Capítulo 4: La desaparición de Shun.

Después de un húmedo beso, la chica jadeó en su oído y lo lamió delicadamente. Él sintió como (por enésima vez) la piel se le erizaba. Entonces, bajó por su espalda y usó uno de sus dedos.

-¿Te gusta? - le preguntó.

-Todo lo que me haces me gusta – susurró Shunrei, hundiendo las uñas en la espalda de Shiryu.


Y en eso, el Dragón despertó. Le estaba pasando más seguido, cada vez que daba una cabezadita tenía uno de esos sueños tan lindos pero vergonzosos. Lo peor era que su cuerpo reaccionaba en forma natural y bastante notoria a esos sueños, y era medio humillante pensar que alguien se diera cuenta. Después de todo, él siempre se había vanagloriado de su fuerza mental,que le permitía tener un gran autocontrol de su cuerpo.

Se había quedado dormido hace veinte minutos, o un poco menos, poco después de la "desaparición" de Shun. Había anunciado que iría a comprar pilas, pero cuando su hermano lo siguió, segundos después de que Shun saliera por la puerta, no lo había encontrado por ninguna parte.

Seiya y Hyoga habían ido a la tienda más cercana, pero nada; Shun no había sido visto. Ikki se había quedado en la casa, apretando los dientes en un ataque de nervios, mientras Saori encargaba a los agentes de la Interpol a que investigaran el suceso.

Cuando Seiya y Hyoga volvieron, les contaron que se habían encontrado con unas personas muy simpáticas que hablaban sobre el inminente fin de los tiempos.

-Nos contaron que los justos serán arrebatados al Cielo poco antes de apocalipsis y de la destrucción – dijo Hyoga, muy seguro de sí mismo.

En ese momento, los agentes de Interpol llamaron a Saori para decirle que no había rastro de Shun.

-Mi hermano es el ser más justo de la tierra. Seguramente ya fue arrebatado y ahora está a salvo – murmuró Ikki.

Los demás asintieron con la cabeza, conmovidos por la fortaleza interior que demostraba Ikki, hasta que de repente Saori habló:

-Soy la diosa de la Sabiduría. ¿Acaso no soy lo bastante justa para ser arrebatada al Cielo?

-Quizás estás pagando las culpas de tu niñez – dijo Seiya.

-O las de tu abuelo – sugirió Hyoga.

Y entonces habían empezado a decirse mutuamente las razones por las cuales no eran justos. Shiryu, aburrido de tanta charla y de que no pensaran en la solución obvia para explicar al ausencia de Shun, se había quedado dormido y había tenido ese sueñecito tan gráfico.

Para evitar caer de nuevo en la tentación, se puso de pie (una vez que ya no quedaron rastros de ese sueño en su cuerpo saludable) y exigió silencio a la manera incomparable del profesor Jirafales:

-¡Si-len-cio!

-... y en ese caso peor está Shiryu por tenerle ganas a... - siguió diciendo Seiya, hasta que Ikki le dio un codazo.

-Shun no fue arrebatado al cielo – anunció Shiryu, ignorando sabiamente a Seiya -. Fue a comprar pilas, tal como dijo.

-Eso es mentira y lo sabes – acusó Hyoga – pues no está en ninguna parte.

Shiryu suspiró y los invitó a dejar con él el salón principal, donde estaban todos. Al lado del salón principal estaba la biblioteca. Y dentro de la biblioteca, sentado frente a un notebook, estaba Shun, con los ojos perdidos en la pantalla.

-Ya he comprado veinte baterías, ochenta pilas recargables, veinte cargadores manuales y ochenta velas – anunció Shun, haciendo click una y otra vez -. Además, conocí a una señora muy amable que quiere verme en el parque a las nueve de la noche.

-¿Estuviste todo el rato acá? - preguntó Ikki, horrorizado.

Y así era. Apenas salió del salón principal, había entrado a la biblioteca, y por eso Ikki no lo había visto.

-Ahora compro todo online – dijo Shun – Y tengo mil doscientos treinta contactos en Facebook, y ochocientos mil seguidores en Twitter. Quiero abrir cuentas en Livejournal, Instagram y Flickr.

-Está hablando en lenguas – murmuró Hyoga - ¡Ha sido poseído!

-Debo aprovechar de usar la red mientras se pueda... - susurró Shun y es eso, se cortó la luz.

-¡Ha comenzado el Apocalipsis! - exclamó Ikki, agarrando a su hermano y llevándolo al búnker.

Continuará...

Nota de la autora: Si están leyendo, es que el mundo no se acabó (qué origialidad... :p)

Gracias por leer!