Autor: peter-pan-equals-luv
N/T: Este capítulo va con agradecimientos para IrmaDCazula, Dany de Criss, dia-AVGYV, Kodrame SM, Adriana11, Amyxs41, Guest, LiaAndersonHale, DarrenCEsp, shixa e Isis, y a todos los que se toman el tiempo para leer.
Capítulo VI.
N/A: Advertencia por algo de material clasificado como M en el final.
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Kurt llegó a casa la segunda semana de junio para encontrar una muy rizada cabeza de Blaine bailando alrededor de la sala de estar con Sophie, una alegre canción de niños (de Lilo y Stitch, pensó; sonaba hawaiana) tocando en voz alta. Blaine sonrió cuando lo vio, corriendo hasta él y poniéndolo en el medio de la fiesta de baile. Él se rió, recogiendo a Sophie y bailando con ella antes de que ella exigiera ser bajada, agitando su pequeño trasero mientras los dos hombres la imitaban.
Una vez que la canción terminó, Kurt apagó el televisor. "¿Qué está pasando aquí?"
"Fiesta de baile Impromptu", explicó Blaine, sonriendo y jadeando ligeramente.
"Lo he visto", Kurt se rió. "Yo estaba hablando de tu cabello y tu cambio de vestuario".
Blaine se sonrojó, recorriendo su cabello a través de sus rizos. "Bueno, tuve la brillante idea de hacer galletas después de que Sophie se levantó de su siesta. Puse a Sophie sobre el mostrador junto a la estufa para que pudiera ayudar, no te preocupes, yo estaba de pie justo en frente de ella y ella se aferró a mi camisa todo el tiempo, y cuando llegó el momento de poner la primera tanda, me incliné hacia abajo mientras la abrazaba y ella agarró un puñado de pasta y lo frotó en mi cabello".
Kurt soltó un resoplido que rápidamente intentó cubrir con una tos. Se quebró cuando volvió a mirar a Blaine, quien fruncía el ceño hacia él. "¡Lo siento, no dejo de imaginarme eso!", se quedó sin aliento.
Blaine torció los labios mientras luchaba para no sonreír. "Sí, bueno, la próxima vez, lo frotaremos sobre tu cabello".
"Como dia- ¡diablos lo harías!", Kurt sacudió la cabeza, inconscientemente dando un paso lejos de Blaine y la potencial amenaza hacia su cabello. "¿Y tu camisa?"
Blaine murmuró algo y Kurt sonrió con picardía. "¿Puedes repetir eso? No pude escucharte".
Blaine lo fulminó con la mirada. "Ella derramó jugo en ella, ¿de acuerdo? Hemos tenido mala suerte con la ropa de hoy. Soy realmente afortunado por tener esta camisa extra en mi bolsa".
"¿Y los rizos?"
"Mi cabello natural", Blaine suspiró pesadamente. "Lo mantengo hacia abajo con gel porque, como puedes ver, va a todas partes".
Kurt lo miró fijamente durante un largo momento, una mirada crítica examinándolo desde sus rizos a su camisa, hasta que Blaine se retorció bajo su mirada. "No lo sé, más bien como que este look va contigo", dijo él, extendiendo la mano para rizar su cabello.
Blaine soltó una pequeña risa. "Bueno, este es mi look descuidado, así que no estoy realmente seguro de qué decir".
"¿Qué tal, 'Kurt, gracias por el cumplido'?", dijo Kurt, sonriendo.
"Kurt, gracias por decir que me veo mejor como un vago", replicó Blaine, sacando la lengua hacia el otro hombre.
"¡Fuera de aquí!", Kurt gritó, agitando su mano dramáticamente con un movimiento para ahuyentarlo.
"Está bien, está bien". Blaine levantó las manos en señal de rendición, riendo mientras se inclinaba para besar la cabeza de Sophie. "Adiós, señorita Sophie, ¡te veré mañana!".
Ella levantó su curruca de peluche. "¡-eso bye, Bane!", exigió ella.
Blaine obedeció con un fuerte y sonoro beso. "¡Adiós, pájaro!".
Se irguió para encontrar a Kurt vuelto hacia un lado, parpadeando furiosamente. "¿Qué hay de malo?", preguntó, acercándose más y poniendo una mano en su hombro.
Kurt sacudió su cabeza. Había permitido poco a poco a Blaine ver más allá de sus muros los últimos meses que había estado trabajando para él, pero había momentos en los que todavía se escondía detrás de ellos, todavía tenía demasiado adentro.
"Estoy aquí si necesitas hablar", dijo Blaine, apretando su hombro suavemente y tirando de su mano. Kurt la tomó antes de que él pudiera alejarla.
"El pájaro, es- era de su madre", susurró, todavía sin mirar a Blaine. "Sophie es demasiado unida a él, no lo puedo tirar, pero es...". Se interrumpió, con los ojos parpadeando brevemente hacia la pequeña niña jugando en el suelo. "Resulta doloroso mirarlo a veces".
Era en momentos como este, cuando Kurt era vulnerable y abierto con él, que hacía que el corazón de Blaine doliera por el hombre más joven. Él todavía no sabía mucho acerca de la mujer que no fueran algunas pequeñas cositas que Kurt y Angie habían revelado. Abrió la boca, en busca de algunas palabras de consuelo, cuando Kurt continuó. "Ella amaba a los pájaros. Solía tomar fotos de esas malditas cosas todo el tiempo. Nos gustaba volver de la casa del lago, con más de la mitad de las tarjetas de memoria llenas de fotos de aves". Dejó escapar una risita acuosa y soltó la mano de Blaine, limpiándose discretamente debajo de uno de sus ojos. "Lo siento, no era mi intención romperme".
Y allí estaba ese muro otra vez. Blaine sonrió tristemente hacia él, caminando hacia la puerta para conseguir sus zapatos. "Oh, por cierto, nosotros realmente conseguimos hacer unas galletas; están sobre el mostrador si quieres una". Lanzó un guiño por encima de su hombro mientras Kurt lo siguió hasta el vestíbulo de entrada. "¡No eches a perder tu apetito!".
Kurt le sacó la lengua, agarrando una de las galletas y mordiéndola. Dejó escapar un gemido, sus ojos se cerraron en éxtasis mientras masticaba. Blaine levantó la mirada para ver la cabeza de Kurt hacia atrás, con los músculos de su garganta trabajando mientras masticaba y tragaba la galleta. Él inclinó la cabeza hacia adelante, capturando la mirada de Blaine mientras lentamente se lamía los labios.
"Esta es la mejor galleta que he comido en mi vida", le dijo Kurt. Blaine apartó sus ojos de la boca de Kurt, su manzana de Adán moviéndose mientras tragaba por reflejo.
"Um, gracias, es receta de familia".
Kurt asintió distraídamente mientras tomaba otro bocado. Blaine se obligó a mirar hacia otro lado, deslizándose en sus zapatos. Cogió su bolso y la bolsa que contenía su polo mojado y estaba a punto de abrir la puerta cuando la voz de Kurt lo detuvo.
"Oh, casi lo olvido, nos vamos a la casa del lago de mis tías cada año por el Cuatro de julio por una semana. Quisiera extenderte una invitación, si quieres venir con nosotros. No en una manera de niñera, sólo para salir de la ciudad por un tiempo, pero si no quieres venir, yo todavía te pagaré por la semana".
Blaine asintió. "Sí, voy a pensarlo, gracias por la invitación". Le sonrió a Kurt una vez más antes de despedirse y dirigirse al gimnasio a trabajar algunas de sus frustraciones.
No es que eso detuviera a sus sueños de estar llenos de roncos gemidos y una mano tirando de sus rizos mientras era tomado por detrás.
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Después de llamar a su familia y saber que nadie había hecho planes para el Cuatro, Blaine aceptó la oferta de Kurt para ir con ellos a la casa del lago. Salieron el viernes anterior justo después de que Kurt saliera del trabajo, ya que el Cuarto era un lunes ese año, y regresarían el sábado siguiente. Blaine no se molestó en preguntar dónde estaba ubicada, por lo que se sorprendió cuando se dio cuenta de que realmente estaban en dirección al aeropuerto.
"Kurt, supongo que debería haber preguntado esto antes, pero ¿dónde está la casa del lago de tus tías?", Blaine preguntó, alborotándose con Sophie mientras se abrían paso por el aeropuerto, Kurt cargando su pesado asiento de seguridad detrás de él. (¿Qué? Sophie había querido ir con Blaine...).
"En Carolina del Norte", resopló él. "No más preguntas hasta que lleguemos al avión".
Se reunieron con Finn y Jen en la entrada. Blaine logró mantener su lengua hasta que abordaron y Kurt había acomodado el asiento de seguridad dentro. Él rebotó a Sophie en su regazo, no quería ponerla en el asiento hasta que fuera necesario para que ella no se quejara.
"Así que, Carolina del Norte, ¿eh?".
Kurt asintió, hurgando en la pañalera de Sophie para garantizar, por quinta vez desde que Blaine se había presentado en el piso esa mañana y la tercera vez desde que había llegado a casa del trabajo, que tenía todo lo que ella habría de necesitar para el vuelo. "Sí, ahí es donde está la casa del lago de mis tías".
"Hubiera sido bueno saber", bromeó Blaine, sólo un poco turbado.
La cabeza de Kurt voló hacia arriba, sus ojos muy abiertos. "¡Oh, dios mío, me olvidé de decirte! Lo siento, Blaine".
"Kurt, está bien, te lo prometo. Sólo estaba...", hizo una pausa, buscando la palabra correcta. "Un poco sorprendido, supongo. Pensé que te referías al norte del estado".
La conversación se detuvo cuando la azafata se acercó al intercomunicador, dando las instrucciones del despegue. Blaine sentó a Sophie en su asiento, abrochando su seguro antes de voltearse y darle toda su atención a la mujer.
Aguardó hasta que estuvieron en el aire antes de pedir más información a Kurt. "Bueno, vamos a aterrizar en Raleigh, Carolina del Norte, donde nos encontraremos con mis padres y luego a mi papá le gusta conducir el resto del camino porque le gusta la vista, así que vamos a alojarnos en un hotel durante la noche y por la mañana, después del desayuno, todos nos amontonaremos en el coche de alquiler y conducirá a la casa, que se encuentra en una pequeña franja de tierra frente a la costa. Habrá que manejar sólo alrededor de cinco horas", Kurt le dijo.
"Wow".
Kurt sonrió tímidamente. "Sí. De verdad siento no habértelo dicho antes, sólo no lo pensé".
"Está bien, sólo un poco, eh, demasiado para tomar de una sola vez". Estrujó el libro que había traído consigo. "¿Así que todos van a estar ahí, además de nosotros?"
Kurt sacó a Sophie de su asiento en el momento en que la azafata le dio el visto bueno, entregándosela a Finn cuando la llamó hacia sus manos sobre el asiento en frente de ellos. "Um, nosotros cinco, mi tía, mi papá y mi madrastra, y creo que mi abuela estará allí, pero no estoy seguro". Frunció el ceño, inquietándose un poco. "Ella no ha estado en los últimos años, así que realmente no lo sé".
"Oh". Blaine miró por la ventana, pero no antes de que Kurt atrapara sus ojos muy abiertos.
"¿Qué pasa?", se inclinó sobre el asiento para empujar con el dedo a Blaine en el hombro.
Blaine revoloteó su mano frente a él. "Nada, sólo... Yo siempre me pongo nervioso cuando conozco a los padres de las personas". Sonrió ligeramente a Kurt, con la espalda rígida.
Kurt frotó su hombro con tono tranquilizador lo mejor que pudo con un asiento de seguridad entre ellos. "No te preocupes, mi papá es genial y Carole te amará, así que espera un apretado abrazo de ella. Mi tía es impresionante; ella es realmente extravagante y divertida. Y mi abuela es probablemente la única mejor persona que jamás conocerás. En realidad estoy esperando que ella esté allí para que puedas reunirte con ella".
"Tú puedes tranquilizarme todo lo que quieras, yo seguiré estando nervioso".
"Bueno, no lo estés".
Kurt comenzó a picarlo en lugares al azar hasta que Blaine se rió, empujando sus manos lejos. Quizás no sea tan malo con Kurt alrededor, pensó.
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El avión aterrizó unas horas más tarde, el cielo ya oscurecía y el cálido aire, y un poco bochornoso, ya se enfriaba con la puesta del sol.
Jen se llevó a Sophie para ver dónde el vuelo de Burt y Carole estaba aterrizando mientras que los chicos tomaban su equipaje. Ella regresó justo cuando estaban tomando la última maleta del carrusel, frunciendo el ceño mientras ella rebotaba ligeramente a Sophie en su cadera.
"Malas noticias, chicos, su vuelo se retrasó por treinta minutos".
Kurt gruñó con frustración. "Es malditamente genial, papá tiene nuestras reservaciones para el hotel". Se pasó una mano por su cabello distraídamente mientras Sophie comenzaba a quejarse. "Y sé que Sophie tiene que tener hambre, es pasada la hora de la cena". Mordiendo su labio, Kurt trató de averiguar qué hacer. Se suponía que iban a ir a un restaurante después de reunirse y él no quería ir a cenar sin sus padres.
"Muy bien, ¿qué tal si nos movemos a su entrada y esperamos por ellos?", sugirió Blaine. Puesto que no hubo objeciones, Kurt y Jen intercambiaron, maletas por bebé, y se dirigieron hacia la entrada en donde el vuelo debía de aterrizar. Tan pronto como llegaron a los asientos en la sala de espera, Blaine colocó su bolsa en uno de ellos y comenzó a rebuscar en él mientras los tranquilos quejidos de Sophie se convertían en fuertes gritos.
"Ah-ha", gritó triunfante, sosteniendo un contenedor verde y azul. Ofreció el contenido a Sophie, quien de inmediato tomó un puñado. "Ah, no señorita Sophie, tú sabes que sólo puedes tener una a la vez", reprendió con suavidad. Ella hizo un puchero pero abrió su mano, permitiéndoles volver a caer en el recipiente antes de seleccionar una. Ella apoyó su cabeza sobre el hombro de Kurt, masticando la galleta.
Blaine levantó la mirada poniendo la tapa de nuevo mientras sentía que todos lo miraban. "¿Qué?"
"¿Siempre llevas galletas de animalitos contigo?", Jen le preguntó, sonriendo.
Blaine se rió. "No, no usualmente. Sólo pensé que sería bueno tener un respaldo en caso de que Sophie se comiera todo lo que Kurt empacó, cosa que hizo".
Sophie cogió otra galleta mientras Kurt suspiraba. "Es mi propia culpa por empacar frutas secas".
"Bueno, para ser justos, Finn comió algo de ello", agregó Jen. Se instalaron allí, Kurt vigilando cuidadosamente cuántas galletas Sophie comía, deteniéndola diez minutos antes de lo que se suponía que el vuelo debía llegar y dejándola correr alrededor un poco.
No fue hasta que sus nombres fueron llamados pocos minutos después que se dieron cuenta de que el avión había aterrizado y Burt y Carole se dirigían hacia ellos. Kurt cogió a su hija y casi chocó con su padre, aplastando a la niña entre ellos mientras lo abrazaba con fuerza. Carole tenía sus brazos alrededor de Finn y Jen, besando la cara de Finn mientras que él la tomaba con estoicismo. Blaine estaba a un lado, observando cómo cambiaron y Carole llegó a hacer un arrullo sobre Sophie y Kurt mientras Burt estrechó la mano de Finn y abrazó a Jen.
Hablaron durante un par de minutos antes de que Burt pareciera darse cuenta de que él estaba allí. "¿Quién es él?"
Kurt golpeó una mano contra su frente. "¡Soy muy grosero! Lo siento, papá, Carole, es la niñera de Sophie, Blaine Anderson. Blaine, este es mi padre, Burt y mi madrastra, Carole".
Blaine deseó poder secar discretamente su mano en sus pantalones antes de estrecharle la mano a Burt pero el (bastante intimidante) hombre estaba justo frente a él y no había manera de que él fuera capaz de llevarlo a cabo. Le tendió la mano instantáneamente, mirando a Burt a los ojos y reuniendo su coraje. "Señor Hummel, es un placer conocerle. He oído hablar mucho de usted de Kurt y Finn".
Burt lo miró críticamente antes lentamente llegar a estrechar su mano con firmeza. "Así que este es el joven del que mi nieta está tan enamorada".
Blaine tragó saliva nerviosamente; sí, definitivamente deseando que él hubiera podido secar su palma ahora. "Uh, no se preocupe, señor, su padre no nos permite salir". Sus ojos se agrandaron cuando se dio cuenta del las palabras que vomitó y que acababan de escapar de su boca. "Oh, dios, lo siento, yo-yo-yo-"
"Papá, sé bueno, él se siente intimidado", dijo Kurt, empujando el hombro de su padre y riendo.
La cara de Burt estalló en una sonrisa y le soltó la mano a Blaine. "Sólo estoy bromeando, muchacho, no te pongas tan preocupado. Kurt me ha hablado mucho de ti y te agradezco todo lo que has hecho por él y Sophie".
"Oh, uh, gra-gracias, señor. No ha habido ningún problema en absoluto". Dios, odiaba conocer a los padres. Cualquiera que fuera, él podría encantar sus pantalones, pero ¿los padres de alguien? Ellos siempre lo convertían en un tartamudo, un lío de tropiezos. Se salvó de su propia vergüenza cuando Sophie dejó escapar un gemido de frustración, ya no distraída por la llegada de sus abuelos. Burt se alejó de ellos, para pasar a recoger la maleta de Carole y frunció el ceño cuando Jen la recogió, dándole una mirada mordaz.
"Vamos a dejar esto en el hotel mientras Carole y Sophie van a buscarnos una mesa en el restaurante", dijo él bruscamente. Se encaminaron a la caseta de automóviles para agarrar el Honda Pilot que Kurt había preparado para ellos y comenzaron a cargarlo. Una vez que dejaron a las mujeres fuera del restaurante, ellos se dirigieron hacia el hotel. Los hombres más jóvenes se dedicaron a mover las maletas fuera del coche mientras que Burt entró para conseguir las llaves de las habitaciones pero cuando entraron, él estaba discutiendo con el chico de la recepción.
"¿Qué pasa, papá?", preguntó Kurt, caminando a su lado.
Burt se quitó el sombrero y se pasó la mano por la cabeza en señal de frustración. "Al parecer, alguien no puso la reservación en forma correcta y en vez de darnos dos sencillos y un doble, nos dieron tres sencillos, a pesar de que dice, justo aquí en el maldito papel, que se supone que debemos tener dos sencillos y un doble. Y, ya que es la semana del Cuatro de julio, ellos no tienen ninguna habitación extra disponible".
"Lamento mucho las molestias, Sr. Hummel, y estaremos encantados de obsequiarle el costo de la habitación-", el hombre detrás del escritorio dijo con calma.
"Maldita sea, que usted lo hará", gruñó Burt. Suspiró, mirando a su hijo. "Tú y Blaine tendrán que averiguar cómo quieren hacer esto. No creo que vayamos a encontrar otro hotel por aquí, no tan tarde".
Kurt trató de evitar sonrojarse mientras se encogía. "Vamos a hacer algo para que funcione, papá, no te preocupes". Aceptaron sus tarjetas llave del hombre y se dirigieron hacia los otros dos hombres que cargaban las maletas sobre un carro. Finn comenzó a empujar hacia el ascensor, Burt junto a él, mientras que Kurt animó a Blaine de nuevo un poco.
"¿Está todo bien?", preguntó Blaine.
Kurt se removió. "Bueno, se suponía que íbamos a tener una doble, pero alguien lo puso equivocado en el computador, así que ahora tenemos que compartir una simple". Se quedó mirando al frente, sin atreverse a mirar a Blaine.
"Oh, ¿eso es todo? Está bien, puedo dormir en el suelo". Kurt dejó caer su quijada y finalmente lo miró.
"¿Hablas en serio? Quiero decir, no tienes que dormir en el suelo si no quieres, pero pensé que tal vez preferirías la posibilidad de buscar otro hotel. Sophie no es exactamente de un sueño fácil".
Blaine se encogió de hombros mientras entraban en el ascensor. "Vamos a hacer algo". Sonrió a Kurt. "No te preocupes tanto".
Ambos hombres se perdieron la mirada en el rostro de Burt.
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Los chicos lograron volver hasta el restaurante justo cuando Carole y Jen estaban sentando a Sophie en su sillita alta. Ella inmediatamente se estiró hacia Kurt, quien la sacó mientras ignoraba los ojos rodando de su madrastra y su cuñada. "Hola, cariño." Él besó su nariz y la acomodó en el puesto junto a Blaine. Sophie se estiró hacia él, pasando por encima de las piernas de Kurt para lograr llegar a él.
La cena transcurrió rápidamente, ya que todo el mundo estaba hambriento y la hora que no utilizaron en comer, estuvieron poniéndose al día con todo y Burt y Carole aprendieron más acerca de Blaine. Después, se dirigieron de nuevo al hotel para descansar ya que estarían manejando el coche al día siguiente. Kurt le advirtió a Blaine que a su padre le gustaba tener un comienzo súper temprano.
"Igual, si Carole se lo permitiera, tendría a todos en el coche a las cuatro de la mañana", bromeó Kurt, haciendo caso omiso de la mirada que su padre le envió a medida que ellos entraban en el ascensor.
"Yo sólo quiero adelantarme al tráfico", refunfuñó, lo que le permitió a Carole dirigirlo hacia su habitación.
"Lo sé, cariño", le consoló, frotando su espalda y cerrando la puerta detrás de ellos después de anunciar una buena noche para ellos.
Finn y Jen hicieron lo mismo afuera de su habitación y luego se fueron por sí mismos, Sophie bostezó en los brazos de su padre mientras Blaine abrió la puerta de su habitación. Se habían mirado antes por sólo un momento antes de tener que entrar; un armario sencillo por la ventana, un televisor sobre la pared, un pequeño escritorio al lado de la cama con una lámpara en la parte superior. La cama matrimonial colocada en medio de la habitación, amplia y un tanto siniestra para Kurt.
"¿Por qué no utilizas el baño mientras consigo que Sophie esté lista para la cama?", Blaine propuso, dirigiendo sus manos hacia la pequeña.
"¿Estás seguro? Puedes ir primero, no me importa".
Blaine ya estaba sentando a Sophie y su maleta sobre la cama y buscando su pijama. "Está bien, lo prometo. Anda, prepárate".
Kurt tomó su maletín y se dirigió hacia el baño para hacer una versión abreviada de su rutina nocturna de cuidado de la piel y cambiarse el pijama. Para cuando volvió a entrar en la habitación, Blaine estaba tumbado sobre la cama, Sophie tendida en su pecho, con los ojos medio cerrados mientras miraba a la puerta del baño.
Blaine alejó la vista del televisor cuando él abrió la puerta del baño. "Hey".
"Hey". Kurt hizo un gesto hacia el baño. "El baño está libre".
Blaine asintió. "¿Tiene los ojos cerrados?"
"No, no del todo. ¿Quieres que la tome?", Kurt se sentó en la cama junto a él, frotando suavemente la espalda de Sophie. Bostezó ampliamente, su cabeza cayendo hacia atrás contra la cabecera.
"No, ella está bien". Miró a Kurt. "Te ves agotado. ¿Por qué no simplemente te recuestas y acomodaré a Sophie cuando ella sea buena y se duerma?".
Kurt intentó reprimir su bostezo mientras preguntaba, "¿Estás seguro?".
"Siempre".
Los ojos de Kurt parpadearon cerrándose, su mano aún lentamente frotando la espalda de Sophie. Blaine se centró en la tele y no en la forma en la que Kurt olía o como algunos mechones de cabello le caían sobre la frente, o el modo en que se desplomaba cuando por fin se quedaba dormido, su cabeza cayendo sobre el hombro de Blaine mientras su mano se detenía. Él había estado luchando de pensar sobre Kurt de esa manera, resistiendo la tentación que a veces le abrumaba, aparentemente impulsada por los sueños que no podía recordar, el sólo saber que lo dejaban duro y a veces pegajoso, le hizo sonrojarse al ver a Kurt la siguiente vez.
Esperó hasta que estuvo seguro de que ambos estaban profundamente dormidos antes de pasar a Sophie al otro lado de Kurt y reordenó el peso muerto de Kurt para que ambos quedaran bajo las sábanas. Tomó su pijama de la parte superior de su maleta y se dirigió al cuarto de baño, parpadeando y apagando la tele mientras pasaba. Una vez que se cambió y cepilló sus dientes, entró en la habitación con poca luz, cogió una almohada y una manta extra de los pies de la cama y los puso en el suelo.
Él sólo estaba pensando en cuánto le iba a doler al día siguiente cuando Kurt habló.
"No tienes que dormir en el suelo, lo sabes", murmuró, su voz apenas audible.
"Voy a estar bien", susurró Blaine. "Vuelve a dormir".
Kurt soltó un bufido. "Trae tu culo terco a la cama, Blaine".
"Kurt-"
"Voy a despedirte si no te metes en la cama dentro de los próximos cinco segundos", dijo sin expresión Kurt.
Blaine suspiró, levantándose y agarrando la almohada y manta. Dejó la almohada de vuelta de donde la había tomado y extendió la manta sobre la parte superior de las sábanas antes de colocarse debajo de ellas. "¿Feliz?"
Kurt dejó salir un suave ronquido.
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A la mañana siguiente, Kurt despertó con un incesante golpeteo en la puerta y su padre llamándolos para que se levantaran. Resopló, gritando en silencio una respuesta afirmativa para él para que dejara de golpear, antes de colocar su cabeza de nuevo en la almohada. Blaine seguía durmiendo a su lado, Sophie apretada entre ellos, ya que Blaine se había movido aparentemente más cerca durante la noche, alejándose de la orilla de la cama; él estaba a sólo unos centímetros de distancia. Kurt tomó un momento para admirar la forma en que sus espesas pestañas se extendían por su mejilla y el suave resplandor que la luz de la mañana daba a su piel y la forma en que pequeños pedacitos de verde se destacaban en sus ojos y oh mierda, él estaba despierto y Kurt había sólo sido atrapado mirándolo fijamente.
"Buenos días", bostezó Blaine, dándose la vuelta cuidadosamente para no molestar a Sophie y estirándose. "¿Fue tu padre a quien he oído?"
Kurt asintió con la cabeza, esperando que el rubor en su rostro pudiera ser atribuido al sueño. "Sí, él nos quiere arriba y listos para salir. Uh, ¿por qué no vas a tomar una ducha realmente rápida y yo lo haré después de que hayas terminado?".
Blaine asintió, pasándose la mano por la cara mientras trataba de despertar. "Suena bien para mí".
Se puso de pie lentamente, trabajando las torceduras fuera de su cuello mientras caminaba hacia su maleta y sacaba un maletín y un cambio de ropa. Kurt no podía dejar de admirar la forma en que la camisa del pijama se aferraba a sus hombros y cintura y la forma en que los pantalones colgaban ingeniosamente sobre sus caderas. Blaine se rascó distraídamente el estómago, frunciendo la camisa y revelando una tira de piel bronceada que obligó a Kurt a tragarse de nuevo un pequeño gemido. Blaine se fue al baño, cerrando la puerta con suavidad y Kurt finalmente sintió que era capaz de respirar.
Mantenlo en tus pantalones, Hummel, pensó con enojo, al encender la tele para buscar el informe del tiempo.
Logró mantener su atención hasta que el agua empezó a correr y luego todo lo que podía imaginar era a Blaine, desnudo y mojado y enjabonado y DEJA DE PENSAR EN ESO AHORA MISMO, KURT HUMMEL. Estaba furioso consigo mismo y cuidadosamente se alejó de la cama, Sophie todavía dormía profundamente en el medio. Agarró la llave y se dirigió a la habitación de Burt y Carole, pidiéndole a Carole pasar un rato en su habitación y vigilar a Sophie porque necesitaba realmente ducharse urgentemente y Blaine estaba en su cuarto de baño y ella ¿podría por favor hacer eso por él?
Carole lo siguió hasta la habitación y se sentó en la cama mientras él reunía su propio equipo y ropa, agradeciéndole una vez más antes de volver a su habitación. Burt lo dejó entrar y rápidamente se desnudó en el baño y abrió la ducha. Le tomó un minuto conseguir ajustar la temperatura correcta y luego fue entrando en la bendita calidez. Dejó correr el agua sobre su cuerpo, llevándose el olor a avión y a hotel, su cabello pegándose a su propio cráneo.
Él siguió con su rutina en la ducha, lavando con champú y acondicionador su cabello antes de usar varios productos de limpieza facial. Una vez que se enjuagó, vertió un poco de su gel de baño sobre su esponja y comenzó a frotar su piel, los cristales aferrándose a los pequeños vellos de sus brazos. Él la arrastró a través de su pecho, silbando cuando rozó sus sensibles pezones.
Sin realmente pensar en ello, llevó la esponja hacia abajo de su cuerpo, lentamente limpiando el recortado vello entre sus piernas y luego recogiendo algo de espuma para limpiar su polla medio dura. Mientras trabajaba su mano sobre su longitud, sus pensamientos volvieron a Blaine, mojado y enjabonado en la ducha, y luego de repente se imaginó a Blaine en la ducha con él, su mano siendo sustituida por una callosa de Blaine. Kurt se tragó un gemido, trabajando su mano más rápido.
Imaginó a Blaine susurrando en su oído mientras torcía la muñeca, el jabón hacía que su mano se deslizara con mayor facilidad sobre su polla. Sus pensamientos se volvieron salvajes, imaginando a Blaine hincándose sobre sus rodillas y chupando la polla de Kurt con su caliente y húmeda boca...
"KURT, TODO EL MUNDO TE ESTÁ ESPERANDO", gritó Burt, golpeando la puerta.
Los ojos de Kurt se abrieron de golpe, cerrándose de nuevo rápidamente cuando el agua los golpeó. "Mierda", juró en voz baja. "Está bien, papá, estoy casi listo", le gritó de nuevo. Bajó la mirada hacia su polla, ahora suave por el susto. "Bueno, al menos, se encargó de esto", se quejó. Terminó su ducha rápida y una vez más hizo una versión abreviada de su rutina de cuidado de la piel. Apestaba, pero él sabía que iba a ser capaz de hacerla correctamente esa noche en casa de su tía. Se las arregló para evitar los ojos de Blaine ocupándose con Sophie y dejar las maletas arregladas en el Pilot y para el momento en que terminaron con el desayuno y entraron en la carretera, había olvidado todo sobre sus aventuras enjabonadas.
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N/A: Sé que dije que la explicación de la mamá de Sophie estaría en este capítulo, pero las cosas se pusieron un poco demasiado largas y no pude hacerla encajar. En el capítulo siguiente, ¡lo prometo! Además, si ustedes tienen alguna pregunta, puede encontrarme en mi tumblr (enlace en mi página de perfil). ¡Feliz lunes, chicos!
N/T: Lo siento, pero quería esperar a que fuera lunes y la dedicatoria del autor coincidiera con el día… ¿Logré engañarlos? Nah, realmente lo siento, toda la culpa es del horrible trabajo y eso de ser un adulto (ir)responsable apesta. De hecho, justo ahora, estoy en mi trabajo escondiéndome por un momento para terminar el capítulo y regalárselos de ¡feliz domingo!
Se los reitero una vez más, ¡ustedes son geniales!
Gracias por tomarte unos minutos para leer.
