Autor: peter-pan-equals-luv

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para IrmaDCazula, Adriana11, LiaAndersonHale, Dany de Criss, DarrenCEsp, Kodrame SM, isabel2011 e Isis, y a todos los que se toman el tiempo para leer.

Capítulo VII.

El viaje fue relativamente fácil, gracias a los cómodos asientos del Pilot y la capacidad de Blaine para mantener a todos felices y relajados. Él y Kurt se sentaron en la última fila con Sophie atada a su asiento de seguridad entre ellos. Se las arreglaron para mantenerla tranquila con juegos y de vez en cuando Finn se remontaba desde su asiento frente a ella para hacerle cosquillas a sus pies. Sólo tuvieron que parar dos veces para ir al baño y estirar las piernas, algo que ellos solían hacer con más frecuencia porque la gente comenzaba a sentirse inquieta.

Kurt recibió un mensaje de texto dos horas antes de que se supusiera que llegarían y gimió.

"¿Qué pasa, amigo?" Burt preguntó, mirando fija y brevemente por el espejo retrovisor antes de volver su atención a la carretera.

"La tía Delia dice que salió de paso a la casa de un amigo y no va a estar de vuelta a tiempo como para tener el almuerzo listo".

Finn dejó escapar un gemido. "Oh, amigo".

"¿Por qué están tan acongojados? Sólo tendremos que parar en algún sitio y comer".

"Porque ahora no tendremos barbacoa de la tía Delia", dijo Kurt, echando la cabeza hacia atrás contra el asiento de forma espectacular.

"He estado esperando todo el año para ello", se quejó Finn, imitando la posición de Kurt.

Burt rodó los ojos. "Supérenlo, ustedes saben que ella por lo menos la hace cuatro veces en esta semana".

Blaine empujó a Kurt, quien dejó caer la cabeza hacia un lado para mirarle. "¿Cuál es el problema?"

"Mi tía hace la mejor barbacoa del mundo", dijo Kurt arrastrando las palabras. "Es increíble y solamente podemos tenerla cuando venimos a visitarla una semana al año. Ella por lo general tiene algo grande preparado para nosotros cuando llegamos".

"Pero no este año", dijo Finn tristemente.

Kurt asintió. "Es la única vez que me dejo consentir en algo, que a comida se refiere. Espera hasta que la pruebes, nunca querrás ninguna otra barbacoa de nuevo".

"Confía en mí, lo he intentado", añadió Finn.

Se detuvieron una hora después a comer y Burt advirtió a todo el mundo para ir al baño porque no se detendría otra vez hasta que llegaran allá. El resto del viaje pasó silenciosamente mientras todo el mundo tomaba una siesta excepto Finn y Burt, quien había dejado a Finn hacerse cargo de conducir y él iba navegando desde el asiento del pasajero.

Kurt despertó unos minutos antes de que llegaran, estirándose tanto como pudo en el pequeño espacio. Miró a su alrededor, complacido de ver que estaban sólo a un par de kilómetros de distancia de la casa de su tía. Se decepcionó al ver que el coche de Delia aún no estaba en la entrada cuando se detuvieron, pero ella le había dicho que estaría fuera, así que supuso que realmente no estaba tan sorprendido. Despertó a Blaine en voz baja y luego lentamente tomó a Sophie fuera de su asiento, haciéndola callar cuando ella empezó a quejarse. Ella enterró la cara en su cuello y suspiró, dejándose caer dormida.

Burt estaba hurgando entre sus llaves, buscando el repuesto para abrir la puerta principal mientras que todos los demás estiraban sus músculos tensos y comenzaban a descargar el coche. Kurt siguió a su padre hasta la puerta principal y entró en la casa, derecho hacia su habitación en la casa del lago. Cuidadosamente la recostó en su cuna y se volvió hacia el monitor de bebé, agarrando su gemelo y regresando abajo.

Blaine estaba de pie en medio de la sala, mirando con asombro la casa, sus maletas y las de Kurt alrededor de él. "Este lugar es increíble", susurró, mirando a Kurt cuando llegó a su lado.

Kurt miró a su alrededor. Estaba acostumbrado a verla, Delia la había tenido desde antes de que él naciera. Trató de verlo desde el punto de vista de Blaine, para ver por qué Blaine pensaba que era tan increíble. La casa tenía tres pisos de altura, las habitaciones pintadas en colores cálidos, la alfombra de felpa, el piso de madera pulida. El mobiliario era cómodo y estaba arreglado de una manera que invitaba a la conversación. Toda la casa parecía palpitar con una energía alegre y Kurt tomó un momento para respirar al lado de Blaine antes de tomar sus maletas e indicarle a Blaine seguirlo arriba en donde estaban los dormitorios. Kurt le mostró la habitación en el lado opuesto al cuarto de Sophie, señalando su habitación en el otro lado.

Después de que todos habían puesto sus maletas fuera, se reunieron de nuevo en la sala para hablar. Blaine estaba a la mitad contándoles sobre Sophie manchando con masa de galletas su cabello cuando la puerta principal se abrió y una mujer entró. Arrojó las llaves sobre la mesa al lado de la puerta y corrió hacia donde estaban todos mientras empezaban a levantarse para saludarla. Abrazó primero a Burt, abrazándolo con fuerza, mientras que Blaine tomaba nota de las similitudes entre ellos.

Delia era de la misma estatura que su hermano, con el cabello castaño del exacto mismo tono que Kurt y brillantes ojos marrones. Estaba más delgada que Burt pero no por mucho. Ella se veía muy fuerte y robusta, una mujer acostumbrada a trabajar duro y sin importarle lo más mínimo. Se volvió para abrazar a Carole entonces, luego a Kurt y luego, para su sorpresa, atrapó a Blaine entre sus brazos. Él la abrazó instintivamente, aspirando el aroma de flores silvestres y el humo de la madera. Ella se apartó bruscamente.

"Espera un minuto, yo no te conozco".

Kurt se rió. "Tía Delia, él es la niñera de Sophie, Blaine Anderson. Blaine, ella es mi tía Delia, que no tiene ningún problema en dar abrazos a extraños".

Delia lo miró críticamente. "Ah, así que tú eres el infame Blaine que ha robado el corazón de nuestra Sophie. Muy bien". Ella le tendió la mano. "Soy Delia Hummel, pero todo el mundo me llama Tía Delia".

Blaine le estrechó la mano con firmeza. "Es un placer conocerte, Tía Delia. Mi nombre es Blaine Anderson pero puedes simplemente llamarme Blaine". Se inclinó cerca como si fuera a contarle un secreto. "Es la abreviatura de Blaine, ya sabes".

Delia soltó una carcajada. "Creo que ya me caes bien, Blaine Anderson".

Delia abrazó a Finn y a Jen y luego todos se sentaron, una vez más quedando atrapados con la vida de todos, de Delia en su mayoría. Kurt se dirigía a la cocina para preparar las bebidas cuando Sophie dejó escapar un gemido por el monitor.

"Yo voy con ella", dijo Delia, saltando. "Ve a buscar nuestros refrescantes líquidos".

Kurt siguió a la cocina, escuchando como su tía subía las escaleras. Empezó a sacar los vasos por debajo de un gabinete y saltó ligeramente cuando se volvió y se encontró a Blaine parado en la puerta, sonriendo. "Santa mierda, Blaine".

"Lo siento", dijo riendo, sin sonar en lo más mínimo así. Levantó un vasito entrenador. "Pensé que Sophie probablemente querría algo de beber cuando la tía Delia la traiga abajo e imaginé que podría ayudarte con las bebidas".

"Suena bastante justo". Kurt alineó los vasos sobre el mostrador frente a la nevera y comenzaron a caer los cubos de hielo en los mismos. "Hey, Blaine, ¿podrías agarrar la bandeja que está sobre la parte superior del armario de allí?" Kurt preguntó, señalando vagamente detrás de él.

"Oh, claro". Kurt escuchó un susurro y el ruido de la abertura de un gabinete. "Um, ¿Kurt?"

"¿Sí?"

"No puedo, uh, no puedo alcanzar la cima".

Kurt se volvió para encontrar a Blaine alzado en sus puntillas, sus dedos a una pulgada de la parte inferior de la bandeja. "¿Crees que podrías prestarme un par de pulgadas?" bromeó, mirando a Kurt sobre su hombro. Kurt se rió y fue a pararse junto a él, fácilmente tirando de la bandeja.

"Aquí tienes, enano".

Blaine hizo un mohín. "¡No soy tan bajo!"

Kurt le entregó la bandeja. "Todavía más bajo que yo", bromeó, caminando de regreso a la nevera.

"Y sigues siendo más bajo que Finn", replicó Blaine, limpiando la parte superior de la bandeja sacada.

Kurt soltó un bufido. "Sí, bueno, no todos podemos ser monstruosamente altos". Él comenzó a colocar los vasos sobre la bandeja cuando Blaine trajo más. "¿Te importa llenar estos mientras consigo un tazón para las papas fritas?", preguntó. Blaine asintió con la cabeza y fue a buscar la jarra de té de la nevera mientras Kurt se dedicó a conseguir un tazón para las papas. En el momento en que entraron en la sala de nuevo, Sophie estaba feliz saltando en el regazo de Delia.

Delia la sostuvo allí mientras Blaine entró con la bandeja y Kurt siguiéndolo con el tazón. En el momento en que fue puesta en libertad, corrió hacia Blaine, abrazando sus piernas.

"Hola, Bane", se rió.

"¡Hola, señorita Sophie!"

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Esa noche, Blaine estaba tumbado en la cama, incapaz de dormir. No era que la cama no fuera cómoda; era probablemente una de las más confortables cosas en la que había dormido en años. Se sentía inquieto, con energía nerviosa zumbando en sus venas.

Se dio la vuelta, buscando un sitio fresco, cuando escuchó que Sophie dejó salir un grito. Arrojó la sábana y caminó silenciosamente a su cuarto.

"Hey, señorita Sophie," susurró él, llegando a sacarla de su cuna (Kurt le había dicho que Delia se olvidó de poner una cama de niño dentro). Sophie gimió, aferrándose a él mientras la llevaba hacia la mecedora en la esquina. Blaine la meció lentamente, frotando círculos suaves sobre su espalda.

Vamos deja de llorar

Todo estará bien

Sólo toma mi mano

Sostenla apretada

Yo te protegeré

De todo a tu alrededor

Estaré aquí

No llores

Se inclinó hacia abajo, revisando para ver si tenía los ojos cerrados mientras su respiración se estabilizaba. Una vez que se convenció de que estaba dormida, la puso boca arriba en la cuna con suavidad y volvió a su habitación, con el tiempo cayó en un sueño intranquilo.

Kurt yacía en su cama, escuchando como Blaine le cantaba a Sophie para volver a dormir. Acababa de ponerse en pie para ir con ella cuando escuchó a Blaine entrar en la habitación y había escuchado, su corazón doliendo una vez más debido a este enigmático joven. Se enroscó alrededor de una almohada, sosteniéndola fuertemente mientras Blaine cantaba. Una lágrima bajó por su mejilla mientras la última nota flotaba a través del monitor de bebé y Kurt enterró su rostro en la almohada mientras Blaine volvía a su habitación.

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A la mañana siguiente cuando Kurt y Sophie venían bajando a la cocina, él se sorprendió al encontrar a Blaine volteando panqueques de un tirón en el comal mientras Delia freía tocino. Sophie se sentó en el suelo y alcanzó a tomar un vasito entrenador que Delia mantenía en su casa. "Veo que tenemos de regreso los rizos de Blaine", bromeó.

Blaine levantó la mirada, una sonrisa radiante en su rostro. "¡Buenos días! Y ¿qué?"

Kurt revolvió el cabello de Blaine. "No gel".

"¡Oh, eso! Sí, pensé que si íbamos a nadar como lo hablamos ayer, no debería desperdiciar gel". Le guiñó un ojo mientras volteaba otro panqueque. "Además, no podía traer una botella lo suficientemente grande en el avión".

"Bueno, por lo general utilizas demasiado. Yo no había querido decírtelo". Kurt hábilmente torció la tapa del vasito entrenador ahora lleno de Sophie y se lo entregó a ella.

"-asaaaas"(1), gorjeó ella, bebiendo con avidez.

Kurt sirvió un poco de jugo de naranja para los tres adultos, colocando los vasos junto a los cocineros. "¿Necesitan ayuda?"

Delia hizo un gesto hacia la tostadora. "Puedes hacer las tostadas, si quieres, o puedes mezclar algunos huevos".

Kurt comenzó a escarbar en la nevera. "¿Conseguiste los huevos blancos para Papá? Él no puede comer huevos regulares".

"Por supuesto que sí", dijo Delia, rodando sus ojos. "Están en la puerta de la nevera, estante superior".

Kurt levantó la vista y tiró del envase hacia afuera, agarrando la caja de cartón de huevos regulares y colocándolos sobre la encimera. Con tres de ellos trabajando juntos, tuvieron un desayuno completo listo para cuando las dos parejas hicieron su camino hacia abajo. Mientras comían, discutían sus planes para el día.

Blaine quería ver la zona, ya que nunca había estado ahí, y Finn sólo quería ir a nadar. Jen y Delia decidieron ir con él mientras que Burt y Carole se unieron a Blaine, Kurt y Sophie con ellos en su recorrido por la ciudad. Después de limpiar la cocina, el grupo se separó, Blaine rebotando emocionado junto al cochecito de Sophie.

Se dirigieron a la ciudad, Kurt soltando hechos acerca de la ciudad y sobre algunos de los edificios. Blaine se empapó de todo, haciendo preguntas y emocionándose con la más pequeña de las cosas. Él se emocionó cuando vio una tienda de libros de segunda mano y de inmediato arrastró a Kurt con él, dejando a Sophie con sus abuelos.

"Mira, tienen una sección de discos", susurró emocionado Blaine, tirando del brazo de Kurt.

"Lo sé, Blaine, he estado aquí antes", se rió entre dientes Kurt, Blaine tirando de su mano y enlazando sus dedos juntos casi ausentemente, palmeándolo con su mano libre.

Blaine tiró de sus manos entrelazadas. "Vamos, quiero verlos".

Kurt le permitió tirar de él hasta los, cuidadosamente ordenados alfabéticamente y etiquetados, discos. Blaine dejó caer su mano y empezó a buscar entre ellos. "¿Por lo menos tienes un tocadiscos?" Kurt preguntó, ociosamente hojeando entre algunos de los discos.

Blaine sacudió su cabeza, encogiéndose de hombros. "No, pero eso no significa que no pueda disfrutar mirándolos".

"Sabes, tía Delia tiene un tocadiscos", dijo Kurt después de unos minutos de estar buscando.

La cabeza de Blaine se elevó. "¿En serio? Estoy tan celoso".

"¿Por qué no te llevas uno?, yo sé que a ella no le importará si lo usas".

"¿De verdad lo crees?"

"Por supuesto, estoy seguro de que le encantaría tener a alguien que lo use".

"Genial". Blaine volvió a su búsqueda, ahora en realidad en busca de un disco para tocar. Kurt sonrió, caminando y buscando a través de los diferentes libros. En la parte delantera de la tienda, él asintió con la cabeza al chico sentado en el mostrador. Vio un tocadiscos, en la parte superior del mismo cubierto con una capa de polvo. Pasó el dedo por encima de la cubierta ausentemente, sus ojos vagando por la tienda antes de aterrizar en Blaine, que seguía hurgando entre los discos, poniendo unos pocos encima de los demás junto a él. Volvió a mirar el tocadiscos, una idea brillante atravesó su cerebro.

"¡Kurt!"

Kurt volvió a la sección de discos donde Blaine estaba ondeando la mano frenéticamente. "Hey".

"Hey, ¿puedes ayudarme a escoger un disco?"

"¿Sólo uno?"

Blaine se encogió de hombros. "Me di cuenta de que no tiene sentido el comprar varios, si no los puedo usar en casa. Así que ¿me vas a ayudar?"

Kurt sonrió. "Muéstrame lo que tienes." Miró por encima de los discos: The Beatles, Dinah Shore, Frank Sinatra y "¿Led Zeppelin?"

Blaine se rió. "¿Qué? Me gusta el rock a veces. Me estoy inclinando hacia los Beatles, sin embargo, porque este es uno de mis álbumes favoritos", agregó, mirando hacia los discos extendidos en frente de él, perdiéndose de la mirada que cruzó el rostro de Kurt .

"Sí, es bueno", dijo Kurt en voz baja. Blaine tarareó en acuerdo, mirando por un momento más antes de sacar el disco de la pila. Él comenzó a recolocar los otros cuando Kurt lo detuvo. "No, tú sigues adelante y pagarás por este, voy a poner estos lejos".

Blaine le dio una sonrisa brillante, diciendo, "¡Gracias!" mientras se apresuraba a la salida. Kurt tomó los discos restantes y cuidadosamente los acomodó, memorizando los títulos mientras lo hacía. "¿Listo para irnos?", preguntó Blaine, reapareciendo a su lado.

"Sip".

Cuando terminaron de explorar la ciudad, se dirigieron de nuevo a la casa para que Burt y Carole pudieran poner a Sophie a dormir la siesta. Blaine y Kurt se cambiaron con sus trajes de baño y cogieron sus bolsas de playa. Encontraron rápidamente a los otros nadadores y lanzaron sus cosas. Kurt sacó una botella de spray con bloqueador solar y comenzó a rociar sus piernas mientras Blaine se despojaba de su camisa. Kurt se enderezó, con la intención de quitarse la suya pero vio lo atractivo de Blaine en su lugar.

No tenía la menor idea de cuán en forma Blaine estaba. No estaba demasiado musculoso, pero estaba firme en todos los lugares correctos, sus brazos flexionándose mientras se estiraba, su abdomen delgado y cada pulgada de piel bronceada y dorada. Kurt tragó espeso y estaba rápidamente replanteándose el quitarse la camiseta cuando Blaine le tendió una mano.

"Te lo haré si tú me lo haces".

Kurt parpadeó. "¿Qué?"

Blaine hizo un gesto hacia la botella en su mano. "Rociaré tu espalda si tú rocías la mía".

Kurt se sonrojó. "Uh, no creo que vaya a quitarme la camisa, pero-"

"¿Qué? ¡No! ¡Vamos, Kurt, no puedes ir a nadar con una camisa puesta!"

"¡Ciertamente es que puedo hacerlo!".

Blaine dio un paso al frente, su mano jalando del dobladillo de la camisa de Kurt ligeramente. Él levantó la mirada hacia sus ojos, sus largas pestañas aleteando contra sus mejillas. "Por favor, quítate la camisa para que podamos ir a nadar".

Kurt luchó ahogándose en sus profundidades color avellana, pero sabía que era una causa perdida. "Está bien", susurró, "pero quiero que se sepa que estoy haciendo esto bajo protesta y coacción".

Blaine se rió, dando un paso hacia atrás y rociando su pecho y brazos. "Bueno, siempre y cuando lo hagas, yo no creo que me importe".

Él rodó sus ojos, indicándole a Blaine a girar y aceptando la botella de él. Rápidamente roció la espalda de Blaine, mirando cómo sus músculos se movían, antes de rociar su propio pecho y permitirle a Blaine rociar su espalda.

Y entonces ellos estaban en el agua, riendo y chapoteando como niños pequeños con Delia, Jen y Finn.

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La tarde se desvanecía con la noche, Sophie y Carole eventualmente se unieron a ellos en el agua mientras Burt encendía la parrilla. Cuando la hora de la cena había terminado, todo el mundo estaba agotado de las actividades del día y todo el mundo una vez más se retiró temprano.

Los días siguientes fueron básicamente lo mismo, llenos de nadar y explorar y la boca llena de la barbacoa de la Tía Delia. El tiempo de Sophie fue tomado usualmente por sus abuelos y una tía genial, así que Kurt era libre de hacer lo que deseara y más a menudo que no, se encontraba en compañía de Blaine. Ellos vieron los fuegos artificiales en la playa por el Cuatro, sentados demasiado cerca de una manta de picnic mientras los brillantes colores explotaban encima de sus cabezas, la luz reflejándose en el agua.

El miércoles después de la cena, Delia empezó a tocar el piano, tocando varias canciones y finalmente arrastrando a Kurt a cantar con ella. Corrieron a través de varias canciones antes de que Kurt recordara a Blaine una vez diciéndole que él tocaba al menos un instrumento al día sin falta, pero Kurt no lo había visto ni oído tocar en absoluto desde que había llegado a Carolina del Norte. Él mencionó las habilidades de Blaine en el piano a Delia, que a la vez le cedió el piano, insistiendo en que Blaine tocara.

Blaine cavó a través de su lista mental de la música que podía tocar de memoria, comenzando con canciones que Kurt sabía. Con el tiempo, comenzó a tocar canciones de los Beatles y recordó el disco que había comprado a principios de la semana. Después de obtener el permiso de Delia, corrió a su habitación, tomándolo de su maleta y volviendo escaleras abajo hacia el tocadiscos que Delia había sacado. En su excitación, una vez más se perdió de la mirada en el rostro de Kurt.

Cuidadosamente ajustó la aguja en la ranura, la música comenzó a flotar a través de los altavoces. Blaine cerró los ojos con el contenido, disfrutando de escuchar la música de la manera en que se supone que se debe de tocar, en las grabaciones originales. Se acomodó en el banco del piano al lado de Kurt, quizás un poco más cerca de lo necesario. Cuando llegó el momento de Blackbird, comenzó a cantar suavemente, dejando que la canción pasara sobre él. A medida que llegaba a las notas finales, Kurt se puso de pie, huyendo de la habitación con prisa, "Me tengo que ir". La puerta trasera se cerró de golpe y Blaine se levantó, intentando seguirlo, cuando Burt lo tomó del brazo.

"No, hijo. Él estará bien, sólo necesita un momento".

Blaine lo miró. "¿He hecho algo mal?"

Burt se removió incómodo. "No me corresponde a mí decirte, si él no te ha dicho aún, pero él todavía está tratando de aceptar lo que le pasó a la madre de Sophie". Blaine lo miró fijamente, sin saber de lo que se estaba perdiendo y deseando que él se lo dijera. No entendía, había tocado esa canción antes, en la función de Kurt, y le había parecido bien. "Simplemente, él te dirá cuando esté listo, ¿de acuerdo? No, no lo presiones".

Blaine asintió, mirando la puerta trasera, su corazón doliendo por Kurt en una forma completamente diferente.

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Burt finalmente llevó a Sophie a la cama, el resto de ellos haciendo lo mismo poco después. Blaine se preparó para otra larga noche de sueño inquieto, y cuando Kurt bajó a desayunar a la mañana siguiente con Sophie, todo el mundo fingía como si la noche anterior no hubiera sucedido. Después de que todo hubo sido limpiado y guardado, hicieron lo mismo que habían hecho todos los días, nadar en el océano y explorar.

Esa noche, Blaine volvió a sentir el hormigueo en sus extremidades con energía, aunque estaba agotado por la falta de no cumplir con el sueño y la actividad casi constante que hacía por aquí. Renunciando a todas las pretensiones de que en realidad iba a dormir, ciegamente se quitó el pijama y encontró su traje de baño. Sólo le tomó un momento para ponérselo y agarrar su bolsa de playa antes de estar tranquilamente bajando las escaleras y yéndose hacia la playa.

Dejando caer su toalla y bolso sobre sus sandalias en la playa, Blaine inmediatamente se sumergió bajo las olas, nadando para sacar sus frustraciones, su cansancio, sus preocupaciones. Nadaba para olvidar, nadaba para pensar, nadaba para alejarse. Su mente estaba en conflicto y estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de que tenía compañía hasta que divisó un pálido cuerpo cerca de él cuando salió a la superficie.

"Jesús, Kurt, me metiste un susto de mierda", exclamó Blaine, tratando de recuperar el aliento y frenar a su corazón que latía con fuerza.

Kurt se rió. "Lo siento, no pude dormir y luego te vi por aquí mientras yo estaba caminando por la playa. Traté de llamarte, pero supongo que no me escuchaste". Tenía la cabeza inclinada hacia un lado mientras estudiaba Blaine. "¿Estás bien?"

Blaine asintió mientras su respiración se estabilizaba. "Sí, solamente no podía dormir así que pensé que podría nadar hasta agotarme".

"Parece que es una buena idea, siempre y cuando tengas cuidado". Blaine podía sentir el movimiento del agua mientras Kurt pataleaba para mantenerse a flote, con los brazos extendidos y los ojos cerrados, frente a la luna mientras absorbía su luz prestada.

"Sí, y la vista no es tan mala tampoco", suspiró. Kurt llegó a su máximo, abriendo un ojo para encontrar a Blaine mirándolo fijamente, sus ojos brillando.

Se aclaró la garganta y abrió los ojos. "¿Crees que estás lo suficientemente cansado para dormir ahora?"

Blaine asintió, finalmente desviando la mirada. "Eso espero. ¿Una carrera para regresar a la orilla?"

Despegaron, Kurt superando a Blaine por segundos. "No es justo, yo ya había estado nadando durante un tiempo", se quejó Blaine mientras caminaban por la playa hacia donde Kurt había dejado caer sus cosas con las de Blaine.

"Eso significa que ya deberías haber calentado", dijo Kurt con altanería.

"Sí, sí. Vamos, vamos a enjuagarnos". Se dirigieron a una de las casas de madera a lo largo de la playa que tenían duchas en ellas para que los bañistas pudieran enjuagarse la arena antes de irse a casa o subirse a sus coches. Blaine entró en una, colocando su bolso en un gancho y lanzando su toalla sobre la puerta. Kurt estaba en el puesto de al lado. Estaba a punto de tirar de la cadena para iniciar la ducha cuando oyó a Kurt maldecir. "¿Qué hay de malo?"

"Oh, la estúpida ducha no está funcionando", dijo Kurt encima del muro.

Blaine tiró de la cadena y el agua comenzó a fluir del grifo, él la soltó. "Tengo agua".

Oyó a Kurt moviéndose de puesto en puesto, tirando de las cadenas antes de finalmente renunciar con un gruñido. "Ninguna de estas estúpidas cosas funciona. Sólo voy a enjuagarme después de que hayas terminado".

Blaine abrió la puerta para encontrar a Kurt parado afuera. "Eso no tiene sentido, ven aquí y enjuágate conmigo. ¡Podemos ser más amigables con el medio ambiente de esa manera!"

Kurt se movió nervioso, con la boca repentinamente seca; él REALMENTE no necesitaba estar cerca de Blaine en la ducha, no después de estarlo viendo todo el tiempo mojado en el océano. Había estado haciendo cosas locas con su libido durante toda la semana y estar en un lugar cerrado, casi apretado contra él, bueno, no podría terminar bien. "No, está bien, voy a esperar".

Blaine rodó los ojos, agarrando la muñeca de Kurt y tirando de él hacia adentro, "Sólo vamos." Tiró de la cadena de la ducha, colocando el círculo en el gancho para que la ducha se mantuviera en funcionamiento. Comenzó a enjuagarse, el agua fluyendo por su espalda, sus músculos estirándose. Kurt cerró los ojos, respirando por la nariz mientras trataba de evitar mirar. "Tu turno", dijo Blaine. Intentaron pasar uno alrededor del otro, pero el pie de Kurt quedó atrapado en un azulejo y se resbaló, cayendo hacia adelante a ciegas.

Blaine lo atrapó, sus manos sosteniendo los codos de Kurt. Lentamente abrió sus ojos para encontrar que estaban muy cerca, sus rostros a pocos centímetros de distancia el uno del otro.

"Blaine-"

Blaine tragó en seco. Tampoco supo que se estaban acercando, pero de repente sus labios estaban tan cerca, respirando el aire del otro mientras que el agua golpeaba sus cabezas.

De repente el sonido de un portazo hizo eco en la playa, haciéndolos saltar y separarse en estado de shock.

"Nosotros, uh, debemos entrar", murmuró Blaine, de pie delante de la puerta dándole la espalda a Kurt, quien permitió que el agua corriera sobre él por un momento mientras trataba de reunir su ingenio. Soltó el anillo del gancho, parando el agua de la ducha. Blaine silenciosamente le entregó su toalla y él se la pasó por encima de su cabeza y pecho, sintiendo a Blaine hacer lo mismo detrás de él en el pequeño espacio. Ambos se pusieron los zapatos y se dirigieron a la casa en silencio.

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N/A: ANTES DE QUE ME MATEN (por diversos motivos), dos cosas:

En primer lugar, escribí un one shot, NC-17, de lo que habría sucedido si ellos se hubieran besado en la ducha y está disponible sólo en mi tumblr y voy a poner el enlace en mi perfil.

En segundo lugar, yo sé que dije que la madre de Sophie estaría en este capítulo, pero Kurt y Blaine siempre hacen las cosas largas, pero les puedo garantizar que va a estar en el próximo capítulo. ¿Cómo es que puedo decirlo a ciencia cierta?

Porque terminé de escribir el capítulo ocho esta tarde :)

N/T: 1. Sophie dice "Gracias".

Bueno, esta vez no culparé (tanto) a mi trabajo; la verdad es que me sentí poco motivada y algo deprimida porque tuve la maravillosa idea de ver Glee (sí, ya saben, ese capítulo) y realmente no termino de comprender qué tan triste sea el que algo que es ficticio me haya hecho sentir un enorme hueco. En fin, una vez compartido mi trauma, espero que hayan disfrutado este capítulo.

Lamento no haber respondido aún a sus reviews, pero sepan que los aprecio todos y muchísimo. Ya he traducido "el qué habría pasado si ellos se hubieran besado en la ducha" pero no sé si subirlo antes o hasta el final de la historia. Y por cierto, sí, ya tengo la autorización para continuar traduciendo la segunda parte.

¡Que tengan una excelente semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.