Disclaimer: Digimon ni mi adorado Tai no me pertenecen u.u
Capitulo IX: Reacción
Era un día hermoso en Tokio, el sol brillaba a todo su esplendor, y niños revoloteando por el parque corrían y saltaban como si no hubiera mañana.
El tipo de día en el que ella debería estar feliz, pero esta vez, no era así.
Era un dolor inmenso el que sentía, no, más que dolor era una horrible decepción. Y es que pareciera mentira, pero ya sabía como de un minuto a otro conoces las verdaderas intenciones de aquellas personas que creíste incondicionales. La traición y la humillación, solo eran rastro de lo que quedó tras una noche larga y tormentosa.
Él le dijo que la amaba, le cantó una linda canción y quiso sellar aquel amor que tanto aclamaba; todo parte de una sucia trampa.
Solo había jugado con ella, y lamentaba aquel odioso momento en que se enamoro perdidamente de él.
Tonta y estúpidamente había creído que el era un mismísimo príncipe azul. Pero la verdad, es que ya debería darse cuenta que chicos así, no existían. Solo eran parte de aquellas tontas historias de amor que su madre le contaba de niña. Nada más que eso; historias.
Y es que ella, la reina del drama, tan terca y berrinchuda, se había encaprichado ante la idea del hombre ideal.
Puras babosadas, eso no existía.
Y demasiado tarde, se daba cuenta de la triste realidad.
-O-
Sora abrió los ojos lentamente viendo como ya, en efecto, era de día. ¿Cuánto tiempo había pasado? Ni siquiera podía pensar claramente, sentía como la cabeza le daba vueltas y vagas imágenes vinieron después. Ese hombre… ¿Había llegado abusar de ella?
Cerró los ojos fuertemente y bajó la mirada lentamente hasta la suave sabana que ahora reposaba cubriendo de su cuello para abajo. La levantó con cuidado… y la sorpresa la invadió al ver que tenía su ropa intacta, solo un poco forcejeada la parte del tirante pero nada más.
No recordaba, en serio no recordaba mucho después de que aquel sujeto le hizo oler aquella sustancia tan asquerosa. ¿Acaso se había arrepentido y la había dejado?
Bueno si ese era el caso, no encontraba la explicación del porque se encontraba en una cama, completamente vestida y en una habitación que le era totalmente desconocida.
- Despertaste – Oyó que le decían, pero ella no volteó, esa voz… esa era la voz que ella reconocería aun así pasaran 100 años, y no era una voz…que precisamente estuviera muy feliz de reconocer.
- ¿Qué coño haces aquí? –respondió exaltada sin siquiera mirar a la miserable persona que estaba en su misma habitación.
- Vaya, vaya, al parecer las perras han amanecido de mal humor hoy ¿No?
- ¡Cállate!- su cuerpo no le respondía, se había quedado sentada en la cama manteniendo vista fija hacia la pared, mientras procesaba casa uno de los sucesos de ayer. Era cierto él la había rescatado ¿Por qué razón? Poco le importaba.
Un par de cosas que quería decirle y gritarle, maldecirle y golpearle, huir despavorida de allí y hacer como si nunca se hubiera topado con él. Porque a medida que los recuerdos venían, el dolor volvía.
- Tu no eres nadie para callarme ¿entendiste, perra? Además aunque sea yo no soy el cobarde que no se atreve a mirarme a la cara- sorna, ironía sarcasmo, crueldad, acidez, un montón de adjetivos y sinónimos para cada tonito de sus palabras.
-Yo me largo- dijo titubeante para como sea llegar a levantarse, aun sentía que la cabeza le daba vueltas, pero no pensaba quedarse un minuto mas ahí, el dolor cada segundo aumentaba al igual que la rabia y el rencor, si seguía tan solo 1 minuto mas acabaría llorando como una magdalena y maldiciendo a aquel miserable, que siquiera su palabra se merecía.
-Y yo que creí que iba a hacer una ameno reencuentro- risa vino luego de aquella frase, tan hipócrita como el que la había dicho.
Una cachetada en seco, un golpe casi devuelto y un silencio sumiso inundó el lugar.
- ¿Mami?
-O-
- Interesante, ¿Algún otro tipo de oficio?
- No señor, mi vida son las letras.
- Interesante.
¿Interesante? ¡¿Interesante? Es lo único que le oía hablar a aquel señor barrigón y bigotón desde que había comenzado su entrevista.
Y es que eso, sencillamente le exasperaba.
Ok si, algo andaba mal. Y no es que hoy tuviera precisamente muy buen humor, el estrés se abría paso en el cada minuto.
Le quedaba solamente una semana para pagar el alquiler de su departamento; o simplemente quedaría en la calle, tal y como se lo dijo la dueña del lugar.
Su sueldo del mes por trabajar en la universidad, se había gastado 2 días después de recibirlo; y consideraba realmente un milagro que en su despensa aun hubiera comida para alimentarlo 2 días mas, máximo 3.
Pedir prestado no estaba en sus opciones, después de todo, aun les debía a sus amigos del trabajo y acaba de salir de una deuda con el banco.
Suspiró cuando supo que la entrevista había llegado a su fin, y con una despedida cordial caminó hacia la salida.
Cogió su teléfono, del cual orgullosamente podía decir que conservaba intacto desde hace 3 años y marcó un número en particular. Solo había alguien que podía animarlo incondicionalmente en estos casos.
- Vaya, pero si es el gran Takeru, ¿Qué pasó?
- Como que ¿que pasó? Acaso tu querido amigo, ¿no te puede llamar por cordialidad?
-Ayy Takeru, tu y yo sabemos bien que siempre paras ocupado, y mas cuando se trata de mi.
- Jajajaja, se que soy un mal amigo…
-¡Corrección! No eres un mal amigo… eres un pésimo mejor amigo que se olvida de su 'disque mejor amiga' por una semana.
- ¿Muy enojada?
-Demasiado
-En serio, perdóname, sabes que no es mi intención dejarte abandonada tanto tiempo… pero Ayy… digamos que estoy en la ruina.
- ¿Tan mal?
-Imaginate.
- Ok, Tu. Yo. Café. A las 5. ¡Pasa por mi! ¡Besos!
Cuando oyó el pitido que indicaba que la llamada había finalizado, suspiró negando la cabeza con una diminuta sonrisa.
-O-
Abrió los ojos perpleja ante lo oído. ¿O era acaso que su mente le estaba jugando una mala pasada? No, esa era su voz, la voz tierna de su pequeño hijo. Volteó sintiendo una inmensa alegría, y olvidándose por un segundo a que desagradable persona tenía a escasos centímetros, corrió los pocos metros que le separaban de su primogénito.
Un abrazo fuerte, lágrimas derramadas e infinitos besos en la cara del pequeño, eran poco comparados a la escena que se mostraba.
Y a decir verdad, Sora no era la única perpleja en la escena, sino el mismo lo estaba. El mocoso… El mocoso le había dicho ¿mami?
¿Pero que diablos…?
Se cogió la cabeza exasperado.
¿Cómo era posible que la madre a la que tanto adoraba el mocoso… fuera ella… Sora Takenouchi?
Tosió de forma disimulada para atraer la atención, y la magia creada en el ambiente entre hijo y madre desapareció.
No lo entendía, simplemente, no lo entendía.
Sora lo miró fijamente, una mirada llena de odio y rencor…y el gustoso se la devolvió.
- ¡TU! ¡HIJO DE PUTA! ¡SECUESTRASTE A MI HIJO! –dijo como una fiera, dispuesta a golpearlo hasta matarlo, y conste, no le importaba las consecuencias.
- ¡YO NO LO SECUESTRE! –respondió Tai, agarrandola de las muñecas, impidiendo que algún golpe llegara a sus perfectas facciones.- ¡CALMATE MUJER!
- ¡SUELTAME! ¡PEDAZO DE…!
-¡BASTA!
El grito de Taichi, trajo a la realidad a ambos.
- ¡Mami! El es mi amigo… no lo golpees.
Sora miro perpleja a Taichi, para luego fijar una mirada nerviosa en Tai. No… ¿Acaso Tai sabía que…?
- Vaya Sora, No te recordaba tan… ¿salvaje?- dijo burlón nuestro castaño, lo que malhumoró mas a la pelirroja. – No espera… ¿Me vas a volver a pegar? Woaa pero que mal ejemplo de madre para 'tu hijo'
-Tu…
- ¡No peleen!- volvió a gritar el pequeño castaño de nuevo- ¿Se conocen?- preguntó curioso.
Ambos se miraron fijamente por un segundo. Y fue Tai el que respondió.
-Si Tai, digamos que tu mamá y yo…somos amigos. ¿Verdad Sorita?
Y otra vez ese odioso tonito burlón.
-Tú no eres mi amigo, Yagami. Solo eres un conocido más en mi vida.
- Wow pero que dolor- respondió en forma dramática- ¿Cómo puedes llamar conocido… a tu mas grande amigo de la infancia, que cuidó de tu hijo todos estos días?
- ¿Es cierto, mami? ¿Tú y Tai se conocen desde niños?
-Pero claro, Tai, tu mamá y yo nos conocemos desde que éramos unos fetos.
- ¿Fetos?
-Taichi, nos largamos de acá.-intervino Sora cortante antes de que Tai respondiera.
Caminó hasta la puerta y la abrió con su hijo en brazos, el cual comenzó a protestar y a llorar, aludiendo que quería quedarse un rato más. Pero ella no estaba para escuchar las suplicas y berrinches de su hijo. De por si, estaba apunto de la histeria, aguardándose solamente porque su hijo estaba presente.
¿Por qué, entre todas las personas del mundo, tenía que terminar reencontrándose con Taichi Yagami?
- No te lo puedes llevar – respondió Tai cortante.
- Claro que sí, soy su madre
- Las madres no tratan así a sus hijos
- Tú no eres nadie para decirme como tratar a mi hijo
- Yo soy Tai Yagami, y trato como sea a quien me de la gana
Otra cachetada y más llanto.
- ¡NO QUIERO IRME CONTIGO! – gritó Taichi con toda su voz, dejando a su madre muda y perpleja.
-Tai se ha portado muy bien conmigo, no lo trates mal, me quedaré con él.
Sora miró furiosa a su hijo, mientras este, la miraba desafiante.
- Soy tu madre, y harás lo que yo diga
Tai suspiró, podría seguir la pelea, pero bien lo había dicho su ex mujer, ella era la madre, y él sencillamente nada.
- Tai…-dijo para atraer la atención del mocoso- Ve con tu madre.
-Pero…
-Pero nada, acuérdate, nos volveremos a ver.
Sora no aguantó mas la situación y con un movimiento rápido cogió a su hijo, y se fue casi corriendo de allí ante los gritos y lagrimas de su pequeño.
Abordó un taxi y cuando por fin estuvo en su departamento, sana y salva, lejos de aquel hombre y apenas lo soltó, el niño se fue rápidamente hacia su habitación y se encerró.
Lagrimas de rabia se apoderaron de ella, y estaba segura, que su sala terminó destruida.
Lo odiaba, pero mas odiaba el hecho de que él la pusiera así. Tan histérica y débil.
Dolor, humillación, decepción, vinieron minutos mas tarde de la gran rabia.
E imitando la acción de su hijo, cerró de un portazo su habitación y se encerró en ella.
Salió horas después, era ya avanzada la tarde, y como se lo esperaba, la puerta de Taichi aun seguía cerrada, el enojo de su hijo tenía para rato, ella bien lo sabía.
Su estomago comenzó a crujir y saliendo de la cocina con un pan a medio comer, lo dejó caer al instante ante la escena que vio.
- ¡MIMI!
Konichiiwa!
Okeii…antes de que me quemen y me tiren al rio ._.
Primero que nada, Les juro que tengo una explicación!
Bueno solo digamos…que he comenzado el colegio (Ok, eso fue hace 1 mes) y shii! Es muy agotador y uds bien lo saben D=
Y see… se me fue la inspiración, es que si les soy sincera…tenía otra clase de idea para este capitulo… y bueno creo que a eso se debe, la total falta de inspiración para el titulo de este cap.
Después de todo se me hizo difícil redactar las emociones de Sora ante el encuentro con su 'queridisimo' Tai.
Y lo segundo pero realmente importante… muchas gracias a todos los que comentaron c:
Y aunque no pueda nombrarlos en este momento, por la simple razon, de que estoy con el tiempo en contra, les quiero dar millones de gracias. Gracias a uds, es que este capi esta aquí, y yo y mi mente loca, nos esforzamos para tener cada capi.
R E V I E W S ?
Son Gratis ^^
