntar si se había lastimado, recibiendo una negativa sin voz por parte de Anna. Uno frente a otro… era el momento de la verdad.
-¿Qué haces aquí muchacho atolondrado?- la abuela se levantó lentamente del asiento que ocupaba rompiendo el silencio que de pronto los rodeó - justo para despedirte...es raro en ti que te precipites por tus viejos abuelos-
-Lo siento abuela, mi apuro no es por ustedes, he venido por mi prometida-
-No seas tonto, tu mismo rompiste el compromiso, no seas testarudo y no nos des más dolores de cabeza con tus caprichos- la abuela se acercó lentamente hacia los chicos - no es más tu prometida, así que ahorrate el espectáculo.
-Es cierto abuela, ya no es mi prometida, yo rompí el compromiso- el nudo de la garganta de Anna volvió a tomar fuerzas al escuchar las palabras de Yoh.
En esos momentos entre empujones y quejas los demás shamanes llegaban a primera fila del espectáculo.
Yoh se giró lentamente hasta encarar a su abuela.
-Me niego a cumplir un compromiso que me han impuesto, por eso no quiero la prometida que ustedes me eligieron. -Anna no era la única confundida entre las palabras contradictorias del castaño, los amigos recién llegados se miraban unos a otros buscando respuestas. La única que no se inmutó fue la abuela que seguía en su rígida posición.
-Explicate- fue una orden imperiosa de parte de la abuela.
-Me niego a que controlen mi vida y destino, la responsabilidad de la familia Asakura me ha hecho infeliz todos estos años con un compromiso al que me niego...- el semblante del shaman era tan serio que intimidaba a todos, incluso Ren sintió una pizca de respeto hacia Yoh en ese momento...- sin embargo no evado mi responsabilidad ante mi legado... pero será a mi manera y por esto no aceptaré que decidan quien será la persona con la que pasaré el resto de mi vida.
Las palabras del shaman se ganaron la completa atención de la abuela, quien a pesar de todo seguía mostrando un semblante calmado.
Y elevando la voz, Yoh puso la mano firmemente sobre su pecho... - De ahora en adelante, YO elijo mi destino, YO elijo el futuro de la familia Asakura... y Yo elijo quien será mi compañera hasta que los grandes espíritus aclamen mi presencia. - y lentamente voltea hacia Anna.
-Perdona por romper el compromiso Anna, no quiero que otros decidan quien será mi esposa, yo quiero elegirla...- lentamente el shaman tomo la mano de la chica quien sin inmutarse miraba los castaños ojos de él - y por eso te elijo a ti...¡Yo decido pasar el resto de mi vida a tu lado!.
Todos entraron en una especie de shock ante las palabras del castaño, definitivamente era un día lleno de sorpresas para todos...
-¿Que dices?- preguntó el chico a la rubia apretando levemente su mano al no ver reacción en ella. - Yo lo único que quería es que supieras que el casarme contigo es decisión solo mía - y jalandola suavemente la envolvió en un delicado abrazo.
Ella no respondía, no podía, se sentía espectadora en su propio cuerpo que no tenía ninguna respuesta más que la cristalina lágrima que ahora rodaba por su mejilla. Comprendía cada una de las palabras del chico, podía sentir el gran sentimiento que él le estaba trasmitiendo y no dudaba de su sinceridad... simplemente era demasiado perfecto el momento como para reaccionar.
Por un momento todo a su alrededor desapareció y con timidez completó el abrazo, al cual poco a poco se fue aferrando con toda la fuerza que el momento le permitía.
Fueron segundos, minutos, tal vez horas donde los dos solo escuchaban los latidos del otro hasta que fueron interrumpidos por algo parecido a un grito o rebuzno ... era parecido.
-QQUUEEE???? Yoh!!! era el momento perfecto para librarte de la bruja AUCCHHHH- las espontáneas palabras de Horo Horo dichas sin pensar... como siempre... fueron calladas con un gran golpe de su pequeña hermana, quien no era la única frustrada por interrumpir el momento. -¿Por que hiciste eso Pillika!!!? todos pensábamos que Yoh estaba tan feliz de ser libre que por eso se había escapado de parranda toda la noche!!! OOUUUCCCHHHH-
-Nunca diferenciarás el momento en que debes de CALLARTE!!!!!- Para asombro de todos Ren había perdido también los estribos con el peliazul... y al darse cuenta que todos lo miraban solo susurró avergonzado - No me gusta que interrumpan las discusiones de otros.
Esto volvió a la realidad a Anna que reuniendo sus fuerzas empujó tan fuerte al shaman que este cayó sentado en el piso..-DONDE ESTUVISTE TODA LA NOCHE YOH ASAKURA!!!-
-Esa es mi Anita - dijo el chico al ponerse de pie mientras se sobaba su trasero... -creía que me había escapado de esa...- la tonta sonrisa del chico no se hizo esperar. Pero la gélida mirada de la itako lo hizo callar.
No esperaba tu partida tan repentina, y había planeado pedirte que fueras mi prometida como se debe... con un anillo de verdad- las confesión del chico asombró a más de uno, sacudió su cabello de manera descuidada como solía hacer... -pero jamás creí que estuvieran tan costosos!!!!, es por eso que conseguí un par de trabajos nocturnos en un almacén de cargador... algo muy difícil y pesado... jeje no tanto como tu entrenamiento Annita.- la rubia miraba atónita sin creer poder creer lo que escuchaba, nadie se había preocupado por hacer tanto por ella.
-Ya que la paga de una noche aún no basta... espero que seas paciente y aceptes esto...- y el chico tomando la lata de chocolate de una noche anterior, se acercó a ella lentamente...- no es lo que te mereces pero representa más de lo que mis palabras pueden decirte...- y arrancando el seguro de la lata de metal, lo colocó con cuidado en la mano de la chica intentando no lastimarla.
Pillika, Tamao y Ryu lloraban desconsolados ante tan tierna escena, arruinando cualquier atmósfera romántica que pudiera existir.
Anna miraba absorta la pequeña argolla de metal... tonto... se repetía en su mente, sin embargo sentía su pecho vibrar sin control. Creía que no podía desear nada más... pero se equivoco, hubiera deseado que todo fuera real.
-Conmovedor y sorprendente tratandose de un atolondrado como tu... - replicó la abuela, y con un suspiro pesado continuo...- lastima que no es suficiente...- dijo la anciana cortando el momento y haciendo a todos volver a la realidad... -mejor dicho, es muy tarde.
La sonrisa de Yoh se borro y encaró a la abuela son semblante serio.
-¿A que te refieres abuela?¿ No he sido claro?- sus palabras se escuchaban muy amenazantes para venir de Yoh.
-Muy claro, de lo cual me siento orgullosa... pero las cosas no son tan fáciles, ¿te haz puesto a pensar que de tus actos dependen los destinos de varias personas? así que no podemos dejarte actuar tan errantemente, las cosas no son como tu las decides... perdiste el derecho- la abuela hizo una pausa antes de continuar...-ya tenemos a la persona sustituta- Anna sintió como la ilusión a su alrededor se desteñía rápidamente.
La rabia se agolpó en el pecho de Yoh, lo volvían a hacer... a decidir por él. Y con furia y sin medida contesto sin premura a su vieja abuela.
-Nadie va a sustituir a Anna- los puños se Yoh se cerraron tan fuerte que lo que quedaba de la lata de chocolate se retorció completamente.
Pero el silencio que prosiguió fue el preámbulo para la electrizante verdad.
-¿Quién dijo que sustituiríamos a Ana?- la abuela seguía sin perder la calma ante el momento, aunque los demás no parecían entender las palabras de la anciana.
El abuelo regresó cargando una maleta... - ya ha llegado...-
-Aquí está mi bella prometida- Una voz recorrió el lugar haciendo que el aliento de Anna escapara y como si un balde de agua fría la hubiera recorrido volviendola a la realidad. En ese momento entendió las palabras que el abuelo había dicho antes. Lentamente giró para encarar al dueño de la voz....
Y en un hilo de voz la chica solo pudo pronunciar... - Hao...
~ Notas de Xris ~
¿que puedo decir? no tengo palabras... bueno si... solo algo para una personita quien sabrá quien es...no los abandone.
Le dedico este capitulo a... a Tatis por su cumple, y a Mely Dm por su correo.
Gracias a todos quienes no se olvidaron de mi y me mandan correos como mi amiguita carolina villarreal, también a todos sus reviews.
Galia V, Dark Anglus, Liitha, Future, lariana, Melisa Mistick, Lulitaven, RikkuChan282, star, clau17, annita kiouyama 21, SweetAngel91, Druscila, LadySc -Maaya-, kaoru240, elarhy, Cheza A-Sakura, Kakiyu-chan, Delia, Beu Rib, annita kiouyama 21, Mond, carimel, saku-chan, Delih-chan, ANIVE, Kioyama Asakura, Delia, lulitaven, camilein, Kioyama Asakura, melyotaku, vane , chibis, marinu8, mlyotaku, Maru-sempai , camilein, carlimey, mafer30, Sofrix
La verdad ya no estoy en contacto con los fanfics, no he leído ninguno en mucho tiempo por causa de trabajo así que ando muy desactualizada. Disculpen si tiene errores este capitulo, no puede dedicarle mucho tiempo como me hubiera gustado.
Sabrán pronto de mi
Cuidense
Bye bye
Xris
