Disclaimer: Los personajes pertenecen a la multimillonaria J. K. Rowling yo sólo los tomo prestados.
Nota de la autora: me quedo muy largo, pero me lo he leído varias veces y se lee rápido, pero claro yo soy la que lo escribe.
Capitulo 6. Viernes.
Lily bostezó sin abrir los ojos y se rascó la nariz, cada vez le costaba más levantarse y eso que ella era pura energía, pero por alguna extraña razón la cama de Potter ejercía un efecto imán sobre ella. Notó una mano sobre su cintura y giró la cabeza para encontrarse a James abrazándola por detrás, decidió ignorarlo y se dio la vuelta hacia el otro lado. Amanecer con Potter abrazado a ella ya no la sorprendía para nada, sin embargo sí que la tomó por sorpresa encontrarse al otro lado de la cama a un sonriente Sirius Black.
— Buenos días pelirroja. ―saludó Sirius apoyado sobre la almohada y mirándola con picardía; Lily abrió los ojos de par en par y gritó horrorizada mientras señalaba a Sirius con la mano y se tapaba con la sábana.
— ¿Evans, tienes que despertarme todos los días gritando o con golpes? ―inquirió James bostezando, el castaño se estiró para luego darse la vuelta mientras Lily le jalaba del brazo para tratar de levantarlo pero el merodeador metió la cabeza bajo la almohada por lo que ella se la quitó de encima y la tiró al suelo mientras seguía tirando de su brazo para levantarlo. ―Déjame, quiero dormir.
— ¡Levanta!―exclamó Lily mientras le estrujaba las mejillas, al ver que no funcionaba se quedó sentada de rodillas en la cama mirando de reojo hacia Sirius que le ponía morritos.―Potter, levántate.
Lily al ver que el chico seguía sin hacerle caso le pegó una patada y lo hizo caer al suelo.
— ¡A qué ha venido eso!―gritó James furioso desde el suelo, se puso en pie y cogió las gafas de la mesa de noche justo para ver cómo ella señalaba hacia Sirius que estaba acostado sobre la cama haciéndose el dormido. ―¿Qué hace Sirius en nuestra cama?
— ¿Nuestra cama? ―preguntó Lily cruzándose de brazos y mirando a James con una ceja arqueada, James se revolvió el pelo.
— Bueno dormimos los dos.―aclaró James en tono indeciso, Lily decidió ignorarlo y se puso a golpear a Sirius en los costados con el dedo. ―¡No me distraigas! ¿Qué hace Sirius ahí?
— No podía dormir y me vine aquí con vosotros, ¿sabías que Evans te insulta en sueños? ―contó Sirius abriendo los ojos y guiñándole un ojo a Lily que se sonrojó, James por su parte dio un salto sobre la cama por lo que Sirius tuvo que levantarse rápidamente para evitar ser cogido por el castaño.
— ¿¡Qué es eso de qué has dormido con nosotros! Ayer te prohibí claramente que te acercases a Evans por la noche. ―gritó James corriendo tras Sirius arrastrando a Lily con él, el pelinegro tuvo que ponerse a saltar de cama en cama para evitar la ira del castaño que al ir esposado a Lily no podía ser tan ágil como lo era habitualmente.
— ¿Por qué te pones así prongs? Sólo dormí abrazadito a Evans.―preguntó Sirius en tono burlón, James dejó de perseguirlo para dirigirse a su mesa de noche y sacar la varita del primer cajón con la que empezó a lanzar hechizos hacia su mejor amigo. ―¡Moony que me mata de verdad!
Sirius volcó su cama para poder esquivar uno de los hechizos de James que convirtieron la cama en gelatina, el pelinegro tomó su varita y se puso a lanzar hechizos defensivos.
— ¿A qué viene tanto escándalo a estas horas de la mañana?―preguntó Remus poniéndose en pie y quitándose los tapones de los oídos, bostezó y se acercó a Lily.
— ¡Buenos días! ―chilló la pelirroja con felicidad, Remus le sonrió de medio lado antes de centrar su atención en sus dos amigos que se lanzaban hechizos sin parar.
— ¿Queréis dejarlo ya? ―Remus levantó las manos y se colocó en medio de ambos chicos, sin embargo James siguió lanzando hechizos por lo que Peter tuvo que tirar de él para evitar que le diera el hechizo del castaño. ―¡James ya basta!
— Moony metete en tus asuntos.―James le lanzó otro hechizo a Sirius aunque por suerte el pelinegro era bastante hábil y conseguía contrarrestar todos sus ataques.
— Potter, Remus tiene razón, es suficiente.―dijo Lily colocándose delante James con las manos en jarras. El castaño la fulminó con la mirada y bajó la varita. ― Sólo durmió con nosotros, no pasa nada.
— Hazle caso a la pelirroja, no hay porque exagerar tanto.―opinó Sirius asomando la cabeza por encima de la cama, Lily y Remus le lanzaron miradas asesinas.
— Tú mejor cállate.―ordenó Remus por lo que Sirius volvió a esconderse.
— ¡Bien! Pues esta noche porque no duermen Remus y Peter también con nosotros, total a ti te da igual compartir la cama con cualquiera menos conmigo ―espetó James con furia, el castaño apretó los puños hasta que los nudillos se le quedaron blancos; Lily rodó los ojos y suspiró.
— No seas crío.
— No soy crío, es la verdad.
— Sí que lo eres, ¿es que no has visto la que has liado sólo porque Black durmió con nosotros? ―Lily señaló hacia el caos en el que se había convertido el dormitorio.
— ¡La culpa es tuya! ―exclamó James, Lily levantó una ceja incrédula.
— ¿¡Cómo voy a tener yo la culpa de que seas un cabeza hueca que se pone a lanzar hechizos a lo loco sin pensar en las consecuencias? ―preguntó Lily agitando las manos por encima de su cabeza para luego señalarlo.
— Mira quién va a hablar, te recuerdo que si estamos esposados es porque tú me lanzas hechizos sin razón. ―James levantó la mano y golpeó la cadena con la varita, a continuación miró hacia Lily y sonrió con malicia. ―Bueno si que tienes una razón, y es que estás locamente enamorada de mí y esa es la única forma que tienes de llamar mi atención.
— ¡Yo no estoy enamorada de ti! ―gritó Lily a pleno pulmón.―Maldito egocéntrico, egoísta y narcisista. Creído que eres un creído.
— Ya empiezan. ―murmuró Peter a Remus que le dio la razón a su amigo.
— ¡Que no murmures!―exclamó James por lo que Lily lo fulminó con la mirada para luego enseñarle la lengua y cruzarse de brazos. ―Sirius no creas que me he olvidado de ti.
James vio como Sirius salía con cuidado de detrás de su cama y agitaba unos calzoncillos blancos que había atado a un palo como señal de rendición, nada más escuchar el comentario del castaño lo miró, tiró la "bandera" al suelo y salió corriendo al interior del baño.
— ¿Es cierto que Sirius durmió con vosotros? ―preguntó Peter a la pelirroja en voz baja, Lily asintió con lentitud. ―Ayer me dijo que lo iba a intentar pero no creí que fuera capaz.
— Así que eres su cómplice.―dijo James levantando las cejas significativamente, Peter miró hacia los lados y se puso a tartamudear con nerviosismo, pero para su alivio Lily pellizcó con fuerza el brazo de James. ―¡Ay! Evans hay mejores formas de llamar mi atención.
— ¿Cómo ésta? ―preguntó Lily pisándole el pie izquierdo con toda su fuerza por lo que James se puso a dar brincos mientras se quejaba del dolor hasta que perdió el equilibrio y cayó al suelo arrastrando a la pelirroja con él.
— ¡Eres una bruta!―exclamó James masajeándose la pierna dolorida, Lily le pegó otro pellizco en el brazo haciendo que el castaño la fulminase con la mirada. La pelirroja lo ignoró y se puso en pie dispuesta a ir hacia Remus, sin embargo James que se dio cuenta de sus intenciones tiró con fuerza de la cadena y la hizo caer de culo al suelo, Lily se puso a quejarse y James comenzó a reírse a carcajadas de ella.
— Estúpido Potter, ojala se te caiga el pelo y esos abdominales tan perfectos que tienes se conviertan en una enorme y gorda barriga cervecera.
— Deja de murmurar.―ordenó James con voz seria acercando su rostro al de Lily, ella se mordió el labio inferior y se calló por lo que James la miró satisfecho.
Lily centró su verde mirada en el castaño, otra vez la estaba mirando raro. Sus ojos café desprendían ternura pero a la vez brillaban con su picardía habitual, la observaba con intensidad pero a la vez parecía que estaba sufriendo un debate interno. Todo era tan extraño que no sabía que pensar, agitó la cabeza enfadada y apartó la mirada del merodeador.
— ¿Lo haces adrede verdad? ―preguntó Lily
— ¿El qué? ―James se quitó las gafas pero al no encontrar nada con las que poder limpiarlas se las volvió a poner.
— Mirarme así. ―dijo la pelirroja como si fuera obvio, James pareció sorprendido por la pregunta y se revolvió el pelo, despeinándose aún más como si eso fuera posible.
— ¿Así cómo? ―Lily lo fulminó con la mirada, era la segunda vez en dos días que le decía lo mismo; definitivamente se estaba burlando de ella.
— Eres un idiota.―susurró Lily enfadada poniéndose en pie pero mientras lo hacía James sujetó la cadena y tiró con fuerza hacia él haciendo que la pelirroja perdiese el equilibrio y acabase sentada sobre sus piernas.
— ¿Decías algo Evans? ―inquirió James divertido impidiendo todos los intentos que hacía la pelirroja para levantarse de encima suyo, el castaño rodeó la cadera de la chica con sus brazos mientras ella murmuraba insultos hacia su persona. ―¡Quieres dejar de farfullar insultos! ¡Me pones de los nervios!
— Pues te fastidias―Lily se cruzó de brazos y siguió susurrando insultos hacia el castaño que suspiró irritado pero no la soltó.
— ¿Qué me he perdido? ―preguntó Sirius saliendo del baño y observando a los dos jóvenes con curiosidad, se puso a dar vueltas alrededor de ellos mientras se iba agachando para examinarlos desde diferentes ángulos. James arqueó una ceja molesto mientras Lily lo observaba en silencio. ―Evans, ¿puedo dormir contigo otra vez?
— ¡Black!―el grito de Sybil retumbó por toda la habitación, la china caminó con paso firme hacia Sirius que se escondió tras Lily y James. ―¡Siete pociones y ninguna de ellas ha funcionado!
— ¿Cómo que no? ¡Eso es imposible! ―contestó el pelinegro saliendo de detrás de James y rascándose la barbilla con confusión, Sybil clavó su mirada ámbar en Lily y en cómo esta era sujetada por James, la pelirroja extendió el brazo hacia su amiga que la ayudo a incorporarse.
— Pervertido.―masculló Sybil a James, luego se giró hacia Sirius y le pegó una fuerte colleja.
— ¡Ay! No me pegues, necesito mis neuronas para pensar. ―pero Sybil ignoró su queja y volvió a golpearlo con fuerza.―¡Chang!
— ¿Qué es lo que ocurre? ¿Y para que necesitabais siete pociones? ―preguntó Lily mirando hacia Sybil con los brazos cruzados y una ceja levantada; la china suspiró y se llevó las manos a la cabeza. ―Sybil.
— Eso es asunto nuestro Evans.―dijo Sirius pasando el brazo por encima de los hombros de Sybil para luego suplicarle a la china con la mirada que lo ayudase, ella suspiró resignada y le dio la razón.
— ¿Quieres conservar tu brazo Black? ―inquirió Sybil de mal humor por lo que el merodeador retiró con rapidez su brazo de encima del hombro de la chica.
— Sirius, ¿qué diablos te traes entre manos? ―preguntó James poniéndose en pie y mirando fijamente hacia su amigo que sonrió con nerviosismo.
— Nada por lo que debas preocuparte, prongs.―dijo el pelinegro, James entrecerró los ojos, cuando Sirius decía que no debías preocuparte, era cuando más debías hacerlo.
— Oye, ¿cómo te va con Remus? ―susurró Sybil a Lily mirando hacia el susodicho que estaba sacando la ropa de su baúl, las mejillas de Lily se sonrojaron y miró al suelo cohibida. ―¡Lil! Como no consigas una cita con él antes del domingo, no te dejaré regresar a nuestra habitación.
— No es tan sencillo, ¿sabes? ―protestó la pelirroja en voz baja, Sybil puso los ojos en blanco.
— Sí que lo es, te acercas y le dices: "Remus me gustas, sal conmigo" son cinco palabras.―dijo Sybil por lo que Lily se acercó a ella y le tapó la boca avergonzada mirando de reojo hacia Remus aunque por suerte el chico no se había enterado de nada.
— ¡Sybil mala amiga! ¿Por qué no me dijiste que venías al dormitorio de mi amorcito?.―Charlie entró en la habitación y saltó sobre James al que abrazó; Lily respiró hondo y soltó a Sybil, las dos chicas intercambiaron miradas de preocupación antes de ponerse a tirar de ella para separarla del castaño. ―¡Buenos días mi amor! ¡Te he echado tanto de menos!
— ¡Charlotte Cooper sepárate, ahora!―ordenó la pelirroja pero su amiga sólo se abrazó con más fuerza a James y negó con la cabeza.
— ¿¡Por qué no comprendéis nuestro amor? ¡Por qué! ―exclamaba Charlie al cielo. ―¡Por qué hasta mis dos mejores amigas se oponen a este amor tan bello y profundo!
— Odio cuando se pone melodramática.―murmuró Sybil tirando con fuerza de la rubia pero al ver que no conseguía separarla se dejó caer en el suelo, Lily que seguía tirando de ella fulminó a la pelinegra. ―Lily entretenla un momento.
— Cooper déjame en paz.―pidió James sonando un tanto brusco e intentando por todos los medios quitarse a Charlie de encima. ―¡Y deja de intentar besarme!.
— ¡Charlie! ―exclamó Lily horrorizada, la pelirroja miró a su alrededor buscando a Sybil pero sólo pudo localizar a Sirius a escasos metros de ellos riéndose a más no poder. ―Black ven aquí y échame una mano.
— No gracias, yo no me meto en los problemas amorosos de los demás.―dijo el pelinegro cruzándose de brazos, Sybil apareció tras él y le pegó un coscorrón antes de colocarse frente a Charlie y enseñarle una camisa blanca.
— Mira Charlie, tengo una camisa de Potter. Si te separas de él dejo que te la quedes. ―ofreció la china captando la atención de Charlie
— ¿¡Qué! De eso nada, que esta es capaz de hacerme vudú. ―interrumpió James al ver cómo Charlie se separaba poco a poco de él mientras observaba su camisa como si estuviera hipnotizada. ―Chang te prohíbo que se la des.
— Potter esto no es asunto tuyo.―dijo Sybil moviendo la camisa de un lado a otro hasta que finalmente Charlie se levantó de encima del castaño y atrapó la camisa entre sus manos.
— ¡Cómo no va a ser asunto mío! ¡Son mis cosas!―exclamó el castaño con enfado al ver como Charlie se ponía su camisa y se ponía a canturrear lo feliz que era. ―¡Cooper suelta esa camisa ahora mismo!
— Potter, ¿prefieres que vuelva a abrazarte? ―preguntó Lily tendiéndole la mano a James para que se pusiese en pie, el castaño la aceptó en seguida y se puso en pie a su lado.
— ¡Te regalo la camisa Cooper!―exclamó James, Charlie le guiñó un ojo y salió de la habitación con la camisa puesta, Sybil tras despedirse de Lily abandonó el dormitorio también. ―Tus amigas están locas.
Lily asintió y caminó hacia el baño seguida a una distancia prudencial de James, una vez dentro se lavaron los dientes, la cara y se peinaron como ya era habitual. Cuando salieron se encontraron la habitación vacía y ambos comenzaron a cambiarse de ropa, algo que les resultaba muchísimo más fácil ya que la cadena había crecido bastante pero aún así debían de estar compenetrados para que James pudiese ponerse los pantalones y ella la falda. Una vez que terminaron de vestirse abandonaron el dormitorio y se dirigieron al gran comedor, allí se sentaron al lado de Remus para que Lily pudiese hablar con él mientras James en silencio se comía los cereales y lanzaba miradas furtivas a la pelirroja cada vez que ella se emocionaba estúpidamente por algún comentario de Remus.
— Señor Potter, señorita Evans.―saludó Albus Dumbledore acercándose a la mesa mientras desenvolvía un caramelo de limón, los aludidos se dieron la vuelta y se pusieron en pie para saludar al director. Dumbledore miró en dirección a la cadena y sonrió.―Es curioso lo que se descubre estando atado a una persona, ¿verdad señor Potter?
James se quedó en silencio y Lily lo miró confundida. El director repartió caramelos a los alumnos más cercanos y se marchó corriendo cuando McGonagal apareció para recordarle sus labores como director de Hogwarts.
— ¿Qué ha querido decir con eso?―preguntó Lily, James se rascó la cabeza y volvió a tomar asiento rápidamente. ―¡Potter! ¡Te estoy hablando!
Lily le dio un codazo al merodeador para llamar su atención.
— ¡No sé! Son cosas de Dumbledore.―gritó James enfadado y poniéndose a comer tostadas como un desesperado. Lily lo miró sorprendida por su comportamiento pero no dijo nada.
El resto del día el merodeador estuvo actuando de manera extraña y estaba muchísimo más callado de lo normal, algo que agradecía pero que la estaba preocupando. James Potter nunca había sido un chico callado y reflexivo, trató de sonsacarle que le pasaba en numerosas ocasiones pero el chico cambiaba rápidamente de tema o le daba evasivas lo que estaba empezando a desquiciarla. Lily cerró el libro que estaba leyendo y se recostó sobre la cama, a su lado Potter revisaba unos pergaminos sobre los que había escrito jugadas de quiddich.
— Me aburro.―canturreó la pelirroja mirando de reojo hacia el chico, llevaban horas sin salir del dormitorio, necesitaba que le diera la luz del sol; James carraspeó y siguió pintando garabatos sobre los pergaminos. ―¡Potter!
— Ya te escuché Evans.―dijo James sin apartar la mirada de sus papeles, por lo que la pelirroja se cruzó de brazos e infló las mejillas.
— Vamos a dar una vuelta.―pidió Lily sentándose a su lado mirándolo con ojos de cachorrito pero como James no la miró sus ojitos no tuvieron efecto, por lo que tuvo que pasar al plan B, que consistía en levantarse y usar la cadena para tirar de él. ―¡Potter!
Lily dejó de tirar al ver que no consiguió mover ni un centímetro al chico de encima de la cama y se puso a clamar al cielo por paciencia, James que seguía sentado sobre la cama la miraba de reojo.
— ¿Qué demonios quieres hacer Evans?―curioseó James depositando los pergaminos sobre la mesa y centrando toda su atención en la pelirroja que se había puesto a tirar de la cadena de nuevo.
— No sé, podríamos ir al lago, al campo de quiddich o simplemente dar una vuelta por Hogwarts, lo que sea.―explicó Lily enumerando con los dedos las diferentes opciones, James levantó una ceja.
— ¿Me estás proponiendo que tengamos una cita? ―comentó James con una sonrisa pícara y guiñándole un ojo a la pelirroja, ésta abrió la boca sorprendida para luego cerrarla lentamente. ―Ya sabía yo que estabas loquita por mí, era cuestión de tiempo que lo admitieras.
— ¿¡Quién quiere una cita contigo! ―gritó Lily con furia, el castaño soltó una carcajada y la señaló a ella por lo que la pelirroja comenzó a tirar de la cadena con fuerza para ver si lo tiraba de la cama, pero al ver que no lo conseguía lanzó un grito de frustración. ―¡Dios eres insufrible!
— Si admites que quieres tener una cita conmigo, vamos a donde quieras. ―propuso el castaño con una sonrisa socarrona, Lily lo fulminó con la mirada y se cruzó de brazos indignada. ―Evans, ¿cuándo vas a reconocer que estas locamente enamorada de mi? Sueñas conmigo, tratas de llamar mi atención por todos los medios, y quieres que tengamos una cita; está clarísimo que me amas.
— ¡¿Pero tú has perdido el juicio? ¡No me gustas, eres el mago más creído, egocéntrico y narcisista que he conocido jamás! ―gritó Lily completamente roja de ira, James se colocó las manos tras la nuca y se puso a silbar. ―¡Y yo no trato de llamar tu atención por todos los medios!
— ¿Ah no? ―inquirió James con sorna. ―¿Y por que llevas todo el día revoloteando alrededor mío haciéndome preguntas estúpidas?
Lily suspiró irritada, ¿en qué momento pensó que era buena idea preocuparse por él? la próxima vez que se preocupase por el estúpido de James Potter se tiraría de la torre de astronomía antes de tratar de animarlo, pero es que se veía tan triste. ¡No Lily! ¡Se fuerte!
— ¡Sólo me preocupaba por ti, maldito tarado! ―exclamó la pelirroja con furia apretando los puños, James dejó de silbar y abrió los ojos sorprendido. ―Estúpido Potter.
— ¿Estabas preocupada por mí? ―preguntó James intentando sonar neutral a pesar de estar muy ilusionado ante la confesión de la chica; ella le dio la espalda enfadada por lo que el castaño se puso en pie la agarró de la cintura y la tiró sobre la cama lo que provocó que la chica usase todas sus energías en insultarlo y maldecirlo en voz baja. ―¡Deja de farfullar joder!
Lily le enseñó la lengua por lo que el castaño entrecerró los ojos molesto.
— No hay quién te aguante.―susurró James viendo como ella se levantaba y se ponía a saltar sobre la cama mientras tarareaba alguna canción muggle que él desconocía. ―Evans, ten cuidado que con lo torpe que eres no me extrañaría que te cayeses por la ventana.
Lily se puso a imitar su voz mientras seguía saltando alrededor suyo. James suspiró, como estaban esposados tenía que mantener la mano en alto para que la hiperactiva de la pelirroja pudiese seguir saltando; se quedó observándola en silencio y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Él era travieso y consideraba que era bastante incansable pero la pelirroja lo ganaba, era puro nervio que no paraba ni un solo minuto.
— Definitivamente tenemos que buscar una manera más productiva para que descargues toda esa energía que tienes.―opinó James en voz alta y con tono seductor, Lily lo miró horrorizada y perdió el equilibrio por lo que empezó a agitar las manos para impedir caerse al suelo, James que la vio rodó los ojos para después tirar de la cadena hacía él y coger a la pelirroja de la mano. ―Te lo dije, ¿por qué nunca me escuchas?.
Lily se quedó en silencio y se colocó de rodillas frente a James sin soltar su mano, fijó su mirada verde en él y lo notó tenso; ¿por qué estaría tan raro últimamente? La pelirroja ladeó la cabeza y se puso a balancear sus manos de un lado a otro. No sabía porque pero le gustaba el tacto de la mano del castaño, le gustaba su calidez y no le importaría pasar el día tomada de su mano aunque no le reconocería jamás y mucho menos frente a él, sino le soltaría una de sus estúpidas frases de "estas enamorada de mí". ¡Y no lo estaba! A ella le gustaba Remus.
— Vamos a dar una vuelta, ¿sí? ―preguntó Lily moviendo sus manos como si estuvieran cerrando un trato, James parpadeó confuso y Lily siguió a lo suyo entrelazando sus dedos y sonriéndole. ¿Es que acaso no se daba cuenta de lo que hacía? James tosió intentando esconder su nerviosismo y apartó la mirada de ella.
— ¿Qué hacéis parejita? ―preguntó Sirius asomando la cabeza en el interior de la cama, Lily se sobresaltó y James separó sus manos con rapidez pero no fue lo suficientemente veloz ya que Sirius se había dado cuenta de que estaban tomados de la mano por lo que el pelinegro sonrió.
— ¿No estabas con Chang? ―recordó James fulminando a Sirius con la mirada.
— Lo estoy, pero me he escaqueado momentáneamente porque necesitaba el mapa. ―respondió Sirius enseñándole el mapa del merodeador, James asintió y le instó a marcharse.
— Black, necesito tu ayuda. ―Lily gateó hacia donde estaba Sirius y se colocó de rodillas sobre la cama. ―Obliga a Potter a salir del dormitorio, el muy vago quiere quedarse aquí con el día tan bonito que hace.
— Fácil, lo que tienes que hacer es…―Sirius se acercó al oído de Lily y comenzó a susurrarle mientras James observaba la escena claramente molesto y disgustado, una vez que el pelinegro se separó de Lily le guiñó el ojo. ―Ya verás que no falla.
— ¿Seguro? ―preguntó la pelirroja con dudas, Sirius sonrió y le revolvió el pelo antes de marcharse. ―¡Gracias!
— ¿Qué te dijo? ―curioseó James
— No puedo decírtelo, eso es cosa nuestra.―contestó la pelirroja con voz de sabelotodo, James entrecerró los ojos y se acostó bocarriba en la cama, Lily se tumbó a su lado y se puso a mirarlo. ―Te lo digo si vamos a dar una vuelta.
— No voy a picar. ―contestó James mirándola de reojo, ella infló las mejillas enojada. ―Conozco a Sirius, seguro que te dijo que fingieses que te dijo algo para así poder chantajearme.
— No fue eso lo que me dijo.―murmuró Lily poniéndose de lado y comenzando a pinchar el costado del castaño con su dedo.
— Si que fue eso y no va a funcionar.―aseguró el castaño dándole un manotazo a la pelirroja para que dejara de pincharlo, Lily respiró hondo; bien no pasaba nada por probar la estrategia de Sirius, si salía bien conseguiría ir al lago y sino… bueno al menos lo había intentando. La pelirroja se puso en pie para luego sentarse sobre la barriga del castaño que nada más sentirla se quedó estático. ―¡Pero qué…!
— Por fa James.―suplicó Lily haciendo que las orbes color café del chico se abrieran de par en par, Lily sonrió satisfecha al sentir el desconcierto del chico por lo que siguió con el plan de Sirius y se echó hacia adelante apoyando sus brazos sobre el pecho del merodeador. ―James, vamos a dar una vuelta. ¡Por faaa!
James abrió la boca para protestar pero por desgracia no consiguió que ningún sonido saliese de su boca, aunque no le extrañó ya que tenía la garganta completamente seca. ¿Cómo podía ser tan estúpidamente feliz sólo porque la chica lo llamase por su nombre? Si, sabía que era un truco para obligarlo a ceder y que encima había sido idea de Sirius, pero escuchar su nombre pronunciado por Lily era como escuchar música celestial. Bien James, no sólo te emocionas por una gilipollez sino que también te has vuelto un cursi. La culpa de todo eso lo tenía la pelirroja esa, que se subía sobre él como si nada, ¿es qué él era el único al que se le aceleraba el pulso y sentía mariposas bailar en el estómago cada vez que se tocaban? Vio como Lily lo admiraba divertida; al parecer sí, era el único que sentía esas cosas.
— ¿James? ¿Hola? ―la voz de Lily lo hizo regresar de su ensoñación para encontrarse con la pelirroja con el ceño fruncido mientras lo observaba. ―¿Te encuentras bien? Estás algo rojo.
James le pegó un empujón y la hizo caer de lado sobre la cama. El merodeador se sentó y le dio la espalda, estaba tan avergonzado… ¡se había sonrojado! ¡delante de ella! Aunque por suerte la chica era lo suficientemente despistada como para no darse cuenta de que su aumento de feromonas era culpa suya.
— Está bien, salgamos fuera.―dijo James en voz baja, ahora mismo él también necesitaba algo de aire fresco.
— ¡Bien! ―exclamó Lily feliz saltando de la cama al suelo para empezar a ponerse los zapatos, James se quedó a su lado en silencio ya que aún necesitaba unos cuantos minutos más para perder el tono rojo que su cara había adquirido. Sin embargo, Lily se puso a tirar de su brazo. ―Vamos Potter.
— ¡Ya voy! ―exclamó el merodeador poniéndose los zapatos de mala gana al escuchar como la pelirroja volvía a llamarlo por su apellido; ya había conseguido lo que quería, ¿por qué iba a seguir llamándolo con confianza? Bufó molesto y cogió la varita de encima de la mesa, luego caminó hacia la puerta y ambos salieron de la habitación. ―¿Y a dónde quiere ir su majestad?
— Vamos al lago a tomar el sol. ―contestó la chica ignorando el tono sarcástico de su compañero, James hizo una mueca pero siguió caminando.
Ambos atravesaron el retrato de la Dama Gorda y siguieron por los pasillos, se cruzaron con unos cuantos alumnos de Griffindor que los observaron divertidos antes de ponerse a cuchichear entre ellos, James se quedó mirándolos pero decidió que era mejor ignorarlos; no obstante no pudo ignorar al cuarto grupito de estudiantes que los miraban para luego ponerse a susurrar algo que hartó a James y se puso a lanzarles hechizos lo que provocó una discusión con la pelirroja como era de esperarse. Tras lanzarse acusaciones sobre quién era más infantil e intercambiar un sinfín de insultos ambos tuvieron que guardar silencio tras ver como la cadena menguaba. Cuando llegaron a la orilla del lago vieron como gran parte del alumnado había decidido hacer lo mismo que ellos por lo que todos los jardines de Hogwarts estaban llenos de alumnos y parejas que disfrutaban de una tarde de picnic. Sin mediar palabra con la pelirroja James se dejó caer en el suelo y se tumbó sobre el césped obligando a Lily a hacer lo mismo.
— ¿No vamos a dar una vuelta por la orilla? ―preguntó Lily con ilusión, James gruñó y se tapó los ojos con el brazo. ―Aburrido.
La pareja se quedó un largo rato en silencio, Lily saludó a unos cuantos compañeros de clase que habían tenido la misma idea que ella; no obstante ninguno se quedó hablando con ella mucho tiempo ya que James les lanzaba miradas asesinas en cuanto la pelirroja se despistaba provocando que todos huyesen despavoridos; la única pareja con la que Lily pudo tener una conversación más larga fue con Frank y Alice, dos alumnos de Griffindor que parecían bastante divertidos ante las miradas asesinas del merodeador.
— ¡Deja de espantar a mis amigos!―exclamó Lily pegándole un puñetazo en el brazo en cuanto Alice y Frank se marcharon, James gruñó de nuevo y le dio la espalda a la pelirroja que aburrida se puso a arrancar la hierba. ―¡Mira allí está Charlie!
James se puso en pie de golpe y miró espantado hacia los alrededores, tiró de la cadena y obligó a Lily a ponerse en pie.
— ¡Rápido, huyamos! ―exclamó James mirando como un paranoico a todos lados, Lily levantó una ceja y dibujó una ligera sonrisa.
— Vamos hacia allí, seguramente ella se quede sentada por aquí. ―comentó Lily señalando hacia la orilla del lago, James asintió para comenzar a caminar a toda velocidad hacia dónde la pelirroja indicaba.
Una vez que llegaron a la orilla del lago, Lily se quitó los zapatos y metió los pies desnudos dentro mientras se ponía a tararear; James por su parte se había puesto a buscar la silueta de Charlotte para tenerla bien localizada por si debía huir, al no encontrarla se giró hacia la pelirroja a la que encontró dando pequeños saltitos dentro del agua.
— Me has engañado.―murmuró James cruzándose de brazos y levantando las cejas.
— Solo un poquito.―contestó la pelirroja colocando las manos tras su espalda y balanceándose sobre sus tobillos, James se llevó las manos a la cabeza y bufó molesto. ―¡Ay Potter no seas aguafiestas!
— Aguafiestas ¿yo?―preguntó James quitándose el suéter y la corbata para lanzarlas lejos de ellos al igual que los zapatos, también se desabrochó los dos primeros botones de la camisa y se arremangó los pantalones. ―Vas a enterarte de con quién estás hablando, Evans.
Lily puso los ojos en blanco y luego se centró en James que se había metido dentro del agua y se había puesto a dar saltos a su alrededor. La pelirroja no pudo evitar soltar una risita divertida y dio una patada al agua que salpicó al castaño que dejo de dar saltos y la miró con cara de psicópata.
— Evans, no sabes lo que acabas de hacer.―murmuró James con voz maligna tirando de la cadena para poder coger a Lily entre sus brazos; con ella gritándole insultos caminó hasta que el agua le llegó por la mitad del pecho momento que decidió que era el apropiado para sumergirse.
— ¿¡Estás loco! ―espetó Lily cuando pudo sacar la cabeza del agua, la pelirroja había pasado las piernas alrededor de la cadera de éste y lo fulminaba con la mirada; James en respuesta sacudió la cabeza y se retiró el pelo de la cara ya que tenía las manos demasiado ocupadas sosteniendo a la pelirroja.
— Dijiste que era un aguafiestas, la culpa es tuya.―comentó James en tono divertido, ella lo fulminó con la mirada antes de extender la mano derecha y echarle agua a la cara por lo que James decidió echarse hacia adelante para darle una ahogadilla a la pelirroja que para evitarlo se agarró a su cuello mientras gritaba que no. ―¿Quién es el aburrido ahora?
— ¡Tú! ―chilló Lily para luego enroscarse de nuevo alrededor de su cuello, el chico al ver que no iba a conseguir ahogarla a ella sola decidió sumergirlos a ambos, una vez que regresaron a la superficie Lily se retiró el pelo de la cara e hizo lo mismo con James que la miró extrañado. ―Está bien, admito que no eres un aburrido.
Lily miró fijamente a los ojos de James y sintió un escalofrío recorrerle la espalda de arriba abajo, eso de bañarse en el lago en pleno mes de marzo por muy buen tiempo que hiciese no era buena idea ¿por qué era por eso que sentía temblar su cuerpo, cierto? Miró hacia los lados y desenroscó sus piernas de la cadera del castaño dispuesta a separarse de él, pero James seguía sujetándola.
— Potter, quiero bajar.―murmuró Lily fijándose en que el castaño volvía a mirarla de forma extraña, si no fuese imposible juraría que el chico se debatía entre besarla o no, agitó la cabeza borrando esa inverosímil idea su cabeza; definitivamente el agua fría le había congelado las neuronas. Sin embargo, otro detalle captó su atención, la camisa de James al estar mojada dejaba ver su pecho por lo que horrorizada miró hacia su camisa y vio que pasaba lo mismo, su sujetador rojo de encajes se veía perfectamente; ¡así que era eso lo que Potter miraba! ¡Y ella creyendo que quería besarla!
Irritada y avergonzada en la misma proporción se llevó la mano izquierda al pecho tratando de taparse mientras que con la derecha abofeteó a James que salió de su trance y la soltó de golpe.
— ¿¡Y ahora qué demonios te pasa!―gritó James frustrado al ver como la pelirroja caminaba furiosa hacia la orilla del lago, el castaño bastante confuso la siguió y la agarró de la muñeca obligándola a darse la vuelta. ―¡Evans! ¿Por qué estas tan enojada?
— ¡Porque eres un maldito salido y pervertido y degenerado…y pervertido! ―exclamó ella furiosa soltándose de su mano.
— ¿Pero de que cojones hablas? ¡Yo no he hecho nada! ―ante el comentario del merodeador Lily se dio la vuelta enfadada y colocó los brazos en jarra sobre su cintura por lo que James pudo ver con todo detalle cómo era el sujetador que la pelirroja llevaba. ―Evans… rojo… encajes…rojo.
— ¡Mierda! ―Lily se llevó de nuevo las manos al pecho para cubrirse, James tosió avergonzado y miró hacia el cielo mientras contaba hasta un millón para intentar que sus feromonas disminuyesen por segunda vez en la misma tarde.
Lily una vez fuera del agua se sentó y se abrazó a sus rodillas escondiendo no sólo su pecho sino también su rostro. Estaba tan avergonzada que sentía sus mejillas arder, después de eso no podría volver a mirar a Potter a la cara, al menos no sin que le diesen ganas de abofetearlo. ¿Y ahora cómo iba a volver a la torre de Griffindor sin crear un espectáculo? Estornudó tres veces seguidas y se abrazó a sí misma con fuerza, estúpido Potter, si se ponía enferma sería su culpa. Despegó la cabeza de sus rodillas y miró hacia el frente, de la nada sintió como alguien le metía la cabeza dentro de un suéter.
— Póntelo. ―ordenó James con voz firme sin mirarla, Lily se quitó el suéter y lo tiró sobre el césped.
— No quiero.―se negó la pelirroja, volviendo a estornudar de nuevo.―No quiero nada de un pervertido como tú.
— ¿Y cómo vas a hacer para llegar al dormitorio sin que nadie te vea? ―preguntó James con interés enarcando una ceja y recogiendo su suéter del suelo.
— Me quedaré aquí quieta hasta que mi ropa se seque.―contestó ella no muy convencida, James recogió su suéter del suelo y se lo colocó a la fuerza para luego levantarla y cogerla como si fuese un saco de patatas. ―¡Que haces! ¡Bájame ahora mismo!
— Si te dejó aquí cogerás una pulmonía y luego me echarás la culpa a mí, como siempre.―protestó James mientras Lily lo insultaba y pataleaba.―Dirás: "Potter estoy enferma por tu culpa".
James imitó la voz de Lily haciendo que ella se enfadase aún más y se dedicase a insultarlo de todas las formas posibles.
— ¡Deja de farfullar!―ordenó James furioso atravesando la entrada de Hogwarts.
— Bájame y me callo.―propuso Lily agitando la mano que tenía esposada, al ver que el chico no le hacía caso decidió usar la misma táctica que había empleado para convencerlo de ir al lago. ―James, James, James… bájame…James, James.
En maldita hora Sirius le dijo que tenía que llamarlo por el nombre para que le hiciera caso. En cuanto viese al pelinegro iban a tener algo más que palabras, todavía no había olvidado que el muy desgraciado se había metido en la cama con ellos; Lily siguió llamándolo durante un buen rato hasta que aburrido la depositó en el suelo.
— ¡¿Contenta? ―preguntó James casi a gritos, ella asintió y comenzó a caminar hacia la torre de Griffindor.
— ¿Por qué está el suelo mojado? ―los dos alumnos se quedaron estáticos al escuchar la voz de Argus Filch no muy lejos. ―Cómo pille a los responsables de este desastre los encadenaré de los pulgares.
— ¡Corre! ―instó James comenzando a correr al escuchar acercarse pasos cada vez más cercanos, Lily por primera vez en su vida no cuestionó al castaño y obedeció sin chistar lo que el chico le había dicho. Sin embargo, ella no era tan veloz como James y tras tropezarse en cinco ocasiones acabó cayendo al suelo de bruces y haciendo que James perdiese el equilibrio.
— Evans eres una torpe.―se quejó el merodeador acercándose a ella y ayudándola a incorporarse.
— Sé que estáis cerca.―dijo Filch para luego reírse estrepitosamente; por lo que Lily miró horrorizada a James, ella era prefecta no podía permitir que la castigaran; miró la cadena que la unía con Potter, bueno no quería que la castigase Filch, ¡le daba miedo!.
— ¡Levanta rápido! ―apresuró James jalando de Lily, escucharon las pisadas de Filch cada vez más cerca por lo que la pelirroja preocupada se agarró a su brazo.
— No nos va a dar tiempo. ―dijo Lily inquietada, el castaño no dijo nada pero la pelirroja tenía razón; lo mejor que podía hacer por ahora era esconderse y rezar porque Filch no los descubriese; sin embargo, aún tenían el problema de crear un rastro falso de agua en otra dirección. Por suerte a escasos metros divisó a unos cuantos alumnos de Slytherin, con un ágil movimiento sacó la varita del bolsillo y le lanzó un hechizo dejando a los tres chicos empapados, a continuación se escondió junto con Lily tras una estatua. ―Ahora mantente calladita.
— ¿Acabas de lanzarle un hechizo a esos pobres chicos?―preguntó Lily en susurros, James asintió y ella lo fulminó con la mirada. ―¿Pero y si los coge Filch? Los castigará por nuestra culpa.
— Mejor ellos que nosotros.―contestó James susurrando al igual que ella. ―Y ahora cállate.
— ¿Pero cómo puedes quedarte tan tranquilo? ¿Es que no tienes conciencia ni corazón?
— Evans, cómo no te calles Filch nos descubrirá a nosotros y ya no tendrás que preocuparte por los slytherins.―dijo James viendo la figura del celador al otro lado de la estatua.
— Que no nos pille, que no nos pille.―murmuraba la pelirroja nerviosa con los dedos cruzados y los ojos cerrados. ―Que no nos pille, por favor.
— Que te calles de una vez. ―ordenó James frustrado mirándola fijamente pero ella siguió rogando en voz baja que no los descubriesen por lo que el castaño se giró hacia ella. ―¡Shh!
— Esto es culpa tuya, si no fueras tan pretencioso no tendría que estar todos los días echándote la bronca y entonces no nos hubieran encadenado, no te hubiera obligado a ir al lago, no nos hubiéramos metido dentro del lago y no estaríamos aquí mojados y escon…
Pero Lily no pudo seguir quejándose ya que los labios de James estaban sobre los suyos impidiéndole pronunciar palabra alguna. Parpadeó sorprendida por el suave contacto de los labios del chico pero enseguida correspondió el beso; pasó los brazos alrededor de su cuello y gimió ligeramente al sentir cómo él profundizaba el beso aún más. No podía creerlo, estaba besando a Potter, ¡estaba besando a James Potter! ¡Oh dios, estaba besando a Potter! ¡y le gustaba! ¡le gustaba mucho! Tenía un problema muy muy grave… apartó las manos del cuello del castaño y las bajo hasta su pecho para empezar a empujarlo pero él la ignoró y la arrinconó aún más contra la pared. Lily siguió empujándolo para apartarlo de ella a pesar de que hasta la última célula de su cuerpo le rogaba porque hiciese todo lo contrario. Finalmente James se separó con lentitud de ella y la observó con ojos brillantes, se revolvió el pelo y sonrió con picardía. Lily por su parte evitó mirarlo a los ojos; estaba avergonzada, sonrojada y aún sentía la calidez de los labios de James sobre ella.
— Hasta que te callas. ―murmuró James apartándole los mechones de la cara y acariciándole con dulzura la mejilla.
¡Qué! ¿La había besado sólo para hacerla callar? Estaba tan…tan…enfadada, no esa no era la palabra, estaba furiosa, ¡sí, furiosa! ¿Cómo había sido capaz de besarla así, tan apasionadamente de repente sólo para hacerla callar? ¿Eso podía hacerlo con todas? Agitó la cabeza, le daba igual lo que hiciese con las otras. Le dio un fuerte empujón y lo apartó de su camino.
— Evans. ―escuchó a James llamarla pero ella lo ignoró y siguió caminando. ―Evans, espera.
— ¡Déjame en paz Potter!―gritó Lily de mal humor asustando a James que se rascó la nuca preocupado sin saber qué hacer, la pelirroja siguió caminando pero se detuvo en seco al recordar que aún llevaba puesto el suéter del chico, como pudo se lo quitó y se lo lanzó a la cabeza. ―¡Y toma tu estúpido suéter!
Caminaron en silencio hasta que llegaron al dormitorio, y una vez allí Lily pronunció la palabra "ducha" antes de encerrarse dando un portazo en el baño. La pelirroja salió veinte minutos más tarde, ignoró las protestas de James sobre todo lo que había tardado y se sentó en el suelo al lado de la puerta del baño. James por su parte dio otro portazo al entrar en el baño. Lily se recostó y sobre la pared y suspiró, le dolía la cabeza y estaba cansada aunque sin lugar a dudas estaba enfadada; enfadada con Potter por haberla besado y enfadada consigo misma porque le había gustado. Tosió con fuerza y estornudó.
— ¿Te encuentras bien Lily? ―preguntó Remus nada más entrar por la puerta y escucharla estornudar, la pelirroja levantó el dedo pulgar de forma afirmativa; sin embargo volvió a toser por lo que el chico se acercó a ella y le entregó un pañuelo.
— Gracias.―murmuró Lily sonándose con fuerza, Remus se sentó a su lado y la examinó; la pelirroja volvió a toser con fuerza y sintió como la vista se le nublaba momentáneamente. ―Me duele la cabeza.
— Estas un poco colorada, puede que tengas algo de fiebre.―comunicó el merodeador tomándole la temperatura, Lily se sonó de nuevo y apoyó la cabeza sobre el hombro de Remus. Ya podría ser Potter como Remus, él si que sabía tratar a una chica, y era tan majo y adorable, era el chico perfecto.―Deberías echarte una siesta, te vendrá bien.
— Esto es culpa de Potter, me tiró al lago, es un chalado.―masculló la pelirroja soñolienta haciendo que Remus a su lado sonriera, Lily bostezó y se acurrucó sobre Remus. ―Lo odio, no quiero volver a verlo nunca más.
— Eso dices ahora, mañana estarás gritándole como siempre.―comentó Remus con diversión, pero ella movió la cabeza negándolo. Remus movió la cabeza y se fijó en que Lily estaba prácticamente dormida sobre él, por lo que volvió a ponerle la mano sobre la frente. Lily tenía fiebre, pero por suerte James saldría en breve ya que la cadena había empezado a brillar.
— ¿Qué haces aquí? ―inquirió James en cuanto vio a Remus, el castaño frunció el ceño al ver a Lily recostada sobre él. ―¿Y por qué estáis tan juntitos?
— Lily tiene fiebre, creo que deberías dejar que descansase durante un par de horas.―aconsejó Remus poniéndose en pie con cuidado para luego agacharse y con cuidado tomar a la pelirroja entre sus brazos; James al verlo lo fulminó con la mirada y se acercó a él dispuesto a arrebatarle a la chica de sus brazos.
— Vale, ya me encargo yo de ella.―dijo James cogiendo a Lily de los brazos de Remus que levantó una ceja sorprendido por el comportamiento del castaño.
— Remus…―murmuró Lily entre sueños por lo que James apretó con fuerza su agarre sobre ella, la chica se puso a toser para a continuación agarrarse a la camisa de James.
— ¿Necesitas ayuda?―preguntó Remus en voz baja viendo como James caminaba con Lily en sus brazos y la depositaba con cuidado sobre su cama.
— No gracias, ya puedo yo solo. ―contestó James de mal humor y arropando a la pelirroja, Remus se encogió de hombros y se acercó a ellos.
— Voy al gran comedor a traeros comida.―Remus apoyó su mano sobre el hombro de James antes de darse la vuelta y abandonar el dormitorio; el castaño por su parte se sentó al lado de Lily en la cama y le colocó la mano en la frente; por desgracia Remus tenía razón, Lily tenía bastante fiebre.
— Estúpido Potter.―susurró la pelirroja para después toser y darse la vuelta hacia él; James levantó una ceja y sonrió divertido para después ponerse de rodillas y apoyar las manos sobre la cama y así poder contemplarla mejor.
— Estás enamorada de mí, lo sé.―dijo James cogiéndola de la mano y apartándole los mechones que tenía sobre la cara.―Y no voy a parar hasta que lo admitas.
Continuará...
Y llegamos a la recta final! James por fin es consciente de lo que siente por Lily y ella... bueno.. ella esta empeñada en que quiere a Remus, que le vamos a hacer si es así de testaruda. Como ya dije esta es la recta final, pues el domingo ya los separan, lo que quiere decir que quedan dos capitulos más, como mucho tres más... para terminarla.
Muchisimas gracias a Diane Potter , LaDOTT (como ves ya tuvieron muchos mas encuentros... incluso se besaron), a fucking veela,Zarii Kdna, panchypotter, FandHPyYugi13, JinP, Rebe-girlprongs , DianaPB (como ya dije la historia acabará en cuanto llegue a domigo, la verdad es que nunca pense hacerla para que durase mas), Candy Black y Nukire. Muchas gracias a todas vuestros comentarios me hacen muy feliz! ^_^
Los reviews son bien recibidos! ^_^
Zara Potter-Black.
