Este es más corto que el primero, pero intenso, espero que lo disfruteis igual. Muchas gracias por leer, y muchas gracias por vuestros comentarios, me animan para escribir más. Jajaja quereis algo más hardcore o qué? jajaja ;-)
Disculpad si hay muchos errores ortograficos, estoy con el ansia viva de subir el capítulo por que luego no se si podré y por eso no sé si hay muchas o qué. Pido disculpas de ante mano.
Y por cierto, gracias a esa secta del twitter que me ha acogido para comentar cosillas del Caskett, para ser Spoiler free, y para darme ideas para escribir ;)
Enjoy it.
Se despertó en medio de la oscuridad. Tiritó. Miró a un lado y otro a oscuras, sin casi ver nada. Palpó el lado de la cama. Frío. Reconoció el tacto suave de las caras sábanas de la cama de Castle.
Sonrió y recordó cómo, cuándo y por qué había acabado allí.
Alzó su mano tratando de prender la luz y finalmente la alcanzó. La habitación se iluminó tenuemente, apenas habituó sus ojos a la reciente iluminación comprobó que estaba sola. Ni rastro del escritor.
Suspiró y volvió a recostarse boca abajo y sonrió sobre la almohada. Su cuerpo estaba templado y apenas cubierto por una toalla de algodón, pero estaba tan a gusto ahí que le daba una pereza tremenda levantarse y buscarlo. Después de la ducha, ambos se habían recostado en la cama y entre besos y caricias se habían quedado dormidos.
Cerró los ojos unos segundos y cuando los volvió a abrir perdió la noción de cuanto había tardado en hacerlo. La habitación estaba de nuevo a oscuras.
Unos pasos alrededor de la cama la pusieron en alerta, y sonrió.
-¿Dónde estabas?-murmuró.
No recibió ninguna respuesta. Tan sólo una suave y tranquila respiración. El colchón se hundió a su lado y trató de moverse, sin conseguirlo.
-¿Rick?-dijo algo más nerviosa.
Beckett intentó mover sus pies, pero estaban completamente juntos. Sintió el roce de una dura cuerda de Nylon alrededor de sus tobillos cuando intentó moverse. Apenas podía flexionar sus rodillas, pues la cuerda la rodeaba hasta parte de los gemelos, y apenas podía abrir las piernas.
Sonrió.
-¿Segundo Round?
Richard no contestó y aquello la inquietaba y la excitaba por igual.
Intentó erguirse de nuevo y fue ahí cuando se percató que, cuando tiraba de sus brazos al moverse, sus piernas se alzaban levemente. Si, Rick había hecho un trabajo de profesional del bondage. Había anudado sus piernas con sus muñecas. Intentó tirar de ellas y sintió como el roce del Nylon quemaba su piel alrededor de sus muñecas. Alzó su cuello para mirar y fue ahí cuando el peso del colchón a su lado se hizo más notable, y sintió la rodilla de Rick en su costado, sus manos acariciando su cuello, apartando su pelo y rápidamente perder toda la visión posible.
El escritor había pasado un pañuelo de seda por su cabeza, tapando sus ojos, anudándolo bastante fuerte y privándole así del sentido de la vista.
Estaba completamente a su merced.
-Ricky…vamos-dijo casi riendo, divirtiéndose- háblame…-casi suplicó-.
Rick se inclinó sobre ella, pasando su mano por su espalda hasta llegar a su trasero, pasando la yema de sus dedos muy suavemente por sus nalgas, mientras respiraba acompasadamente pegado a su oído.
La piel de Beckett se erizó sólo de sentir su cercanía. De sentir su rodilla pegada a su cadera, sus dedos acariciando su piel, cada vez más caliente.
Pudo sentir como la boca de Castle se entreabría, su lengua rozaba apenas el lóbulo de su oreja y tembló anticipándose a la excitación. No obstante, apenas puso su la punta de su lengua en el lóbulo y soltó un simple "Shhh."
Castle acariciaba su cuerpo con lentitud, deleitándose en cada tramo de piel expuesta de ella. Su cuello, tenso ante cada roce y cada caricia, pues Beckett sin poder ver sus movimientos se volvía loca cada vez que la tocaba. Substituyó sus dedos por sus labios en el momento en que llegó a donde su pulso palpitaba sin parar y succionó dejándole un visible chapetón.
Beckett tragó saliva con fuerza, sentía que sus piernas temblaban, que su cuerpo se volvía más ligero, que su libido estaba por las nubes. Sentía como su piel ardía, como todo su cuerpo se rendía al placer que poco a poco y apenas con unos cuantos roces, Castle le estaba proporcionando.
Apretó sus manos como pudo, tensó los dedos de sus pies y luego los volvió a flexionar cuando sintió como su novio apenas separaba sus muslos, pasando su mano por su zona más erógena.
Soltó un leve suspiró y luego apretó los labios intentando no caer rendida al placer. Cada vez se sentía más húmeda, sentía un cosquilleo recorrer todo su cuerpo y centrarse en su bajo vientre.
Y fue ahí cuando empezó a jadear ante cada caricia de cada dedo de las manos mágicas de escritor que tenía su compañero.
Con esos dedos podía escribir cientos de historias de misterio, y podía proporcionarle el mayor de los placeres. Dios estaba delirando. Sentía como su pulso retumbaba en su sien, en su cabeza, sentía como su sexo palpitaba mientras Castle rozaba con pericia su clítoris.
Jadeaba con soltura y apretó sus piernas cuando sintió un falo frío, casi helado entre sus muslos.
Cuando quedó atrapado ahí, contra su sexo, entre sus piernas, Castle sonrió y como pudo, con su mano también ahí, le dio al botón 3. El vibrador comenzó a vibrar con fuerza, haciendo que Beckett perdiera completamente la cabeza.
Kate gemía y se retorcía sin poder parar, mientras Castle contemplaba como las cuerdas estaban apretadas alrededor de sus manos y piernas y esta no podía hacer nada contra el placer.
-Dios, Castle…mmm no puedo más…joder, dios- no paraba de blasfemar, pero no podía siquiera recordar su nombre en ese momento, justo ese momento que Castle detuvo el artefacto, sus piernas se relajaron y sintió como se venía contra la mano de él en un orgasmo incontrolable. Su pecho, aprisionado contra el colchón, subía y bajaba rápido como podía.
Le dio una tregua de unos minutos, mirándola, su cuerpo ardía, sus nalgas rojas con sus dedos marcados en ellas, todo su cuerpo empapado en sudor, su cabeza ladeada con el cabello a un lado, y su boca entreabierta con sus labios hinchados.
Se inclinó y la besó, amortiguando con su propia boca cada gemido, degustando esos labios color cereza.
Castle apenas se separó, mirándola de cerca y metió la mano entre su cuerpo y el colchón, pellizcando sus duros pezones como pudo.
Beckett soltó un gritito y los ojos se Richard se tiñeron de lujuria. Su azul cristalino se oscureció y sus manos tomaron vida propia. Desanudó sus muñecas y las piernas de Beckett se relajaron en el colchón.
Castle se puso a horcajadas sobre ella, sobre sus nalgas mientras acariciaba su cintura y sus brazos. Kate podía sentir el bulto que se formaba bajo sus boxers clavarse contra sus riñones y rozarse sutilmente contra su trasero.
De nuevo ahí estaba ella, esperando cada movimiento de él para calmar su excitación, sus manos eran como un bálsamo para su cuerpo, para su mente.
Dios, necesitaba sentirlo de nuevo.
Pero lo único que sintió fue como ataba sus muñecas sobre su cabeza, inmovilizándola de nuevo y como dejaba de sentir su erección contra ella.
Gimió de frustración y Castle sonrió.
-Ya va-murmuró, permitiéndose contestarle esa vez. Siendo benevolente con ella.-No tengas prisa…
Su voz aterciopelada avivaba la llama que crecía en su interior, próxima a convertirse en un fuego que estallaría en cualquier momento en que él la tocara con sus dedos, con su miembro o como en ese momento hacía, con su lengua alrededor de sus muslos internos.
Beckett se tensó al sentir su lengua próxima de su sexo, trató de cerrar sus piernas, pero Castle la contuvo con sus fuertes manos, abriéndolas al máximo y penetrando con su lengua su interior, haciéndola gritar.
-Oh dios-de nuevo ahí estaba retorciéndose de placer, próxima al segundo orgasmo, sintiendo como todo a su alrededor daba vueltas, sintiendo como Castle elevaba su pelvis para poder llegar más hondo, para frotar con sus dedos su botón haciendo que estuviera apunto, y cuando estaba casi en la cúspide del orgasmo, en el mismismo paraíso, mordiendo la almohada para ahogar sus gritos y gemidos guturales, la maldita lengua de Castle se detuvo, acariciándola bien lento y suave hasta separarse.
Beckett separó su boca de la almohada y masculló una palabrota. Estaba jugando con ella, estaba provocándola, estaba incitándola y ella disfrutaba con ello pero necesitaba terminar.
Escuchó como se quitaba los boxers y caían bien lejos en el suelo de alguna parte de la habitación.
El colchón se volvió a hundir ante el peso de él, y sintió sus piernas acomodarse entre su cuerpo, rozando con su rodilla su costado, con sus manos palpando su espalda y llegando a sus nalgas, apretándolas.
Kate gimió de anticipación, elevando su barbilla, echando su cuello hacía atrás, Castle hincó su rodilla en el colchón quedando semi arrodillado ya que su otra pierna estaba estirada, frotó su erección contra las nalgas de su novia varias veces, ambos gimiendo.
Separó apenas sus piernas y se deslizó con facilidad en su interior. Beckett se sintió plena. Castle embistió hasta el fondo gimiendo y clavando sus dedos en el culo de ella, juntándolo mientras empezó a moverse en su interior.
Kate inconscientemente elevó su trasero buscando más contacto. La mano de Castle se colocó delante, acariciando su vientre hasta alcanzar su sexo, masturbándola con precisión al mismo tiempo que la penetraba.
Su otra mano subió por su espalda, manoseó sus senos y llegó a su cabello tirando suavemente.
Beckett bajó su rostro hasta la almohada de nuevo, hundiendo su cara ahí, mordiendo con desespero el cojín.
Apenas separó su boca gimiendo fuertemente con una de las poderosas embestidas del escritor. Sus piernas estaban bien juntas y ahora todo su cuerpo estaba pegado al colchón sintiendo completamente la presión del cuerpo de él sobre ella, sintiendo como su sexo se contraía salvajemente alrededor del pene de él cada vez que entraba y salía con precisión, haciendo presión alrededor cerrando las piernas y juntando las rodillas.
Castle estaba aguantando como podía, tiró de nuevo del cabello de ella y se deshizo de la venda que cubría sus ojos. Los ojos de ella poco a poco se acomodaron a la luz tenuemente encendida.
Bastó un giro de cuello de Beckett, una mirada tan sensual como la de la policía para que Castle perdiera completamente los papeles y la cordura. Beckett entreabrió sus labios, su cabello caía sobre sus hombros apenas girada, su mirada era casi felina, y sus músculos vaginales se contraían alrededor de su miembro, acelerando así su orgasmo, cerrando los ojos sintiendo como casi se hacía pis de placer. Sus embestidas cada vez eran más salvajes y Castle no lo soportó más, se corrió a borbotones en el interior de Kate apretando sus manos alrededor de la cintura de ella para darle mayor estabilidad al mismo tiempo que ella acababa también, jadeando el nombre del escritor. Echó una mano hacia atrás deshaciéndose de las cuerdas de nylon, viendo la marca roja que había dejado alrededor de sus tobillos y salió de ella, casi desplomándose al lado. Ambos estaban completamente sudados, respirando agitados tratando de recuperar el ritmo normal de su corazón, que latía con fuerza bajo sus pechos.
Castle se removió y desató las muñecas de Beckett llenándola de besos en cada rozadura que había sufrido al intentar deshacerse de ellas, victima del desespero.
-No he dicho Apples-murmuró Beckett con voz ronca-aun no deberías desatarme…-sonrió agotada-.
-Esperaré a que lo digas la próxima vez-Besó sus labios, pasando una mano por debajo de sus hombros, acercándola a su pecho, abrazándola hasta con el alma.
Castle la miró alzando una ceja.
-¿Qué?
-La almohada…está empapada- Castle les tapó a ambos con la fina sábana.
Beckett sonrió mordiéndose el dedo índice, tratando de parecer inocente.
-No he podido evitar no morderla…son solo babas-Kate se rió-dios, Castle me moría de placer…
Castle sonrió orgulloso y satisfecho y volvió a abrazarla besando su nuca, colocando sus manos alrededor de su vientre para poder descansar un rato tal vez antes del Round tres.
Beckett se acomodó contra su pecho sonriendo, mientras acariciaba sus muñecas y sentía como Castle se dormía detrás de ella, sin dejar de besarla. El sexo con él era increíble y agradecía el haber conocido la palabra "Apples", pues ya estaba deseando volver a utilizarla.
Tal vez continue o no... Si se me ocurre como volver a utilizar la palabra Apples, seguirá.
Saludos ;)
