Espero que les guste :) Me preguntaron de quien se trataba pero eso van a tener que descubrirlo ustedes :)


Capítulo 3

Desperté porque escuchaba voces susurrantes a mí alrededor, no sé qué momento del día era o siquiera que día era, pero podía escuchar murmullos, no quería abrir los ojos para averiguar dónde estaba o quiénes hablaban. Abrir los ojos significaría volver a una realidad a la cual no quería volver, dormir me otorgaba una inconsciencia y un olvido similar a la muerte, aun así y en contra de mi voluntad, las palabras comenzaron a ser más claras para mí.

-¿Le dijiste a tu abuela? – una voz familiar preguntó.

-¡Estás loca! – Respondió la otra persona en un susurro alterado – Si le digo podría desmoronarse. Lo mejor es que no haya sido grave y que podamos llevarla a casa cuando despierte.

-Sí, y le daremos un baño porque ya parece una persona sin hogar…

Abrí los ojos y me encontré mirando al techo, estaba acostada en una cama al interior de una habitación blanca, la cual tenía otras dos camas más que estaban vacías. Vanessa y Hallie estaban sentadas en unas sillas cerca de mí conversando entre ellas, me moví ligeramente tratando de acomodarme para dormir un poco más, pero Vanessa notó que yo había despertado.

-¿En qué estabas pensando? - Me gritó mirándome con decepción en sus ojos – Los médicos nos dijeron que no habías comido nada en un tiempo. ¿Estás anoréxica ahora? ¿Es eso? ¿Quieres llamar mi atención? No necesitas hacer… hacer… ¡Hacer esta mierda! Para tener mi atención.

Sin saber que responderle, tan solo me remití a mirarla fijamente, sé que se preocupa por mí, pero ¿No sería mejor si yo muero y ella puede seguir viviendo su vida?

-Agradece que no le vaya a decir a la abuela, y también agradece de que el hospital no te va a cobrar por esto – terminó de hablar y su respiración estaba acelarada, como si hubiera salido a correr.

-Vane ¿Por qué no te vas a casa? - le preguntó Hallie – yo me puedo encargar desde aquí – Vanessa la miró y asintió, me echó una última ojeada antes de voltearse y salir por la puerta.

Miré a Hallie y la vi desgastada, estaba despeinada y con los ojos rojos: había estado llorando y eso de alguna manera me ablandó un poco, así que le pregunté:

-¿Qué pasó?

Ella tomó un respiro antes de responder y luego miró hacia la puerta recordando.

-Íbamos caminando ¿Lo recuerdas? – yo asentí – De pronto te detuviste, yo pensé que te habías aburrido de escucharme así que me acerqué a ti diciéndote que lo sentía y que podíamos hablar de algo más. Entonces empezaste a respirar extraño, como más rápido y yo me asusté así que te sujete por los hombros y luego te desmayaste.

Yo la miré sorprendida por todo lo que no recordaba, ya suponía que me había desmayado, pero no pensé que había sido tan, tan… Extraño.

-No podía sujetarte bien así que caímos al suelo – ella continúo diciéndome – no supe que hacer más que tratar de pedir ayuda, un taxi paró y el señor nos dio un aventón. En el camino hacia aquí recién pude llamar a Vane y decirle lo que había pasado.

Yo asentí comprendiendo y pensé que habría sido de mí si Hallie no hubiera estado conmigo, quizás nadie me hubiera recogido, quizás aun estaría allí, quizás estaría muerta. Hallie me sacó de mi ensimismamiento tomando mi mano.

-Los médicos dijeron que no estabas comiendo, querían internarte – ella me miró con dolor en sus ojos - ¿Qué te estás haciendo a ti misma?

No supe si responderle no, pero se veía tan desolada que le dije:

-¿Querían internarme?

-Sí, pensaron que podías sufrir de un desorden alimenticio, pero Vane y yo nos las arreglamos para explicarles que habías sufrido una pérdida y estabas deprimida. Ellos entendieron e incluso nos dieron un folleto de un lugar al que puedes ir. Un lugar donde ellos te pueden ayudar – me miró esperanzada, pero yo le devolví una mirada en blanco.

Lo que yo necesito es un lugar donde me ayuden a morir, no alguien que me diga que la vida puede ser bella y que debo superar esto. No puedo.

No quiero.

-Ellos dijeron que tienes que comer, ¿Qué te parece si vamos a la cafetería y luego nos vamos a casa?

Me sorprendió la tranquilidad con que Hallie se estaba tomando todo esto. Si no fuera porque sé que estuvo llorando pensaría que no le estaba dando importancia.

-¿Puedo irme así no más? – pregunté.

-Sí ellos dijeron que apenas te despertaras te podías ir, eso sí de que nos aseguráramos de que comieras algo. Así que ¿Qué tal esa visita a la cafetería?

Ni siquiera tuve tiempo de asentir porque Hallie ya me tenía agarrada y me había ayudado a ponerme los zapatos. Mientras me arrastraba por algunos pasillos de paredes inmaculadas y carentes de personas me dediqué a observarla, su ropa estaba arrugada por haber estado sentada en esa silla por mucho tiempo, su largo cabello estaba enmarañado y tenía unas ojeras muy marcadas bajo sus ojos. Caminamos por el frente de algunos puestos de las enfermeras y bajamos por un ascensor el cual nos dejó en un espacio abierto en donde había un gran letrero en el cual se leía "Cafetería". Hallie me empujó levemente para que entrara y me ubicó en una mesa al lado de las ventanas, el lugar estaba casi vacío y pude notar al mirar por las ventanas que estaba anocheciendo… Me pregunté qué día sería ¿Había estado en el hospital toda la noche anterior y el día de hoy? ¿O era esta mañana en la que me había desmayado? ¿Pude dormir tanto? Probablemente sí, ya que últimamente había estado sufriendo de insomnio y por más que quisiera dormir no podía.

Volví a mirar por la ventana y vi el cielo tornarse de anaranjado a rojo poco a poco, había muchas nubes cubriendo los colores… Por primera vez en mucho tiempo quise tener mi cámara, quise capturar ese momento, esta no era una puesta de sol cualquiera, era el deceso de un día que no volvería a repetirse, de un día que no podía volver a vivir.

De la nada Hallie apareció a mi lado y me dijo:

-¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Joan – Parecía que hubiera corrido hasta mi - ¡Ellos están aquí!

-¿Qué? ¿Ellos quienes? – No entendía nada porque Hallie no paraba de moverse en su lugar y retorcer sus manos.

-¡One Direction! ¡Están parados en la barra viendo que comprar! Al principio no los reconocí, pero luego oí la voz de Harry y se me hizo familiar así que eché un vistazo y ¡ahí estaban ellos! ¡Tan solo a unos metros de mí! ¿Puedes creerlo?

-¿Una dirección? No entiendo…

-Son una banda que me encanta, ¡Mira mira! Están allá comprando – Me apuntó ligeramente con su brazo. Seguí la dirección que apuntaba con mi mirada y los vi: eran cinco chicos comprando algo para comer, se me hacían familiares pero no estaba segura de por qué, quizás efectivamente los había visto en la televisión o en alguna parte.

Miré a Hallie quien se había dejado caer en una silla a mi lado, sus manos estaban hechas un apretado nudo, pero soltó una y tomó mi propia mano, me miró nerviosamente y dijo:

-Deséame suerte.

Me pregunté que iba a hacer, así que me la quedé mirando. Ella se acercó lentamente a la barra como si nada y pidió la comida, se puso ligeramente más cerca de los chicos y me miró nerviosamente, tomó un respiro y les pidió permiso para acercarse a pagar, cuando ellos se percataron de que ella estaba ahí, la dejaron pasar y ella les sonrío y dijo gracias. Hallie les preguntó que cómo estaban y ellos sonrieron y le preguntaron si era una fan a lo que ella respondió que sí.

Ella pagó, tomó la bandeja con nuestra comida y con delicadeza les preguntó que estaban haciendo en el hospital. Uno de los chicos, el que estaba vestido como un marinero, le dijo que estaba acompañando a su mamá y a su hermana a hacerse un chequeo. Hallie iba a decir algo pero un chico crespo le preguntó, qué por qué estaba ella ahí.

En ese momento Hallie me apuntó y dijo: Mi amiga no se sentía bien. Al instante cinco miradas conectaron con la mía y ahí me di cuenta porque me parecían tan familiares. Uno de los miembros era el chico rubio con el que había chocado esta mañana o ayer, aun no lo sabía con seguridad. Se sentía tan lejano, pero había sido tan solo hace algunas horas.

No supe si había sido reconocida, pero de alguna manera ellos se acercaron con Hallie hasta la mesa donde yo estaba sentada, ella nos presentó y yo asentí pero sus nombres se escaparon de mi mente. Hallie ocupo un asiento a mi lado y trató de incluirme en la conversación pero yo me mantuve mirando por la ventana. Ya era de noche y las luces de la ciudad iluminaban Londres.

Repentinamente el chico rubio que estaba sentado frente a mí me miró y preguntó:

-Disculpa ¿De casualidad fuiste tú la persona con la que choqué ayer por la mañana?

Yo lo miré sorprendida de que efectivamente hubiera sido ayer y también de que lo recordara, dado que ellos eran famosos y todo eso, además de que tengo una cara bastante común. Antes de que pudiera responder Hallie tomó mi mano y preguntó preocupada:

-¿Estaba vagando por las calles?

Ellos por supuesto no supieron que responder, así que Hallie me preguntó directamente:

-¿Eras tú? ¿Es por eso que llegaste a mi casa?

Sabía que si no le decía nada ella se enojaría, aunque quizás fuera mejor así. No quiero que Hallie sea tan cercana a mí, quiero alejarme, y así no herirla como lo estoy haciendo ahora. Pero es tan difícil, de alguna manera me cuesta desprenderme de ella, pero sé que si me alejó a ella le dolerá menos mi muerte. O eso espero.

La miré y le dije:

-Solo necesitaba despejarme, no andaba vagando.

-Así que si fuiste tú – el chico moreno me dijo, lo miré y recordé que él se veía molesto cuando ocurrió todo el asunto. Incluso ahora sigue viéndose molesto. Quizás sea su naturaleza.

Dudé si debía responderle, pero Hallie me miraba con apremio y apretaba mi mano cada vez más, así que le dije:

-Sí fui yo – esperaba que volvieran a su conversación anterior pero el chico que estaba al lado del rubio me preguntó:

-¿Te lastimaste? El golpe fue bastante fuerte.

Miré su corto cabello castaño y sus ojos del mismo tono y vi preocupación en ellos. ¿Puede alguien preocuparse de forma sincera por otra persona a la cual ni siquiera conoce?

-¿Es por eso que estás aquí? – él agregó.

Antes de que pudiera decir nada Hallie quien me había mirado fijamente todo el tiempo me dijo:

-Cariño ¿Por qué no me dijiste que te habías herido?

Ella sonaba tan apenada que no supe que hacer, así que sólo tome un trozo del sándwich que Hallie me había comprado y lo puse en mi boca, hacía tanto que no comía que al principio me pareció pastoso, pero luego mi estómago gruño por más y empecé a comerlo lentamente. Hallie quien me seguía mirando pareció recobrarse un poco y miró al chico castaño y le dijo:

-Liam preguntaste porque estábamos en el hospital ¿cierto? – El chico asintió y Hallie continúo – Joan estaba sintiéndose un poco mal más temprano y como estábamos juntas, la traje al hospital por si acaso.

Miré a Hallie y pensé en como ella estaba cubriéndome frente a estos chicos, sentí un profundo cariño en mi pecho y me entraron muchas ganas de llorar, así que en vez de seguirla mirando dirigí mi mirada a la ventana y vi unas diminutas manchitas que se movían, pequeños autos a la lejanía. Hallie ha sido tan buena conmigo siempre y yo solo he sido una carga. Últimamente tan solo quiero liberarla, tanto a ella como a mí. No soy capaz de alejarla de mí, ni yo de alejarme de ella lo suficiente, así que quizás la muerte es lo único que nos liberará a ambas.

Un repentino movimiento a mi lado me hizo voltear mi cabeza, los chicos estaban levantándose de la mesa y hablando con Hallie:

-Así que ha sido un placer conocerte – dijo el castaño de ojos azules, luego me miró a mí y agregó – A ti igual Joan, espero que te sientas mejor.

Yo lo miré y asentí, ellos abrazaron a Hallie y nos dijeron adiós, se encaminaron a la puerta e iban saliendo de la cafetería cuando el crespo se devolvió corriendo y le entregó un papel a Hallie:

-Hay una fiesta, aquí está la dirección, la fecha y mi número de teléfono – se encogió de hombros – Por si acaso – me miró y sonrió – Espero que ambas puedan venir – y tras decir eso y guiñarle un ojo a Hallie, salió corriendo tras sus amigos.

Al principio Hallie no reaccionó, pero después pareció entender lo que había pasado:

-¡Oh por Dios! – Aunque había estado calmada en todo momento mientras ellos estuvieron sentados con nosotras ahora había empezado a hiperventilar – Hemos sido invitadas a una fiesta ¡Por One Direction! – comenzó a rebotar en su asiento como una niña pequeña - ¡Y tengo el teléfono de Harry Styles! – Paró de saltar un momento y me miró pensativa:

-Creo que nos hará bien salir a divertirnos ¿Qué crees?

-Realmente no estoy de humor para ir a fiestas – dije lo más calmadamente posible – Ahora mismo quiero ir a casa y dormir por una semana – Tras decir esto me mordí el labio, sabiendo la repercusión que esto tendría. La cara de Hallie se desfiguró sutilmente y su voz tembló un poco cuando me dijo:

-Nos invitaron a ambas y además no puedo presentarme allí sola… - Ella miró al suelo por un momento y luego me miró sonriente:

-¿Qué tal si hacemos una noche de películas en vez de eso? ¿Cómo en los viejos tiempos?

Yo la miré y recordé nuestras interminables noches hablando y jugando, pensé en lo mucho que ella quería ir a la fiesta y en lo mucho que ella había hecho por mí, así que le dije:

-La fiesta suena bien.

Su cara cansada se iluminó en el momento en que ella sonrió, agarramos nuestras cosas y poco a poco nos encaminamos a la salida del hospital, Hallie no paraba de hablar de lo maravillosa que yo era y de lo bien que lo íbamos a pasar, pero en lo único en lo que yo podía pensar era que quizás ella iba a conocer a alguien y olvidarse un poco de mí.


Ojalá les haya gustado! Espero comentarios :)

Besito!