Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Stephenie Meyer. La trama es solo idea mia.
Holaaa... Acá paso rapidito a dejarles el primer capitulo completo :)
Protege mi corazón
Capítulo uno: Guardaespaldas
Soy Isabella Swan o solo Bella para los más cercanos, hija del famoso empresario multimillonario Charles Swan y de la ex modelo y actual diseñadora Renée Higginbotham... o al menos así son conocidos por la prensa, ya que para mi son solo Charlie y Renée. Son buenos padres, no me quejo. Él es serio y bastante distante, pero al parecer siempre fue así... y Renée es... bueno, ella vive en su mundo de shopping, desfiles, giras y diseños. Tengo diecisiete años y prácticamente vivo sola... o bueno, con la servidumbre, pero no cuentan.
Voy a un buen colegio, soy bonita, millonaria, tengo cientos de pretendientes, una linda tarjeta dorada cortesía de papi... y seguiría pero no creo que a mi profesor le agrade leer mis virtudes... él pidió "Un resumen de nuestra vida basándonos en nuestros defectos". Realmente detesto estas tareas estúpidas, ojo, me va bien, soy la mejor de mi clase y como es el último año quiero graduarme con honores, además de mi titulo en Administración y Gestión empresarial, pero las tareas que incumben el ámbito personal no van conmigo.
Una alarma me sacó de mi transe, la cena estaba lista. Guardé rápido mis cuadernos y salí de mi cuarto, bajé lentamente las grandes escaleras y me dirigí al comedor. Para mi sorpresa Charlie y Renée me estaban esperando, hoy era jueves y ellos solo cenaban conmigo los fines de semana. Algo andaba mal.
—Mamá, papá— dije a modo de saludo. Odiaban que los llamara por sus nombres.
Cenamos mientras Renée nos hablaba de sus próximos proyectos y Charlie la miraba como si fuese lo más bonito del mundo. Cuando miraba a Renée era el único momento en el que veía a mi padre como la persona que realmente era.
—Debo comunicarles algo, les pido por favor que no se alteren— Renée y yo asentimos, ya me estaba preocupando.
—Intentaron secuestrarme cuando salía de la empresa— mi respiración se detuvo. Charlie, mi papá— por suerte el guardaespaldas de mi socio Eleazar, reaccionó a tiempo y disparó, al parecer no se lo esperaban ya que nunca ando con seguridad, por lo que escaparon como ratas—
—Por dios Charlie ¡Por qué no me avisaste antes! yo me muero, que hacia...— Renée había empezado a llorar.
Yo no podía decir nada... siempre di por hecho de que tendría a mi padres por un buen rato más, sé que los secuestradores hubiesen pedido dinero, y hubiese sido capaz de darles todo, pero que haría si realmente llegaba a perderle. Jamás le había dicho que lo quería... o quizás si, pero ya no lo recordaba. Ambos eramos demasiado inexpresivos en ese ámbito, pero esperaba que él me quisiera tanto como yo a él.
—Tranquila Renée, por favor, no te alteres. Ya tomé algunas medidas, pero hay una en especial que debo comunicarles ahora... he decidido contratar nuevo personal, específicamente algunos guardaespaldas.
¿Guardaespaldas? Genial, así Charlie estaría más seguro... ser dueño de esa empresa lo convertía en un blanco perfecto.
—Es lo mejor Charlie, estarás más seguro así, no soportaría que nada te pasara amor—
—No comprendieron, creo que me expresé mal. Son tres hombres, uno me custodiará a mi, otro a ti Renée y otro a ti Isabella... y debo agregar, no hay posibilidad de que se nieguen... a no ser que quieran estar encerradas en esta casa—
Ni mamá ni yo podíamos hablar ¿Tener a alguien que me siguiera todo el tiempo? Era mucho. Demasiado.
—Charlie, yo lo acepto, creo que si intentaron secuestrarte toda la familia está en riesgo... y sobre todo nuestra hija. Bella, eres nuestro punto débil... tenemos que cuidarte— Renée ya estaba más reconfortada... yo pensé que se opondría. Genial, tendría que aceptar... luego ya vería como me deshacia del tipo ese.
— Agradezco mucho que me entiendas Renée, espero lo mismo de ti Isabella, se que no me defraudarás.
—Claro que no, aceptaré lo que digas— y le di mi mejor sonrisa de niña buena ¿Qué ganaba con contradecirlo? Era tan testarudo... me ganaba y con ventaja.
—Bien. Están esperándonos en mi despacho, son tres jóvenes con experiencia, tienen muy buenas recomendaciones y sabrán tomar distancia de ustedes, espero que sean ubicados y respeten su lugar en esta casa, a pesar de todo son del servicio. Ante el menor fallo quiero que me avisen ¿Entendido?
Volvimos a asentir. Terminamos de comer y lo acompañamos a su despacho, fuimos en silencio, casi nunca hablábamos entre los tres.
Cuando entré pude distinguir tres figuras, un hombre de unos treinta años estaba sentado en uno de los sillones, otro de gran porte que parecía matarse en el gimnasio estaba hablando con uno de pelo cobrizo que me daba la espalda. Apenas nos sintieron se enfrentaron a nosotros... la mirada del joven de pelo cobrizo se clavó en la mía. Verde, verde profundo, me estaba mareando ¿Cómo podia afectarme tanto un simple tipo? No, simple no, era todo menos simple, pero eso no quitaba el echo de que era un trabajador, un empleado. Estaba segura de que lo que él ganaba en un mes yo me lo liquidaba en un día de shopping. Una sonrisa se formó en mi rostro. Pero él seguía sin dejar de mirarme... y sonrió, una sonrisa sincera que me detuvo el pulso y me impidió escuchar lo que hablaban los demás.
—Isabella, ya escuchaste ¿Estás de acuerdo?
—Si papá... claro— ¿Qué había dicho? a quien le importa—Entendido.
—Charlie, entonces el señor Whiterdale será mi guardaespaldas, el señor McCarty irá contigo y... ¿Cullen?
—Si señora, Cullen, Edward Cullen— Edward... esa voz...
—Si, Cullen cuidará de Isabella.
—No Renée, Whiterdale cuidará de Isabella.
—Charlie, da igual. Señor Witherdale acompáñeme al escritorio, le informaré de mi agenda... y señor McCarty, también venga, Charlie tiene una agenda ocupada. Isabella, cariño ¿Podrías ir a hablar con el señor Cullen a la sala e informarle tus horarios?
—Si mamá... señor Cullen, sigame por favor.
—Claro señorita Swan.
Llegamos a la sala en un incómodo silencio, al menos eso creo... tenerlo siguiendo mis pasos no iba a resultar nada placentero, pero no iba a hacer que lo despidan, o al menos no por ahora. Antes iba a divertirme un poco.
Cuando me detuve para enfrentarlo estaba otra vez sonriendo con esa sonrisa especial.
—Si gusta puede llamarme Edward, señorita Isabella—
—Oh, no. Cullen te queda perfecto. Soy Isabella Swan, puede decirme señorita Isabella— le dediqué una gran sonrisa y le tendí la mano... la aceptó, y me devolvió la sonrisa, aunque no tan radiante como la primera vez.
—Un gusto, Isabella.
No sé cuanto tiempo pasó desde que él había tomado mi mano, pero decidí que era suficiente. Yo tenia el poder, él ahora trabajaba para mi.
—Es tarde señor Cullen. Recuerde que mañana lo necesito listo a las siete, debo ir al colegio.
—Si, claro señorita, además su padre dijo que tendría que ser su chofer ya que él no la llevará más. La estaré esperando— y volvió a sonreirme...
—Hasta mañana— no esperé respuesta y salí de la sala.
Espero que les haya gustado, prometo subir seguido. ¡Saludos desde Argentina!
CBells
