Advertencia: Esta historia está clasificada en M, por violencia, mal lenguaje y unos cuantos lemmons que más adelante aparecerán.
El niño que vivió y falló.
Sirius Black había arrojado con ira aquella edición del Profeta a la chimenea mirándola quemarse en las brasas que habían hecho revivir el fuego en la fría habitación, había retirado la silla con violencia haciéndola rechinar contra el piso y frunciendo el ceño mostrando uno de sus colmillos. Todos los presentes se habían sobresaltado con la incontenible muestra de furia que el moreno había mostrado, miró a todos con sus ojos grises y penetrantes aun apretando la mandíbula tratando de evitar gritar o descargarse con alguien.
― ¡Pueden creerlo!― Había comenzado a gritar, enredando sus dedos entre su alborotado cabello negro. Apretaba la mandíbula, enseñando los dientes como si fuese un perro rabioso.― ¡¿El niño que vivió y falló, a quien demonios se le ocurrió esa mierda?!―
Hermione torció la boca, levantando la vista. La mayoría en la habitación intentaba hacer oídos sordos o estaban muy distraídos. Remus tenía la vista fija en su bebé de cabecita azul haciéndole muecas para que riera en un vano intento pues hasta el pequeño parecía agitado ante la situación, parecía que tomaba la importancia que su padre le restaba; por otro lado Ronald y Ginny susurraban cosas entre ellos con muecas de preocupación dibujadas en sus rostros de vez en cuando mirándola.
―Bueno, Skeeter suele exagerar mucho las cosas. No deberías de tomarlo en cuenta, Sirius…―El pelinegro poso como la explosión de un fuego artificial su vista en Hermione, la chica tembló de pies a cabeza estremeciéndose por lo que le pudiera decir. El animago nunca la había visto de esa forma, tan fría y llena de rencor.
Hermione bajo la vista de nuevo, arrepintiéndose de haber mirado a Sirius a los ojos. Se sentía el ambiente demasiado pesado todos en la habitación expulsaban sentimientos que no eran dignos de una victoria, deseaba salir de allí cuanto antes y tratar de hablar con Severus si es que ya estaba en aptas condiciones de escucharla por un rato. Sin embargo, sentía la culpa amontonándose en sus hombros. De un modo u otro percibió que la mirada iracunda de Sirius estaba en su nuca, a su lado Molly le había dado un leve codazo en el hombro que hasta ahora podía ver a los ojos, como un prado seco y sin vida resaltando la tristeza en sus ojos, cosa que le preocupaba más al no recibir ningún reproche de ella. Le intentaba dar a entender que debía levantar la vista…
―En fin, todos nos reunimos hoy para intentar hablar sobre esto…― La suave voz de Ronald se escuchaba en un tono demasiado serio y neutral, que desde la perspectiva de Hermione era preocupante.― Acabo de ir a San Mungo, a un nos niegan las visitas. Al parecer sigue sin responder…―
― ¿Hasta cuándo nos dejaran verlo? ― Ginny miraba con seriedad a su hermano mayor, bajo sus ojos grandes ojeras se asomaban. La mayoría ponía atención sin mirar a nadie a los ojos.
―No lo sé, me han dicho que entro en un shock muy fuerte y que es posible que tarde semanas en reaccionar, es como un coma pero él está despierto en todo momento…― Remus levanto la vista, sonriéndole levemente a Hermione en verdad parecía ser que no le importaba nada.
― ¿Alguien leyó El Profeta de hoy?― Su voz sonaba igual de tranquila y pasiva que siempre, sin embargo aun le faltaba la jovialidad que los Weasley emanaban por cada poro de su piel, intentaba sonreír sin forzar mucho su rostro. Ronald le miraba de reojo, apretando la mandíbula y procediendo a apoyarse en la vieja mesa de madera.
―Precisamente, de eso tenemos que hablar…― Esta vez Sirius se había levantado de su asiento nuevamente, todos sabían que estaba inquieto por lo que sucedía. La fría mirada grisácea del hombre se volvió a posar sobre Hermione, esta se giró inmediatamente, temerosa de lo que a continuación fuera a decir Sirius o Ron.― Todos estamos al tanto de lo que paso, no es necesario recordar absolutamente nada. Pero, ¿te has molestado en leer el periódico, Hermione? O tú, Remus ¿Has visto el periódico hoy?―
―No, yo no he salido de mi habitación en todo el día así que no lo he leído…―Su voz sonaba quebrada, tamborileaba los dedos sobre la mesa en un gesto de nerviosismo, sí había leído el periódico muy a su pesar.
―Bien en ese caso, Remus lee en voz alta la primera plana, por favor― El hombre paso detrás del asiento del licántropo dejando caer enfrente de él una edición más, el castaño acomodo a su bebé entre sus piernas y tomo con su mano libre el Profeta.
―"El niño que vivió y falló: De cómo una profecía engaño a todos y formo una vida" ―El ambiente había parecido tensarse más, Hermione observo atenta a que todos habían agachado la vista exceptuando a Sirius, Ron y McGonagall que persistían mirándose entre ellos.―El pasado día pudimos atestiguar el cómo, Harry Potter o mayormente conocido como "El Elegido" falló con su cometido de liberar al Mundo Mágico de la amenaza que representaba Tom Riddle resultando en su lugar un final bastante peculiar. Severus Snape, el anteriormente nombrado la mano derecha del Que-No-Debe-Ser-Nombrado y Mago más poderoso de los últimos años, se convirtió en las anteriores 48 horas en el Héroe de todos los Tiempos. Al simplemente lanzar la maldición imperdonable Aveda Kedrava en contra de Lord Voldemort impactándola victoriosamente sobre su pecho. ―Remus había dejado de leer, levantando la vista con tranquilidad creía que era suficiente. La mayoría de las miradas estaban posadas en él, Molly se había levantado con lágrimas en los ojos dirigiéndose así a su marido que aguardaba recargado en el marco de la puerta.
―Continua leyendo…― Ron le había escupido aquella orden con un resentimiento que sabía no era asía, le asintió levemente a Ginny que igual que su madre sabía estaba por llorar.
―Curiosamente, dicho hechizo fue proferido con la intención de proteger a Hermione Jane Granger, quien a punto de morir por un hechizo mal realizado del mismísimo Harry Potter que en un burdo intento de cumplir la mentira que tenía por vida lanzo una imperdonable que reboto justo en la dirección que la fuese su compañera y amiga, fue salvada por quien se sospecha, su pareja Severus Snape. Pues como la mayoría pudo observar aquel día, tras realizar el hechizo el Profesor Snape cayó heroicamente al piso, a causa de la mordedura de la serpiente Nagini que pesé a sangrar en cantidades desmedidas no impidió que el hombre se encaminara asía el sitio de la batalla, Hermione Granger fue a atender su herida una vez pudiendo recuperar el aire que aquel susto de muerte, dándole un suave beso en los labios lo recibió en el piso para después pedir ayuda a gritos...― Hermione recordó la foto que la primera plana mostraba casi con orgullo, en medio de dos columnas un corazón cruzado por dos huesos enseñaba una foto mal tomada de ella y Snape, en el preciso momento en que se agacho para besarlo e intentar contener la sangre que le brotaba del cuello. Aún por el mal ángulo muchos distinguían un beso y los que se abstenían de aceptar una verdad tan retorcida como esa decían que solo había sido un acercamiento de la Gryffindor para ver si el hombre aun respiraba.
― ¡Esto es completamente ridículo!― Minerva McGonagall se había levantado de su asiento sacando de su transe a la castaña, con una mueca de furia plasmada en el rostro la mujer estampo las palmas de sus manos en la superficie de madera de la mesa.― Hermione y ese… ¡Simplemente no puede ser!―
― ¡¿Entonces por qué le beso?!― Billius había imitado a su ex profesora, se había levantado violentamente de la silla, asiéndola rechinar. Tanto él como Minerva se habían puesto rojos, dispuestos a comenzar una disputa sobre quien tenía la razón.
― ¡Basta! ¿Acaso para esto nos reuniste, Ron? ―Sirius levanto la vista, mirando de la forma más fría a todos. Remus había bajado la vista de nuevo, mirando a su pequeño que le jalaba el periódico. El pelinegro alternaba la vista entre Minerva y Ronald.― ¿A saber porque tu noviecita, te traiciono con el enemigo? Por si no lo has notado, tu mejor amigo está en el área de psiquiatría, y lo toman como un vil mentiroso…―
―Sirius, yo se eso pero…― La penetrante mirada del Black le helaba la sangre al pelirrojo arremolinándole la furia en la garganta, el menor de los Weasley se comenzaba a poner tenso― Fue todo culpa de Snape, pero eso no quita que Hermione nos pueda hacer esto…―
―Severus, no tiene ninguna culpa aquí. ¡Me salvo la vida!― Hermione miro con furia a Ron, tomando acción en la discusión. De nuevo todas las miradas se posaron en ella, esta vez con sorpresa y abrumación en especial la de Sirius y Ginny.― Pero eso parece importarles poco…―
― ¿Le has llamado Severus?― La voz del menor de los Weasley se escuchó hueca, la castaña le evadió la mirada y miro la mesa.
― ¡Por Merlín, Hermione! ¿Qué demonios tienes en la cabeza?― Sirius había rodeado la mesa tan ágil como cuando joven, quedo justo a un palmo de ella. Ronald bajo la vista pues le había ignorado y sabía que un silencio de ella le otorgaba la verdad.― ¡¿Me estás diciendo que debo de agradecerle a esa bestia?! ―
― ¡Sí! ¡Me salvo, y a ustedes! Tu Sirius más que nadie le debes de agradecer, te libero del Velo...― El aliento caliente del moreno chocaba contra su mejilla, podía ver por el rabillo del ojo la mueca de odio que esté le daba.― Salvó al mundo Mágico…
― ¡Cosa que no le correspondía a él!― De nuevo le había gritado esta vez directo en su oído, ya nadie los miraba. La ira se sentía latente en ambos.― Por su culpa, los periódicos esparcen esa porquería de mentira, por su culpa Harry esta en San Mungo, por su culpa…―
―Ese periódico no está diciendo ninguna mentira, Sirius―Remus levanto la voz, posando su mirada miel sobre su amigo. Había prestado atención en el momento en que Sirius se había acercado tan peligrosamente a Hermione y prefería pelear con su amigo a que este lastimara a la madrina de su hijo. Sirius por su parte había sentido un vuelco desde que Moony le había interrumpido, no estaba de acuerdo con él y quería que se callara. Que no participara en ese momento.― Quizá el encabezado no sea el más ortodoxo pero, Harry no cumplió con la profecía y debería de pensar en que Snape también está en San Mungo con una herida mortal en el cuello. ¿Alguien, aparte de Hermione, se ha molestado en preguntar por él? Nos ha salvado a todos, te pese o no Sirius las cosas no se pueden cambiar.―
―¡Por Merlín, no seas un traidor a la causa!― Hermione miro a ambos hombres, Black había retrocedido hasta chocar su espalda con la pared, airado.―¡Harry esta como en coma! ¿A quién le importa el bastado de Quejicus? ¡El desgraciado le ha arruinado la vida a Harry! ―
―A mi gusto es un peso menos para Harry, lo que ha vivido desde pequeño no ha sido cosa fácil. Desde bebé ha tenido que cargar con muertes, para mí ya era justo que él ya no hiciera nada…― Sirius se tornó de un rojo intenso, de nuevo acercándose con violencia a la mesa.
―¡Esa, era su batalla! Él habría que matar a Voldemort, era lo verdaderamente justo después de toda la mierda que le provoco. No el puto traidor de Snape, ese traidor no debía de haberse metido por nada del mundo…―
―¿Ni aun que le costara la vida a Hermione?― La suave voz de Arthur calmo la situación, Sirius pareció quebrarse en ese momento. Bajo la vista enardecido por el orgullo mientras Remus se levantaba cargando en brazos a su bebé.
―Fue un accidente, un tonto accidente que libero a todo el Mundo Mágico y me salvo la vida.―Hermione frunció el entrecejo, mordiéndose el labio inferior. Deseaba llorar e irse de allí de inmediato.― Harry, tú y todos están exagerando esto. El Mundo Mágico está libre no hay ningún demente acosando la paz y se evitó quizás un genocidio, ¿Qué ese no era el fin inicial, a pesar de que Harry debía morir para que se cometiera? No veo cual es la diferencia ahora. Deberían ser al menos un poco agradecidos con el profesor Snape, él salvo al mundo mágico…―
Así sin más tomo su chaqueta, huyendo por la puerta principal mientras todos los demás optaban por hacer lo mismo…
Albus Dumbledore se abría paso entre camarógrafos y reporteros, ignorando los flashes que aclaraban sus orbes color cielo. Se alisaba la túnica azul con lunas amarillas e intentaba ser lo más amable posible al pedir un espacio para poder caminar, no escuchaba lo que todos reporteros le gritaban y procuraba murmurar un eficiente hechizo que atrofiaba las cámaras de todos a la hora de revelar el contenido. Cargaba un maletín negro, bastante delgado y misterioso para el gusto de todos los interesados, aquello era una primicia; la primera aparición en público después de su supuesta muerte...
Rita Skeeter que no se daba por vencida, bien conociendo las artimañas del Mago más Poderos del Mundo Mágico se transformó en escarabajo cuidándose de que nadie se percatara de su presencia como animaga, su camarógrafo en jefe la había colocado en el sombrero de otro reportero que molesto por el toque de esté le había susurrado un improperio. Todos mantenían una distancia prudente del hombre, gritando y empujándose entre ellos pero siempre respetando un perímetro alrededor del viejo director, este miraba siempre al frente totalmente desinteresado en lo que pasaba a sus alrededores.
―Caballeros, quisiera pedirles un favor…― Albus había parado justo enfrente de un elevador mágico, ante la mirada de enfermeras y los reporteros.― Sean respetuosos, este es un sitio de enfermos y convalecientes, sería muy amable de su parte si me esperaran afuera.―
La mayoría había dado una señal afirmativa no muy convencidos de que el hombre fuera a salir por donde había entrado, después de todo existía la red Flú o simplemente aparecer en otro sitio. Al menos creían tener unas cuantas fotos del hombre. Así bien todos emprendieron la marcha a la salida, mientras los más insistentes buscaban formas alternas de dar con el mago…
Dumbledore entro al elevador, sin percatarse de que un pequeño bicho de color ónix se pegaba al maletín que con recelo cargaba. Aquello era un asunto importante, además de que iba apurado no tendría ni la más mínima posibilidad de hablar con Severus.
Tras subir dos pisos, y caminar por largos pasillos que bien siendo un escarabajo Rita asociaba con laberintos, llegaron al piso que según sabía era área privada. Sin embargo inmediatamente noto, colocándose a un costado de la maleta bien pegada a la superficie de cuero, que el lugar estaba lleno de Aurores. En las salidas de emergencia, rodeando las puertas que estaban cerradas y muy al fondo un gran cúmulo de hombres fornidos que descansaban sentados en el piso custodiaban una puerta…
―Buenos días, Madame…― El hombre sonrió una vez aproximándose a la recepción que igual cuidada por dos Aurores y una mujer que se encontraba en el medio de estos.
― ¡Señor Dumbledore, un placer verle! No lo esperaba tan temprano…― Era una mujer rubia, bastante joven y con el uniforme de enfermera.― El Señor Snape aún no despierta, sus signos vitales van a la perfección y no dudo que hoy mismo abra los ojos…―
―Me alegra escuchar eso, pero me temo no tengo el tiempo para quedarme con él. En cambio vengo a encargarte esto…― Rita sintió un brusco movimiento, Dumbledore abría sin cuidado alguno el maletín permitiéndose hábilmente introducirse en él.
―Estoy a su servicio, profesor― La chica aun sonriente se abstenía de sostener el maletín, los Aurores curiosos intentaban observar el contenido pero ninguno se atrevía a pedir revisarlo.
―Es un cambio de ropa para mi muchacho, no es precisamente su ropa pero si se pone difícil dígale que he dicho yo, que debe vestirla. Lo demás es su varita, el periódico de hoy y otras cosas del interés de Snape. ¿No habrá ningún problema, cierto?― La chica negro varias veces recibiendo el ligero maletín, Dumbledore en cambio miro a los Aurores y les sonrió.
― ¿Seria todo, señor?―
―Una vez despierto, quiero que llamen a Hermione Jane Granger y le den el acceso a su habitación por favor…―
Sin más Skeeter se encontró en una ensordecedora oscuridad. Habían cerrado el maletín con ella adentro ¡Tendría la exclusiva del año!
Sábado por la madruga y he comprobado la teoría de que si pasas tres días sin dormir te vuelves loco, curiosamente a mí me llueve inspiración. Creo que con el pequeño artículo que fracasadamente escribí, se relata más o menos lo que ocurrió el día de la batalla. Les parecerá extraño pero Rita Skeeter es uno de mis cinco personajes favoritos ._. Por ende me gusto escribir la parte final de este capítulo, espero a ustedes les guste :3
Muchas gracias por los que me comentaron y leyeron, los adoro y bueno actualizare lo más pronto posible. Después de todo no tengo que hacer, van 3 días y contando desde que no voy a la escuela…
Oigan lo que me recuerda, alguien sabe -si es que alguien lo noto- por que motivo o razón borraron mi historia Oro & Plata? ): si saben comuniquense conmigo por favor.
