Bueno, primero quiero pedir disculpas por mi demora, no fue mi intención tardar tanto. Pasa que no me llegaba la inspiración y tuve que volver a escribir el capítulo porque no me convencía mucho lo que había escrito y no lo consideraba digno de lectores tan buenos como ustedes que me dejaron reviews tan lindos. Después, hoy al entrar a la página vi que decía que yo había actualizado. Si me preguntan no sé qué pasó, sin embargo yo hoy entré a la página para publicar este capítulo, pero no me había dejado, así que supongo que tal vez fue eso. Bueno, sin más, acá les dejo el capítulo, no estoy muy satisfecha con él, pero diganme qué piensan.

GLEE NO ME PERTENECE SI ASÍ FUERA BRITTANA YA HUBIESE TENIDO SU PRIMERA VEZ Y FINN DESAPARECERÍA DE LA FAZ DE LA TIERRA :D

VALIENTES TAMPOCO ME PERTENECE, SÓLO ES UNA NOVELA EN LA QUE ME INSPIRÉ Y DE LA CUAL TOMARÉ ALGUNAS IDEAS, PERO NO VOY A CALCAR LA NOVELA A LA PERFECCIÓN.


Es tan rara la vida que de un día a otro puede modificarse tan drásticamente, incluso de un segundo a otro. Cada parpadeo significa arriesgarse a lo que pueda venir. No se sabe bien porqué ni cómo ni cuándo y casi nunca se ve llegar, pero la vida estaba llena de sorpresas. Algunas buenas y otras malas, pero la siguiente sorpresa en la vida de los hermanos Pierce/Evans era el comienzo de algo no se sabe si muy bueno o muy malo...

Brittany llevaba un día en la casa, pero Sam y Noah llevaban alrededor de una semana, así que estaban ya medio familiriazados con la gente del barrio, aunque claramente sólo prestaban atención a una casa en particular. La misma casa que lograba que Brittany desviara su mirada sólo para ver si salía ella, no sabía porqué, pero Santana siempre desviaba la atención de la rubia. Ellos casi siempre estaban en el taller con el gran portón abierto, así que tenían una muy buena visión de la casa dónde vivía el asesino de su padre. Y así estaban, los tres hablando de sus vidas anteriores, del plan de acabar con Sylvester, de...

-Hey, Noah, ¿qué tal va todo con la vecinita de enfrente?-preguntó Sam con la intención de molestar y, a la vez, presionar a su hermano.

-Es difícil, pero nadie puede resistirse a los encantos de "Mister Sexy"-dijo Noah con aires de superioridad y esa característica sonrisa arrogante tan suya.

-¿Quién?-preguntó Brittany con clara confusión en su rostro. La cara de la rubia era un poema para Sam, ya que lo preguntaba desde la inocencia y no pudo evitar emitir una pequeña risa, pero Noah lo fulminó con la mirada así que prefirió callar.

-Yo soy "Mister Sexy", Britt-dijo Noah pareciendo perder la paciencia frente al comentario de su hermana.

-Yo creí que te llamabas Noah-su cara de confusión se acentuaba y se veía claramente una mueca de extrañesa.

-Sí, me llamo Noah "Mister Sexy" Pierce.

-¿ "Mister Seksi"? Nunca lo había escuchado-Noah decidió darse por vencido.

Siguieron hablando un buen rato en el taller, la verdad no había mucho que decir, ya que no había tanta confianza, pero conforme pasaba el tiempo se fueron soltando. Noah comentó que había estado en el reformatorio durante su adolescencia y que fue arrestado por delitos menores como robo de autos y violación de propiedad privada. Brittany no entendió muy bien lo que quiso decir, principalmente esos términos tan "raros" que usaba ¿por qué la gente hablaba tan extraño?¿por qué usaban palabras que Brittany las rotulaba cómo "difíciles"?

La rubia también comentó algo de lo que fue su antigua vida, obviamente no se salteó la parte en la que el viejo Steven abusaba de ella porque, a pesar de que odiaba ese momento del día, no sabía la gravedad de lo que estaba diciendo. Sam y Noah al escuchar eso se quedaron perplejos. Sam sabía que existía una probabilidad de que eso ocurriese, pero se negaba a pensar en ello porque no sabría cómo mirar a la cara a sus hermana después, ya que él sabía que la pasaba mal con Steven mucho antes de idear este plan y sí sabía dónde vivía y que podía ir a buscarla cuando quisiera, pero estaba esperando el momento justo. En el instante en que Brittany confesó que Steven en las noches la agarraba brutalmente y colocaba su "cosa" en la "cosa" de Brittany, a Sam lo invadió una culpa y un odio hacia él mismo que tenía ganas de golpearse la cabeza contra la pared.

"¿Por qué no fui antes?" pensaba Sam mientras se torturaba mentalmente con las imágenes de Steven tocando a su hermana. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por... ¿alguien cantando? El canto (o aullido más bien) provenía de la casa. Brittany y Noah también lo habían oído y se asustaron al imaginar que alguien había entrado a su hogar. Los tres decidieron entrar sigilosamente dejando solo el taller, cualquiera que pasara por la calle podría sólo entrar y robar un par de autos que allí estaban estacionados, pero la atención de los hermanos Pierce/Evans estaba desviada a esa estrepitosa voz...

-"...en Septiembre tu fuiste mía y ahora todo es melancolía ¿cómo engaño a mi corazón si el no quiere olvidar tu amor?..."-se escuchaba mientras los hermanos avanzaban hacia la cocina, de dónde provenía esa voz- "...Hoy Septiembre no es simplente otro mes sino todo lo que más amé..."-Los tres hermanos estaban perplejos con la imágen que veían: un hombre de unos cuarenta años con un peinado afro medio despeinado, unos anteojos totalmente ridículos y una sonrisa demasiado estúpida. Sin dudas, ese hombre podría pasar por un payaso o algún tipo de personaje patético. Simplemente era bastante bizarro ver a ese hombre cantando con ¿sentimiento? mientras mantenía los ojos cerrados y utilizaba una escoba como micrófono, suerte que no lo era, su voz ya era bastante molesta sin algo que la amplificase. Sam tomó un palo mientras que Noah estaba estático, ya que no sabía si reirse o ayudar a su hermano y Brittany estaba...¿bailando? Sí, efectivamente la rubia estaba bailando siguiendo la melodía de la canción.

El extraño hombre estaba dandole la espalda a los hermanos, no había notado su presencia, por lo tanto no se había percatado de que un rubio se acercaba hacia él con un trozo de madera hasta que, inesperadamente, dio una vuelta y al ver a Sam no pudo evitar emitir un grito que se asemejaba al de una voz femenina.

-¡¿Quién demonios eres?-preguntó Sam desesperado con voz amenazante y manteniendo el trozo de madera en el aire como demostrando que cualquier respuesta errónea tendría como resultado un golpe.

-Jo...Josh Ben Israel-dijo con la voz un tanto entrecortada el excéntrico muchacho.-Calma, no hay necesidad de usar la violencia...-dijo aún asustado.

-¿Qué estás haciendo aquí y por dónde entraste?-continuo Sam aún con el palo en el aire mientras él parecía expectante y, a la vez, asustado por la respuesta.

-Trabajo aquí. Entré por la puerta, tengo mi propia llave. A todo esto ¿dónde está don Martínez? ¿y ustedes quiénes son?-dijo tratando de cubrir su cuerpo con la escoba. Se lo veía realmente asustado, ya que estaba demasiado a la defensiva. Sam bajó la guardia al escuchar ser mencionado el apellido Martínez. Se refería al hombre que le había vendido el taller, era un buen hombre. Sam siempre le estaría agradecido, no sólo por reducir considerablemente el precio de la casa, sino por escogerlo a él como comprador pues Sam no fue el único interesado. Sylvester había sido una especie de "competidor", pero Martínez eligió ciegamente a Sam porque sabía que su vecino de en frente no tramaba nada bueno, no podía pensar bien de él...Simplemente ¿por qué un sujeto como Sylvester compraría un taller mecánico? Es decir, un terrateniente interesado en un negocio de malamuerte no era para pensar muy bien.

-No sé qué te han dicho, pero don Martínez no trabaja más aquí...ni siquiera es el dueño ahora-dijo Sam sin expresividad-Así que te pido, muy amablemente, que te vayas y no vuelvas-de "amablemente" no tenía nada, obvio.

-Pe...pero tu no me puedes hechar así, yo vivo aquí además de trabajar ¿me dejarás en la calle así como así?-Sam asintió con una sonrisa desinteresada-Pero...

-Escucha, yo no sé porqué Martínez no te dijo nada, pero si tu vives aquí ¿por qué yo no te he visto antes y él no me ha dicho nada de ti?-dijo Sam cruzando los brazos, la verdad este tipo ya lo estaba cansando.

-He estado de vacaciones...-dijo dejando la escoba en un costado. Mientras tanto Noah se mordía los labios para no reírse y Brittany miraba sorprendida el cabello del extraño ¿acaso nadie en la ciudad tenía un cabello normal? Primero Noah con ese raro peinado que parecía que en un gato dormía en su cabeza, es más, Brittany muchas veces tuvo la tentación de acariciarlo, pero temía la reacción de su hermano, aún no se sentía muy segura. Luego Santana que, si bien no tenía un cabello extraño, Brittany simplemente no podía dejar de mirarlo, pero no por extrañeza sino por placer. Y por último, este hombre que su cabello se asemejaba a una oveja a la cual Brittany debía esquilar. Esos pensamientos eran típicos de la rubia, lo único nuevo era ese pensamiento que rondaba su cabeza al ver el cabello de Santana...o ¿a Santana?

-Bueno, felicidades, ahora podrás alargarlas...-decía Sam con una sonrisa tonta y un tono sarcástico

-Vete-finalizó Sam cambiando su expresión a seria.

-Pero...¿no necesitas algún tipo de ayudita? Ya sabes, una barridita por aquí, una lavadita de platos por allá...-decía el extraño muchacho con una clara desesperación y ruego en su voz. Definitivamente, quería quedarse.

-Ah, a ver espera...-dijo Sam llevando su mano al mentón poniendo una cara pensante-¡No!-dijo firmemente- Y si lo necesitase no te llamaría a tí, así que ahora lárgate.

-Sam...¿por qué no le damos alguna oportunidad? Tal vez sirva para algo, además, míralo...-dijo Noah con una sonrisa burlona-...así como está, las personas creeran que es un vagabundo o un linyera.

-Gracias...-dijo Josh con evidente sarcasmo en su tono-...pero, por sí no lo sabes, ésta es la última moda en Europa-dijo haciendo referencia a su peinado. Brittany a todo esto, seguía mirado la interracción, ella quería que se quedase el extravagante hombre para, según ella, poder "cuidarlo". Al parecer, la rubia lo estaba considerando una especie de mascota, además quería conservarlo para así poder seguir bailando al son de las melodías-desafinadas-que entonaba Josh.

Luego de un buen rato de discusión entre Sam y Noah por la repetida negativa del rubio se decidió que ese excéntrico muchacho sería una especie de mucama de los hermanos Pierce/Evans y haría todo tipo de tareas domésticas y, a cambio, podía vivir con ellos, pero en un cuarto que servía más bien como depósito que como habitación.

-No te ilusiones, estarás a prueba por esta semana y si intentas algo indebido...de patitas en la calle-dijo Sam haciendo un ademán con la mano.

-¿Puedes cantar otra cosa?-dijo de la nada Brittany con una sonrisa y un brillo en sus ojos. Todos los presentes se miraron entre ellos sin nada más que decir.

El día había transcurrido normalmente. Sam les había comentado su encuentro de la mañana con Rachel que les había traído un pastel como la "bienvenida al barrio". Sam no entendió muy bien porqué lo había traído ahora, ya hacía una semana que estaban allí. No se dijeron muchas palabras, sólo unas simples miradas que denotaban bastante lujuria por parte de ambos. Brittany no entendió muy bien que quiso decir Sam con eso de "tratar de seducir a las hermanas Sylvester", pero no le dió mucha importancia.

Y allí estaba la rubia, en el taller viendo con extrañesa un manual de instrucciones de una parte automótriz. Obviamente, no entendía nada de lo que decía, ya que si Steven se había encargado de algo era de "heredarle" su analfabetismo a su "hija". Tan inmersa estaba en tratar de comprender el manual que no se dio cuenta de que Santana se estaba acercando a ella.

-Hola, Brittany ¿cómo estás?-dijo con una sonrisa la morena al ver la cara de confusión de la rubia que le parecía tierna.

-Bien, estoy tratando de leer este papelito, pero creo que e'tá en otro idioma-dijo Brittany mientras fruncía sus cejas. Santana tomó el manual y comenzó a leerlo.

-Está en castellano-dijo dejando escapar una risita.

-Por eso, en otro idioma-dijo la rubia. Santana esperaba que dijera que era un chiste, pero la rubia se mantuvo igual sin hacer ningún tipo de gesto que indicase que era una broma.

-Brittany ¿puedo preguntarte algo sin que te enojes?-Brittany asintió-Bueno, ya sabes, no quiero ofenderte, pero si tu quieres yo...-dijo un tanto nerviosa la morena, no era normal en ella-...yo podría enseñarte a leer...-dijo como liberando esas palabras que parecía que las tenía atoradas en su garganta. Estaba expectante a la reacción de la rubia. Sus intenciones eran buenas y no quería que Brittany la malinterpretara.

Santana no entendía muy bien porqué se había ofrecido a tal cosa. Está bien, su vida no estaba muy atareada, había "renunciado" a su trabajo de azafata y su padre tenía dinero suficiente como para mantenerla a ella, a sus hijos y a los hijos de los hijos sin que Santana moviese un dedo, pero a Santana no le gustaba mucho la idea de ser una mantenida. Quería acabar con esa imágen de "niña de papi" que la gente le daba.

La rubia no esperaba ese tipo de pregunta, tampoco pensó mal de la morena. En su inocencia creía que las personas no tenían dobles intenciones y que el mundo se dividía en personas malas como Steven y en personas buenas como Sam. Aún no sabía si Noah se encontraba entre las buenas o las malas, ya que su humor matutino no era el mejor, pero lo que sí sabía era que, definitivamente, Santana se encontraba entre las personas buenas, incluso creía que se encontraba entre las personas más buenas y ese pensamiento jamás sería sacado de la cabeza de la rubia.

-Tú...¿tú me quiere' enseñar a leer?-dijo Brittany con una cara de confusión. Santana creyó que había metido la pata.

-Tienes razón, me desubiqué con la pregunta...perdón-dijo la morena con la intención de irse, pero Brittany la detuvo tomándola del antebrazo.

-Sí, yo quiero aprender...-dijo firme la rubia-...quiero que tú me enseñe'-dijo con una sonrisa soñadora a la cual Santana correspondió con otra. Santana sintió un alivio, por suerte no había ofendido a la rubia. Mientras que Brittany sintió un calor interior muy confortable que, al parecer, se debía al contacto con la piel de Santana.

-¿En serio?-dijo Santana. Brittany asintió-De acuerdo, después arreglamos bien los días-dijo la morena con una sonrisa. Brittany bajó la mirada al suelo mientras jugueteaba con sus dedos. Estaba sonriendo nerviosamente, pero a la vez era una sonrisa sincera. Eso logró que Santana se enternezca más, Brittany lucía como una ñina llena de felicidad. Felicidad que trataba de ocultar y fallaba en el intento.

-Gracia'...-dijo la rubia como un susurro levantando la cabeza y mirando fijamente a los ojos color chocolate de su vecina. Un escalofrío recorrió la espalda de Brittany mientras que Santana no pudo evitar perderse en azul de los ojos de la rubia.

-No hay de qué.-dijo Santana rompiendo la conexión visual y alejándose mientras hacía un ademán con la mano-Nos vemos. Luego te llamo-gritó la morena.

Brittany veía con una sonrisa estúpida cómo Santana se dirigía a su casa. No sabía porqué, pero no podía evitar soltar una sonrisa cada vez que veía a su vecina y pensar en lo hermosa que era. La rubia vio cómo alguien detuvo a Santana antes de que ésta pudiese ingresar a su hogar, al principio no lo distinguió bien, pero luego vio claramente que era Noah...

-Espero que juegues para mi equipo...-dijo con su típica sonrisa arrogante y a la vez seductora. Al parecer Noah se creía todo un galán. Y claro que lo era, era sensual con músculos bien marcados y una apariencia de chico malo que cualquier chica querría domar. Sin dudas, era todo un sueño, pero, al parecer, Santana podría ser la excepción.-...ya que otra vez te veo hablando con mi hermana.

-Lo que yo haga o deje de hacer no es asunto tuyo. Tampoco tengo porqué aclararte para qué equipo juego, pero si tanto te interesa te diré que sí, juego para tu equipo-Era obvio que Santana aclaraba su condición sexual por dos razones: la primera porque no quería dar una impresión equivocada y la segunda porque no quería darle una impresión equivocada a Noah. Indirectamente, Santana estaba tratando de decirle a Noah que tenía una oportunidad con ella.

-Creo que no nos han prensentado, Noah Evans...tu futuro novio-dijo guiñandole un ojo a la morena y manteniendo su sonrisa irritable a la vez que extendía su mano para estrecharla con la de la morena.

-¿Y qué te hace pensar que tendrás tanta suerte?-dijo Santana sin estrechar su mano con la del moreno y cruzandose de brazos poniendose a la defensiva.

-Tú y yo sabemos que lo nuestro es inevitable...-dijo Noah dejando un beso rápido en la mejilla de su vecina y corriendo rápidamente al taller a esconderse. Mientras tanto Santana había quedado petrificada con la boca un poco abierta mientras veía como Noah se alejaba. Hizo una mueca de desagrado en un principio, pero luego se pudo ver claramente como una sonrisa se formaba en su rostro, una sonrisa sincera y con cierto destello de lujuria. No sabía si lo que había sentido era una descarga eléctrica o un calor interior debido a una cierta excitación que le provocó ese beso. Sin dudas, Noah Evans sería una revolución en la vida de Santana Sylvester, pero no sería el único. Pero, al parecer, Santana no sería una excepción a la seducción del moreno.

Mientras todo esto ocurría, Brittany estaba de espectadora en la calle de en frente, viendo toda la interracción. Aunque no pudo escuchar que era lo que tanto hablaban, no pudo evitar sentir una pequeña ira interior, tenía ganas de alejar a su hermano de Santana y cuando vio ese beso rápido sintió que una pequeño pedazo de su corazón se desprendía de su cuerpo. No tenía ganas de llorar, pero no entendía porqué se sentía así y estaba segura de que no querría ver nunca más a Noah cerca de Santana. Desafortunadamente para ella, su deseo no se realizaría momentáneamente.

Brittany decidió entrar y despejar todas esas emociones encontradas aunque seguía medio concentrada en ese beso. Su atención fue desviada por Josh que estaba viendo hacia una extraña caja que tenía gente metida adentro según el concepto de la rubia.

-¿Qué é' eso?-dijo la rubia señalando hacia un televisor, Josh lo miró extrañado. Está bien que el televisor estaba medio gastadito, pero tampoco es que era irreconocible.

-Un extraterrestre...-dijo con sarcasmo a lo que la rubia respondió con un frunce de cejas-...no, es broma, es una tele ¿no es obvio?

-¿te...le? ¿qué é' lo qué é' una te...le?-dijo Brittany con confusión e inocencia. Josh no sabía si era un chiste o qué, pero la rubia ya había hecho el comentario del canto anteriormente y ahora esto, sin dudas esto no dejaba para nada bien paradas a las rubias del mundo que se esforzaban por demostrar que no eran tontas. Josh le explicó brevemente lo que era aún sin salir de su sopresa de que Brittany no sabía lo que era una televisión. Brittany asentía a cada cosa que le decía, era inocente no tonta.

-Ahora entiendo y...¿qué é' lo que e'tá viendo tú?-dijo mirando hacia el aparato dónde estaban pasando una película británica muy conocida... "Imagine me and you". Brittany había interrupido justo en el final de la película, dónde ambas protagonistas se reencontraban en una de las calles congestionadas de Londres. Le llamó la atención ese beso, jamás había pensado que eso entre mujeres era posible. Su inocencia y Steven le habían privado de conocer al mundo, pero no significaba que Brittany no tenía en claro algunas cosas como que las mujeres "debían" estar con hombres o, por lo menos, así lo decía Steven y lo llevaba a la práctica con la rubia, lo cual había le provocado un desagrado muy grande el cuerpo de ese viejo vil a Brittany, pero aún no sabía que no sólo el cuerpo de Steven no la atraía sino que muy pronto se daría cuenta que el cuerpo masculino no estaba entre sus intereses.

Brittany no pudo evitar hacerle preguntas a Josh sobre las relaciones entre mujeres a lo que el hombre de peinado extraño respondía asombrado, ya que eran cosas que, supuestamente, se deberían saber. Pero, al parecer, la "mucama" de los hermanos Pierce/Evans se había convertido en el profesor de educación sexual de Brittany tratando de aclarar muchas dudas de la rubia y enterándose, desafortunadamente, de que Brittany había sido violada por su "tata" Steven. La vida de la rubia había sido complicada y era comprensible que no supiese las cosas más básicas de la vida. Desde ese momento, Josh no supo porqué, pero se juró a sí mismo que siempre cuidaría de esa rubia tan peculiar y tierna porque si algo despertaba Brittany en la gente, era ternura.

La noche había llegado, pero esta noche no era como otras. Esta era la noche en que, por primera vez, los hermanos Pierce entrarían a la casa de los Sylvester, ya que hoy era la noche de la fiesta de cumpleaños de su enemigo a la que habían sido invitados.

Sam les había dejado muy claro tanto a Noah como a Brittany que inspeccionen bien la casa para ver los cuartos y las dimensiones. Con todo esto dicho, partieron hacia la casa de enfrente.

Al llegar, todo el mundo se petrificó al ver entrar tres jovenes muy apuestos, tanto los hombres como las mujeres. Sam y Noah estaban vestidos de traje, muy elegantes y a la vez discretos, una combinación perfecta. Mientras que Brittany estaba vestida con un vestido ceñido al cuerpo color azul eléctrico y con algunos brillos en él. Llevaba un maquillaje ligero, jamás se había visto más hermosa y el encargado de ayudarla con el maquillaje había sido Josh que, por alguna extraña razón, sabía maquillar, pero eso era un historia para otro día. Parecía ser que los hermanos Pierce eran los más llamativos de la fiesta, en especial Brittany que atraía la mirada de muchos invitados que allí estaban.

La rubia tenía hambre así que se dirigió hacia una mesa en la que supuso que había comida, pero al llegar vio unos círculos bastante coloridos que no sabía si comerlos o no. Para su suerte, Sam llegó y despejó sus dudas al ver la cara de confusión de su hermana.

-Es sushi...-dijo con una sonrisa, pero eso sólo acrecentó las dudas de la rubia-...pescado crudo, cómelo sin miedo-dijo soltando una risita que se borró al ver que su hermana se llevaba algo verde a la boca-¡No! Eso no-dijo, pero ya era demasiado tarde, ya que Brittany comió esa cosa verde que un rato después la hizo alarmarse, eso era demasiado picante, así que sin percatarse de la mirada de los demás Brittany agarró la jarra de agua y tomó directamente de ella-Eso es guasabi, Britt-dijo Sam sacandoles la jarra de la boca, sirviendole agua en un vaso y extendiendoselo-Quedate tranquila y no comas más eso, yo iré a hablar con Sylvester-dicho esto se alejó.

Santana no pudo evitar quedarse con la boca abierta al ver entrar a los hemanos Evans, su mirada iba de Brittany a Noah. Ambos estaban espectaculares. Noah vio la sorpresa de su vecina y caminó hacia ella, pero esta que no quería averiguar qué le sucedía cuando Noah se acercaba decidió alejarse de dónde estaba para perderse entre la multitud en la que pudo encontrar a Brittany.

Brittany sintió como alguien tocaba su hombro y al darse vuelta vio que era Santana. Una sonrisa se estampó en el rostro de la rubia.

-Brittany ¿cómo andas?

-Bien ¿y tú?-dijo manteniendo su sonrisa.

-Muy bien, escucha ¿quieres bailar un poco?-dijo Santana con otra sonrisa-y así hablamos para arreglar cuándo nos vemos para las clases.

-De acuerdo, pero yo no sé bailar-dijo Brittany.

-Tú tranquila, yo te enseño- dijo Santana llevando a la rubia hacia la pista de baile-dame tu mano y la colocamos aquí-dijo Santana colocando la mano de Brittany en su cintura y la otra en su mano.

Santana sentía cómo las miradas se posaban sobre ellas dos y claro que se sentía un poco incómoda, pero una parte de ella era indiferente frente a las miradas de las familias más adineradas de Lima. No era el pueblo más abierto de mente y, a medida que la clase social ascendía, la tolarencia hacia la comunidad homosexual disminuía. A pesar de todo eso, nadie desviaría a Santana de su objetivo de averiguar el porqué Brittany era analfabeta.

Mientras que Santana tenía curiosidad, Brittany lo que tenía era un rubor rojo en sus mejillas. La intimidaba y, a la vez, le gustaba estar tan cerca de Santana y bailando muy lentamente.

La vida está llena de sorpresas y, sin dudas, Santana Sylvester sería una gran sorpresa en la vida de Brittany Pierce...


Espero que les haya gustado. Por favor, dejenme un review diciendome que les pareció, eso me ayuda a mejorar. Como ya dije, la escritura no es lo mío por lo tanto no me va a salir lo mejor del mundo, así que sepan disculparme.

Aclaro por las dudas: Rachel no va a terminar igual que Juana, así que no teman. La quiero demasiado como para hacerle eso.

Gracias por leer :)