Especial navideño: Cartas a Santa Claus
Alguna vez se han preguntado ¿Qué regalos pedirían los chicos de Yugioh en navidad?, pues aquí lo verán… no importa la edad que tengan, un niño nunca deja de creer.
Yugioh! No me pertenece… Aunque, tal vez sea buena idea pedírselo a Santa este año.
Carta de Seto Kaiba, 13 años:
De: Kaiba Corp.
Para: Santa Claus, Polo Norte.
Por medio de la presente se le comunica al señor Claus, que debe presentarse el día 24 de Diciembre del presente año a las 19:00 hrs. Para una reunión urgente con el consejo administrativo y la junta directiva de la empresa, con el fin de llegar a un acuerdo que seguramente resultará satisfactorio para ambas partes interesadas.
Se le advierte que en caso de no presentarse usted, se actuará de forma legal y no nos gustaría que esto llegase a ocurrir, por lo tanto se le reitera presentarse a la hora y el día ya convenidos anteriormente.
Atte.
Seto Kaiba
Director ejecutivo y presidente de K.C.
─ ¿Señora ya terminó de redactar el documento? ─ El joven Seto Kaiba dueño, presidente y director de Kaiba Corp. a sus cortos 13 años de edad es un muchacho de lo mas frio y calculador, su gran sueño navideño es el de crear un convenio con el señor Claus para distribuir su tecnología en los juguetes que cada año el viajero navideño reparte alrededor del mundo ─ ¡Es urgente!
─ Claro Joven, está terminado y ya fue enviado…"Si supieran que el encargado de llevar los regalos bajo el enorme árbol navideño de su mansión es el mayordomo… Ay no pobrecitos, se morirían de la decepción" ─ La secretaria, una mujer madura pero no una anciana, y con hijos de la edad de los hermanos Kaiba, sonreía para sus adentros ya que no era común ver al eternamente serio joven Seto Kaiba, tan emocionado por la visita de un personaje imaginario… Tenía Santa tanta suerte de no existir (más que en la ilusión de los niños), por que le habría dado pena tener que demandar a un pobre anciano que trabaja todo un año y viaja por el mundo entero en una sola noche para llevar alegría a los niños buenos ─ con su permiso joven, me retiro.
─ Adelante, por cierto mañana la quiero temprano, debemos adelantar los preparativos para recibir al señor Claus ─ La noche se acercaba y el castaño miraba por la enorme ventana tras su escritorio, tenía una media sonrisa en el rostro, estaba completamente feliz por lo que vendría pronto, fuera de la oficina su hermano, el pequeño Mokuba, daba los toques finales a su cartita (pliego petitorio).
Afuera del edificio unos chicos se acercaban sigilosamente a la entrada, parecían ladrones profesionales, unos movimientos y se habían librado de los guardias, unos pasos más y llegarían al elevador.
─ Hermano por acá… Bandido tu también… síganme ─ los muchachos llevaban puestos trajes de duendecillos navideños con antifaces, en total eran tres, más o menos de la misma estatura y parecían tener practica en meterse a lugares prohibidos.
─ Vigía, el elevador queda por aquí… déjame dirigir a mí, yo soy el Guía ─ los tres chicos usaban nombres clave, no querían ser reconocidos pero tenían que hacer lo que tenían planeado; subieron al elevador y una vez llegaron a su destino se ocultaron, debían esperar a que todo el personal saliera; el plan era encontrar a Kaiba y…
─ ¿Hola, son los ayudantes de santa?... creo que se adelantaron ¿quieren ver mi lista? ya esta lista jajajajaja, ¿lo ven? un juego de palabras, mi lista está lista, ¿Qué tal? ¿Buen chiste no? Jajajajajaja… ¿Por qué no se ríen? ─ Un pequeño pelinegro les salió al encuentro, el niño estaba bastante inquieto y hablaba demasiado rápido ─ Lindos trajes ¿los usan todo el tiempo?, ¿Qué hacen en verano?, ¿tienen playas en el polo norte? ─ Los tres chicos intentaban escabullirse ─ ¿A dónde van?, ¿son espías de Santa?, ¿quieren robar los planos de mi hermano Seto?, ¿o los envió para vigilarlo?
─ Calla enano ─ uno de ellos tomó al niño por el cuello y le cubrió la boca ─ Bandido dame el cloroformo, este pequeño debe tomar una siesta ─ el chico apodado Bandido le pasó una botella y el muchacho colocó un poco del liquido en un pañuelo y lo aplicó a la nariz del niño, unos segundos después el pequeño Mokuba ya estaba en el país de los sueños.
─ Vaya niño tan exasperante, ¿me pregunto cómo lo aguanta Kaiba? ─ dijo uno de los supuestos duendes de ojos lilas y piel bronceada dejando con cuidado al dormido Mokuba en el sillón.
─ Shhh, cállate Guía, nos delatarás… tenemos que entrar a la oficina del ricachón sin ser vistos... ─ el otro duende tenía los ojos del mismo color y su voz sonaba casi igual a la de su compañero, si, estos dos eran hermanos.
─ Si y luego lo dormimos también, y saqueamos la caja fuerte ─ el último pensaba en voz alta, se notaba que sus ojos eran azules y bajo el gorro verde se le escapó un mechón blanco. (Adivinen quienes son).
─ No y definitivamente no Bandido… ─ los duendes hermanos lo reprendieron y le propinaron un coscorrón bien dado, al mismo tiempo.
─ Eso duele… par de atarantados yo solo decía ─ el duende peliblanco se quitó el gorro para sobarse dejando ver por completo su murcielaguesco peinado esponjado y luego lo colocó de nuevo con cuidado de no dejar nada a la vista que lo pudiera delatar.
─ De acuerdo, ¿Cuál es el plan?... ¿Los dormimos a todos o esperamos a que se vayan? ─ preguntaron los duendes oji-lilas ─ ¿Bandido?
─ Nos ocultaremos y en cuanto todos se vayan atacamos… de acuerdo a lo que logré escuchar de la conversación telefónica entre los chibis, Kaiba se queda hasta tarde durante la temporada de fiestas ─ el trío de supuestos duendes cuchicheaban hechos circulo de tras del sillón donde habían dejado a Mokuba.
─ Muy bien, esa será la táctica…
─ Bien investigado Bandido…
─ Gracias, gracias si lo sé, soy un as… deberían llamarme As en vez de Bandido, el As de los ladrones… Por cierto ¿seguros que no quieren que asaltemos la caja? ─ Con esto el duende ladrón se ganó una tanda de coscorrones ─ basta ya, son dos contra uno, no es justo no me dejan defenderme.
Los chicos tomaron escondites por separado, esperando el momento indicado para atacar; Guía se ocultó dentro de un enorme jarrón, Vigía se metió atrás de un macetón con un arbusto y Bandido utilizó el respaldo del sillón para llegar a la ventila. Las luces del edificio se iban apagando conforme se vaciaba, pronto el edificio quedó vacío y a oscuras excluyendo la oficina de Seto y la sala donde Mokuba seguía dormido, dentro del ducto de ventilación Bandido había encontrado una caja metálica llena de cables de colores y arrancó uno.
─ Adiós a las cámaras de seguridad y a todo lo que pudieran haber captado Je-je-je.
Unos minutos después de asegurarse que Kaiba no iba a ir a ningún lado, los chicos salieron de su escondite, se reunieron en el sofá para ponerse de acuerdo, no llevaban más de una hora en el edificio y no había peligro de que Mokuba despertara, después de todo ya era tarde para que un niño estuviera despierto y seguramente dormiría hasta el amanecer.
─ Bien Guía, Bandido ¿tienen las aplicaciones listas? ─ Los nombrados asintieron y se acercaron un poco a la entrada de la oficina.
─ Vigía ya sabes qué hacer… ─ uno de los oji-lilas se asomó por la puerta con cautela, adentro del lugar Seto se masajeaba las sienes después de un largo y pesado día; Vigía hizo una seña y los otros dos entraron tras él.
─ Aquí vamos… ─ los chicos rodaron habitación a dentro encendiendo sus celulares y levantándose al momento en el centro de esta, asuntado de paso a Kaiba.
─ No funcionará, desconecte el botón de seguridad… Chicos ¡YA, TRES, DOS, UNO! ─ Los celulares se iluminaron y comenzaron a tocar una canción pegajosa.
─ ¡NOCHE DE PAZ, NO!
─ ¡NOCHE DE ROCK!
─ ¡TODO DUERME EN KAIBA CORP!
─ ¡INCLUIDO MOKUBA QUE EN LA SALA ESTA!
─ ¡AQUÍ ESTA SETO CON SU GELIDA FAZ!
─ ¡BRILLA EN LA CALLE UN FAROL…! ¡BRILLA EN LA CALLE EL FAROL!
─ OTRA VEZ ─ el trió de improvisados duendecillos navideños cantantes, comenzaba a hartar a Kaiba.
─ Basta… eso ni siquiera rima… ¡SALGAN DE AQUÍ ANTES DE QUE LLAME A LA POLICIA! ─ El trío se detuvo en seco, y se miraron unos segundos.
─ ¡Uuy que genio!... ya cásate, ¿no ves que?… UNO DOS TRES…
─ HOY ES DIA DE ESTAR CONTENTOS FALALALALA… LALALALA…
─Y NO QUEREMOS ESTAR MUERTOS FALALALALA… LALALALA…
─ SI NO CANTAMOS NOS ARRESTAN FALALA, FALALA LALALA…
─ ASI QUE TE CANTAREMOS FALALALALA… LALALALAAAAAA
─ Eso tampoco rima, lárguense ya… No, esperen un momento ─ Seto se levanto de su asiento le dio la vuelta al enorme escritorio y se acercó al trió ─ yo los conozco…
─ No, no es ciertou… nosotros ser extrangerous, este ser nuestrou primer día en la city ─ el duende de ojos azules se había puesto bastante nervioso y comenzó a hablar con acento.
─ No lo creo… acaban de cantar sin acento alguno, no me engañan ─ Seto le arranco el antifaz al oji-azul y el gorro a uno de los oji-lilas ─ LO SABIA, SON LOS TRES CHIFLADOS… ¿no se supone que cuando los corrieron de su trabajo esta mañana, debían regresar los trajes? Malik (alias Guía), Marik (alias Vigía) y Bakura (alias Bandido) ─ al saberse descubiertos los chicos se quitaron el resto de gorros y antifaces.
─ No, nos arrestaron no nos corrieron, pero debemos cumplir con el servicio comunitario, ahora tenemos que cantar villancicos durante 32 horas para pagar nuestra condena… ─ habló Malik.
─ Si y como fuimos arrestados en tu centro comercial, decidimos que tu tenias que ser nuestra primera víctima, es decir, espectador. ─ Finalizó Marik.
─ Es verdad, además fuimos arrestados siendo inocentes… juro que no sé cómo llegó el dinero de Santa a mi mochila… bueno si lo sé, pero no lo hago a propósito (Bakura no es ladrón, es cleptómano con un poco de mitómano) estoy enfermo y la terapia no parece funcionar… ─ Bakura se había sentado en el enorme escritorio de Seto jugando a hacer trucos de magia con una pluma de plata pura ─ linda pluma, ahora la vez y ahora ya no.
─ Devuélvela o les diré a tus padres que abandonaste la terapia hace meses…
─ ¿Me estas vigilando? Aww, que dulce de tu parte que te preocupes tanto por mi… ¿teniendo tanto dinero no eres capaz de comprarte una vida? ─ Seto extendió la mano y el peliblanco le dio el dichoso lápiz ─ ya, ahí lo tienes… ni que fuera tan valioso ─ Bakura sonrió ─ de todas formas prefiero el oro, la plata me da alergia.
─ No te vigilo, pero antes de contratar al personal se investigan sus antecedentes… no te iba a contratar, pero tus padres rogaron tanto para que pudieras, según ellos, tener un buen futuro algún día… ─ Seto guardó la pluma en un cajón ─ y bájate de mi escritorio es de cedro pulido y lo deslustras.
─ Bueno nosotros ya cumplimos con cantarte, ya nos vamos ─ Ya era algo tarde y el trío comenzaba a bostezar ─ Sayonara, aún tenemos otras casas que visitar, fue un placer molestarte, es decir verte.
Una vez los chicos se fueron, Seto fue a revisar a Mokuba, el pequeño pelinegro babeaba sobre el cojín así que Seto lo acomodó mejor en el sillón, luego regresó a su oficina acomodó unos papeles y se quedó mirando la ciudad por el ventanal.
─ Este día no pareció tanto una pérdida de tiempo… y el 24 será mucho mejor.
Rato más tarde, ya en la mansión Kaiba Seto se dirigió a su habitación a seguir trabajando y luego tal vez dormiría… si la emoción de la llagada de Santa lo dejaba hacerlo.
Próxima carta/pliego petitorio de Mokuba.
