Capítulo 4 "La decisión de Harry"

Ginny miró de forma evaluativa a su esposo, no había esperado encontrárselo temprano. Hace tiempo que se había percatado que éste nunca llegaba antes de su hora de salida, todo lo contrario, no se quejó de ello, después de todo era mejor para ella. Sus reuniones eran constantes y no podía contar con la ayuda de su madre porque sabía que la regañaría. Cuando tenía tres niños a los que cuidar los dejaba a cargo de Kreacher, pero el elfo era demasiado viejo, así que engatusando a James sobre las responsabilidades de hermano mayor logró que se comportaran. Cuando éste se fue a Hogwarts no tuvo ni que hablar, Albus había deducido que su deber era cuidar a Lily. Ahora que el menor de lo varones se había ido había dudado un poco en dejar a su hija sola, pero no podía tampoco dejar sus reuniones. Llevarlas a ella tampoco era una opción. Lily era tranquila así que no supuso que tuviera problemas. Nunca esperó que al segundo día de estar sus hijos en Hogwarts le descubrieran.

- ¿Hablar? ¿Hablar de qué? – habló a la defensiva. Movió la varita de forma disimulada para librar el hechizo de silencio, pero extrañada vio que no había ninguno.

- No hay hechizo que puedas quitar Ginny. Lily está con tu madre – la voz furiosa de Harry le asustó, hace mucho tiempo que su esposo había dejado de rebatirle o usar ese tono en sus peleas.

- ¿Perdón? ¿Crees que quito los hechizos? ¡¿Quién te crees que eres para acusarme de eso? – habló indignada.

- ¡Ron lo escuchó de uno de los niños! – devolvió el alegato.

- Eso no…

- Guarda silencio Ginny.

- ¡No te atrevas a hablarme así!

- ¡¿En qué rayos estabas pensado al enviarle un vociferado a Albus! ¿¡Estás loca!

- ¡Es una vergüenza que quedara en Slytherin! Nadie de nuestras familias ha estado antes en esa casa, ¡No tenia por que comenzar ahora! Menos aún con uno de nuestros hijos… ¡Los hijos del salvador del mundo mágico no puedes estar en el Slytherin!

- ¡Estás mal Ginny! Eso no es algo que tú decidas – Harry había comenzado a alzar la voz - Si Albus quedó en Slytherin era porque le correspondía estar en esa casa. Severus estuvo ahí y fue un gran hombre. El hermano de mi padrino estuvo ahí y murió arrepintiéndose del camino que había tomado y nos ayudo con ello ¡Andromeda fue a esa casa y fue una excelente mujer! Esa casa no tiene nada de malo.

- ¡Muchas personas más son de ahí! ¡Una de ellas mató a Fred! – habló indignada.

- Ginny, eso fue el pasado. ¿Acaso estas dudando de Albus? ¡Es tu hijo!

- Yo no confiaría en nadie – Harry le vio impresionado.

- ¿No estás hablando en serio? – habló incrédulo.

- No Harry, no lo hago. Si tu padrino traicionó a su familia, Albus perfectamente lo podría hacer con esta. Nada nos da seguridad de que las cosas sean diferentes. ¡Mis amigas me vieron con horror cuando supieron que uno de mis hijos estaba en Slytherin!

- De eso se trata todo, ¿verdad? Tus amistades… ellas parecen ser más importantes que tu propia familia – habló enojado.

- Llevo años tratando de calzar en su círculo y cuando por fin lo había logrado, uno de tus hijos lo tira toda por la ventana.

- Muy bien Ginny – Harry sonrió de costado – Como son mis hijos yo me haré cargo de ellos. Quiero que te vayas de esta casa – la pelirroja le vio asombrada e indignada.

- ¡No puedes sacarme de ésta casa!

- ¡Claro que puedo hacerlo! Acabas de decir que los niños solo son hijos míos, nada te ata a ellos.

- ¡Eres mi esposo!

- ¡Pero yo no quiero seguir casado contigo!

- Harry, cariño, tenemos que calmarnos – había comenzado a hablar asustada, las cosas no estaban saliendo como de costumbre. Tenía todas las de perder.

- No Ginny. Estoy cansado, he soportado todo estos años por los niños, por su bienestar. Pero si tú misma niegas de ellos, nada me ata a ti.

- ¡No te daré el divorcio! – dijo enfurecida.

- No me importa… haz lo que quieras, pero ya no eres bienvenida a esta casa. Verás a tus hijos cuando ellos quieran verte – la miró de forma serena – Si quieres seguir ostentando el titulo de casada, hazlo. Tú serás la única que pasara vergüenza cuando yo lo niegue. Cuando yo ande con otros por ahí.

- ¡No puedes hacerme esto Harry! ¡Son mis hijos! ¡Mi reputación!

- No me hables de hijos ahora Ginny. Acabas de acusar a Albus de que nos traicionaría. Los padres nunca hacen eso. Te atreviste a insultar la memoria de mi padrino. El poco afecto que mantenía por ti lo acabas de matar con esas palabras – se dirigió a la chimenea – Soy el que más magia tiene de los dos. El contrato de matrimonio está sustentado en mí, así que si yo digo que este matrimonio está roto mi magia así lo hará. Tienes hasta mañana para sacar todas tus cosas – sin esperar respuesta Harry tomó un puñado de polvos y desapareció entre las llamas. Dejando a una pelirroja perdida en el llanto.

Hermione y Ron no se esperaban la llegada de su amigo a esa hora, menos en el lamentable estado en el que estaba. Solo les basto mirarlos unos segundos para ver que estaba mal. Hermione le abrasó en silencio y trató de calmarlo con palabras de afecto, Ron se quedó a su lado esperando a que se calmara un poco más. Después de algunos minutos Harry procedió a contarles lo que acaba de suceder, todo, desde que había llegado a casa para hablar las cosas con Ginny, conversación que había terminado en una discusión y como consecuencia de ello en el rompimiento del matrimonio de ambos. Ron no pudo evitar sentirse dolido y al mismo tiempo traicionado, por ambos, pero entendía perfectamente a su amigo, su casi hermano.

- ¿Puedo quedarme hoy aquí? – sus palabras habían salido casi en un susurro, a ambos le habían recordado a aquel Harry desesperado por la guerra, totalmente indefenso.

- Claro compañero, eso no debes ni preguntarlo.

- Te prepararé la habitación mientras Ron va por Lily, ¿te parece?

- Muchas gracias… me hubiera gustado no tener que molestarlos.

- No digas eso Harry, los amigos están para eso.

- Pero es tu hermana Ron.

- Y tú mi hermano, no puedo tomar preferencia por alguien que no ha sabido llevar las cosas. Dios sabe que si Hermione hubiera hecho todo eso, yo no se lo hubiera perdonado jamás.

- Me alegra que pienses así Ron – sonrió su esposa, porque sabía que para Ron, sus hijos lo eran todo.

- ¿y Hugo?

- Debe estar leyendo algún libro en su pieza…. Tiene más de Mione que de mí – rio Ron – voy, nos vemos después.

- Vamos Harry, te prepararé algo para comer.

Cuando fue su tío Ron el que fue a buscarla supo que algo no estaba bien. Pero cuando vio a su papá con tal cara de pena no pudo evitar ir corriendo a sus brazos y tratar de consolarle. Nunca había visto a su papá tan triste, ni siquiera después de sus acostumbradas peleas con mamá. No pudo evitar pensar que su mamá era mala por poner triste a su papá.

Harry abrasó a Lily con cariño, casi con necesidad, porque ahora eran sus hijos su único sustento, pero no sabía cómo darles aquella noticia. Sabía perfectamente que la que peor lo pasaría era Lily, porque ella era la que estaba más sola, era quien no tenía nada para distraerse, la que aún permanecería en casa. Después de mucho tiempo, Harry y Lily durmieron juntos, abrasados entre ellos.

Harry y Lily se despertaron por el llamado de Hermione. Ron se había despertado mucho más temprano y se había ido a trabajar, llevándose la escusa de que Harry no iría ese día por problemas personales. Sabían que nadie diría nada; eran los beneficios de ser un héroe de guerra. Lily sonrió ante la perspectiva de estar todo el día con su papá, en especial porque sería de ella sola.

Se levantaron en pijamas y fueron a comer en esas fachas. Hermione les llamó la atención, pero no dijo nada más. Lily y Hugo jugaron toda la mañana con Harry, distrayéndolo de esta forma de los problemas que tenía que enfrentar. Hugo estaba alucinando, su tío Harry era su tío favorito, siempre le trataba bien y le decía cosas interesantes, además, era su padrino y lo quería más por eso. El padrino de Rose había sido su tío Bill, según supo, su tío Harry había tenido un problema para esas fechas, por eso no pudo ser él.

- Harry, ha llegado carta de Hogwarts – el pelinegro llevó su vista hacia su castaña amiga, estaba tras un sillón ya que estaba jugando con su hija y ahijado a las escondidas.

- Un momento, chicos – los niños protestaron, pero le dejaron ir. Harry fue a la cocina donde una lechuza del colegio le esperaba. Al verlo voló hasta su hombro y estiró su pata para que retirara la correspondencia enviada.

Señor Potter:

En vista de los motivos expuestos, y de haber presenciado el incidente, no le coloco ninguna objeción a su pedido. Le pido que se acerque a los terrenos del colegio alrededor de las 5 de la tarde, horas del té. La chimenea de mi despacho quedara habilitada a partir de esa hora para que pueda llegar.

Se despide cordialmente.

Minerva McGonagall, Directora de Hogwarts.

- Nunca me acostumbraré a que me llame "señor Potter" – Hermione rió ante eso. Ese día también había pedido el día libre.

- Yo tampoco; "Señora Weasley" – arrugó la nariz – es raro siendo que la conocemos desde pequeños… ¿iras a ver a Albus?

- Si, necesito verlo… - dejó la carta sobre la mesa, vio que la lechuza aún estaba en la cocina, procedió a escribir una rápida respuesta de confirmación y después de darle una galleta le ató el mensaje.

- No has ido a casa para ver como están las cosas.

- No quiero hacerlo aún. Kreacher me confirmó que Ginny sacó todo ya… a regañadientes, pero lo hizo… me iré allí en la noche con Lily ¿no te molesta verdad?

- Claro que no, no seas estúpido.

- Lo siento.

- Bien, anda a ducharte, has permanecido mucho tiempo en pijama. Le diré a Lily que ocupe el otro baño, ya mandé a Kreacher por su ropa.

- Gracias Mione, no sé qué haría sin ti

- Seguir en pijama – Harry rió.

- Lily, Hugo… a bañarnos

- ¡No! – fueron las exclamaciones de dolor.

El día transcurrió sin contratiempos después de eso. Una vez aseados y vestidos esperaron la hora de la comida en donde Ron se unió a ellos, se alegró de ver a Harry un poco más animado. El compartir tiempo con su hija le había sentado bien. Había pensado incluso que podría pedirse unas vacaciones, para que tanto Lily como él se acostumbraran a la nueva etapa que pasarían y pudiera pensar con tranquilidad que harían de ahora en adelante. Porque ahora Harry tenía que ver con quien dejaría a su hija cuando fuera a trabajar. Sabía que podría dejarla con su madre, pero su familia estaría aun con la herida demasiado abierta para verle con buenos ojos. Esa era una de las cosas que Harry más iba a lamentar de su rompimiento con Ginny, sentía que ya no le considerarían más parte de la familia.

Cerca de las tres de la tarde recibieron una visita inesperada.

- ¿Teddy? – el chico había aparecido por entre las llamas de la chimenea.

- Padrino… - el chico se acercó a verlo con preocupación – tío Ron ya me contó lo que sucedió.

- No debió hacerlo – dijo algo contrariado. Harry guió al chico hasta la cocina, para que tanto Lily como Hugo no se enteraran de lo que sucedía.

- Soy tu ahijado y también uno de los que más te conoce… - le miró evaluativamente -Lo lamento – dijo con verdadero pesar al tiempo que posaba su mano en uno de los hombros de Harry. Había estado de acuerdo con los planes de sus hermanitos, pero aquello no significaba que no esperara algún cambio de la mujer que por un tiempo vio como una madre. Aunque no lo demostrara sabía que su padrino estaba sufriendo.

- No… supongo que la mentira duro mucho tiempo… Teddy, ¿tu sabias que los niños escuchaban las peleas?

- Me enteré hace poco… - dijo con honestidad – pero ellos dijeron que no debía decirte. No querían que estuvieras más triste.

- ¿Triste?

- Padrino, mira… - busco las palabras adecuadas – James y Albus sabían que no eres feliz con tía Ginny, sabían que sus peleas eran más por una lado y que era ella quien les hacia escuchar sus peleas.

- Ay Merlín…

- Ellos no querían darte más preocupaciones, por eso se apoyaban en silencio – omitió el detalle de que ambos jóvenes habían ideado un plan para separarles, eso haría que su padrino se hundiera más.

- Soy un padre horrible Teddy… no deberían ser mis hijos los que cuidaran de mi.

- En una familia todos se cuidan Padrino, tú mismo me lo dijiste hace tiempo. Ellos te aman y porque te aman quieren lo mejor para ti, como tú qué quieres lo mejor para ellos.

- Siento que las cosas no han ido bien… que he sido un ciego ante cosas tan evidentes… - apoyó su cabeza en sus manos - ¿sabías que Ginny les dejaba solos para ir a sus reuniones? – Teddy le miró con asombro.

- No tenía ni idea.

- Son niños, Teddy. James tuvo que hacer el papel de padre cuando estaban solos y cuando se fue a Hogwarts le tocó a Albus… siento que realmente no conozco a mis hijos. Que deberían odiarme por cómo les he abandonado.

- Hey padrino, no pienses eso. Haz sido un padre estupendo. Juegas con ellos, les ayudas con sus estudios, les dedicas tus días libres por completo… - le dedicó una sonrisa – De vez en cuando ayudas a James con sus bromas. Estas con ellos cuando enferman. No dudas en decirles cuantos les quieres y nunca dejas de dar una muestra de afecto ¿Qué más que eso?... Conocí a otros padres en Hogwarts y puedo decirte que ninguno era como tú.

- Gracias Teddy…

- Hey… eres como mi padre y te quiero, fuiste mi mejor ejemplo y siempre velaste por mí – Harry le sonrió con verdadero cariño y un cálido sentimiento se esparció por su cuerpo ante tales palabras.

- ¿Quieres ir a Hogwarts conmigo?

- Claro, quiero ver si la directora McGonagall sigue enojada porque me transfiguré en el director en mi última semana de clases.

- Oh, aún lo recuerdo. Casi la mataste de un susto.

- Es muy delicada.

Albus caminaba por uno de los pasillos rumbo a los invernaderos. Después del incidente del vociferador había reinado una ley del hielo por parte de su casa. Prácticamente nadie le dirigía la palabra, solo Ian le hablaba como si nada y eso le aliviaba. Sus compañeros de habitación también le hablaban de vez en cuando, pero solo cuando estaban dentro de su habitación, fuera hacia como si no existiera. Ahora Ian había quedado con su hermano por lo que llegaría desde otro lado hasta el invernadero, en todo ese tiempo se había refugiado en la biblioteca. Su prima Rose le había hecho compañía. Con James habían decidido quedar después de la hora del té junto a Fred.

Dobló en el siguiente pasillo, ya podía ver la salida hacia los invernaderos, pero de la nada sintió como le empujaban contra la pared. Todos sus libros cayeron de forma aparatosa y haciendo bastante ruido. Un dolor punzante se había alojado en su nariz, ya que le había hecho chocar de frente y sus dientes se mostraban resentidos. Se llevo una mano a la cara en un intento vano de disminuir el dolor.

- Ten más cuidado Potter… las alimañas no podemos ver bien… - tres chicos rieron divertidos y ni se detuvieron a verle. Por el porte y las caras supo que eran de séptimo año.

Miró su mano cuando sintió algo cálido y húmedo bajar por ella. Buscó entre sus bolsillos su pañuelo, pero no lograba dar con él. Parpadeo un par de veces, sentía que sus ojos ardían, pero no iba a llorar por algo así, se mordió el labio y busco con más ahinco; cuando dio con lo que buscaba lo posó en sobre su cara. Se sentó en el piso y respiró hondo, tratando de calmarse. Evaluando que el dolor cada vez era mayor y que su pañuelo se estaba humedeciendo con mucha rapidez, decidió faltar a esa clase e ir a la enfermería. Recogió todas sus cosas y tomó un camino distinto, alejándose a paso rápido del lugar.

Llegó a la enfermería sin muchas dificultades, una que otra mirada le había seguido durante su recorrido, pero no les tomó importancia. Madame Iris – la enfermera desde hace 5 años – le dio una mirada de alarma y le llevó a una de las camillas, mientras le curaba le preguntó cómo se había roto la nariz. Él simplemente dijo que había caído por las escaleras. La mujer no era tonta, el chico solo tenía la nariz herida y sus ropas se veían impecables, pero si el chico no quería hablar, nada podía hacer. Pero si los eventos se repetía ella hablaría con la directora.

- Puedes quedarte aquí lo que queda de hora.

- Muchas gracias.

- Aprovecha de dormir. Te vez cansado – Corrió los doseles y le dio privacidad al joven. Albus le tomó la palabra y decidió dormir esas dos horas y tratar de verse un poco mejor antes de la hora del té. Había girado su cuerpo para una mejor posición, pero el dolor en su nariz le hizo volver a quedar de espaldas. Por alguna razón tenía frio así que subió un poco más la frazada que la enfermera le había dejado. Sin demora se había quedado dormido.

Un estruendoso ruido le despertó de golpe.

- ¿Qué maneras son esas de entrar jovencitos?

- ¡Lo lamento señorita! – chilló una voz, Albus parpadeo, el conocía a la perfección esa voz. ¿Acaso le había pasado algo a Ian?

- Bien, que no se repita… ¿Qué desean?

- ¡Cierto! ¿Está Albus aquí?

- El señor Potter se encuentra durmiendo en estos momentos.

- ¿Pero está bien?

- Deja de gritar O'Conner – se sorprendió de escuchar la voz de Parkinson.

- Se rompió la nariz, pero…

- ¿¡Le rompieron la nariz!

- ¿Le rompieron? Él me ha dicho que se ha caído por las escaleras… – un pesado silencio se sintió en el lugar. Albus alarmado decidió salir y evitar que descubrieran su mentira. Con rapidez corrió los doseles que aislaban su cama, pero no pudo evitar sorprenderse de ver; además de Ian y Parkinson, a Malfoy y Zabini, junto a una chica que se le hacía conocida.

- ¡Albus! – chilló Ian llegando a su lado.

- Señor Potter, ¿tiene algo que decirme? – Albus se tensó ante semejante tono de voz.

- Yo, bueno…

- Madame, O'Conner tiende a exagerar las cosas, como ha podido ver… - Scorpius uso un tono de voz bastante calmado y el cual hacía dudar de que estuviera mintiendo – Cuando supimos que Potter se había caído de las escaleras decidimos venir a verle.

- Oh, ya… - dijo no muy segura – bueno, el señor Potter está libre de irse si así lo quiere.

- Si, quiere irse – habló esta vez Ian algo molesto – él y yo tenemos que hablar de esas escaleras – Sin más remedio Albus se arregló para salir del lugar.

Ian caminaba con el entrecejo fruncido y no había emitido ni una sola palabra desde que habían salido de la enfermería. Los otros cuatro integrantes del grupo se mantenían en silencio, incluso cada uno parecía perdido en su mundo. Albus se sentía lo suficientemente incomodo como para no intentar entablar un dialogo. Estaba intrigado de saber como ellos habían dado con él.

Su nariz había quedado completamente reparada, sentía una que otra punzada de dolor, pero la enfermera había asegurado eso se iría con el paso de las horas. Ahora su nariz se veía perfectamente normal.

Estaban de camino a la sala común, pero para alivio de Albus un profesor comenzó a acercarse a ellos. El pesado ambiente había llegado al punto de ser asfixiante.

- Joven Potter – era su profesor de transformaciones. Un hombre quizás unos cuantos años más joven que su padre, no sabía mucho de él, porque aun no había tenido su primera clase con él – Acompáñeme, la directora le ha mandado a llamar.

- Oh, de acuerdo. Nos vemos después – no tuvo que mirarlos para ver que estaban desconformes con lo que sucedía. En especial Ian.

El profesor le llevó por una serie de pasadizos, ninguno de los dos emitió palabra. Albus estaba perdido en sus pensamientos, había podido entender la presencia de Ian en la enfermería, pero no la de los demás chicos; además que también había querido saber el cómo se habían enterado del incidente. Quizás había habido alguien más en el pasillo y él no se había dado cuenta, lo cual era raro porque de haber sido así aquellos chicos no hubieran actuado de la forma en la que lo hicieron. Decidió no pensarlo más, ya sabría todo en la noche, cuando se encontrara con sus compañeros otra vez. No tardaron mucho más en llegar a la gárgola que le llevaría al despacho de la directora.

- La contraseña es "Plumas de color". Nos vemos señor Potter.

- Gracias profesor.

- ¡Albus! – se giró al origen del llamado, al igual que su profesor que no había alcanzado a marcharse. Por el corredor se acercaba su hermano junto a la profesora de DCAO. Viendo que no era necesario el quedarse o darle la contraseña al mayor de los Potter se volvió por donde venia y el profesor de encantamientos se retiró por el lado contrario.

- James ¿también te han llamado?

- Si, lo cual me ha extrañado, aún no le hago nada a nadie. Pero como no venía Fred pensé que podría ser otra cosa… ¿para qué crees que nos llamen?

- No lo sé… - se giró a mirar la gárgola – "Plumas de color" – la gárgola comenzó a moverse.

- ¿Cómo te fue en tu primera clase con el tío Nev? – Albus se removió incomodo.

-Bien… - mintió. Comenzaron a subir una vez la gárgola les dio el pase. James golpeó un par de veces y esperó la autorización.

- Adelante.

Desde el interior McGonagall vio como la puerta era abierta mostrando la figura de los dos hermanos Potter. Harry había llegado a su despacho hace casi 20 minutos, habían conversado de varias cosas, una de ella había sido la extraña solicitud de Ginny de cambiar a Albus de casa. Harry le había mirado avergonzado y le había dicho que no tomara en cuenta dicho pedido. No pudo evitar fruncir el seño, algo le decía que aquel hombre frente suyo, al cual había visto crecer, estaba sufriendo. Los dos niños miraron con evidente alegría la figura de su padre y el primero en acercase había sido el menor.

- ¡Papá! – Harry le abrasó con fuerza y depositó un beso en su cabeza.

- Hola campeón, ¿Cómo estás?

- Bien… ¿Cómo estás tú? – Harry sólo le sonrió.

- Hey James, ven hijo, ¿o eres muy mayor para abrasar a tu padre?

- Claro que no, pero quería que Albus te abrasara primero… - James abrasó a su padre contentó y al igual que su hermano recibió un beso en su cabeza.

- ¿Cómo te has portado?

- Vamos papá…. Llevamos dos días… tienes que darme más tiempo para hacer algo – rió divertido.

- Señor Potter.

- ¿Si? – tres cabezas se giraron a verle. Los tres rieron divertidos, sabían que había querido llamarle la atención a James, pero jugarle una broma nunca estaba de más. McGonagall frunció el ceño.

- Bien, me retiro… díganle al joven Lupin que se cuide.

- Se lo diré.

- ¿Teddy está aquí?

- Se ha escondido de la directora – rió Harry – Teddy le hizo una broma antes de salir de Hogwarts y ella sigue molesta, así que ha salido a dar una vuelta mientras los esperaba.

-Genial, le preguntaré que le hizo – Harry rió, pero luego, con algo más de seriedad, se giró a ver al menor de sus hijos varones.

- ¿Cómo estás Al? Quiero la verdad – Albus desvió la vista incomodo.

- Estoy bien papá… - Harry suspiro triste.

- Al… yo estoy muy orgulloso de ti – Albus le miró impresionado, Harry posó una de sus manos en los cabellos rebeldes de su hijo – Me siento feliz de que quedaras en Slytherin, grandes personas han salido de esa casa. Nunca me sentiría avergonzado de ti, bajo ningún concepto, eres mi hijo, una de las personas que más amo en mi vida y por la cual daría mi vida… te lo dije ese día en la estación ¿no es así? Nosotros somos lo que hacemos, no lo que las demás dicen de nosotros. Eres un excelente chico, el que hallas caído en Slytherin no dice lo contrario.

- Supongo que tienes razón…

- Claro que la tengo… también sé lo que tu madre hizo – Albus hizo un gesto de dolor.

- Ya, si, ha sido un poco desagradable.

- Bastante diría yo – torció James.

- Lo sé… hablé con su madre sobre eso - los dos chico le miraron interrogante – también me enteré de otras cosas, y realmente me he sentido como el peor padre de la historia… - Albus y James le miraron alarmados, casi indignados.

- ¡Por favor papá! Eres lo mejor que tenemos… eres el mejor papá del mundo, no puedes decir eso – Harry sonrió.

- ¿Haz peleado con madre? – Harry suspiró

- Su madre y yo dejaremos de vivir juntos… – Albus y James se sorprendieron ante eso. Nunca esperaron que las cosas fueran así de rápidas. Quizás su padre había aguantado mucho – se que puede que les cueste aceptar esta noticia, pero…

- No te preocupes papá… - la voz de James se escuchó algo dolida, pero era una decisión que habían tomado – Nosotros seremos felices si tú lo eres.

- Hay veces en las que pienso que ustedes saben más que yo sobre todo esto… siento que no les merezco – Albus le abrasó.

- Te amamos papá.

- Y yo a ustedes.

Albus miró con pena a su padre y hermano, sabía perfectamente que ambos estaban tristes por lo que sucedía, pero a diferencia de ellos, él solo podía sentir alivio. Sabía que el tener aquel sentimiento le hacía egoísta, pero no era tonto y su padre se veía menos presionado que antes. Tenía una carga menos que arrastrar.

Después de la explicación de James en el verano, había comenzado a averiguar. Supo que los matrimonios mágicos se basaban en la combinación de magias de los conyugues, pero que esta unión se veía sustentada por aquel que poseía más magia dentro de la pareja. Si la relación no iba bien, era el guardián quien recibía el peor castigo. Si dos personas no pueden convivir bien sus magias comienzan a repelerse, incentivando el rompimiento. Pero tal parecía que su padre había aguantado tanta presión, tanto del ambiente como de la magia, que había comenzado a deteriorarse. Ahora, con la relación rota por su padre, la magia de su madre y la de él debieron desenlazarse, dejándoles libre y a su padre con un peso menos y una evidente recuperación en su semblante.

- ¿Cómo te ha ido con tus compañeros Albus? – el menor se mordió el interior de la mejilla dudoso.

- Ni bien ni mal… después de lo de mamá me han estado ignorando – no era mentira, pero tampoco toda la verdad. No iba a preocuparle con aquel pequeño incidente de la tarde.

- ¿Estas solo? – el tono de preocupación no pasó inadvertida y Albus estuvo a punto de darse contra la silla, quería librar a su padre de una preocupación, pero inevitablemente le metía otra.

- Tengo un amigo, se llama Ian O'Conner. Es un Slytherin bastante particular – sonrió.

- ¿Particular?

- Es así como el Slytherin menos Slytherin de la historia. Anda por ahí alegre y hablando demasiado fuerte, es algo hiperactivo – respondió James.

- Me gustaría conocerle.

- Oh, ¿quieres que demos una vuelta? Puede que le encontremos por los terrenos.

- Se oye bien, así podremos buscar a Teddy.

- Bien, así podré preguntarle sobre eso que le hizo a la Directora.

Minutos después por los pasillos de Hogwarts se podía ver a cientos de curiosos mirar por las ventanas hacia los patios del establecimiento. Varios lanzaban murmullos de excitación, otros de profunda admiración y uno que otro despectivo y de envidia. Ese fue el panorama que un grupo de Slytherin de primero había visto cuando se dirigían hacia su sala común cuando la hora de té se había visto terminada. Con el gusanito de la curiosidad paseando por sus mentes se acercaron a uno de los ventanales más despejados para ver qué era lo que sucedía. Muchos se sorprendieron de ver al Jefe de Aurores y héroe del mundo mágico riendo bajo a la sombra de un haya. A su lado estaba una copia de si mismo quien también reía divertido y un poco más allá a un chico pelirrojo tratando de alcanzar a uno de extraños cabellos azules. Justo en ese momento algunas cabezas rojas se acercaban a saludar al hombre y los niños.

- Es el padre de los Potter – confirmó lo obvio uno de los chicos.

- ¿A que habrá venido? – se oyó un murmullo.

- Seguro ha venido a hablar con la directora para que cambie de casa a su hijo – se oyó otro.

- No seas idiota. Si fuera así no saldría por los terrenos con uno de sus hijos portando los colores de nuestra casa – reprendió Ian.

- Supongo que esa es su intención – habló Scorpius, quien miraba la escena con curiosidad.

- ¿Su intención? – cuestionó una chica.

- Lo más probable sea que trata de dar a entender que a él y a su familia no le interesa que un Potter forme parte de nuestra casa… me atrevería a decir que la única desconforme es la madre.

- Yo también pienso lo mismo. Si es como dice Scorpius, el señor Potter es bastante listo – comentó Isaac.

- No se ustedes, pero yo me voy a conocer a Harry Potter en persona – Ian, como siempre, habló con una sonrisa y se dirigió a la puerta más cercana, sus compañeros le miraron asombrados, pero nadie le imitó, ninguno era tan desvergonzado como él.

- Hay veces que podría llegar a admirar a O'Conner.

- Tú lo has dicho, Violet – rió Edward – podrías, pero no lo haces, lo cual me alegra.

Harry soltó una nueva carcajada al ver a James tratando de alcanzar a Teddy, el chico no había querido soltarle prenda sobre el susto que había hecho pasar a la directora. James era un chico persistente, así que no se daría por vencido así como así, era por ese motivo que la persecución se había dado. Sonrió ante la llegada de alguno de sus sobrinos, y les invitó a sentarse cerca de ellos. Rio cuando Fred se unió a la persecución.

- ¡He, Albus! – aquel singular llamado hizo girar varias cabezas, incluida la del mencionado.

- ¡Ian! – Albus sonrió alegre al verle acercarse.

- Onda tío, el medio espectáculo que estás montando – posó su mirada en Harry y sus ojos se iluminaron - ¡Mucho gusto señor Potter! – casi grito, Harry alzó una ceja ante tal efusividad viniendo de alguien que tenia los colores de Slytherin.

- El gusto es mío, Ian ¿verdad?

- ¡jojo! ¡Sabe mi nombre! Usted es genial señor. ¿Es verdad que jugó Quidditch en primero año? – Harry alzó una ceja ante esa pregunta. Había esperado al típico niño que pregunta sobre heroicas historias o monstruos con los cuales nunca había al frente.

- Si… la profesora, es decir, la Directora McGonagall me eligió.

- ¡Genial! Oye Albus ¿Crees que si le muestro mis sorprendentes habilidades con el Quidditch me deje jugar?

- eh… lo dudo mucho…

- Jo, dame algo de esperanzas – Harry rió ante tal comportamiento.

- Al, tengo que irme. Dejé a tu hermana con tus tíos, pero es hora que vaya a casa.

- Oh… - el semblante de Albus se ensombreció un poco – Mándale saludos a Lily.

- Se los daré… Cuídate y prométeme que si pasa algo me lo dirás ¿sí? – Ian sonrió ante la preocupación del padre del Albus, pero se extrañó por las palabras. ¿Acaso Albus no había dicho nada de eso?

- De acuerdo, pierde cuidado.

- Bien, me iré a despedir de tus primos y James. Procura no comportarte como él, suficiente tengo con un bromista en la familia.

- No te preocupes – rió.

- Un placer Ian, espero que sigas llevándote bien con Albus.

- ¡No hay problema! Albus es tan achuchable como un peluche.

- No sé qué tiene que ver, pero me alegra – rió Harry.

El acontecimiento comentado durante el resto del día y los posteriores había sido la visita de Harry Potter; el vencedor de señor oscuro. Y había funcionado, Harry había pensado bien al creer que al verlo junto a su hijo cambiaría un poco las idealizadas imágenes que tenían sobre su familia y que hacía que marginaran a Albus. Pero como era de esperarse, eso no funcionó para todos los casos y se mostraban chicos obstinados y rencorosos, en especial aquellos que ya habían agredido al menor de los Potter.

Continuará...


Hola, ¿cómo están? Espero que bien.

No saben cuánto me alegra que la historia esté gustando, ya saben, en estas cosas uno nunca puede asegurar nada. Espero que, con el paso de los capítulos, la historia se vuelva más de su gusto y a si mismo popular.

Creo que se habrán dado cuenta. Cambie levemente el titulo de la historia, saben que había tenido en mente si dejarlo todo en una sola entrada o hacer varias, y muchas dijeron que debía hacerlo, así que les he hecho caso.

Por lo tanto desde ahora la saga de los siete libros se llamará "Triada"… obviamente más adelante sabrán el porqué del título, mientras que el primer año de Albus se titulará Oscuro Reflejo. Llevo la mitad del primer año de Albus y los demás escrito, y las pautas hasta la tercera entrada (¿atacaso artístico?). Por lo cual se puede ver que estoy bastante entusiasmada.

Bueno antes que nada debo admitir que si, la forma de escribir el titulo es similar al de Alianza, pero debo admitir que fue ese fic el que me impulsó a escribir éste. Adoro como escribe Helena Dax, ya quisiera yo escribir como ella. Espero que no se sienta ofendida por ello.

Para quienes me preguntaron sobre mis actualizaciones. Si Dios, Merlin, morgana y la Universidad así lo permiten, actualizaré cada seamana, los jueves como pueden ver, aunque no me gustan los jueves, quizás cambie el día, pero mi idea es colocar un cap por semana, pero como digo, no puedo prometerles nada.

Por último y no por ello menos importantes, debo pedir disculpas por las faltas de ortografía o tipeo que encuentren, debo admitir que el tema no se me da muy bien (¿casi mal?) Adoro escribir, pero odio las reglas. Lamento ello.

Bueno, no me extiendo más, espero que estén bien y que sigan leyendo esta historia. Y no os preocupéis, estoy segura que el siguiente capítulo les gustará mucho. Adiós.

PD: ¡Cierto! En los capítulos anteriores les comenté de un video de Harry Potter versió animestica ¿cierto? Les dejo el link por si no lo han visto aún. Repito, adoro aquella parte donde salen los hijos de Harry, saque la imagen y la coloqué como avatar. (colocar el youtube antes)

Link uno: .com/watch?v=oqZ4GBGyskE&list=FLsxxpJ8XtyfOkOa9yZNUfkg&index=5

Este viene con la traducción de la canción al español.

.com/watch?v=mDHjbc8M_rc&list=FLsxxpJ8XtyfOkOa9yZNUfkg&index=4

PD 2: Nana, el fi es Shounen ai/Yaoi/BL/Slash, creo que lo he dejado claro en el primer cap en la presentación de la historia. Besos!