Konichiwa! :3

Bueno luego de 24 días sin actualizar vengo con un nuevo capi, que me ha salido sin duda mas largo que los anteriores, en recompensa por mas de estos 20 días que no me aparecí por aquí.

Pero la verdad es que me tomó unas semanitas ordenar mis ideas, ya que había hecho otra versión de este capítulo .-. PERO ME SALIO DE 4 HOJAS! ._. eso sin duda ERA DEMASIADO CORTO XD Jejeje así que poco a poco fui agregando detalles e ideas. Y eliminando unas cuantas cositas y cambiándolas por otras

Personalmente, este es el capítulo que mas me ha gustado. Y tambien veremos que aca ya comienza el Drama (sii lo que adoro :3) Aunque muy leve.

Pero os advierto si son fans del Takari y Mimato que estos también sufrirán y mucho muajajajajaaja :3

Jeje y como verán estoy cambiando el rated a T ya que a partir de aquí se verán escenas algo fuertes y lenguaje oral que no es mucho de santos que digamos… Jeje

Ok! Ya no les sigo parloteando y a continuación el capi :3

Capitulo VIII: Un escritor y ¿un encuentro inesperado?

Abrió la puerta de su departamento con pesadez, haciendo esta un horrible chillido al abrirse, sin duda faltaba aceitar, pero eso ya lo haría en otra ocasión. Después de un día de arduo trabajo, lo único que deseaba era tomar una ducha y dormir hasta que el sol le salga por las orejas. Sin duda, la vida de un escritor no era para nada fácil, pero por el momento se conformaba dando pequeñas clases en un colegio público, y como asistente de la biblioteca. Desde pequeño le había gustado mucho inventar cuentos, y todos le decían que era muy creativo en esto.

Por eso, era lo que era, un aspirante a gran novelista. Tenía talento, muchos se lo habían dicho, solo que aun las grandes editoriales no lo reconocían. O tal vez, solo era porque tenía el odio de una gran familia bajo los hombros, y ninguna gran empresa lo querría por aquello. Los Yagami se habían puesto todo el trabajo de hacerle la vida imposible, tal y como se lo habían advertido.

Pero algún día, encontraría a una editorial que no le temiera a esa prestigiosa familia, lo aceptaran y le dieran una oportunidad. Claro que las posibilidades eran nulas, pero el siempre mantenía la esperanza.

Y bueno, por ahora se conformaba con un mini departamento a casi las afueras de Tokio; una pequeña cocina, una salita, 1 baño y un cuarto. Lo mejor para un hombre soltero que apenas tenía 19 años; egresado de la universidad pública de letras y con todo un futuro prometedor.

Esto solo sería una pequeña etapa, le esperaban cosas mejores.

Aunque, la mejor cosa que le había pasado, ya no se encontraba con él. Negó la cabeza lentamente, si comenzaba a pensar en el tema, estaba seguro que no podría dormir en toda la noche. Y por lo menos, en esta noche, necesitaba un buen descanso. Mañana sería un nuevo, día en el cual le esperaba una entrevista con otra editorial. Y tal vez en esta, tuviera suerte.

Después de todo Takeru Takaishi, nunca se rinde, o bueno casi nunca…

-O-

- Es solo cosa de esperar, señor Yagami, cuando tengamos noticias o reportes de algún niño perdido con las mismas características, le avisaremos, muchas gracias- el estridente pitido le indicó de inmediato que la llamada ya había sido terminada. Estaban así desde ayer, los policías cada vez que llamaba o iba le decían lo mismo.

Era un hecho; la policía de Osaka era un asco.

Y tampoco es que él contara con mucho tiempo, tenía que regresar mañana a Tokio. Las juntas en Osaka ya habían llegado a su fin, y Melissa no lo dejaba ningún minuto en paz timbrando a su teléfono, aunque ya no con mucha frecuencia desde que ignoró su llamada días atrás. Vaya que se había molestado.

Él solo suspiró, de alguna manera, aunque tampoco quisiera admitirlo, sentía cierta nostalgia al saber que tal vez muy pronto Taichi se iría.

Tal vez lo que sentía era un muy raro amor paternal después de todo se había resignado a la idea de que no tendría a algún sucesor; después de todo tampoco es que tuviera interés en esto, era joven después de todo, sabía que algún día debería tener un 'sucesor' que tomara mando de la empresa cuando el muriera, claro que para eso faltaba tiempo, además dudaba mucho que Melissa 'echara a perder su hermosa figura' por un bebé.

Apenas podía imaginarse el día en que se lo comentara, estaba seguro que antes de eso, Melissa preferiría romperse una uña y quedarse calva, y no, no exageraba. Tampoco era que planease que Melissa fuera la madre de su hijo.

Sí, esa sería una muy pero muy mala idea.

Bueno no sería mala idea buscar algún vientre de alquiler ¿no?

¡Pero que cosas estaba pensando!

Después de todo aun tenía 21 años, muy pronto 22, le quedaba toda una vida para ver si este deseo de ser padre era también solo un capricho o algo más. Aunque la presión de sus padres en ese tema no le favorecía en nada.

-Tai- lo llamó una voz infantil, acaparando toda su atención

-Dime, ¿Qué pasa?

- Pronto estade con mi mami, ¿verdad?

Tai sonrió nostálgico y respondió- Claro que sí, muy pronto estarás con ella

- ¿Y nos volvedemos a ver?- la inocencia de ese niño, francamente le sorprendía, de ser él, estaría feliz de alejarse de un señor tan despreciable que en la mayoría del tiempo estuvo tratándolo mal.

- No lo creo, Tai. Veras, aun así, yo mañana me iré a Tokio, que es donde vivo…-Taichi hizo una mueca de tristeza, lo cual hizo sentir culpable a Tai por lo que rápidamente agregó- Pero nos podemos visitar de vez en cuando ¿no? – y ante esto, el niño sonrió inmensamente. ¡Ellos se volverían a ver!

-¿Me lo prometes?

- Es una promesa Tai. Palabra de Yagami.

-O-

- ¡Sora! ¡Ábreme!- dijo gritando a todo pulmón una pelirrosa, entrando corriendo a la habitación de su amiga, y por casi, derrumbando la puerta.

Una mueca se dibujó en su rostro, su amiga estaba verdaderamente mal, inspeccionó su cuarto, antes limpio y alegre, y ahora apestando y tétrico, las cortinas cerradas y todo tirado en el piso, y sencillamente todo era su culpa. Y bueno tampoco era de mucha ayuda que Robert estuviera muy ocupado en estos días en unas juntas; no tenían su apoyo en este caso.

Echó un vistazo al centro de la cama, donde podía verse a la pelirroja enrollada en las sabanas, auto convenciéndose que tal vez su hijo seguía vivo, cosa que ambas estaban llegando a pensar que era mentira, después de todo, tal como los oficiales le habían dicho días atrás; si en 48 horas no se sabía nada del niño sencillamente deberían ir buscando nombres de morgues o cementerios. Palabras crueles sencillamente. Claro que ella les había gritado, reclamándoles la falta de tacto que habían tenido al darle esa clase de noticia a su amiga, y salió enojada de la comisaría, claro que, desde ese día Sora había entrado en una fuerte depresión. ¿Y como no estarlo? Ya habían pasado mucho más de 2 días

- Levántate por favor -Sora no reaccionó, seguía tumbada y mirando a un punto invisible del cuarto- Se que no es el momento de pedirte este favor, pero a Matt le haría muy feliz si fuéramos a su presentación de hoy en el bar- le dijo, su amiga no podía estar así. Encontrarían a Taichi, estaba segura de aquello, algo muy dentro de su corazón lo sabía. Pero no tenía hechos ni pruebas que convenciera de ello a su amiga.- Tú sabes que Taichi, por muy pequeño que sea, estará bien, yo confío en él. Y sé que a él no le gustaría verte así.

Sora seguía inmóvil, quieta y con los ojos cerrados, sino fuera porque se podía ver a simple vista como su pecho bajaba y subía al respirar, ella ya hubiera creído que su amiga estaba muerta. Después de todo es que no era de mucha ayuda que su piel estuviera mas pálida de lo normal, sí, su amiga era blanca y todo eso, pero nunca la había visto en ese estado tan deplorable. O bueno, si la había visto así antes, pero eso ya había sido hace 2 años. Nunca pensó que podría volver a estar en ese estado. Tenía miedo, hace 2 años Sora había entrado en una fuerte depresión, fue difícil sacarle de ese estado, lo único que la había sacado de aquello había sido la lucha por su hijo, luego de que Sora tuviera un peligro de aborto.

Desde ese acontecimiento, Sora salió adelante. Más lo había echo por su hijo que por ella, y Robert había sido también de mucha ayuda, se había encargado poco a poco que la pelirroja volviera a sonreír y claro, también fue enamorándola de a pocos.

Pero ahora no contaban con que Sora estuviera embarazada y con un peligro de aborto ni tampoco contaban con Robert, aunque este ya estaría libre para mañana.

- Está bien Sora, te dejaré sola – le dijo en un suspiro, para luego salir por la puerta.

-O-

Se encontraba frente al espejo del baño que había en su cuarto, parecía una zombi, y no exageraba, sencillamente estaba echa un asco ¿y como no estarlo? Su hijo estaba perdido, y muy tal vez a esta altura estuviera…

- …Muerto- se dijo en voz alta, su voz sonó quebrada y se echó a llorar, ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había estado haciendo. Ella confiaba en su hijo, sabía que aun podía estar vivo, sabía que él no podía morirse tan joven… ¡a esa tierna edad!

Mas sin embargo, las noticias no lograban alentarla, apenas se había ido Mimi, había cogido de sus pocas fuerzas y se había puesto a ver la televisión. Lo que vio no fue de gran ayuda que digamos, se había prendido justo en el canal de las noticias, donde narraban la desaparición de una pequeña niña de 6 años, que había sido encontrada muerta en un río con signos de tortura. Sencillamente su reacción había sido la esperada, corrió directamente al baño, un refugio, donde estaba segura, no habría una televisión que la odiara y pasara ese tipo de reportajes que solo la ponían mas alterada, nerviosa y triste de lo que estaba.

Su estomago gruñó, reclamando algo de comida, si no se equivocaba hace unos días que no comía, y la verdad es que no es como si tuviera ganas de hacerlo, por mas que su mejor amiga la obligaba a comer, ella siempre se negaba, ¿Por qué ella habría de comer, cuando tal vez su hijo pudiera estar solo en la calle muriéndose de hambre?

Tú sabes que Taichi, por muy pequeño que sea, estará bien, yo confío en él. Y sé que a él no le gustaría verte así.

En mala hora, Mimi venía a su cabeza, detestaba admitirlo, pero sí tenía razón, ella no ganaba absolutamente nada dejando de comer, echándose en una cama todo el día como vaga, y llorando como una magdalena.

No señor, a este paso su hijo nunca volvería con ella.

Con determinación, entró a la ducha, necesitaría un gran baño, luego comería algo y después bueno… ¿No era mala idea ir a ver a Matt, no?

-O-

Nunca en su vida, en serio nunca, había conocido a alguien que le igualara de sueño, lo admitía, él podía dormir como un tronco las 24 horas al día, claro que ahora tenía mas responsabilidades y aunque le costara, habían veces en que tenía que levantarse temprano.

Mas sin embargo, este niño cada vez lo impresionaba mas; apenas ambos habían cenado, en la cual se acabaron casi toda la despensa juntos, sí, su hambre era una de las cosas que nunca cambiaría, el mocoso se había echado cómodamente en su cama y al mínimo toque, se había quedado profundamente dormido.

Sonrió levemente, aunque aun pensaba que lo había visto antes, no podía evitar pensar lo mucho que se podían llegar a parecer cuando él era pequeño.

Había oído hablar de personas que tenían sus dobles en otras partes del mundo… pero ¿de mini dobles?

Rió ante la idea, las comisuras ya le estaban doliendo de tanto hacerlo, sus labios ya hace tiempo habían perdido la costumbre de sonreír y reír, solo cuando eras sonrisas burlonas o sarcásticas, pero a una sincera y de alegría, era mucha la diferencia.

También había oído de ángeles que se podían parecer mucho a ti, para enseñarte una gran lección de vida, pero él ya no creía en Dios, lo había dejado de ser hace tiempo, cuando sufrió una gran decepción, si Dios hubiera estado de su lado no lo hubiera hecho vivir lo que él sufrió, se había alejado de él.

Aunque cambiando de pensamiento… ¿Tal vez era un hijo perdido de él?

Estalló en carcajadas sonoras antes esto, debería dejar de oír a Melissa cuando hablaba de telenovelas. (NA: AYY SI SUPIERAS ¬¬)

Vio de reojo el reloj que había en la sala, las 9:45, la noche aun era joven, y no estaría para nada mal ir a tomarse un traguito ¿verdad?

Últimamente, no salía a divertirse tanto como quisiera, la empresa lo tenía ahogado hasta el cuello de puras obligaciones, y en sus ratos libres Melissa no se despegaba de él.

-O-

Volteó a ambos lados buscando a Mimi entre la multitud de gente, pero fue inútil; no había rastro de una cabellera rosa por ningún lado.

Lentamente fue acercándose a la barra de bebidas para ordenar algo, en lo que esperaba que Matt se presentara; tal vez él supiera donde se había metido su amiga.

- ¿Dónde se habrán ido? – Agregó en un suspiro- Disculpe, ¿Me podría dar un jugo de naranja?- le pidió al mozo de la barra, que con un guiño le sirvió su pedido casi al instante- Gracias

- Hola preciosa- oyó que una voz la llamaba, y al instante volteó, se encontró frente a frente con un hombre de unos treinta y tantos, pelo negro y ojos de igual color. No era feo, pero algo le daba mal espina. – Soy Itashi ¿y tu?

-Sora- dijo algo seca, no estaba ahí para conocer personas, solo para buscar a su amiga y oír cantar a su amigo.

Era consciente que para Matt, era importante esta presentación, en esta oportunidad, un señor de la disquera lo oiría cantar, y de tener suerte y al señor le gustara su música, podría firmar un contrato para un disco.

Trató de ver hacia el escenario que estaba unos grandes metros lejos, pero Matt aun no estaba tocando, ¿O tal vez ya había tocado y ella había venido demasiado tarde?

Sus dudas se disiparon cuando oyó la voz del presentador por todo el bar.

- Buenas noches señores, como ven ahora tendremos la presentación de ¡Matt Ishida! – aplausos, incluidos los de ella, se oyeron por todo el lugar; hasta que un señor bajito y de cabellera calva se acercara hacia él y le dijera algo al oído- Oh, entiendo, perdonen el error señores. Lamentablemente Ishida no se podrá presentar hoy… ¡Pero bueno la función tiene que continuar! ¿no? A continuación nuestro siguiente número… ¡Reciban a…- ya no quiso oír más, algo no cuadraba bien ¿Por qué Matt no había tocado?

Estuvo hablando de este evento toda la semana, y ahora sencillamente no se aparecía, sin duda algo había pasado. ¿Tendría que ver con que no encontrara a Mimi por ningún lado?

Quiso salir del lugar en busca de respuestas, pero algo la detuvo en seco, tal vez estas tontas preocupaciones, la habían echo divagar, pero… podría jurar a ver visto una cabellera castaña… igual a la de su hijo… pero esta figura era mas grande… ¿acaso podría ser…? No… se estaba volviendo loca, en definitiva.

- ¿Que pasa preciosura?- le interrumpió una voz, y fue ahí donde se dio cuenta, que ese tal Itashi aún seguía con ella- Pareces preocupada… un traguito no te haría para nada mal ¿Sabes?- le dijo ofreciéndole un vaso con un líquido y olor que no reconocía, ¿era ron o algo así?- lo tomó con sus manos y antes de darle un trago lo olió, era droga.

-No gracias- le dijo con la misma sequedad de antes, y le devolvió algo brusco el vaso que le había ofrecido, y ahora sí, intentó salir de ahí, dejando al pelinegro con la palabra en la boca.

Se encaminó hasta la salida trasera, al cual estaba acompañada por un pasaje oscuro, tal vez Mimi ya estaba en su departamento. Una mano bruscamente le empujó contra la pared y sostuvieron sus muñecas contra la misma. Y de pronto le dieron de oler una esencia mas fuerte que la del trago, tuvo un mareo repentino y pareciera comos si las fuerzas la abandonaran.

- ¿Qué te crees? ¿Qué puedes escapar de mi así por así?- le dijo aquella voz que había oído tan solo unos minutos, la fuerza con la que la sostenían era demasiado fuerte, y al querer patear fue inútil, este tipo tenía demasiada fuerza o tal vez, era ella la débil- Ninguna chica escapa de Itashi así, y sale libre- después de decir aquello, el pelinegro procedió a besarla bruscamente, sin ninguna delicadeza, a los pocos segundos había soltado una de sus muñecas, para que su mano se introdujera peligrosamente dentro de su vestido, tal fue la brusquedad, que un tirante se rompió y sus sostén negro quedo medio a la vista, trató de levantar su mano, ahora libre, para alejarse, pero se dio cuenta, que el dolor de su muñeca era insoportable, tal vez se la había roto, y sus ojos parecían querer dormirse.- Esto pudo a ver salido mejor si te hubiera dopado con el trago ¿sabes? Esto te ganas tú por rechazar esa bebida- le dijo para luego continuar con su 'trabajo' Esta vez se dirigía tenebrosamente hasta sus pechos y un quejido de dolor salió de los labios de ella al verse estrujados, lo miró con asco ante esos lujuriosos ojos negros que la observaban. Solo era un asqueroso tipo. Cerró los ojos, preparada para lo que venía, las fuerzas la abandonaban, y su razón le decía que ya nada podía hacer.

De pronto sintió como el peso del hombre que le estaba casi encima era liberado, y ella caía por la pared, a los pocos segundos fijó su mirada para adelante, donde esta aquel pelinegro con un severo golpe en la mejilla y sangre saliendo de la boca, utilizó lo poco que le quedaba de conciencia para mirar hacia delante para ver quien era su salvador.

Grave error.

Chocolate con zafiro se chocaron, después de 2 largos años.

-Tai…

Siii al fin! Lo que tanto estaban esperando xD

Jejej aunque see… me mataran pro haberlo dejado así Peor había que agregar suspenso no? :3

Ustedes que creen que pasara? Mmm no se creanme no tengo ni idea xD… por que que digamos… creo que el siguiente capi no tratara sobre este tema, si no, tengo otras cosas preparadas :3

Bueno aca es la parte donde les agradezco por sus reviews

Y tambien diciendoles que este capi va dedicado para uds chicas :D

Sip, solo para uds :D

Muchas Gracias Dark Kanna Shioow y Maii Lefebvre

Bueno aca si me despido y hasta la proxima!

Bye Bye! Cuidense y…

A ti, querido lector que lees pero no comentas, espero que también te haya gustado y que un día, o tal vez en este capi, te animes a comentar

R E V I E W S ?

Son Gratis ^^