Capítulo 5 "Primero Aliados, luego Amigos"

Después de la visita de Harry Potter a Hogwarts los ánimos dentro de Slytherin habían comenzado a calmarse un poco. Había pasado cerca de un mes y Albus no se había visto víctima de algún agravio físico contra su persona. Eso no significaba que el resto del alumnado hubiera comenzado a dirigirle la palabra. La inexistente ley del hielo aún estaba presente y nadie se dirigía a él por algo que no fuera importante. El único amigo que se seguía portando bien dentro de la casa verde era Ian, quien después del incidente de la enfermería, no había vuelto a dejarlo solo a menos que estuviera seguro que estaba con alguien o rodeado de mucha gente. No habían conversado el tema, ni siquiera lo habían tocado en todo ese tiempo y eso relajó a Albus, en especial porque el percance no se había repetido. Sin embargo no podía decir que actos contra su persona se habían visto abolidos, no, pero al menos los agravios no habían sido de manera física, sino más bien contra sus útiles o material escolar, principalmente sus deberes, los cuales muchas veces debía volver a realizar hasta entradas horas de la noche. Había decidido poner un hechizo de protección a sus cosas, pero no había surtido efecto, hasta que finalmente había decidido realizar copias de todos sus trabajos y esconderlos bajo su cama, después de eso había visto destruidos los deberes que guardaba cerca de su baúl y escritorio, pero no los que escondía.

Por otro lado habían recibido varias cartas de Lily y su padre. En ellas la menor les había narrado que su padre había pedido vacaciones en el ministerio por tiempo indefinido y que pasaba todos los días con ella. Ambos hermanos se alegraron por ella y en cierto punto le envidiaron, pero no comentaron nada y la felicitaron, le dieron sugerencia de que hacer en su tiempo libre y donde podía llevar a su padre para que se distrajera.

El tema de Ginny había quedado vetado ente los Potter. Lily ya se había enterado de la separación de sus padres, no lo había tomado muy bien al principio, pero sus hermanos; por medio de cartas, le habían convencido que eso era lo mejor para ambos. No habían sabido de su madre en todo ese tiempo, no había intentado comunicarse con ellos y eso les había dolido de alguna forma, el que hayan querido que se separa de su padre no significaba que había dejado de ser su madre, pero tal parecía que así lo había entendido. Solo serían pacientes, porque querían verla y se lo habían dado a ver en algunas cartas que le habían enviado, pero sólo James y Lily habían recibido respuesta. Albus había sido el único en ser dejado de lado en la masiva, cosa que le lastimó profundamente, pero trató de no exponerlo.

El tema de la separación de sus padres aún no era conocida por el resto de la población mágica, el enlace se había roto y solo eran conocedores de ese tema los miembros de la familia y algunas personas del ministerio quienes habían jurado completo silencio respecto al tema.

En esos momentos Albus se encontraba terminado una redacción de transformaciones que les habían dado ese mismo día, a su lado estaba su prima, quien había comenzado por una redacción de Historia de la Magia. Llevaban cerca de una hora dentro de aquel lugar y eran poco los alumnos que les acompañaban, Ravenclaw era la casa que más se destacaba en el lugar.

- ¿Supiste que James y Fred han vuelto a ser castigados? - habló en un susurro Rose al tiempo que ojeaba un libro.

- Si, lo escuche por los pasillos ¿qué han hecho esta vez? – Albus no alzó la cabeza de su redacción, pero el sonido del rasgueo había cesado.

- Colocaron un pantano a fueras de la sala común de Hufflepuff. Aun no saben cómo supieron del lugar, pero cuando los profesores vieron que nadie de esa casa llegaba a las clases fueron a ver qué sucedía y encontraron cerca de la mitad hundidos en el fango – Albus rió ante su imagen mental.

- ¿Cómo han sabido que fueron ellos?

- Era obvio que eran ellos, pero un chico de Ravenclaw los vio y los acusó.

- Oh, espero que James y Fred no sepan quien fue.

- Lo saben… supongo que mañana sabrás que sucedió.

- ¿No intentarás detenerlos?

- Me cansé a la primera semana, no me hacen caso y casi terminé con el cabello morado.

- Oh… supongo que era de esperarse de James.

- Lo sé – nuevamente el silencio llenó el ambiente, Albus se volvió a centrar en su redacción, pero Rose había dejado el libro sobre la mesa y le lanzaba una que otra mirada fugaz a su primo.

- Suéltalo Rose, ¿Qué quieres preguntar? – Albus no dejó de escribir, pero le envió una rápida mirada a su prima para que viera que le ponía atención.

- ¿Has recibido alguna carta de tía Ginny? – dejó de escribir, para luego soltar un suspiro y dejar la pluma aun lado.

- No, ¿por qué? – la chica se mordió el labio indecisa – habla Rose, ya sacaste el tema.

- Ayer en la noche James recibió una carta suya, quiere verlos… pero por su reacción supuse que ese "verlos" no te incluía a ti.

- Sigo siendo una paria para ella – volvió a coger su pluma.

- Pero es injusto… no has hecho nada malo.

- No es lo que ella cree… pensará que soy el culpable de que terminara con papá o que quizás sus amigas no la tomen en cuenta. Soy la raíz de sus males – se encogió de hombros, pero aunque trataba de demostrar que el tema no le interesaba, Rose podía ver perfectamente como los ojos de su primo habían comenzado a brillar y como su semblante se decaía.

- Lamento haber tocado el tema.

- No importa… James me lo hubiera dicho a la larga

- Lo más probable es que se niegue a verla hasta que no quiera verte a ti – Albus alzó la vista. A pesar de que no podía identificar toda la gama de sentimientos que pasaban por sus ojos, Rose pudo saber que a Albus eso no le gustaba.

- Ellos tienen derecho a verla, si ella quiere, que lo hagan… si James no va, Lily tampoco lo hará. No les negaré que vean a madre, no soy tan egoísta…

- No puedo entender cómo puedes tener un corazón tan grande Al.

- Yo no lo llamaría así Rose – el chico comenzó a jugar con la pluma – El sombrero dijo que no había hecho una mala elección al pedir irme a Slytherin, pero con tantas cosas me pongo a dudar – suspiró – pero cuando veo el mejor semblante de papá no puedo evitar pensar que hice lo correcto. Que todo esto ha valido y valdrá la pena.

- Me hubiera gustado tenerte en Gryffindor.

- Ya no se puede hacer nada… - tomó uno de los tantos libros que estaban sobre la mesa y comenzó a ojearlo.

- ¿Cómo están las cosas en tu casa?

- Como siempre; no me hablan, no me miran, no me oyen. Yo para ellos no existo.

- ¿Ian hace lo mismo?

- No, no… todo lo contrario, es el que más tiempo pasa conmigo. El único que me habla de manera real… - cambió algunas páginas de forma rápida – pero igualmente me siento culpable por ello. No quiero que por mi culpa no pueda relacionarse con los demás.

- Nadie lo está obligando Albus.

- Lo sé. Pero eso no evita que me sienta culpable… - la conversación se vio interrumpida cuando las puertas de la biblioteca fueron abiertas con algo de brusquedad. Varios pares de ojos se giraron a ver quien había entrado de manera tan agresiva, la bibliotecaria había lanzado una mirada de advertencia al niño que entraba. Al ver quien era nadie se extrañó de la acción, era uno de los gemelos O'Conner, pero cuando repararon en el color de sus ropas sí que lo hicieron. Brian era algo callado y tranquilo, verlo entrar así hizo que varios alzaran una ceja en duda. El chico recorrió la biblioteca hasta que sus ojos dieron con Albus y Rose, a paso rápido se acercó a la pareja.

- Albus… - el chico se ganó a su lado.

- Hola Brian, ¿sucede algo? – Brian nunca había dejado de hablarle, pero era raro cuando se acercaba a él de manera espontanea sin la necesidad de tener a Ian como mediador.

- Ian está en la enfermería – Potter se puso de pie alarmado.

- ¿Qué le sucedió?

- No lo sé muy bien, pero parece que se ha puesto a discutir con un chico de séptimo o sexto en su sala común. La cosa ha terminado en una lluvia de maldiciones.

- ¡Pero era mayor! Ian no debió tener ninguna oportunidad – dijo asustada Rose.

- ¿Crees que eso le importa? – murmuró cansado – no ha sido solo él, otro chicos se han metido en la pelea. El de séptimo también terminó en la enfermería. Fue algo así de uno contra cuatro.

- ¿Podemos ir a verle?

- Si, venía a ver si podías acompañarme. La profesora ha mandado a llamarte.

- ¿Llamarme? – habló extrañado.

- Creo que el tema tiene relación contigo – habló culpable.

- ¿Qué?

- Ven, vamos a la enfermería, creo que allí lo entenderemos mejor.

- Okey – Albus comenzó a recoger todas sus cosas, miró los libros con aprensión, tenía que ir a dejarlo en los estantes de donde los había sacado.

- No te preocupes Albus, yo los dejaré por ti.

- Gracias Rose – sin decir más ambos chicos salieron de biblioteca a paso rápido.

Brian y Albus no demoraron en llegar a la enfermería. Ambos chicos pudieron ver que eran varios los miembros de Slytherin los que estaban fuera del recinto, algunos de curiosos, otros preocupados. Chicos de otras casas trataban de saber que era lo que sucedía, pero ninguno se acercaba en busca de información. Cuando los vieron llegar muchos le lanzaron miradas extrañas a Albus, miradas que no logró entender, pero no les tomó importancia y junto a Brian llegó a la entrada de la enfermería.

- Señor Potter, señor O'Conner, les están esperando – Charley Weasley era quien vigilaba la entrada de la enfermería. Les dejó pasar sin emitir palabra.

Albus se tensó ante el ambiente que había en el lugar, el primer indicio de que el asunto era serio era la mirada que su padrino le había enviado. La directora estaba en medio de las camas con el ceño fruncido. Madame Iris caminaba de aquí para allá, de una cama a otra con pociones o hechizos. Buscó a Ian entre las camas, pero la figura de Parkinson, Nott, Zabini y Malfoy llamó su atención. Ian estaba en su cama con los brazos cruzados y el seño fruncido. Por otro lado, en las camas de en frente, estaba un chico alto de cabellos castaños y ojos negros. Albus se tensó al reconocerlo, era uno de los chicos que le había empujado contra la pared.

- Veo que lograron encontrarlo señor Potter – McGonagall le había lanzado una mirada fría y Albus había llegado a la extraña conclusión de que todo ese problema en verdad se había originado por su culpa.

- Profesora McGonagall – saludó con una pequeña cabeceo – Eh, me dijeron que me necesitaba.

- Obviamente… - frunció los labios – Quisiera hacerle unas preguntas señor Potter.

- eerr… ¿claro?

- ¿Desde hace cuento tiempo ha encontrado sus deberes estropeados? - Albus alzó las cejas impresionado, descubierto – respóndame señor Potter – habló más fuerte y enojada. Albus hizo una mueca.

- No sé de qué…

- No trate de hacerse el desentendido señor Potter. A menos claro, que desee que castigue o suspenda a sus compañeros – y apuntó a los Slytherin de primer año. Albus se asustó ante tal panorama.

- Desde hace dos semanas profesora – respondió bajando la vista.

- Ya veo… - su voz se escuchó molesta - El incidente de su nariz ¿fue debido a terceros? – Albus apretó los puños avergonzado.

-Si, profesora.

- ¿Podría reconocer al culpable? – Albus se puso blanco.

- No.

- ¿Seguro señor Potter? – Albus se mordió el labio.

- ¡Yo ya le dije quien fue directora! – Interrumpió Ian - ¡Fue ese desgraciado y sus dos amigotes!

- Guarde silencio señor O'Conner.

- Pero…

- ¡Quiero que el señor Potter me lo diga!

- Potter no abrirá la boca Profesora… - Scorpius tomó la palabra – si no ha hablado antes por lo de sus deberes, menos lo hará de un incidente ocurrido hace un mes.

- Escúcheme señor Potter – McGonagall le miró seria – El señor O'Conner y sus demás compañeros de habitación descubrieron al señor Maureen en su cuarto, lanzado un hechizo a sus cosas. También pudimos descubrir que había lanzado un encantamiento a su cama, un encantamiento para generar pesadillas. ¿Ha tenido pesadilla señor Potter?

- No profesora – dijo con sinceridad y hasta asustado.

- Comprendo… ¿puede o no reconocer al que lesionó su nariz?

- No puedo señora… no les vi la cara, sólo la espalda, sólo sé que eran tres.

- Muy bien… - la mujer le lanzó una fría mirada a chico de séptimo – espero que usted y sus amigos disfruten el mes que estarán en sus casas. Y agradezcan el que sea blanda con su castigo. Si a su regreso me entero que le han hecho algo al señor Potter, por mínimo que sea, los expulsaré sin reparos, ¿queda claro?

- Si señora – respondió a regañadientes.

- En cuento a ustedes cinco – negó cansada – tendrán una semana de castigo por pelear con sus compañeros.

- Pero profesora… - iba a alegar Ian.

- No hay excusas señor O'Conner.

- Profesora… - tomó la palabra Albus – creo que es injusto que les castigue por algo que es culpa mía – hizo una mueca - ¿puedo tomar sus castigos? – los Slytherin le vieron impresionados.

- No señor Potter – McGonagall se abstuvo de sonreír, aquello había evocado una imagen de Harry en su época de Hogwarts – Por qué usted también será castigado.

- ¿¡Por qué! – chilló Ian indignado.

- Por no decir la verdad y ocultar lo que estaba sucediéndole.

- Usted está siendo muy injusta profesora – rumió el castaño.

- No me interesa lo que usted piense… Señor O'Conner y señor Parkinson; ustedes tomaran su castigo junto a la profesora Parker, el joven Malfoy y joven Zabini junto al profesor Weasley. Señorita Nott usted lo tomará con el profesor Flitwick y usted señor Potter, recibirá su sanción por mí. Lo veo mañana a las 5 de la tarde. Los demás deberán reportarse a los profesores designados apenas salgan de la enfermería. Es todo. – la Directora se sin agregar alguna palabra más salió de la enfermería.

- Lamento todo esto chicos – Albus soltó un prolongado suspiro y se giró para salir del lugar.

- Albus… - lo llamó Ian, pero el moreno no se detuvo y salió del lugar.

James caminaba por los corredores con una sonrisa, a su lado Fred tenía una mueca similar a la suya. Habían sido castigados, pero eso no arruinaba su ánimo, las expresiones de enojo venidas de los Hufflepuff cuando los veían eran la gloria. La idea había salido de la misma Directora, no había sido su intención, pero el que narrara las salvajes bromas de su abuelo y amigos no era un buen incentivo, menos para mentes tan hiperactivas como la suya y la de Fred.

- ¿Cómo crees que debamos vengarnos de Paltray? – rompió el agradable silencio Fred.

- Oh… aun no lo he pensado… ¿tienes alguna idea?

- Si tuviera una, no te lo hubiera preguntado, genio – James rió.

- He, creo que tío Ron se sabe un hechizo para convertir a una persona en Hurón, se lo podríamos pedir.

- Ya, juras que tía Hermione lo dejará soltar prenda.

- Era una sugerencia – se encogió de hombros.

- Si, lo vi, eran algunos chicos de primero de Slytherin – un par de chicas de Ravenclaw venían de la dirección opuesta a la que iban ellos, conversando, al parecer, de un rumor. James y Fred le miraron con interés, cualquier cosa relacionada con los primeros de Slytherin lo era.

- ¿Sabes porque se pelearon?

- Me dijeron que tenía que ver con Potter – ambos jóvenes se detuvieron en seco.

- He – las llamó James, las chicas se giraron a verle, una de ella se sonrojo y comenzó a mover sus manos con timidez - ¿Pueden decirme de que están hablando?

- Oh… hace un rato ha habido una cometida de Slytherin a la enfermería. Creo que unos niños de primero se han liado contra uno de séptimo – Weasley y Potter alzaron las cejas.

- Dicen que el chico de séptimo molestaba a tu hermano – terminó la chica sonrojada.

- Voy a patear a alguien – sin agradecer o despedirse James se dirigió a la enfermería. Fred se despidió de las chicas y corrió a alcanzar a su primo y mejor amigo.

Recorrieron los pasillos con rapidez. James tenía el entrecejo fruncido y llevaba los puños apretados, no, si no estaba solo molesto con aquel bastardo que molestaba a su hermano, sino también con el mismo Albus por no haberle dicho nada. Fred iba un poco más calmado, pero no menos enojado, tenía un sentimiento parecido al de su primo. No demoraron en llegar a la enfermería, había menos Slytherin que hace un rato, pero eso ellos no lo sabían. Justo en esos instantes Ian y los demás chicos de primero salían de la enfermería.

- ¿Quién fue? – James no se molestó en saludar ni preguntar cómo se encontraba, no había tiempo para eso. Ian le vio con sorpresa, pero al ver el semblante del Potter mayor supuso que ya se había enterado de la noticia.

- Está aún en la enfermería – sonrió – tal parece que la directora te conoce muy bien. Le dejará ahí hasta que se vaya a su casa.

- ¿Lo expulsaron? – se sorprendió.

- Que va, lo suspendieron por un mes.

- ¿Cómo están ustedes? – alzó un ceja al percatarse de los chicos que rodeaban a Ian, si se lo contara a su tío Ron le daría un ataque.

- Nada grave… uno que otro golpe, pero nos dejaron como nuevos.

- Gracias por cuidar de Albus – se dirigió a todos, nuevamente los Slytherin se sorprendieron de la reacción de un Potter.

- Albus es mi amigo, es natural… - levantó la mano y apuntó a los otros chicos – de ellos; ni idea, pero también se enojaron cuando se dieron cuenta de lo que le hacían a Albus.

- Los Slytherin se cuidan entre ellos, en especial los de la misma edad… - habló Edward con el seño fruncido – en especial cuando estamos en desventaja.

- Ustedes molan – dijo feliz Ian.

- No los entiendo.

- Dudo que puedas hacerlo Potter… - Scorpius frunció el seño – aunque no lo demostramos; somos agredidos con frecuencia por las otras casas, pero sabemos defendernos perfectamente, además, somos un grupo. En cambio Potter es aislado por todo el colegio y molestado por su casa – negó – Está en clara desventaja y mi padre dice que eso es inadmisible entre compañeros de Slytherin. Como han dicho todos los profesores, tu casa es tu familia y debes protegerla – sin agregar nada más los cuatro chicos comenzaron a caminar. Ian los miró impresionado.

- Anda, y yo que pensaba que eran todos malitos y mini mortifagos… - rió ante eso – nah, eso es lo que escuchado todo este mes. ¡Qué sorpresa nos da la vida! – sin esperar contestación comenzó a caminar con su hermano a su lado. James y Fred le vieron alejarse con la sorpresa estampada en la cara.

- ¿Lo puedes crees? Unos chicos de primero nos han dado una lección de convivencia – Fred rió.

- Tío Harry siempre a dicho cosas así, no sé de qué te extrañas.

- Mamá no decía cosas así – Fred hizo una mueca.

- Tío Ron también piensa así… supongo que siguen sentido por la muerte de tío Fred – James negó

- Mi padre perdió a toda su familia por mortifagos y no piensa como ellos.

- Son las diferencias James… no todos somos iguales – comenzaron a caminar – venga tío, tenemos un mes para planear la venganza. Ahora vamos por Albus.

- Espérame.

Albus se había refugiado en su pieza, varios chicos de su año le miraron curiosos y hasta admirados cuando pasó por la sala común. No cualquiera aguantaba aquello sin decírselo a alguien. Había corrido sus doseles; refugiándose del exterior, y colocó algunos hechizos. Fácilmente se podría decir que estaba huyendo; y lo hacía, no quería darle explicaciones a nadie por sus actos, porque simplemente nadie los entendería. No era ningún afán suyo de hacerse pasar por mártir o miedo a ser considerado un chivato. No, sus motivos eran personales, específicamente sus motivos eran familiares. No quería causar ninguna preocupación a su familia, no más de lo que ya estaban. En medio de sus caóticos pensamientos se quedó dormido.

- ¡Se que estas escondido en tu pequeña cueva, Albus! – Aquel potente grito le hizo sobresaltar, despertándolo – O sales a darnos una explicación, o le tirare un bombarda a tu cama – Ian no se escuchaba para nada feliz. Albus se encogió en su lugar, pero no hizo caso.

- Lánzalo de una vez, O'Conner – esa era la voz de Edward.

- Shhh, no me sé el hechizo, así que callaos – el susurró no había sido para nada disimulado, Albus rio ante eso, pero no se movió.

- Eres demasiado escandaloso – unos segundos de silencio acompañaron la frase de Scorpius y pronto Albus sintió como los doseles de su cama eran corridos y una figura de cabellos rubios se asomaba en su cama – es útil leer los libros de contra hechizos - Albus desde su lugar le miró impresionado.

- ¡Aja! – Ian se ganó aún lado de Albus – tú te vienes – y sin esperar respuesta le cogió de una muñeca hasta sacarlo de la cama y tirarle con algo de fuerza en la de Scorpius.

- ¿¡Pero qué te pasa Ian! – frunció el seño.

- No, ¿qué mierda te pasa a ti? – el chico se escuchaba enojado y en sus ojos había cierto grado de dolor.

- ¿Qué…?

- Creí que éramos amigos Albus – aquello calló cualquier cosa que fuera a decir – No te pregunte nada hasta hoy porque ingenuamente pensé que me dirías lo que te pasaba… pequé de inocente – el chico se cruzó de brazos y le miró mal.

- Eran mis problemas…

- Los amigos se ayudan mutuamente.

- No quería meterte en problemas…

- Esa no es una excusa Albus, ¿por qué no le dijiste, en ese caso, a un profesor?

- No soy un chivato.

- No se trata de eso, Potter – Scorpius se unió a la conversación – Está bien que guardes algunas cosas para ti, pero sólo cuando vas a tomar represalias contra esas personas. Tú no moviste ni un solo dedo.

- Yo no…

- Potter, sabemos que tú elegiste Slytherin, no nos interesa el porqué, pero ya que estás aquí deberás comportarte como uno – Albus miró al rubio asombrado y hasta cierta forma alarmado.

- Sabemos sumar Potter – la chica se unió la conversación, era Violet Nott, a la cual ni siquiera había notado que estaba en la habitación – ponemos atención a nuestro alrededor y es fácil ver los acontecimientos…

- ¿Por qué se preocupan por todo esto? No es un tema que les concierna… - se negó a mirarles.

- Desde que entraste a Slytherin pasaste a ser un miembro de casa, cuando fuiste designado a compartir cuarto con nosotros pasaste a ser un aliado, así de simple. Es así como son las cosas en Slytherin – tomó la palabra Zabini.

- Son tus compañeros de cuarto los que más contacto tienen contigo y por ende los que más fácil pueden lastimarte. La regla de oro es ser siempre aliado de aquellos con los que convives – Scorpius le miró indiferente – estamos consientes que no sabes nada de esto porque nunca has tenido a alguien de Slytherin en tu familia. Tampoco lo sabía O'Conner, pero resultó que tenía un poco más de sentido común que tú.

- Así como Maureen intentó perjudicarte, pueden hacerlo otros con nosotros. Tener a alguien que vele por nuestra espalda no está de más. Es así como se mueve el mundo – Parkinson se encogió de hombros – es simple instinto de supervivencia. – Un pesado silenció se instaló en el cuarto. Albus se sentía como un niño siendo regañado por un grupo de adultos, pero tampoco podía culparse, él no sabía nada y al parecer no estaba entendiendo bien las cosas, no sabía cómo ser parte de Slytherin.

- Si quieres que el resto de la casa te acepte y te apoye, primero debes demostrar que tus compañeros de cuarto confían en ti… antes de eso nadie te hablará – Albus miró a Scorpius con curiosidad.

- ¿Entonces no me han dejado de hablar por lo que dijo mi madre en el… vociferador?

- Ha hecho las cosas más difíciles, si, pero la mayoría se ha tenido que acostumbrar a no tomar en cuenta lo que los padres pueden decir. Slytherin no es como era antes. No tiene, y por mucho tiempo no tendrá, el respeto que tenía en el pasado. Así que es perfectamente entendible que a más de alguno su familia lo maldiga por terminar aquí. Lo tuyo incomodó más, porque simplemente eres hijo del destructor Voldemort – Edward se encogió de hombros – el resto es completamente tu culpa.

- ¿Cómo iba a saber yo…?

- Ahí está… – lo interrumpió Scorpius – no averiguaste. No intestaste sobrevivir, no fuiste astuto. Ese fue tu error… - comenzó a encaminarse a la salida de la habitación – este agravio al menos tendrá una cosa positiva… - se giró a verle antes de salir del cuarto – te enseñará a ser más Slytherin.

- Ya sabes Potter. Primero aliados, luego amigos – Isaac sonrió de lado y siguió a su rubio amigo, Edward le siguió sin decir nada, la chica le miró por unos segundos antes de sonreírle para posteriormente dejar el lugar.

- Wow… que complicados son en éste lugar – a pesar de lo dicho, su voz no sonaba ni remotamente animada. Albus soltó un suspiro.

- Lamento no haberte dicho nada Ian. No quería meter en problemas a nadie… - se mordió el labio – no quería que papá se enterara.

- Bueno – el chico se sentó a su lado – supongo que por esta vez está bien… - sonrió – pero tenme un poco de fe Albus. No tienes mil años como para cargar los problemas de la humanidad. Quiero ser tu amigo, yo te considero el mío y como tal quiero verte con bien… no te seguí a Slytherin porque me apetecía vestirme de verde, aunque me queda genial – agregó – te seguí porque vi en ti a un gran amigo y alguien con quien nunca me aburriría – Albus sonrió.

- Me alegra que seas mi amigo Ian. Prometo que desde ahora te tendré más confianza.

- ¡Así se habla! – su usual alegría regresó.

- Te contaré todo lo bueno o malo que me pase… pero deberás darme un poco de tiempo para decirte el motivo por el cual quise venir a Slytherin ¿sí? No me siento muy orgulloso de ello.

- No te preocupes, lo entiendo, pero ahora estaré más aliviado de que me tendrás un poco más de fe.

- No lo dudes.

- ¡Bien! Ahora tendremos mucho, mucho trabajo que hacer…

- ¿Trabajo?

- Claro hombre, ya los escuchaste. ¡Primero aliados, después amigos! Conseguiremos que sean nuestros amigos y nos haremos un hueco como miembros de Slytherin.

- Si, es una buena meta – en los ojos de ambos se vio la determinación por lograr aquel nuevo objetivo.

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Si terminas en Slytherin, entonces se un Slytherin.

Continuará...


Espero que el capítulo les haya gustado, déjenme sus opiniones, nos estamos viendo =D