Shaoran POV

-"¿Cuándo se te quitara esa maldita costumbre de llegar tarde?"- rodeé los ojos ante el tono huraño de Yamasaki.

-"Espero que nunca"- murmuré entre dientes.

Me mandó una mirada enfadada pero yo lo ignoré, de nuevo. Caminé rápidamente hasta mi lugar de aprendizaje, al rincón de una ventana –tenía algo con las ventanas, me hacían pensar en la libertad-, Yamasaki me hizo un gesto brusco con la cabeza y yo sonreí en burla ante eso. Él pretendía estar enfadado conmigo, no había casi nada que pudiera hacer que mi excéntrico mentor se enojara… y menos conmigo, podía aparentar tratarme como al resto de sus demás estudiantes, pero él sabía que no lo era, y lo peor es que también lo sabía yo. Así de arrogante era.

Este año le tocó dar dos materias, no sé por qué razón. Antes él sólo daba clases de danza, pero ahora también tenía que verlo en interpretación corporal. No me malinterpreten, él era realmente bueno en lo que hacía, por algo era mi mentor, pero verlo todos los días, en prácticas, en ensayos y en dos clases a la semana… era demasiado. Mucho. Excesivo. Agh admitía que él era bueno, muy bueno. Aunque era algo que nunca le diría a la cara. Él ya se creía demasiado.

-"Como en sus demás materias prácticas empezaremos con teoría ¿Por qué? Bueno, algún descerebrado en la administración escolar le pareció buena idea incluir en el programa unas cuantas lecciones de teoría. Como si ustedes no tuvieran suficiente de eso. En fin ¿Quién soy para cuestionar lo que ellos crees que es lo mejor para ustedes?"- hizo un gesto quitándole importancia al asunto, cuando el tono de su voz indicaba que realmente sí que tenía importancia-"Sólo soy un pobre profesor…"-

La puerta se abrió con un poco de estrepito interrumpiendo el drama de Yamasaki y él hizo un gesto contrariado cuando no pudo acabar de hacerse la víctima. Él era así. Siempre dado al teatro y al drama, nunca sabía si hablaba en serio o no. Yo era de las personas que nunca de los nunca sabía cuando estaba diciendo una mentira o una verdad. Sólo sabía que había que andarse con cuidado porque no podías confiar en lo que él dijera. Pero a veces me preguntaba cuántas cosas de las que decían eran verdad. Identificaba el drama, identificaba la exageración… pero saber si lo que decía era cierto era algo que no estaba dentro de mis malditos talentos. Así que era bueno que él haya decidido dedicarse al ballet, si le tocaba por alguna razón ser la Reina, él hacía de la Reina, y no te quedaba duda de que era una Reina. Así de bueno era.

Óigase la burla, por favor.

-"Disculpe"-

Parpadeé sorprendido y ladeé mi rostro confundido ¿Acababa de oír campanitas? Busqué alrededor del salón al gracioso que estaba jugando con su celular, pero nadie lo estaba haciendo. Miré por la ventana en un intento de encontrar la fuente de ese sonido pero todo parecía igual. Entrecerré los ojos ¿Qué esperabas? ¿Un duende o un hada? Ah, maldito estúpido. Sacudí mi cabeza mandando los pensamientos idiotas a otra parte y enfoqué mi vista en la recién llegada.

-"¿Puedo pasar?"-repitió. Yamasaki la miró feo y vi a la pequeña chica encogerse dentro de su enorme abrigo ¿Hacía tanto frío? Estábamos a inicios de septiembre, y si bien, Tokio no era nunca una ciudad de lo más cálida, aún no hacía demasiado frío. Temblé sólo de pensar en el frío que se avecinaba, por muchos años que había pasado en Japón aún no podía acostumbrarme al frío invierno. Era una de las pocas únicas que extrañaba del lugar donde había nacido, Hong Kong podía ser muchas cosas pero el clima era asombroso.

-"Pues pasa ¿Qué más remedio? Siéntate allá dónde los retrasados retozan. Allá con el señor celebridad"-

Rodeé los ojos ante su burla. Ja. Sin mi celebridad él no cobraría sus cheques, pero no le dije en voz alta y posiblemente nunca lo haría, ya que sólo lo hacía para fastidiarme porque él sabía que odiaba la maldita atención fuera de un escenario. Cuando pisaba un escenario todo lo demás se desvanecía. Tan sólo estaba yo, el baile y los demás personajes bailando. Cuando estaba ahí arriba no veía a una bola de idiotas saltar alrededor de mi, arriba veía otro mundo lleno de colores diferente al mío… lleno de belleza, giros y piruetas.

En cuanto se acaba eso todos volvían a ser unos idiotas y el mundo volvía a ser negro.

Y ah, creo que Yamasaki no era el único que si quería ser Reina lo era…

-"Oh"-

Ella comenzó caminar hacía a mí. Despacio, sin prisa, sin importarle la mirada huraña del profesor. Mi mirada se fijo en sus pies –cosa que siempre hacia cuando veía a las personas, para mí la manera de mover los pies sobre el suelo decía mucho de tu personalidad- tenía pies pequeños, nada raro considerando que era bailarina. No hacía ningún ruido al caminar y, a pesar de ser lento, caminaba con gracia y delicadeza. Ladeé la cabeza cuando me fije en la manera tan particular que tenía de apoyarlos, era tan… suave. Parecía flotar. Parecía que danzaba. Y me encontré siguiendo cada uno de sus pasos algo idiotizado… porque parecía que danzaba. Ladeé la cabeza con algo de asombro cuando me percaté que efectivamente lo hacía. Estaba danzando. No apoyaba los talones de sus pies en el suelo, y si no te fijaras con detalle -como yop- no lo hubieras notado. No dejaba mucho espacio entre el suelo y su talón pero definitivamente no tocaba el suelo.

Eso era tan… extraño y fascinante.

Subí la mirada para conocer la cara de esta conocida. En el proceso me topé con sus piernas cubiertas por unas mayas verdes, su abrigo demasiado grande, y con sus manos que sostenían su morral con más fuerza de la necesaria porque estaban un poco blancos sus nudillos. Al llegar a mis ojos estaban al nivel de sus labios y oh, chico, tenía unos labios muy bonitos. De aquellos que son turgentes, rosados y brillan. Ella se mordía con afición uno y yo contuve la respiración.

¿Qué demonios me pasaba?

No seas nena. Tú no tomas respiraciones.

Se sentó a mi lado y yo giré mi cabeza para dejar de observarla –ya que no me interesaba-e intenté seguir la clase de Yamasaki. Oh, bueno, hacer cómo que escuchaba a Yamasaki.

-"Hola"- dijo ella y yo fruncí el entrecejo, porque mierda, las malditas campanitas otra vez.

-"Hola"- respondí algo desconcertado mirando por la ventana ¡No hay nada ahí afuera imbécil¡ Moví mi cabeza de un lado a otro y volteé a mirarla, ella me estaba viendo como si tuviera dos cabezas ¿Qué mierda le pasaba? ¿Por qué me miraba como si de repente tuviera un tercer ojo en la frente? ¿O un cuerno? Las mujeres deberían de decidirse lo que jodidos quieren ¿No? Si dicen hola es porque esperan un hola de regreso ¿Cierto?

Y ahora que la tenía así de cerca y a la altura, me pude percatar de cada ángulo de su rostro y la manera en como abrió esos enormes ojos verdes y me miró con sorpresa cuando la miré. Tenía el perfil delicado, casi de porcelana. Su nariz era pequeña y un poco respingona, sus mejillas eran como dos duraznos maduros… era sin duda la niña más hermosa que había visto en mi vida.

Ok, yo no pensé eso.

Ja. Nena.

Ah, cállate.

Fruncí el ceño con contrariedad. Vamos, vamos. No me consideraba un persona que se dejará llevar por la belleza de la gente. No, nada que ver. Como bailarín reconocía la belleza física pero también como persona sabía que la belleza exterior casi nunca es reflejo de la belleza interna, la experiencia me dictaba que había que tener cuidado de aquellos que están demasiados consientes de su belleza externa, porque eso indicaba que también estaban muy conscientes de la falta de ella en alguien más.

-"¿Eres Li Shaoran, verdad?"- rodeé los ojos ante la pregunta estúpida y traté de no sentirme decepcionado. Una del montón.

Todo poderoso, ese soy yo.

-"Si"- dije de forma seca y girando el rostro para dejar de verla.

Ella respingó un poco ante mi tono de voz pero no dijo nada.

Mierda, ella podía ser linda pero no era diferente a los demás. Seguramente tenía en mente su belleza y tenía la suficiente confianza para creer que eso era suficiente para llamar mi atención. Er… de acuerdo, lo hizo por unos brevísimos segundos pero ¿Qué? Es bella y yo sigo siendo hombre, uno medio atormentado, pero hombre a fin de cuentas.

Ah, necesito un trago.

Sí, claro. Como si realmente bebieras en absoluto.

Cuando Yamasaki empezó a hablar de no sé qué cosa acerca del cuerpo humano me percaté del delicioso aroma florar que tenía la chica a mi lado. Hum… ¿Cerezas? ¿Fresas? Hum ¿Ambas? Ni idea. Pero hacía que me inclinara hacia mi derecha, dónde ella estaba sentada, sólo con fines de información, claro está. Incluso ladeé un poco la cabeza, sin voltearla a ver e inhalé profundo. En silencio, por supuesto, pero seguí estando demasiado lejos de ella para decir con exactitud que aroma era.

-"Diablos ¿Qué está haciendo?"-susurró horrorizada.

Yo la miré de reojo y por un momento me pregunté si se estaba refiriendo a mi inspección… er… ¿Olfativa? Pero vi que observaba a Yamasaki. Con una ceja levantada observé al profesor. Estaba haciendo unos movimientos extraños con sus brazos, los doblaba de forma que sus muñecas tocaran sus hombros y los agitaba, también flexionaba las rodillas que quedaban a la altura de su estomago y se agachaba.

-"Parece una gallina"-susurró con fingido terror. Me mordí el labio intentado no reír porque efectivamente, Yamasaki parecía una gallina, sólo le faltaba el cacareo. Yo no lo habría podido describir mejor, aunque tal vez le hubiera agregado que parecía una gallina coja. Y un poca flacucha. Y fea. Y puede que sin pico.

Sentí un codazo a mi derecha y un poco sorprendido, porque la gente tiende a evitarme ya que saben que no soy muy agradable, giré un poco el rostro.

-"Anda, yo sé que quieres reírte"- aseguró. Levanté una ceja en su dirección.

-"No, no sabes"- regresé mi vista al frente.

-"¿Siempre eres así de agradable?"-

Me sentí extraño al notar el sarcasmo en su voz, no había muchas personas que me hablaran de esa manera, vamos, la única que lo hacía era Tomoyo. Ella tenía la costumbre de meterse conmigo en cada oportunidad. Pero la gente en general no me hablaba así, cuando me hablaban (Sí, a veces algún despistado lo hacía), tendían a usar un tono meloso, ese que se usa con un enfermo o con un niño. O con el que le hablan a un sacerdote, que es diez mil veces peor. Moderan su tono de voz, es bajo y tiende a ser persuasivo. Reverencial.

Da asco.

-"Siempre"- contesté.

-"Oh"- soltó una risita-"Entonces ha de ser muy divertido andar contigo"- giré el rostro para mirarla con todo el enfado e ira que podría expresar con mis ojos en un intento que dejara de tratar de hablar conmigo, pero ella tan sólo me sonrió burlonamente, a pesar que estaba usando mi mirada marca ¡aléjate, imbécil!

-"¿Sabes? Tengo un hermano mayor que ve más feo que tu, así que no me intimidas"- hizo un gesto con su mano quitándole importancia.

-"No pretendía intimidarte"- mentí, preguntándome si su hermano era una especie de ogro o monstro para que mirará más de lo que yo lo hacía-"Pero no me gusta que me hablen"-

Pequeñeces.

-"Oh, sí ya me di cuenta de eso ¿Por qué? ¿Eres demasiado para los pobres mortales, señor celebridad?"- alcé una ceja ante su mote.

-"No soy una celebridad"- ella rió.

Y juro, por mis bolas, que escuché campanitas.

-"Al menos eres modesto"-

Rodeé los ojos. Tomoyo se reiría de esa afirmación.

-"¿Sabes? Estoy tratando de poner atención a la clase"- por un minuto creí haber sido muy rudo con ella porque su expresión reflejo algo de tristeza, pero fue muy breve porque inmediatamente sonrió.

-"Bah, tu manera nada sutil de decir que me calle. Lo capto"- entre sus dedos tomó sus labios y los apretó. Hum… ¿Serán suaves? ¿A qué sabrán? ¿Cereza? ¿Fresa?

Alto, Shaoran. No sigas.

Ella no volvió a dirigirme la palabra, cosa que agradecí porque sólo estaba haciendo que pensara pura idiotez. Traté de prestar atención en lo que Yamasaki decía, pero no podía concentrarme ¿Por qué? Oh, oh porque veía de reojo a mi compañera que se mordía el labio tratando de no reír de los movimientos graciosos del profesor. También la oía susurrar por lo bajo y, podría asegurar, que sólo era puro sarcasmo.

La chica sarcasmo ¡Bienvenida, señores!

Bah.

Creo que lo hago mejor yo.

-"Bien… es todo por hoy, por favor repasen las notas que les di y encarecidamente les pido que no lleguen tarde"- bah, lo decía por mí y también de la chica rara, seguramente.

Y ¿De qué notas hablaba?

Duh.

Me levanté y con rapidez salí de ahí.

-"¡Ey!"- ignoré las campanitas.

No volví hacía atrás y pronto me encontré en el estacionamiento de la escuela. Tomoyo me esperaba recargada en la motocicleta y sonrió en cuanto me miró.

-"¿Llegaste muy tarde a tu clase? ¿No se enojó tu maestro?"-

-"Era Yamasaki"- una expresión de compresión e indiferencia se asomó en su rostro.

El almuerzo se había alargado más de lo normal porque Tomoyo no dejaba de quejarse de una compañera de su clase con la que, desde el principio de la escuela, no habían parado de pelearse. Eran rivales, como ella la llamaba. Yo tenía que aceptar que Xiang era muy molesta. Tenía esa voz chillona que parece resaca y hacía pucheros a más no poder ¡Ey, niña! ¡Crece! Cada vez que la veía quería zarandearla y salir corriendo de ahí.

Ella me enfurecía.

Oh, sí. Ella también me hablaba como si fuera niño, o enfermo… o un sacerdote que está efectuando el último sacramento. Ah, mierda.

-"¿Alguna mejora?"- le pasé su casco y ella bufó.

-"Nah… Xiang siempre será una perra y no me sorprende. Sólo puede pensar en meterse en tus pantalones ¡Pero oye! ¡Se supone que ese ya es mi trabajo! Lo que le irrita mucho. Dime, Shaoran. No estarás dispuesto a ofrecerte ¿Verdad? Tal vez si le das un poco de amor carnal me deje en paz"-

-"¿Estás de broma, verdad?"- le pregunté con gesto horrorizado.

-"¡Por supuesto! Te quiero demasiado para pedirte eso"-asentí con burla, me subí a la moto y la encendí. Ella se acomodó atrás de mí abrazándome por la cintura-"Aunque si fueras realmente mi amigo no tendría que pedírtelo"-

Me reí por lo alto de eso y arranqué.

Un día menos y contando.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Sakura POV

Me encontré a Daisuke en la escalinata de la escuela. Estaba rodeado de chicas, así que pase simuladamente a su lado y tan sólo le hice una señal con la mano, no quería interrumpir, pero él sonrió y me alcanzó.

-"¡Ey, preciosa! ¿Qué tal la última hora?"- no tenía por costumbre dejar que los chicos se dirigieran a mí de forma tan… personal. Mejor dicho: no es que yo no lo tuviera por costumbre, sólo que ellos no lo hacían. Algo de vivir en una localidad pequeña es que mucha gente se conoce entre sí, y yo era conocida, no como Sakura Kinomoto –oh, no-, era conocida como la hermana menor de Touya Kinomoto ¿Quién se me acercaría de una manera amistosa -o no amistosa- conociendo a mi hermano? Nadie.

Claro que hubo uno que otro curioso que lo hizo pero no acabaron muy bien. Recuerdo un chico en la primaria, no recuerdo su nombre, pero sí recuerdo que siempre llevaba un bonito abrigo tejido por su mamá o su abuelita, ve tú a saber. Pobre. Touya lo colgó de ese mismo abrigo en un árbol del Parque Pingüino, tan solo porque se atrevió a darme un beso en la mejilla ¡En la mejilla!

Y yo tan sólo tenía siete años…

Ningún otro chico para mí.

¡Gracias, Touya!

Gah.

-"Ha resultado bien"- dije lo mejor que pude.

En parte era verdad ¿Estaba viva, no? Eso contaba. No importaba que ninguno de mis compañeros me hablara. Tampoco importaba mucho que el chico que yo creía creado en el cielo, hecho especialmente para mi (Se vale soñar ¿Verdad?) fuera un poco huraño y gay. No, qué va, no importaba. Había estado en clases excelentes, mis profesores parecían ser agradables, conocedores y buenos. El día de hoy se había cumplido mi sueño de mucho tiempo ¡Estaba estudiando en la Academia de Bellas Artes de Tokio! ¡Y lo amaba!

-"En realidad, mejor que bien"- me corregí.

Siempre hay que sacar todo lo bueno de la vida.

-"Me alegro ¿Para dónde vas?"- curioseó.

-"Para la parada de autobús"-

-"¡Qué bien, yo también!"-

Caminamos juntos en una agradable plática. Él era muy curioso y hablaba mucho, casi tanto como yo. Me preguntó de muchas cosas: mi color favorito, mi comida, los libros que me gustaban… la escuela a dónde había ido y cosas por el estilo. Hacía bromas cuando la oportunidad reinaba y reía mucho.

Era muy agradable.

Era muy agradable dar un paseo con él.

Me gustaba. Seríamos muy buenos amigos.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Touya no estaba en casa cuando llegué y había una nota pegada en el pizarrón que había encima de la pequeña mesa del recibidor indicándome que llegaría tarde. Me encogí de hombros acostumbrada a estar sola. Touya nunca había sido un tipo muy hogareño. No, no, por favor no entiendan mal, él no tenía problemas en hacer las cenas, limpiar la casa o las comidas familiares, incluso se ofrecía a lavar la ropa y siempre hacía las reparaciones necesarias ¡Ey, el librero esta de lado! Touya lo arreglaba ¡No sale agua del fregadero! Touya lo arreglaba ¡Se ha tapado el baño! Sip, él lo hacía. Era un amor. No, no me refería a nada de eso, sólo que él siempre había sido muy apasionado a la hora de trabajar y, por el momento, prefería eso a cualquier cosa. Eso estaba antes que muchas cosas.

¿Quién lo podía culpar?

Así que le sentaba muy bien la medicina porque nunca se quejaba de los turnos dobles o de las llamadas de emergencia que recibía a mitad de la noche cuando alguno de sus pacientes requería su ayuda. Touya era un buen hombre, un buen hermano y un buen médico, por eso no le podía reclamar su falta de interés de andar alrededor. Esa era una de las tantas razones por las que quería vivir en otro lado, por un lado él no se sentiría mal de no estar aquí y dejarme sola y por otro… bueno, me gustaría saber cómo es eso de vivir sola. No sólo en el sentido de saber que no hay nadie en casa.

Después de cambiarme de ropa y recoger lo poco que estaba desordenado del departamento, me dispuse a hacer la cena. Tal vez Touya tuviera hambre cuando regresara y si no la tenía, siempre podíamos desayunar lo que sobrara. Me moví con calma a través de la cocina y por un momento sentí nostalgia de mi casa y de mi papá.

Hace dos meses que no lo veía y nunca había pasado tanto tiempo. Nunca había estado fuera de casa más de dos semanas, eso ya había sido mucho y sólo había pasado en una ocasión. A veces tenía alguna práctica de campo pero no duraba tanto tiempo y siempre tenía la certeza de que en dos o tres días lo vería. Pasaba todo el día en la Universidad, a veces llegaba a cenar entre semana, eso sí, siempre estuvo ahí los fines de semana, al menos para la hora de cenar. Pero en muy rara ocasión lo veía para la comida o para el desayuno. Mi papá era una persona muy ocupada como profesor e investigador de la Universidad.

Cuando había llegado el momento de elegir Universidad y había optado por el camino del ballet, supimos que la única opción era venir a Tokio, mi padre había dicho que pediría una transferencia a la Universidad de Tokio y alquilaríamos un departamento en la zona, era nuestro plan hasta que le ofrecieron a papá un puesto en la Universidad Nacional en Egipto. Él fue reacio a aceptar dado que no quería dejarme sola, pero insistí. Mi papá ya había dejado pasar demasiadas oportunidades para estar conmigo y con Touya, y no iba a permitir que dejara pasar esa.

Armándome de valor decidí que podía vivir en Tokio sin mi papá, en alguna vivienda universitaria o qué se yo, pero Touya no pensaba de esa manera, él inmediato ofreció su propio departamento y yo no tuve nada más que aceptarlo, porque no quería enfrentarme a Touya y sabía que a mi papá le daría más tranquilidad que yo viviera con mi hermano y tomaría la oportunidad en Egipto sin tanto drama.

Pero las cosas habían cambiado.

Papá ya había aceptado el trabajo, y al parecer, por algunas de sus cartas, e-mails y llamadas telefónicas, estaba muy contento. No dudaba que nos extrañara, pero sabía que estaba en lugar correcto, así que él ya no podría interferir en la decisión de encontrar un lugar cerca de la escuela para vivir.

Cuando acabé la cena y comí, subí a asearme y hacer unos cuantos ejercicios. Procuraba hacer algo de ejercicios de fortalecimiento y de estiramiento después de cenar. Touya decía que no era sano, pero era algo que venía haciendo desde hace mucho así que lo ignoraba.

Mis pensamientos corrieron hacía Li Shaoran en cuanto estiré la pierna por encima de mi cabeza un poco frustrada porque me costaba mucho trabajo poner la planta en mi nuca ¿Por qué se portaba de esa manera? En cuanto entré al salón, después de llegar tarde –de nuevo- no me sorprendió encontrarlo ahí, lo que sí lo hizo fue que contestara mi saludo, cuando antes no lo había hecho, pero su actitud huraña simplemente me había causado algo más que sorpresa. Acepto que no empecé la plática (sí le podemos llamar a eso tal) de la mejor manera.

-"¿Eres Li Shaoran, verdad?"-

No mi mejor presentación.

¡Pero me estaba muriendo de los nervios y fue lo único que se me ocurrió decir! No fue muy brillante, de acuerdo. Pero él pudo contestar con menos indiferencia y desilusión. Toda la charla de que era gay y no sé qué tanta cosa de los chicos después del almuerzo me dejo muy violenta. Nerviosa. Y más que nada… enojada con el mundo por haber hecho semejante perfección de ser humano masculino y hacerlo gay.

Incluso puede que haya levantado un poco el puño hasta el cielo como señal de protesta.

Pero verlo ahí sentado a mi lado, bueeeno, yo sentada a su lado y con esos ojos ámbares impresionantes que tiene y ese mechón de cabello que le cae en la frente y tan sólo mirándome (como si fuera un rata vieja, pero como sea) era totalmente cautivador. Tuve que respirar un par de veces cada vez que decía algo para no decir algo incorrecto. Pero cada vez que abría la boca él me miraba como la loca de la cuadra. Esa que nadie sabe lo que pasó, pero todo mundo sabe que está loca por el simple hecho de llevar la misma ropa, el peinado y porque siempre canta la misma canción. Claro que la canción depende del porqué está loca… no empecemos por canciones de cuna, por favor.

Ah, me recuerda a Himanu, la loca de mi cuadra. Ella no cantaba canciones de cuna, gracias a todos los dioses de allá arriba.

En fin.

Yo no esperaba que él quisiera ser mi mejor amigo con dos minutos de platica pero parecía tan a la defensiva que no daba mucho alternativas para acercase a él. Yo quería hacerlo. Quería ser su amiga…

¿Por qué?

Por el momento no lo tenía muy claro, pero no perdía nada con intentarlo. Además ¿Qué tan difícil puede ser acercarse a Li Shaoran?

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Shaoran POV

El día de hoy Tomoyo empezaba clases hasta la segunda hora así que había llegado solo. Entré por la puerta del estacionamiento, dejé mi moto en el lugar de siempre y me encaminé hacia mi salón. Ignoré a todo el que se cruzaba conmigo como usualmente hacía. Después de todo no me interesaba nada de sus vidas y ellos, realmente, no les interesaba nada de la mía.

-"¡Li!"-

Apresuré el paso al instante. Conocería esa voz en cualquier lugar y no porque me agradara, si no para huir cuando la escuchaba. De ese tipo de cosas que no te gustan pero tienes que saber cuándo se acercan para poder escapar en cuanto sientes su presencia. Como los vendedores. Sobre todo aquellos que no pueden ver que realmente no quieras una colección de Enciclopedias, ya sean básicas o no, o los que no entienden que la frase: no quiero nada en este momento, es no y lo siguiente que preguntan es: ¿Seguro?

¡Sí, mierda, sí es seguro!

El salón estaba vacío cuando llegué, fui a sentarme a mis cinco bancas y saqué mi IPod con la intención de relajarme antes de empezar clase. No es que tuviera ninguna intención de guardarlo una vez empezada, y tampoco era que odiara las clases (aunque sí que odio a mis compañeros) pero ustedes entienden.

-"¡Shaoran!"- fruncí el entrecejo y miré hacia mi izquierda encontrándome con la cosa de la que huía.

Modales, Shaoran.

Er, persona.

De la persona de la que huía.

-"Li"- corregí.

Ella rió con esa risa histérica tan propia de ella, esa que sube de nivel en cada onda y llega un momento en que el oído humano no la puede captar. Me pregunté por un instante si ella sí podría quebrar vidrios con ese timbre. Era un gran hazaña e incluso creo que era monitoreada por Record Guinness… ¿Podré deshacerme de ella mandándola a la fama como algún espécimen que hace cosas que la gente normal no hace? No lo creo. Pero seguro que los perros si la escuchaban, esa era la razón por la que no había ninguno alrededor. Meció sus coletas de izquierda a derecha mientras me veía con esos ojos de borrego a medio morir y se mordía, con demasiada saña, su labio inferior. Bah.

-"En el pasillo te he hablado, pero parece que no me has escuchado ¿Cómo estás? ¿Cómo estuvieron las vacaciones?"-

¿Cómo no escucharla si tiene un megáfono de garganta? Me encogí de hombros y acomodé mis cosas tratando de ignorar a la cacatúa que estaba parada al lado de mí. Porque ella realmente no esperaba que yo contestará sus preguntas ¿Verdad? Nah, es el tipo de gente que no importa si tú no hablas, ella sigue hablando y hablando.

-"Wow, déjame ver qué clase de música tienes"- me arrebató el IPod de mi mano y yo entrecerré los ojos respirando profundamente. No puedes matar a las cacatúas, estas están en peligro de extinción. Sí, lo están. Las que están en la selva… ahí, hay muchas, pero ¿Cuántas has visto en la ciudad a demás de ella?

-"Dámelo"- ordené.

Sus ojos rubí sonrieron con picardía y levantó el brazo por encima de su cabeza alejándolo de mí. Levanté una ceja pensando que yo era más alto que ella, como mínimo por veinte centímetros ¿Era idiota o qué?

No contestes a eso, no lo hagas.

-"Xiang"- dije entre dientes. Ella sacó su labio inferior e hizo un puchero.

-"Ya te he dicho que me digas Meiling"- se recargó en mi banca y se inclinó mostrándome descaradamente su escote nada discreto, de esos que traen un letrero ¡Tienes que mirar! Rodeé los ojos al pobre intento de seducción ¿Creía que con una visión de sus pechos estaría babeando?

Demostraba lo poco que me conocía.

Además, no eran unos pechos tan geniales. He visto mejores. Los de Tomoyo por ejemplo.

Hmm es mejor no ir por ahí.

-"Déjame en paz"- la miré fijamente esperando asustarla con eso.

Ella respingó un poco pero me sostuvo la mirada. Suspiré internamente frustrado de que ella fuera una de las pocas personas que simplemente no podía espantar con la mirada, con el tiempo se iba haciendo más y más inmune. Y eso no era nada agradable.

-"No me importan lo que me digan… te tendré"- su dramatismo fue cómico. Era gracioso como el mundo veía las cosas como les convenía. No importaba lo que dijeran de mí y lo que yo mismo había declarado al mundo en un intento de ser libre, libre de presiones y expectativas. No importaba nada eso si eras una persona testaruda y ególatra como ella, si eres de las que creían que tenían que tener el mundo a sus pies sólo por haber nacido. Estúpidos.

Su mundo era ella y no cabía nada en él. Oh, bueno. Me quería a mí. Adentro.

Cosa que no iba a tener, por supuesto. Sólo la idea de ella cerca de mí en una situación romántica o de simple lujuria me daba escalofríos.

Sólo de imaginar el sonido de su estridente voz cuando alcanzara un orgasmo.

Iugh. Y más iugh.

-"Oh, lindo iPod"- cuando nos interrumpieron sorpresivamente desvié mi rostro al mismo tiempo que Xiang giraba la cabeza.

Ahí estaba esa extraña chica de ayer, con mi iPod en sus manos y lo miraba con curiosidad.

-"¡Oye!"- le gritó Xiang indignada.

-"¿Sí?"- preguntó inocentemente y con sus grandes ojos verdes brillando de picardía.

-"Eso es…"-

-"… de él"- dijo terminando la frase y entregándome el aparato-"Que malos modales tienes para tomar las cosas que no son tuyas"- regañó y hasta la señaló acusadoramente con su dedo índice.

Casi me río. Casi

-"Eres una…"-

-"Es de muy mala educación decir groserías"- la chica rara se sentó a mi lado, ignorando la mirada de pocos amigos que le mandé que claramente indicaba que estos asientos ya estaban ocupados por mí. Ignorando también mi mochila que tomó y puso detrás de nosotros con un gesto.

Xiang refunfuñó algo y salió echando humo por las orejas. Tomoyo sería feliz con este nuevo chisme y saber que su enemiga acérrima sacaba humo. Era algo cómico de ver. Me reí en mis adentros.

-"Vaya, qué genio"- ella me sonrió-"¿Quién era ella? ¿Una admiradora? ¿Alguien que no entiende la realidad? ¿Te estaba molestando? ¿Quieres que vaya y le diga algo? Es obvio que tú no puedes decirle nada rudo, porque ella es una mujer, no importando las circunstancias. Pero puedo defenderte si gustas… soy medio torpe pero crecí con un hermano mayor así que sé defenderme bastante bien. Además tenía un montón…"-abrió los ojos con asombro cuando sintió mis dedos en sus labios.

Hice una mueca pero no moví mis dedos. Haciendo el mismo movimiento que ella había hecho antes, apreté entre mi pulgar e índice los dos labios. Ignoré la agradable sensación y los suaves que eran.

Y sí eran realmente suaves.

Mierda.

-"Sólo… cállate"- murmuré. Ella asintió.

Retiré mis dedos lentamente. Ella se mordió el labio queriendo decir algo pero se quedo callada. No entendí nada de lo que ella dijo. Escuché cada palabra pero no entendí porque sólo daba vueltas y vueltas. No sabía de lo que estaba hablando, sólo había captado la palabra circunstancias ¿Qué circunstancias?

Bah, nada, parece que ella está loca.

Los demás empezaron a llegar y la maestra Nakuru entró con ese aire de seriedad que la caracterizaba. Ella había sido famosa por su interpretación dramaturga hace algunos años. Pero un incendio dejo una parte de su cara desfigurada y la única opción que tuvo fue dar clases. Y era excelente ensañando drama pero a veces podías ver tras sus pupilas el amargo sentimiento de añoranza. Aunque yo pensara que su larga cabellera castaña rojiza y su penetrante mirada azul hicieran de ella toda una belleza.

Ella era una de mis maestras favoritas y había aprendido mucho de ella.

-"Chicos"- saludó.

Subió a la tarima y dejó sus cosas en el escritorio. Sacando un estuche, tomó un plumón y escribió en el pizarrón Teatro.

-"Ya conocen la dinámica"- empezó-"Pero no está de más repetirla. Este semestre, bien saben ustedes que es un repaso a todo lo que han aprendido en los últimos años en la Academia. Este es un periodo decisivo para saber si vale la pena que continúen con sus estudios o no, porque podrán tener cinco o diez años estudiando danza pero si no lo tienen, no lo tienen"-

Sonreí internamente. Una de las cosas que más me agradaban de ella era lo directa que era. Si hacías algo mal te lo decía con todas sus letras, no se andaba con rodeos y no tenía miedo de herir tus sentimientos. Nah. Incluso a mi me han tocado sus comentarios negativos, sobre todo a la hora de interpretar. Shaoran, se supone que la amas… ¿Qué tan difícil es mirarla cómo si ella lo fuera todo? Era bastante difícil cuando no conoces esa clase de amor, creo yo. Shaoran, hazlo todo de nuevo y ahora al menos trata de hacerlo bien. Tenía tres años que no me decía algo tan fuerte, ahora sólo recibía resoplidos y alguna que otra mirada enfurruñada. Y si hacías algo bien, en el caso extraordinario que ella pensara que lo hiciste bien, tan sólo levantaba su ceja en señal de que había visto que no lo estabas haciendo mal.

Cosa que era totalmente diferente a que lo hicieras bien.

-"Saben que es importante que sepan transmitir sus emociones y sentimientos a través de la voz, de sus movimientos, de sus expresiones, de su mirada. Sé que tienen con el profesor Yamasaki interpretación corporal que va muy encaminado a lo que haremos aquí. Los bailarines de ballet además de danzar, actúan. Y sí no son capaces de sentir como propios un personaje ajeno, por muy bueno que sean danzando… no les servirá. Así que estas primeras clases las dedicaremos un poco a la historia del teatro… para pasar a la parte práctica que abarcará la mayoría del curso"-

Comenzó explicando etimológicamente qué es el teatro siguiendo con sus orígenes, costumbres y maneras de interpretarlo.

Todo eso ya lo sabía.

Como dije antes, esto ya lo sabíamos y no teníamos porqué volverlo a ver. Miré de reojo a la chica de al lado, ella tenía puesta la mirada fija en la maestra muy concentrada. Hacía notas de vez en cuando y se veía realmente interesada en el tema.

¿De dónde sería?

Estaba seguro que no era de la Academia, no hubiera pasado desapercibida. Y sólo lo decía porque era bonita. Más o menos. De acuerdo, de acuerdo. Un poco que más o menos. No sacarán más de mí. Pero no lograba ubicarla y mi lógica me decía que era una de las nuevas. De hecho la única nueva, al menos en esta clase. La Academia de Bellas Artes de Tokio era famosa por los grandes personajes y talentos que salían de ella. También era famosa por su estricta manera de calificar y de evaluar a los alumnos, así como los contactos que tenía con otras Academias de prestigio internacional y los intercambios estudiantiles.

La mayoría de nosotros, repito, hemos estado aquí la mayor parte de nuestras vidas. Somos dedicados completamente a esto. Por eso era muy raro que dejaran ingresar a alguien, o que ese alguien pasara todas las pruebas que se le imponían. Teníamos un nivel muy elevado comparado con otra Academias de artes. La carrera era para perfeccionar nuestros conocimientos y habilidades no para enseñarnos cosas.

¿Cómo danzaría esta chica? ¿Tendría la misma gracia que al caminar?

-"¿Shaoran?"- brinqué un poco y dirigí la mirada a la maestra.

-"¿Sí?"- ella me sonrió.

Ah, pero de esas sonrisas que dicen: Sé que no me estabas escuchando y quiero ponerte en evidencia.

-"La clase ya ha acabado pero podrías decirnos lo que es el teatro"-

Pues bien.

No le estaba haciendo el mínimo caso.

-"Es la rama del arte escénico relacionada con la actuación. Representa historias frente a una audiencia usando la combinación del discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculos. Es también el género literario que comprende las obras concebidas para un escenario, ante un público"-

Ella entrecerró sus ojos.

-"¿Y qué formas puede tomar?"-

Sonreí.

-"Pueden ser muchas, pero las más conocidas son la ópera, el ballet, la ópera china e incluso la pantomima"-

Me miró de esa manera de la que hablamos hace unos momentos, esa que decía que no lo hice mal. Era algo.

-"La clase ha acabado"-

Suspiré.

-"Wow sabes muchas cosas"- pues los ojos en blanco ante la niña rara, no, no sé muchas cosas… sé lo que hay que saber. Duh.

Traté de salir rápido de ahí pero ella tomó mi brazo y le miré bruscamente. Odio que me toquen. Sobre todo si me dan dando toques cada vez que lo hacen.

-"No has preguntado mi nombre"-

-"¿Será porque no me interesa?"- me di la vuelta y la dejé ahí.

Bien, llámenme bestia, bruto y desconsiderado.

No me importaba.

La niña podía estar linda pero…

las apariencias engañan.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Tomoyo POV

-"¿Por qué no has venido a clase esta mañana, Daidouji? ¿La princesita no se pudo levantar?"-

Ignoré a la odiosa de Xiang y seguí mi camino hasta mi restirador. Coloqué mi carpeta encima y mi mochila debajo, saqué las cosas que necesitaba para continuar con la clase pendiente de ayer: mis pinturas, mis lápices, mis reglas y mi cuaderno. Mi profesora, la Señorita Saga Nanami, nos había pedido que diseñáramos un traje para una princesa. Adoraba a mi profesora de diseño, era una persona con gran talento y una gran apreciación de la moda y la estética. Era mi mentor. Y no pensaba decirle a la pesada de Xiang que ella misma me había pedido que no viniera a la clase de pintura. Era muy básica para mí.

¡Sus palabras, no las mías!

-"Te estoy hablando ¿No escuchas? Me gustaría saber por qué dejaste a ese bomboncito que tienes de novio solo en la mañana. Le hice compañía ¿Sabes?"-

Me dediqué a observar el trabajo que ya tenía. Era uno con estilo de corte clásico, un corsé y una falda ampona, aunque no estaba segura de los colores. Me gustaría que fuera liso pero con algunos adornos.

-"¡Daidouji!"- giré la cabeza malhumorada hacía ella.

-"¿Qué?"-

-"¿Te he pregun…?"-hice un movimiento con la mano.

-"¿Mi bomboncito?"- sonreí mordaz-"En lo personal evito nombrar a las personas como caramelos y Shaoran odia los sobrenombres con demasiada azúcar"-

-"Ese no es el punto, Daidouji"- bufó exasperada.

-"No, ese no es"- contesté irritada-"El punto es que no importa la manera en que yo te lo diga o la manera en que él te rechace, tú no entiendes. A veces me pregunto cuánto dinero tus padres soltaron para que pudieras ingresar en la Academia… no pareces muy inteligente, y no lo pareces desde que te conozco, hace uno siete años"-

-"Mejor eso a estar amargada"- reí ante su pobre comentario.

-"¿Cómo podría estar amargada si tengo al bomboncito que tú quieres todas las noches?"- eso lo hizo. Ella me miró con furia y haciendo un gesto de desdén con la cara se dio la vuelta y regresó con sus amigas.

¡De verdad! ¿¡Es mucho pedir que crezca y madure un poco!

Suspiré frustrada y me dispuse a continuar con mi diseño. Xiang había sido compañera mía casi desde los inicios de mi carrera. Al principio éramos buenas amigas y buenas compañeras de trabajo, ahora ella podía ser insoportable, pero era muy buena diseñadora, tenía un talento especial para combinar colores y tonalidades, y podíamos hacer trabajos excelentes porque nos complementábamos muy bien. El tiempo pasó… las hormonas nos pegaron, lo normal… al menos a mí, pero a ella la devastaron, se fijo en quién no se tenía que fijar y todo salió mal. Sigue mal.

¿Adivinan?

Yep. Hace tres años Xiang decidió que le gustaba Shaoran y que tenía que ser su novia, también decidió que como yo era la amiga de él tenía que convencerlo de que ella era la adecuada y hablarle bien de ella y cosas así, sin embargo ella nunca comprendió que Shaoran no estaba interesado en ella, no estaba interesado en nadie para resumirlo todo. Ella me echó la culpa a mí y para desquitarse uso uno de los diseños que hicimos juntas para ganar un concurso, sin darme el crédito que merecía.

Y sólo teníamos quince años… así de perra ya era.

Desde entonces hemos estado en una continua pelea en el terreno profesional. Me ha ganado en concursos y yo le he ganado a ella, pero cada vez es peor. Gracias a Shaoran, he tenido la oportunidad de conocer a más gente del medio, a contactos muy útiles y he tenido un montón de oportunidades. Yo sé que soy lo suficientemente talentosa para conseguirlo por mi cuenta, pero ser amiga de Shaoran tiene esa ventaja. Él no deja que nadie más le diseñe su vestuario, así que lo hago yo y me pagan por eso. Gracias a eso, mi trabajo es más conocido que el de Xiang y he tenido más oportunidades laborales que ella, y eso le irrita mucho.

Así que aquí estamos. Ella me odia y yo… bueno, ella no es mi persona favorita en el mundo.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Eriol POV

-"¿La Academia de Artes de Tokio? ¿No pudiste encontrar ningún lugar más lejos?"- sonreí ante el sarcasmo.

-"Tiene muy buenas referencias, es una de las más prestigiosas del mundo y no tengo problemas con el japonés"- mi abuelo me miró con severidad.

-"Ni con el francés o italiano. Podrías encontrar un lugar no tan lejos de Inglaterra, de hecho, podrías escoger un lugar en Inglaterra"- hice una mueca ante esto-"¿Qué problema tiene Inglaterra? Es un poco frío sí, pero nada de lo que no estés acostumbrado. Las personas son muy especiales pero tú mismo eres inglés. Y el té es delicioso"-

-"Abuelo, hemos hablado de esto antes. No trates de venderme a Inglaterra porque no te funcionará. Además, tengo entendido que tenía permiso para mudarme una vez que acabara el Bachillerato y lo he acabado, con honores está de más decir"-

-"Si está demás decir ¿Por qué lo dices?"- me miró exasperado-"No entiendo tú interés de alejarte de todo lo que tiene que ver con tu familia"-

Para muchas personas que no conocieran a Lord Abraham Lawrence hubiera pasado desapercibido el rápido gesto de dolor que surcó su rostro, pero yo no era del montón. Mi abuelo había sido la persona que me había criado cuando mi papá murió en un accidente antes de que yo naciera y cuando mi madre decidió que lo más importante era su vida en sociedad ahora que era viuda y que tenía toda la vida por delante, me dejó al cuidado de su padre, mi abuelo. Él había sido mi padre, mi madre y mi mentor. A él le debía todo lo que yo era y lo amaba y respetaba como lo merecía. Sin embargo, siempre había tenido como anhelo conocer el país de mi padre.

Mi abuelo se había encargado que aprendiera como segunda lengua el japonés. Mi niñera había sido japonesa y cuando tuve edad para tener cursos de japonés los había tomado, así que mi japonés era muy bueno y lo hablaba con fluidez.

Era momento de que viviera un poco la otra parte de mi vida. Nunca me había sentido completo y algo dentro de mi ser me decía que ir a Japón sería beneficioso.

-"Nunca trataría de hacer eso"- afirmé con seguridad-"Tú eres mi familia, abuelo. Y nunca trataría de alejarme de ti. Es sólo que siento que tengo que hacerlo"-

El viejo me observó con seriedad y mirando de nuevo el contenido de los papeles que yo había puesto en sus manos, dio un suspiró de cansancio y resignación.

-"Tienes que venir en las vacaciones, llamar dos veces cada semana, no importa lo que tengas que hacer y sobre todo… tener en cuenta que tienes que regresar aquí. No puedo permitir que tú primo se quede como mi heredero. Que los cielos nos liberen de eso"-

No contuve el impulso de levantarme y abrazarlo.

-"No te preocupes, abuelo. He oído que el té en Asia no está mal"-

Él bufó ante mi burla y apretó sus brazos alrededor de mí. No sabía que pasaría de ahora en adelante, sólo tenía la certeza de que todo estaría bien.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Sakura POV

Suspiré con cansancio y un poco de frustración ¿Qué demonios le pasaba? ¡Yo sólo quería ser su amiga! ¡Nada más! Sería muy idiota de mi parte querer ligármelo o algo por el estilo ¡Por favor! ¡Es Gay! Ok. No estaba nada de acuerdo en esta decisión que había tomado de pertenecer a esa parte de la comunidad, no tenía en nada en contra de ellos, claro que no, pero… ¿Se vio en un espejo? O alguna mujer le hizo suficiente daño para decir: ¡Ey! Hay que castigarlas, seré gay. No, no. Era una decisión muy mal tomada… pero la respetaba y quería ser su amiga.

Porque no podía quitarme la sensación de querer conocerlo.

Caminé desganada por los pasillos de la escuela hacia la salida. Tenía que encontrar alguna forma de ser su amiga ¿Por qué? Porque quería serlo y lo deseaba con todas mis fuerzas ¿Será que soy demasiado hablanchina? Puede ser. Siempre Touya anda molestando con eso de que no puedo cerrar la boca y que a veces digo puras sandeces.

Pero ¿Qué podía hacer? Él no se mostraba especialmente hablanchín ni especialmente algo. Bueno, era un cascarrabias y le molestaba que la gente le hablara ¿Cuál debería ser mi táctica a seguir? No podía no intentarlo ¿Saben? ¿Por qué? Bueno, no estaba a discusión, así que dejaría que se acostumbrara a mi presencia y a lo mejor con el paso del tiempo pudiera decir más que monosílabos.

Brinqué un poco cuando el rugido de una moto sonó a unos pasos de mí. Era él. Mi corazón volvió a cantar de alegría por verlo y me dije que era estúpido que me sintiera así por alguien que no quería ni siquiera hablarme y, lo más importante, al que no conocía. Estaba sentado cómodamente en su moto y tenía el casco apoyado en su brazo.

¿Podía ser más sexy?

-"¡Shaoran!"- giré la cabeza para encontrarme con la chica con que lo había visto en el almuerzo. Pasó a mi lado sin percatarse de mi presencia.

Él le sonrió de forma que iluminaría un lugar en penumbras. La chica le dio un beso en la mejilla e inclinándose hacia en otro lado tomó otro casco. Los dos se colocaron su casco respectivo y salieron rápidamente de aquí.

Gemí.

¿Podía ser más injusta la vida?

Él ya tenía a su amiga sin necesidad de otra mujer en su vida, puesto que no le interesaban ¿A qué podía aspirar yo?

¿Importa?

Creeeeooo que no.

¿Qué quieres?

Ser su amiga.

¿Por qué?

No tengo la menor idea.

¿Importa de nuevo?

No, claro que no.

Además, era Sakura Kinomoto y que me llamaran monstro si no me hacía amiga de Shaoran Li.

-"¿Esperas a alguien?"- brinqué cuando Daisuke se colocó a mi lado-"Lo siento, no quería asustarte"-

-"Nah, está bien. Estaba un poco perdida en mis pensamientos"- él sonrió aliviado.

-"¿La escuela te tiene preocupada?"-

-"Sí… es una patada en el trasero"- contesté sin pensar no refiriéndome para nada a la escuela. Él encontró mi comentario gracioso porque empezó a reírse a carcajadas. Bien, al menos alguien me encontraba graciosa. Porque ¡Demonios! ¡Lo era! ¡Y además era de las simpáticas!

-"Sí, a veces puedes sentirlo así. Me gustaría decirte que con el tiempo cambia, pero estaría mintiéndote"- se burló.

-"¿Quieres decir que aunque hayan pasado algunos años seguiré queriendo gritar cada vez que acaben las clases"-

-"Definitivamente"- los dos reímos-"No han pasado más que unos días, no deberías de preocuparte. Relájate ¿Te gustaría un helado? Cerca de aquí hay un parque dónde venden unos helados deliciosos"-

Miré pensativamente mi reloj.

-"Está bien, mi hermano me avisó que de nuevo no llegaría para cenar así que no me tengo que preocupar por eso"-

-"Oh, también podemos comer algo por ahí, es agradable tener compañía cuando comes"-

Y acepté con todo el gusto porque él tenía toda la razón.

Daisuke fiel a su palabra me llevó a conocer el parque que estaba a unos minutos de la escuela, y con toda la razón del mundo, los helados estaban riquísimos. En medio del parque, lleno de hermosos árboles, había un pequeño kiosco. La heladería se encontraba a un costado de él, un lugar pequeño pero acogedor. El dependiente era una persona muy amable y risueña, no pude evitar sonrojarme cuando comentó que ya era hora de que Tabo, como todo el mundo lo llamaba, llevara a una chica.

El señor Tanuma, que era el nombre del dependiente, contó algunas historias graciosas de la infancia de Daisuke. La más divertida fue esa en la que siendo un niño pidió trabajo en la heladería exigiendo como pago todo el helado que pudiera consumir. Ese sería un trabajo de ensueño.

-"Por favor querida niña, vigílalo. Este joven, tiende a meterse en muchos problemas"- sonreí por todo el cariño que destilaban sus palabras.

-"No se preocupe, no le quitaré el ojo de encima"- aseguré con todo la seguridad del mundo.

Después de despedirnos del señor Tanuma y cada quién tuviera un buen helado en la mano, fuimos a sentarnos en las escaleras del pequeño kiosco.

-"¿Por qué de fresa?"- preguntó.

-"Es mi sabor favorito"-

-"El mío es la vainilla"- sonreí.

-"Ya sea fresa o chocolate, me matas con cualquiera de los dos"- él hizo una mueca de asco.

-"No soporto el chocolate"-

MI expresión de incredulidad y el grito sofocado que di le causaron diversión.

-"¿¡Estás de broma? ¡¿A quién en su sano juicio no le gusta el chocolate? Es como si dijeras… como si pensaras…. Hmm… eh… que no te gusta la primavera"- él rió entre dientes.

-"Prefiero el invierno"-

-"¡Ahá! ¡Tú estás completamente loco!"-

Mantuvimos una plática amena y ligera por el resto de la tarde. Me contó que no él no vivía muy lejos de la escuela, y que el parque en dónde nos encontrábamos estaba sólo a dos paradas de camión de su casa.

-"Vivo con mis abuelos"- sonrió con ternura-"Son unos cascarrabias, pero los quiero"-

-"Como sabes vivo con mi hermano, pero me gustaría vivir en otro lugar"- acepté un poco avergonzada.

-"¿Por qué? ¿Tú hermano es muy gruñón o qué?"- reí.

-"Es muy, muy gruñón, pero no es por eso. Touya siempre ha sido un excelente hermano… pero siento ganas de libertad. No sé cómo explicarlo… pero me gustaría vivir sola, sin tener que darle cuentas a nadie… es un sentimiento extraño"-

-"No, comprendo muy bien lo que dices… ¿Piensas en una pensión o algo así?"-

-"En mi cabeza viene la imagen de un departamento… con tres cuartos, cuatro baños (siempre hay que pensar en las visitas), una enorme sala, una enorme cocina, un enorme comedor y enorme balcón. Ah y mi cuarto tiene que ser enorme, con un armario enorme y una cama enorme llena de almohadas"- se rió de mi-"´Pero soy lo suficientemente realista para saber que si puedo quedarme en una pensión, seré feliz"- él sonrió con mucha alegría y empezó a rebuscar entre su mochila-"¿Qué haces?"-

-"Yo sé dónde puedes encontrar un lugar. Es una pensión… la palabra "enorme" no la define en absoluto, pero tú parte realista se sentirá satisfecha… creo que es lo que necesitas"-

Del fondo de su mochila sacó una tarjeta, gritó triunfal con su logró y me la tendió con mucha solemnidad. Me reí de su actuación pero la tomé con gusto. No perdía nada visitando esté lugar, había pasado varios días recorriendo sitios que no se acercaban como mínimo a mi parte realista, como él la llamaba, visitar otro lugar no le hacía mal a nadie, además tenía una lista de los lugares a los que no les diría sí de inmediato pero que requerían una clara inspección para decir que no. Y este pensión tenía algo que todas las demás no tenían: una referencia. Aunque sólo fuera de Daisuke.

Él conocía donde vendían muy buenos helados, así que podía confiar en él.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Shaoran POV

La Sinfonía número cuatro de Beethoven sonaba de fondo mientras yo danzaba por la habitación. Las primeras semanas de clase siempre eran teóricas, es decir, los maestros se la pasaban hablando, hablando y hablando. Eran una completa pérdida de tiempo, si me preguntas. A mí me gustaba la parte física de mi carrera y aunque mis compañeros disfrutaban de las primeras semanas relajadas del año a mí me frustraban. Si no hubiera un porcentaje para la evaluación referente a la asistencia no iría hasta que empezaran las prácticas.

La danza. El baile. Las presentaciones.

Hice una pirueta doble en el aire y caí de rodillas, giré en el piso y lancé mi pierna por encima de mi cabeza hasta que tocó el suelo, enfrente de mi cara, la regresé a su lugar con lentitud antes de ponerme de pié de un solo movimiento y dar tres pasos al aire hasta llegar al otro extremo.

-"¡Estás enfermo! ¡Nunca aceptaré que mi hijo baile! ¡Primero muerto!"-

Resbalé ridículamente en el último pasó y jadeé con el esfuerzo. Recargué los brazos en el piso apoyando mi cabeza en ellos y respiré profundamente para tratar de tranquilizarme.

-"¡Jamás! ¡Jamás! ¡Me oíste! ¡Primero muerto!"-

Grité de furia.

¡¿Por qué no podía olvidar aquello? Habían pasado ocho años ¡Ocho putos años! ¡Ya basta! ¿Qué mierda estaba mal conmigo? ¿Qué mierda no podía entender? Por más que me repetía todos los días lo mismo, por más que trataba de alejar las voces de mi cabeza no lograba conseguirlo. Aún podía ver con claridad la cara de disgusto de mi padre y la desolación de mi madre. Podía oír con toda nitidez las voces de asco y las palabras ofensivas. Recordaba cada una de ellas.

¿Por qué no podía recordar algo bueno de mi familia?

¿Por qué los únicos recuerdos que tenía de ellos eran una mierda?

No podía recordar ninguna de las cenas familiares o algún viaje o una visita a un parque. No podía recordar nada de eso. La imagen de mi familia se desvanecía día a día y de no ser por los malos recuerdos ahora no sabría cómo son, sino fuera por eso, ahora sólo habría vacíos en mi memoria.

No recordaba una fiesta de cumpleaños, un abrazo, un beso maternal. No había nada en mí que me dijera que mi familia me quería o ya de menos que me toleraba. Sólo lograba ver sus rostros desfiguráramos por la rabia hacia mí y las miradas de desprecio.

Eso no podría olvidarlo.

-"¿Shaoran?"-

La voz de Tomoyo me llegó de un lugar lejano y cuando levanté la cabeza la vi arrodillada enfrente de mí con mirada angustiada.

-"¿Por qué no me quieren? A "-

-"Oh, Shaoran"- ella soltó algunas lagrimas antes de arrastrarse al piso para acostarse a mi lado y abrazarme.

La agarré con fuerza.

-"¿Por qué no nos quieren Tomoyo?"-

-"No lo sé"- sollozó contra mí.

Y como era costumbre quedamos ahí horas abrazándonos el uno al otro dándonos consuelo. No importaba quién se derrumbara primero, o el tiempo que tardáramos en restablecer nuestras emociones, nos quedábamos el uno al lado del otro para no sentirnos solos. Era lo único que conocíamos.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Apreté la mano de Tomoyo con más fuerza de la usual. Ayer había sido un día bastante malo para los dos y hoy no quería que se alejara de mi lado. Tomoyo era mi estabilidad, mi barco en medio del océano.

-"¿Un volado quién va a la clase de quién?"- ella sonrió un poco ajustándose sus gafas de sol.

-"La última vez no nos fue muy bien"- fruncí el entrecejo.

-"Estúpidos maestros de mierda"-

-"¡Shaoran!"-le pegó juguetonamente a mi brazo y me señaló con el dedo-"Puedes decir todo lo que quieras de nuestros compañeros pero no de los maestros ¿Recuerdas que son el eje de la vida profesional?"-

-"Bah, el eje de mi vida profesional soy yo"- volvió a pegarme-"Y tú, claro"-

Soltó una risita y al final del pasillo me abrazó con fuerza. Jugué un poco con su cabello y la apreté a mi cuerpo no queriendo dejarla ir.

-"No quiero estar solo"- escuché su suspiro de derrota.

-"Yo tampoco"- nos separamos con un poco de renuencia y soltamos nuestras manos. Los dos nos vimos con tristeza y tratarnos de animarnos sonriendo. Pero fracasamos y nos acercamos otra vez.

-"Debimos de habernos quedado en la casa"-murmuré contra su cabello.

Los minutos pasaron y después de que sonora el timbre que iniciaba el inicio de clases, ella se alejó de mi.

-"Te quiero"-

Ella era más fuerte que yo.

La vi alejarse por el pasillo y tuve el deseo de seguirla. Su maestra me quería y no le veía problema alguno a que yo estuviera en su clase. Suspiré con derrota y giré para ir a mi salón.

A veces me podía comportar con total infantilismo.

Ya había pasado el tiempo en el que podíamos huir de las obligaciones. Cuando recién ingresamos a la Academia, los maestros se volvían locos cuando entrabamos en la clase del otro, con el tiempo se acostumbraron y dejaron de quejarse. Había ciertas épocas en las que se nos hacía difícil permanecer separados, algunos días del mes… algunos días de la semana. Entre más crecíamos menos dependientes nos hacíamos, sin embargo aún había veces en las que necesitaba tenerla de mi lado en cada momento. Hoy era una de esas veces.

Tomoyo era mi fuerza y mi estabilidad.

Sin Tomoyo estaría perdido.

Ignoré la mirada de pocos amigos de Yamasaki y entré al salón sin preocupaciones. Yamasaki tenía un montón de cosas anotadas en el pizarrón. Eché un vistazo y sólo eran las evaluaciones del curso y el temario. Me senté en mi lugar de siempre, ignorando a la intrusa y miré hacía la ventana.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Sakura POV

¿De qué privilegios gozaba?

A mí el profesor me dio un sermón de diez minutos hablando de la puntualidad, responsabilidad, integridad y de lo poco que es respetado en el consejo escolar. Me echó a mi parte de esa culpa y yo asentí con la cabeza dándole razón, si él quería creer que era mi culpa ¿Quién soy yo para negarme? Pero a él, al señor celebridad, tan sólo le mandó una mirada enfadada y nada más.

Yo entendía que Li fuera un personaje y qué mereciera ciertas atenciones ¡Pero no dentro de la escuela! ¡Aquí lo deberían de tratar igual que a los demás alumnos! Ignoré la voz molesta que me decía que lo único que me daba realmente coraje era que no tenían esa consideración conmigo.

Seh, era algo de envidia ¿Y qué?

-"¿Te enredaste entre las sábanas?"- pregunté con curiosidad.

Él no contestó, como siempre.

-"Me suele pasar"- comenté-"De hecho eso es más de lo que me pasa. No sé por qué motivo pero yo no me llevo bien con las mañanas, siempre he sido una criatura nocturna"- fruncí el ceño por la manera en que sonó eso-"No me refiero a esa clase de criaturas, no ¡No! Sólo decía que si la escuela empezara a las diez o doce, yo sería más feliz y seguramente no llegaría tarde. Como hoy. O como cada día de lo que lleva de la semana. Uff ¿Sabes que tengo dos despertadores y ninguno los puedo oír?"-

Nunca había conocido a un sujeto más inmune a su entorno. Li tan sólo se quedó mirando hacia la ventana sin dar muestra alguna de que estaba hablando. Hice una mueca ante los lentes de sol que traía puestos y quise quitárselos para ver sus ojos. Tenía unos ojos preciosos. De un color ámbar casi dorado con rayas chocolate, profundos y silenciosos.

Como su dueño.

-"Me parece que no están poniendo atención a mi clase"- el profesor Gallina regañó.

Yo brinqué en mi asiento y traté de buscar una excusa adecuada del por qué estaba viendo a mi compañero en vez de a él. No me parecía correcto decir que todo lo que decía me causaba aburrimiento y que encontraba a mi compañero de bancas de lo más fascinante. No, eso era ponerse en evidencia y ganar una vergüenza pública.

Abrí la boca un par de veces pero no nada coherente venía a mí y la terminé cerrando.

-"¿Shaoran?"-

Li ni siquiera se movió.

El profesor frunció el entrecejo y después de observar mi compañero suspiró fuertemente.

-"Tomen notas"-

-"Sí, profesor"-me apuré a decir.

Él tan sólo meneó la cabeza y fue de nuevo al frente de la clase. Siguió comentando de qué se trataba cada punto y nos dijo sobre algunas actividades que se realizarían a lo largo del año. También habló de un proyecto especial del que nos hablaría en unas semanas, cuando todo estuviera debidamente planeado.

Li no se movió en el receso y el profesor se acercó.

-"Kinomoto ¿Podrías dejarnos?'"- asentí y me dirigí a la puerta. Me quedé parada ahí observando los poco fructíferos esfuerzos de Yamasaki por hablar con Li.

Él no se movió, ni dio señales de escuchar, pero Yamasaki siguió y siguió. Movía las manos con determinación y lo señalaba, pero él no lo miró ni una sola vez. Después de varios minutos el profesor aceptó la derrota con un gesto frustrado y suspirando se dio la vuelta, tomando sus cosas y pasando a mi lado.

¿Qué le sucedía?

Normalmente era huraño y mala cara, pero siempre le contestaba a los maestros y nunca había sido tan maleducado con el profesor Yamasaki.

-"Disculpa"- me moví cuando me di cuenta de que estaba en la puerta y me quité para que entrara la chica que iba a todos lados con Li.

Ella era realmente bonita.

Me sonrió cuando me miró y le devolví la sonrisa, ella también traía gafas de sol y cuando se acercó a Li me pregunté si él la trataría con tanta indiferencia. Obviamente no fue así. Ella se detuvo enfrente de él y le pasó la mano por los cabellos, él reaccionó enseguida y se irguió para jalarla a sus brazos.

No fui la única que se quedó mirándolos.

Ella le dijo algo al oído y pronto él tomó sus cosas, poniendo su mochila en la espalda y pasando un brazo por los hombros de ella salieron juntos. Un coro de susurros estalló en cuanto ellos se perdieron por la puerta pero no fui capaz de distinguir nada con exactitud. La visión de ellos dos me había dejado con un sentimiento de derrota difícil de asimilar.

Ellos se veían tan intocables.

Él se veía tan intocable.

Como de esas estatuillas en las subastas a las que sólo les puedes echar algunas miradas y observar cómo pujan por llevárselas y desear que, no importando quién sea el ganador, la cuide como la pieza valiosa que era.

Yo así veía a Li Shaoran.

Sólo unos cuantos podían tener acceso a él, sólo los que tenían más que ofrecer. La niña esa había ganado la compra, de eso no había duda y tampoco había duda de que sabía valorarlo. Sonreí tristemente comprendiendo que quizá si sería algo difícil ser su amiga.

oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-

Notas de la autora:

¡Lo siento mucho, mucho! Ya sé no tengo perdón de ninguno de los dioses o de ustedes. Casi, casi han sido diez meses ¿O más? No sé, eh no sé. Lo siento, lo siento, lo siento. Tuvo mucha falta de inspiración y bueno algunas cosas malas en mi vida. Ahora están mejor, gracias a los cielos. Mi abuelo se enfermó y pues mi papá y yo tuvimos que irnos a verlo a Alemania, dejé la escuela acá en china y bah, eso me deprimió… y luego regresé aquí y me tuve que poner al corriente con tooodooo lo que me perdí. Y buh, después cada vez que me ponía a escribir o algo, simplemente no salía… ya saben cómo funciona esto… en fin.

Espero que quieran seguir leyendo esto, las que lo leían… jajajajajaja

¡Cuídense!

Kary…

Ah, y ya estoy trabajando en el siguiente capítulo. Prometo, espero poder cumplirlo, tenerlo antes de fin de año. Como regalo de Navidad… jajaj ¿Por qué saben qué? He redescubierto el placer de escribir…

Ah, y perdón si hay alguna falta, ya saben revisé el capítulo como cuatro veces, pero siempre seme pasan cosas. Duh.