Autor: peter-pan-equals-luv

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para isabel2011, iShippCrissColfer, Amyxs41, dia-AVGYV, adriana11, IrmaDCazula y DommyStefh, y a todos los que se toman el tiempo para leer.

Capítulo IV.

No fue hasta que vio a Sophie bostezar alrededor, con su boca llena de papas fritas, que Blaine cortó la conversación. "Uh-oh, tiempo para que alguien tome una siesta".

Sophie sacudió su cabeza furiosamente pero permitió que Blaine desechara las cortezas de su sándwich y algunas papas fritas que dejó en su plato dentro de un recipiente vacío. Se volvió para encontrar a Kurt bostezando también, parpadeando adormilado. "Oh no, tú también", bromeó, despejando la mesa de café.

Kurt sacudió la cabeza. "Sólo un poco agotado emocionalmente, estaré bien una vez que consiga levantarme y moverme un poco".

Blaine asintió con simpatía, hurgando en la pañalera y sacando las toallitas húmedas. Hizo un trabajo rápido de limpieza en las manos y en la cara de Sophie, sonriendo suavemente mientras ella bostezaba de nuevo. Una vez que terminó, dio un paso atrás.

"Muy bien, señorita Sophie, dile adiós a Dada para que podamos ir a casa".

Sophie sacudió su cabeza furiosamente y se levantó, corriendo hacia su padre y aferrándose a él. "No byebye, dada".

"Lo siento, cariño, pero tienes que ir con Blaine. Dada necesita trabajar", le dijo con dulzura Kurt, permitiéndole aferrarse mientras él la mecía lentamente. "Puedes ir a casa y tomar una siesta y cuando te despiertes, puedes jugar con Blaine, ¿de acuerdo?"

"Oh-tay", suspiró Sophie. Kurt se puso de pie, esperando a que Blaine tuviera la pañalera ajustada antes de entregarle a Sophie, haciendo una pausa para darle un beso y recorrer una mano suavemente por su espalda.

"Te amo".

"Amooo".

Blaine asentía hacia él, escuchando mientras Kurt comenzaba a darle las gracias por traerla y le decía a qué hora pensaba que iba a estar en casa y sólo balbuceaba, básicamente. Una vez que llegaron a la salida, Kurt besó la cabeza de Sophie una vez más y se despidió de Blaine.

Mientras caminaba de regreso a su oficina, asintiendo a Leigh cuando pasaba, pensó en Blaine y cómo, tal vez, si es que se hubieran conocido en otro momento o en otro lugar, tal vez algo podría haber ocurrido entre ellos. Le preocupaba un poco cómo se sentía atraído hacia el otro hombre, ya que técnicamente era su empleado, pero nunca actuaría al respecto, así que no había nada de malo en mirar, ¿verdad?

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El camino de regreso hasta el apartamento tardó un poco más que el camino hasta la oficina, ya que la gente había inundado las aceras, se precipitaban al punto de obtener su comida y regresar a trabajar tan pronto como fuera posible. La mayoría de la gente trataba de evitar empujar a Blaine cuando vieron a la niña dormida en sus brazos, pero a algunos no parecía importarles y en el momento en que llegó al apartamento, Blaine estaba completamente molesto y muy agradecido de que Sophie siguiera dormida.

Le tomó cuidadosas maniobras, pero Blaine fue capaz de conseguir recostar a Sophie sin perturbarla con la pañalera. Lo consiguió y luego suavemente le quitó su abrigo y los zapatos, colocando los zapatos de nuevo en el armario y agarrando el abrigo y el bolso. Vio un destello de luz atrapado en el cristal del marco del cuadro por encima de la cama y tomó un minuto para estudiar la imagen. El hombre era definitivamente Kurt, unos años más joven y más ligero, no como el hombre que aparentaba cargar con el peso del mundo sobre sus hombros.

La mujer parada frente a él, unos cuantos centímetros más pequeña por lo que su cabeza estaba nivelada con la boca de Kurt. Tenía el pelo rubio blanco, cortado a la altura de la nuca y unos impresionantes ojos verdes. Ambos estaban vestidos con pantalones negros y camisas blancas, aunque la suya fluía libremente alrededor de su protuberante vientre y Kurt estaba escondido bajo un chaleco liso negro. Sus brazos se envolvían alrededor de su estómago, las manos de Kurt descansando sobre las de ella mientras sonreían a la cámara.

¿Quién era ella?

Silenciosamente cerrando la puerta detrás de él, Blaine regresó a la puerta del frente, colocando el bolso en la repisa inferior de la mesa y colgando ambos abrigos.

Y entonces no había nada que hacer.

Blaine suspiró, mirando alrededor de la sala de estar y realmente tomando en cuenta todo lo que no había notado antes. Había unas cuantas fotos de Sophie con Kurt y diversas con otras personas que él supuso eran miembros de la familia encima de los estantes y mesas, pero no pudo encontrar ninguna de la mujer de la foto sobre la cama de Sophie.

Obviamente era la madre de Sophie, el parecido era marcado, pero era la única foto en el apartamento. ¿Qué había sucedido?

Su teléfono zumbando en el bolsillo lo hizo saltar, sacándolo de su trance. Se apresuró a sacarlo y respondió tan pronto como vio el nombre de Kurt en la pantalla. "¿Hola?"

"Oye, Blaine, tengo un pequeño favor que pedirte".

"Cualquier cosa, ¿qué necesitas?"

"¿Quieres ir a mi habitación y mirar en mi mesita de noche? No puedo encontrar mi memoria USB y la necesito".

"Por supuesto". Blaine comenzó a caminar hacia la habitación de Kurt. "Sólo un segundo". Podía oír a Kurt moverse en silencio, claramente preocupado por la falta de su memoria USB. Blaine empujó abriendo la puerta y echando un vistazo en la habitación. No había nada en ambos lados de la cama perfectamente hecha para indicar qué lado era el de Kurt. "Bueno, estoy en tu habitación. Um, ¿dónde se supone que debo buscar?"

"El lado derecho de la cama", le dijo Kurt. Se dirigió a un lado de la cama grande, deteniéndose frente a la mesita de noche.

"Está bien, no veo nada aquí". Nada, excepto una foto de Kurt, Rachel y la mujer rubia de la foto en la habitación de Sophie, de pie afuera de lo que parecía ser el zoológico. Se tomó un momento para estudiarla, mientras que Kurt resopló.

"¿Puedes abrir el primer cajón? Tal vez cayó allí", dijo Kurt, irritado. "¿Dónde está esa estúpida me-"

"¡Oh, aquí está!", Blaine exclamó, recogiendo el pequeño objeto de color blanco. "Se cayó al suelo entre la mesita de noche y la cama".

"Oh, gracias a dios", dijo Kurt, con un suspiro de alivio. "Está bien, voy a enviar a un mensajero por allá. Simplemente toma un sobre del mostrador por la mesa de la cocina, ponla allí y escribe mi nombre, yo lo apreciaré mucho".

"Claro, claro".

"¡Genial! Alguien estará allí en cinco minutos. ¡Muchas gracias, Blaine!"

"Claro, no hay problema". Colgaron el teléfono y Blaine comenzó a abrirse camino fuera de la habitación cuando algo llamó su atención. En la esquina de la habitación había un conjunto de estanterías, cada una alardeaba varios marcos de fotos más. Sus ojos se movían alrededor y, sintiéndose un poco como si estuviera en una mala película de espías, se acercó a mirar.

La primera era de Kurt y Rachel en un pequeño apartamento, lleno de cajas a su alrededor mientras sus brazos rodeaban la cintura del otro. Había varias de ellos y, finalmente, de la mujer rubia en el mismo apartamento, y luego en diversos lugares diferentes. Fotos después de algunos de los espectáculos de Rachel y una de la mujer rubia y Kurt sosteniendo lo que parecía el primer número de What's Next. En un extremo había algunas de un muy joven Kurt, por lo que Blaine supuso que eran de la escuela secundaria, cuando aún tenía su cara aniñada, con las mejillas ligeramente rojas. Y fue entonces cuando Blaine lo vio. Kurt, en un equipo de porristas, sus mejillas enrojecidas y una multitud detrás de él. Blaine sólo podía adivinar que fue durante una de sus actuaciones, con el pelo perfectamente peinado, aunque el sudor brillaba en su rostro.

Blaine reaccionó cuando se dio cuenta de que había estado mirando fijamente la imagen y se obligó a salir de la habitación y se apresuró hacia el escritorio. Los sobres fueron fáciles de encontrar y rápidamente garabateó Kurt Hummel en la parte delantera antes de colocar la memoria y sellarlo. Hubo un ligero golpe en la puerta y Blaine se apresuró a abrirla, para que los golpes no despertaran a Sophie. La entrega del sobre para el mensajero fue fácil, el muchacho reconoció que sabía dónde dejarlo y le aseguró a Blaine el paquete no se dañaría.

El siguiente par de horas consistieron en Blaine tratando de bloquear la imagen de Kurt, sudoroso y con ese ajustado, rojo y blanco, traje de porrista. Se sintió agradecido cuando Sophie finalmente se despertó y se mantuvieron ocupados picando un poco de queso y galletas saladas.

Una vez que limpiaron su desastre (Sophie riendo cuando Blaine intentó equilibrar un poco de queso sobre su nariz), se acomodaron para ver otro especial del History Channel, ésta vez sobre la Atlántida. A medio programa, la puerta principal que estaba cerrada con llave se abrió. Miró la hora, notando que era mucho más temprano de lo que Kurt había dicho que estaría llegando.

El tintineo de las llaves cayendo en el tazón junto a la puerta fue seguido del sonido de la puerta del refrigerador abriéndose. Hubo una pausa y luego el sonido de pisadas y el fuerte chasquido de una lata de refresco siendo abierta.

Un hombre alto dio la vuelta en la esquina, resoplando sobre la lata de Coca-Cola. Se detuvo cuando vio a Blaine y bajó lentamente su bebida. Tragó saliva, frunciendo las cejas. "¿Quién eres tú?", preguntó con desconfianza.

Blaine se levantó y se acercó a él, con una encantadora sonrisa en su rostro y su mano extendida. "Hola, soy Blaine, la niñera de Sophie. ¿Puedo preguntar quién es usted?"

El hombre fue interrumpido por un grito de Sophie, que se lanzó sobre él, chocando con sus piernas mientras ella gritaba, "¡-ío Finn!"

El hombre, Finn, Blaine adivinando, sonrió, inclinándose para recoger a Sophie en un brazo, teniendo cuidado de no volcarle la lata encima. "¡Hey, Sophie!", sopló una pedorreta contra su mejilla y cuello. Sophie se rió, empujando su cara mientras ella tiraba su cabeza hacia atrás.

Finn se apartó, sin dejar de sonreír ampliamente. "¿Así que tú eres la niñera? Lo siento, amigo, me olvidé un poco de ti. Soy Finn, el hermano de Kurt". Finalmente, estrechó la mano de Blaine. "Nunca he conocido a un chico niñera antes, eso es muy bueno".

Blaine sonrió. "Bueno, no creo que haya muchos de nosotros, así que tiene sentido".

Conversaron durante unos momentos hasta que Finn dijo: "Tú sabes, fue mi idea el conseguir una niñera".

"¿Ah, sí?"

Finn asintió. "Sí, Kurt está siempre tan ocupado y estaba tan sobrecargado de trabajo con todo lo de la revista y esas cosas. Mi esposa, Jen, pensó que era una buena idea también". Él frunció el ceño. "Kurt lo ha tenido bastante difícil estos últimos años, lo de tener que criar a Sophie solo y obtener la revista de nuevo después -" Se interrumpió, mirando a Blaine. "Después de todo lo que pasó", terminó débilmente.

Blaine asintió, sin presionar sobre el tema pero ardiendo de curiosidad. "Sí, me di cuenta la primera vez que lo conocí que estaba bajo mucho estrés".

Finn asintió, obviamente aliviado de que Blaine, aparentemente, no había notado su casi tropiezo. "¿Así que te gusta la música, entonces? Quiero decir, si fuiste a Julliard, supongo que sí, pero, ya sabes". Se encogió de hombros.

"Oh, sí, me encanta cantar y tocar el piano. En realidad, Kurt me pidió que participara en un evento para él, si no puede encontrar a alguien para sustituir a Rachel".

"¿Rachel?" Las cejas de Finn se fruncieron. "¿Qué pasó con Rachel?"

Blaine se mordió el labio, mentalmente golpeando su cabeza. "Uh, no estoy seguro..." Se interrumpió mientras Finn se echaba hacia atrás, hurgando en sus bolsillos y sacaba las manos vacías.

"Mierda, mierda, ¿dónde me- Ah, aquí está!" Finn sacó un teléfono del bolsillo y verificó los mensajes, diciendo palabrotas al escuchar un mensaje de voz. "Maldita sea, tengo que irme". Besó la cabeza de Sophie y se levantó, Blaine siguiéndolo por la habitación. Él le tendió la mano. "Fue bueno conocerte, Blaine. Te estaré viendo por ahí. Suelo venir después de salir del trabajo a robar una lata de refresco. Jen no me deja tenerlos en casa", añadió con un guiño.

Blaine se echó a reír. "Tu secreto está a salvo conmigo". Golpearon los puños y Finn se fue, con los ojos fijos en su teléfono mientras fruncía el ceño.

Menos de cinco minutos después de que Finn se fuera, la puerta se abrió de nuevo y una anciana dio la vuelta en la esquina. "¡Hola, Sophie! Y tú debes ser Blaine". Ella agitó su mano cuando él quiso ponerse de pie. "Kurt me habló de ti. Soy Angie, la cocinera".

"Oh, sí, Kurt dijo que iba a venir". Blaine se puso en pie de todos modos, ofreciendo su mano, que Angie estrechó, claramente divertida. "Es, uh, ¿hay algo en lo que necesite ayuda?"

Angie se echó a reír, sacudiendo la cabeza. "No, querido muchacho, sé dónde está todo, no te preocupes". Se arrodilló junto a Sophie, que sonrió hacia ella y levantó un juguete. "¡Oh, wow, eso es tan bonito!" exclamó, recogiendo el juguete y examinándolo por un momento antes de devolverlo. "¿Qué más tienes?"

Blaine las observó jugar juntas durante un par de minutos antes de que Angie se levantara, acariciando la cabeza de Sophie. "Muy bien, cariño, tengo que comenzar a cocinar antes de que tu papá llegue a casa". Ella le dirigió una sonrisa a Blaine mientras caminaba hacia la cocina. Sophie se perdía detrás de ella y Blaine cerraba la marcha. "¿Qué, todos vamos a cocinar esta noche?" Angie se echó a reír.

Blaine se encogió de hombros. "Podemos ayudar si quiere".

Angie lo miró fijamente durante un momento antes de encogerse de hombros. "¿Tu cocinas?"

Blaine asintió, "A veces lo hago".

"Bueno, puedes ayudar con el postre entonces".

Angie abrió la nevera y sacó un pollo entero, poniéndolo en el fregadero y lavándose las manos antes de tomar un paño de limpieza y secar el estante rápidamente. "Muy bien, ¿qué tal si ustedes toman cuatro dientes de ajo y una cebolla de la despensa para comenzar con esto?", dirigió Angie. Ella desgarró el envoltorio del pollo y comenzó a enjuagarlo mientras Blaine hacía lo que le dijo. Le entregó a Sophie el ajo, riendo cuando ella lo olió e hizo una mueca, y pusieron su botín en el mostrador.

"Gracias". Ella puso el pollo, ahora lavado, en una olla que Blaine ni siquiera había visto que fuera sacada. Ella se lavó y secó las manos cuidadosamente antes de excavar en un gabinete y extraer varias especias. Lo dirigió en la forma en que la cebolla y el ajo debían ser picados, mientras que frotaba aceite de oliva y las especias sobre el pollo y contaba su historia de vida para él.

"Bueno, estoy tan contenta de que Kurt ha encontrado a alguien para que lo ayude", dijo Angie mientras rellenaba con el ajo y la cebolla la cavidad del pollo. "Sé amable y corta el limón por la mitad, por favor, Blaine".

Él hizo lo que le mandó, agachando la cabeza por la esquina para ver a Sophie, quien había abandonado su aventura de cocina en favor de sus juguetes. "¿Él ha estado por su propia cuenta?"

La cara de Angie se entristeció. "Sí, por algunos años. Incluso antes de que todo lo que pasó con la madre de Sophie...". Ella sacudió la cabeza, sus labios fruncidos, mientras parpadeaba para contener las lágrimas. "Lo siento, yo no debería hablar de ello. Olvida lo que dije."

Blaine asintió, aunque por dentro estaba ardiendo de curiosidad, una vez más. ¿Quién era la madre de Sophie y por qué se guardaba como un secreto? "¿Así que esta es su receta?" Blaine preguntó mientras ella exprimía violentamente las dos mitades del limón sobre el pollo.

"Sí de hecho, una vieja receta de familia. Es una de las favoritas de Kurt, junto con el pastel de frutas que vamos a hacer". Metió una de las mitades de limón en el pollo, deteniendo eficazmente todo el ajo y la cebolla que caían. "Sé tan amable de poner esto en el horno por mí, ¿quieres?", preguntó ella, colocando su brazo contra el grifo antes de colocar su mano debajo del dispensador de jabón. Blaine puso la olla en el horno y ajustó el temporizador con diez minutos mientras ella se lavaba las manos, y le entregó una toalla cuando ella terminó. Una vez más, siguió sus indicaciones, impresionándola con su trabajo mientras que intercambiaban historias para hornear y él le sonsacaba a ella la historia de su vida.

Cuando Kurt llegó a casa justo antes de las siete, los dos estaban haciendo chistes y bromas como viejos amigos. Se puso de pie en la puerta mientras Angie le dijo que los bizcochos estarían listos en diez minutos. Él asintió con la cabeza, mirando mientras ella y Blaine se movían alrededor del otro con soltura y se maravilló una vez más de lo bien que este hombre se había aclimatado a, bueno, todo en la vida de Kurt. Sus pensamientos volvieron a esa mañana en su oficina...

Pero, no, no podía permitirse el lujo de pensar de esa manera.

"- muy bien, cariño. Ah, y hemos hecho un pastel de frutas para ti. Anoté la temperatura y el tiempo que tiene que estar ahí en el tablero de borrar. Si lo pones en la derecha después de que los bizcochos salgan, deberá estar listo para la hora del postre", dijo Angie mientras se encogía de hombros en su abrigo. Kurt asintió con la cabeza mientras sus perspicaces ojos se lanzaron de nuevo a donde Blaine estaba lavando los platos. "Es un guardián, aquél", añadió con un guiño.

Kurt rodó los ojos, abriendo la puerta para dejarla salir. "Gracias por la cena, Angie", dijo.

"Oh, ya sabes que no hay problema". Se detuvo junto a la puerta, ahuecando su rostro con una desgastada mano. "Sabes que te quiero, Kurtsie, y quiero que seas feliz".

Kurt asintió con la cabeza, respirando su olor reconfortantemente familiar. Ella lanzó una mirada significativa a la puerta antes de darle palmaditas en la mejilla y salir. Rodando sus ojos, porque a veces simplemente él no entendía a Angie, se introdujo de nuevo en el apartamento. Blaine ya no estaba en la cocina y echar un vistazo alrededor de la esquina le demostró que la sala estaba igualmente vacía. Una risita aguda, seguida de una exclamación baja, llegó desde el pasillo. Kurt se inclinó contra el marco de la puerta de Sophie y vio como Sophie se puso una manta sobre la cabeza, riendo mientras Blaine 'la buscaba'. Ella entonces arrancó la manta, riendo cuando Blaine pretendía saltar por la sorpresa.

Esperó hasta que Sophie se puso la manta sobre la cabeza antes de decir: "Oh, no, ¿a dónde ha ido mi bebé?"

Blaine se volvió a sonreírle y por un momento, Kurt se vio envuelto en sus profundidades color avellana, brillando con picardía y risa. Entonces Sophie fue a chocar con sus piernas, gritando, "¡Dadadadadadada!" mientras ella jalaba de sus pantalones.

Kurt se rió, sin molestarse en reprenderla mientras la tomaba hacia arriba, asfixiándola con sus besos mientras la abrazaba con fuerza. "Oh, te extrañé, bebita, ¿me has echado de menos?"

Sophie asintió, apretando sus brazos alrededor de su cuello. "¡Dada, Bane –ugó mi!"

"Oh, ¿lo hizo? ¿Sabías que ustedes dos tienen un montón de diversión?" Kurt se rió mientras Sophie asintió con seriedad. "¿Quieres que Blaine vuelva y jueguen mañana?" Cuando Sophie asintió de nuevo, sus grandes ojos con emoción, él la sentó. "¿Por qué no le preguntas a él si quiere?"

Sophie se acercó a donde Blaine estaba recogiendo los juguetes y tiró de su manga. "Bane", susurró.

"¿Sí, señorita Sophie?" susurró de vuelta, agachándose a su nivel. Kurt obligó a sus ojos a apartar la vista de la forma en que el trasero de Blaine se veía en esos pantalones.

"¿Tú jugas manana?"

"¡Por supuesto que lo haré, si me aceptas, señorita Sophie".

Sophie asintió con entusiasmo y Blaine sonrió, tomándola en sus brazos. "Bueno entonces, señorita Sophie, ¡es una cita!". Le hizo cosquillas mientras la llevaba de vuelta a su padre.

"No estoy seguro de aprobarlo", bromeó Kurt, tomando a Sophie de él y frotando su nariz contra su mejilla.

"Oh, no, señorita Sophie, Dada no lo aprueba", exclamó Blaine, con una mano en el corazón dramáticamente a medida que Sophie se reía de su teatro. "Esto debe significar que somos como el pobre Romeo y Julieta. Ay, ¿qué luz a través de aquella ventana se rompe? ¡Es el este y la señorita Sophie es el sol!"

"Bueno, espero que esto tenga un final menos trágico", sonrió Kurt.

"De hecho", asintió Blaine seriamente. "Soy demasiado lindo para morir". Se inclinó hacia adelante, presionando un beso en la mejilla de Sophie y llenando la nariz de Kurt con el embriagador aroma de colonia y Blaine. Reprimió un estremecimiento, sonriendo cálidamente a Blaine cuando él se apartó. "Te veré en la mañana, señorita Sophie".

"¿Quieres quedarte a cenar?" Las palabras salieron volando de la boca de Kurt antes de que él debidamente registrara lo que estaba diciendo. Se sonrojó ligeramente cuando Blaine negó con la cabeza.

"No, gracias", dijo amablemente. "Se supone que debo ir a cenar con un amigo".

Kurt asintió en entendimiento. "Por supuesto, yo debería haber - Bueno, no vamos a detenerte", dijo alegremente, pisando a un lado para que Blaine pudiera pasar y trató de no respirar demasiado hondo. Siguió detrás de Blaine, arrullando a Sophie y sentándola en su silla alta mientras Blaine le sacó los zapatos y se ponía el abrigo.

Justamente estaba despidiéndose de ellos cuando el temporizador se disparó y Kurt se apresuró a revisar los bizcochos. Se obligó a alejarse mientras Kurt se inclinaba sobre el horno abierto, sus pantalones extendiéndose con fuerza por encima de su perfecto trasero.

Detente en este mismo instante, se susurró a sí mismo, cerrando la puerta detrás de él y corriendo hacia el ascensor. Se reprendió por su estupidez todo el camino y en las calles. La mitad de su mente enfocada en el corto camino a su casa mientras que la otra se preguntaba cómo es que había mentido acerca de una cena con un amigo. No es que no tuviera amigos, era un tipo muy popular, pero no había hecho planes con nadie. Sin embargo la idea de pasar más tiempo con Kurt lo ponía nervioso de una manera que no podía explicar.

Por no hablar de la opresión que sentía en el estómago cada vez que pensaba en Kurt en el uniforme de animadoras.

¡Basta, malos pensamientos!, se regañó. NO estamos pensando en nuestro nuevo jefe de esa manera.

Suspiró, asintiendo con la cabeza a su portero mientras pasaba. Se obligó a sacar todo de su mente, eligiendo poner una caricatura tonta y buscando en su (obviamente vacía) alacena algo rápido para comer. Estaba agotado, a pesar de que Sophie había sido absolutamente un ángel. Solamente el pensar en tener que ir al supermercado lo hacía sentirse cansado y finalmente se rindió, pidiendo un poco de comida para llevar en el lugar tailandés.

Intentó ponerse cómodo en su sillón, pero sus dedos estaban picando. Incluso después de dejar Julliard, todavía tocaba al menos algún fragmento de música todos los días. Lanzó sus ojos alrededor, que se posaron iluminados sobre su violín, colocado cuidadosamente en un rincón. Se obligó a moverse, levantarse y tomar el instrumento de su estuche.

En el momento en que se sentó arqueando las cuerdas, todo se sentía bien. Su cansancio se había ido y estaba contento de tocar pequeños fragmentos de varias piezas antes de decidirse por La Bella Durmiente de Tchaikovsky. Dejó que la suave melodía se reprodujera sobre él hasta que se transformó en otra cosa. Pensó en Sophie, la forma en que su nariz se arrugaba cuando se reía, la forma en que apartaba su flequillo hacia atrás con una mano, el modo en el que se acurrucaba contra él mientras se quedaba dormida o cuando se despertaba.

Para cuando su comida hubo llegado, Blaine ya había compuesto varias líneas. El golpe en la puerta rompió con su ensimismamiento y se apresuró a abrir, pagó a la chica la entrega y le aseguró que el resto era su propina. Llevó su comida de nuevo a la sala de estar y se quedó mirando el papel por un momento antes de escribir Canción de Sophie en la parte superior.

Sus ojos iban y venían desde el papel hacia el programa mientras comía, pero al parecer su musa se había ido a dormir y no había más imágenes de Sophie próximas. Cuidadosamente limpió su violín y lo guardó antes de llevar los restos a la nevera. Se debatió acerca de no tomar una ducha pero el recuerdo de lo duro que estaba su cabello con todo el gel en él le hizo optar por una rápida. Se frotó su cabello liberado de sus límites y se lavó lo sombrío de Nueva York fuera de su rostro antes de que el cansancio del día regresara. Fue casi más de lo que pudo hacer al secarse y ponerse un par de pantalones de pijama, pero se obligó a hacerlo antes de meterse en la cama.

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- Labios de color rosa se arrastran a lo largo de su torso, lamiendo sus pezones mientras su espalda se arquea bajo la hábil boca -

- Largos dedos acariciando su cuello, enredándose en su cabello, tirando de él mientras inclina su cabeza para facilitar el acceso -

- Entrecortados jadeos arrancados de su garganta, está siendo follado por detrás, todo lleno y caliente y -

- Sus dedos trabajando abriendo al otro hombre, obteniendo fuertes gemidos de él mientras se burla de su próstata, chupando sus huesos de la cadera -

- Una boca caliente hundiéndose sobre su polla y chupando mientras su lengua deja rastros a lo largo de la vena, sus mejillas rojas mientras ellos se hunden y se detienen -

- Sus manos se enredan en la áspera tela roja y blanca mientras la arranca al otro hombre, dejando al descubierto su pecho perfecto, sus pezones rosados pidiendo atención -

- Puede probar el sudor mientras se besan, puede sentir como él pasa su mano por el otro lado, haciéndole temblar, sus dientes clavándose en su labio inferior mientras lucha contra un gemido -

- Todo antes de que él sea un torbellino de ruborizada y pálida piel, y las galaxias azules y amarillas se junten y se muerde su propio labio mientras el hombre comienza a acariciarlo -

Se despertó agitado mientras su orgasmo sacudía su cuerpo. Se quedó allí durante varios minutos, tratando de recuperar el aliento y recordar el sueño. El sueño se deslizó a través de su mente como el agua que fluye en un río, demasiado rápido para que su mente consciente captara las imágenes, arrastradas más rápido de lo que podía comprender. No podía recordar la última vez que se había venido con tanta fuerza y que definitivamente no fue en un sueño; eso no le había sucedido desde que era un adolescente.

Finalmente, se dio por vencido, haciendo una mueca ante la rigidez en sus pantalones. Con cuidado se los quitó, agarrando unos pocos pañuelos de la caja en su mesita de noche que estaban reservados normalmente para la temporada de alergias, limpiando su polla y pelvis. Apenas recordó tirarlos a la basura antes de darse la vuelta y se quedarse dormido.

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N/T: Gracias por tomarte unos minutos para leer. De verdad que siento muchísimo la demora, pero mi trabajo me tiene vuelta loca (más de lo normal).