Aquí llega mi pequeña sorpresita (Debo admitir que me gusta más este final). No me podía quedar tranquila viendo como Gilbert se quedó sin su Mein Liebe. Será bien tarado a veces, pero, se merece el amor de esta agresiva húngara. Espero les guste y satisfaga.


Final Alternativo.

… Aish, no vale la pena seguir pensand-, ¿quién toca la puerta? Puede ser mi padre que me viene a buscar para entrar a la iglesia.

- Ya voy. –Abrí la puerta y...- ¿Roderich? Mi amor, no deberías estar acá. –Corrí a cubrirme con una chaqueta encima.- El novio no debería ver a la novia, es de mala suerte. –No sabía que decía, ya que ni creo en la mala suerte.-

- Mi querida Elizabeth, por favor, siéntate. Tengo que hablar algo contigo. –Esto realmente no me daba buena espina. Nos sentamos en los elegantes sillones que habían en el salón.- Anoche, llamé a tus amigas porque sabía que saldrían para celebrar tu despedida de solteras. No quería llamarte directamente para decirte que me fue excelente en mi tesis, pero, me enteré de que no contestaste las llamadas y tenías tu celular apagado. Evidentemente me preocupé, pero por alguna razón no quise molestar, les dije que quizás estabas cansada por los preparativos y te fuiste a dormir, pero hoy en la mañana fui a tu departamento. –Traté de no hacer alguna mueca muy obvia, pero, creo que él se enojaría. Nunca lo hizo pero…-

- Perdóname, Rode…

- Liz, escúchame. –Tomó mis manos delicadamente y me dedicó una sonrisa, mis ojos se estaban cristalizando ¿Por qué sonreía si le fui infiel?.- Al ir a tu departamento noté que no estaban las llaves de emergencia. Entonces, en ese momento toqué el timbre y salió Gilbert a medio vestir. Debo decir que me sorprendió el hecho de verlo en tu departamento y claro que saqué por conclusión lo que había pasado. Quise pegarle y efectivamente lo hice, pero… Liz tu sabes que soy malo en las peleas por lo que me dañé un poco la mano –Bajé la mirada para observar su mano derecha y efectivamente sus nudillos estaban algo dañados.-, mas Gilbert no se defendió.

- ¿Qué?

- Si, yo estaba igual. Quise partirle la cara por meterse con mi mujer, pero, al ver que realmente sabía que había hecho algo mal, no valía la pena golpearlo más. Entré al departamento y conversamos de una forma civilizada. Liz, no me pongas esa cara, somos dos hombres grandes y maduros ahora después de todo. –Cerré la boca y me concentré a escucharlo, no sé a qué llegaría si ya sabía que le fui infiel.- Me contó todo lo que sucedió en la semana y anoche. No esperaba de ti que me fueras infiel, si soy sincero –El reflejo del sol en sus lentes me impedía ver su mirada, pero su voz lo culpaba.- pero, siempre tuve más claro que cualquiera que tu siempre seguiste amándolo. Tuve un poco de miedo en un momento, pero, creo que aún a pesar de todo lo que he hecho sigues amándolo y no te puedo prohibir tus sentimientos.

- E-Eso quiere decir… ¿Qué no nos casaremos? Por favor, Rode, no hagas esto, tú me amas y yo te quiero mucho.

- Me quieres mucho, Liz, efectivamente. Pero, no me amas como quisiera. Me duele, pero sé cuando un soldado pierde en la batalla. Siempre luché por ganarla, pero él es el que triunfó. Soy un caballero por lo que acepto mi derrota.

- Roderich…

- Yo me encargaré de hablar con el sacerdote y los invitados. Sólo tengo algo que pedirte. Cuídalo y no pienses dejarlo ir nunca más, Elizabeth. Él realmente va enserio contigo ahora, quizás maduró o porque tú estabas a punto de contraer matrimonio se dio cuenta que te podía perder. –Mis lágrimas recorrían mis mejillas. No podía creer que él me estuviera diciendo todas estas cosas.- Vamos, Liz. Corre en busca de tu gran amor, yo estaré bien, después de todo, eres mi mejor amiga y mi gran amor por lo que quiero ver por sobre todo que seas la mujer más feliz del mundo.

- Roderich –Me colgué a su cuello y lo abracé con fuerza.- Gracias, amigo. Muchas gracias, mi querido Roderich.

Salí corriendo de la Iglesia. No sé a dónde exactamente voy, pero, voy a encontrar Gilbert cueste lo que cueste.

Recorrí casi toda la ciudad buscándolo, en los bares, las plazas, los parques, bibliotecas, comiquerías, incluso la rivera del río, no estaba en ninguna parte.

- Alto, espera… Hay un lugar en el que no he buscado –Corrí con todas mis fuerzas sujetando los extremos de mi vestido para no tropezarme. No me importaba si me cansaba, sólo quería verlo.

La gente me miraba extraño, no todos los días se ve a una novia corriendo por las calles como lo hacía yo. Llegué y al ver que el ascensor demoraba decidí subir por las escaleras, de algo que me sirviera haber estado en el club de atletismo alguna vez.

Subí tan rápido como me lo dieron mis piernas, realmente no estoy en mi mejor físico, pero había llegado. Caminé hasta la piscina y ahí estaba en la orilla de ésta. Mirando la ciudad completamente iluminada por los edificios. Me acerqué lentamente a él parándome a su lado.

- Se ve linda la ciudad, ¿No?

- ¿Qué haces aquí, Edelstein? –Se restregó su manga por los ojos.- Mejor ándate con tu esposo, no quiero que vengas a tenerme lástima. Por hoy quiero estar solo.

- Pero, si mi futuro esposo está acá ¿Por qué querría estar en otro lugar?

- Eli… ¿No te casaste con Roderich? ¿Fue mi culpa?

- Sí y puede que sí. Si no fuera por ti, ahora estaría casada con Rode pero… Al final, el hombre que amo y he amado está acá. -Sus manos se aferraron a mi cintura y sus ojos rojos brillaban como las estrellas aunque sonara cursi de mi parte.- Pero, tengo una condición para quedarme. –Su expresión cambió levemente pero asintió con la cabeza.- Pobre que me vuelvas a dejar por otra idiota o no vuelvas a voltearte porque te costará caro, como un golpe con una sartén.

- Dalo por hecho… Eli.

Sus manos recorrieron mi espalda, pegándose nuestros cuerpos, levantándome mientras me daba vueltas y nuestros labios se juntaban en un apasionado y romántico beso, o eso supongo que parecía. Pero, sin importar qué pasó, después de todo yo siempre lo amé, lo amo y lo voy a amar. Puede haber hecho muchas cosas que me hirieran en el pasado mas deseo volver a confiar en él de alguna forma. El momento era mágico y era el indicado. Gracias por todo, Roderich y gracias por todo mi amor… Quizás si no hubieras hecho esto así de complicado, esto no sería lo que es ni te amaría como lo hago.

Szeretlek nagyon, Gilbert von Weillschmidt.