Especial navideño: Cartas a Santa Claus

Alguna vez se han preguntado ¿Qué regalos pedirían los chicos de Yugioh en navidad?, pues aquí lo verán… no importa la edad que tengan, un niño nunca deja de creer.

Yugioh! No me pertenece… Aunque, tal vez sea buena idea pedírselo a Santa este año.

Por falta de tiempo en esta entrega las cartas vendrán al dos por uno y esperen la fiesta de navidad de Mokuba (solo espero tener tiempo para subirla el 25 si no puedo ese día espérenla el 26 o el 28 ya que tenemos visitas y así es difícil, que horror, se van hasta año nuevo).

Carta de los gemelos Ishtar:

Hola bueno esta será la primera vez que escribimos, ya que en Egipto no teníamos nada así, pero según Marik, le dijo Yugi, que le dijeron sus abuelos cuando era pequeño, Si, ¿puedes creerlo? pequeño, imagínate al enano siendo más pequeño todavía, eso sí que es gracioso; pues bien el enanito es decir, el hermanito de Yami (casi amigo y compañero de club, nuestro), le dijo a mi hermano que aquí hay en diciembre un sujeto mágico que eres tú, que cada año le trae regalos a los chicos que se portan bien bueno pues nosotros no nos portamos bien, es la verdad, pero no somos malos porque si, simplemente que hacemos algunas travesuras por aburrimiento, las víctimas son un daño colateral y a decir verdad no las tenemos contempladas solo pasan, que podemos decir, no somos adivinos para saber si no habrá algún distraído que caiga… pues, señor anciano mágico volador, dicen que eres capaz de conceder deseos y esas cosas…

OoOoOo

─ Aún no entiendo porque tuvieron que ponernos unos nombres tan ridículos… se supone que los renos se llaman así, no los duendes, no me quiero llamar Ángel, si se trata de llamarse como un duende prefiero llamarme Bandolero, bandido o algo por el estilo… ─ La voz ya conocida de Bakura los hizo abandonar su escritura; junto al peliblanco venía Mai peinada de dos trenzas, ambos con disfraces de duendecillos navideños ─ Hola chicos, ¿Qué hacen?... llegaron temprano.

─ Están escribiendo algo… déjenme verlo ─ los gemelos ocultaron la hoja, mientras la rubia intentaba ver lo ahí escrito ─ dulzuras, no sabía que fueran tímidos ─ los gemelos enrojecieron.

─ No somos tímidos, es solo que es algo personal ─ Malik fue el que contestó.

─ Hey, ya llegó el jefe… ─ Mai señaló al señor que venía entrando (se encontraban en una zona de vestidores, como los de un gimnasio), era un hombre de larga barba blanca pero delgado, el tipo los saludó y luego se fue a cambiar de ropa.

─ Tiene suerte ─ completó Bakura ─ solamente tiene 3 años trabajando aquí y ni un solo niño se ha atrevido a tocarlo ─ sonrió macabramente ─ el último fue atacado por un par de niños, fue un verdadero milagro ver de quienes se trataba.

─ Es cierto, pero esos pobres no lo hicieron intencionalmente, los debieron ver Malik y Marik, esos dos estaban realmente asustados, pobres niños ─ los gemelos se interesaron en saber más del tema.

─ ¿Y de quienes estamos hablando? ─ preguntaron al unísono, Bakura lanzó una carcajada.

─ Yugi y Ryou… ─ respondió la rubia negando con la cabeza ─ pobre de Yami ─ luego se rió ─ luego de la fechoría de Yugi, Yami tuvo que buscarlo por toda la tienda, departamento por departamento y no solo a él, también a Ryou porque el muy flojo de Bakura se negó a hacerlo y todo por querer tomarse la foto con Santa el solo ese año ─ al escuchar eso el peliblanco dejó de reír.

─ Hey, eso no fue así… yo solo quería uno de esos bastones de caramelo, además el culpable de todo fue Mokuba.

─ ¿Mokuba, que les hiso? ─ Los rubios lo rodearon bastante curiosos ─ ¡vamos, dinos ya!

─ Se los contaré todo… Ocurrió hace tres años, los chibis estaban formados para ver a Santa todo estaba en orden Ryou y Yugi platicaban muy emocionados hasta que llegó Mokubazilla, en verdad ese niño da miedo; resulta que el chibi Kaiba les dijo a mi hermanito y al aibou de Yami que ese santa le parecía extraño y que estaba al 100% seguro que no era un Santa oficial de Kaiba corp., y que probablemente sería un secuestrador ─ Bakura les contaba lo sucedido mientras los miraba seriamente ─ Ryou se puso tenso, quise calmarlo pero saben lo pésimo que soy con las palabras de aliento, o sea no soy Yami, y me molestó bastante que ese enano torturara a mi hermanito porque soy el único con ese derecho sobre él, pues como les decía Ryou estaba completamente aterrado y no se diga de Yugi creo que estuvo a punto de desmayarse… y ¿dónde estaba Yami mientras pasaba todo eso?... ─ el albino dio un rápido vistazo a Mai quien se retocaba el cabello ─ estaba babeando por alguien que está muy pero muy, fuera de su alcance, además de estar prácticamente acorralado por Tea… por cierto debieron verlo era un show esa chica no dejaba de balbucear sobre matrimonio y Yami no dejaba de ver a esa otra muchachita… pero no estaba hablando de eso… ─ Suspiró ─ tocó el turno de Yugi, estaba algo lloroso ya saben cómo es el, Santa quiso calmarlo un poco haciéndole platica, pero el enanito solo contestaba con monosílabos y moviendo la cabeza y cuando llegó el turno de la foto y Santa lo abrazó… Yugi se volvió loco, le dio un puñetazo en la nariz pero bien dado, tomó un bastón de caramelo y se lo estrelló en la cabeza para luego salir corriendo y gritando así: ¡Hombre extraño, es un extraño me quiere secuestrar! ─ Bakura corría en círculos intentando imitar la voz de Yugi y gritando en voz baja ─ Fue asombroso deberían haber estado allí, creo que ese chibi le rompió la nariz y cuando al fin Yami se dio cuenta, salió tras él pero lo perdió de vista en la zapatería de aquí enfrente… ─ los gemelos no paraban de reír ─ luego tocó el turno de Ryou tuve que empujarlo hasta que quedó frente al dolorido y amoratado Santa, Ryou fue un poco más sutil, solamente le pateo la pierna y como el si había visto por donde se fue Yugi, corrió tras el ─ todos rieron ─ un par de horas más tarde los encontraron ocultos y aterrorizados en la juguetería, cuando su madre y la mía llegaron nos castigaron, a Yami por perder a su hermanito de vista y a mí por dejar a Ryou andar solo por ahí con una crisis nerviosa, claro Kaiba también castigó a Mokuba y nuestras madres tuvieron que pagar una multa por lastimar al pobre tipo, jejeje y esa fue la última navidad como santa de aquel sujeto, al siguiente año vino este que ahora tenemos y esa es toda la historia.

─ ¿En serio Yugi le rompió la nariz? ─ fue Malik el que preguntó.

─ Por supuesto, si hay que ver la fuerza de ese enano cuando está aterrorizado y no olviden su velocidad, corrió tan rápido que Ryou solo me dijo que se guió por la estela de polvo que había dejado tras de sí ─ los chicos reían tanto que no se dieron cuenta de que una silueta extraña los estaba observando está colocó algo en la mochila de Bakura mientras conversaban y luego se alejó.

Unos minutos más tarde en la sala central del Kaibamall (La tienda departamental más completa de todo Japón) todo estaba ordenado y listo para la llegada de los niños, la mayoría desconocidos para ellos pero un par no, esos dos se reunían ahí por primera vez desde hace 3 años.

─ Oye Bakura ¿ese no es tu hermano con Yugi y Amane? ─ el peliblanco miró a donde Malik señalaba.

─ ¿Qué?... es cierto, se supone que ya terminó su veto de 3 años, ¡Qué bueno que traje estos antifaces! ─ Bakura se amarro el cabello y lo ocultó bajo su gorro de duende poniéndose su antifaz ─ tomen, se supone que no nos deben reconocer, somos ayudantes de Santa, oculten su cabello también, menos tu Mai solo con el antifaz es suficiente… no quiero que arruines tu peinado.

─ Gracias bad boy ─ Los pequeños ya comenzaban a desesperarse y dar empujones ─ ¡Muy bien chicos, para esto fuimos entrenados, llego la hora de actuar!

Los cuatro salieron de los vestidores y se acercaron a los niños para poner orden…

─ ¡Niños no se empujen, si siguen así Santa no los recibirá y ustedes terminaran con carbón en lugar de regalos! ─ fue Mai quien hablo tratando de disimular su voz como la de una niña.

─ ¡Obedezcan a Regina (Mai), es la segunda al mando de Santa, el señor Claus los recibirá de uno en uno, hay tiempo para todos, no se desesperen… ─ esta vez fueron los duendes gemelos de ojos lilas ─… tomen sus distancias, primero van los más pequeños!

─ ¡Hola niños soy Ángel, Cicerón el guía y Artemis el vigía, los llevaran a la central del Polo Norte donde Santa los espera, ahí podrán pedirle sus obsequios y no olviden tomarse una foto antes de salir, solo costará 50 Yens, pídanle a sus mamis una foto con Santa! ─ dijo el duende de ojos azules y piel extremadamente clara mientras sostenía una cámara, en eso uno de los niños se le acercó, para su mala suerte conocía bastante bien a ese niño.

─ ¿Disculpe señor Ángel? ─ Ángel (Bakura) volteó a verlo ─ mi amigo Yugi y yo queremos saber si el santa de este año es real.

─ Claro que si niño, ahora vete a tu lugar ─ dijo lo mas cortante que pudo, Ryou puso sus ojos llorosos ─ Por favor no me mires así… de acuerdo, si Ryou, el Santa de este año es un santa oficial entrenado por el verdadero y certificado por la compañía Kaiba, ¿eso es todo? ─ Ryou asintió y se alejo muy emocionado para contárselo a Yugi y Amane.

─ ¡¿Oyeron eso?, es real y sus ayudantes hasta se saben mi nombre! ─ Los chibis se pusieron a platicar sobre eso.

─ Buen trabajo en calmar a tu hermanito… Ángel ─ Regina (Mai), colocó su mano en el hombro del oji-azul ─ y decías que no eras como Yami.

─ No te burles Regina, es mi buena acción navideña… y así puedo comer los bastones de caramelo que yo quiera ─ de entre su chaleco sacó uno y se puso a comerlo.

─ No quiero saber de dónde sacaste eso…

Un par de horas más tarde la duendecilla llamaba al siguiente…

─ Muy bien el próximo eres tu Ryou Bakura, por favor sigue a Cicerón y Artemis, ellos te indicaran el camino y Feliz navidad… ─ dentro del mini polo norte y sentado en una enorme silla se encontraba el barbón anciano mágico.

─ Ho-jo-jo, feliz navidad pequeño Ryou, dime ¿cuál es tu deseo? ─ El peliblanco menor se acercó algo tímido y le entregó su carta ─ el anciano se colocó unos anteojos y la leyó…

Carta de Ryou Bakura 9 años:

Querido Santa este año me he portado muy bien, no soy de pedir muchas cosas, la verdad es que mis padres me cumplen todo y soy feliz, lo único que me gustaría es que mi hermano no me molestara tanto, no es que sea malo pero a veces siento que no me quiere… él no era así cuando éramos pequeños, yo se que en el fondo sigue siendo el hermano que conocí pero su enfermedad le impide demostrarlo, mamá y papá dicen que solo finge para llamar su atención pero la verdad yo no creo eso, yo digo que en verdad está enfermo y que necesitará de nuestra comprensión y ayuda… bueno ese es mi deseo aunque sea solo un día que mi hermano se porte bien conmigo y con Amane nuestra hermanita, no quiero que sea un ángel lo único que pido es que se parezca solo un poquititito al hermano mayor de Yugi, el es muy amable con todos y es el mejor amigo de mi hermano aunque él lo niegue, eso es todo lo que pido.

─ Bien Ryou, intentaré hacer lo posible pero mientras toma un bastón de dulce, tal vez en navidad o en alguna otra ocasión logres que tu hermano sea un poco más amable, si está enfermo debes ayudarle en lo que puedas a que se sienta mejor pero sin agobiarlo y él podría agradecértelo en un futuro, que tenas una feliz navidad Ryou.

─ Gracias Santa y feliz navidad a ti también.

OoOoOo

Apenas era el medio día cuando apareció la policía; era la hora de almorzar de los chicos y estaban reunidos en los vestidores charlaban incluso con el falso señor Claus, Bakura sacó su almuerzo de su mochila pero al momento de ella cayó una cajita, al momento que tocó el suelo está se abrió dejando ver la billetera del señor, todos se sorprendieron incluso Bakura pues no recordaba haberla tomado.

─ ¿Una billetera? ¡Ay no!... "¿Qué es esto? Tan mal estoy para no recordar algo así"… Yo no… no se… yo no la tomé lo juro, o tal vez si, no lo sé ─ todos lo miraban, no podían creerlo, todos habían estado juntos en los vestidores era imposible que no lo hubieran visto ─ ¿Qué rayos está pasando?, creo que necesito ayuda… ─ Bakura estaba casi hiperventilando ─ mis padres me matarán.

─ No lo hiciste tu… esto es una trampa… ─ dijo Malik.

─ Si, ¿pero de quien?, ¿Quién podría ser tan cruel? ─ completó Marik.

─ Debió ser alguien que quería sacar a Bakura de la jugada… tranquilo Bakura, no fuiste tú, estuvimos contigo todo el tiempo ─ Mai intentaba recordar quien mas había estado en los vestidores esa mañana ─ ¡un momento!… eso es, esta mañana vi entrar a una niña, era rubia pero no la vi bien, no estoy muy segura de quien podría ser…

─ Yo si… ¡esto me huele a Rebecca por todas partes! ─ Recordó el peliblanco ─ hace un par de meses tomé sin permiso un anillo suyo, pero lo hice por lo que ustedes ya saben, le dije a Ryou que se lo devolviera y le pidiera disculpas en mi nombre… creí que todo estaría bien pero es vil comadreja me las pagará…

─ Nadie te creería, y la policía ya está aquí ─ una vocecilla salió de detrás de él, la rubiecita por fin dio la cara ─ por favor soy una pequeña niña de 8 años…

─ Tú, pequeña arpía… con perdón de Mai y sus cartas favoritas ─ Bakura la tomó del cuello y ella se puso a llorar.

─ Auxilio, policía me está lastimando el ladrón… ─ un par de agentes entraron y alejaron a Bakura de Rebecca, Malik y Marik intervinieron en su ayuda.

─ Oigan déjenlo en paz, el no hizo nada, todo es una treta de eta mocosa ─ los gemelos señalaron a la rubiecilla pero tal y como lo había dicho nadie les creyó.

Los oficiales se llevaron al trío que juro vengarse de Rebecca y Kaiba pues en el fondo pensaban que el castaño había tenido algo que ver; en prisión esperaban al juez para que los procesaran, los gemelos viendo que tardarían tomaron un lápiz y retomaron su trabajo…

OoOoOo

Bueno nosotros aquí otra vez, anciano mágico…

─ ¿Qué hacen?, ¿no creen que sea muy pronto para un testamento? ─ preguntó acercándose Bakura.

─ No es un testamento, es una carta para el anciano mágico de invierno…

─ ¿Anciano mágico invernal?... Ahh, se refieren a Santa Claus… deberían pedirle algo grandioso, ya que será su última navidad con regalos.

─ ¿El tipo barbón gordo del traje rojo es el anciano mágico?, Wow y nosotros que pensábamos que era una tradición con especie de abuelo atendiendo a todos sus nietos… Y ¿a qué te refieres con última navidad? ─ preguntó Malik.

─ A que como ya tienen catorce es su última oportunidad de pedir algo asombroso ─ Bakura se sentó en la litera superior para ver mejor el dichoso papel.

─ Pero esta es nuestra primera navidad, no puede ser la última también, no es justo… desde que llegamos cada año en invierno regresábamos a Egipto, esta es la primera vez que nos quedaremos en Japón, Yugi no nos dijo nada de esto.

─ Es obvio, el es un niño todavía, aún le quedan muchas navidades, por eso les digo que pidan algo asombroso, ¡algo tan grande que les sea imposible olvidar! ─ los gemelos lo miraron y asintieron entre ellos.

─ ¡Lo haremos, nuestra primera navidad será grandiosa!...

Anciano… es decir Santa, nosotros jamás hemos visto nieve… sé que es mucho pedir que hagas nevar pero en verdad es algo que deseamos mucho, cada año en invierno vamos de visita a Egipto y nunca nos ha tocado ver nevar, eso es lo que queremos, mi hermanito y yo queremos una blanca navidad, si lo puedes hacer te lo agradeceremos eternamente.

─ Eso si sería algo extremadamente inolvidable y mas porque desde hacer un par de años no cae nieve en Dominó, sería un verdadero milagro y espero verlo ─ Bakura los miraba, realmente lo habían conmovido pero jamás lo aceptaría y le daba algo de pena haber arrastrado a sus amigos en ese problema.

Algunos minutos después llegó el juez y como todavía eran menores de edad y era su primer crimen (Ya que los gemelos fueron detenidos por obstrucción) optaron por darles la pena mínima, trabajo comunitario, debían cantar villancicos de casa en casa por 32 horas; los chicos decidieron volver al centro comercial por el resto de sus trajes y sus cosas, se pusieron de acuerdo de cómo y dónde irían (atacarían) primero, una visita rápida de unos vándalos encapuchados a casa de Rebecca y comenzarían cantándole a Seto.

La noche estaba por terminar, llevaban 15 horas cantando y los tres muchachos volvían a sus casas para un par de horas de descanso antes de volver a la carga, querían terminar lo más pronto posible, por suerte habían decidido que sus padres o tutores no se enteraran de nada, en casa de los Ishtar no habría problema ya que esa noche tanto Ishizu como Odión no estarían; para Bakura fue un poco más difícil, sus padres lo habían estado esperando toda la noche y Ryou que se había levantado temprano los acompañaba.

─ Oh-ho… hola mamá, papá, niño… ¿Qué paso?... ah sí lo olvidé, debí avisarles que me quedaría en casa de los Ishtar ¿cierto?, en verdad lo lamento, bueno no pudimos dormir mucho, nos divertimos bastante contando historias y prácticamente ellos tienen las más horribles sobre Egipto, jugamos un poco de videojuegos y se nos fue la noche así que me voy a dormir un rato antes de irme otra vez… ¡ADORO LAS VACACIONES!... Me voy a descansar un poco, los chicos me esperan en tres horas para ir a la arcada… no, no puedo llevar a Ryou ni a la niña, asuntos del club, adiós ─ los padres del chico se miraron no sabían si decía la verdad o no pero la fluidez con que había hablado no les daba muy buena espina, aún así no se atrevieron a preguntarle más y terminaron por dejarlo irse; al trío le vendría un día muy cansado.

Fin de este capitulo.

Las cosas continuarán su curso, pero ya no me queda tiempo para contar más, próximamente la fiesta navideña de Mokuba, con la segunda venganza de los duendes contra Rebecca, esperen diversión en la fiesta que vendrá y feliz navidad y como arriba dije espérenla entre el 26 y 28, perdón por cualquier molestia ya que parece estar algo enredado… ¡Ho-jo-jo felices fiestas!