Konichiwa! ^^
Ok! Estoy muy orgullosa de decir que esta vez no me demore tanto! ^^
Y aunque se que este capi me pudo quedar mejor… aun así me gusto como quedo
Disfruten de la lectura n.n
Disclaimer: (Nunca lo pongo pero da igual xD) Digimon ni mi amado Tai me pertenecen
Una mañana nueva se asomaba por el gran ventanal de la sala, sacando a un castaño de sus sueños, abrió los ojos con pesadez y se levantó lentamente.
¡Que sueño había tenido! Uno de esos sueños locos en las que un niño lo 'obligaba' a comprar pañales, limpiar un desastre del baño y al final de todo, para colmo de colmos, terminaba durmiendo en el sofá.
Pero cuando sintió un dolor punzante en su columna, se dio cuenta de la cruda realidad. ¡Todo eso había pasado!
Trató de estirarse, haciendo sonar un poco los huesos de su cuerpo, producto de una dura noche en aquel bendito sofá. Tenía la sensación que aquel dolor lo acompañaría por todo el día. Diablos.
Y toda la culpa la tenía aquel renacuajo de 2 años que se apropiaba de las camas ajenas. ¡Ese niñato debería estar durmiendo en ese sofá! ¡Ese debería estar sufriendo de ese molesto nudo en la espalda! ¡ESE MOCOSO DEBERIA ESTAR EN CASA CON SU 'AMADA MAMI' Y NO CON EL!
Se cogió la cabeza con desesperación y soltó un bufido. Y para cuando abrió los ojos se encontró con aquel enano mirándolo entre divertido y curioso.
- ¿Tengo algo en la cara o que? – le preguntó toscamente, a lo que el pequeño solo sonrió tiernamente
- Tienes la cada de un payaso – respondió con simpleza y sinceridad, imitando las caras que hacía el moreno cuando se enojada, a lo que Tai lo miró con cara de pocos amigos
¿Ese niño se estaba burlando de él?
Ok. Esto era la gota que había derramado su pequeño, en serio MUY pequeño, vaso de paciencia.
- ¿PERO QUE DEMONIOS MOCOSO ESTUPIDO? ¿CREES QUE PUEDES VENIR AQUÍ Y BURLARTE DE MI ASI? ¿TU NO SABES QUIEN SOY YO, VERDAD? –lo miró colérico, y se acercó al pequeñín, que solo retrocedía lentamente, preso del miedo.
Y Cuando estuvo frente a él, solo optó por jalarle de los cabellos y con un leve empujón, logro aventarlo hacia la pared.
Mas sin embargo la cosa no acababa ahí. Taichi Yagami descargaría toda su frustración en él.
Y con una sonrisa burlona agregó:
- ¿Y en serio crees que te has perdido, niño estúpido? ¿Sabes algo? APUESTO QUE TU MAMA TE ABANDONO POR SER UN ESTORBO PARA ELLA. SOLO LE CAUSAS PROBLEMAS A LA GENTE.
Y si bien, con el golpe el pequeño Takenouchi no había llorado, ni derramado una lagrima, esto si hizo que sus pequeños ojos chocolates se cristalizaran, y pronto estalló en llanto.
Tai al ver esta acción, se dio cuenta del error que había cometido.
Pero ya era demasiado tarde.
Porque cuando intentó ir tras el niño, este había escapado de su agarre para poder abrir la puerta apenas y salir corriendo.
Él se quedó en shock, el niño no se merecía eso, no era verdad ninguna de las palabras que había dicho, pero él no podía controlar su genio, le era inevitable y esta vez había ido demasiado lejos.
El mocoso apenas era solo un niño, un niño que solo le hacía falta su madre, y él le había echo entender que ella no lo quería.
Y para un niño lo más importante en su vida era su madre…
Reaccionó demasiado tarde, porque cuando quiso ir tras de él, ya no había rastro ninguno.
Suspiró. Tenía que buscarlo y encontrarlo. Tenía que arreglar ese problema.
Y aunque en el fondo se intentaba convencer que lo hacía por pura moral, el sabía muy bien que no era así.
Ese niño de alguna manera le importaba, y el motivo no era porque lo quisiera o le guardara algún cariño especial, era muy pronto para decir eso.
-O-
1 hora.
Exacto. Hace una hora había estado buscando por toda la ciudad al pequeño.
Mas sin embargo, no había rastro de él, era como si la tierra se lo hubiera tragado. ¿Qué tan lejos podía ir un pequeño niño de 2 años? Solo esperaba pronto descubrirlo.
Suspiró, estaba preocupado. ¿Qué pasaba si algún carro lo había atropellado?
Negó con la cabeza, era mejor no pensar en eso.
- 'No a las malas ideas Tai, ¡vamos! Solo piensa, si tu fueras un niño de 2 años de nuevo, y un idiota te hubiera dicho cosas feas, ¿A dónde irías?'
- ¡Niño! ¡Ven aquí y devuélveme eso! – ese grito lo sacó de su ensoñación.
¿Qué pasaba? Se acercó lentamente para ver el porque de tanto bullicio, donde ya había algo de gente, que al igual que él, estaba ahí por la misma razón.
- ¡Que me lo des he dicho! ¡Niño malcriado! ¿Dónde esta la madre de este mocoso?- se podía apreciar la voz de una mujer, evidentemente alterada, cuando se acercó pudo distinguir la escena claramente. Una mujer, de esas con sombrero, abrigo de piel y joyas, estaba gritándole a un pequeño niño de 2 años…
¡Un momento! ¿Ese no era Tai?
Decidió intervenir antes que pasara cualquier otra cosa.
- Ejem disculpe, ¿Pero de que esta acusando al niño?- intervino con la voz mas casual que le salió
- Ese niño del demonio me ha robado ¡mi anillo!
- ¿Qué? – volteó sorprendido hacia el enano y con la cara le hizo una seña de explicación al pequeño, y este perfectamente entendió
- ¡Yo no se lo dobe! ¡A uted se le cayo! ¡Y yo solo lo decogi y se lo di! – exclamó el pequeño tratando de defenderse y aclarando las cosas, a los que la señora indignada agregó
- ¡No me creo ni uno de esos cuentos! ¡Tu solo eres uno de esos palomillas que los educan desde tan chiquitos a robar!
- Le puedo asegurar que eso no es cierto señora- trató de defenderlo el castaño
- ¿Y usted como puede esta tan seguro?- le preguntó con aires de grandeza la señora
- Yo… soy el padre de este muchachito, soy Taichi Yagami un gusto – sonrió con suficiencia luego de decir su apellido, esa señora no se atrevería a gritarle a un Yagami.
- Yo… emm bueno creo que después de todo el niño debe decir la verdad, mil disculpas señor Yagami- trató vagamente de excusarse la señora ante tal escándalo que había armado, para luego irse ante las miradas burlonas de los demás.
- Vaya… en que lío te habías metido ¿eh? – le susurró Tai en forma divertida al niño, que solo lo veía con temor. Mientras las demas personas se dispersaban del lugar.
- ¿Me volvedas a pegad? – balbuceó el niño apenas
Tai abrió los ojos con sorpresa. Tendría que explicarle bien las cosas.
Negó con la cabeza lentamente y le dijo:
- No es eso, solo te venía a pedir disculpas ¿sabes?, los adultos malvados y amargados como yo cuando nos enojamos decimos y hacemos cosas que no queremos - el pequeño solo esbozó una pequeña sonrisa ante tales palabras- Te apuesto que tu mamá también te debe de estar buscando, ella te debe de querer mucho, y si es posible, mañana mismo iremos a la comisaría a reportar que estas perdido ¿vale?
El niño solo asintió y sonrió alegremente.
Ese señor no era tan malo después de todo.
-O-
- Así que te gusta jugar fútbol ¿eh? – preguntó un castaño para después golpear la pelota hasta donde, metros después, estaba otro castaño, pero este mucho mas joven, esperando recibir la pelota.
-Sip, cuando voy con mi mami al padque venimos a jugad esto- mencionó con alegría para devolver la pelota con otro golpe.
Así se la habían pasado toda la tarde, de golpe en golpe con la pelota. Minutos después de ser perdonado por el 'mocoso', iban rumbo al hotel, cuando en una de las vitrinas se asomaba el precio de pelotas de fútbol, Taichi se quedó mirando la vitrina pasmado, y Tai no dudó ningún minuto en comprarla y venir a jugar al parque mas cercano al hotel.
Hace tanto tiempo que no jugaba fútbol…
Recordaba en su niñez jugar todas las tardes fútbol en el parque cercano a la gran haciendo de donde vivía en Hikarigaoka.
Si, para ese entonces Higarigaoka, el pequeño pueblo rustico, era un gran lugar para practicar sus trucos de fútbol.
Había pasado gran parte de su niñez en ese pueblito, pero en la adolescencia no se perdía de ir cada vacaciones.
Su padre no permitiría que él, un Yagami, fuera a la escuelita publica del pequeño pueblito. Ya le había cumplido ese capricho cuando tenía 7, no lo volvería a permitir.
Para cuando entró a la secundaria, tuvieron que mudarse a Tokio, ahí estaba la gran y prestigiosa escuela 'Digimon'.
Le dolió tanto despedirse de sus amigos… todos ellos habían marcado su niñez, los conocía desde que tenía uso de razón, en especial a una pelirroja muy especial para él.
Claro que ir a la escuela de Tokio en la secundaria, sin duda, lo habían convertido en el gran profesional que era ahora, pero para ese entonces, a los 12 años él no quería hacerse cargo de la empresa familiar, como quería su padre.
Él quería ser el mejor jugador de la selección de fútbol japonesa.
Pero bueno las vueltas que daba el destino, había acabado haciendo lo que quería que fuera su padre. Ya era le presidente de la empresa Yagami a sus cortos 21 años.
- Tai ¿estas bien? – la pregunta lo sacó de sus pensamientos, miró hacia abajo, donde unos grandes ojos chocolates lo miraban con interrogación. Le sonrió tiernamente, algo muy raro en él, ya le había dado permiso para tutearlo.
- Oye Tai…- vaya que se sentía raro, llamar a alguien mas por su nombre- ¿tu que quieres ser de grande?
El pequeño solo sonrió y respondió con simpleza
- El mejor jugadod de la selección de fútbol japonesa…
Yagami solo sonrió aun mas… en serio estaba comenzando a querer a este niño…
- ¿Sabes Tai? Me caes bien
Bueno como vemos en este capitulo se muestra que el 'tempano de hielo' se comienza a derretir lentamente :D
Pero OJO! No quiere decir que vuelva a ser el mismo Tai del que todas estamos enamoradas ._.
Faltaran muchos mas capis para que este moreno razone y vuelva con su misma actitud :DD
Pero para eso… estara el encuentro con cierta pelirroja que ni en pintura lo quiere ver…
Mmm… Te deseo suerte Tai! (la necesitaras! xD)
Jejeje bueno agradezco su reviews :DD
Gracias a Dark Kana, Faty Takenouchii y Shioow :DD
Muchas gracias chicas :D
Bien ya saben, toda critica constructiva y animos son bien recibidos :D
Y tomatazos tambien ;D (necesito comida D: )
Jejeje Bien saludos n.n Y que hayan pasado un lindo Año Nuevo :D
