* N. del A. * A partir de este momento las historias traducidas las subiré en otra cuenta, WriterFanGirl2 (sí, es muy original). El segundo capítulo es bastante corto, ya que no pude escribir estos días. Eso a parte de ser una variación de Always (lo escribí antes de que el episodio se emitiera, guiándome un poco por los spoilers.) Eso sí, he añadido una frase del episodio. Habrá un tercer capítulo que será probablemente el desenlace :)
Capítulo 2
Dos semanas después, Rick dormía en el cobertizo, como se había acostumbrado a hacer. Se despertó de golpe. Lo que un día habían sido sueños hermosos sobre Kate ahora eran pesadillas. Miró su reloj de pulsera y reparó en que ya era la hora de cenar, así que bajó por la vieja escalera y entró a su apartamento por la ventana de la cocina. Se acercó a la encimera y reparó en una nota que había colgada en la nevera.
"ME VOY A CENAR CON UNOS AMIGOS. VOLVERÉ TARDE. ALEXIS SE QUEDA A DORMIR EN CASA DE UNA AMIGA, TE HA LLAMADO PARA PEDIRTE PERMISO PERO TENÍAS EL MÓVIL APAGADO, ASÍ QUE LE HE DADO YO EL PERMISO. MARTHA."
Abrió la nevera y sacó las sobras de pasta que había quedado de la comida. Encendió la TV y cambió de canal hasta encontrar un concurso que parecía interesante, pero su mente no pensaba en que la respuesta a la pregunta "¿A qué libro pertenece la adolescente de Kansas llamada Dorothy?" era El Maravilloso Mago de Oz, sino en Kate. Durante quince días no había aparecido por comisaría, pasándose las tardes leyendo clásicos de la literatura o escribiendo algunos capítulos que había acabado desechando. Echaba de menos a Kate, su amada Kate. Ni todas las rubias con las que pudiera salir podrían hacerle olvidarla. Su sonrisa, radiante el día en que Rick y Royal, la mascota de la víctima, entraron en su apartamento. Su mirada, segundos antes de besarla. Su cuerpo, mientras salía de aquella piscina.
El sonido de un trueno le devolvió a la realidad. Hacía rato que el vacío plato de pasta yacía sobre la mesa, el concursante ya había ganado otros mil dólares y Rick seguía pensando en ella. Dios, la echo de menos. El timbre sonó. Rick abrió la puerta y encontró a Kate mirándole a los ojos.
Kate miró a aquellos ojos azules como si nunca más fuera a verlos. Rick pareció no darse cuenta de aquella mirada. Aquellos ojos verdes se habían vuelto negros como el azabache, dos perlas negras rodeadas de diminutas esmeraldas.
- ¿Qué quieres?
- A ti.
Se acercó a él, sus manos subiendo desesperadamente para cogerle la cara, sus labios posándose frenéticamente sobre los de él. Su lengua buscando una entrada en la boca del escritor, su cabello empapando las manos de él, que la agarraban con furia por la nuca.
- Kate… - Sonó minutos después la voz de Rick, necesitado de oxígeno. – Estás empapada, deberías darte una ducha. – Le besó otra vez los labios. – Después hablamos… o seguimos, como quieras.
- Rick… ¿Qué pasaría si te dijera que quiero seguir… ahora?
- Que tu ropa no te duraría puesta ni cinco minutos, detective.
Ella acercó sus labios a la oreja del escritor y susurró:
- Me tienta la idea… - Al oír la entrecortada respiración de Castle, añadió - Quiero. Seguir. Ahora. – Remarcó las palabras con un suave y sensual tono de voz. Rick cerró la puerta de golpe y arrinconó a Kate, besándola mientras luchaba por deshacerse de la chaqueta de la detective. Las manos de ella buscaban los botones de la camisa del escritor, impacientes por sentir la piel del hombre al que amaba. Y las prendas de ropa fueron cayendo hasta que los dos quedaron piel contra piel, ella con las piernas alrededor de la cintura de él, que la aguantaba contra la puerta mientras le hacía el amor como ningún hombre lo había hecho.
Y por primera vez, estaba con el hombre de sus sueños. Al que había amado, perdido y vuelto a amar.
