Ni siquiera intentaré disculparme por la tardanza. Mis excusas, aunque buenas, no remedian nada. Trataré de actualizar más seguido. Pero, no prometo nada.


Información sobre los nombres, la trama, parejas y más al final.

Edad exacta: 11 años.

Harry caminó silenciosamente por el callejón oscuro como Shadow, una capa de un negro profundo atada estrechamente a su ágil cuerpo. La capa estaba encantada por el mismo Harry tomando como modelo un diseño que había observado una vez. Estaba tejida con una tela negra desteñida, fría y que desprendía el oscuro horror de la tristeza, venía de un Dementor.

La capa ocultaba su rostro, mostrado solo sus ojos verde ácido, fríos y afilados a causa de los años viviendo con su Padre, ambos peleando por la misma causa.

Un vampiro siseó en la esquina de un deteriorado y sucio bar, conocido como la 'Garra del Ghoul' y por lo que Harry sabía, un ghoul en persona administraba el local.

Harry alzó la vista cuando una lechuza café con toques de naranja y oro descendió en picada hacia él, por instinto; Harry alzó su brazo, permitiéndole al ave aterrizar fácilmente. Una sola carta con un sello rojo en la parte de atrás estaba atada a la pata de la lechuza con un listón rojo y dorado.

Él fácilmente reconoció la caligrafía en el sobre de la carta, alrededor de la mansión, los niños de los Mortífagos habían estado presumiendo sobre ella, agitándola alrededor de ellos para que todos la vieran, incluso Harry. Los niños no sabían quién era él, así que unos pocos lo atormentaron por un rato, con una pequeña sonrisa oscura y un brazo roto, los niños supieron que so debían meterse con él.

'Sr. H Potter

Adoquín Maldito, Callejón Knockturn

Londres, Inglaterra.'

No, esto no funcionaba. La calle Adoquín Maldito en Knockturn estaba declarada como una de las peores, lo más oscuro de lo oscuro, bueno eso era porque el Ministerio nunca supo de los mercados negros ilegales escondidos detrás de unos cuantos bares.

Harry hizo una mueca a la tinta verde brillante fácilmente plasmada en el sobre de la carta. Por suerte, el director en persona nunca escribía las cartas, no una pluma estaba encantada para escribir cada uno de los nombres de los niños. Un pequeño hechizo de rastreo estaba colocado en la carta, hechizando a todos para transmitir el área donde la lechuza volaba. Por suerte, el hechizo corregiría instantáneamente el nombre si la carta era regresada con el mismo rastro pero con un nombre diferente.

Cómo sabía eso Lucius Malfoy, jamás lo sabría.

Pasando su varita sobre el pergamino, la carta pareció hervir, antes de cambiar y derretir todo junto para formar palabras completamente nuevas en el pergamino.

'Sr. H Shadis

El Caldero Chorreante, Callejón Diagon,

Londres, Inglaterra'

Sí, esto era mucho mejor. De todas maneras, la pluma se confundiría si una carta era regresada sin ser abierta, virtualmente, sin que alguien la tocara. Harry tendría que escribir algo en la parte trasera, o muchas más cartas serían enviadas, sin que su nombre fuera corregido eso sí.

"¿Una lechuza? ¿Puedo comerla, amo? ¿Es una botana?"

Harry sonrió ligeramente a Lutain mientras éste sacaba su cabeza de la manga de la túnica de Harry. La serpiente había crecido en esos tres años; él ahora medía cinco pies, una medida que era común para víboras mágicas.

"No Lutain, necesitamos que esta carta sea regresada a Hogwarts, o empezaran a 'no confiar en nosotros'"

"Oh, qué pena para ti no confiar en ese viejo gusano y su gallina."

Harry bufó al obvio insulto que Lutain dirigió a Dumbledore y en cambio transfiguró una piedra cercana en una pluma, no duraría mucho, pero por suerte la tinta duraría tanto cómo la carta. En su caligrafía extrañamente imposible de copiar, él fácilmente escribió 'Estaré allí' en la parte trasera del paquete. Él ya sabía lo que necesitaba, y ya lo tenía guardado en un gran baúl, hechizado para evitar que el papel de los libros se deteriore si algo le pasara.

La lechuza ululó en un extrañamente molesto tono y se giró, volando lejos frenéticamente, como si algo fuera a matarla. O tal vez era el vampiro que la miraba hambriento.

Girando sobre sus talones silenciosamente, Harry encontró su camino por el callejón, fulminando con la mirada al delgado perro que siseó hacia él antes de correr lejos. Una pequeña tienda de segunda mano saltó a la vista, la vieja bruja que administraba el lugar era extraña, usualmente viendo cosas que no estaban allí, pero tenía libros que otras tiendas no.

La puerta se abrió y un extraño traqueteo alentó a la mujer, alzando la mirada Harry descubrió una hilera de viejos huesos de gato, listos para sonar si la puerta de abriera.

"Extraño," hizo notar Harry, cerrando la puerta tras él, "Pero efectivo."

La vieja mujer rodeó una esquina por detrás del escritorio, su cabello negro sujetado, dejando unos puntos calvos. Tenía ojos amarillos y huesudas manos torcidas que estabas enrolladas como las de una ave de rapiña junto a su pecho. Siseó de alegría por un nuevo cliente, apresurándose lastimosamente a su lado.

"Un niño maravilloso, no deberías caminar por estas calles solo niño, ¿dónde están tus padres?" siseó, tensando sus brazos como si agarrara algo, preferiblemente, él. Harry fácilmente bajó su capucha, observando a la anciana con ojos fríos.

Su apariencia había cambiado bastante a través de los años que su Padre lo había adoptado. No una simple adopción, pero una adopción de sangre, un ritual que la mayoría de los Sangre-pura realizaban cuando no querían concebir niños. El ritual ayudaba adoptando al niño como su heredero, y cambiando unas cuantas características para coincidir con la adopción. Como resultado, el cabello de Harry que alguna vez fue un negro muy rebelde cambió ligeramente para ganar una tonalidad azul media noche ligera, y la textura lisa que su padre alguna vez tuvo. Sus pómulos se volvieron más prominentes y creció más delgado y más alto.

Pero no cambió mucho, solo para dejar de ser la réplica exacta de James Potter.

Suficiente como para que la anciana no lo reconociera como el niño perdido de la luz.

"Oh, oh, un niño muy joven, que niño tan dulce, dulce pequeño niño." Canturreó, recorriendo gentilmente sus huesudos dedos contra su mejilla, pero Harry no se estremeció por el obvio frío que ella poseía, después de todo, ella no tenía calor corporal.

"Suficiente." Una simple palabra con mucho poder, ella frunció el seño y retrocedió unos pasos.

"He venido por algo, un libro." Harry aclaró, gentilmente avanzando unos pasos y recogiendo unas placas que lucían extraño, manchadas de sangre. Rascándolas un poco, Harry pudo decir que eran placas de Auror.

"¿Qué cosa pequeño niño? Lindo, lindo pequeño ni-"

"Un libro llamado 'Escudos Eslovacos' Lo reconoce, ¿no?"

Al momento, la anciana guardó silencio, observando a Harry con mórbida fascinación y horror que alguien de su edad necesitara ese libro. Harry sabía que ella tenía el libro, ya que un Mortífago había reportado verlo no mucho tiempo atrás.

"Es negro, empastado con piel de dragón. El lomo es plateado, y creo que en la punta superior derecha tiene una mancha de sangre."

La anciana sabía qué libro era para ese momento, ella sabía exactamente cuál.

"Por qué necesitarías un libro tan oscuro, sangriento, ni-"

"Démelo, bruja."

Ella hizo una mueca, respaldándose contra unas estanterías de negros y cafés teteras y sartenes desfigurados. Cada uno produciendo un olor diferente, uno olía a canela tostada, mientras el otro olía a carne podrida.

Harry observó sin interés mientras enterraba su mano en una bolsa de polvo carmesí etiquetado como Polvos Floo de fuego. Originado en los mercados negros de España, el polvo se volvería negro cuando se conectara con la sangre de alguien, si cualquier otro que no fuera el que lanzó los polvos usara el Floo, el fuego se volvería rojo cuando pisara y mataría al usuario. Era altamente ilegal; era asombroso que el Ministerio no tuviera idea sobre ello.

"Acerca el libro." Harry ordenó una vez más, y la Bruja se gritó de risa, mostrando las encías podridas sin dientes.

"¿Qué te permite ordenarme, lindo niño?" ella gritó, sorprendida por las palabras de él.

Harry sonrió mientras una gruesa cuerda negra pareció encontrar su camino hacia debajo de las teteras, moviéndose silenciosamente hacia la Anciana.

"Porque, creo que valora su vida."

Al momento, la cuerda se tensó, causando que la respiración de la Bruja se detuviera cuando largos colmillos y ojos rubí se acercaran a los suyos.

"Ella huele brutal, no deseo morderla amo, y ella contaminaría mis presas por semanas."

Esa era la forma de Lutain de decir 'Ella-me-provocaría-mal-aliento'.

Ella se petrificó, antes de lanzar su cabeza hacia atrás mientras reía.

"Un niño inteligente, déjame alcanzar ese libro." Ella siseó, de alguna manera alegre de que hubiera sido engañada. Deslizándose fuera de los anillos de Lutain, ella se apresuró a regresar a detrás de las estanterías, bajando un libro oscuro con obvio cuidado. Sus ojos amarillos se ampliaron mientras canturreó palabras en un susurro y acarició el lomo.

"Ella está loca Amo, peor que una procreadora de huevos adoptada en un baño de sangre." Lutain siseó con una mirada de incredulidad en su escamado rostro. Y por más extraño que fuera decirlo, esta mujer era peor que Bellatrix en el campo de batalla.

"Aquí está tu libro, Niño. Dame ese oro." Siseó, torcidas manos extendidas, casi rogando. Harry arrugó la nariz de disgusto antes de dejar caer cinco monedas de oro en su mano. Al momento, ella se apresuró lejos para sentarse contra una esquina y frotó el oro contra su mejilla.

"Hay que irnos Lutain, ella es horrible."

"Sí lo es, creaturas como ella están debajo de los gusanos más débiles."

Harry soltó una risita como respuesta y deslizó el libro dentro de una pequeña bolsa negro a su lado, cuando salió de la tienda y viajó a través de la call3, un hombre salió fuera del área principal de Floo. Harry lo observó con desagrado mientras él trababa rápidamente de arreglar sus lentes torcidos y limpiar el hollín de su cabello naranja.

El hombre observó a Harry y sonrió al momento, acercándose a él.

"Lutain, mantente fuera de la vista, un mago de la luz está buscando mi atención."

"El hombre produce… este hedor no identificado."

Harry casi sonríe, pero alcanzó y alzó su capucha, deshaciendo los conjuros en ella para que su rostro se viera.

"Creo que el olor es Cerveza de Mantequilla, sé que lo odias."

"Solo los humanos toman ese líquido podrido."

Harry giró a la izquierda violentamente, deteniendo inmediatamente su conversación con Lutain. Por la esquina de su ojos izquierdo, miró al hombre tartamudear disculpas a todas las creaturas y magos que empujaba al pasar. Estaba tratando desesperadamente de mantener los ojos en Harry, sin reconocer el intento del joven por perderlo.

"Ve a un lugar de líquido podrido." Harry siguió el consejo de Lutain y saltó dentro de primer bar que vio, caminando a través de la puerta trasera, a los dueños nunca les importaba realmente.

¡Ese hombre no se rendiría! A través de la taberna el hombre se apresuró a perseguirlo, obviamente confundido con sus paraderos.

"¡Amo! ¿Oíste eso?"

Al momento, Harry frunció el seño, forzando sus oídos.

"¿Oír qué?"

"¡La música! Las palabras de armonía, la belleza… ¡llévame a ella! ¡Te lo ruego Amo!"

Harry dudó, pero escasa vacilación y muchos ruegos de Lutain, siguió las direcciones de la serpiente. Por no mencionar tratar de perder al hombre pelirrojos.

"Está cerca…" gorgojó Lutain, escuchando. Ahora incluso Harry podía escuchar la música; caminó alrededor de la esquina de piedra de un callejón, observando a una chica en una esquina, solo un poco arriba de la calle principal.

Dando un par de pasos hacia un lado, Harry se colocó a su altura, devolviéndole la mirada. Tenía largo cabello negro, sedoso y con un ligero tinte verde en él. Sus brazos eran horriblemente pálidos y ella saludó con dedos elegantes, y cantó con una voz extrañamente hipnótica. Sus palabras ni siquiera en lengua Inglesa pero Lutain parecía deseoso de acercarse más.

"Hola niño." Dejó de cantar y de saludar, girándose para mirarlo con brillantes ojos verde alga. Giró en su pequeño taburete, revelando un vestido verde que combinaba y terminaba en sus rodillas, mostrando pálidas piernas que tenían un ligero diseño de escamas y dedos ligeramente palmeados. Sus uñas de los pies eran de un brillante color ópalo, brillando con el dolor de los arcoíris en ciertos ligares.

"Soy Shadow, ¿cuál es tu nombre?" algo detuvo a Harry de darle un nombre falso; ella parecía ser una persona en la que simplemente podías confiar. Ella gentilmente desenredó un carrete de seda blanca de sus delicadas uñas.

"Soy Carpatha, normalmente tengo muchos visitantes, pero no muchos son mortales." Añadió, sonriendo ligeramente para enseñar unos perfectos dientes con afilados caninos.

"¿Qué eres?" preguntó Harry, inclinando su cabeza en el momento en que dijo 'mortales' como si ella no fuera uno.

"Soy mitad Merrow, una raza de Sirena si eres familiar con ese término." Ofreció, inclinando su cabeza ligeramente, mostrando su juventud. Tenía diecinueve años, joven y aún así casi eterna.

"¿Una Merrow? Es una especie rara en verdad." Siseó Lutain, bajando la cabeza casi como en un trance. Carpatha sonrió, estirándose ligeramente para acariciar el cuello de Lutain.

"¿Lo soy? ¿Cuál es tu nombre, apuesto DiamondCross?" preguntó, retirando su mano para la gran sorpresa de Lutain.

"¿Puedes entenderlo?" preguntó Harry, para su sorpresa y ligero interés. Ella sonrió una vez más y recorrió con su mano hasta el lomo de Lutain.

"Soy una Merrow, mitad creatura mitad mortal. Puedo entender a todas las creaturas, grandes o pequeñas. Por supuesto, puedo apagar y encender mi don. Conozco todas las criaturas; ninguna guarda un secreto para mí, no importa qué tan rara sea."

Ella susurró, observando hacia abajo a Lutain una vez más.

"Soy Lutain; es un placer conocer a alguien de tu tipo, gran lengua-de-agua."

Lutain saludó, sacudiendo su lengua para capturar su esencia. Ella sonrió y acarició su cuello una vez más.

"Claro, soy la última de mi especia; mis hermanas murieron hace años. Escuché que hay una colonia en la sureña Grecia, pero Bretaña es un lugar tan maravilloso. ¿No están de acuerdo Shadow y Lutain? Oh, y un ave habla de un hombre pelirrojo que se acerca. Yo escaparía, escaparía más allá de la taberna oscura." Ella susurró, observando a la pequeña corneja que pasó aleteando.

Con indecisión, Lutain se enrolló de regreso en el brazo de Harry, despidiéndose de Carpatha.

"¿Escucharé de ti otra vez?" preguntó Harry, gustándole la chica Merrow de repente. Carpatha sonrió y observó a la corneja, que aterrizó de repente en su brazo extendido.

"Claro Shadow, ya que sé quién eres. Te enviaré una carta con Cra, o con cualquier otra ave que escuche mi llamado." Sonrió, dejando que Cra, la corneja se desvaneciera hacia el aire. Ella miró calle abajo y empezó a cantar de nuevo, trabajando en su tejido de una gran serpiente marina y un Grindylow.

Harry captó el mensaje y se giró, saltando hacia la calle principal justo cuando el hombre pelirrojo salió de una tienda, enrojeciendo rápidamente y buscando ayuda. Al momento se acercó con prisa.

"¡Oh! ¡Gracias al cielo encontré a alguien! ¿Sabe dónde estoy, joven?" sonrió el hombre, tomando a Harry por el brazo izquierdo, en el punto exacto en el que estaba Lutain en el brazo opuesto.

"No te muevas." Siseó Harry por debajo, advirtiendo a Lutain quien dejó de menearse inmediatamente.

"Está en el Callejón Knockturn, ¿puedo pedirle que me suelte?" Harry respondió con frialdad, el hombre pelirrojo lo liberó al momento, sin darse cuenta que estaba molestando a Harry.

"¡Mis disculpas! ¿Sabe dónde está el Callejón Diagon desde aquí?" preguntó, ligeramente desesperado. Harry entrecerró los ojos a esta, esta demostración obvia de debilidad. Este hombre era ya sea Gryffindor o Hufflepuff.

Harry sin decir palabra apuntó hacia el Callejón donde de hecho se estaba poniendo más iluminado, cuando se giraba para caminar lejos, el hombre lo agarró una vez más.

"Espera, ¿qué está haciendo aquí? Debería volver a Diagon, gente horrible anda por aquí." Exclamó en un susurro apresurado, sin darse cuenta que Harry estaba peligrosamente cerca de maldecir al hombre.

"Tengo mis razones." Regresó serenamente, dejando que sus ojos esmeralda destellaran. El hombre pareció ignorarlo de igual manera.

"En verdad chico, regresa al Callejón Diagon en este instante o le diré a tus padres donde has es-"

"¿Amenazando niños ahora, Weasley? Esperaba… más."

Harry y 'Weasley' giraron para ver al rostro familiar. Largo cabello rubio y facciones aristócratas. Fríos ojos grises observando al sucio pelirrojo.

"Malfoy." El pelirrojo saludó fríamente, los ojos entrecerrándose ligeramente.

'ah, él debe ser un seguidor de la luz.' Harry concluyó, deslizándose fuera del alcance de Weasley.

"…Debo irme…" Weasley terminó girando y dirigiéndose hacia el camino a donde Harry había apuntado antes.

"Debo agradecerte, Lucius, por deshacerte de ese Traidor a la Sangre." Comentó Harry, miran do a Lucius a escondidas por desde debajo de su capucha. Oh, Lucius se volvería loco por ser llamado por su primer nombre por apenas un niño.

"Cómo te atre-"se calló instantáneamente cuando vio a Lutain saliendo de su manga derecha.

"Joven Lord." Se dirigió con respeto, Harry asintió y subió su capucha de nuevo. Mientras Harry se giraba para irse, vio a un joven pálido chico con todas las facciones de Lucius. Estaba observando una pequeña tienda de empeños con interés, en especial los cráneos de Dragón extrañamente rotos.

'Draco Malfoy, Lucius es sabio al mantenerlo lejos de mí.' Pensó Harry, desapareciendo hacia abajo del callejón para aparecerse de vuelta a la mansión.

x-(x)-x

Harry pasó la verja de metal, tal simple como si fuera gas. Los dos Mortífagos apostados como guardias jadearon y empezaron a hablar sin aliento uno al otro.

Harry era una leyenda, un mito de alguna manera. Unos cuántos Mortífagos lo habían visto en realidad, y los que lo hicieron eran únicamente de altos rangos. El rumor sobre él era que él era un buen augurio, cualquier redada o ataque al que fuera, terminaba siempre un éxito, ninguna misión había fallado.

Harry se acercó a los asombrados hombres y se giró al de la izquierda, observándolo decididamente.

"¿Dónde está mi Padre?" Harry demandó fríamente, el hombre comenzó a sudar cuando vio a Lutain sacudiendo su lengua.

"E-en la s-s-s-sa-la-a d-del tr-tr-tr-ro-no." Tartamudeó, sin poder hablar por la sorpresa.

Harry pasó caminando a los dos silenciosamente, haciendo que se estremecieran por la túnica de Dementor rozando sus brazos. Vagando hacia abajo del pasillo escalofriantemente, los pocos pasantes le enviaron miradas asustadas y se estremecieron al imaginar los horrores que Harry podía causar.

Las puertas del Salón del Trono se abrieron y Harry observó con ligera fascinación mientras Colagusano se retorcía en el piso. Su Padre estaba parado más arriba, manos blancas como hueso sosteniendo su varita cuidadosamente mientras una vez más, conjuraba el hechizo que provocaba dolor 'Crucio' Uno de los peores entre los peores. La cicatriz de Harry comenzó a punzar mientras sintió la ira de su Padre, incluso con sus escudos de Oclumancia, la ira era aún tan fuerte, que la sentía ligeramente.

"Me has fallado por última vez Colagusano." Su Padre siseó con rabia, sus pupilas tan delgadas como un gato. Colagusano se estremeció y chilló cuando el conjuro de dolor se detuvo, pero los efectos tardíos seguían allí.

"Avada K-"

"Padre, creo que Colagusano todavía es necesitado por sus conocimientos de un Animago." Harry añadió justo antes de que el único Animago fuera asesinado. Su Padre dudó antes de bajar su varita para el gran alivio del rechoncho hombre.

"Tienes razón, Shadow. Tú aún tienes que dominar el arte… Vete, Colagusano." Siseó Voldemort, expulsando al hombre brutalmente a través de las puertas del Salón del Trono. Se cerraron con un ruidoso 'thump' y en un giro, todo se volvió silencio, antes de que Harry comenzara a reírse por lo bajo.

"¿Siempre tan dramático, Padre?"

"Severus ha influido en mi, supongo." Respondió su Padre, toda la ira se había ido ahora mientras profería una pequeña sonrisita.

Harry rebuscó en su mochila y sacó el viejo libro de piel, aventándolo al aire hacia su Padre. Voldemort lo atrapó haciendo magia sin varita y estiró la mano, tomándolo mientras se aproximó allí.

"Has hecho bien, Shadow… pero algo no está bien, ¿pasó algo malo?" su Padre había captado el imperceptible rastro de conflicto en los ojos de Harry, suficiente para estar preocupado. Sí, el más grande Señor Tenebroso de los tiempos estaba preocupado.

"Recibí la carta que dijiste que vendría. Ya cambié mi nombre y respondí. Ahora todo lo que debo hacer es esperar que la base de datos sea cambiada."

El Padre de Harry asintió, observando hacia abajo al Salón del Trono. Ni una pizca de preocupación en sus ojos.

"Shadow, tu y yo sabemos que eres extremadamente poderoso para tu edad, no tienes nada que temer." Su Padre aseguró, sin verse asustado en lo más mínimo.

"Lo sé." Harry dejó escapar un suspiro y cerró sus ojos, bajando su capucha incluso.

"Sabes por qué estás yendo, ¿estoy en lo correcto?" preguntó su Padre, sus ojos rubí brillando aterradoramente.

"¿Para espiar al maldito Skylar y al vejete?" ofreció Harry con un bufido, apenas conteniendo su ira. Voldemort sonrió maliciosamente por un momento; él tenía su propia dosis de imaginaciones de brutales muertes del vejete. Hace mucho tiempo, los dos llegaron a un acuerdo; Shadow estaba a cargo de la muerte de Skylar mientras su Padre se encargaba de la muerte de Albus Dumbledore.

"No dejaría pasar si asesinaras a Skylar en las primeras horas."

"Pues Padre," Harry pareció insultado mientras observó a su Padre, su mano sobre su corazón y una falsa mirada de dolor.

"Me siento insultado de que pienses de que haría algo… ¡tan Gryffindor!"

Voldemort bufó, rodando sus ojos y viendo hacia abajo al salón del trono una vez más.

"Solo recuerda Shadow-"

"¿Si quedó en cualquier cosa menos Slytherin, atacarás el castillo y quemarás al Sombrero Seleccionador?" recitó Harry, preguntándose si acertó en las palabras. Voldemort rodó los ojos, murmurando sobre un 'mocoso atrevido'.

"Deberás partir mañana; Lucius te traerá al Callejón Diagon mientras llevas cualquier disfraz que hayas decidido usar para tus años escolares." Declaró Voldemort, causando que Harry mordiera su labio ligeramente.

"Sobre eso…" Harry dejó salir, sin estar seguro de cómo empezar a expresar su opinión.

"¿Si?" apremió su Padre, alzando su ceja ligeramente.

"¿En verdad necesito usar un disfraz?" declaró Harry, una pregunta retórica y Voldemort observó con ligera ira y confusión su declaración.

"Digo, la adopción sanguínea ya alteró mis rasgos lo suficiente como para que unos pocos puedan reconocerme. Los únicos que saben cómo luzco son Bellatrix, Lucius y Colagusano." Añadió Harry, alzando la mirada sin nada en su rostro. Una de sus mejores Caras de Póquer, rivalizando con habilidosos Occlumens.

"Te das cuenta que eso te obligará a usar un disfraz la mayor parte del tiempo aquí." Harry suspiró, había pensado sobre eso, pero la mayor parte del tiempo que estaba aquí, tenía su capucha arriba de todas maneras.

"Entiendo eso, y tengo mi capa, hay muy pocas oportunidades de que tenga que cambiar mi apariencia."

Harry cruzó sus dedos debajo de la capucha de la capa, sin querer encontrarse con los ojos de su Padre.

"… Lo encuentro razonable…" la garganta de Voldemort parecía tener algo dentro; era una mentira decir que estaba completamente de acuerdo, estaba de hecho asustado de que el vejete pudiera ver a través del disfraz.

Harry sonrió antes de arrodillarse hasta el piso.

"¿Puedo irme, Padre? Tengo un largo día de compras mañana." Harry hizo notar con un ligero tono de mofa.

"Sal de aquí mocoso." Voldemort sonrió, mandando una pequeña sonrisa maliciosa y un ligero hechizo punzante.

x-(X)-x

"¡Shadow! ¡Despierta! ¡Lucius está aquí para llevarte al Callejón Diagon!" Bellatrix gritó desde las escaleras hacia su habitación. ¿Cómo había llegado hasta su habitación? Tiempo atrás, el retrato de la Serpiente mordiendo la manzana podrida había sido remplazado. Ahora un gran Dragón Galés Verde, hecho de Obsidiana, descansaba listo para volar a un lado con el murmullo de la contraseña. Irónicamente, casi todos los Mortífagos no estaban ni siquiera enterados de que existía. Menos que el dragón protegiera algo.

"¡Calla, dormir!" Harry gritó en silencio, acomodando su almohada para enterrar su rostro en la almohada plateada. Aproximadamente doce segundos después, las puertas negras se abrieron de golpe y una completamente vestida Bellatrix entró. El vestido negro aleteando tras ella, haciendo que su capa lo hiciera de manera parecida por su cuenta.

Harry gruñó molesto cuando agua fría como hielo lo empapó, arruinando su almohada por varias horas. De repente la cama de giró hacia arriba, poniéndose en vertical y lanzándolo brutalmente a la alfombra negra.

"Lucius estará aquí en quince minutos, ¡espero que estés listo! ¡Draco estará aquí también, así que no hagas nada!" siseó y se giró, caminando hacia afuera rápidamente.

Harry no se relajó hasta que escuchó el rechinido del dragón de piedra volviendo a su lugar. Tomando su varita, Harry lanzó un par de hechizos, limpiando su cabello y deshaciéndose de su ropa de dormir.

Diez minutos después, Harry caminó hacia debajo de los corredores, usando una túnica puramente negra, sin el borde de cenizas de la túnica de un Dementor. Un pequeño broche plateado la sostenía junta, mostrando un pantalón verde oscuro de piel de dragón y una camisa verde oscura de piel de Acromántula sobre ellos.

"¡No veo por qué mi forma debe ser cambiada!"

"Lutain, eres una serpiente Diamondcross gigante y asesina, la más rara para domar, entiendes que si alguien te viera, te relacionarían conmigo, y luego ordenarían tu captura."

Harry mantuvo su rostro sin expresión, Lutain aún se negaba a ver su lado del argumento.

"Que tal esto, tú eliges a qué tipo de serpiente quieres ser cambiado, y te quedarás en esa forma, pero no puedes ser algo como una Runespore, no creo que te gustarían dos cabezas más."

Lutain miró hacia abajo absorto en sus pensamientos, Harry aceptó la quietud mientras continuó bajando por el salón. Las antorchas flamearon a una no-existencia mientras Harry pasaba, un ligero hechizo para repeler el viento bañaba el área en oscuridad cuando él pasaba, una buena manera de mantenerlo fuera de la vista si algún Mortífago pasara.

"Debo revisar razas, luego cuando alguna me atraiga, esa será mi nueva piel." Lutain siseó, desvaneciéndose dentro de la bolsa negra bajo la capa de Harry.

"Muy bien, deberé visitar algunas tiendas familiares."

"Ciertamente debes, Amo."

Harry giró la última esquina, disminuyendo el ritmo y deshaciéndose del hechizo que repele el viento, permitiéndoles a los dos verlo mientras caminaba hacia adelante.

Al momento, Lucios atrapó su mirada, y con una amenaza no hablada, Lucius asintió ligeramente, permitiéndole a Harry saber que no hablaría.

"Hola Sr. Malfoy, tú debes ser Draco, un placer." Harry asintió, sus filosos ojos verdes perforándolo cuando miró a Draco de arriba abajo. Él era en verdad una pequeña copia de Lucius, desde los filosos rasgos hasta los ojos grises, era prácticamente una copia.

"¿Quién eres?" preguntó Draco, viendo a Harry él mismo, Harry reprimió una sonrisa maliciosa y trató de mantener su tranquila y serena máscara.

"Shadis, Harry Shadis." Ofreció Harry, ofreciendo su mano a Draco para que la estrechara. Un ligero aire de disgusto se disparó a través del rostro de Draco cuando no reconoció el nombre, indecisamente estrechó su mano.

"¿Shadis? Es un nombre único, no conocía a la familia Shadis."

Draco hizo notar, actuando tranquilo, sin notar los frenéticos y amplios ojos de su Padre, rogándole no ponerse del lado malo de Harry.

"Ah, solos una antigua familia Inglesa, nos mudamos a Rumania incontables siglos atrás. Mi Padre tenía algunos asuntos pendientes allá así como mi madre, yo fui enviado aquí para negociar, un honor conocer a alguien de las antiguas familias Malfoy."

Aparentemente esta excusa era suficiente para convencer a Draco de que era un Sangre-Pura. Por suerte Lutain y Harry estuvieron despiertos por horas, pensando sobre ideas de cuál su historia podría ser.

"¿Nos vamos ya?" preguntó Lucius, pareciendo formal pero aun manteniendo respeto por Harry cuando lo miraba a los ojos. Harry asintió ligeramente y estiró sus manos, sujetándolas en los hombros de los chicos. Con un ruidoso crack, los dos desaparecieron.

Harry dobló sus rodillas, como también Draco, para absorber el duro impacto que se aceleró camino arriba en las piernas de ambos. La tipo luz flameó, causando a los dos chicos parpadear de repente. Harry siempre se aparecía en los callejones de modo que la repentina luz no quemara sus ojos. Su vista había sido corregida en la adopción de sangre; no la quería echada a perder de nuevo.

"¿Asumo que necesitamos ir a Gringotts?" preguntó Harry, con una mirada engreída, Draco asintió, los tres giraron hacia el largo edificio de marfil blanco. Las puertas se mantuvieron abiertas por pequeñas criaturas, Harry no les ofreció respeto, ni las ignoró completamente, él era neutral.

Mientras caminaban hacia un cajero, Harry observó los asientos a un lado, él ya tenía su oro, suficiente en una pequeña bolsa, justo junto a Lutain, quien estaba enrollado en una mini-roca calentada del tamaño de una toronja, siempre caliente y ligera como una almohada de ese tamaño.

"Tengo el oro requerido; esperaré por en aquella sala." Harry murmuró a Draco, quien se desinflo ligeramente, pero asintió de igual manera. Harry se relajó en los extrañamente cómodos asientos, acomodando su mochila negra en su regazo. Un destello naranja atrapó el ojo de Harry y alzó la vista, era el mismo hombre pelirrojo de antes. Weasley y un paquete completo. Una mujer, cuatro chicos, el hombre de antes, y una nueva chica pelirroja. El hombre reconoció a Harry y una enorme sonrisa llenó su rostro y se acercó, tratando animadamente de alcanzar a Harry.

"Oh no." Murmuró Harry, suspirando y enderezándose.

Justo cuando la familia cambió de posición, allí Harry vio pasar otra familia platicando animadamente con los gemelos mayores y la mujer. Cabello rojo fuego brillante, revuelto negro, y café ratón. Los Potters, aquellos de la lista A-Matar de Harry.

Skylar Potter parecía haber crecido aún más grande, ganando la apariencia de un chico de huesos gruesos con toda su gordura de bebé aún, sus ojos vidriosos y aura arrogante.

'Es un idiota, justo… como… Michel.' Pensó Harry recordando al matón de su orfanato. Por suerte, el único matón que alguna vez murió en esa cámara de tortura.

El hombre pelirrojo de acercó, ahora era imposible evitarlo; Harry solo suspiró y se recostó de nuevo, esperando las malditas preguntas.

"¡Hola! ¡Saliste del Callejón Knockturn! ¿Malfoy no te lastimo, o sí?" el hombre estaba de pronto muy preocupado, lo suficiente para hacer a Harry casi bufar.

En esto, los otros vinieron, rodeando a Harry rápidamente.

"¿Te metiste–?"

"¿En el Callejón Knockturn? Nosotros–"

"Hemos intentado eso por–"

"¡Años!" Los dos gemelos pelirrojos intercambiaron, ambos con asombradas sonrisas maliciosas en sus rostros, como planeando algo que no era aprobado.

"¡Fred! ¡George! ¡Si alguna vez los atrapo en Knockturn, desgnomisarán el jardín por un mes!" La madre del grupo gritó a los dos gemelos que trataron con su mejor esfuerzo lucir inocentes. Era extraño en realidad, a veces Bellatrix actuaba así, pero eso era si alguna vez él perdía el tiempo en la mansión o en alguna redada.

"Asumo que son los Weasley, y ustedes… ustedes deben ser los Potter." Harry reconoció fríamente, controlando la profunda ira que sentía, observando a su 'madre' y 'padre'.

"¿Quién en la Tierra no ha escuchado de mí? ¡Soy el Niño-Que-Vivió! ¡Envié a Ya-Sabes-Quién de regreso a su sucia cueva!" Skylar presumió, sacando su pecho en arrogante orgullo,

'Oh, ¿así que haces un completo tonto de ti mismo mediante volviéndote un arrogante idiota, insultando mi encantador hogar, e insultar a mi Padre con tu tonta presentación? ¡Eres un chico muerto, Potter!' La mente interna de Harry gruñó. Pero por afuera, Harry organizó la cuidadosa máscara de indiferencia. Skylar pareció tomar la expresión en blanco de Harry como un insulto, y al momento su cara se volvió de un feo tono de ciruela violeta.

"Sí, sí Sky cariño. Estoy segura de que este desconocido chico respeta t-"

Lily Potter comenzó en una voz nasal, acariciando el hombro de su hijo, alzó la vista filosamente cuando fue interrumpida por el suave tono de Harry.

"¿Perdón? Estoy completamente consciente de que son los Potter, pero su falta de inteligencia no les da el derecho de cuestionar la mía." Harry respondió, sus ojos reluciendo fríamente; silenciosamente alcanzó la parte baja de su manga, sujetando sus manos alrededor de su varita. James gruñó, agarrando su varita y mirando a Harry amenazadoramente.

"¡Cómo te atreves! Tu sucio, inútil ni-"

"Bien, bien Sr. Potter. Esperaría más de usted." Lucius dijo arrastrando las palabras justo desde detrás de ambos grupos. Draco sonrió maliciosamente al pelirrojo más joven y a Skylar. Lucius miró duramente a Potter, y James sabía que no debería asaltar verbalmente a Lucius. Lucius estaba en lo alto del Ministerio, más alto que Potter, quien no tenía prácticamente nada de apreciación por los tres.

"Después de todos, hay muchos… testigos, para tratar y hacer algo." Lucius arrastró, fulminando a James con una mirada de puro odio. Harry atrapó el doble sentido sin embargo, y asintió ligeramente. Reunió su bolsa llena con una cartera con oro y Lutain, y caminó silenciosamente hacia Draco.

James Potter gruñó, cerrando sus dedos sobre su varita, Harry lanzó una mirada alrededor, notando unas pocas familias Sangre-Pura hablando acerca de retiros; por suerte, casi todas ellas eran oscuras.

Finalmente, las dos familias de la luz notaron esto y retrocedieron unos pasos, sabiendo que pelear sería su fin.

Finalmente, los tres escaparon de la tienda. Draco lanzó algunos comentarios rudos cuando pasaron, pero su ni Padre ni Harry contestaron en lo más mínimo. Lucius se disculpó, ofreciéndose a conseguir los libros de Draco; por supuesto era para que así Draco no pudiera saber que Harry ya tenía sus libros.

"¡Vamos! Necesito una lechuza; las de la mansión no podrán venir a Hogwarts." Explicó Draco, antes de empujar a Harry dentro de la tienda.

"Mantén tus ojos abiertos Lutain." Harry siseó, pero no fue escuchado por los humanos por los gritos de gatos, Lechuzas, sapos, ranas, ratas, hurones, prácticamente cualquier criatura.

"¿Cuánto por esa?" Draco preguntó al hombre en el mostrador, apuntando a una Lechuza Águila razonablemente grande, observándolo fijamente con ojos que no parpadean, el ave trinó ruidosamente antes de descender volando y saltar a los brazos del cuidador de la tienda.

"Siete galeones." El hombre suspiró, esperando por el dinero. Draco hizo una mueca desdeñosa cuando tomó a la lechuza y consiguió la muy necesitada jaula y golosinas. Solo lo mejor, Draco obtendría, solo lo mejor.

"Esa, Amo." Siseó Lutain, causando que Harry emergiera de sus pensamientos. Harry se giró, observando a la serpiente negra apenas visible entre el fondo negro del vidrio de las jaulas. Dentro, había una serpiente gigante; similar a Nagini de alguna manera, pero el rostro era más como una curva, terminando en una muy puntiaguda punta1. Terminaba bastante rápido a pesar de sus grandes músculos. Era de apenas tres pies y medio; era difícil decirlo por estar enrollada.

"Hola, gran serpiente." Harry siseó calladamente, recorriendo gentilmente el vidrio con los dedos. Al momento la serpiente levantó su cabeza y sacudió su lengua.

"Eres un hablante, he escuchado hace mucho que un hablante recorría las tierras, veo que los rumores son realidad."

El siseo era masculino, pero era una triste pequeña serpiente. Harry parpadeó y acarició a Lutain una vez.

"Estás triste, ojos amarillos, ¿por qué estás triste?" Harry se entrometió, tratando de ver lo que estaba mal.

"Soy una Gaboon Viper, una raza Africana, no la raza de jungla con la que el tonto me confunde. Sobrevivo en el calor, no en la humedad y frío que siento," la serpiente siseó de vuelta, bajando su cabeza tristemente. Lutain frotó su cabeza contra el vidrio consoladoramente. Harry mordió sus labios, sin estar seguro de qué hacer.

"¿Cuál es tu nombre, Ojos amarillos?" siseó Lutain, observando a la serpiente cuidadosamente. Al momento, la cabeza de la Gaboon Viper se alzó, sus ojos retratando sorpresa.

"¿Una Diamondcross? My camada conoció a una Diamondcross, pero un dragón local la mató, pobrecita. Soy conocida como Sangia. ¿Cuál es tu nombre, gran Diamondcross?"

"Soy Lutain, el nombre de mi amo es Shadow, aunque irá en una misión y será llamado 'Harry Shadis'."

La Víbora, Sangia, inclinó su cabeza en una reverencia, una triste hasta eso.

"¡Ah! ¡Veo que ha notado a nuestra nueva Pitón!" El cuidador de la tienda exclamó apresurándose hacia él, Sangia siseó enojada.

"Corrección, esto es una Víbora." Harry dijo, escondiendo a Lutain en su manga. El cuidador de la tienda lucía como su lo hubieran atacado.

"¿Qué?" preguntó, observando a la Serpiente otra vez. Harry suspiró, sintiéndose insultado por la presencia del idiota.

"Es una Víbora, una Gaboon Viper si estoy en lo correcto. Viven en Sudáfrica, clima cálido. Creo que lo estás matando por ponerlo en el agua de esa manera." Harry respondió fríamente, el hombre lució avergonzado al momento.

"Yo- yo-"

"No te disculpes conmigo. ¿Cuánto cuesta?" respondió Harry, sacando su bolsa de Galeones. El hombre lució nervioso al momento.

"Solo tómalo; ¡casi maté al pobre chico!" él casi sollozó para el gran entretenimiento de Harry.

'que debilucho' pensó Harry, deslizando la tapa para su gran placer.

"¿Qué? ¿Qué es esto?" demandó Sangia cuando la tapa fue abierta y aire seco entró, remplazando a la humedad. Ignorando el repentino temor de Sangia, gentilmente lo agarró por un lado, y lo levantó fuera.

"¿Shadow? ¿Me llevarás? Estoy honorado, no puedo explicar mi gratitud." Explicó Sangia, enrollándose gentilmente en el cuello de Harry.

"¿Ves? Solo necesitaba algo de amor, ahora si me disculpas, me iré." El nervioso hombre asintió y regresó a hacer el inventario.

"Tontos." Murmuró, pasando a Sangia dentro de la bolsa con Lutain, sorprendentemente, Sangia pesaba sólo un poquito más que Lutain.

"¿Amo? ¿Sangia vendrá a casa con nosotros?"

"La mansión está llena de serpientes huyendo de la crueldad del exterior. Estoy seguro que una más no hará daño."

Al momento, la bolsa se llenó de un extraño revoltijo de 'gracias' y "¡es un honor!".

"¡Harry!" Harry se giró para ver a Draco corriendo hacia él, su varita ya en la mano.

"¡Tengo mi varita! ¡En un filamento de corazón de dragón!" exclamó, obviamente sonriendo. Los dos luego resoplaron cuando vieron a un bastante enojado Skylar Potter salir de Ollivander, gritando con todas sus fuerzas.

"Me pregunto qué pasó allí." Comentó Draco, acariciando el pecho de su Lechuza Águila.

"Probablemente no obtuvo la varita que quería." Musitó Harry, sabiendo exactamente por qué Skylar estaba molesto.

"Huh, apuesto a que quedará en Hufflepuff." Draco resopló, Harry rompió en una ligera sonrisa.

"Nunca, Dumbledore lo pondría a fuerza en Gryffindor incluso si iba a estar en Hufflepuff." Harry comentó, para el gran asombro de Draco.

"Entonces, ¿qué te compraste dentro de la Tienda?" preguntó Draco, mostrándole su ave a Harry, incluso si él estuvo ahí cuando la compró.

Harry sonrió maliciosamente, y alcanzó su bolsa, sacando gentilmente a Sangia.

"Por favor no muerdas, ataques, ahorques ni lastimes al chico o ave."

"Por supuesto, Gran Shadow." Sangia siseó de vuelta, justo debajo de su aliento. Cuando Harry la sacó, Draco palideció, dio un paso atrás inmediatamente y Harry casi sonrió.

"¿Creí que no le temías a las serpientes?"

"Solo a las que pueden matarme." Draco respondió, pareciendo asustado. La Lechuza Águila miró a Sangia quien parpadeó lentamente, bostezó lentamente, y mostrando sus mortificantemente largos colmillos, mucho más largos que los de Lutain, cada uno cerca de una pulgada y media de largo3.

"Si la encuentro en mi casa, la mataré." Advirtió Draco, para la diversión de Harry, aunque no lo demostró.

"¡Serpiente! ¡Apuesto que están en el sucio Slytherin!" una presuntuosa voz gritó, causando que los dos se giraran. Al momento, Sangia sintió la tensión en el aire y descolocó sus colmillos, manteniéndolos escondidos.

"No podría saber, no he sido sorteado aún, ¿tu sí?" Harry respondió fríamente y calmado para la sorpresa de Draco.

"¡Claro! ¡Todas las familias Sangre-Pura lo han sido! ¡Apuesto a que eres un Nacido de Muggles sabelotodo!" Skylar gritó de vuelta, sosteniendo su bastante corta varita en sus carnosos puños.

"Si fuera una Sangre-Sucia, ¿por qué en el nombre de Merlín Malfoy me escoltaría?" Harry respondió fríamente, levantando una ceja ligeramente.

Draco bufó quedamente y miró a Skylar tratar de venir con un buen insulto. Aparentemente nada fue suficiente, así que Skylar alzó su puño amenazadoramente.

Unas pocas jóvenes brujas apenas de la edad de veinte años jadearon y observaron mientras Skylar comenzó a gritar amenazas.

"¡Solo a un fenómeno le gustan las serpientes!"

'¡Solo a un fenómeno le gustan las serpientes!'

'¡Solo un fenómeno!"

'¡Fenómeno!'

"¿Por qué estás todo alterado? Es sólo una serpiente estúpida, no mejor que un gusano gigante." Michel arrugó la cara, observando a la aplastada y sanguinolenta forma de Lengua de Hierba, su primer amigo.

'¡Sí! ¡No es correcto gustar de esas cosas!' otro de los de la banda de Michel gritó, riendo por la expresión dolorida en el rostro de Harry.

'¡Solo a un fenómeno le gustan las serpientes!' lo molestó Michel, antes de girar y alzar polvo cuando los tres chicos salieron corriendo, riendo todo el tiempo.

El puño de Skylar se acercaba, y los instintos del Orfanato entraron en el juego. Harry dio un paso a un lado fácilmente y observó al carnoso puño.

'Romper, romper las articulaciones… solo colapsa, pequeño, cansado hueso, solo rómpete… todo terminara si te rompes.' Harry respondió mentalmente, observando al puño.

Otro segundo y el puño respondió con un ruidoso crack, Skylar se detuvo y sostuvo su puño contra su pecho, gritando como si quisiera sacar su pequeño corazón.

Al momento, varias personas se acercaron deprisa, un dependiente, una dama oliendo a pasas, incluso una reportera con grandes lentes y rizado cabello rubio. Cantidad de compradores rodearon a los tres, y Skylar siguió gritando, buscando la atención de la multitud.

"¿Qué pasó?" gritó una mujer, lanzándoles malas miradas a Harry y Draco. Draco lucía molesto, pero Harry no traicionó nada.

"Sí, díganos que pasó." La reportera sonrió de forma enfermiza, su rápida pluma ya corriendo sobre el papel.

"¡Yo vi lo que pasó!" una de las veinteañeras brujas gritó, lanzando dagas con la mirada a Skylar que aún gritaba.

"Bueno, ¡ese chico de pronto comenzó a gritar insultos a estos dos chicos! Ellos no los regresaron, no, este jovencito respondió sus preguntas con calma, y luego este… mocoso, ¡de pronto agarró e intentó pegarle! Bueno, este jovencito saltó hacia un lado y ¡la mano del mocoso siguió volando hasta golpear una pared y romperse los nudillos! ¡Ahora está buscando atención y gritando hasta que sus ojos se salgan como un infante!" la veinteañera despotricó, lanzando dagas con la mirada a Skylar.

Pronto, otros susurros barrieron por la multitud. Harry podía oír brujas murmurando hacia sí mismas.

"¡Mi bebé se comporta mejor, y tiene solamente siete meses!"

"¡Oh, que niño tan arrogante! ¡Me siento mal por Hogwarts!"

"Hey, ¿no es ese Skylar Potter?"

La Reportera escribió apresuradamente tanto como podía y alzó la mirada, arrastrando a Draco y a Harry lejos.

"¿Es cierto que este chico de pronto se la cargó contra ustedes?" Preguntó, la pluma aún rascando el pergamino rápidamente.

"Bueno, estábamos hablando tranquilamente, mostrándonos nuestras nuevas mascotas-"

"¿Oh? ¿Tal vez este chico estaba celoso de sus mascotas?" preguntó, la pluma aún moviéndose rápidamente. Harry rodó los ojos y parpadeó rápidamente.

"No lo creo, Draco se compro una realmente hermosa Lechuza, y yo una bella serpiente." Añadió Harry, codeando a Draco quien rápidamente silbó sobre ellos. En unos pocos segundos, la lechuza cayó en picada, aterrizando gentilmente en el extendido brazo de Draco. Harry buscó dentro de su bolsa, transfigurando a Lutain para lucir idéntico a Sangia. Cuando Harry sacó gentilmente a Lutain, la puso en su regazo, sonriendo ligeramente a la reportera con las pupilas dilatadas.

"Eso…. ¿Eso es una serpiente?" susurró, mirando al lagarto en shock. Harry rió falsamente y Draco acarició a su ave.

"De hecho, es una víbora. Son conocidas por ser más grandes que las serpientes. ¿Le gustaría sostenerla?" Ofreció Harry, al momento la mujer se lanzó hacia atrás.

"Erm, no gracias… Encuentro a las serpientes, un poco… viscosas…" arrugó su nariz ligeramente hacia Lutain y frunció el seño. Harry pasó su mano sobre Lutain. Las especies de desierto estaban siempre secas, siempre brillaban y eran capaces de moverse sobre terreno extraño debido a la arena.

"De hecho, es una serpiente del desierto, tome-" Harry explicó, tomando su mano gentilmente y pasándola sobre el cuello de Lutain. Lutain entendió y se giró, frotando su mano con su nariz ligeramente.

La reportera se congeló, pero luego rió ligeramente cuando Lutain cosquilleó sus dedos con su lengua.

"Es… una serpiente realmente hermosa…" notó, viendo finalmente la belleza que Lutain tenía. Draco asintió, entendiendo lo que dijo.

"Muchas personas están demasiado asustadas de las serpientes como para ver lo cómo lucen realmente." Añadió Draco, mandando a su lechuza Águila lejos gentilmente.

"Lo siento, pero debemos regresar con nuestros padres, espero que tenga un buen día Señora-"

"Skeeter, Rita Skeeter." Guiñó y se levantó también, diciendo adiós con la mano y yéndose. En cuanto se fue, Draco asaltó a Harry, cruzando sus brazos de pronto.

"Okay, avergonzaste a Skylar Potter, te encontraste un familiar mortífero, y nos volviste los favoritos de una famosa reportera. Eres increíble." Sacudió su cabeza, ambos yéndose para encontrar al Sr. Malfoy.


Nota de la autora:

¿Shadow? ¿Realmente?

Sí, Shadow. ¿Por qué? Simple, de hecho.

Iba a basar el nombre de Harry en la palabra latina de sombra [Umbra], PERO, los hechizos están basados en su palabra latina. Me dí cuenta que si llamaba a Harry algo tan genial como eso, o algo más como varios de mis reviewers recomendaron, no podría modificar los hechizos más adelante.

¿Conocen al hechizo Morsmorde? Es un ejemplo de cómo las palabras en latín concuerdan con el hechizo.

Morsus es el latín de dolor, o dolor que escose. CREO que Mordre es algo como muerte, sabía la palabra hace mucho tiempo… entonces, si llamaba a Harry Umbra, no podría tener ningún hechizo relacionado con las sombras. Si lo llamaba 'Shadow' su nombre podría funcionar con los hechizos que usara.

Lo siento si no les gusta el nombre.

PERO, todos los demás nombres son geniales (¡solo digo!).

¿Tendrá Harry un interés romántico en Ginny?

¡NO! Una de las cosas que no puedo escribir: Romance.

Prefiero njo tener romance en mis historias, habrá tomance más adelante, pero no emparejaré a Harry/Shadow con nadie. A veces usará su encanto para engañar a las chicas para que le den información (coqueteo malvado) pero no será nada real.

Ginny y Hermione no serán Enemigos por completo, pero tampoco serán amigos.

¿Por qué Carpatha?

Lamento lanzar un OC, pero será necesitada un poco más adelante. No la verán en absoluto en el primer año de Hogwarts o el segundo… tal vez. Pero ayudará en el cuerto. Ella es básicamente una amiga que puede hablar con todos los animales y nadar muy bien. Por no mencionar que puede hacer que los animales le den invaluables ingredientes para pociones.

...

1 - Lo siento, no había otra palabra que pudiera usar.

Así que, ahí está.

Insane Worm, traductora.