Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son de la multimillonaria J. K. Rowling, yo sólo los tomo prestados.

Capitulo 7. Sábado.

Tosió y se dio la vuelta, tenía tanta hambre…abrió los ojos lentamente y se encontró que estaba sola en la cama. ¿Y Potter? Lily se sentó en la cama y entonces lo vio, el castaño estaba durmiendo a su lado apoyado sobre la cama. ¿Qué hacía él ahí? Intentó hacer memoria, pero lo último que recordaba era haber estado hablando con Remus y que éste le dijese que tenía fiebre. Preocupada se llevó la mano a la frente y comprobó que su temperatura era normal, ¿habría estado Potter velando por ella toda la noche? Sintió un hormigueó de felicidad recorrerle cada centímetro de su cuerpo, pero enseguida descartó la idea. Potter no era el tipo de chico que se quedaba una noche en vela preocupado por el bienestar de alguien y mucho menos iba a hacer eso por ella.

Lily se acercó a él y con cuidado de no despertarlo le quitó las gafas y las colocó sobre la mesa. Visto así, James Potter no solo era guapo sino que le parecía tierno, adorable y le daban ganas de abrazarlo y no soltarlo nunca. ¡Pero qué demonios pensaba! Él era Potter, era arrogante y egocéntrico no tierno y adorable. Volvió a acercarse a él y lo contempló en silencio, a lo largo de los años sus facciones habían dejado de ser las de un niño y se había convertido en un hombre muy atractivo, por no mencionar cómo besaba. Avergonzada se llevó las manos a los labios, ¡se habían besado! ¡y le había correspondido! Pero el sentimiento de vergüenza fue rápidamente sustituido por la ira, ese chico la había besado sólo para hacerla callar. El muy desvergonzado había atentado contra sus labios, no era más que un maldito pervertido, salido, egoísta, narcisista, degenerado y lo odiaba con toda su alma.

— Odioso Potter, ojalá se te caiga el pelo y te quedes calvo.―murmuró la pelirroja abrazando la almohada, luego miró hacia James y al verlo dormir con tanta tranquilidad sonrió con malicia y comenzó a golpearlo con fuerza con la almohada. ―¡Potter despierta!

— Veo que ya estás totalmente recuperada.―saludó James entre bostezos, el chico se estiró y se puso en pie bajo la atenta mirada de Lily. El castaño recogió sus gafas de la mesa y se las puso, a continuación se sentó en la cama frente a la pelirroja y le colocó la mano en la frente. ―Parece que ya no tienes fiebre.

La pelirroja sintió sus mejillas arder y le pegó un fuerte almohadazo para apartarlo de ella.

— ¿¡Que haces pervertido!―gritó la pelirroja con furia, James suspiró consternado y se puso en pie. ―Mantente bien alejado de mí.

— Ahora dices eso, pero mientras dormías no parabas de llamarme.―ante el comentario de James, la pelirroja abrió la boca escandalizada y abrazó la almohada mientras repetía una y otra vez que eso no podía ser cierto.

James sonrió con maldad, era cierto que lo había nombrado un par de veces mientras dormía aunque para su desgracia personal su nombre siempre iba acompañado de algún insulto, pero eso no tenía porque decírselo a ella.

— Eso no es cierto. ―dijo finalmente la pelirroja en voz alta.

— Sí que lo es.―canturreó James sentándose en la cama pero a una distancia prudencial de la pelirroja, no tenía ganas de que le pegase de nuevo. ―Tu subconsciente te está diciendo a gritos que me amas, deberías escucharlo.

— ¡Mi subconsciente no me está diciendo nada! ¡Y mucho menos que te quiero! ―gritó la pelirroja con furia fulminando al castaño que la admiraba divertido.

— ¡Pelirroja lo que estéis haciendo hacedlo en silencio que son las tres de la mañana! ―chilló Sirius llamándoles la atención.

— ¡No estamos haciendo nada! ¡Ni haremos nada nunca!―gritó Lily escondiendo su rostro tras la almohada para esconder su sonrojo, al cabo de unos segundos asomó la cabeza con vergüenza y miró hacia James con cara de niña buena. ―Potter, tengo hambre.

— Lo suponía. ―el castaño se agachó y sacó una bandeja con un plato sobre el que había una tapa, lo depositó sobre la cama frente a Lily y levantó la tapa dejando al descubierto un zumo de naranja y dos sándwiches. ―¡Tachan!

— ¡Comida! ―exclamó la pelirroja con felicidad soltando la almohada para coger un trozo de sándwich, James en silencio se acercó a ella hasta quedar sentado a su lado. ―¿Cómo conseguiste esto? ¿No habrás torturado a algún elfo?

La pelirroja lo miró horrorizada pero James negó con la cabeza y tomó un sorbo del zumo de naranja luego se dispuso a coger un trozo de sándwich pero ella le dio un manotazo y lo obligó a dejarlo en el plato.

— Venga Evans, ¿no me vas a dejar ni un poco? ―preguntó James, ella movió la cabeza de derecha a izquierda y cogió otro trozo. ―Glotona.

Lily le enseñó la lengua pero siguió comiendo en silencio. Una vez que terminó de comer, se cambió de ropa y se puso el pijama no sin antes vendarle los ojos y atar James que se empeñaba en ayudarla a cambiarse el muy pervertido. Dobló su uniforme y lo colocó sobre el baúl del castaño, escuchó a James bostezar y le luego se puso a saludarla, el muy desgraciado se había quitado la venda de los ojos. Arqueó una ceja molesta, ¿qué le pasaba a ese chico? Pero otro detalle le llamó aún más la atención, la cadena que los unía había crecido, y lo había hecho bastante; de hecho creía que media lo mismo que cuando Dumbledore lanzó el hechizo.

— Potter, mira la cadena.―indicó Lily tomando la cadena de plata entre sus manos y acercándose al castaño que estaba intentando desatarse con la boca.

— Que raro. ―masculló el castaño al comprobar lo que le indicaba la pelirroja. ―¿Qué hiciste Evans?

— ¿Yo? Nada. ―aseguró la pelirroja soltando la cadena para ponerse a desatar al castaño, una vez que estuvo suelto James se puso a examinar la cadena concienzudamente tratando de buscar una explicación.―Ahora solo tenemos que aguantar sin discutir para mantenerla así durante los dos días que nos quedan.

James gruñó y soltó la cadena con enfado.

— ¡Dos días! Dos días y podré regresar a mi dormitorio.―comentó Lily con felicidad sentándose en la cama y aplaudiendo con alegría, James se mantuvo en silencio y se tumbó al lado de la pelirroja. ―¿No estás contento Potter? Por fin se acaba este horrible castigo.

— Claro, estoy contentísimo.―habló James con voz apagada y dándole la espalda a la pelirroja que lo miró extrañada por su comportamiento pero no dijo nada; no esperaba que diese brincos de alegría pero al menos si esperaba que estuviese más contento.

Lily se tumbó al lado del chico y miró al techo, cerró los ojos para intentar dormirse pero apenas tenía sueño por lo que volvió a abrirlos. James seguía tumbado a su lado dándole la espalda, ¿por qué parecía que estaba enfadado? Se acercó a él y le dio con el dedo índice en la espalda.

— Potter, ¿estás dormido? ―al no escuchar respuesta volvió a golpearlo.

— ¿Qué quieres Evans? ―preguntó James de mal humor sin darse la vuelta.

— No puedo dormir.―dijo Lily golpeando la espalda de James hasta que el aludido se dio la vuelta quedando frente a los ojos verdes de Lily que lo miraban con curiosidad; James tragó hondo, la pelirroja estaba a escasos centímetros de él y lo miraba fijamente.

— ¿Y qué quieres que haga yo? ―preguntó levantando una ceja molesto.

— No sé, podríamos hacer algo para distraerme hasta que tenga sueño.―opinó Lily centrando su mirada verde en los ojos café de James que brillaban con malicia, algo que no le gustó a la pelirroja para nada.

— ¿Me estás proponiendo que tengamos…

Pero antes de que James terminase la frase Lily abrió la boca escandalizada y le dio un empujón haciéndolo caer de la cama. ¡Cómo podía siquiera llegar a pensar que ella estaba proponiendo "eso"! Sintió sus mejillas ardiendo, debía de estar tan roja que su pelo y su cara sería uno. De repente escuchó una fuerte carcajada procedente del suelo, se asomó y se encontró al castaño retorciéndose en el suelo de risa. Indignada cogió la manta y la almohada y las lanzó sobre él.

— Esta noche duermes en el suelo, ¡estúpido Potter salido!. ―gritó Lily sin importarle que pudiera despertar a los demás, James dejó de reírse y se puso a recoger lo que la pelirroja había tirado. ―¡Yo no… yo no…! ¡Tú estás loco! ¡Antes muerta a dejar que te me acerques!

James suspiró y tras recoger la manta y la almohada las colocó sobre la cama; sin embargo Lily las volvió a tirar. Fulminó a la pelirroja y apoyó los brazos sobre la cama dejándola a ella justo en el medio.

— ¿Sabes lo fácil que sería todo si reconocieras de una vez que estás perdidamente enamorada de mí?. ―dijo James con voz seria.

— ¡Yo no estoy enamorada ti! ―espetó Lily con furia, James entrecerró los ojos molesto y acercó su rostro al de ella, Lily por su parte le dio un empujón y se apartó de él.

— ¿Ah no? ¿Y por qué sueñas todas las noches conmigo y tratas de llamar mi atención por todos los medios? Por no mencionar que esta tarde me rogabas porque tuviéramos una cita.―recordó James revolviéndose el pelo, la pelirroja lo fulminó con la mirada. ―Me quieres y mucho.

— ¿¡Cómo puedes ser tan egocéntrico? ¡No todas las mujeres del universo van detrás de ti! ―chilló la pelirroja haciendo aspavientos con las manos.

— Puede que no todas, pero tú sí.―fanfarroneó James gateando hasta la pelirroja.

— ¡Que yo no estoy enamorada de ti! ―gritó Lily con frustración alejándose de él.

— Sí que lo estás.―respondió James divertido sujetándola del brazo para evitar que se cayese de espaldas de la cama, la pelirroja le lanzó una mirada asesina e intentó soltarse de él pero James se limitó a sonreír de forma seductora y atraerla hacia él para dejar sus rostros a escasos centímetros de distancia.

— Yo no estoy enamorada de ti, ¿me oyes? Eres el mago más creído, narcisista, egocéntrico y odioso que existe. ―murmuró Lily en voz baja mientras James ponía los ojos en blanco. ―Te odio, te odio, te odio.

— ¡Ya deja de murmurar! ¡Me pones de los nervios! ―ordenó James con voz firme, Lily lo fulminó con la mirada e intentó zafarse de su agarre de nuevo pero para desgracia de la pelirroja el merodeador no pensaba soltarla tan fácilmente.

Lily agitó el brazo una vez más pero no consiguió liberarse del castaño; enfadada y molesta miró hacia James para encontrarse al merodeador observándola fijamente. No obstante, la mirada del castaño no le transmitía la ternura de las otras veces, esta vez la observaba con tristeza y a la vez tenía un brillo de ¿desesperación? Negó con la cabeza, no podía ser eso. Siguió la mano de James con la mirada para ver cómo dejaba de apretar con fuerza su brazo y la deslizaba hasta la de ella para luego entrelazar sus dedos. Parpadeó confundida, era extraño que él hiciese eso voluntariamente. Levantó la mirada y fijó sus ojos verdes en el chico que estaba frente a ella y que últimamente se comportaba de manera tan extraña.

— No estoy enamorada de ti.―susurró la pelirroja sonando un poco indecisa, James asintió y con la mano que tenía libre le apartó un mechón de pelo que le caía por la cara y se lo colocó tras la oreja; Lily sintió la sangre concentrarse en sus mejillas y se mordió el labio nerviosa. No le gustaba, James Potter no le gustaba, entonces ¿por qué estaba tan nerviosa?. ―A mí me gusta Remus.

Vio una pequeña ráfaga de ira en los ojos del castaño antes de que se abalanzase sobre ella y la besase apasionadamente. Lily recibió el beso por sorpresa y tardó unos segundos en asimilar la situación y responder con la misma intensidad; si el beso de la tarde había sido dulce, recatado y comedido, éste estaba siendo todo lo contrario. Fogoso, salvaje y descontrolado, esas eran las tres palabras con las que se podía describir a James Potter en esos momentos. Lily abrió los ojos de golpe, lo estaba volviendo a hacer, ¡estaba besando a Potter por segunda en menos de veinticuatro horas! ¿¡Pero que andaba mal con ella!

Sintió las cálidas manos del castaño sobre su piel y toda su conciencia regresó a ella de golpe. Si no detenía eso ahora, sólo sabe Dios qué pasaría. Poco a poco, y con todo su cuerpo exigiéndole lo contrario, fue alejándose de James. Una vez que se separaron el chico se revolvió el pelo frenéticamente y ella se llevó las manos a la boca mientras lo asesinaba con la mirada.

— ¿Por qué… por qué… a qué ha venido eso? ―preguntó Lily tartamudeando.

— ¡Bueno tú dijiste que teníamos que hacer algo para que te distrajeras hasta que te diera sueño de nuevo!. ―explicó el castaño a gritos para después golpearse la frente con la mano por ser tan idiota como para haber dicho semejante gilipollez; la ira de la pelirroja no se hizo esperar y tras pegarle un puñetazo en el hombro lo insultó de todas las formas posibles. ―¡No murmures!

— ¡Vete a la mierda!―gritó la pelirroja con furia haciendo que James cerrase la boca cohibido, había metido la pata pero bien; Lily dio un salto y se tumbó en el suelo dónde había tirado anteriormente la manta y la almohada.

— ¿Evans qué haces? ―preguntó el castaño en voz baja al ver a la chica tirada en el suelo y dándole la espalda, la pelirroja volteó momentáneamente para lanzarle una mirada asesina.

— No pienso dormir en la misma cama que un degenerado.―murmuró la pelirroja, James suspiró antes de ponerse en pie.

— Está bien, yo dormiré en el suelo. ―James se agachó y le apartó la manta a Lily de encima, pero ella se la quitó de las manos, se tapó con ella y se dio la vuelta. ―Evans, el suelo está frío y tuviste fiebre hasta hace unos momentos. No es buena idea que duermas ahí.

— Me importa un comino lo que tú creas que es buena o mala idea. No pienso volver a dormir en tu cama y mucho menos contigo.―James puso los ojos en blanco y respiró hondo, eso se lo tenía merecido por no pensar antes de hablar; se acercó a Lily y con cuidado la cogió en brazos y la depositó sobre la cama. ―¡Qué haces! ¡Te dije que no iba a dormir en la cama!

— ¡Y yo te digo que yo dormiré en el suelo! Así que no seas terca y acuéstate en la cama.―gritó James envolviendo a Lily con las sábanas para evitar que se moviese y se tirase al suelo. ―Y no te preocupes, pasaré la noche en el suelo.

— Mas te vale, estúpido Potter pervertido.―susurró la pelirroja dándole la espalda a James que tras respirar hondo se recostó sobre el frío suelo sin parar de recriminarse una y otra vez lo estúpido que había sido.


James sonrió al ver como la pelirroja ronroneaba un poco antes de acurrucarse aún más sobre él; había tenido que esperar dos horas para asegurarse de que cuando volviese a la cama Lily estuviese profundamente dormida, pero la espera había merecido la pena.

La chica reposaba dormida sobre su brazo y abrazada a él aunque claro, ella no era consciente de eso.

— Quieres a James, quieres a James.―susurró el castaño en el oído de la pelirroja, puede que si le mandaba mensajes subliminales mientras dormía al final acababa aceptando que lo quería.

Llevaba los últimos quince minutos susurrándole cosas agradables sobre él esperando que cuando se despertase tuviese una mejor imagen suya, no esperaba que nada más despertarse le declarase su amor y se abalanzase sobre él pero al menos tenía la esperanza de que se le pasase el enfado por su estúpido comentario.

Pero es que la culpa había sido de ella, si no se empeñara en negar que estaba enamorada de él y en asegurar que le gustaba Remus no le hubiese dado ese ridículo ataque de celos y no la hubiese besado con esa ira. Era la primera vez en su vida que le pasaba algo así, pero fue escuchar de boca de Lily las palabras "me gusta Remus" y sentir como una inexplicable rabia se apoderaba de él. ¿Por qué no entendía de una vez por todas que ella era para él y para nadie más? Vio como Lily fruncía el ceño durante unos segundos y luego se relajaba.

— Maldito Potter pervertido.―masculló la pelirroja dándose la vuelta, James levantó las cejas intrigado antes de abrazarla por detrás, ¿qué demonios soñaba para llamarlo siempre pervertido? Esa pregunta lo tenía intrigado desde hacía días. ―Te odio.

El castaño soltó una risita antes de levantar la cabeza y darle un beso en la mejilla, su pelirroja era tan adorable durmiendo. Escuchó voces al otro lado e inmediatamente cerró los ojos para hacerse el dormido, si sus amigos estaban despiertos en breve se despertaría la fierecilla hiperactiva que dormía con él y era mejor que ella creyese que estaba dormido.

— Míralos, son tan adorables.―comentó Sirius apoyándose sobre la cama, luego volteó hacia Peter. ―¿Crees que Evans me deje dormir esta noche con ella? Al fin y al cabo es su última noche con nosotros.

James tensó la mandíbula, como a Sirius se le ocurriese dormir esa noche con ellos lo mataría.

— Si James te escucha diciendo eso te mata. ―opinó Peter con seriedad. ―Mira, ya se está despertando, te apuesto cinco sickles a que se pone a gritar y a insultar a James.

— Yo digo que se pone roja, luego lo golpea y lo tira de la cama.―dijo Sirius estrechando la mano de Peter. Ambos chicos se agacharon y se pusieron a observar con diversión a Lily que tras bostezar se había dado la vuelta de nuevo para quedar mirando de frente a James.

Lily se rascó el cuello, estaba tan cómoda en la cama; si fuera por ella se quedaría ahí todo el día. ¿Y si lo hacía? De todas formas era sábado, no tenían clase, podía quedarse ahí hasta medio día, sin embargo le llamó la atención el sentir el peso de unas manos sobre sus costillas. Poco a poco fue abriendo los ojos para encontrarse frente a ella y muy muy cerca el rostro de James, ¿por qué estaba tan cerca? Sintió como la sangre se le acumulaba sobre las mejillas y enfadada le dio un fuerte empujón para hacerlo caer al suelo.

— ¡Ay! ―se quejó James desde el suelo.

— ¡Eres un… un… un…mentiroso! ¡Eso! ¡Además de salido y pervertido y degenerado, eres un mentiroso! ―chilló la pelirroja histérica de pie sobre la cama y farfullando más insultos. ―¡Dijiste que ibas a pasar la noche en el suelo!

— Ya, pero el suelo es incómodo y no podía dormir. ―dijo James poniéndose en pie al lado de la cama para permitir que ella siguiese dando vueltas mientras seguía insultándolo. ―Venga Evans, si en el fondo adoras dormir conmigo.

— ¡No!

— Claro que sí, es normal que te guste dormir con la persona a la que quieres.―Lily lanzó un grito de frustración mientras James la observaba divertido, si seguía forzándola al final tendría que admitirlo.

— Lily me alegro que estés recuperada.―saludó Remus con una tímida sonrisa, la pelirroja dio pequeños saltos en la cama para llegar hasta donde estaba Remus pero James tiró de la cadena haciendo caer a la chica sobre la cama e impidiéndole llegar hasta su amigo. ―Nos tuviste bastante preocupados.

— Sobre todo a James.―susurró Sirius a Peter pero lo suficientemente alto como para que Lily lo escuchase, la pelirroja lanzó una mirada furtiva hacia el castaño que estaba recogiendo las mantas y la almohada del suelo.―Se negaba a dormir hasta que no te hubiese bajado la fiebre.

— ¿En serio? ―preguntó Lily a Sirius en voz baja, el pelinegro asintió.

— ¿Qué tanto murmuráis vosotros dos?―inquirió James enarcando una ceja, le molestaba que Lily tuviese tanta confianza con Sirius y a él solo le dedicase insultos.

— Black me está contando lo preocupado que estabas por mí.―respondió Lily con maldad mientras Sirius a su lado levantaba el dedo pulgar hacia James como si hubiese hecho algo genial; el merodeador por su parte le lanzó una mirada asesina a su amigo. ―Aunque sinceramente no me creo ni una sola palabra. Potter preocupado por mí, eso suena a chiste.

Peter y Sirius intercambiaron miradas cómplices mientras James suspiraba consternado y se masajeaba la sien.

— Por cierto Lily, ¿me acompañas está tarde a hacer las rondas?―preguntó Remus al salir del baño, la pelirroja enseguida asintió emocionada.

— ¡Claro! ―gritó Lily para luego sonrojarse y bajar la mirada avergonzada por ser tan efusiva, se bajó de la cama y caminó hasta Remus. ―¿Cuándo quieres ir a hacer las rondas?

— ¡Eh, un momento! ―gritó James captando la atención de ambos prefectos al colocarse en medio, si creían que iba a permitir que Lily pasase toda una tarde con Remus estaban muy equivocados, prefería intoxicarse y permanecer toda la tarde en la enfermería antes que dejar que la pelirroja tuviese algo similar a una cita con Remus. ―Evans no va a hacer las rondas contigo, búscate a otra prefecta.

— ¡De eso nada! ¡Yo voy con Remus me da igual lo que tú digas! ―gritó Lily golpeándolo en el pecho con el dedo, el castaño la ignoró y volteó hacia Remus.

— Estamos esposados, ¿recuerdas? Y yo tengo cosas que hacer, así que Evans no va a ir contigo.―dijo James, Remus se encogió de hombros y se puso a hacer la cama, James contento porque su amigo no protestase se dio la vuelta para encarar a una enfadada pelirroja que lo miraba con los ojos en llamas y con los brazos cruzados. ―No vas a ir, me da igual como te pongas.

— Pero…―trató de quejarse la pelirroja.

— He dicho no y es no. ―sentenció James con voz seria y obligando a la pelirroja a caminar hacia el baño, Lily le enseñó la lengua al castaño en cuanto éste se dio la vuelta y se puso a murmurar insultos contra su persona. ―¡Que no murmures joder!


Lily se apoyó sobre la torre de libros que había construido y miró hacia James, el castaño la había obligado a pasar la tarde en la biblioteca ya que según él tenía que hacer un importante trabajo pero sinceramente creía que le había tomado el pelo. Potter se había pasado más de una hora sin pasar de página y garabateaba en el pergamino posibles jugadas de quiddich. Bostezó aburrida y se rascó la nariz.

— Potter, me aburro.―se quejó mirando fijamente hacia el castaño que en esos momentos miraba al techo con la pluma sobre el bigote. ―¡Potter!

— Ya te escuché Evans.―James tomó la pluma entre sus manos y se puso a balancearse en la silla, de reojo observó como Lily refunfuñaba por lo que no pudo evitar reírse divertido.

— Si todo lo que tenías que hacer era garabatear jugadas podíamos haber ido con Remus.―susurró la pelirroja enfadada, James dejó de balancearse y la miró molesto.

— No, eso no era todo lo que tenía planeado hacer.―el castaño se puso en pie y obligó a la pelirroja a seguirlo.

Ambos salieron de la biblioteca y bajaron por las escaleras hasta llegar a la entrada, Lily miró hacia James, éste sonrió y tras hacerle una reverencia le indicó a la pelirroja que saliera hacia los jardines.

— ¿Y ahora qué? ¿Vas a obligarme a dar vueltas en tu escoba para poner en práctica tus ridículas estrategias? ―preguntó Lily caminando hacia el campo de quiddich tras James, el castaño negó con la cabeza y le señaló hacia un punto en concreto del campo; Lily gruñó antes de mirar hacia donde el chico le indicaba. ―¿Pero qué demonios?

— ¡Tachan! ―exclamó el merodeador con felicidad.

Lily miró hacia James estupefacta y luego volvió a mirar hacia la enorme manta que había sobre la hierba. Aún con dudas caminó hacia ella y abrió la cesta de mimbre, de ella sacó varios platos con pastelitos, dos vasos y un termo. ¡Un picnic! No hacía un picnic desde que tenía diez años, volteó hacia James y se encontró al chico observándola; nervioso se rascó la nuca y se puso a mirar al cielo.

— Esto es…es.. increíble. ―susurró la pelirroja, el chico se colocó de rodillas a su lado y la ayudó a sacar más platos. ―¿Y esto? Llevo todo el día contigo, ¿cómo lo has hecho sin que me enterara?

— Soy un chico con recursos. ―respondió James tumbándose sobre la manta una vez que terminó de sacar los platos de la cesta, luego miró de reojo a Lily y vio como ella examinaba cada uno de los pastelitos con felicidad. ―¿No piensas que soy genial?

— Tampoco te pases.―Lily cruzó las piernas y tras vaciar parte del contenido del termo en los vasos tomó uno de los pastelitos de fresa. ―¡Que rico!

James se enderezó y tomó un sorbo de su bebida antes de empezar a probar los pasteles que Lily le indicaba. La pelirroja entre pastel y pastel se puso a hablar sobre lo divertido que era convivir con Sybil y con Charlotte mientras James la escuchaba y le decía que Charlie era una auténtica psicópata para diversión de la pelirroja.

— Que está loca, el año pasado la encontramos con una cámara de fotos dentro del baúl de Peter.―James cogió el termo y vació el contenido en su vaso. ―Al parecer llevaba ahí tres días escondida echándome fotos.

Lily soltó una estruendosa carcajada.

— No te rías, no tiene gracia. Tuvimos que chantajearla con mi ropa interior para que me diese la cámara y se marchase del dormitorio. ―contó James sin poder evitar dejar escapar una risita; la verdad que al escucharlo era bastante gracioso, pero lo había pasado fatal.

— Si bueno, cuando se trata de ti se vuelve un poco loca.―comentó Lily revisando los pasteles que quedaban y cogiendo uno de nata que tenía macedonia por encima.

— ¿Un poco? ―preguntó James con sarcasmo.

— Está bien, da bastante miedo; pero si la conocieras como es normalmente te caería bien. ―explicó Lily, James la miró con escepticismo pero no dijo nada; la pelirroja cogió un pastelito de chocolate y se lo metió en la boca. ―James tienes que probar uno de estos, está riquísimo.

El aludido no pudo evitar sonreír al escuchar la naturalidad con la que la pelirroja lo llamaba, la chica ajena a todo cogía el segundo pastelito y se lo ponía sobre las manos.

— Y luego tienes que probar uno de esos.―dijo Lily señalando hacia uno de vainilla, James asintió intentando esconder su felicidad. Si Lily seguía así de contenta no tardaría mucho más en reconocer que lo amaba con locura. ―Y luego aquel, y ese de allí y el de virutas de chocolate; James casi no has comido.

— Voy, voy. ―respondió el castaño metiéndose en la boca el pastelito, Lily sonrió satisfecha antes de tumbarse sobre la manta.

— ¡Ay! Estoy llena. ―Lily se giró hacia James que seguía sentado a su lado.

La pelirroja se quedó observando al chico en silencio; aún seguía sin creer que estuviese pasando toda la tarde con James Potter y que encima estuviese disfrutando de su compañía. Siempre había sabido que James no era mala persona, lo había comprobado en las numerosas ocasiones que la había defendido de los slytherins, pero se había negado a creer que algún día pudiese llevarse bien con él. Sin embargo, ahí estaban, disfrutando de una maravillosa tarde de picnic.

Vio como el chico cogía uno de los pastelitos que ella le había aconsejado y se lo comía, el chico frunció el ceño e hizo una extraña mueca de disgusto. La pelirroja sonrió divertida, al parecer no le había gustado mucho. Tomó impulso y ágilmente se sentó.

— ¿No te gustó? ―preguntó la pelirroja con curiosidad.

— Sí, sí… estaba muy rico. ―mintió el castaño llevándose las manos a la barriga haciendo ver cómo que le había encantado, Lily enarcó una ceja y se cruzó de brazos. ―Está bien, no me gusto nada.

— ¡Lo sabía! Cuando no te gusta algo siempre frunces el ceño y haces una mueca. ―explicó la pelirroja con orgullo, James parpadeó sorprendido antes de centrar su mirada en el pelirroja. ―¿Qué pasa?

— Te tengo conquistada, ¿eh? ―dijo James con una sonrisita burlona haciendo que Lily dejase de examinar los dulces y lo fulminase con la mirada. ―Reconócelo de una vez, estas enamorada de mí.

— ¡Que! ¡Yo no estoy enamorada de ti! ―exclamó Lily ofendida poniéndose a farfullar insultos, James entrecerró los ojos molesto.

— Evans como sigas murmurando te besaré.―declaró el castaño sonriendo con maldad; Lily dejó de mascullar y contempló con asombro a James.

Lily sintió sus mejillas arder y se mordió el labio nerviosa. No podía estar hablando en serio, ¿verdad? De repente sintió unas ganas inmensas de continuar murmurando para ver si el chico cumplía con su palabra, pero su sentido común la hizo desechar esa idea. James se estaba burlando de ella, seguramente la estaría poniendo a prueba para verificar su estúpida teoría de que estaba enamorada de él. ¡Y no lo estaba!

— Eres un…―susurró la pelirroja.

— Egocéntrico. ―dijo James acortando la distancia entre ellos, Lily asintió.

— Y un…

— Egoísta. ―Lily asintió de nuevo y James volvió a acortar la distancia entre ambos.

— Y un…

— Narcisista. ―James se acercó aún más a Lily y le apartó un mechón de pelo de la cara.

— Y un…

— Creído. ―el castaño junto sus frentes

— Y yo te…. ―susurró la pelirroja sintiendo como su corazón se aceleraba al sentir la respiración del castaño sobre ella.

— Y tú me odias.―masculló James con una sonrisa de triunfo uniendo finalmente sus labios

— ¡Amorcito! ―al escuchar el grito de Charlie, Lily apartó de un empujón a James para ver como su amiga llegaba corriendo y se abalanzaba sobre el castaño. ―¡He estado buscándote por todos sitios!

Lily vio como James gruñía enfadado e intentaba librarse del abrazo de Charlie, pero su amiga era como un koala. La pelirroja suspiró, si Charlie no hubiese llegado habría permitido por tercera vez que Potter la besase. ¡¿Pero qué le pasaba? Normalmente si un chico intentaba besarla lo apaleaba hasta dejarlo medio muerto, entonces…¿por qué con Potter se quedaba estática? Pero no sólo se quedaba quieta sino que también se acaloraba enseguida y respondía a los besos. ¡¿Por qué hacía eso? Suspiró de nuevo, le gustaba Remus pero ahora mismo James la hacía sentir tan confusa.

— ¡Remus! ¡Están aquí! ―gritó Charlie soltando momentáneamente a James para ponerse a saludar efusivamente a Remus que caminaba hacia ellos, Charlie volvió a agarrarse al cuello de James antes de mirar hacia Lily y sonreírle. ―De nada Lil.

— Gra..gracias. ―murmuró Lily con vergüenza viendo como Remus llegaba y se sentaba allí con ellos.

— Cooper suéltame. ―ordenó James claramente molesto, Charlie se negó y le dio un beso en la mejilla.

— ¿Ya terminaste de hacer las rondas? ―preguntó Lily a Remus, el chico asintió y tras examinar la manta se sentó al lado de la pelirroja. ―Por favor, dime que Charlie no estaba intentando colarse en vuestro dormitorio de nuevo.

— No. ―Lily suspiró aliviada. ―Ya lo había conseguido, la pille metiéndose en el armario con una cámara de video.

— ¡Charlie! ―gritó Lily con enfado, la rubia dejó de intentar besar a James y miró a la pelirroja con cara de niña buena. ―En serio, tienes que dejar de acosar a Potter.

— No lo acoso, sólo le demuestro lo mucho que lo quiero.―aseguró la rubia tomando un sorbo del vaso de James. ―¡A que sí mi amor!

— Cooper por enésima vez, ¡no me gustas! ―bramó el castaño con enfado intentando zafarse de ella. ―¿Quieres dejarme en paz de una vez?

— Mmm… te pones tan sexy cuando te enfadas.―comentó la rubia dándole otro beso en la mejilla, James se limpió la mejilla con la manga de la camisa y fulminó a la chica con la mirada. ―¿Lil, a que mi futuro marido es muy sexy?

Lily apartó la mirada con nerviosismo al sentir la mirada café sobre ella. ¿Por qué no podía contestarle a Charlie? Apretó sus manos con nerviosismo, ¿por qué no podía contestar a esa simple pregunta? Sólo tenía que decir que sí o que no, no costaba tanto. Levantó la mirada y se encontró con los ojos de James, el chico lo miraba raro como estaba haciéndolo últimamente pero además tenía un brillo especial como si se estuviera divirtiendo.

— Yo… eh… bueno…―farfulló la pelirroja tosiendo con fuerza, Charlie la observó con curiosidad y James dibujó media sonrisa. ―Creo que Black está mejor.

Asintió orgullosa, había esquivado la pregunta de una forma brillante y la mueca de disgusto del merodeador era digna de admirar.

— ¿Pero qué veis todas en Sirius? ―se interesó Remus mirando fijamente a Lily, la pelirroja se encogió de hombros y Charlie se quedó pensativa.

— Creo que es por esa pose de chico rebelde y malote que tiene.―contestó la rubia, Lily asintió y James le lanzó una mirada asesina. ―Pero tú puedes estar tranquilo amorcito, para mí no hay nadie tan maravilloso como tú en este universo.

— Que alivio.―masculló James con sarcasmo viendo como Lily le ofrecía pastelitos a Remus. Su tarde romántica al traste, con lo que le había costado sobornar a los elfos.


— ¡Achís! ―estornudó Sirius dejando de remover la poción.

— Salud.―dijo Sybil sin dejar de leer el libro que tenía sobre las piernas. ―Eso es que alguien te está criticando.

— ¿A mí? Eso es imposible.―Sirius sacudió la mano y se puso a echar piel de serpiente en la cazuela. ―Es más probable que estén suspirando por mí e ideando un plan para hacerse con este magnifico cuerpo.

— Lo que tú digas. ―murmuró la china dejando el libro de lado y poniéndose en pie para examinar la poción. ―¿No debería ser rosa?

— ¿Por qué demonios todas las pociones de amor tienen que ser rosas?―se quejó el pelinegro, Sybil metió la cuchara dentro de la olla y removió el contenido.

— También debería ser más espesa. ―añadió la chica depositando la cuchara de madera al lado de la olla, luego caminó hacia Sirius que estaba leyendo el libro. ―Necesitamos ayuda.

— ¿Y a quién se la pedimos? Los únicos mejores que nosotros en pociones son Sniv…digo Snape y Evans.―Sirius cerró el libro y se llevó las manos a la cabeza, Sybil por su parte se sentó sobre la mesa. ―Y no pienso pedirle ayuda a ninguno de los dos.

— Se lo voy a decir a Lily, me da igual si estás en contra. Necesitamos su ayuda. ―habló Sybil con voz firme, Sirius apretó los puños. Sabía que la china tenía razón, llevaban casi una semana haciendo pociones y todas habían fracasado.

— Pero me matará y ella se lo contará a James y él me resucitará, me clonará y matará a todos mis clones después de torturarlos. ―dijo Sirius cada vez más desesperado, Sybil enarcó una ceja y se cruzó de brazos.

— Esto te pasa por actuar sin pensar. ―Sybil se bajo de la mesa de un salto pero Sirius se puso en medio e impidió que la chica abandonase la habitación.

— Por favor Chang, no se lo digas a Evans. ―Sybil negó con la cabeza y Sirius se arrodilló en el suelo y la miró suplicante. ―Por favor, haré lo que quieras; pero no se lo digas a Evans.

— Tu propuesta es muy tentadora, pero no.―se negó Sybil esquivando a Sirius y caminando hacia la puerta. ―Necesitamos la ayuda de Lily.

— Chang, te lo suplico. ―rogó Sirius caminando de rodillas, Sybil se dio la vuelta y no pudo evitar reírse, era gracioso ver como Sirius Black el chico malo y rompecorazones de Hogwarts le suplicaba. ―James me matará.

— Está bien, tienes hasta mañana.―dijo Sybil, Sirius se puso en pie de un salto y le dio un rápido abrazo. ―Si mañana no está solucionado le contaré todo a Lily.

— Tranquila, mañana a estas horas el gran Sirius Black habrá resuelto el problema. ―dijo con orgullo inflando el pecho, Sybil enarcó una ceja.

— Por culpa del gran Sirius Black estamos en este problema.―sentenció la china saliendo de la habitación y dejando a Sirius revisando el libro como si su vida dependiese de ello.


Lily apoyó la espalda sobre la pared y se deslizó hasta quedar sentada en el suelo, hundió la cabeza entre sus rodillas y se puso a hacer círculos en el suelo con el dedo. Al otro lado escuchó el agua de la ducha, por primera vez en lo que llevaban de semana se había dado una ducha rápida por lo que Potter aprovecharía hoy para darse un baño largo.

Miró su muñeca y frunció el ceño, esa maldita cadena. Si no tuviese esa maldita cadena, no se estaría planteando que quizás Potter tuviese razón. ¿Y si estaba enamorada de él? Agitó la cabeza, ¡no! No podía ser eso, ella no podía estar enamorada de James. Se mordió el labio con nervios, si no lo estaba ¿por qué se había molestado tanto cuando Charlie consiguió besar a James? Bueno, besar… había tenido un leve roce con los labios del castaño. Lo que había bastado para que se desmayase de la felicidad, por suerte ahí estaba Remus que amablemente se ofreció a llevar a su amiga al dormitorio.

Remus o James. James o Remus. ¿Por qué estaba tan confusa? Le gustaba Remus desde casi un año, pero con James a su alrededor no podía pensar con claridad. Y el recordar los besos con él continuamente no la estaba ayudando para nada. Lanzó un pequeño grito de desesperación, no podía gustarle James; eso sería como traicionar a Charlie.

— ¿Se puede? ―preguntó Sybil entrando al dormitorio.

— ¿Qué haces aquí?―curioseó Lily con felicidad levantando la cabeza e indicándole a Sybil que se acercase; la china caminó hasta ella y se sentó a su lado.

— Como Charlie está dormida decidí venir a verte.―explicó la chica recostándose sobre Lily. ―¿Y?

— ¿Y qué? ―volvió a preguntar la pelirroja sin entender de lo que hablaba su amiga, Sybil se separó de ella y la miró con una sonrisa pícara.

— ¿Cómo te va con Remus? ¿Ya le has pedido salir? ―investigó Sybil mirando a la pelirroja con curiosidad, Lily negó con la cabeza. ―¿¡Todavía no! ¿Pero qué pasa contigo?

— Es que han pasado varias cosas…―susurró la pelirroja sonrojándose al recordar sus besos con James. Sybil levantó las cejas con interés y se sentó frente a Lily, la pelirroja respiró hondo. Si iba a contárselo debía de hacerlo cuanto antes. ―Sólo te pido que no grites y entres en pánico.

— De acuerdo, juro solemnemente que no gritaré. ―prometió Sybil levantando la mano derecha y cerrando los ojos, luego los abrió y se apoyó sobre sus rodillas; Lily la miró dudosa pero decidió hablar.

— Potter y yo nos hemos besado.―dijo Lily esperando el grito de su amiga, pero Sybil solo parpadeó confusa por lo que la pelirroja aprovechó para contarle todo lo que pensaba. ―Él me besó dos veces, y yo.. bueno yo no hice nada para detenerlo, al contrario le correspondí. Sybil, se pasa todo el día diciendo que estoy enamorada de él, y yo ya no sé qué pensar; estoy tan confusa que ya no sé si lo quiero, si lo odio o si quiero a Remus. Pero lo peor es que me siento idiota porque creo que se está burlando de mí, porque es imposible que él esté enamorado de mí pero es que me mira tan raro últimamente.

— ¡Qué! ¡Cómo que os habéis besado! ―exclamó la china a gritos poniéndose en pie.

— ¡Sybil!

— Si, lo sé. Nada de gritos. ―masculló la pelinegra sentándose de nuevo frente a la pelirroja. ―Entonces, ¿te gusta Potter?

— No lo sé. ―contestó la pelirroja revolviéndose el pelo. ―De todas formas creo que importa poco lo que yo sienta, él se está riendo de mí.

— ¿De verdad lo crees?

— No sé.

— ¿Él te ha besado las dos veces? ―Lily asintió y Sybil apoyó la mano sobre su hombro. ―Puede que Potter sea muchas cosas, pero no va besando chicas porque sí.

— ¿Me estás insinuando que le gusto? ―inquirió la pelirroja, Sybil se separó de Lily y asintió.

— Más bien diría que está locamente enamorado de ti. ―contestó Sybil divertida, Lily entrecerró los ojos, cómo podía su amiga gastarle una broma en un momento así.

— No tiene gracia Sybil, esto es serio.

— Lo digo totalmente en serio.

— Ya claro. ―respondió la pelirroja con sarcasmo. ―Potter enamorado de mí, antes me creo que tú estás saliendo con Black.

— No empieces como Charlotte, me tiene harta con el temita. ―protestó la chica retirándose el pelo y echándoselo hacia un lado; Lily por su parte abrió la boca escandalizada.

— ¡Charlie! ¿Qué le voy a decir? ¡Me he besado con el amor de su vida! ―gritó Lily histérica tomando a Sybil de los hombros y agitándola. ―Soy una muy mala amiga, ¿cómo he podido hacerle eso? ¡Soy una amiga horrible!

— Lil, creo que hay algo que deberías saber.―murmuró Sybil mirando con seriedad a la pelirroja.

— ¿Chang? ¿Qué haces aquí? ―ambas chicas se dieron la vuelta y se encontraron con James en pijama secándose el pelo con una toalla. Lily soltó una risita nerviosa y apartó rápidamente la mirada de James.

— Vine a preguntarle a Lily a qué hora ibais a ir mañana al despacho de Dumbledore.―mintió Sybil con rapidez, James dejó de restregarse la toalla por el pelo y miró hacia la esposa que rodeaba su mano izquierda para luego mirar hacia Lily. Sybil no perdió detalle de los movimientos del castaño por lo que no pudo evitar sonreír interiormente; Lily no tenía de qué preocuparse Potter no estaba jugando con ella. ―Yo le dije que cuanto antes mejor.

— Si, claro.―masculló James tomando la toalla entre sus manos y lanzándola al interior del baño con fuerza.

— ¡Genial! ―Sybil se puso en pie y ayudó a la pelirroja a incorporarse. ―¡Mañana haremos una fiesta para celebrar el fin de este horrible castigo!

Sybil abrazó a Lily y miró de reojo hacia James, el castaño se había cruzado de brazos y las contemplaba con melancolía como si quisiera decir algo. Sybil se separó de la pelirroja y sonrió con maldad.

— Y espero que también podamos celebrar que por fin te decidiste a pedirle salir a Lupin. ―añadió la china siendo asesinada por la mirada café de James.

— ¡Sybil! ―exclamó la pelirroja sonrojada mirando de reojo hacia el merodeador, la china soltó una carcajada y se abrazó de nuevo a Lily.

— Potter está celoso.―susurró la pelinegra al oído de Lily. ―Le gustas de verdad, no está burlándose de ti.

Ambas chicas se separaron y Lily lanzó una mirada furtiva hacia James, no podía asegurar que Sybil tuviera razón pero sí que parecía molesto por algo. Sybil se puso a tararear antes de abandonar la habitación dejándolos solos. Lily volteó hacia James con nerviosismo, el chico sin mediar palabra tiró de la cadena y la obligó a caminar hacia la cama. El castaño se dejó caer como si fuese un peso muerto y se tumbó bocarriba, la pelirroja lo miró indecisa durante un par de segundos antes de hacer lo mismo.

— Me lo pase bien en el picnic. ―dijo la pelirroja rompiendo el incómodo silencio que se había formado entre ambos.

— Yo también.―murmuró el castaño a regañadientes aunque hubiera preferido que ni Cooper ni Remus apareciesen por ahí.

— ¿Por qué estas enfadado? ―preguntó la chica con inocencia poniéndose de lado; James la miró confundido, él no estaba enfadado. Estaba molesto porque Cooper los interrumpió en su picnic y porque mañana iban a tener que separarse y Lily ya no sería a la primera persona que vería al despertarse y la última a la veía antes de dormir. Volvió a mirar al techo, esa chica lo había vuelto increíblemente cursi.

— No estoy enfadado. ―susurró James dándole la espalda a la pelirroja.

— ¿Todavía estás molesto porque Charlie consiguió besarte? ―curioseó la pelirroja, James gruñó y Lily se puso a mirar al techo. ―Sabes, hoy es nuestra última noche juntos.

Lo sé, no hace falta que me lo recuerdes.

— Al final no fue tan terrible pasar una semana contigo.―comentó Lily cerrando los ojos por lo que no pudo ver como James se daba la vuelta y se ponía a observarla con ternura. ―Y ni se te ocurra decir que estoy enamorada de ti.

Lily se dio la vuelta y le dio la espalda al castaño que la admiraba divertido; James se acercó a la espalda de la pelirroja y la abrazó por detrás, sintió como Lily se sorprendía por el contacto pero contra todo pronóstico la chica no entró en cólera. Apretó a Lily contra él y sonrió.

— Buenas noches Evans.

— Buenas noches Potter.

Continuará...

Holaa! Penúltimo capitulo, James aceptó sus sentimientos al fin mientras Lily... bueno ella es terca y está confusa. Pero ahí esta Sybil para darle un empujón. Y hablando de la china; voy a plantear un reto de cara al siguiente capitulo, consiste en acertar qué es lo que están haciendo Sirius y Sybil, a lo largo del capitulo hay bastantes pistas y si sabeis interpretarlas bien llegais a la respuesta correcta. A la persona que acierte le dedicaré el último capitulo, así que buena suerte.

Muchas gracias a todas por vuestros reviews y espero que os haya gustado este capitulo. Saludos a a fucking veela (lo siento pero el siguiente es el último, ya que desde el principio planeé acabarlo en cuanto llegasen al domingo), LaDOTT, FandHPyYugi13 , Ane-Potter17 (pensé en hacerlos dar una vuelta en escoba pero espero que el picnic te haya gustado), JinP, Nukire, lalala y anon.

Nos vemos en el siguiente.

Zara Potter-Black.