Aclaración: Nada de esto me pertenece, los personajes son de las fabulosas CLAMP. La idea es mía y es sin intenciones de lucro. Es un mundo alterno, es imaginario y no pretendo ofender a alguien con lo que cuento.

Resumen: El mundo verá siempre lo que tú quieras que vea… no importa que tan descabellado o irreal te presentes, el mundo lo creerá porque así es la vida. Ahora, dime: ¿No deseas encontrar a alguien a quién no tengas que mentir? Aunque tu vida sea el escenario.

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Apariencias

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Eriol POV

Toqué las notas finales del Concierto para piano número catorce de Mozart y asentí satisfecho. El piano era de primera clase y estaba muy bien afinado. Quite las manos de las teclas y me giré en el banco a observar mi nueva casa. El salón comedor era enorme, con ventanales al fondo del piso al techo y que te daban una gran vista del centro de la ciudad, ahí no muy lejos, podías observar la Torre de Tokio. El salón estaba vacío, sólo estaba el Gran piano de cola que ocupaba la parte este. Y no había nada más.

Sonreí.

No había pensado muy bien esto, había encontrado departamento, escuela, una moto –porque ah, ahora que el viejo no estaba alrededor, no tenía manera de decirme que sólo conduciría una moto sobre su cadáver. Sí, mi abuelo puede ser todo un drama-y un piano. Y ya. No había pensado en otra cosa, ni en camas ni en muebles, ni en nada. Lo único bueno es que el departamento tenía una cama, en el cuarto principal. Nada más. La señorita de bienes raíces me había dicho que la antigua dueña, una señora de lo más agradable, según ella, se había llevado todo, absolutamente todo, que porque eran herencias familiares, pero la cama, que era de sólo una persona, tenía un falla. No se molestó en explicar qué falla y yo no pregunté. A mí no me importaba en lo más mínimo, total se podía amueblar con cosas nuevas. Lo único malo es que yo tendría que ir y comprar las cosas, y eso no estaba entre mis aficiones favoritas.

Me levanté extrañado al oír el toque de la puerta y pensé por un momento que la señorita que me había entregado las llaves había olvidado alguna documentación.

Oh, craso error.

Parpadeé varias veces para asegurarme de que no estaba viendo una visión. Frente a mi estaba la chica más hermosa que hubiera visto en mi vida. Si bien no ha sido una vida muy larga, puedo decir que he estado en muchas partes del mundo y he conocido a muchas personas, muchas chicas y ninguna puede pararse al lado de ella sin empequeñecer.

-"Hola, soy tu vecina. Mi nombre es Daidouji Tomoyo, me puedes decir Tomoyo. Vi como metían el piano hace unos días y hace rato vi a la señorita Tomoe, que me confirmó que ya había entregado las llaves y que el nuevo inquilino ya estaba aquí. Y me dije: debería darle la bienvenida ¿No? Soy la única vecina que tienes, ya que en este edificio cada piso sólo tiene dos departamentos, como bien ya sabes. Así que ¡Bienvenido! Ah sí, mira te traje galletas horneadas y café"-

Y hablaba como los ángeles.

-"Ho-hola"-

Fue lo único que dije y me quede observando cada detalle de su cara. Era preciosa. Con una piel tan blanca como la porcelana, con unos ojos grandes y expresivos del color de las amatistas, con un cabello largo y brilloso que parecía una cascada de agua profunda. Y unos labios que tenían la forma perfecta para los míos.

-"Eh, bueno. Te entrego esto y espero que tu estadía sea placentera. Ah, por cierto, te doy un consejo. Manda un equipo experto en limpieza, antes de que hagas cualquier cosa, antes vivía ahí no la más agradable de las personas y tenía veinte gatos. Bien, Shaoran dice que no eran veinte pero ya te haces a la idea. Cualquier cosa que necesites, no dudes en tocar a mi puerta. Mucho gusto"-

Ella se dio la vuelta y yo busqué cualquier cosa en mi mente para detenerla. Cualquier cosa ¡Ey, no tengo azúcar ¿Tienes una un poco?! ¡No tengo televisión ¿Puedo ver la novela de seis en la tuya?! ¡Cásate conmigo!

-"¡Eriol!"- grité de improvisto haciendo que ella volteara con sorpresa.

-"¿Disculpa?"-

-"Eriol, mi nombre es Eriol"-

Y sonrió.

-"Oh, mucho gusto, Eriol"- y siguió su camino hasta su puerta, que estaba justo enfrente de la mía y que no estaba a más de tres metros. La puerta estaba abierta y ella al llegar a ella se giró y me volvió a sonreír-"Era en serio, si necesitas cualquier ayuda o algo, sólo tienes que tocar"-

Y desapareció.

Tardé algunos segundos en reaccionar y lo primero que hice cuando desperté de mi estupor fue golpear mi cabeza con el marco de la puerta unas cuantas veces ¿Quién diría que yo podía ser reducido a un ente balbuceante? ¿Quién diría que no podía llevar una conversación normal con una chica?

¡No había sido capaz de decir nada más!

Ey, hola. Soy Eriol, vengo de Inglaterra… y creo que eres la criatura más hermosa que he visto en la tierra..

O…

Tus ojos son dos luceros…

Tu sonrisa…

¡Ah¡

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Shaoran POV

Hice los ejercicios de calentamiento previos a cada rutina. Moví los tobillos en círculos con la puta del pie apoyada al suelo. Moví las muñecas y estiré mis brazos. También brinque un poco para calentar los músculos de mis piernas.

Había sido un día agotador.

Aún no podía creer la suerte de tener una compañera tan insoportable. Estaba en todas mis clases, cada vez que volteaba algún lado del salón, ahí estaba ella ¡Y me sonreía! ¡A mí! ¿Por qué? No tenía la menor idea. Yamasaki me había dicho que tenía que ser más amable con ella, pero como siempre, no le había hecho caso. Ella era insoportable. No tenía por qué ser amable con ella, con nadie si a esas vamos.

Hoy discutimos Sueño de una Noche de Verano de William Shakespeare, y a pesar de haberle dicho a la tonta esa que no era necesario que leyera nada, ella no me había escuchado.

-"¿Por qué creen que debemos de incluir esta obra en el repertorio del año?"- había preguntado la Profesora Nakuru.

-"Es un clásico"-

Yo rodeé los ojos cuando contestó alguno de la prole. Claro que era un clásico. Todo mundo sabía que era un clásico, es como decir que Romeo y Julieta, si te preguntaran, es una trágica historia de amor, todo el mundo sabe que lo es.

-"Tiene un gran elenco"- había dicho la tonta-"Así que hay más posibilidades de que muchos de nosotros podamos bailar. Ya sé que cada año representara sus propias obras, pero no sólo somos los de ballet, también son los de actuación ¿Verdad? Así que creo que deberíamos escoger obras en dónde allá muchos personajes principales, y haya oportunidad de muchos personajes secundarios. También, aunque no sea original de la obra, ya que es teatro propiamente y no ballet, se puede hacer musical. Así podrían participar los de canto y los de las carreras de música, y no sólo haciendo sonidos o música de fondo. Creo que esos deberían de ser los criterios a elegir. Creo"-

Había empezado con una voz enérgica y con confianza, y había acabado en un susurro.

Nadie dijo nada. La profesora sólo se dedicó a asentir y prosiguió a preguntar qué era lo que creíamos que era el punto que llamaba más atención de la relación entre Teseo y la Reina de las Hadas.

La chica estaba un poco decepcionada por la respuesta de la maestra, pero ella todavía no la conocía lo suficiente para saber que Nakuru acaba de hacerle un cumplido. Yo tampoco se lo dije, porque ¿Qué aprendizaje hay en eso?

La tonta tenía buenas ideas. Seguramente eran muy pocas.

Respiré profundamente tres veces antes de empezar con mi rutina. Hoy sería algo simple, ligero y sin demasiado drama, así que escogí la alegre pieza de Rondó de la Suite por Henry Purcel y comencé levantando mi brazo derecho en un ligero arco desde el lado de mi cadera hasta arriba de mi cabeza, después lo bajé en lento proceso e hice lo mismo con el otro brazo, intercambiándolos tres veces lentamente y seis veces rápidamente…

Uno…

Dos…

Tres…

Demi plie, Grande plie y un arabesque delantero.

Uno…

Dos…

Tres…

Grande plie, Grande plie y un dos arabesque delanteros.

Uno…

Dos…

Tres…

Grand plie, Grand jete, Grand plie, Grand jete y una pirueta.

Bum, bum, bum.

Gran plie, Gran jete, Gran plie…

Bum, bum, bum.

Grr.

¿Qué demonios?

Bum, bum, bum.

Lancé una mirada al reloj de pared, cinco en punto. No me molesté siquiera en apagar a Pucel, tan sólo tomé la toalla que descansaba en la barra y fui furiosamente a abrir al idiota que estuviera tocando.

¡Al idiota que estaba interrumpiendo mi tranquila práctica!

Y, oh, ah. No sé quién se llevo la mayor sorpresa, sí el idiota cuatro ojos que me estaba mirando como si tuviera dos cabezas o yo que no sé quién era este idiota.

-"¿Y tú eres?"-

Ahrg.

-"¿Tú eres el que toca mi puerta, sin paciencia tengo que añadir, y esperas que yo conteste tus preguntas? Que descortés"-

-"Ah, no. Disculpa, hmm. Lo siento. Mi nombre es Hiragisawa Eriol, y soy el nuevo vecino"- contestó sonriéndome como si me acabara de anunciar que gané la lotería mayor.

Levanté una ceja y ladeando un poco la cabeza observé que la puerta de enfrente estaba abierta de par en par, y tuve ganas de preguntar qué habrá encontrado ahí adentro ¿Algún gato muerto? ¿Arena por todo el lugar? ¿Latas en conserva?

¿Pulgas?

Pero no iba a preguntar nada de eso.

Así que sólo me le quede viendo esperando que me dijera por qué estaba aquí.

-"¿Se encuentra Tomoyo?"-

-"¿Tomoyo?"-

-"Sí, ya sabes, la pelinegra con ojos amatista que vive aquí"-

Sí se creerá listo este cabrón.

-"No, no está"-

Mentira, estaba adentro diseñando alguna cosa.

-"Oh ¿Cuándo vuelve?"-

-"Tarde"-

-"Oh, gracias ¿Podrías decirle que pasé a buscarla y que si tiene tiempo en algún momento mañana toque a mi puerta?

-"Seguro"-

Mentira, no le diré nada.

-"También le puedes decir, por favor, que las galletas estaban deliciosas y que muchas gracias"

¡Mis galletas!

-"Hasta luego"-

Rodeé los ojos y cerré la puerta en su cara.

Pobre imbécil.

Regresé a mi rutina y al poco de tres horas estaba listo para descansar. Respirando superficialmente me acosté en medio del salón de prácticas y me dediqué a controlar mi respiración para que volviera a la normalidad. Deje que la música flotara alrededor de mí y me sorprendí un poco de la tranquilidad que en este momento me invadía.

No me había sentido así en algún tiempo.

-"¿Shaoran?"- giré mi cabeza y miré a Tomoyo que me observaba con preocupación-"¿Estás bien?"-

-"Sí, claro ¿Qué pasa?"- ella relajó su expresión y se acercó a mi acostándose a mi lado.

-"Nada, es sólo que entré aquí, la música sigue tocando y aquí estás tú, en el piso"- se encogió de hombros-"Pensé que…"-

-"¿Que estaba haciendo drama de nuevo?"- ella me miro con sorpresa pero asintió-"Nah, hoy no he tenido tiempo de pensar en eso, así que todo bien"-

-"Me alegro"-

Dándome una de sus mejores sonrisas me abrazó. Nos quedamos en el piso mucho rato, escuchando la suave música y disfrutando de la compañía del otro.

Y sí, no le dije lo del cuatro ojos.

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Sakura POV

El plan era bastante simple, la verdad. Todos habían puesto un poco de ellos para llegar a algo que me permitiera ser amiga de Li. Claaarooo que como todos creían que era una chica, yo había tenido que modificar un poco el plan. Incluso habíamos hecho una lista.

Número uno: buscar intereses en común.

El ballet, yo dije.

Rika me hizo ver, con algo de pena eso sí, que si con eso pudiera llegar a ella, errr él, ya hubiera llegado.

Cierto.

Prometí seguir buscando.

Número dos: demostrarle lo encantadora que puedo ser.

Daisuke había sugerido esa.

Utilizando el mismo argumento de Rika, me dije que si Li no había visto hasta ahora eso, no lo iba ver tan fácilmente. Daisuke me dijo que no me veía a mi misma con claridad.

¿Qué hay que ver?

Número tres: Espiar sus cuantas de internet como mail, Facebook y Twitter.

Asentí sin decir palabra, sabiendo que después borraría eso de la lista. Yukito se veía muy orgulloso de su aporte y no tuve el corazón para decirle que yo no era realmente muy fan de esos sitios, que no era buena con la computadora y que, lo más seguro, era que Li tampoco estuviera muy activo en esos temas.

Simplemente no me lo podía imaginar actualizando constantemente su estado o posteando fotografías o escribiendo sus pensamientos más profundos ¿Se imaginan?

Shaoran Li, estado:

Hoy no he hablado con nadie. Odio a todos.

Día 15 de abril del 2012.

Shaoran Li, estado:

Hoy alguien se atrevió a hablarme. Idiota. Odio a todos.

Día 16 de abril del 2012.

Shaoran Li, estado:

No tengo nada que decir, sólo que odio a todos.

Día 17 de abril del 2012.

No creo que nadie realmente necesite ver su Facebook para saber eso, así que fue de las cosas que borré cuando llegue a casa. Ah, oh, también borré la de invitarlo de compras y a tomar helado. Sasaki realmente era muy linda, pero dado que no conocía la verdadera situación, ella no podía saber que Li no me soportaba cerca y yo me quería ahorrar la humillación de ver como se reía en mi cara si me acercaba toda linda a invitarle un helado.

Aunque tal vez al hacerlo reír, él sucumbiera a mis encantos.

Nah, lo veo improbable.

En fin.

El plan era concreto y fácil de seguir, creo yo. Consistía en estar siempre en su presencia, cosa fácil pues teníamos todas las clases juntos. También tenía que averiguar cosas sobre él, como sabía que él no era muy cooperativo, podía hacer una búsqueda por internet e incluso preguntarle a mis compañeros de clases. Y sí, siguiendo el consejo de Daisuke le haría ver lo encantadora y buena amiga que podía ser.

Mañana Señor Li no sabrás lo que te espera.

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Ustedes creerán qué encontrar información acerca de una celebridad no es tan difícil, sobre todo en el tiempo en el que vivimos y con todos los recursos que uno cuenta. Pues entérense. Es bastante difícil, ultra mega difícil. No sólo no había podido encontrar nada que me sirviera para poder acercarme a él. Nada. Cero ¿Acerca de su carrera? Sí, muchísima información. Cuántas veces había bailado, cuántas obras, e incluso uno que otro chismesillo, pero nada importante, nada que pudiera servirme a mí.

Y también creerían que nuestros compañeros de clases sabrían cosas de él ¿No? ¡Pues también se equivocarían! Nadie sabia nada además de que era un cerrado y un huraño y que era un obra de arte bailando.

Pero, claro, todos me había contestado con indiferencia después de que me vieran como si me hubiera salido otra cabeza o si estuviera idiota por estarles hablando. Realmente no sabía cuál era su problema. Yo no me había metido con nadie, ni era grosera, ni nada ¡Ni siquiera los conocía! Pero no por eso dejaban de tratarme como… extraña. Y no extraña de rara, qué sí un poco, si no extraña como si no perteneciera ahí.

Y a veces, he de confesar, que me sentía de afuera. Alguien que estaba nada más de oyente sin ser participante y me causaba mucha tristeza. Ninguno de ellos me había preguntado mi nombre, ni de dónde venía, ni qué hacía.

Me había repetido a lo largo de los días que no importa, que se acostumbrarían a mí, que cuando empezáramos a bailar otra cosa sería, que verían lo buena que era, la pasión que tenía por el Ballet y que me ganaría su respeto poco a poco, pero llegaría y podríamos ser buenos compañeros, e incluso, llegar a ser amigos. Pero también veía lo indiferentes que eran hacía mi y la poca importancia que me daban.

Solté una risita.

El que parecía presentarme más atención era Li y él ni siquiera me miraba.

Ah, qué patético.

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Eriol POV

Me sentí un poco decepcionado cuando Tomoyo no vino en los siguientes dos días. Y, tengo que aceptar, que me sentí aún más decepcionado cuando la vi a lo lejos caminar con el imbécil ese. Sabía que no eran hermanos porque no se parecían en nada, ni en la complexión física, porque cuando ella era menuda y delicada, él parecía una bestia. Su color de piel era también muy diferente, sus ojos, su cabello, todo en ellos era diferente.

Me dije que cada uno podía tener un papá diferente o una mamá o que sí fueran parientes y que no sé, él fuera una deformación genética, pero me estaba engañando. Ellos no eran familia.

Y lo único que podía pensar era que eran pareja porque ¿Por qué otra razón vivirían juntos?

Estuve investigando un poco, y yo lo llamo curiosidad en vez de acosamiento, y el portero me había dicho que vivían juntos los dos, solos, sin ninguna otra compañía, desde hace unos cuantos años, y aunque me parecía extraño, porque los dos no se veían más grandes que yo y si lo fueran sólo sería por unos cuantos años, no pude llegar a otra conclusión, ellos eran pareja. La chica que me había llamado la atención más que cualquier otra, estaba ya con alguien más.

Eso te crea un enorme vacío, si me preguntas.

Y como ya no podía esperar más a que la preciosa amatista viniera ayudarme, me resigné y me fui de compras. No necesitaba gran cosa, lo que me urgía era una cama y unas cuantas cosas para hacer de comer. Llevaba tres días comiendo pizza y aunque era mi comida favorita, sabía que no podía sobrevivir de ella. Y por consejo de la amatista había dormido en el piso y me había desecho de la cama, mi espalda me estaba matando por el duro piso de madera, así que supuse que era momento de ir a comprar yo mismo las cosas. Ah, y ayer, también por consejo de ella, había hecho venir a un equipo experto en limpieza.

Un poco deprimido, eso sí, tomé el elevador y me convencí de que sólo podía entrar a la tienda, ir directamente a comprar una cama, unos cuantos sartenes y utensilios, y podía salir corriendo de ahí.

-"¡Hola, Eriol!"- miré sorprendido cuando las puertas del elevador se abrieron dejándome ver a la preciosa Tomoyo.

-"Hola"- me le quede mirando con un tonto, no importándome que ya tuviera a alguien, y memoricé su rostro.

Ah, era muy linda.

-"¿No piensas salir del elevador?"- me preguntó con una risita y yo me di cuenta que seguía adentro de este.

-"Oh"- salí rápidamente y ella volvió a soltar una risita.

Ah, qué sonido tan encantador.

-"¿A dónde te diriges?"- hice una mueca.

-"De compras"-

-"Ah ¿No quieres que te acompañe? No pareces muy feliz de ir"- dijo sonriendo.

Me le quede viendo un momento y me dije que sólo preguntaba por amabilidad. Digo, si realmente quisiera ir conmigo ¿No hubiera venido a preguntarme qué quería cuando la fui a buscar? Además, aunque pensara que era un imbécil, no quería que se enojara con su novio.

-"No te preocupes, es algo que puedo hacer yo solo"- hice una mueca cuando mi voz salió un poco más seria y grosera de lo que pretendí.

Ella me sonrió un poco incomoda.

-"Bueno, eh, mejor me voy"- torció la boca en un gesto gracioso-"Hoy perdí al juego de piedra, papel y tijera y me tocó a mi ir por la comida. Shaoran debe de estar famélico"- rodeé los ojos internamente, si yo fuera su novio no la mandaría por mi comida.

-"Sí, sí. No vaya a ser que sufra un colapso el pobre"- dije sarcásticamente.

Me miró un poco extrañada y con un gesto de despedida se metió al elevador. Me pateé mentalmente porque había sido grosero con ella y realmente no había sido mi intención. Pero no había podido contenerme.

Ella me gustaba mucho.

Suspiré patéticamente mientras me dije que no importaba y me dirigí con apatía hacía el estacionamiento, diciéndome que la próxima vez que la viera trataría de ser más amable, tal vez pudiera ser su amigo.

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Tomoyo POV

-"Nuestro vecino es raro"- le dije a Shaoran colocando la bolsa de comida en la desayunador de la cocina.

-"¿A qué te refieres?"- preguntó con indiferencia mientras hurgaba en las bolsas-"¡Yeah, galletas de animalitos!"-

Sonreí divertida cuando gritó con emoción propia de un niño de cinco años, pero no me sorprendí, porque Shaoran a veces se comportaba así. Le conté lo que había pasado con Eriol y él se encogió de hombros diciéndome que los ingleses son todos muy fríos.

Algo me decía que el comportamiento de Eriol nada tenía que ver con que fuera inglés.

La primera vez que lo conocí se me había hecho algo tímido, pero agradable y sí, un poco lindo. Oh, bueno, muuuy lindo. Pero esta vez parecía que estaba enojado conmigo, hasta ofendido, y no entendía por qué. Yo no lo había visto más y se había comportado como si le hubiera hecho algo, y no sé, me dolió un poco cuando me contesto que podía ir de compras él solo, porque sonó como si no quisiera ir de compras conmigo especialmente.

Tal vez Shaoran tuviera razón y no tuviera nada que ver conmigo, sino que él era así, por ser inglés.

-"¡Oh! ¡Trajiste chocolate! ¡Yeah!"-

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Sakura POV

Las siguientes semanas pasaron con rapidez y al final de cada día me sentía más y más desanimada. No por la escuela, que era genial. Ya me había acoplado bien y no había batallado mucho al despertar cada mañana, no todos los días llegaba temprano, pero ya no llegaba tarde a tooodas las clases. Las clases cada vez iban tomando más y más forma, y aunque aun estaba en términos de impasse con mis compañeros, me seguía diciendo que ya cambiaría. Era uno de mis tantos tantras.

En actuación, habíamos reducido la lista de obras a cinco.

Sueño de una noche de verano –yeah, me-

El lago de los Cisnes –sin ningún comentario por parte de Li, que ya la había presentado en verano-

Giselle.

El cascanueces, para la temporada navideña.

Y para sorpresa de todos, Blancanieves.

Las audiciones empezarían en menos de un mes y ya me estaba muriendo de los nervios. Se harían en grupo, cada quién con su compañero, los dos audicionaban, y los dos se quedaban o los dos perdían. Uno no podía quedarse si el otro era rechazado. Nadie estuvo muy de acuerdo con esa regla. El profesor Yamasaki y la profesora Nakuru explicaron que era necesario que lográramos comunicarnos con nuestra pareja, y que lleváramos una buena relación, porque uno no podía interpretar el papel de amante si odiaba a su bailarín.

Podía entender lo que querían probarnos.

El ballet, es algo que haces para ti. Practicas por ti y mejoras para beneficio tuyo, pero al final es algo de muchas personas. Es un grupo. No importa cuán buena o bueno seas bailando, si eres el único bueno bailando ¿Qué pasa con todo la obra?

Y por otro lado…

Mi compañero era Li Shaoran.

El Li Shaoran.

¿Qué pasaría si yo no lograra entrar a ninguna de las obras? Él tampoco lo haría y eso me aterraba. Él era una estrella, y estoy casi segura de que me odiaría si no pudiera bailar como tal.

Eso sumado a los nervios de que cada vez que me le acercaba sentía como si me fuera a morder, no ayuda a nadie a dormir.

O hacer cualquier otra cosa, para acabar.

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-"Atención, clase. Es momento ¿Están listos?"- todo mundo observo con atención al profesor Yamasaki-"Ha acabado el mes de teoría, gracias a todos los cielos. Así que empezaremos a trabajar en la parte física y a ayudarlos a prepararse para las audiciones"-

Alrededor de mi estalló un murmullo excitado y yo sonreí ante esto. A mi me habían servido mucho las clases de teoría porque me habían hecho alcanzar a mis compañeros y me habían dado un poco más de credibilidad mental de que realmente estaba estudiando Danza. Como una entrada menos tumultuosa al mundo del ballet. Pero sabía que todos mis compañeros estaban hartos de tanta palabra y estaban muy emocionados de pasar a la acción.

Incluso él sonrió.

-"Bien, primera lección. Confianza ¿Ven las caja que esta en mi escritorio? Está lleno de bufandas, hagan el favor de pasar por una de ella, una por par, y reúnanse al final del salón, allá atrás de todo"-

Li hizo amago de moverse pero yo se lo impedí diciéndole que ya iba yo por la bufanda. Él tan sólo se encogió de hombros. Me levanté y fui rápidamente por ella, elegí la de color café con dorado. No porque me recuerde a sus ojos, no que va. Si no porque el diseño estaba bonito. Y la combinación de los dos colores daba sensación de calor. Nada más.

Ah.

-"Trátalo con guante de seda. Es medio especial"- susurró el maestro cuando me alejaba.

Realmente, eso era algo que nadie necesita escuchar. Si rompes a mi estrella, lo pagarás ¿De verdad que no había una clase que tomaran los profesores para dar ánimos? Yo no pedía que cada vez que empezara o acabara un clase tuvieran que darnos unas palabras de motivación y de amor propio, pero si dejaran sus comentarios sarcásticos y un poco salidos de tono, yo creo que tampoco harían daño.

Regresé al lado de mi compañero retorciendo la bufanda entre las manos y preguntándome cuál de los dioses allá arriba me odiaba tanto para tener que soportar la mirada agria que me estaba mandando Li Shaoran.

Serenidad, Sakura. Sólo serenidad.

Esa mirada era la causa de que cada día me sintiera cada vez más y más decepcionada. No importaba lo que yo hiciera, o mi plan de conquistar la amistad de Li, nada había funcionado. Ni mis sonrisas, ni mi platica, ni mi intento de buscar más intereses. Nada. Incluso había buscado su nombre en todos esos sitios sociales en un acto de desesperación. y sorpresa, sorpresa. No había encontrado nada, además de artículos, entrevistas o videos de él. Nada más.

Incluso le invité a tomar un helado.

Él no se rió, sólo hizo como si yo no hubiera dicho una sola palabra.

Cuando llegué a su lado, le entregué la bufanda con firmeza, no queriendo demostrar ninguno de mis tristes sentimientos, él tan sólo la tomó y no hizo ningún gesto de agradecimiento.

-"De nada"- dije frustrada.

Él desvió el rostro y yo quise patearlo.

¿Para qué me tomaba la molestia? Era obvio que él no quería saber nada de mí y que le molestaba enormemente tener que estar a mi lado… o tan siquiera dirigirme la palabra. Y puede, que este siendo medio dramática al respecto y sea que no quiere hablar con nadie. Ni conmigo ni con nadie más. Que él fuera así, como parte de sus cualidades. Era guapo, muuuy atractivo, inteligente, talentoso, cascarrabias, enojón, arrogante y gay. Eso era. Sólo algo más inherente a él, algo que no puedes cambiar. Por mucho que yo quisiera hacerlo.

Pero si le sonríe a su amiguita la amatista.

Ese no es nuestro problema. Digo, mi problema.

-"Bien, señorita… hm… ¿Usted?"- salté un poco cuando una mano tocó mi hombro. Giré la cabeza para encontrarme al ceñudo profesor Yamasaki-"Al fondo"-repitió con exasperación.

Me sonrojé de al menos cinco tonos diferentes de rojo y asentí con fuerza. Caminé rápidamente hasta el fondo del salón ignorando las risas tontas de mis compañeros. Localicé a Li Shaoran que desvió la mirada cuando le gruñí ¿No pudo tener la delicadeza de decirme que era la única idiota parada en medio del salón?

Ah, qué hombre más insufrible.

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Shaoran POV

Era graciosa.

Es lo único que diré.

Incluso me invitó a tomar un helado.

Yamasaki comenzó a decir instrucciones de lo que haríamos a continuación. Uno de cada grupo se pondría la bufanda en los ojos y el otro lo guiaría por todo el salón ¿Confiar en tu compañero? No lo creo. Así que le di la bufanda a la niña rara y le indique que se la pusiera, me vio enfadada pero con un encogimiento de hombros se la colocó.

-"Bien... ahora. Tomen de la mano a su compañero y guíenlo a través del salón"- todos comenzaron a hacer lo que el profesor indicó. Se oían risitas, susurros y maldiciones.

-"Shaoran, haz el favor de cooperar"- dijo Yamasaki con cansancio cuando vio que no estaba haciendo nada. Suspiré viendo como la niña esa se retorcía las manos y se mordía el labio.

Maldita, maldita manía.

-"Anda niña"- dije tomándola con algo de brusquedad del brazo.

-"Soy Sa…"- la corté.

-"No me interesa"- ella cerró la boca y yo me dediqué a guiarla por el salón.

Tropezó un par de veces pero no me volteé a ver porqué. Seguía a mis compañeros, dando vueltas, en línea, hasta salimos del salón a los pasillos. Aferré el brazo de ella y la guíe más rápido. Quería acabar con esto cuánto antes, así que me apresuré para que acabáramos con esta mierda cuanto antes. El recorrido que seguían mis compañeros nos llevó hasta el jardín trasero. Maldije a mis adentros y bajé apresurado los cinco escalones para llegar a la fuente pero en el último escalón ella resbaló.

-"¡Ah!"

-"Eres torpe"-

Me preocupé un poco cuando no se levantó de inmediato. Aun tenía aferrada su muñeca así que la jalé hacía arriba pero ella no hizo nada. Agachándome la tomé por los hombros y la levanté. No pesaba mucho así que la sostuve un poco en el aire para tratar de ver su rostro pero ella tenía la cabeza gacha y la bufanda tapaba parte de él.

-"Anda"-

Cuando puse sus pies en el suelo y ella se mantuvo de pie, supuse que no se habría hecho ningún daño y seguí con el recorrido un poco más rápido para acabar con la tortura de ambos. Le di una vuelta a la fuente, pasé por unos arbustos y entre por la puerta del otro lado. Como había perdido a mis compañeros decidí que ese juego idiota tenía que acabar.

Caminé de nuevo hacía el salón y cuando llegué, sólo estaba Yamasaki. Nadie había regresado y solté un suspiro de alivio, no teniendo que convivir con esos idiotas al menos unos minutos más.

-"¿Qué tal la experiencia?"- yo me encogí de hombros y solté la muñeca de esa niña.

-"Inolvidable"- dijo la chica sarcásticamente causando que Yamasaki soltara una risita.

-"Ella me agrada"-

-"Eres al único"- respondí rodando los ojos.

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Sakura POV

Escuché como fue a sentarse, por el movimiento que hizo cuando movió las sillas. Me quité la bufanda y afortunadamente el profesor había regresado su vista al escritorio, limpié las lágrimas que no pude detener y haciendo uso de todo mi esfuerzo para no quejarme fui a sentarme al lado de él, después de dejar la bufanda en la caja.

Los demás tardaron al menos treinta minutos en regresar. Al parecer la experiencia de recorrer los pasillos a ciegas era de lo más divertido… por lo menos lo fue para ellos. El profesor Yamasaki dio algunas instrucciones más, hablamos de la experiencia, la mayoría dio sus impresiones, lo que habían sentido y como les ayudaba en el trabajo en equipos. Le preguntó a todos los que habían estado vendado si creían que la confianza ciega en un compañero de baile era fundamental a la hora de alguna presentación. A mí no me preguntó nada y yo no di mi opinión.

¿Confianza ciega?

Sólo con alguien que ames.

Al acabar la clase, Li salió a toda prisa de ahí y yo me quedé sentada en mi lugar. Por suerte era el último curso del día así que no tenía que apresurarme a otra clase. Me levanté lentamente y ahogué un sollozo cuando en mi pierna sentí como si un cuchillo me atravesara, levanté un poco mi falda e hice una mueca. Tenía un poco de sangre en mi maya.

Hum.

Tal vez, eso de ser amiga de Li Shaoran ya no era tan atractivo.

Él no era una buena persona.

Sacudí mi cabeza un poco y cuando todos abandonaron el salón, salí despacio, y con el dolor en mis piernas, por todas las veces que me pegué a lo largo de esta aventura, me di cuenta de que no llegaría a casa de Touya. Me dolía mucho.

Por mala suerte había un vidrio roto en el piso dónde caí.

Por suerte no me lo enterré y tan sólo me cortó.

Y por suerte era viernes.

Así que, sabiendo que iba a arrepentirme después, saqué mi celular y suspirando marqué el número de Daisuke. Habíamos quedado en vernos al final de las clases pero era algo que simplemente no iba a pasar.

-"¿Dónde estás, preciosa?"-

-"En mi salón"-

-"¿Te falta mucho?"-

-"Creo que hoy no me podré ir contigo, lo siento"- hice una mueca al caminar a la salida del salón.

-"¿Te encuentras bien?"-

Hmm, no sabía cómo contestar a eso.

-"Tuve un pequeño accidente, no pasa nada. Estoy bien"- me apresuré a contestar.

-"No te muevas voy para allá"-

No me dio oportunidad de decirle que no era necesario cuando me colgó el teléfono. Suspiré pesadamente y seguí mi camino por el pasillo. Las clases habían acabado y todos los pasillos estaban vacíos. Sabía que muchos regresaban en la tarde para prácticas o ensayos pero Daisuke me había dicho que eso no sería hasta dentro de dos semanas que empezaran las prácticas y las puestas en escena.

Sería algo digno de ver que la escuela nunca se vaciara.

Daisuke no tardó en aparecer al final del pasillo y se acercó corriendo con cara preocupada.

-"¿Qué te pasó? ¿Estás herida? ¿Qué te duele?"-

Sonreí con ternura por su preocupación y moví la mano para restarle importancia.

-"Es sólo un pequeño raspón"- di un paso y me quejé de dolor.

Él se acuclilló y levantó mi falda. Los colores se subieron a mi rostro y de no haber sido por la cara de consternación que tenía lo hubiera pateado con mi pierna buena. Di no a la violencia, pero mi hermano siempre me ha dicho que sólo cuando yo dé autorización alguien puede levantar mi falda. Era una lección que había aprendido hace mucho y Touya se empeñaba en recordármela. Aunque también me recordaba que lo mejor sería que a nadie le diera permiso hasta mínimo los treinta.

Solté una risita.

Eso era absurdo.

Hice una mueca

-"¡Tienes que ver a un médico! ¡Eso se ve horrible!"-

Torcí la boca porque era algo que no quería hacer porque ir a ver a un médico significaría ir a ver a Touya, dado que no conocía a ningún otro y no tenía dinero para pagarle a otro. Pero sabía que en cuanto le llamé a Daisuke para cancelar nuestra cita a la tienda de helados, era exactamente lo que iba a hacer.

-"Te llevo"-

Daisuke me tomó en brazos y con algo de esfuerzo caminó hasta la salida. No oyó ninguna de mis protestas o quejas. Él se veía agitado cuando llegamos a la calle y afortunadamente un taxi se detuvo no lejos de ahí. Insistió en acompañarme y yo negué varias veces ¿Acaso quería hacer enojar más a Touya llevando a Daisuke? Nah.

-"De verdad, estaré bien. Sólo déjame ir sola, será mejor así"-

Me costó un poco convencerlo pero era algo en que no iba a dar mi brazo a torcer. No quería más gritos de los que ya iba a recibir por llegar al hospital y por el estado en el que llegaba. El hospital donde trabajaba Touya estaba un poco lejos de la Academia, me quejé un poco cuando pagué el taxi, pero sabía que no lo hubiera conseguido en autobús.

Ante mi se alzaba ese gran edificio blanco.

Qué empiece el drama.

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-"¡Carajo, Sakura! ¡¿Cómo demonios te hiciste esto?!"- hice una mueca cuando aplicó más alcohol a mi rodilla.

-"Fue un accidente"- murmuré conteniendo las lágrimas.

-"¿¡Un accidente!?"-

-"Si"- él me miró con sus ojos de águila que suele poner y yo me encogí más-"¡No iba andar cayéndome sobre vidrios por diversión, Touya!"- él no dijo nada y sólo refunfuñó.

De acuerdo, de acuerdo, no había sido un accidente. Pero no le diría: ¿Sabes? Hay este chico que he estado persiguiendo desde hace semanas… no, no es lo que crees. Él es gay, así que no tienes que preocuparte… sólo quería ser su amiga, porque me parecía muy solitario. Ya sé, ya sé. Él ya tiene su amiga, pero ya sabes lo terca que soy ¿No? Así… que… bueno quería ser su amiga, pero ya no. Creo, creo…

Que no vale la pena.

Touya siguió refunfuñando todo el rato que curó mis rodillas y una parte de mi muslo. Diciendo cosas sobre los monstruos y no sé qué más. Pero sabía que no le gustaba verme herida, sólo por eso no dije nada. Además no quería pelearme con él, ya había sido suficiente el grito que se oyó por todo el hospital cuando lo vocearon en cuanto llegué: Doctor Kinomoto, Doctor Kinomoto, se le solicita en urgencias. Su hermana acaba de ser ingresada a urgencias. Doctor Kinomoto.

Maldita enfermera estúpida ¡No había ingresado a urgencias! Sólo había entrado por ahí al hospital y fue ahí que pregunté por mi hermano. Nada más.

Touya no tardó en aparecerse por las puertas y cuando me vio ahí sentada me sacudió como saco de papas gritándome, no preguntándome, qué demonios hacía en el hospital y cómo se me ocurría ingresar a urgencias sino tenía ninguna urgencia. Ah, Touya.

Antes de decirle qué era lo que me aquejaba, señalé a la enfermera diciendo que ni siquiera me dejo terminar de explicarle, que en cuanto había oído el nombre de Kinomoto, se había puesto a llamarlo como loca.

-"Deberías de informar a las autoridades"- aconsejé.

Después de que Touya me sacudiera dos veces más le dije lo más casualmente que podía que tenía un corte algo feo en la pierna. De nuevo me gritó exigiendo saber por qué mierda no le había dicho que sí estaba herida.

Mi error.

Debí de haberle dicho de inmediato que estaba herida pero sin armar jaleo. Nunca podré entender a Touya.

En fin.

Touya me dio unos antibióticos y me mandó a esperarlo a su oficina, aún le quedaban dos horas para salir pero no quería que me fuera sola ni que está noche estuviera sola, y bueno, yo tampoco quería irme sola, ni estar sola. Así que recorrí tres pasillos hasta dar con la oficina de mi hermano, que era muy, muy pequeña. Daba gracia imaginar a un hombre tan grande como Touya aquí sentado.

Me dirigí a su escritorio, para sentarme y me acomodé.

E inmediatamente todos mis pensamientos se concentraron en Li ¿Cómo fue posible que me hiriera tanto? Sólo era una actividad, sino la quería hacer, hubiera sido mejor que lo dijera ¿Por qué sería tan mala persona?

¿Quién le hizo tanto daño para que no le importe nadie más?

Suspiré.

Creo que después de todo… nunca sería su amiga.

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Notas de la Autora:

No me maten, ya sé que soy una terrible persona y una insensible por no actulizar antes, pero… bueno, realmente ninguna excusa es buena. No he tenido tiempo de contestar sus mensajes, pero quiero que sepan que esos hacen mi día. Gracias por mandarlos.

Espero no tardarme para el próximo, ya que me he dicho a mi misma que si no escribo al menos dos páginas diarias no tendré mi ración diaria de chocolate. Créanme es un buen incentivo.

Muchas gracias por leer mis locuras y hasta la próxima.

Kary.