Capítulo 2 "La Selección"

El periodo para ir a Hogwarts había llegado. James había molestado el resto de los días a su hermano, diciendo que terminaría en la casa de las Serpientes. Ese era el primer paso de su plan, que tenía como objetivo el saber cuál sería la reacción de su madre frente a este hecho. Ginny había mirado a su hijo mayor de forma reprobatoria; amonestándolo cada vez que lo decía, alegando que sería una deshonra que uno de ellos terminará en la casa de las serpientes. Harry le había quitado importancia diciendo que sólo eran travesuras de James.

Ambos hermanos supieron que el plan de que Albus fuera a Slytherin daría resultado.

Ahora estaba casi toda la familia en la estación de King Cross. El bullicio de todas las personas reunidas en el lugar apenas permitía que se oyeran entre ellos. James bromeaba con su primo Fred, el último se había unido en sus intenciones de molestar a su hermano, muy a pesar de Albus. Ambos hermanos habían decidido contarle la verdad a Fred y Rose, principalmente porque eran los más cercanos a ellos y porque necesitarían su ayuda o eso había pedido James, quien no quería que por alguna razón el resto de la familia molestara a Albus cuando fuera enviado a la casa verde y plata.

- ¡Deja ya de molestar! - alegó Albus enojado, su hermano se había tomado demasiado enserio su papel. James rio divertido y paso una de sus manos por el pelo de Albus - ¡Papá!

- Deja de incomodar a tu hermano, James – lo amonestó su Padre con una sonrisa.

- Okey, Okey… - dijo alegre al tiempo que alzaba las manos, más después de ver algo cerca de ahí se puso lívido - ¡Aleja tus manos de mi hermano Victorie! – pronto vieron un rayo rojo interponerse entre la pareja. Harry negó divertido ante eso.

- Me recuerda a Ron con eso… - le comentó Hermione que estaba a su lado. Rose hablaba con su padre de diferentes cosas, un poco alejados del mundo, después de todo, Ronald Weasley no estaba muy feliz de dejar partir a su querida hija.

- Y que lo digas.

- Oh miren… es el Hurón – la voz de Ron expresaba cierta hostilidad, pero todos sabían que era más que nada los residuos de su enojo infantil. Harry y Hermione se giraron en dirección a donde miraba su amigo.

Draco Malfoy se ubicaba varios metros más allá, a su lado se estaba su esposa; una mujer muy hermosa, pero que tenía una mirada tan altiva como la de su esposo. Frente a ellos, lanzando miradas curiosas, estaba la réplica del primero. "Coincidencias existenciales", había pensado Harry al tiempo que se giraba a ver a Albus, después de todo, debía admitir que el menor de sus hijos varones era el que más se parecía a él. Un clon, habían dicho muchos. Ambos Malfoy hicieron una leve inclinación en forma de saludo cuando se percataron que les miraban. Harry y Hermione fueron los únicos en retribuirlas, Ron solo había bufado y Ginny les había mandado una mirada glacial.

- Mira Rose… no te acerque a ese chiquillo por nada del mundo. Es más ¡Tienes que ser mejor que él!

- ¡Ron! – lo regañó su mujer, Harry solo rió divertido – te prohíbo estrictamente que vuelvas a hacer esa clase de comentarios.

- Pero Hermione…

- Pero nada… el chico no te ha hecho nada… Nada - puntualizó – así que deja los rencores infantiles - Ron bufó inconforme. Los niños ignoraron el altercado.

- Papá… - Harry se giró al origen del llamado. Albus se había acercado a su padre algo preocupado, a última hora había comenzado a dudar de su plan.

- ¿Qué sucede Al? – Harry se colocó a la misma altura de su hijo para luego posar una de sus manos sobre su cabeza, en un gesto que trataba ser de ánimo.

- ¿Qué sucederá si llego a quedar en Slytherin? – Harry sonrió, tal parecía que James había conseguido asustar a su hermano y sabía que un simple consuelo de "a mí no me importará" no serviría del todo.

- Escúchame Al… ¿recuerdas el por qué te coloqué Severus como segundo nombre?

- Por tu profesor de Pociones, dijiste que había hecho muchas cosas por ti… por todos. Que había sido el hombre más valiente que habías conocido.

- Así es… él era de Slytherin y resultó ser un excelente hombre. La guerra obligó a muchos a tomar decisiones tanto malas como buenas. La mayoría de las personas que fueron a Slytherin tenían a sus familias de por medio, ellos no tenía muchas opciones, pero eso no significó que algunos no hicieran las cosas bien… Uno no es lo que los demás dicen que eres… tú eres quien quieres ser. No importa donde estés o que colores lleves – Albus sonrió ante las palabras de su padre, habían conseguido calmarlo – Además, el sombrero siempre toma en cuenta tus decisiones, si te da a elegir podrás pedir que vayas a Gryffindor, conmigo lo hizo.

- Gracias Papá…

- Albus, nunca juzgues a alguien sin conocerle. Lamentablemente tú y tus hermanos se verán arrastrados por imágenes idealizadas y también encontraras que muchas familias han instalado perjuicios en sus hijos. Trata de ser imparcial ¿sí?

- Claro Papá – Harry sonrió, desordenó el cabello de su hijo en un gesto cariñoso, Albus rió ante ello.

- Será mejor que suban, ya es tarde – habló Ginny molesta por el discurso que su esposo había dado. Todos los niños comenzaron a apretujarse para despedirse, tras una serie de palabras de ánimo cada uno fue desapareciendo al interior de la maquina.

- James, Albus ¡Cuídense! - Lily agitaba una de sus manos en forma de despedida, mientras que la otra agarraba con fuerza la de su Papá - ¡Mándeme muchas cartas!

- Tranquila peque, te contaré todas mis emocionantes aventuras y me aseguraré que Albus te cuente las suyas – dijo con una sonrisa James.

Pronto los pitidos del tren indicaron que era hora de partir. Los rezagados ingresaron al tren y comenzaron a despedirse de sus familiares por los ventanales, en su mayoría niños de primer año quienes aún no se hacían a la idea de que estarían lejos de sus padres. Los mayores, en cambio, ya se retiraban en busca de un buen compartimiento en donde pudieran reunirse con sus amigos. Los padres con sonrisas de orgullo despedían a sus pequeños tesoros, algunas más felices, otros más preocupados, pero era lo normal. Tras una última señal el tren comenzó a avanzar, alejándose poco a poco de la estación de King Cross.

Albus, junto a su prima Rose, caminaban por los pasillos del tren en busca de algún compartimiento desocupado. James les había dejado para irse con Fred en busca de sus amigos. Albus lo prefería, ya se encontraba cansado con el asunto de las casas, con cierto temor había consultado a su padre sobre qué sucedería si en determinado caso terminaba en la casa de las serpientes, se alegraba saber que no se enfadaría ni nada por el estilo, aquello le dejaba un poco más tranquilo. Caminaron un poco más hasta que lograron encontrar un compartimiento sin ocupantes visibles.

- Estoy tan emocionada… – comenzó su nervioso parloteo la pelirroja. Albus le lanzó una sonrisa de ánimo, él también estaba nervioso, pero no precisamente por su perspectiva de entrar en Hogwarts, sino porque tendría que vivir siete años de su vida en una casa que probablemente le odiaría – me leí la historia de Hogwarts…

- Oh Rose. Sabes perfectamente que la mitad del libro son puras mentiras – corroboró divertido Albus.

- Pero…

- Vamos, Papá dice que es más emocionante ver las cosas por uno mismo – arrastró su baúl y con algo de esfuerzo logró subirlo. Miró a su prima, evaluando si necesitaba alguna clase de ayuda con el suyo, pero pudo ver que fue perfectamente capaz de hacerlo por ella misma. Albus se sentó junto a la ventana y posó su mirada en el verde paraje que se movía con rapidez.

- Pero… - Rose se sentó con el seño fruncido – creo que es mejor tener alguna clase de conocimiento…

- Supongo… - respondió sin mirarla. Un silencio agradable inundó el compartimiento. Cada vez que evocaba el momento de la selección cientos de mariposas se movían en su estómago, en un principio le hubiera gustado estar en la casa de su padre, aunque Ravenclaw también era una buena opción. Sólo esperaba poder hacer aunque sea un amigo dentro de Slytherin.

- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer Albus? - su prima se observaba nerviosa.

- Si… ya te lo dije Rose… necesitamos que nuestros padres se separen.

- ¿Pero no hay otra forma? – el tono de angustia era papable en sus palabras.

- Creo que papá es demasiado optimista… confía mucho en madre y ella no dejará todo aquello que le gusta. Necesitamos un detonante.

- Pero no es seguro que quedes en ella, después de todo, nuestras familias siempre han quedado en Gryffindor.

- Papá me dijo que el sombrero toma en cuenta tus opiniones. Intentaré que me escuche.

- Sigo pensando que es una tontería.

- Lo sé…

Albus volvió a posar su visa en el paraje. Rose, por el contrario, centró su mirada en la desgarbada figura de su primo; se veía perdido y pequeño. Albus nunca ha dado la imagen de un chico fuerte o explosivo, como era el caso de su primo James. Albus era más callado, más centrado, pero al mismo tiempo más solitario. Habían veces que ni ella era capaz de entrar en su mundo, a pesar de que tenían gustos similares.

El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de ambos jóvenes. En la entrada del compartimiento estaban dos gemelos, ambos de cabellos castaños claro y ojos azules, de facciones agradables a la vista. El que había abierto la puerta llevaba una gran sonrisa a diferencia de su hermano; que estaba más atrás, quien portaba una mirada algo seria.

- Hey, ¿podemos quedarnos aquí?

- Claro… sólo estamos nosotros – respondió Rose una vez vio cabecear a Albus en acuerdo.

- ¡Genial! Te lo dije Brian, sólo había que preguntar – dijo feliz, sin esperar más arrastró su baúl al interior del compartimiento para luego subirlo, su hermano hizo lo mismo.

- Gracias – agradeció el otro chico.

- Oha, que emocionante… - comenzó a parlotear el chico de la sonrisa – Por cierto, me llamo Ian, él es mi hermano gemelo, Brian. Un gusto.

- Soy Albus.

- Rose – sonrió la chica.

- Oh, bonitos nombres, aunque el tuyo es raro – habló refiriéndose a Albus.

- Supongo…

- No puedo creer que ya sea nuestro turno… es una pasada – comenzó a hablar emocionado Ian – nunca pensé que tendríamos que llegar por tren a Hogwarts.

- ¿Cómo es que no lo sabías? – consultó Rose extrañada.

- Oh bueno… nosotros no somos de Inglaterra, venimos de Estados unidos.

- Oh… pensé que ahí también había un colegio.

- Lo hay… - habló por primera vez Brian – nos mudamos hace poco. Nuestros padres pensaron que era mejor venir a ésta escuela.

- ¡Cierto! Es por eso que aun no nos ponemos al corriente de todo…

- Bueno… Hogwarts es, sin duda, uno de los mejores colegios – habló emocionada Rose. Albus sonrió divertido, el chico hiperactivo; que se había sentado a su lado, le había caído bien, era demasiado expresivo y eso le agradaba. Lo más probable era que quedara en Gryffindor, una lástima que no pudiera ser compañeros de casa.

- Hace un rato escuchamos a unos niños decir algo de Ravenclaw y Gryffindor… - comenzó Brian - ¿Qué es eso?

- Son las casas de Hogwarts – comenzó a responder Albus – Hogwarts fue fundada por cuatro grandes magos y cada uno formó una casa con las cualidades que ellos consideraban importantes. Las casas que conformar Hogwarts son: Hufflepuff, Ravenclaw, Gryffindor y Slytherin. En el transcurso del año las casas compiten por puntos para ganarse la copa de las casas.

- Oh, ya veo… ¿y qué diferencia hay entre una y otra?

- Los atributos. En Gryffindor están los valientes. En Ravenclaw los listos. En Hufflepuff los leales y en Slytherin los astutos. Algunas casas están mejor catalogadas que otras, pero eso no tiene importancia.

- Wai – dijo feliz Ian – me gustaría estar en todas, debería haber una quinta casa con los cuatro atributos esos… - Albus sonrió ante tal pensamiento.

Nuevamente la puerta del compartimiento fue abierta, los cuatro pares de ojos se giraron en dirección al visitante. James junto a Fred miraron con atención a los chicos que acompañaban a su hermano, había esperado encontrarlo sólo con Rose. Fred y él querían tratar de convencerle de desistir del plan, pero tal parecía que no iba a ser posible.

- ¡Hermanito querido! – Chilló James con una sonrisa – veo que has hecho amigos.

- Es increíble verlos crecer tan rápido… - lloró dramáticamente Fred. A pesar de ser ambos pelirrojos y familiares, era muy fácil diferenciarlos. El cabello de James era un rojo más oscuro que a poca luz podría verse como marrón, además que sus ojos eran castaños y tenía una que otra peca. Fred, en cambio, poseía un rojo más claro e intenso, era de ojos azules y abundantes pecas, en lo que respecta estatura hasta el momento ambos iban parejos.

- ¿No tienen nada mejor que hacer?

- Mi querida Rose, nosotros también estamos felices de que estés aquí… No, no te preocupes, estamos bien, y si, tuve un buen día.

- Fred, vinimos juntos desde la estación – habló exasperada.

- ¡Pero tu deber, como prima, es extrañarnos!

- Como no…

- Bueno, bueno… ¿nos presentaran a sus acompañantes? – James decidió que era hora de ponerse serios en términos potterescos.

- ¡Hola! – habló contento Ian, aquellos dos chicos le habían caído muy bien – Me llamó Ian y el del ceño fruncido es mi hermano Brian.

- Waa... dos gemelos, ha pasado tanto tiempo desde que algunos fueron a Hogwarts… - comenzó Fred.

- Si, no hemos visto a los Coote desde que salimos del compartimiento, hace 5 minutos – terminó James.

- Idiotas – negó divertido Albus.

- Hey, espero que queden en una buena casa, ya saben, Gryffindor siempre es una excelente opción ¡Más aún si quieres hacer travesuras!

- ¡No lo incites James!

- Au, serás un dolor en el trasero Rose, te quiero primita, de verdad, pero… ¿no podrías irte a Ravenclaw mejor? – Albus rió ante el comentario de Fred. Su Papá y tío Ron habían dicho que Rose se parecía mucho a tía Hermione, lo que significaba que no le agradaban los rompe reglas, y James junto a Fred eran los rompe reglas de la época.

- Se lo diré a tío George.

- ¡Mi padre me ha dado un suculento embarque de bromas!

- Es la peor amenaza que pudiste lanzar prima de mi alma – Ian soltó una carcajada.

- ¡Mola!, ¡yo quiero hacer bromas!

- Ian, quédate quieto – lo amonestó su hermano.

- ¡Vamos Brian! ¡Desde que papá me desmuggleso me aburro como ostra!

- ¿Desmugglesar?- consultó James - Nueva palabra… anótala Fred, la agregaremos al diccionario.

- ¿A qué te refieres con eso? – le preguntó Albus.

- Oh, bueno… en América los magos estamos demasiado influenciados por los Muggles, y papá está cansado de eso, después de todo, somos magos… ¡los adoramos, no se equivoquen! – habló cuando vio la cara de los mayores – pero en cierta forma tiene razón, hemos perdido muchas de nuestras costumbres.

- En América es más común ver a niños magos jugando frente a una pantalla que jugando Quidditch – aclaró Brian

- ¡Qué horror! No os preocupes pequeños sapitos… - comenzó James con voz dramática.

- Es saltamontes, James – susurró Fred divertido.

- ¡Cierto! ¡Saltamontes!... – exclamó alzando las manos, pero su ceño se frunció un poco así que se giró hacia su primo - ¿por qué saltamontes? Fred.

- ¿Mito muggle? No lo sé… así era en la película.

- Oh, no importa… Como decía – se aclaró la garganta – ¡No se preocupen pequeños saltamontes, nosotros; Fred Weasley y James Sirius Potter, los conduciremos en el bello arte del merodeador y el Quidditch!

- ¡Sii! – saltó feliz Ian.

- No gracias – exclamó Brian.

- Wa, para ser gemelos son bastante diferentes – dijo James después de dejar su impresionante acto. Muchos niños, que pasaban por el corredor, los miraban con curiosidad.

- ¡Oh, Brian y yo somos bastantes compenetrados!

- Define compenetrado Ian – habló Brian. El otro chico rió culpable.

- jajajaja… muy bien, Fred; amigo mío, primo del alma, debemos volver a nuestro pequeño cuartel.

- Nos vemos enanos… ¡Que el calamar gigante no se los coma! – cerraron la puerta entre risas.

- ¡¿Hay un calamar gigante! – se escuchó el grito entusiasta de Ian. James y Fred solo rieron divertidos, al parecer tendrían a alguien nuevo en el equipo.

Entre conversaciones y risas el tiempo comenzó a pasar. La señora del carrito había pasado por su compartimiento y cada quien había comprado algo para el viaje. Albus y Rose descubrieron que bajo la influencia del chocolate Ian podía ser aún más escandaloso de lo que ya era. Albus participó poco entre los diálogos, estar rodeado de gente que no era su familia le hacía sentirse un poco incomodo, pero le alegraba haber conocido a los hermanos O'Conner. La noche comenzó a hacerse presente por los ventanales, así que los cuatro integrantes decidieron colocarse sus túnicas. No pasó mucho cuando el tren comenzó a detenerse en la estación.

Albus, una vez fuera del tren, pudo ver a la gran cantidad de alumnos que salían de éste. Divisó entre la gente como unas cuantas cabezas rojas se dirigían por un caminito distinto al de los niños de primero quienes estaban siendo llamados por Hagrid. Los cuatro chicos se acercaron hacía el mencionado, Ian había lanzado una exclamación de asombro bastante escandalosa cuando vio al guardabosque. Albus había reído antes eso, pero luego su atención fue llamada por un cuarteto. Tres chicos y una chica conversaban de manera silenciosa entre ellos, sólo pudo reconocer a uno, era el chico del cual tío Ron había advertido a Rose.

Scorpius Malfoy miraba su alrededor con atención, se alegraba que los amigos de su padre se hubieran convencido de mandar a sus hijos a Hogwarts, habría sido algo solitario no tener a ninguno de sus amigos de la infancia en aquel lugar. Ahora mismo los cuatro esperaban a que el hombre semi-gigante se dignara a llevarlos a los dichosos barcos. No era como si tuviera algo contra él, para nada, pero tenía hambre y frío y eso jugaba puntos en contra.

Rió ante una broma dicha por Violet, la hija del matrimonio Nott. Después de eso Edward, hijo de los Zabini, comenzaba a discutir sobre un par de libros que había leído en el verano con Isaac Parkinson. Desinteresado del tema comenzó a pasear su vista por el lugar, no había mucho que ver, sólo a un grupo de chicos con una gran cantidad de azúcar en sus venas por lo sobre excitados que se mostraban. Sin embargo su vista se posó en uno de los chicos, lo ubicaba, su padre había saludo al suyo en la estación. Después de ese evento su madre simplemente había criticado la mala educación de la madre del chico y su hermano, su padre no emitió comentario alguno. El chico se veía bastante enclenque, bueno, no era como si él se viera muy imponente, pero daba la sensación de que el chico trataba de mantener la mínima cantidad de miradas sobre su persona. Sabía, por uno de sus amigos de cursos superiores, que su hermano era todo lo contrario al concepto discreción y silencio. Decidió no tomarle mucha importancia al hecho y siguió prestándoles la debida atención a sus amigos, no percatándose con eso en la mirada de Albus que se había posado en él.

Después de un par de minutos de espera, Hagrid dio la indicación de subir a los barcos que les esperaban. Albus se encaminó a uno junto con su prima Rose y los gemelos, el primero en subir fue Ian quien movió la pequeña embarcación por su brusquedad al subir, los tres tuvieron que esperar a que el bote se estabilizara. El siguiente en subir fue Brian, quien después le ofreció su mano a Rose, la chica se sonrojó ante la caballerosa acción, su hermano simplemente rodo los ojos. Albus divertido se acercó a subir, pero se ruborizo avergonzado cuando Brian también hizo el ademán de ayudarle a subir, el no era una chica y no quería que le trataran como tal, pero Ian, pensando que era una broma, también ofreció su ayuda de manera exagerada. Los que estaban cerca comenzaron a reírse de la situación, pero otros comenzaron a lanzar comentarios de tener aires de grandeza y abusar de su fama. Derrotado, decidió que era mejor subir lo antes posible, así que aceptó la ayuda de ambos, porque ninguno se movió para darle el espacio para subir.

La escena anterior se vio borrada de la mente de todos cuando comenzaron a adentrarse en el lago y tener la vista del castillo. Muchas exclamaciones de asombro se escucharon desde los diferentes barcos, algunas más exageradas que otras, como el caso de Ian. Un grito proveniente de una de las barcas cercanas hizo a todos girar la vista alarmados, para luego lanzar más exclamaciones de asombro. El Calamar gigante había decidido sacar uno de sus tentáculos, pero después de eso no hubo más movimientos de su parte, decepcionando de cierta forma a los niños.

El paseo en la barca se dio por concluido y todos comenzaron a caminar hacia el castillo una vez estuvieran todos en tierra. En la entrada de Hogwarts los esperaba un hombre de cabellos rojos y sonrisa encantadora, muchas chicas comenzaron a reír nerviosas. Por otro lado Rose y Albus sonrieron encantados. Su tío Charley había decidido, hace un par de años, alejarse del emocionante mundo de los Dragones y dedicarse a la docencia. En un principio había sido algo más que nada temporal, un favor hacia la directora, pero tal parecía que le había gustado del tema y cuando la directora McGonagall le ofreció quedar, aceptó sin pensarlo dos veces. Contrario al pensamiento popular, era el que más castigaba a su hermano y primo cuando realizaban alguna travesura.

- ¿Qué tal el paseo? – preguntó a la multitud de niños, Charley sonrió cuando vio los rostros alegres y extasiados de los jóvenes – muy bien. Hoy es su gran noche – se giró a ver al semigigante – Gracias Hagrid.

- De nada Profesor – respondió con una sonrisa.

- Bien, síganme – el grupo de niños comenzó a seguir al chico pelirrojo entre murmullos – Como todos sabrán, Hogwarts está conformado por cuatro casas. Slytherin, Hufflepuff, Ravenclaw y Gryffindor. Detrás de esta puerta – se detuvo y se giró a ver al grupo – se encuentra el gran comedor. Una vez diga su nombre pasaran al frente para ser enviados a una casa por el sombrero seleccionador. Los miembros de su casa serán su familia. Obtendrán puntos por su buen comportamiento, notas, entre otras actividades. Pero también pueden ser restados. La casa con mayor número de puntos ganará la copa de las casas. Cada escuadra tiene un grupo de perfectos y su líder de Casa. Se dirigirán a ellos en caso de tener problemas o cualquier otra cosa. El jefe de casa de Slytherin es el profesor Slughorn de pociones. El jefe de la casa de Hufflepuff es el profesor Lans de transformaciones. El jefe de Ravenclaw es el profesor Flitwick de encantamientos y El jefe de Gryffindor es quien les habla, Charley Weasley, hago la asignatura de Cuidado de Creaturas Mágicas, ¿Alguien tiene alguna duda?

- ¡Yo! ¡Yo! – alzó la mano un impaciente Ian, su hermano y Albus lo miraron intrigados.

- Dígame señor O'Conner.

- Yey, ya se sabe mi nombre, usted es genial… - comenzó divertido, Charley rió ante la energía del joven – yo bien… habló del sombrero seleccionador… que lo colocaran para saber donde tenemos que ir… ¿duele? – muchas risas divertida se esparcieron por el lugar, otros en cambió simplemente negaron ante la pregunta estúpida que había sido efectuada.

- ¿Qué eres? ¿Un sangre muggle? – dijo un niño exasperado – Claro que no duele idiota… es un simple sombrero.

- ¡Hey! – Habló molesto Ian – Soy sangre pura si te interesa, pero me caen bien los muggle y no soy idiota, pero no soy de aquí, ¿capichi? Así que no sé cómo son las cosas acá.

- Señor Clemens, le agradecería que se guardara sus comentarios. Y señor O'Conner, no, no duele, siéntase despreocupado por eso.

- ¡Gracias profesor!

- Muy bien, vamos.

Las puertas fueron abiertas y todos los jóvenes comenzaron a seguir al hombre. Los alumnos mayores, que estaban sentados en las mesas correspondientes a su casa, miraron con curiosidad a los nuevos. Albus buscó la figura de su hermano en la mesa de los Leones y cuando dio con él vio que le enviaba una sonrisa de ánimo, pero en sus ojos se podía ver la preocupación. Trató de enviarle una sonrisa, pero fracasó miserablemente. De pronto comenzó a escuchar cientos de rumores, exclamaciones de asombro seguidas de su nombre, eso le incomodó, no soportaba tener tantas miradas sobre él. Dio unos cuentos pasos hacia atrás en un intento de ocultarse entre sus compañeros, pero pasó a empujar a uno de los chicos.

- Lo lamento – se giró rápidamente ante el mencionado, pero se impresionó de ver al chico rubio de antes. Scorpius le miró indiferente, había notado el intento del chico por esconderse.

- No hay problema… - no le tomó importancia y siguió mirando al frente, Albus hizo lo mismo, además los chicos aun lado del rubio no le habían dado miradas muy agradables.

Se detuvieron, frente a ellos pudieron ver una simple silla la cual tenía sobre si un ¿sombrero? O algo así, se veía muy desgastado y viejo, como si tuviera cientos de años, cosa que no erraban. Vieron como aquel pedazo de tela comenzaba a moverse y entre sus pliegues se formaba una especie de boca y ojos, y frente a todos ellos el sombrero comenzó a cantar. La canción era bastante rara y hacia versos incoherentes o hasta estúpidos, más de uno se había reído cuando dijo "No me veo fino, pero huelo a vino". Después de unos minutos el sombrero terminó su cantico y el gran comedor se lleno de aplausos.

- Supongo que mi padre estaba en lo cierto al decir que canta cosas muy estrafalarias – escuchó un rumor desde sus espaldas.

- Muy bien, pasen al frente cuando diga su nombre – el Gran comedor estaba en completo silencio – Admans, Andreu.

Un chico flacucho y algo desgarbado comenzó a caminar en dirección al sombrero, una vez se hubo sentado y le hubieran colocado el sombrero, basto unos cuantos segundos para que gritara.

- ¡Ravenclaw! – los aplausos no tardaron en llegar de la casa azul. El chico se encaminó sin demora a su nueva casa donde fue recibido con aplausos y uno que otro golpecito en la espalda.

- Arma, Pandora – la misma rutina y silencio.

- ¡Slytherin! – el mismo recibimiento, pero algo más serio y reservado por parte de la casa verde. Dos chicos más con la letra A fueron sorteados, uno a Hufflepuff y el otro a Ravenclaw.

- Bolson, Edgar.

- ¡Gryffindor! – la casa de los leones era la más bulliciosa.

El sorteo continuo entre exclamaciones de alegría y conformidad, los aplausos no dejaban de escucharse por todo el lugar. En un momento se habían ido tres niños de forma consecutiva a Hufflepuff hasta que un chico de apellido Geller fue enviado a Gryffindor rompiendo la racha de los tejones.

- Malfoy, Scorpius – un nuevo silencio se esparció por el lugar, quizás más impresionante y pesado que los anteriores. El chico se encaminó con paso decidido, ignorando a todo el mundo. Charley le envió una mirada divertida, era gracioso ver a un chico de no más de once años tan altivo e indiferente. Una vez se hubo colocado el sombrero, todos esperaron impacientes, varios sabían que Draco Malfoy no había durado más de dos segundos con el sombrero sobre su cabeza y querían ver si sería lo mismo con su hijo, pero el rubio ya llevaba como diez, siendo una de las elecciones más largas.

- ¡Slytherin! – pero el grito del sombrero disipó cualquier duda de que pudiera llegar a caer en otra cosa que no fuera la de verde y plata. Malfoy fue recibido por aplausos y sonrisas de sus miembros. Dos chicos más con la letra M fueron sorteados. La chica Nott y Parkinson, al igual que su amigo, terminaron en Slytherin.

- Potter, Albus.

Silenció, aquello incomodó de sobremanera a Albus. Fijó su vista en Rose quien le mandó una sonrisa de ánimo, por curiosidad giró su vista hacia los gemelos, ambos se veían impresionados, quizás no esperaban haberse ido en el mismo compartimiento que el hijo del salvador del mundo mágico. Suspiró. A paso lento salió de la pequeña multitud que iba quedando, sintió las miradas de todo el comedor sobre él, lo que le hizo sentirse aun más nervioso. Respiró profundamente una vez llegó frente al sombrero, tomó asiento y no tardó en que su vista se viera bloqueada por el sombrero el cual le quedaba muy grande.

- Siempre he creído que los Potter son interesantes – una voz rasposa se oyó en su cabeza, dio un pequeño salto ante el repentino dialogo – pero veamos… James Potter no dudo ni un segundo en querer ir a Gryffindor. Harry Potter eligió entre dos direcciones. Tu hermano solo quería un lugar donde poder divertirse… pero tú, pequeño… ¿estás seguro?

- Yo… eh, si…

- Serias un perfecto León… el amor que estas demostrando con aquella acción te hace un digno representante… pero también tienes mucho de Ravenclaw… si, difícil. Y no dudo que también encajarías en Slytherin, eres astuto y lo que ambicionas quieres conseguirlo. Difícil.

- Por favor, yo… yo quiero ir a Slytherin.

- ¿Quieres en verdad?

- Yo necesito ir, es por Papá…

- Lo veo, lo veo… Puedo ver claramente que eres su hijo… estas seguro, puedo verlo. Pero déjame decirte algo… Encontraras cosas muy valiosas en Slytherin, como tu padre, no has hecho una mala elección – Todos el mundo esperaba expectante, después de todo, Albus era el que más tiempo se había demorado con el sombrero en su cabeza. James sabía que eso no era un buen presagio, no al menos para las esperanzas que le quedaban - ¡Slytherin!

Decir que casi todos estaban impresionados era decir poco, algunos prácticamente se habían quedado con la boca abierta. Charley miró algo aprensivo al joven, no era como si discriminara a los Slytherin, pero había casos especiales y temía por uno de sus sobrinos. Neville, quien estaba en la mesa de profesores, miró con aprensión al chico, pensando seriamente que había tenido muy mala suerte. Los Gryffindors estaban mudos. James hizo un gesto de dolor, pero sonrió a su hermano. Fred le hizo un gesto de ánimo con los pulgares, sus demás primos casi ni le miraron.

En completo silencio Albus se sentó en el rincón más apartado de la mesa, aunque hubiera querido no hubiera podido sentarse en una parte más centrada, algunos Slytherin le habían mandado frías miradas, los mayores más que nada. Soltó todo el aire que había estado guardando, se sentía algo mareado. No había recibido ni un solo aplauso o felicitación de su casa, era algo que se había esperado, pero el gesto igual le dolió. Los Slytherin no habían hecho ninguna exclamación porque estaban impactados e incómodos, en ese tema las opiniones estaban divididas.

Charley obligó a salir de su confusión al resto del Gran Comedor cuando llamó al siguiente en la lista. Tres chicos fueron sorteados, ninguno a Slytherin, en eso llegó el turno de los gemelos.

- O'Conner, Brian – con aire serio se dirigió hacia el sombrero.

- ¡Gryffindor! – la casa roja celebró.

- O'Conner, Ian – Albus miró con atención al chico, quien se dirigió con una gran sonrisa al sombrero. Se sentó y esperó a que se lo colocaran.

- ¡Mola! ¡Esta cosa habla! – fue la sonora exclamación que mandó, muchos soltaron una risa divertidos, otros simplemente negaron – Jo, ¿en serio?

- O'Conner, por favor, piense – habló molesta McGonagall. Hubo unos instantes de silencio, el hiperactivo chico había llamado la atención de varios y esperaban saber donde iría, pero la mayoría pensaban que terminarían en la misma casa de su hermano, después de todo, eran contados los casos en que gemelos se iban a casas diferentes.

- ¡Ah, por eso lo del vino! – se oyó la exclamación del chico, la mayoría rió.

- ¿Está conversando con el sombrero? – se oyó un murmullo.

- Creo que es por lo de la canción – se oyó otro.

- Ese chico está como cabra – nuevamente silencio. Vieron como el sombrero se movía y el chico asentía.

- ¡Slytherin!

Si algunos se quedaron sorprendidos por la elección de Albus, la de Ian había dejado la misma sensación de extrañeza. Su hermano había quedado en la casa contraria, lo cual era extraño y qué decir de su peculiar forma de ser, aquel chico debía ser el Slytherin más extraño de la historia de Hogwarts. Las serpientes se quedaron en silencio sin saber que decir o hacer, pero al parecer eso no le había importado a Ian quien, con una sonrisa, se fue a sentar junto a Albus.

- ¡Albus! – exclamó cuando se sentó a su lado.

- ¿Qué fue todo eso? – se atrevió a preguntar, ignorando momentáneamente la selección.

- Oh, el sombrero es muy simpático, aunque me dijo que dejara de comer tanta azúcar – alzó los hombros restándole importancia – le pregunté por qué puso vino en su rima, me dijo que la poesía era abstracta y que lo del vino era metafórico… ¡no entendí ni una palabra!, pero no le pregunté más… - el chico hablaba como a mil por hora y a Albus le costó seguirle el hilo de la conversación.

- ¿Por qué Slytherin?

- Oh, ¿eso? Me preguntó a donde me gustaría ir… y le dije que a donde fuiste tú – el chico le miró impresionado.

- ¿Qué?

- Bueno, parecías como alicaído cuando terminaste aquí… y bueno, no hubo mucha celebración de ellos – se encogió de hombros – y me caíste francamente bien y por eso me vine.

- Pero…

- El sombrero me dio una breve descripción de la casa antes de elegir, según entendí, tiene su pasado oscuro – habló serio – y eso mola, seremos así como los chicos rudos del colegio – no, aquel chico no parecía tomarse nada en serio, pero Albus agradeció conocer a alguien así, tal parecía que no estaría tan solo en la casa de las serpientes.

Su prima Rose fue enviada a Gryffindor, como se tenía previsto, pero vio en la cara de su hermano y sus primos alivio, tal parecía que la presencia de Ian les había aliviado un poco la inseguridad que tenían al dejarle en aquella casa. La selección se vio concluida cuando el chico Zabini fue enviado a Slytherin junto a sus amigos.

McGonagall dio un breve discurso de bienvenida a los nuevos, las reglas y normas del lugar y la típica advertencia del Bosque Prohibido.

- ¡Wow! La comida apareció sola… - la exclamación de Ian hizo reír a más de uno. Incluidos los de su propia casa.

Continuará...


No tengo mucho que decir, salvo esperar que les haya agradado este capítulo.

Una pequeña aclaración, yo no he seguido las entrevista de la autora, por lo que si hay información que no concuerde es porque yo me he quedado solo con lo que pasó después en el libro, salvo el epilogó como pudieron ver.

Lo otro sería sobre Parkinson, no, no he cometido un error, se que era una chica en la generación de Harry, pero el que conserve su apellido tiene un motivo. Pero lo sabrán más adelante.

Bueno, nos vemos y espero que les guste la historia. Cierto, si alguien gusta de ver a Harry Potter en una versión "animesca" le recomiendo buscar un video en youtube, tiene el dibujo de Code Geass, es bonito el video, yo quede encantada con el dibujo de los tres hijos de Harry.

Notas 2:

Bien, es hora de las culpas, debo reconocer que he pasado por la más grande confusión de mi vida, creo que deberé volver al párvulo y aprenderme el abecedario otra vez, ¿podéis creer que pensé que la P iba antes de la O? Podría arreglar el detalle cambiando el apellido de los gemelos, pero pasadme el detalle por alto, porque llevo varios cap escritos y he terminado encariñada por el apellido. Eso sería, les ruego su comprensión.

gracias a Angel 1987 por advertirme del error.

Bueno, nos vemos.