Capitulo 7

Disculpen por la demora. Estuve ocupadísima con el estudio y no tuve el tiempo de retomar esta historia. Pero acá les traigo el capitulo 7, y les cuento que ya tengo pensados los próximos y su final, que supongo que no me falta mucho para llegar ahí. Todo depende igual de que consiga el tiempo XD. Muchas gracias por los comentarios que me pusieron, realmente me inspira mucho que les guste esta historia y me dan ganas de continuarla. Hasta la proxima!

Akira llegó corriendo casi sin aliento, y sin detenerse subió por las escaleras que le llevarían hasta su cuarto, donde dentro se encontraría la persona que le tenía ahora mismo la cabeza hecha un lío. Ya estaba, había llegado el momento de conseguir respuestas.

De repente, el chico se detuvo sobre sus pies, con la mano en el picaporte de la puerta y el cuerpo inclinado hacia adelante. Solo quedaba dar un paso más y ya estaría cumpliendo el objetivo que se había planteado más temprano, enfrentaría a Shirogane y le cuestionaría sobre lo que había pasado la noche anterior.

Pero ahora, tan cerca como estaba, su mente dudó por un par de segundos.

¿Qué explicación le daría Shirogane? ¿Querría escucharla siquiera?

Por supuesto que sí, imbécil, se dijo Akira a si mismo, meneando la cabeza, necesitaba respuestas, ahora. Sin darle a su mente confundida más tiempo de duda, Akira se adelantó y giró el picaporte, y sin mirar en el interior, entró en su dormitorio, cerrando la puerta a su espalda. Solo entonces se atrevió a subir la mirada.

Allí estaba Shirogane, alto y estilizado como siempre, con su pelo blanco como la nieve atado en una trenza austera que le llegaba hasta la punta de los pies. Su cuerpo cubierto de pies a cabeza de negro azabache, lo hacía parecer más misterioso con el contraste de su piel pálida y libre de marcas, como un fantasma inmortal y hermoso. En su accidental observación, Akira comió con los ojos al otro hombre de pies a cabeza, terminando su recorrido en la parte de su cuerpo que a él más le costaba ver. Nada más ni nada menos que sus ojos azules, llenos de una emoción que Akira nunca supo identificar bien cual era, pero ciertamente estaba presente cuando ambos hombres estaban solos.

Shirogane sonrió de repente y saludó al chico, sin embargo, a los oídos de Akira, su propio nombre sonó como si fuera algo delicioso que estuviera ansioso por probar.

Esto descarriló el pensamiento racional del chico, y dándose cuenta de que había estado mirando a Shirogane como si se lo quisiera devorar, inmediatamente se puso rojo como un tomate y evadió su mirada.

Mierda, pensó él, esto está mal…

- Akira, ¿estas bien? – preguntó el otro hombre con un timbre de voz preocupado.

Intentó acercarse al chico para asegurarse de que no se sintiera mal, sin embargo, no tuvo la oportunidad ni siquiera de dar dos pasos en su dirección.

- ¡No te me acerques! – chilló Akira, entrando en pánico al ver al otro acercarse.

Shirogane inmediatamente se detuvo en su sitio y abrió mucho los ojos en señal de sorpresa. ¿Era miedo aquello que veía en los ojos de su shin? ¿Estaba realmente el chico tan asustado? Aún no habían hecho nada.

Shirogane respiró hondo y miró a Akira a los ojos, a pesar de que el otro no levantó la mirada del suelo, donde la había fijado.

- Akira, no tienes por qué tenerme miedo.

Al oír aquello, el chico levantó la mirada del suelo, y Shirogane vio sus mejillas encendidas de un tierno rosa, haciéndole recordar varios momentos de la noche anterior en los que el chico también había enrojecido.

- ¿Miedo? – preguntó con sorna, fingiendo una confianza que no sentía – No tengo miedo de ti, para eso tendrías que importarme y para mí no eres nada.

Ouch, eso definitivamente había dolido. Pero bueno, Shirogane se había visto venir alguna de aquellas frases virulentas tan propias de Akira. Aquel era el mecanismo de defensa del chico, atacar para no sentirse acorralado, y el otro hombre lo sabía muy bien. Pero no quitaba que ese golpe había sido bastante doloroso.

- Entonces si no estás asustado, ¿cómo te sientes sobre tus recuerdos de la noche anterior? – preguntó el hombre mayor, presionándole un poco para que hablara sobre los temas importantes.

Akira enrojeció más aún todavía y desvió la vista de nuevo, pero no antes de que Shirogane viera en los ojos del menor, una sombra de deseo, muy parecida a la que había tenido la noche anterior también.

Te tengo, pensó Shirogane.

No obstante, Akira no dio a entender que le había gustado ni nada por el estilo, por el contrario, dijo:

- ¿Cómo te parece que voy a sentirme cuando me entero de que uno de mis amigos me violó mientras estaba inconsciente? Se podría decir que no estoy muy contento.

Shirogane suspiró de forma audible, armándose de la paciencia que se había prometido mantener.

- No te violé, Akira…

- ¿Ah no? ¿Y cómo le llamas a tener relaciones sexuales con alguien que no te da su consentimiento? No creo que el término sea muy distinto para mí que para ti.

- Puedo asegurarte de que me diste tu consentimiento anoche…varias veces, a decir verdad – respondió el otro hombre, sin dejarse amedrantar.

- Estaba ebrio, ¡¿Cómo pude haberte dado mi consentimiento?! – gritó Akira, lanzándole el reloj despertador desde la mesa de luz que estaba al lado de la puerta.

Shirogane esquivó el proyectil por poco y se acercó unos pasos hasta su chico, para intentar calmarlo. Levantó los brazos en señal de rendición para que viera que no tenía intenciones de tratar nada indebido con él. Pero Akira no escuchaba razones, nuevamente le gritó que se apartara e incluso se alejó unos pasos hacia atrás, hasta casi tocar la puerta con su espalda.

- Se que estas confundido, y está bien que lo estés, porque lo de anoche fue muy extraño para los dos. Mierda, casi yo no consigo asimilarlo, pero si tan solo me dejaras explicar…

- No hay nada que explicar – dijo tajante el chico – quebrantaste mi confianza y no hay forma de que puedas justificarlo. No solo eso, me hiciste creer que eras algo así como un héroe por haberme ayudado y traído a casa, cuando solo fue una excusa para aprovecharte de mí.

- Por supuesto que no – respondió Shirogane, comenzando a impacientarse – además, tengo que recordarte que el que hizo el primer movimiento ayer fuiste tú.

Akira entró inmediata y definitivamente en cólera al oír aquellas palabras salir de la boca del otro hombre, y volvió a lanzar lo que más tenía a mano, sin haberse parado a mirar lo que era. Shirogane de nuevo esquivó el objeto pero por poco, la puntería de su shin estaba comenzando a mejorar bastante.

- Eso es mentira, ¿Cómo voy a hacer yo algo así? Me repulsas y no tengo la más mínima intención de tocarte o dejar que tu me toques.

- "Repulsión" no es lo que sentiste anoche cuando te toqué – informó Shirogane en voz baja y sensual, haciendo enojar aún más a Akira. Pero ya no importaba, él mismo estaba empezando a enojarse con la actitud del chico. Akira sabía bien que le había gustado lo que había sentido en sus brazos, Shirogane lo había visto en su mirada, así que ¿Por qué se resistía ahora y hacía la situación mucho más difícil?

Sabía que al chico le costaba entender los sentimientos del otro hombre, pero si tan solo se detuviera para escuchar...

Akira enrojeció más aún y furioso dijo:

- No tenía ni idea lo que estaba pasando…ni siquiera lo pude recordar hasta hace unas horas cuando Aya encontró todas estas bochornosas marcas, ¿pero que estupideces estabas pensando?

Acto seguido, Akira se abrió la camiseta de un fuerte tirón, logrando que se rompiera y revelara su pecho duro y fuerte, todo cubierto con las marcas de besos que el otro hombre le había dejado en su sesión amorosa.

Shirogane desvió momentáneamente la vista hacia esa área tan tentadora de su anatomía y no pudo evitar relamerse los labios al recordar el sabor salado de esa piel sobre su lengua. Había sido simplemente perfecto, y no quería hacer más que repetirlo...lo antes posible.

- ¡Idiota, no me mires así! – gritó Akira de repente, intentando taparse con los gajos de tela que colgaban a los costados de su cuerpo – realmente eres un pervertido sin remedio.

Shirogane flexionó los puños y dio un paso adelante, ya estaba con esa actitud infantil de querer echarle la culpa.

- ¿Yo soy el único pervertido? Anoche no parabas de pedirme por más, Akira, si yo no hubiera tenido un mínimo de autocontrol…

- ¿Autocontrol? – preguntó el chico con el sarcasmo destilando su voz enojada - ¿realmente te consideras una persona que sabe controlarse?

Se señaló su cuerpo marcado y continuó hablando:

- Esto no es obra de una persona que sabe cómo no caer en las tentaciones, es la acción de quien no le interesa los sentimientos de quienes lastima, y hace lo que se le antoja.

- Se que así lo parece a tu modo de entender, pero nosotros…

- ¡No hay ningún nosotros! – gritó el chico, cortando su frase – no quiero verte nunca más en lo que resta de mi vida. No me interesa volver a verte o saber de ti. Te quiero fuera de mi casa y de mi vida, porque claramente no se puede confiar en ti. Así que vete a la mierda, ¿esta claro? Te odio.

Akira se dio vuelta para irse de la habitación, sin saber que más decir o hacer, encontrándose demasiado confundido y enojado para pensar bien. Lo único que sabía era que todo lo que había dicho eran puras mentiras, pero ahora no podía echarse para atrás, no lo haría nunca.

Estaba abriendo la puerta cuando de repente, el peso de otro cuerpo más pesado cayó sobre él y antes de que se diera cuenta, ya estaba inmovilizado.

- Fuera de tu vida ¿eh? - dijo Shirogane con voz furiosa en su oído – realmente te piensas ir sin arreglar esto, solo para mantener ese orgullo tan molesto que tienes. Bueno, ¿Sabías que? No voy a permitirlo, prometí que no iba a dejar que te alejaras más de mí, y pienso cumplirlo.