Capítulo 6 "Voces"

- ¡Oh rayos, ese lugar realmente apestaba!

- Estaba ahí O'Conner, no tienes porque gritármelo – Isaac miró mal a su compañero de castigo, ambos habían llegado ya a su habitación y esperaban poder darse un buen baño.

- He chicos, ¿Cómo les ha ido? – Albus estaba en su escritorio, al parecer terminando una redacción.

- Ha sido horrible Al, ¡Horrible! – se lamentó Ian – nos han hecho limpiar la lechuzeria… ¡Sin magia!

- Por algo es un castigo – Isaac estaba tomando algunas ropas y su toalla para ir a tomar un baño.

- Oh, y eso que me bañe en la mañana – se quejó el castaño – Cuando me gradué, crearé un hechizo capaz de hacer que el sudor huela a frutas, ¡Así no tendré que bañarme todos los días!

- ¡Eres un cerdo O'Conner! – se escuchó desde el baño. Albus rió ante la ocurrencia de su amigo.

- ¿Cómo te fue a ti con tu castigo Al?

- Horrible… - hizo una mueca ante el recuerdo – McGonagall quiere crear un enfrentamiento familiar. Me ha tomado como su asistente, hoy me dejó a cargo de cuidar el castigo de James y Fred.

- Wow… está loca.

- Me dejaron el pelo verde toda la hora… ha sido un hervidero de risas mientras venia hacía acá.

- ¿Tu hermano sigue molesto?

- Si, le había hecho una promesa y no la cumplí – suspiró – faltan dos días para que el enfado se le pase y vuelva a hablarme… o así era cuando éramos más pequeños.

- Lo conoces bien, eh.

- Obviamente… lo conozco desde hace 11 años.

- Eso debe tener sus ventajas – rió. La puerta de la habitación fue nuevamente abierta y por ella ingresó un despeinado Scorpius.

- Hola Malfoy – saludaron a la vez.

- Hola…

- ¿Cómo fue tu castigo? – el rubio hizo una mueca ante el recuerdo.

- Recordaré toda mi vida el porqué no me gustan los wyverns. Son las criaturas más escurridizas que existen… Edward también los recordará, le han mordido la mano.

- Au – Ian cerró un ojo e hizo una exclamación de dolor.

- Y tú ¿donde rayos estuviste? – dio un paso hacia atrás – apestas.

- ¡Crearé ese maldito hechizo! – el rubio alzó una ceja al no entender de que hablaba.

- Le ha tocado limpiar la lechuzeria sin magia – le explicó Albus – Dice que creará un hechizo que haga que el sudor huela a frutas y así no tendrá que bañarse cada día.

- Eres un cerdo.

- Gracias – giró el rostro indignado – Parkinson, ¡deja que me bañe contigo!

- ¡Vete al demonio! – llegó como respuesta. Scorpius soltó un resoplido de risa, Albus negó divertido. Ian siguió molestando a Parkinson desde la puerta. Isaac le mandó al diablo la mayoría de las veces, pero al final dejó de responderle. Scorpius se fue a sentar a su cama dispuesto a esperar su turno para bañar.

- ¿Para qué clase eran los Wyverns? – el rubio giró su vista hasta Albus, el chico se había sentado en su cama quedando frente a él.

- Para los de segundo. Según nos dijo el Profesor Weasley, son familiares del Dragón, pero ya sabes, mucho más pequeños. Ha sido muy interesante. Son realmente bonitos, al menos cuando no tratan de huir.

- Parece que tu castigo no ha sido tan terrible.

- No, hemos tenido que acomodar algunas cosas, limpiar un resto… pero hemos aprendido un montón. El profesor nos ha dado una explicación completa sobre las criaturas que le ayudábamos a mover.

- Genial – Scorpius sonrió, se alegraba de que Potter estuviera, al fin, interactuando con ellos.

- ¿y ti cómo te fue?

- No me han hecho limpiar nada… pero soy algo así como el asistente de la directora, hoy me tocó vigilar el castigo de mi hermano y primo… llegué con el pelo verde.

- Me hubiera gustado ver eso.

- Oh sí, que gracioso – ambos sonrieron.

- ¡Nosoymuyfino,perohueloaviiinooo! – el desafinado canto de Ian se había comenzado a escuchar por la habitación.

- ¡No cantes eso! – lo amonestó Albus.

- ¡Bajoelinmensomar,suelonadar!– no hizo caso.

- ¡Cállate O'Conner! – Isaac no tardó en retar a Ian desde el baño.

- ¡Simemirasloentenderás,atucasatepuedoenviar! – el chico siguió con su canto sin importarle nada.

Los días comenzaron a avanzar de manera silenciosa. El desacuerdo entre Albus y James se resolvió una vez hubieran pasado los dos días predichos por el menor. James aceptó conversar con él y conocer su punto de vista, una vez las cosas estuvieron claras hicieron las paces y una promesa de que no se volvería a repetir. Además que fue Albus quien dio la idea de cómo vengarse del chico que les había acusado con la directora. A Paltray no le había agrado el nuevo tono que había adquirido su piel y que duro una semana completa.

Cuando Albus les contó a sus primos sobre las "reglas" de Slytherin se notaron igual de sorprendidos que él, pero sin que hubiera que pedirlo, los chicos comenzaron a ayudarle con eso. A las dos semanas James pudo ver como su hermano ahora conversaba con más miembros de su casa y como prácticamente nunca estaba solo, cosa que le alivió y animó.

Ambos se enteraron, por las cartas de Lily, que su padre había vuelto a trabajar en el ministerio. Ella era cuidada por su abuela todas las mañanas y por las tardes su padre la iba a buscara para que estuviera con él en su trabajo. Hoy en día no había casi ningún caso alarmante o que necesitara del jefe de Aurores, cosa que tenía a su padre muy aburrido.

Fue dos días antes de Halloween cuando algo extrañó comenzó a suceder alrededor de Albus. El Slytherin iba de camino a la biblioteca en busca de un libro que iba a necesitar para su redacción de Cuidado de Creaturas Mágicas. Ian no le había acompañado porque había prometido ir a jugar una partida de ajedrez con su hermano. Scorpius; como había comenzado a llamarle hace poco, había ido junto a Edward a la lechuzeria a dejar una carta. Isaac y Violet se habían quedado en la sala común terminando una redacción para Historia de la Magia. A pesar de que había comenzado a hablar con la mayoría de la casa, era con ellos cinco con los que más tiempo pasaba y con quienes más conversaba. Los chicos habían demostrado ser simpáticos y bastante interesantes.

Estaba por llegar al corredor que le mostraría la puerta de la biblioteca cuando sintió un frío y fuerte viento golpearle. Todo su cuerpo se contrajo, ya que dicho aire había llevado consigo un extraño sentimiento de temor, de vacío; como si la nada estuviera ahí. Albus se llevó una mano al pecho y su respiración se volvió pesada, sus piernas temblaban y parecían que no aguantarían su peso.

- ¿Qué fue eso? – se dijo a sí mismo cuando se sintió un poco más repuesto. El silenció siguió a su interrogación. Paseó su vista por todo el corredor, pero en ese lugar no había nada. Trató de restarle importancia y siguió caminando.

- HeyPadfoot,¡espérame!

-¡DateprisaProngs!,hevistoaSnivellusirporéstecorredorAlbus se giró a buscar el origen de los gritos, pero no vio a nadie. Las voces se habían escuchado con demasiada claridad como para decir que habían sido inventos de su mente o sonidos del viento.

- Debo estar muy cansado.

Después de ese día no había vuelto a escuchar nada así que le resto importancia, olvidándose prácticamente del tema en cuestión.

Hoy era Halloween y James estaba disfrutando el día. El típico "dulce o travesura" se había transformado en "travesura o travesura" los días anteriores. Se podía a ver a varios niños con el pelo de diferentes colores, a otros con extremidades más grandes que otras y así sucesivamente. La directora se había cansado de llamarles la atención y ambos chicos, James y Fred, había acumulado tantas detenciones que pensaban que era imposible que las cumplieran todas éste año. Su padre había negado entre risas cuando McGonagall le había mandado a llamar, pero no podía hacer nada, más ahora que había descubierto que James le había sacado el mapa del merodeador sin que se diera cuenta. No había pedido que se lo regresara, había sido su merito sacarlo sin que se diera cuenta y el haría valer ese logro. James estaba feliz, McGonagall quiso cruciarlo.

- Tu hermano me enseñó a hacer el encantamiento del cambio de color de pelo… es un hechizo muy fácil – Ian y Albus junto a Scorpius se dirigían a la clase de DCAO, los otros tres se habían adelantado.

- No pensarás ponerlo en práctica ¿verdad?

- ¿Lo dudas? Quiero saber cómo se vería Scorpius con el pelo verde o rojo… - rio divertido – en una de esas se ve estupendo con el pelo morado - Scorpius sonrió de medio lado.

- ¿Quieres cumplir tus más oscuras fantasías conmigo? – Ian le miró mal.

- Tienes un humor taaan retorcido.

- Sólo me defiendo de la forma que sé hacerlo – se encogió de hombros. Potter les miró divertido.

-¡Corre!¡NodejesqueGreybackteatrape!– Albus se giró en busca del origen de ese grito, la voz se escuchaba aterrada. Ian y Scorpius siguieron caminando sin advertir el retraso del pelinegro. Al no notar nada raro se giró algo pensativo, quizás había sido el grito de alguien desde el patio, pero el nombre de Greybackse le hacía conocido, pero no podía recordar de donde.

- ¡Albus, apresúrate! – Ian y Scorpius se había detenido y le miraban con duda.

- Ya voy… - comenzó a acelerar el paso, pero se detuvo nuevamente al escuchar una nueva voz.

-SoyungranadmiradortuyoHarryPotter,mellamoColinCreeveyAlbus se giró asustado y miró todo a su alrededor, habían nombrado a su padre, pero él no estaba en ese lugar y él sabía quién era Colin Creevey, ese chico había muerto en la guerra.

- ¿Albus? – dio un bote asustado cuando sintió la mano de Ian sobre su hombro, se giró a algo verle temeroso - ¿Sucede algo? Estás pálido.

- Pareciera que hubieras visto un fantasma – bromeó Scorpius, pero al ver como los ojos de Potter se abrían de la impresión, se puso serio – Joder, ¿viste uno? –

- Yo no… lo sé – paseó su vista por todo el lugar, pero no había nada. Scorpius hizo lo mismo, tratando de advertir la figura de algún fantasma que no fuera parte de Hogwarts, pero la búsqueda fue inútil, no había nadie, aparte de ellos, en el corredor.

- Albus… - lo llamó Ian preocupado. Albus no sabía que decir, quizás le consideraran loco, quizás y solo fuera una de las bromas de James. Pero cuando fijó su vista en Ian recordó la promesa que le había hecho.

- Se los contaré cuando regresemos a la Sala Común.

- ¿Estás bien? – Scorpius se ganó a su lado y posó una de sus manos en su hombro. Albus se sorprendió, Scorpius nunca se acercaba mucho a las personas y con las únicas que mantenía un contacto físico era con sus tres amigos.

- Si, es la impresión… no te preocupes – trató de sonreír, se sintió un poco más aliviado al tenerlos cerca de él.

La señorita Hooper, profesora de DCAO, era una mujer bastante joven en comparación a otros profesores que cursaban Hogwarts. Llevaba tres años impartiendo la misma clase. Su predecesor había muerto por extrañas circunstancias después de ejercer tres años la misma materia. Todos aún mantenían la teoría de que aquel puesto estaba embrujado, solo que ahora los años se habían extendido. Era una mujer muy competente en lo que hacía, además de entregar explicaciones concisas y entendibles. Siempre había alumnos más lentos que otros, pero ella solía tener la paciencia necesaria para ajustarlos en las clases. Sin embargo, aunque se veía como una excelente profesional, tenía sus defectos. Ella aborrecía en cierta forma a la casa de Slytherin, y por lo tanto solía ser algo injusta con ellos. Casi nunca entregaba puntos a dicha casa y le resultaba fácil quitarlos. No lo hacía por cualquier tontería, pero si un Slytherin se equivocaba solía quitarle más puntos que a la mayoría. Era por ello que no dudo ni un segundo en quitarles puntos a los tres chicos de Slytherin que habían llegado tarde, no hizo falta alguna justificación, porque ella nunca las pediría.

- Cómo le decía antes de que sus compañeros nos interrumpieran. Continuaremos por un par de clases más con los hechizos defensivos y de ataque antes de pasar a una realizar una práctica de campo. Realizaremos un torneo dentro de los de primero. Ustedes serán el cuadro A, mientras que los Gryffindor y Hufflepuff serán el cuadro B. Los encuentros se sortearan ese día al azar, el ganador del cuadro A se enfrentara al ganador del cuadro B. Quien se lleve la victoria ganara 50 puntos para su casa y una "S" para sus notas de final de año, ¿alguna pregunta?... Hablé señor O'Conner.

- ¿Sólo se usarán los hechizos vistos en clase?

- Obviamente. Serán descalificados aquellos que usen algún otro que no hayamos visto. ¿Alguien más?... Si, señorita Stretton.

- ¿No habrá distinción entre hombres y mujeres?

- Quiero crees que las mujeres son tan capaces como los hombres, así que no, no habrá distinción de sexos… ¿Señor Potter?

- En caso de haber empate ¿Qué pasará?

- Excelente pregunta. El encuentro será pospuesto para el final de la clase donde se realizará la repetición… ¿Alguna otra duda? ¿No?... Perfecto, continuaremos con la clase. Habrán su libro en la página 32, quien logre realizar el hechizo primero, recibirá 5 puntos. Comiencen.

El bisbiseo de la sala comenzó a disminuir, se podía escuchar uno que otro murmullo de alumnos que leían en susurros. Uno que otro tenía una expresión de aburrimiento ante el hechizo, principalmente los Slytherin, quienes conocían a la perfección las propiedades del encantamiento a estudiar. Los Ravenclaw eran los más concentrados. Por otro lado Ian y Scorpius le lanzaban una que otra mirada ocasional a Albus, quien se había sentado junto a Violet. Ambos creían que se veía un poco pálido y alarmado, muchas veces su vista se elevaba y comenzaba a mirar a su alrededor, como si quisiera encontrar algo. Ambos aun tenían grabados en su retina la expresión de miedo que Potter había mostrado hace un rato en el corredor.

Albus por otro lado no podía quedarse tranquilo, no había vuelto a escuchar nada más desde el evento del pasillo, pero aun así no podía quitarse de la mente aquel nombre que resonaba en su cabeza. Su padre había sentido muchas muertes en la guerra, entre ella estaba ese chico. De vez en cuando salía entre las conversaciones de tío Ron y las suyas. Quizás le estaba dando muchas vueltas ha asunto y solo haya sido una broma de su hermano. Un intento de querer asustarlo. Se tranquilizó ante ese pensamiento. James era bastante capaz de jugarle una broma como esa, o eso quería creer.

Sin muchas complicaciones la clase se dio por concluida. Violet había sido la primera capaz de realizar el hechizo así que estaba muy orgullosa de sí misma. La siguiente hora correspondía a Transformaciones junto a los Gryffindor.

- Hola Albus.

- Rose – la chica se sentó junto a su primo, la clase estaba próxima a comenzar y los Gryffindor recién comenzaban a llegar. Los Slytherin estaban sentados en el lado izquierdo del salón, en cambio los Gryffindor comenzaron a sentarse en el derecho, la única excepción habían sido Albus; que se sentaba con Rose e Ian; quien se sentaba con su hermano.

- ¿Cómo te ha ido hoy? – el chico sonrió.

- Bien… ha sido un día normal.

- Me alegra, ¿cómo vas con los Slytherin?

- Muy bien, las cosas han mejorado mucho este tiempo.

- Que bueno… - la chica sacó sus libros y cuadernos, dejando todo listo para la clase que estaba a punto de comenzar. Albus ya tenía su material preparado así que se dedicó a mirar a su alrededor. Estaba sentado en uno de los primeros asientos, ya que Rose no le gustaba ir más atrás, Brian junto a su gemelo estaban en los bancos de al lado, en el sector de Slytherin. Malfoy y los demás estaban en los puestos más centrales.

- ¿Estás seguro de esto Remus?

-ClaroquesiThonk,esporTeddy- todo el cuerpo de Albus se tensó. Aquellas voces se habían escuchado como un susurro lejano, como una débil brisa en el viento, pero al mismo tiempo había sido tan fuerte lo que habían querido expresar que lo había escuchado sin ninguna dificultad.

- ¿Albus? – la chica se giró preocupada al contemplar el pálido semblante de su primo. Estaba blanco y pudo distinguir un rastro de terror en sus ojos, su frente estaba cubierta de sudor y había comenzado a temblar - ¿te sientes mal? ¿Albus? – le llamó con más insistencia.

-¡HeGeorge!LeedicequepodríamosintentarhacerleunabromaalosSlytherin- una desagradable sensación había comenzado a llenarle las entrañas y repentinamente todo su mundo comenzó a dar vueltas, cientos de olores y colores llegaron de golpe, nublando sus sentidos. Ahora podía escuchar como centenas de voces hablaban a la vez, con fuerza, tratando de imponerse las unas a las otras. Lo único que podía asegurar, es que todas ellas eran de momentos diferentes, de épocas distintas, de personas que ni siquiera habían entrado a aquella habitación, de personas que nunca había conocido.

- Mucho gusto, me llamó Cedric Diggori.

- ¡Prongs!

- Pero si es la señorita Sangre sucia… -

- Dobby es un buen elfo… -

- Mueve tu trasero, Sirius.

- Mi muchacho, te aseguro que hay muchos más caminos que éste…

- ¡He Moony!

- ¡Morirás Harry Potter!

- Eres lo mejor que me ha pasado, Lily.

- No lo olvides, nunca olvides tu promesa… -

- Hallegadomimomentodejugar,Ignotus-aquel último susurro provino de una voz oscuras y hueca, como si la nada formara parte de ella, cubriendo todo de frio. Albus no entendió nada, su mundo no paraba de dar vueltas, hasta que al final todo se volvió negro.

- ¡Albus!

- ¿Cómo se encuentra? – Scorpius y Rose habían sido los únicos autorizados a acompañar a Potter a la enfermería. Ian se había mostrado demasiado ansioso como para esperar tranquilamente en el lugar, por lo cual tuvo que quedarse en la sala junto a sus demás compañeros.

El repentino desmallo de Albus había sorprendido a todos, la chica Weasley no había sabido que hacer y solo se había puesto histérica tratando de hacer reaccionar a su primo. Scorpius se había levantado de su asiento de un salto y, después de aplicar un simple hechizo de disminución de peso, lo cargo y salió disparado a la enfermería en el justo momento que el maestro llegaba al aula. Brian le había explicado brevemente lo sucedido, el señor Lans no objetó nada y envió a Rose tras su primo, para luego enviarle un mensaje a la Directora informando del evento.

- Bien… pero aún no logro entender el porqué perdió el conocimiento. Le he realizado un chequeo completo y no hay nada irregular con él… ¿Han notado alguna conducta extraña estos días?

- No, nada… - respondió enseguida Rose. Scorpius recordó brevemente el episodio del pasillo, pero no encontró recomendable mencionarlo, aún.

- Yo tampoco.

- Por el momento será mejor dejarle descansar… será bueno que regresen a sus clases.

- Oh… de acuerdo.

- A mi me gustaría quedarme hasta que despertara… - Rose miró con extrañeza al rubio.

- No tengo problema con eso, pero debe ser solo uno – la chica frunció el seño, sabía que debía ser ella la que debía irse, porque había sido Scorpius el que lo solicitó, sino lo hubiera dicho ni siquiera lo hubiera preguntado.

- Avísanos cuando despierto. Yo le avisaré a James.

- De acuerdo – la chica se retiró de la enfermería dejando a Scorpius solo.

El silenció se extendió por el lugar, el olor a limpieza y frescura era palpable. Los ventanales dejaban entrar los rayos solares, otorgándole calidez a la habitación. Scorpius posó su vista en la durmiente figura de Albus, algunos mechones de cabellos negros caían desordenados sobre su rostro y sus facciones agraciadas se veían relajadas por el sueño, algunas pecas podían verse sobre sus mejillas lo que le otorgaba un aire de travesura a su pálida piel, su nariz era respingada y sus labios delgados y se notaban algo resecos.

Soltó un suspiro cansado, trató una vez más ordenas sus pensamientos. Aun no comprendía el porqué de su necesidad de ayuda hacia Potter. No era como si fueran íntimos amigos o tuviera alguna clase de sentimientos hacia su persona, aun le seguía considerando alguien indiferente, sin embargo la preocupación seguía ahí. Quizás el tiempo que llevaba conociéndolo y conviviendo lo habían forzado a verlo como alguien que estaría por mucho tiempo en su vida y que por ello debía mostrar cierto grado de interés. Podía admitir que el chico a pesar de todo le generaba una extraña necesidad de querer cuidarle y no sabía por qué. Quizás se debía a la imagen del aquel chico escuálido y asustadizo del primer día de clase o de aquel día cuando no le vieron llegar a la clase de Herbología y oyeron a los chicos de séptimo reírse de su hazaña, cuando le vieron con aquella mirada de angustia en la enfermería, cuando supieron por los abusos que pasa y de los cuales guardaba silencio.

Scorpius no lograba entenderlo y por eso mismo le intrigaba, había pensado que los hijos de Harry Potter serían chicos insoportables con aire de grandeza, chicos que se burlarían de ellos sin descanso. Esa era la ida que muchos amigos de sus padres le habían dejado, tanto a él como a sus hijos, pero una vez que llegaron a Hogwarts y les tocó interactuar con ellos descubren que todo aquello que les habían dicho no era ni remotamente cierto, que era todo lo contrario. Que Albus era tan asustadizo y solitario que al final era uno el que terminaba yendo a su encuentro.

El murmullo de un quejido lo sacó de sus pensamientos, vio como Albus apretaba sus parpados para luego relajarlos, como removía sus manos, un signo inequívoco de que estaba por despertar. Le vio parpadear en un intento de acostumbrarse a la claridad de la habitación.

- ¿Cómo te sientes? – Albus se giró a verle, frunció el ceño tratando de enfocar la figura que estaba a su lado, Scorpius se apiadó de él y se acercó un poco a su campo de visión – hey…

- ¿Don… dónde estoy? – su voz se escuchó cansada y rasposa, como si no la hubiera usado en mucho tiempo.

- En la enfermería… ¿estás bien?

- Me siento mareado – cerró los ojos con fuerza.

- ¿Quieres vomitar? – el pelinegro asintió.

- Deja y busco algo para… - pero no logró terminar, Albus se giró al lado contrario al que estaba Scorpius y vomitó. Malfoy hizo una mueca de asco, pero no dijo nada. Buscó con la vista algo que usar para entregarle al chico, aunque comenzaba a pensar que no sería necesario.

- Lo lamento… - se disculpó Albus en un susurro.

- No importa – hizo girar su varita y el desastre desapareció. Albus se mantuvo dándole la espalda a Scorpius acostándose en posición fetal - ¿sigues con ganas de querer vomitar?

- un poco…

- Iré por algo – Albus escuchó algunos ruidos a sus espaldas y pronto vio a Scorpius dejar algo a un lado de la cama. Cuando se enderezó posó su vista en el otro, percatándose que Albus le estaba mirando - ¿muy mal? – habló en un susurro. El otro asintió – entonces será mejor que sigas durmiendo… iré a avisarle a la enfermera.

- no te vayas – su ruego fue acompañado por el agarre de su brazo. Albus había cerrado los ojos asustado, no quería quedarse solo, temía que aquellas extrañas voces volvieran y llenaran su cabeza – por favor… - rogó. Scorpius le miró por largos segundos, sabía perfectamente que el pelinegro no estaba bien, que estaba aterrado, sus ojos se lo dijeron y no fue capaz de negarse.

- De acuerdo… pero será mejor que descanses, prometo no moverme de aquí.

- Gracias… Scorpius – lo llamó.

- Dime.

- ¿Escuchar voces es malo? – Scorpius le miró asombrado.

- Escuchar voces nunca es bueno Albus… ¿las escuchaste?

- Eso creo…

- ¿Las escuchas ahora? –negó - ¿decían cosas malas?

- No… eran como retazos de conversaciones – el rubio frunció el seño sin entender.

- No importa, por ahora es mejor que duermas, cuando te sientas mejor lo hablaremos, y si es necesario buscaremos información – Albus asintió en acuerdo, quedándose de esa forma dormido nuevamente no siendo consciente que su mano permaneció sujetando el brazo del chico de cabellos rubios. Scorpius se soltó del agarre con cuidado, dejó la mano de Albus bajo las mantas para luego regresar a la silla donde anteriormente se había sentado, velando por el sueño del chico Potter.

Ninguno de los dos advirtió de la figura de ropajes negros, casi como los de un dementor, solo que su presencia no generaba aquel horrible hedor, ni generaba que el ambiente se enfriara. La figura poso sus rojos ojos en Albus, en la oscuridad que la capucha otorgaba al ocultar sus facciones se pudo apreciar un brillo de diversión en la oscurecida mirada. Sabía que se divertiría con los descendientes de Ignotus. Aquel juego que los hermanos Perevell habían comenzado hace tanto tiempo iba a reiniciarse sin que nadie se diera cuenta. Scorpius solo sintió un escalofrió y el batir de las cortinas cuando aquella figura abandonó la habitación.

Continuará...


Hola gente, lamento mucho mucho la demora, pero la universidad ha consumido mi tiempo al 100 por 100, especialmente ahora, intentaré no volver a demorarme, asi que tenedme paciencia. Bueno, espero que el capitulo de ahora les haya gustado. Nos estamos viendo.

Un saludo para todos los que leen esta historia, adiós.