No tengo previsto continuar esta historia, así que agradecería mucho las reviews :D


Capítulo 3

- ¿Papá?

Kate despertó abrazada a Rick, uno de sus brazos rodeándola como si fuera a escaparse mientras que el otro seguía entrelazado a la sintiendo su dulce aroma. Rick se sobresaltó al oír el grito de su hija que llegaba a casa después de una gran fiesta de pijamas organizada a causa de su graduación. Oyeron la puerta de entrada cerrarse y Kate salió escopeteada hacia el baño, donde se secaban sus prendas de ropa interior, empapadas después de la tormenta, y cerró el pestillo.

- ¿Papá? – Alexis subió las escaleras mientras que, en el piso de arriba, Rick se ponía unos bóxers y la camiseta que usaba para dormir. Alexis entró justo en el momento que Rick acababa de vestirse. – Papá. ¿Te he despertado?

- No, estaba… - Richard reparó en el sujetador de Kate, que permanecía en la parte posterior de la puerta, colgando del pomo. ¿Cómo narices llegó eso allí anoche? Que Alexis no lo vea, que Alexis no lo vea… - Estaba recién levantado, iba a hacer el desayuno.

- Ya lo hago yo, papá. – Y cerró la puerta y se fue a la cocina. Cuando hubo pasado, Rick salió de la habitación y cruzó el pasillo hacia el baño. Picó dos veces y susurró el nombre de la detective. La puerta se abrió y un par de manos lo arrastraron dentro del baño.

- Bueno, hombre escritor… Tu hija está abajo, no sabe que estoy aquí y tengo mi ropa esparcida por todo tu piso…

No hizo falta decir nada más para que los dos se miraran a los ojos y exclamaran a la vez.

- ¡Castle, mi ropa!

- ¡Kate, tu ropa!

Rick salió de la habitación y bajó corriendo las escaleras. Al llegar abajo descubrió a Alexis sirviendo zumo en uno de los tres vasos que había en la mesa. Un momento… ¿Tres vasos? Miró alrededor. Y, y, y… ¿¡Y LA ROPA?

- Papá, dile a Kate que he recogido su ropa y la he colocado en la lavadora. - Rick no pudo decir nada. ¿Cómo sabe que Kate está aquí? - Ahí hay una camiseta y unos pantalones míos que puedes prestarle. ¡Ah! Dile que su reloj está en tu oficina. -Entonces Rick recordó la explosión del apartamento de Kate, el llevar a arreglar el reloj de Kate y habérselo enseñado a Alexis. – Me extraña que no haya dejado su collar junto al reloj… ¿Vas a subir a darle la ropa o no?

La cara de Rick era una mezcla de confusión, asombro y felicidad. Subió las escaleras y abrió la puerta del baño con un golpe seco, lanzó la ropa de Alexis al suelo y se abrazó a Kate, que había permanecido sentada con su ropa interior ya puesta.

- ¿Qué pasa? – Se miraron a los ojos, ahora la que estaba asombrada era ella, ya que vio cómo una lágrima caía por la mejilla de Castle. – Rick… ¿Qué pasa?

- Lo sabe Kate. Y lo acepta. Y está feliz. Y… Oh Kate, y yo soy tan feliz de estar contigo… Te quiero.

- Yo también te quiero. – Besó la lágrima y bajó para besar los labios de Richard. – ¿Me visto y bajamos? – Rick asintió y esperó a que Kate se vistiera. – Vamos. – Ella le cogió de la mano y bajaron las escaleras para encontrarse a Alexis sentada en el sofá con el reloj de Kate en la mano. Al oírles se giró y mostró su dulce sonrisa a la pareja. En ese momento se abrió la puerta y Martha apareció con el móvil en la mano. Al ver a Kate, se dirigió a la persona del otro lado de la línea.

- Al final sí que se quedó. Me debes cincuenta dólares.

- ¿A qué viene eso de los cincuenta dólares, madre? – Dijo Rick mientras la mujer se quitaba el abrigo y lo colgaba en el armario.

- Venga Richard, ayer mientras esperábamos a que aparecieran unos amigos, sentadas el coche de los Gordon, Laura y yo vimos a Kate cruzar la calle bajo la tormenta y entrar al portal. Laura Gordon decía que Kate sólo se iba a refugiar de la lluvia. Yo decía que subiría hacia nuestro apartamento, pero ella no me creía, así que apostamos si Kate se quedaría a dormir o no.

- Espero que la adicción a las apuestas no sea hereditaria.

Martha se acercó a ellos y abrazó a Kate, diciendo:

- Bienvenida a la familia, Kate.

Se sentaron en la mesa y se dispusieron a desayunar como una familia. Como la familia que habían sido desde hacía cuatro años.