Acabo de mundo, parte 5 y final.

I.- Por si acaso se acaba el mundo.

Ikki había salido corriendo con Shun debajo del brazo. Saori se levantó las polleras y lo siguió dando saltitos. Hyoga y Seiya partieron detrás de ellos. Sólo Shiryu se quedó ahí, terco, insistiendo en que no había nada de qué preocuparse.

De pronto, un fuerte sismo sacudió la tierra. Ikki lanzó a Shun dentro del búnker y apresuró a los otros.

-No exageren – dijo Shiryu – recuerden que Japón es un país sísmico.

-Creo que ya son demasiadas coincidencias – repuso Saori antes de entrar al búnker – hoy es 21, el mundo ha quedado a oscuras y la tierra empezó a partirse.

-No puedes negar las evidencias, Shiryu – dijo Hyoga - ¡Entra al búnker, rápido!

-No pienso encerrarme con un montón de locos – respondió Shiryu, cruzándose de brazos.

-Maldito Dragón rebelde – masculló Ikki, devolviéndose a la casa, agarrándo a Shiryu debajo del brazo y lanzándolo al búnker, sin que el Dragón alcanzara a reaccionar.

Y ahí estaban guardaditos en el búnker. No había nadie más en la casa, pues todos habían pedido permiso esa mañana para estar con sus seres queridos por si acaso se acaba el mundo.

Bueno, sí quedaba alguien. Alguien que carecía de seres queridos.:Tatsumi.

El calvo mayordomo contempló cómo su querida Saori se guardaba en el refugio subterráneo y derramó una solitaria lágrima porque nadie lo había invitado a protegerse.

Luego se dirigió a pagar la cuenta de la luz. Hace dos meses que se le había olvidado. Es que era un hombre muy ocupado.


II.- Los demonios que aparecieron

Las velas iluminaban suavemente el rostro de Saori y la hacían lucir como la mujer más bella del mundo. Al menos, eso pensaba ella que todos los demás pensaban.

Se imaginaba a sí misma huyendo de los ansiosos besos de sus santos. Dulces besos de Shun, ácidos de Ikki, fríos de Hyoga, cálidos de Seiya y duros de Shiryu.

Creía que todos deseaban verla desnuda y abrazarla en la intimidad de la habitación, mientras el mundo se caía a pedazos.

La verdad, la cruda verdad, era que Hyoga planeaba cómo defenderse de los zombies atacantes, Shun tenía síntomas de abstinencia de internet, Shiryu pensaba en cómo escapar, Seiya imaginaba la próxima comida e Ikki hacía planes para investigar cómo estaban las cosas en el mundo exterior.

Porque era necesario averiguar cómo se estaban desarrollando los acontecimientos.

-Debemos mandar una patrulla de exploración – anunció el Fénix.

-¡Yo voy! - se ofreció Shiryu, viendo una oportunidad de escapar.

-Muy bien. Irás conmigo, entonces – ordenó el Fénix, levantándose y tomando un par de velas.

Después de acordar un código para reingresar al búnker (tres golpes suaves), Ikki y Shiryu dejaron el refugio.

Eran las tres de la mañana. No se veían más luces que las de las estrellas. Aparte de eso, todo estaba normal.

-El mundo no luce muy destruido -observó Shiryu.

-Son solo apariencias – gruñó Ikki – Vamos a investigar.

Se dirigieron a la entrada de la mansión y luego, por sugerencia de Shiryu, se separaron. El Dragón fue a las habitaciones del fondo, con la idea de encontrar una forma de esconderse de esos fanáticos y poder llegar a China a pasar el resto del año con Shunrei.

En eso, un extraño ruido llamó su atención. Era un hombre quejándose. Reconoció la voz de Tatsumi.

"Tatsumi está herido", pensó Shiryu, y por un segundo pasó por su cabeza el deseo de darle el golpe de gracia y vengarse en nombre de sus compañeros, pero de inmediato desechó esa idea. No era digna de un budista como él.

-Vamos a destruir karmas – dijo, yendo al lugar de donde provenían los gemidos.

Lo que vio lo llenó de espanto.

Una mujer monstruosa, semejante a Tatsumi pero con el cabello violeta, estaba en la cama, sentada, con las manos sobre el vientre. Llevaba uno de los vestidos de Saori, que le quedaba muy chico, y seguramente por eso le dolía el vientre. Se lo frotaba una y otra vez mientras gemía de dolor.

"Es un demonio. Los chicos tenían razón y es el fin del mundo. Los demonios más repugnantes han llegado a la Tierra", pensó el Dragón paralizado de asco y un poquito de miedo. De pronto, recordó que su deber era luchar contra el mal y se lanzó contra el demonio...

O lo hubiera hecho de no ser por Ikki, que lo agarró de un brazo. Shiryu se volvió sorprendido, pero Ikki le hizo el gesto de silencio y lo arrastró fuera de la mansión.

-Es un demonio. Debemos destruirlo – dijo Shiryu.

-Hay otro demonio allá en el ala oeste, en la habitación de Jabú – le dijo Ikki – Es un demonio de dos espaldas y cuatro patas. También se quejaba, igual que este, pero no podemos atacarlos sólo nosotros. Necesitamos de la ayuda de los demás. Creo que si detenemos a estos demonios gimientes, podemos impedir que el mundo siga acabándose.

Pocos minutos depués, los seis héroes estaban listos para destruir a los demonios quejosos.

-¡Hermanos, es el momento de elevar nuestro cosmos! - exclamó Ikki, avanzando resueltamente hacia la casa.

Jabú sintió la amenaza, le avisó a la chica que lo acompañaba, se vistieron y salieron discretamente por la ventana. Tatsumi, por su parte, no sintió el cosmos sino el ruido de hacían los chicos al entrar a la mansión. Salió de la habitación y prendió las luces.

-¿Qué hacen acá, intrusos? - tronó con voz amenazadora, un segundo antes de recordar que no se había sacado el vestido de Saori ni la peluca violeta...


III.- Y cómo terminó todo.

El misterio del demonio de cabello violeta fue fácilmente dilucidado por los astutos santos de Athena. Lo único que ninguno de ellos entendió bien fue la causa de los fuertes gemidos de Tatsumi. Por más que Saori le insistió en que fuera al hospital, él se negó y, muerto de vergüenza, se encerró en su habitación el resto del año, no sin antes contemplar, humillado, los videos y fotos de su caracterización como demonio que Shun había subido a facebook, livejournal, twitter, tumblr, deviantart e instagram, que rápidamente se convirtieron en los más visitados del año.

Lo que nunca entendieron los chicos, fue lo del demonio con dos espaldas y cuatro patas.

-Yo vi lo que vi – insistía Ikki, terco como de costumbre. Shun lo apoyaba, diciendo que varios de sus contactos le habían tratado de enviar fotos de ese monstruo. Curiosamente, la mayoría eran mujeres que lo invitaban a formar un monstruo como ese.

-Y yo tenía razón. El mundo no se acabó – dijo Shiryu.

-Lo más bien que te alarmaste de los monstruos que había en la mansión – se burló Seiya, mientras comía una pizza para pasar el mal rato.

-La locura es contagiosa – sentenció el Dragón.

-Pero acá dicen que el mundo no se acababa ayer 21, sino mañana 23 – dijo Hyoga, agitando un diario.

-Ya no creo en esas cosas – repuso Ikki, cruzándose de brazos – Lo que realmente me preocupa es ese monstruo de dos espaldas que anda suelto por ahí.

-Ikki tiene razón – dijo Seiya– es nuestro deber asegurarnos de que ese monstruo no haga ninguna maldad.

-¡Es cierto! - corearon todos, y comenzaron a planear cómo harían para atrapar al demonio aquel.

Jabú se hundió más en su silla y pensó que era una buena oportunidad para visitar a su maestro en Argelia... al menos un par de meses, hasta que ese grupo de locos se olvidara del asunto del monstruo.

Fin


Nota de la autora: Y... el mundo no se acabó!

Ya pasaron todas las fechas posibles. Ahora dicen que sí o sí el otro año, pero Ikki ya está curado de espanto y va a convertir el búnker en gimnasio, ahí es más privado y nadie anda mirándole sus lindos y bien definidos músculos.

Este capi iba a ser distinto, el que iba a formar el monstruo de dos espaldas era Shiryu con la solícita asistencia de Shunrei, pero ellos se negaron rotundamente.

¿Por qué no me puede salir un fic lemon con esos dos?

O al menos un fic donde Shiryu sea vedetto...

Gracias por leer! Nos vemos!