Advierto que acá las cosas se van poniendo más mature.

{ Tercer día de la pesadilla semanal }

Me encontraba en el mall con Lili y MeiMei para ir a buscar los trajes de las damas de honor. Hace mucho que no salía con mis amigas. Los vestidos que había escogido sin dudar, eran de un bello color vainilla y a las chicas les encantó (Lo cual sería lo más importante).

Luego nos fuimos a tomar un café por un restaurant por ahí. Conversamos de nuestras relaciones amorosas. Lili estaba muy pronto a casarse con Vash, lo cual se veía venir hace mucho tiempo, pero, eso no quita lo emocionada que estábamos. MeiMei ya estaba casada con Kiku y eran una familia bastante bonita.

Nos reíamos a carcajadas, les conté sobre lo que había pasado hace dos días atrás y empezaron a gritar que debíamos hacer en mi departamento la despedida de solteras. Todo era felicidad hasta que… La cara de ese imbécil apareció en mi cabeza… No podía nombrarles a Gilbert a mis amigas, no ahora a unos 4 días de ser una mujer casada.

- Eh… Chicas, creo que mejor no hacemos una despedida. A Roderich no le gustaría que haga algo como eso.

- P-Pero, Liz, será divertido, incluso Vash me dejará tener una.

- Sí, pero, ustedes saben como es Rode, es más chapado a la antigua por lo que dudo que le agrade la idea de que tenga una despedida de solteras.

- Creo que he entiendo un poco. Se me había olvidado el detalle de tu vecino… -Dijo con una mirada picarona MeiMei.- Vamos, Liz. Gilbert es tu ex-novio ¿Qué te impide hacer una despedida de soltera? –Creo que mi mirada fue demasiado obvia y en eso empezó a hablar Lili.-

- Amiga, creí que ya habías olvidado todo sobre Gilbo. Su relación terminó hace casi… 8 años. Y Roderich no se compara con él. Tú sabes que soy amiga de Gilbert, pero, él ya no es el mismo que en la secundaria. Terminó su carrera de comunicación y al final sólo se ha dedicado a acostarse con muchas chicas. Pero, es complicado que te encuentres con él siendo que se la pasa con otras muchachas en clubes o moteles.

Me sentí un poco mareada y enojada. Luego de ello, seguimos hablando de muchas cosas y quedamos en una simple reunión en tres días más, la noche pre-matrimonio. Ya me comenzaba a emocionar al imaginarme el día de la ceremonia. Yo con mi vestido blanco ajustado, mi ramo de flores, mis amigas a atrás mío, y allá en el altar… A mi amado austriaco, vestido con un frac negro y una humita en perfecta posición. Su mirada penetrando en la mía expresando el profundo amor que siente por mí y al irme acercando al altar, tome mi mano y me diga unas hermosas palabras al oído para mirar juntos al sacerdote. Realmente sería un día de ensueño.

Abrí la puerta de mi departamento y no vi nada de Gilbert. Al parecer éste si sería un día calmado. En la mañana antes de irme, le dejé el desayuno en la mesa frente al sillón donde dormía con una nota de que se fuera. Este sería un día tranquilo. No había rastro del prusiano y el papel continuaba en la mesa, pero, el plato estaba en el lavavajillas. "Al parecer… Si ha cambiado" Antes, él no solía hacer nada… Hoy hasta podía lavar o poner a lavar algo. Me fui a mi habitación y coloqué la radio para oír un poco de música. Fui a la cocina para prepararme algo de comer, miré el reloj y era bastante tarde ya. Se sentía un poco vacía la casa, pero, la calma me agradaba… O tal vez sólo un poco.

Me puse a comer un plato de Lecsó y me serví un poco de cerveza. Al parecer hoy era un especial de música romántica, pero, qué más da, era tranquila y me calmaba. Al acabar de comer, fui a la cocina, dejé mi plato en el lavavajillas y lo dejé ahí con la máquina prendida. Me fui a mi habitación nuevamente y me acerqué al ventanal para abrirlo y asomarme por la ventana y ver la ciudad iluminada.

Completamente enamorados, alucinando con nosotros dos. Sintiendo morbo por primera vez y por primera vez tocándonos.

Cerré mis ojos mientras cantaba esta canción. Me traía muchos recuerdos de mi adolescencia, pero eran bastante deprimentes. Nuevamente las preguntas del por qué terminó mi relación con Gilbert se aparecieron en mi cabeza. Siempre que volvía a verlo, mi vida se desordenaba. Mi cabeza se volvía un torbellino. ¿Tal vez?... ¡No! ¡De ninguna manera! Ni siquiera debo decirlo ni pensarlo ni nada. Golpeé mis mejillas para despejar mi mente. Yo sentir aún algo por ese… idiota, de ninguna manera. ¡De ninguna manera!

- Completamente enamorados –Sentí una voz detrás de mí cantando a la perfección esa balada, susurrando a mi oído la letra.- como borrachos yo no sé de qué. Entre las sombras de los árboles, nos desvestimos para amarnos bien…

- Gilbert… No sigas. –sentí las dos grandes manos en mi cintura aferrándose con fuerza a éstas.-

Matados de tanta risa con la luna resbalando por la espalda…

- En serio, Gilbert. Ya no sigas cantando.

Sentía sus manos sobre mis caderas, y su respiración sobre mi cuello. Recuerdo muy bien esta canción y me trae todos los recuerdos de nuestro noviazgo, Con sólo 15 años era complicado entender algunas cosas y que incluso me llegaban a doler. Su voz resonaba en mi oído.

- ¿Recuerdas esta canción?... El viaje de fin de año… En la playa… Con las estrellas brillando sobre nosotros, en la caseta del salvavidas. –Por favor, cállate. No sigas hablando, Gilbert.- Tú contra el piso, yo con mi cuerpo sobre el tuyo. Tus piernas aferradas a mis caderas pidiéndome más y gritando que algo tan grande no podía caber dentro tuyo… Que te podría romper, y vaya que cabía completa dentro tuyo como si hubiéramos sido diseñados el uno con el otro. Ambos temerosos al ser nuestra primera vez… Pero, tan experimentados en cada tacto y mejorando cada vez más en los encuentros que hubieron después. El roce de mi miembro dentro de tu húmeda vagina resonaban por todas las paredes de la caseta y se mezclaban con tus adorables gemido… -Comenzó a lamer el lóbulo de la oreja, provocando un gemido, comenzado a bajar sus manos para acariciar mis muslos y levantar mi falda mientras la acariciaba. Agarraba con fuerza sus brazos para que se detuviera- Eli…

- ¡Ahh~!

Sentí como rápidamente metió su mano bajo mi ropa interior y con su dedo medio acariciaba mi clítoris. Mis piernas comenzaban a temblar, como si estuviera a punto de desfallecer. Me tapó la boca, seguramente para que no se escucharan mis gemidos, mientras con su diestra introdujo de manera muy veloz dos dedos dentro de mi vagina, haciendo que comenzara a acelerarse los latidos de mi corazón y mi respiración se mezclara junto con muchos gemidos de placer. ¿Por qué tenía que sucederme esto a mí?... Mis brazos comenzaron a debilitarse. Tenía que resistirme, pero, era como una muñeca de trapo, completamente a su merced. No quería hacerle esto a Roderich… No a él, a cualquiera, pero no a él. Cerré mis ojos con fuerzas sintiendo un gran nudo en mi garganta.

- Por favor, detente, Gilbert…. –dije con dificultad en mi voz.-

- ¿Qué? –Acariciando con más rapidez mi clítoris, provocando que se me erguiera la espalda.- ¿De verdad quieres que me detenga? O ¿Sólo es por protocolo de relación?... –Comencé a sentir como las lágrimas recorrían mis mejillas y comenzaba a perder la razón. Hace mucho que te dejé de querer, al final, en lo nuestro no había sentimientos de por medio más que los míos… Yo era sólo un juego para ti.- ¿Eli?... –Escuchaba su voz lejana y como dejaba de tocarme, la vista se nublaba y sólo podía ver las estrellas brillando…