Titulo:El plan SEAL

Autor:Vismur

Fandom: Hawaii Five-0

Pareja: Steve/Danny.

Disclaimer: Hawaii five-0 y sus personajes no me pertenecen, pertenecen a los directivos, guionistas, actores y a sus respectivas mentes creativas, jamás llegare a crear algo como esto en mi vida.

Notas:Fanfic corto.

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Capitulo 5. La morgue es el mejor lugar para hacer estrategias de amor

Max no era un metiche, claro que no, pero como podía evitar oír una conversación en su mesa de trabajo, claro, sin cadáver, pero ahí estaban sus compañeros de trabajo conversando sobre un plan de conquista.

Y no, no era que se había quedado cuando ellos entraron, claro que no.

- Que tal si le das flores – dijo Kono escribiendo en la libreta una lista de regalos, Max se sorprendió que Steve estaba intentando logar con alguien.

- Estamos hablando de Danny, además, eso no queda con él - contesto Steve inmediatamente, bueno, que el susodicho fuera Danny si que no era una sorpresa, en realidad, le parecía muy normal.

- Yo aconsejaría una buena pulida a su auto – dijo Max sentándose junto a ellos, ambos le miraron parpadeando unas cuantas veces.

- Max tienen razón – dijo Kono muy despreocupada, Steve solo asintió.

- Es una buena idea, mañana lo pediré prestado – Kono y Max sabían que prestado, no era la palabra adecuada.

Al día siguiente…

Después de una misión clásica del SEAL, porque si había vuelto a las andanzas, ante la ira del gobernador, que pensaba que al fin se había librado de esos arranques, pero no, Dios seguramente odiaba al hombre.

Steve, Kono y Max, y vaya que había encajado bastante bien, a saber porque, llegaron de nuevo a la morgue, había un cadáver en una mesa, pero la otra estaba desocupada, y fue la que tomaron.

Steve se quedo en una silla, Kono tomo otra más alta, y Max le pasa un pañuelo frio a su jefe para que este lo ponga en su mejilla, la cual tenia un poco morada, vaya que el rubio golpeaba fuerte.

- ¿Y por qué fue el golpe? – pregunto Max sacando su fruta de un cajón de muerto, ofreció un poco a sus invitados, Kono negó, pero Steve tomó un poco.

- Supongo que fue que casi les volaban los sesos en esa cabaña – sugirió Kono un poco divertida.

- O puede que haya sido la explosión de cuatro helicópteros – dijo Max recodando.

- O el incendio de cuatro hectáreas de selva - volvió a decir Kono.

- O el coche no quedo bien – intento de nuevo Max.

- No fue nada de eso – dijo Steve acabando de tragar la frutar.

- ¿Entonces? – preguntaron ambos al unisonó, Max no podía creer que había encajado bastante bien en este malévolo plan.

- Se enojo porque descubrió que yo fui quien se deshizo de sus corbatas – ambos muchachos se quedaron con cara de piedra.

- Pensé que no las usaba por consideración o algo así – dijo Kono interesada.

- Eso fue al principio, iba a volver a sus cadenas en el cuello, pero lo evite, claro que las tengo guardas y organizadas – dijo simplemente.

Buscaba llamar la atención del rubio, fue el pensamiento de ambos, negaron con la cabeza.

- ¿Entonces no se enojo por el auto? – pregunto curiosa Kono.

- Claro que si – Steve hizo una cara de obviedad – se enojo, pero se quedo callado al saber que quedo bien y pulido, me lo agradeció con un buen sermón de los suyos – Steve asintió con la cabeza recordando el momento.

- ¿Eso es agradecer? – pregunto Max levantando una ceja.

- Por supuesto, puso esa mirada que dice "Eres un maldito, pero gracias por el gesto", la he visto un montón de veces – asintió el SEAL – y por cierto, se supone que íbamos a tomar cervezas, si me disculpan me voy – se quito el pañuelo y salió.

- Si que le pego duro el amor, ¿eh? – dijo Max regresando a sus actividades.

- Ya te digo – contesto Kono negando feliz con la cabeza.

Continuara…