Carta de despedida de Perry.
Capítulo 2: Una felicidad inevitable
Me desperté y mire el suelo me había quedado dormido y mire a la terraza… Apenas estaba amaneciendo y me senté frente a la puerta; comencé a llorar en tristeza absoluta
De pronto escuche que alguien que abrió y cerró mi puerta. ¿Quién podía ser? ¿Me avisarían que había muerto? ¿Por qué no me lo dijiste antes?
Sentí una mano pequeña en mi hombro y me sorprendí… no era posible
— ¿Perry el ornitorrinco? — Pregunte con lágrimas aun en mis ojos
Gire y allí estaba el mientras asentía a mi pregunta; no podía ser era el
Mi acto inmediato fue abrazarlo con fuerza y lo tuve que soltar cuando no sentí su respiración
Me miro con sus ojos de color café y no sé porque me hacía tan feliz verlo
— Estas vivo Perry — Dije aun llorando pero de Una felicidad inevitable
Me miro con total confusión y como si yo fuera un loco pero lo que ocurrió había sido una pesadilla horrible.
Una señal del destino que me abrió los ojos antes de que fuera demasiado tarde y lo perdiera para siempre, si el destino me unió a él no me separaría así; no de este modo tan despiadado y vacío
Lo mire profundamente y lo acerque a mi… se me quedo mirando
Ahora si podía estar feliz de que estaba conmigo en el mejor momento de mi vida… cuando me di cuenta que amaba al ser que debía odiar
Lo bese por un momento y sentí como se dejaba llevar; después me aparte de el…
— ¿Y ahora que va a pasar? — Pregunte queriendo saber lo que ocurriría con nosotros dos
Levanto los hombros queriendo decir "Eso no me importa ahora"
Tenía razón lo más importante era de que no lo perdiera otra vez
Sonrió mientras me seguía mirándome; Esa sonrisa la cual quería preservar aquí conmigo
Simplemente me acerco más a él y me continúo besando
Más feliz era ahora el amor de mi vida realmente estuvo siempre junto a mí; cuidándome y protegiéndome de mi mismo y eso alguien hace años me lo dijo
"El ser que odie, me conoce más que yo mismo, siempre estuvo allí y lo seguirá estando"
"Perry El Ornitorrinco también te amo"
Continuara en otra historia…
