Bueno, acá les dejo el cuarto capítulo. Espero que les guste. Muchas gracias por sus comentarios y perdón por la demora, pero empecé la universidad con todo lo que eso implica.

GLEE NO ME PERTENECE Y BLA BLA BLA.


El ocaso, las luciérnagas, un par de velas e incluso una linterna podrían ser rotuladas como una de las cosas o situaciones que más brillo irradian en el mundo. Tal vez, el brillo de la linterna no es merecedor de ser comparado con el brillo que nos provee el sol, pero ahora la gran estrella tenía una competidora...

Si bien, Brittany llevaba una sonrisa todos los días, ese día en especial llevaba una que podría, no sólo pelear contra el brillo del mismo sol, sino que podría opacar la luz del gigante anaranjado y, por supuesto, eso no había pasado desapercibido por Sam y Noah que no tardaron en querer aclarar sus dudas.

Si había algo en lo que Brittany no era buena era en tratar de ocultar sus emociones, era demasiado transparente y se podía ver lo que sentía con sólo leer su rostro o escuchar su voz.

Los tres hermanos se encontraban de nuevo en el taller tratando de arreglar un auto recién ingresado. Noah y Sam se habían colocado del lado izquierdo del carro mientras que Brittany estaba en el derecho frente a ellos.

-¿Por qué tan feliz, rubia?-preguntó Noah con su típica postura pedante y su sonrisa un tanto irritante. Noah era un muchacho sumamente soberbio, que creía que podía llevarse el mundo por delante. Pero, a pesar de su arrogancia, tenía un buen corazón y buenos sentimientos que trataba de esconderlos bajo ese disfraz de "chico malo y seductor".

-É' qué hoy voy a aprender a leer, Noah-dijo ampliando más su sonrisa si es que eso era posible.-Santana me va a enseñar.-En ese instante, la sonrisa que esbozaba Noah se borró por completo convirtiendose en una expresión de desconcierto mientras que Sam, que estaba concentrado en el motor del automóvil, levantó rápidamente para posar la mirada en su hermana. Le había sorprendido lo rápido que la rubia había logrado acercarse a Santana lo cual le trajo una satisfacción al saber que el plan estaba avanzando.

-Pensé que era yo el que debía relacionarse con Santana-dijo Noah con un claro tono de molestia y desviando su mirada hacia el motor del auto como para simular restarle importancia, pero la realidad era que, al escuchar eso, sintió cierta molestia en su cuerpo. Sam dirigió su mirada a su otro hermano. Sus palabras y su tono de voz no habían pasado desapercibidos para él y, aunque no quería admitirlo, temía que esa reacción de Noah hayan sido unos claros celos porque eso significaría que el mohicano estaba involucrando sus sentimientos dentro del plan y eso no podía ser. Además ¿por qué Noah tendría celos de Brittany? Ella era una chica, al igual que Santana y que, él supiese (más bien, daba por hecho), tanto su hermana como su vecina eran heterosexuales, entonces no se explicaba la reacción de Noah.

Era simple, el moreno detectó desde un principio que Santana estaba interesada en Brittany. Quizá como una simple amistad, pero la idea de que fuese algo más no era descabellada, sin embargo Santana le había asegurado que "jugaba para su equipo". Pero de su mente no podía salir el momento en el que la rubia y la morena bailaban juntas en la fiesta y había notado la intriga en los ojos de Santana y el nerviosismo en los de Brittany.

-Bueno, pero si Santana quiere establecer alguna amistad con Brittany es mejor para el plan-dijo Sam con obviedad-Además, tu sabes que entre chicas la palabra "silencio" no existe. Si hay algo que saben hacer es hablar.-continuo emitiendo una pequeña risa. Sam creía que, tal vez, gracias a la reputación de las mujeres de hablar de más, podría conseguir información sobre Sylvester. Por lo tanto, que Brittany mantuviese una amistad con Santana era una gran ayuda para el plan-¿A qué hora la verás?-dijo Sam mirando a Brittany.

-Me dijo que me vendría a buscar a la tarde y que iríamos al parque-la rubia había comenzado a sentirse un tanto intimidada por la mirada de Noah que hace unos segundos se había posado sobre ella y, la cual, no había cedido. No era precisamente la mejor mirada que el moreno podía emitir. Era una mirada entre molestia, incomodidad y un pequeño toque de ira.

-¿Por qué viene a buscarte? ¿Acaso no puedes ir tú sola? Ah, cierto, no sabes leer los carteles de las calles-dijo Noah con sarcasmo provocando un sentimiento de sorpresa y desacuerdo en Sam y una sensación de ira, pero a la vez de tristeza en Brittany. La rubia se sintió tonta e inservible.

-Noah...-susurró Sam fulminándolo con la mirada. Se había extralimitado, fue algo que dijo sin pensar y se estaba arrepintiendo. Sabía que había dañado a su hermana sin sentido ni motivo.

-Y-yo...voy al baño-dijo la rubia como un susurro y con la voz un tanto entrecortada. Sam vio los ojos de su hermana un poco vidriosos como si fueran a llorar. Una vez que Brittany se alejó, Sam no tardó en sacar a flote su molestia.

-¿Cómo puedes ser tan insensible? ¿Acaso no sabes qué no es su culpa no saber leer y qué nunca en su vida salió de esa granja de porquería?-dijo Sam tranquilamente, pero expresando un gran disgusto.

Noah no pudo sentir otra cosa más que odio, odio a sí mismo. Se había pasado. Sabía que esas palabras lastimarían a la rubia, pero no fue su intención. Esas palabras habían salido inconscientemente y no habían sido procesadas por su cerebro. No fueron palabras racionales ni pensadas. Ahora debía pedir perdón, algo que lo incomodaba profundamente. Debía tragarse su orgullo y su soberbia y aceptar su error. Por ello, se dirigió hacia el baño.

-¿Rubia?-dijo tímidamente mientras tocaba la puerta. No hubo respuesta-Britt, por favor, abre la puerta-suplicó y segundos después escuchó un pequeño sollozo que, al parecer, su hermana se esforzó por no emitir, pero fracasando en el intento. Su corazón le dolió, había herido a la persona más inocente, sana y alegre que conoció en toda su vida.-Britt, lo siento. Por favor, abre la puerta así hablamos-esperó unos segundos más y acto seguido escuchó la puerta abrirse. El corazón del muchacho se encogió al ver la mirada de dolor, los ojos rojos y la boca titilante de la rubia, todo un síntoma de que había estado llorando y que estaba reprimiendo nuevas lágrimas que querían salir.

Brittany era una chica sumamente sensible y, aunque sólo habían pasado unas semanas, se había encariñado con sus hermanos y cuando escuchó esas palabras por parte de Noah sintió un punzón en su cuerpo y un nudo en la garganta. Si lo hubiese dicho Steven, los sentimientos de la rubia hubiesen sido indiferentes porque estaba acostumbrada a esas palabras por parte del viejo y, además, la opinión de su "tata" le importaba poco, ya que el hombre no se encontraba ocupando los mejores recuerdos de Brittany. Pero no había sido Steven el que las pronunció. Había sido Noah, ese chico con cabello extraño que al comienzo le daba miedo, pero conforme pasaban los días se sentía más cómoda con ese muchacho que la había llevado a conocer la ciudad, ese muchacho con el que compartía risas y burlas a Josh sobre su cabello, ese muchacho con el que había descubierto los ¿extraordinarios? efectos del alcohol. Pero, sobre todo, porque en ese muchacho había encontrado algo que nunca había tenido antes: un amigo. Por eso le dolía tanto, porque le importaba mucho la opinión de sus hermanos y saber que para uno de ellos no era más que una inservible, le rompía el corazón.

-Britt,yo...-de verdad le costaba mucho pedir perdón a Noah y más ahora porque se encontraba intimidado por la mirada de su hermana-...lo siento-dijo como sacandose un gran peso de encima y emitiendo un suspiro de desgaste-No tuve que haber dicho eso, sé por lo qué pasaste y no es tu culpa. Fui un idiota-dijo agachando la cabeza y manteniendo su mirada en el piso. Mientras tanto, Brittany lo miraba aún dolida, pero al ver el esfuerzo que hizo y al escuchar una voz de sincero arrepentimiento, no dudó un segundo en perdonar a su hermano. Todo su dolor y angustia se habían extinto para dar lugar a una sonrisa que expresaba pura ternura y transparencia-¿podrías perdonarme?-finalizó Noah como un susurró y, acto seguido, recibió un gran abrazo que casi lo desestabiliza. No sabía si responder o no al abrazo. Lo de expresar sentimientos no se le daba muy bien porque temía que lo hirieran como en el pasado. Pero era Brittany y, por alguna razón, sabía que no podría lastimarlo nunca. Y si lo hacía, no era intencional.

La rubia no conocía muchas palabras, pero "maldad" era la única palabra que jamás detectaría realmente. No estaba ni en su ser ni en sus intenciones. Por lo tanto, Noah se tomó la libertad de estrujar a su pequeña hermana en un fuerte abrazo tomándola por la cintura para luego levantarla del suelo y dar unas vueltas en el aire ocasionando que la rubia riera fuertemente. Sin dudas, esos dos se adoraban mutuamente.


Había llegado la tarde y, como había prometido, Santana había pasado a buscar a Brittany para luego dirigirse al parque a dar comienzo al primer día de clases (por decirlo de alguna forma).

Santana se sentía complacida y satisfecha de ayudar a Brittany. Siempre había sido una chica de gran corazón, pero le costaba mostrarlo, en eso se parecía mucho a Noah. La morena lo hacía con las mejores intenciones, sin embargo había algo más que buscaba. Quería saber el porqué de que Brittany fuese analfabeta y todo lo que tuviese que ver con los hermanos Evans. Desde que habían llegado al barrio, Santana había sido intrigada por esos tres jóvenes, principalmente por los dos más pequeños.

El camino hacia al parque había sido muy entretenido según el concepto de Santana e incómodamente cálido según el de Brittany. La morena se había atrevido a hacer un par de bromas que provocaban una hermosa sonrisa en el rostro de la rubia que Santana no se cansaba de ver. La rubia había estado contando un par de anécdotas sobre su vida en el campo y, como era de esperarse, contó lo más horrible de todo: sus forzados encuentros sexuales con Steven. Si había algo que Brittany sabía hacer era hablar de más y su conversación con Santana no había sido la excepción...

-Pero...Brittany ¿tú...tú querías hacer eso...con él?-la rubia negó con la cabeza mientras sentía la mirada de la morena sobre ella, pero prefirió no hacer contacto visual y mantener sus ojos en el suelo. Sus hermanos le habían informado de la gravedad que eso significaba y ella sabía que no era algo muy bueno y correcto. Si lo fuese, no se hubiese sentido tan mal al hacerlo-Y...¿tus hermanos lo saben?-asintió-¿piensan hacer algo?-esas palabras provocaron una mirada de confusión por parte de la rubia.

-¿Cómo qué hacer algo?-dijo levantando la mirada del suelo y clavándola sobre los ojos marrones mientras tenía el ceño fruncido y los ojos entrecerrados formando un gesto muy tierno. La rubia no entendió bien a qué se refería Santana. Brittany no tenía intenciones de lastimar al viejo. Sí, es cierto, Steven había sido una especie de Satanás terrenal en la vida de la rubia, pero había sido su única familia durante años y, a pesar de todo, la había alimentado la mayoría de las veces y permitido dormir en la casa durante el invierno y malos temporales.

-Claro, deben denunciarlo-dijo Santana con firmeza y seriedad mirando hacia la nada-No puede quedar impune-volvió a establecer una conexión con sus miradas. Su rostro y voz parecían expresar ira y eso era justamente lo que estaba sintiendo. Hace poco conocía a Brittany, pero le provocó un gran enojo saber que alguien se había aprovechado sexualmente de esa persona tan sincera e inocente.

-¿Denunciarlo?-como era evidente, Brittany no había entendido un par de cosas que había mencionado Santana y la morena tuvo la obligación de aclararlo.

-Sí, deben decirle a la policía. Tú debes comentar lo sucedido así lo encierran-con esas palabras, Brittany había comprendido todo. Sabía perfectamente a lo que Santana se refería con eso de encerrar a Steven. Ella misma había sido testigo de las noches y días que pasaba el viejo en la cárcel del pueblo, no por robar, sino por sus constantes peleas en el club nocturno local a causa de alguna borrachera. La rubia presenciaba la estadía de su "tata" tras las rejas, ya que siempre que era apresado, ella le llevaba ropa nueva porque no iba a ser mucho el tiempo que iba a estar tras las rejas, no era un crimen tan grave, así que a los tres días salía. Sin embargo, la rubia no ignoraba que la estadía del viejo era poco placentera, ya que los días posteriores a su liberación, venía más ruin que de costumbre. Brittany no quería hacer pasar al viejo por eso, era un hombre mayor y, de cierta manera, lo apreciaba un poco.

-No...-dijo firme la rubia manteniendo su mirada con la de Santana. Ya habían llegado al parque y se dirigían hacia una banca de allí-No lo haré-repitió Brittany más convencida ante la atónita mirada de Santana que no entendía muy bien porqué la chica se negaba.

-¿Por qué?-preguntó la morena mientras se sentaba en el banco al igual que Brittany.

-No quiero hacerle eso al "tata". Él me ha cuidado.

-Pero, Brittany, él no te ha cuidado. Se ha aprovechado de ti-dijo Santana con un tono de desesperación. No conocía a Steven, pero aún así quería que ese hombre pagara todo lo que le hizo a Brittany-Por su culpa no sabes leer y te ha privado de una vida-La ojiazul redirigió su rostro hacia el otro extremo, así Santana no veía que estaba a punto de romper en llanto. De verdad, no quería hacerle eso a quien fue su única familia en su momento.

Santana vio cómo el dolor invadía a Brittany. No entendía porqué defendía a ese despreciable hombre después de todo lo que le hizo pasar. La morena comprendió que ese era un tema muy delicado para la rubia, de verdad no quería que le pasase nada malo a Steven. Santana decidió no seguir luchando porque había oído claramente cómo un sollozo se escapaba de los labios de Brittany quien aún mantenía su rostro oculto. La pelinegra sintió cómo su corazón se encogía al escuchar esos rastros de dolor provenientes de esa chica tan pura y más si ella era la causa de ese dolor. Se sentía como una escoria al saber que, por su insistencia, Brittany había roto en llanto. No sabía qué hacer, consolar no era algo en lo que ella destacase aunque lo intentara.

Hizo lo que creyó más apropiado y colocó sus brazos alrededor de la rubia haciendo que ésta se asustara en un comienzo, ya que no lo esperaba. Santana había abrazado a Brittany desde el cuello logrando que la rubia girase su cabeza manteniendo su mentón sobre el hombro de la morena. La ojiazul se quedó inmóvil, no sabía qué debía hacer así que, tímidamente, optó por enredar sus brazos alrededor de la cintura de la morena.

Ambas sintieron un gran nerviosismo, pero fue Brittany quien no sólo estaba nerviosa, sino que también asustada. No sabía bien porqué, pero la calidez del cuerpo de Santana, todas las sensaciones que se despertaron en el cuerpo de la rubia y ese cosquilleo en el abdomen la asustaron considerablemente, pero no querían que se vayan. Al principio pensó que esas eran sensaciones comunes que se experimentaban al abrazar a alguien, pero...¿por qué no había sentido lo mismo al abrazar a Noah esa mañana? No podía negarlo, esa revolución corporal se había manifestado dos veces en toda su vida: una estaba ocurriendo en ese mismo momento, mientras abrazaba a Santana. Y la otra, había ocurrido días atrás, mientras bailaba...con Santana.

Permanecieron así por unos treinta segundos, hasta que la morena se cercioró que la rubia se había calmado. Santana se alejó y observó la expresión facial de la ojiazul, estaba entre pensativa y perdida, así que decidió hablar para sacarla de su trance.

-¿Quieres que comencemos?-dijo la pelinegra como para tratar de hacer olvidar a Brittany el tema de Steven. Comprendió que no llegaría a nada en ese momento, pero no se rendiría. Sabía que esa conversación no podía tenerla con Brittany, pero sabía muy bien a quién acudir. Sería algo de lo que luego se encargaría, de eso no había dudas.


La tarde había transcurrido normalmente entre el abecedario y las vocales pues Brittany no sabía ni siquiera lo más básico, pero eso no sorprendió a Santana, ya que la rubia le había confesado que no sabía leer por lo tanto era obvio que no supiese lo elemental del idioma.

Ambas chicas continuaban en el mismo banco que se habían ubicado al llegar.

-La "C" es una letra que no es igual para todas las vocales-explicaba Santana mientras escribía en el cuaderno la explicación-Para la "A", la "O" y la "U" se pronuncia como si se tratase de una "K". Es decir, "ka", "ko", "ku"-decía mientras mantenía su mirada en el cuaderno y continuaba escribiendo.

El resto de las palabras emitidas por Santana llegaron a oídos sordos. Brittany estaba lejos de entender o simplemente escuchar la explicación de la morena. No es que Santana explicase mal, sino que la rubia estaba hipnotizada. Hipnotizada por ese pelo negro que caía en unos hombros bien firmes, hipnotizada por esa piel color caramelo que se moría por tocar aunque sea la de su mano, hipnotizada por cada rasgo facial de su vecina de enfrente. Se podría decir que Brittany estaba viendo a Santana con una expresión totalmente idiota: estaba con sus ojos fijos en la morena mientras mantenía su boca ligeramente abierta como si esta amenazase en llenarse de baba en cualquier momento. Sus ojos azules brillaban y sus mejillas estaban recubiertas de un pequeño color rojo como si pudiese sentir el calor que emitía el cuerpo de Santana. Brittany, simplemente, estaba idiotizada por la belleza de Santana.

La morena notó que la ojiazul no emitía ningún sonido ni siquiera asentía para demostrarle a la pelinegra que entendía la explicación como había hecho anteriormente. Al ver esta ausencia mental por parte de la rubia, desvió su mirada del cuaderno a Brittany y notó que la rubia estaba en un trance, pero manteniendo la mirada en ella. Se sintió un tanto incómoda, así que trató de traer a Brittany nuevamente a la tierra.

-¿Entiendes?-dijo Santana un tanto ruborizada por la penetrante mirada azul. La rubia agitó ligeramente la cabeza con una clara expresión de distracción-¿estás bien?-cuestionó la pelinegra.

-Santana...yo...tu...-Brittany estaba tartamudeando intentando encontrar las palabras adecuadas-tu... ¿alguna vez besaste a alguien?-Santana se sorprendió ante tan atrevida pregunta, pero recordó que la rubia no tenía muy en claro qué cosas no se debían preguntar sin una cierta confianza.

La latina sí había besado anteriormente, ella había creído estar muy enamorada, había entregado mucho a cambio de nada. Una traición fue su recompensa, pero no fue precisamente una traición amorosa.

-Sí, he besado, pero ¿por qué me preguntas eso?-dijo la morena frunciendo su ceño mientras notaba que la rubia se ruborizaba un poco.

-É' qué yo...yo...nunca he besado...-dijo la ojiazul agachando la cabeza y mirando hacia el suelo-...a nadie-Santana no pudo sentir otra cosa más que ternura, ternura por esa inocencia y pureza-¿cómo é' qué se siente...eso?

-Pues, depende de con quién lo hagas...-dijo la pelinegra esbozando una sonrisa mientras veía con ternura a Brittany-...si tú te besas con alguien que realmente quieres, sientes como un cosquilleo en el estómago y como que el suelo tiembla, pero que nada malo podría pasarte-decía la morena recordando los primeros instantes de una relación de la que se arrepentía y mucho, pero en un comienzo ella sintió que estaba realmente enamorada-pero si tu sólo te besas por lujuria o sin amor, sientes simplemente un calor interno que se llama excitación, pero sólo dura un tiempo.

Brittany estaba un tanto dubitativa. Quería preguntarle algo más a Santana, pero no estaba segura de si quedaría como una tonta. Sin embargo, sus dudas pudieron más.

-Y...¿cómo sientes...-la rubia se aclaró la garganta-...eso?-la pelinegra la miró extrañada, no entendió a qué se refería y Brittany se dio cuenta que debió haber explicado mejor lo que que quería decir-Amor...¿cómo lo sientes?- realmente, estaba un tanto avergonzada de preguntar eso. Santana se sonreía ante la actitud nerviosa de la rubia que sólo lograba enternecerla más.

-Yo no sé con exactitud. Es extraño...-dijo la morena desviando su mirada hacia la nada-...no sé si se puede explicar, pero creo que es cuando encuentras la felicidad en otra persona,-estableció Santana-como si quisieras quedarte para siempre con es persona. Como si fuese tu objeto de adoración-sentenció Santana.

Brittany escuchaba atentamente todo lo que la morena decía. La rubia nunca había sentido eso por nadie y, la verdad, no sabía si quería.


El sol aún no había bajado, pero ya se veían los primeros rastros del ocaso. Santana se encontraba en su cuarto ordenando un par de cosas. Desde su regreso a casa, entre una cosa y la otra, no había tenido tiempo de ordenar un par de papeles de su renuncia para poder dar por terminado ese trámite que le traía unos recuerdos horribles.

Mientras su mente estaba puesta en todo lo que había por tramitar, oyó un ruido proveniente de la ventana del balcón de su cuarto. Le llamó bastante la atención, así que decidió salir para inspeccionar y lo que vio la llenó de una gran sorpresa y un dejo de alegría. El causante del ruido era su vecino de enfrente, Noah Puckerman, quién estaba trepando por una decoración de jardín que daba a la ventana de la morena.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó Santana con una sonrisa llamando la atención del moreno.

-¿Qué no es obvio?-dijo correspondiendo con otra sonrisa, pero arrogante y seductora-Estoy visitando a mi Julieta.-Si había algo que Noah sabía hacer era sorprender a las mujeres con sus actos impredecibles. Así las conquistaba.

-Creo que te confundiste, Julieta Cappogreco vive en el balcón de al lado-se burló la morena manteniendo su sonrisa-Además, tú no eres precisamente un Romeo.

-No...-dijo Noah mientras seguía trepando por la decoración-...soy mejor-finalizó haciendo que Santana emitiera una pequeña risa. Sin embargo, esta se transformó en un gesto de preocupación al ver caer a su vecino hacia el suelo. Gracias al cielo, la distancia entre el balcón de la morena y el suelo no era muy grande, pero eso no impidió que la pelinegra saliera corriendo a socorrer al mohicano.

Santana bajó las escaleras que daban a la puerta principal y, al salir, vio a Noah tendido en el pasto con cierto gesto de dolor que se esforzaba por esconder.

-¿Estás bien?-preguntó la morena acercandose a su vecino que continuaba tirado en el jardín delantero.

-Mucho mejor ahora que estás aquí-dijo mientras esbozaba un sonrisa seductora-¿me ayudas a levantarme?-preguntó estirando su mano para que Santana la tomase.

La morena agarró la mano del moreno, pero en vez de que Noah se levante, ella terminó en el suelo. El mohicano la había atraído hacia sí gracias a su gran fuerza varonil provocando que Santana cayera encima de su cuerpo y a escasos centímetros de su boca. Podía sentir el aliento de la pelinegra en su boca.

-No creí que ibas a terminar tan rápido encima mío-dijo riendo Noah haciendo que Santana también riera.

-Que tonto que eres-dijo Santana juguetonamente mientras golpeaba un poco el hombro del moreno. Por alguna razón, permanecieron así por unos segundos más hasta que la morena se levantó.

Continuaron hablando de cosas muy banales. Noah aprovechaba siempre que podía para introducir algún comentario seductor o algún halago hacia Santana que hacía ruborizar a la morena. La chica tenía en claro que Noah era el típico galán que conquistaba a todas las mujeres. "Conmigo no te será tan fácil" pensaba Santana, pero no podía negar que de alguna manera u otra, le gustaba lo que Noah había hecho.

Mientras continuaban hablando, en ningún momento notaron que tenían un espectador. Más precisamente, una espectadora que observaba todo desde el taller de enfrente.

Brittany, nuevamente, había visto toda la interacción entre esos dos y, nuevamente, no le había gustado nada. Sin embargo, ahora su ira se había acrecentado y con ella sintió un punzón en el corazón y una presión en el pecho. Y, por primera vez, había tenido un sentimeinto de odio. Odio hacia ese muchacho que adoraba y apreciaba...odio hacia su hermano Noah. Definitivamente, no le estaba haciendo bien ver eso, así que decidió adentrarse a la casa para borrar todas las imágenes vistas.

Ella aún no lo sabía, pero era un total hecho que Santana se había convertido en su objeto de adoración y, al parecer, no sería la única que se sintiese así dentro de su familia.


Bueno, espero que les haya gustado. Con respecto al título del capítulo me gustaría hacer una aclaración: "El Zahir" es un cuento de un escritor argentino, Jorge Borges. Este cuento trata sobre que el personaje principal tiene como lo más preciado de su vida a un Zahir (que es una moneda de algún país arábico), es decir como su objeto de adoración.

Por favor, comenten para saber que les pareció, a mí me parece un poco chato y aburrido, pero por ahi soy muy dura conmigo misma.

Gracias por leer y buena semana para todos! :D