Autor: peter-pan-equals-luv

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Dany de Criss, isabel2011, Guest, DarrenCEsp, (otro) Guest, dia-AVGYV, IrmaDCazula, Kodrame SM y a todos los que se toman el tiempo para leer.

¡Ustedes son geniales, gente!

Capítulo V.

A la mañana siguiente, Blaine no podía sacudirse el sueño, aunque no podía recordarlo. Le afectó todo el camino hasta el apartamento de Kurt, imágenes que nunca podría realmente ver y ecos de placer que lo dejaban tenso. Kurt abrió la puerta segundos después de que él llamó y Blaine sintió su cara ardiendo. Se sintió horrorizado por su reacción y no tenía idea de dónde había venido pero, por suerte, Kurt pareció no darse cuenta. El día pasó como el anterior, salvo por el hecho de que Blaine y Sophie comieron el almuerzo en el departamento. Unas horas más tarde, Jessica, el ama de llaves de la que Kurt le había hablado, se presentó. Era una tranquila mujer joven, pelo oscuro y ojos oscuros. Ella suavemente se presentó a Blaine y jugó con Sophie por un par de minutos antes de iniciar la limpieza.

El jueves, Sophie y Blaine hicieron una ensalada de pasta y sorprendieron a Kurt en el trabajo con ella y, con ello, se establecieron en lo que más tarde se convertiría en su rutina. Kurt haría café extra para Blaine todas las mañanas y se quedarían de pie en silencio en la cocina, hablando en voz baja hasta que Kurt se fuera. Lunes y jueves, Blaine y Sophie caminarían a la oficina para comer con Kurt. Finn llegaría sobre cada tarde después de su clase yendo a beber su coca-cola y pasar el rato, contando historias acerca de Kurt en la escuela secundaria y en la universidad hasta que Angie se presentaba.

Fue durante una de esas visitas por la tarde, alrededor de un mes después de que Blaine empezó a cuidar de Sophie, que Finn reveló que él y Rachel casi se habían casado en la secundaria.

"Entonces, ¿qué pasó?", preguntó Blaine. Cuando Finn se limitó a mirarlo fijamente, él continuó, "¿Por qué no están ustedes dos todavía juntos?"

Finn se encogió de hombros. "Éramos demasiado jóvenes y demasiado tercos para admitir lo mal que estábamos juntos. Creo que éramos demasiado egoístas como para dejarnos ir el uno al otro porque ninguno de los dos quería estar solo. Kurt trató de decirnos que era una mala idea, pero pensamos que sólo estaba celoso", miró a Blaine. "Él nunca tuvo a nadie, en ese entonces. Era difícil para él, ser el único chico abiertamente gay en una ciudad pequeña. Queríamos que él fuera feliz, pero...", Finn se encogió de hombros otra vez. "Pero de todas formas, finalmente nos dimos cuenta de que no estaba destinado a ser cuando nos mudamos aquí a Nueva York y éramos sólo ella y yo en un apartamento". Él se rió secamente. "Las cosas son diferentes cuando tienes que ser un adulto. Pero nosotros seguimos siendo buenos amigos y yo tengo a Jen y ella tiene a Jack. Estoy preocupado por ella, sin embargo, y cómo ella está soportando lo que pasó con Leroy".

Blaine asintió en comprensión y Finn cambió de tema, diciéndole a Blaine sobre el momento en que Kurt fue la reina del baile en su último año.

La primera semana Kurt trabajó hasta tarde, regresó a casa para encontrar a Blaine tumbado en el sofá con Sophie durmiendo en su pecho, el menú de títulos del DVD con Kung Fu Panda sonando suavemente en el fondo. Su corazón dio un vuelco y ferozmente reprimió el sentimiento. Había estado luchando en contra de su tonto enamoramiento durante el mes pasado y estaba determinado a no dejarse vencer por su sensibilidad.

Pero Blaine lucía tan adorable y conmovedor con la hija de Kurt sobre su pecho, los dos viéndose tan tranquilos, que era tan jodidamente difícil.

Kurt dejó sus cosas en silencio y se acercó de puntillas. Levantando a Sophie fuera de Blaine, le hizo callar cuando comenzó a quejarse antes de colocar su cara en el hueco de su cuello. Le frotó la espalda con dulzura mientras Blaine despertaba, parpadeando hacia él.

"Shh, está bien, sólo soy yo", susurró. Blaine asintió, sentándose lentamente mientras trataba de orientarse. Kurt llevó a Sophie a su cuarto y la acomodó en su cama antes de enderezarse con un suspiro y un pinchazo en su espalda. Volvió para encontrar a Blaine estirándose, bostezando mientras trabajaba para soltarse un poco de su cuello. Sus ojos siguieron el arco suave de su espalda y la piel bronceada de su estómago en donde su camisa se había subido, sólo roto por un sendero oscuro de vello en el centro. Obligó a sus ojos a mirar a otro lado, regañando a su cerebro.

"Lo siento, ella no podía acostarse sin ti, así que decidimos ver una película en el sofá y, bueno..." Blaine se encogió de hombros con timidez, colocando sus brazos hacia abajo a los costados y estirando su camisa.

Kurt se rió un poco nervioso. "Está bien, lo entiendo. ¡Oh!", se golpeó la frente con fastidio. "Me olvidé de preguntar, ¿aún estás disponible para tocar la próxima semana?"

"¿Todavía no puedes encontrar a alguien?", Blaine le preguntó con simpatía.

Kurt suspiró. "No, y nos estamos acercando demasiado a la fecha para preguntarle a la gente. Sé que tendrías que armar una lista de canciones en poco tiempo y que no tienes mucho tiempo para practicar, pero si todavía estás dispuesto a, te pagaría tanto como le iba a pagar Rachel. Y -".

Blaine hizo un gesto con la mano, cortando el divagar de Kurt. "Está bien, no me importa. De hecho, me sé varias piezas de memoria y si me permites traer mi violín por aquí, puedo practicar durante el día".

"Gracias, ¡sería genial! Muchas gracias, no puedo decir lo mucho que significa para mí".

Blaine sólo le sonrió antes de mirar su teléfono. "Bueno, es mejor que me vaya".

Kurt asintió, sus ojos se movieron con aire de culpabilidad. "¿Quieres que llame a un taxi para que no tengas que caminar?"

Blaine negó con la cabeza. "No, gracias, no vivo tan lejos de aquí".

Kurt lo siguió hasta la puerta, retorciéndose las manos ligeramente. "¿Estás seguro?"

"Sí, Kurt, te prometo que voy a estar bien", se rió Blaine suavemente.

"Por lo menos envíame un mensaje cuando llegues a casa, ¿de acuerdo?". Ante el asentimiento de Blaine, Kurt le permitió salir y mantuvo su teléfono junto a él hasta que llegó un mensaje.

A salvo en casa. Deja de preocuparte y duerme un poco :)

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Sophie, frecuentemente, bajaba sus juguetes para verlo tocar el violín y pronto él estaba nombrando las partes y mostrándole cómo sostener el arco, permitiéndole tirar de él a través de las cuerdas mientras ella reía. Kurt tenía la esperanza de llegar a casa para encontrar a Blaine practicando (que sabía que tenía que ser bueno; él había entrado en Julliard, después de todo), pero aún tenía que escucharlo.

El viernes, la noche antes de la función, Kurt entró silenciosamente en su apartamento. Cada noche de la semana pasada, había llegado a casa para encontrar a Blaine y Sophie tumbados en el sofá, la TV sonando en el fondo mientras ellos dormían. Él había conseguido un par de fotos la segunda noche porque la imagen era demasiado linda.

Esta noche, sin embargo, entró para encontrar a Blaine rebotando a Sophie ligeramente mientras se paseaba por la sala. Su cabeza estaba descansando sobre su hombro, sus ojos cayendo mientras luchaba contra el sueño. Y entonces Kurt se dio cuenta de que Blaine estaba cantando.

Nadando no llegas muy lejos

Las piernas son necesarias para saltar, bailar

Pasear a lo largo de una - ¿cuál es la palabra? Calle

Ahí arriba donde ellos caminan, ahí arriba donde ellos corren

Ahí arriba donde ellos están todo el día en el sol

Paseando libremente

Quisiera ser parte de ese mundo (1)

Su voz es mágica, Kurt pensó. Permaneció quieto mientras Blaine comenzó a cantar Un Mundo Nuevo y los ojos de Sophie se cerraron, la amplia mano de Blaine frotando suaves círculos en su espalda. Aguardó hasta que Blaine lo notó en la esquina, levantando su mano ligeramente de su espalda en señal de saludo. Kurt hizo un movimiento como si fuera a tomarla, pero Blaine negó con la cabeza, indicándole que esperara. Terminó la canción, todavía paseando despacio, antes de entregársela dormida. Sophie se removió por un momento antes de acomodarse mientras Kurt se la llevaba a su habitación. Cuando volvió a salir, Blaine estaba esperando por él.

"Ella simplemente no se quedaba dormida esta noche", se rió Blaine humildemente.

Kurt sonrió con cansancio. "Sí, por desgracia, tiene noches como esa". Vaciló por un momento. "Tu voz es increíble, por cierto". No podía estar seguro, pero creyó que Blaine se sonrojaba.

"Oh, uh, gracias, eso es, uh-". Él se aclaró la garganta y se puso recto, pasando una mano por su cabello y haciendo una mueca cuando se rajó por tanto gel. "Así que he trabajado en mi lista de canciones y todo, si quieres una copia".

"Sí, por favor", dijo Kurt, tomando el papel que Blaine le ofreció y mirándolo de vuelta. Él frunció el ceño. "Algunos de ellos-"

"Lo sé, lo sé," Blaine lo interrumpió. "Voy a tocar algunas en el violín y algunas en el piano". Él sonrió con tanta intensidad, que Kurt estaba seguro de que la habitación se iluminaba un poco. "Sólo confía en mí, Kurt".

"Confío en ti con mi hija, no hay mucho que no te confiaría", bromeó Kurt. "Si dices que puedes hacer esta lista de canciones, entonces te creo".

"¡Genial! Está bien, te veré mañana. Seis y media, ¿correcto?", preguntó, poniéndose sus zapatos y el abrigo.

"Seis y media", confirmó Kurt, manteniendo abierta la puerta para Blaine.

"Nos vemos entonces", trinó, agitado mientras subía en el ascensor.

"Adiós", suspiró Kurt cuando las puertas se cerraron, cerrando su puerta.

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Blaine entró en la sala de recepción la noche siguiente, estuche de violín en la mano. Sus ojos color avellana recorrieron la habitación hasta que vio a Kurt en la parte trasera, hablando con un hombre vestido con un traje. Se dirigía hacia ellos cuando Kurt estrechó la mano del hombre y se dio la vuelta, robando el aliento de Blaine.

Desde la parte trasera, incluso a la distancia, Blaine había sido capaz de ver el excelente corte del traje. Desde el frente, sin embargo, se podía ver todo, las líneas a medida que abrazaban a Kurt en todos los lugares correctos, la fina corbata negra sobre una apretada camisa blanca, lo ajustado de la chaqueta sobre sus anchos hombros. Su boca se secó cuando Kurt se fijó en él, ondulándose mientras se hacía camino a través de la masa de mesas que ocupaban la mitad de la habitación.

"¡Blaine, lo lograste!", Kurt le saludó alegremente.

"Por supuesto, ¿pensaste que te dejaría colgado?", Blaine bromeó.

"La idea nunca pasó por mi mente", dijo Kurt alegremente, lo que los hizo reír. "Bueno, el piano está en el escenario y hay un atril, si lo necesitas. ¿Ya comiste o-?"

Blaine negó con la cabeza. "No, una vez que dijiste que era una cena, planee comer antes. ¿Pero podría conseguir una jarra de agua y un vaso?"

"¡Oh, sí, por supuesto!". Hizo un gesto hacia uno de los meseros y le transmitió la petición de Blaine, mientras que Blaine intentaba no mirar al hombre que tenía delante. Kurt se volvió hacia él con una sonrisa antes de fruncir el ceño y acercarse. "Tu pajarita está torcida", le informó, largos dedos subiendo para ponerla derecha.

"Ahí lo tienes", dijo suavemente, levantando sus ojos para encontrarse con los de Blaine. Tragó densamente antes de dar un paso hacia atrás. "Te ves un- genial, Blaine". Logró una pequeña sonrisa mientras por el rabillo del ojo vio a personas entrar en la habitación. "Lo siento, me tengo que ir de anfitrión ahora. Déjame saber si necesitas algo".

Con eso, se fue. Blaine dejó escapar un suspiro pesado, negando con la cabeza un poco antes de dirigirse al escenario. Arregló todo como lo quería y le dio las gracias al hombre que dejó su agua en la pequeña mesa oculta fuera del escenario. Con cuidado, sacó el violín del estuche y comenzó a tocar una melodía sencilla, animada sin ser demasiado bulliciosa.

Kurt dejó escapar un tembloroso suspiro en el momento en que sintió que estaba lo suficientemente lejos de Blaine para que el otro hombre no pudiera escucharlo. No sabía por qué le había enderezado la -ya recta- pajarita de Blaine ni por qué se había colocado tan cerca de él para hacerlo. Su nariz estaba llena todavía con el aroma fuerte de Blaine, aunque se estaba diluyendo rápidamente mientras saludaba a los primeros invitados.

Concéntrate, se recordó. Ahora no es el momento para mirar amorosamente a la niñera de tu hija.

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A medida que la noche avanzaba, alternó entre el violín y el piano, cantando suavemente junto a cualquier canción que estuviera tocando en la versión con piano. Él había llamado la atención de Kurt un par de veces durante la noche mientras el otro hombre trabajaba en la habitación. Cada vez Kurt le había guiñado un ojo, sonriendo al ver a Blaine antes de que alguien acaparara su atención de nuevo.

Hacia el final de la noche, Blaine se sentó al piano una vez más, contemplando su siguiente canción. Originalmente, iba a terminar con una pieza de Chopin, pero ahora...

Se sentó con la espalda recta, con los dedos cayendo con gracia sobre las teclas mientras Blackbird comenzaba a sonar. No sabía por qué la canción de los Beatles le vino a la cabeza, pero siguió con ella, añadiendo su voz mientras sus ojos se posaron inevitablemente en Kurt.

Él estaba de pie en medio de un grupo de personas, pero sus ojos estaban fijos en Blaine, con sus labios ligeramente abiertos de asombro. Los dedos de Blaine se movían instintivamente, la repentina necesidad de componer tendido sobre él, mientras luchaba para no tropezar en la canción. Consiguió apartar los ojos de Kurt para que pudiera concentrarse en la canción, memorizando la mirada en el rostro de Kurt mientras se prometía que escribiría más tarde.

Terminó la pieza y se levantó, inclinándose con gracia y agradeciendo a sus seguidores por su atención. Con una última mirada al escenario, asegurándose de que lo tenía todo, Blaine agarró su estuche de violín y salió de la sala, con la mente llena de notas que puso en papel en el momento en que llegó a casa. La mirada en la cara de Kurt durante Blackbird, la forma arrugada de su nariz cuando se reía, la forma cuidadosa en la que hablaba cuando estaba alterado, todas estas cosas y más se tejieron en las notas que fueron fácilmente transferidas al papel.

A las tres y media de la mañana, Blaine se permitió dormir para finalmente quedar conforme, sus sueños perseguidos por la melodía y finas corbatas negras.

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Blaine miró en el reporte del clima que la primavera se acercaba y en la segunda semana de abril, pensó que el clima sería lo suficientemente bueno como para una excursión.

"Hey, Kurt, ¿me preguntaba si podía sacar a Sophie la semana que viene?", le preguntó el jueves antes de que él se dispusiera a marcharse. "El tiempo se supone que será muy agradable".

"¿Salir? Como, ¿al parque?", Kurt preguntó desde su asiento en el sofá, donde estaba asfixiando a Sophie con besos.

"Bueno, algo así. Yo quería ir al zoológico, en realidad, si eso está bien contigo". Levantó la vista para encontrar una mirada contemplativa en la cara de Kurt. Se movió nerviosamente cuando Kurt no dijo nada. "Quiero decir, si no lo es, no hay problema, pensé, ya que se supone que debe ser agradable y sin demasiado frío, que sería bueno para ella salir".

"No, está bien, sólo estaba pensando. ¿Qué día quieres ir?"

Blaine se encogió de hombros. "Estaba pensando en el martes, siempre que el informe del clima no cambie".

Kurt asintió, pensando todavía. "Sí, creo que estaría bien. He querido llevarla y no he tenido la oportunidad de hacerlo".

Blaine lucía horrorizado. "Oh, dios mío, lo siento, yo no estaba tratando de, como, usurpar su primera vez en el zoológico o algo así, no tenemos que ir".

"No, Blaine, está bien", dijo Kurt riendo, sacudiendo la cabeza. "He estado muy ocupado con el trabajo y todo que no he tenido tiempo. Ve, y llévala". Él le sonrió a Sophie, quien levantó el juguete con el que estaba jugando. "Yo sé que a ella le va a encantar".

Blaine dejó escapar un pequeño suspiro de alivio. "¡Genial! Podemos preparar un almuerzo o -"

Kurt lo interrumpió. "No, si vas al zoológico, tienes que obtener la experiencia completa y comer en la cafetería. Voy a dejar un poco de dinero". Él levantó la mano cuando Blaine comenzó a protestar. "No, voy a pagar por ello. Vas por causa de mi hija, me corresponde".

"Pero fue mi idea", contestó Blaine.

Kurt lo estabilizó con su mirada de perra infame. "No discutas".

Blaine levantó las manos con derrota simulada, pensando que podría pagar por todo y pretender que se olvidó del dinero que Kurt iba a dejar o esconderlo en algún lugar para que Kurt se lo encontrara eventualmente y sólo pensara en que lo olvidó.

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A medida que el fin de semana pasó, Blaine se ponía cada vez más entusiasmado con su próxima visita al zoológico y el martes por la mañana, prácticamente rebotaba dentro del apartamento de Kurt. Kurt se rió y le recordó que tendría que esperar a que Sophie se despertara y que el zoológico ni siquiera se abría hasta las diez.

"¿A qué hora van a salir?", Kurt preguntó, tomando un sorbo de su café.

"Creo que las nueve y media más o menos, nos da suficiente tiempo para caminar al zoológico y ser unas de las primeras personas dentro". Blaine iba a tirar una taza que fue detenida por Kurt.

"¿Estás seguro de que es una buena idea?", Kurt preguntó, mirando fijamente a Blaine, quien estaba saltando ligeramente en su lugar.

Blaine se rió. "¡Mi hiperactividad desaparecerá pronto y voy a necesitar algo para seguir el ritmo de Sophie!", él sonrió. "Estoy muy emocionado; ha sido mucho tiempo desde que he estado en el zoológico".

Kurt apuró su taza y la apartó. "Bueno, metí algo de dinero dentro de la bolsa de lado de la pañalera de Sophie, y espero que lo utilices", dio a Blaine una mirada mordaz. "¿Si pudieras, por favor, sólo enviarme un mensaje de texto cuando ustedes dos salgan?"

"Claro, no hay problema". Blaine cogió una taza y rápidamente la llenó de café, sonriendo cuando Kurt rodó los ojos. "¿Quieres que te consiga algo de la tienda de regalos?"

"No, voy a estar bien sin un animal de peluche caro que inevitablemente va a terminar en el cuarto de Sophie". Se incorporó poniendo su taza en el fregadero. "Voy a darle a Sophie su beso de despedida, vuelvo enseguida".

Él pasó junto a Blaine de una manera práctica mientras que el otro hombre andaba tomando su café. Odiaba el que tenía que trabajar hoy; no quería nada más que pasar el día en el zoológico con Sophie y Blaine. No fue hasta que se marchaba del edificio que se dio cuenta de que, con Blaine estando cuidando a Sophie durante el último par de meses, iba más o menos al día con todas las cosas que tenía que hacer y que las cosas no lo enloquecerían de nuevo hasta la próxima semana.

La primera hora en su escritorio, pensó sobre su plan, consideró los pros y los contras. Cuando Leigh apareció a las ocho, él había tomado su decisión y, a las 9:30, recibió un mensaje de Blaine.

¡Rumbo al zoológico ahora! Voy a enviarte algunas fotos :)

Kurt sonrió a su teléfono, sin levantar la vista hasta que el ascensor sonó. "Las fotografías no serán necesarias", dijo, casualmente cayendo su paso junto a Blaine cuando él se iba.

"¡Santa mierda!", Blaine gritó, saltando, con los brazos apretando alrededor de Sophie instintivamente. Ella dejó escapar un grito, con los brazos abiertos para llegar a Kurt.

"¡DADA DADA DADA DADA!", gritó ella. Kurt se rió, tomándola de Blaine.

"Hey, dulzura", susurró él. "¿Estás lista para ir al zoológico?"

"¿Tú vienes con nosotros?", Blaine balbuceó.

"¿Está bien?", dijo Kurt, levantando una delicada ceja.

"Oh, por supuesto, por supuesto, estoy sorprendido, pensé que- ¿Quieres ir sólo con Sophie? No me importa perder un día de trabajo".

Kurt sacudió la cabeza. "No, me pareció que los tres podríamos ir juntos. Será divertido".

"Oh, es-está bien", tartamudeó Blaine. Se sonrojó cuando Kurt lo miró sobre la cabeza de Sophie, una pequeña sonrisa formándose en sus labios ante la incomodidad de Blaine.

"Relájate, no es como si fuera otra entrevista".

Blaine asintió mientras se dirigían hacia el Zoológico de Central Park. Estaban casi allí cuando Kurt notó algo. "¿No trajiste su carriola?"

"No, yo pensé que podríamos conseguir una de esas cosas de carritos, ya que te empeñas en hacer la 'completa experiencia del zoológico'", sonrió Blaine.

Kurt se golpeó el pecho juguetonamente. "Bien, arroja mis palabras hacia mí. Vamos a alquilar uno de esos carritos plagados de enfermedades".

"Ah-ha, por eso me traje estos", Blaine sacó triunfal un paquete de toallitas Lysol de su bolsillo. "Yo había planeado el limpiarlo antes de poner a Sophie en él."

"Buena idea". Kurt asintió apreciativamente mientras Sophie traía su atención de nuevo hacia ella. Blaine los observó conversar, disfrutando de la mirada despreocupada en el rostro de Kurt mientras Sophie muy seriamente le contaba... algo.

El paseo hasta el zoológico pareció volar y pronto se estaban moviendo más allá de la entrada después de una discusión sobre quién pagaría la cuota de admisión. Kurt ganó al final, simplemente pasando adelante de la taquilla y pidiendo en voz alta los boletos para dos adultos y un niño, lanzando una sonrisa sobre su hombro a Blaine mientras deslizaba su tarjeta por la ranura.

"¿Dónde primero?", Kurt le preguntó mientras dejaban que el carrito se secara de su lavado antibacterial.

Blaine miró el directorio. "Bueno, ¿quieres ir al zoológico para niños de Tisch primero? Antes de que Sophie se canse, quiero decir".

"Sí, eso suena como un buen plan, ¿verdad, Sophie?", dijo Kurt, haciéndole cosquillas en su barriguita.

Se dirigieron hacia allí, Blaine colocó la pañalera de Sophie a un lado del carrito mientras Kurt llevaba a Sophie. Jugaron con las aves, acariciaron a las alpacas (2) y vieron como Sophie gateaba alrededor del caparazón de una tortuga, gritando "¡Dada!" y "¡Bane!" haciendo eco mientras trataba de llamar su atención. Saludaron, sus ojos fijos en ella mientras jugaba. Después de un rato, ellos la tomaron y se alejaron para poder ver las otras exposiciones.

Se pasearon hasta la hora del almuerzo, y luego se dirigieron al Café Dancing Crane. Una vez que se establecieron con su comida, Blaine le preguntó, "¿Por qué has venido hoy? Quiero decir, yo no me quejo, pero pensé que tenías que trabajar".

Kurt se encogió de hombros. "Yo te lo dije, que he estado esperando para traer a Sophie y esta mañana, me di cuenta de que estoy bastante atrapado en mi trabajo, lo suficiente para que yo pudiera tomarme el día libre". Miró a su alrededor, masticando lentamente. Tragó y finalizó, "Además, yo no he estado en el zoológico en tanto tiempo, creo que me lo he perdido".

Sophie no parecía muy cansada, por lo que decidieron seguir caminando hasta que empezó a bostezar. Blaine tomó foto tras foto con la cámara que Kurt había tomado prestada de su trabajo. Estaba tomando una foto de Sophie y Kurt en frente de la piscina del león marino cuando sintió un golpecito en el hombro.

"¿Te gustaría que yo tome una foto de ustedes tres?", una viejita le preguntó.

Blaine balbuceó por un momento antes de que Kurt lo llamara, "¡Vamos, Blaine, ven a tomarte una foto con nosotros!"

"¡Bane, poto, poto!", Sophie gritó, riendo.

"Está bien". Mostró a la mujer cómo funcionaba la cámara y luego corrió a ponerse al otro lado de Sophie. Ella echó un brazo alrededor de su cuello y el otro alrededor de su padre. Todos sonreían mientras ella tomaba la foto, y luego tomó otra con Kurt y Blaine haciendo caras tontas y Sophie riendo.

La señora llevó la cámara hacia ellos, arrullando por encima a Sophie mientras se quedaba colgada del cuello de Blaine. "Una familia hermosa", dijo ella, sonriendo hacia ellos antes de que se alejara, dejando a ambos hombres con la boca abierta, en demasiado estado de shock como para corregirla antes de que desapareciera entre la multitud.

Se echaron a reír torpemente, evitando los ojos del otro por el resto del viaje. Kurt envió a Blaine a su casa después de que regresaron al apartamento, insistiendo en que descansara un poco después de su larga visita al zoológico.

Esa noche, Blaine agregó más a ambas canciones de Sophie y de Kurt, como había hecho cada vez que alguno de ellos hacía algo que ardiera en su mente.

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Dos semanas más tarde, Blaine se deslizaba en sus zapatos para ir a casa cuando Kurt apareció a su lado. Le entregó algo envuelto en papel, sonriendo suavemente hacia él antes de decirle adiós y cerrar la puerta tras él. Blaine esperó hasta que llegó a su casa para abrirlo y en su interior había una foto enmarcada de ellos tres, sonriendo a la cámara en frente de la piscina de los leones marinos.

La colocó en la parte superior de su TV.

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N/T: Gracias por tomarte unos minutos para leer. Una vez más, muchísimas gracias por sus comentarios y por seguir la historia.

1. La canción que canta Blaine es "Part of your world" de La Sirenita de Disney, pueden encontrarla en youtube y cantada por Darren.

2. Las alpacas son una especie parecida a las llamas.