N/A: Buenas buenas! Aquí les dejo otro capítulo, que espero sea de su agrado. Ya saben si hay alguien solidario que ese leyendo y que quiera dejar su opinión será bien recibida. Saludos Gente Tash!

Capítulo II: El cabecilla

"Años tuvieron que pasar para que pudiese darme cuenta de todo lo que sucedía. Años tuvieron que pasar para poder comprender lo que mis padres trataban de hacerme entender con palabras dulces pero que yo no quería ver. Años tuvieron que pasar para que la peor pesadilla del mundo mágico se pusiese de pie y viniera a hacer estragos en todo lo que conocemos. No temo por mí, no me importa que mi propia familia materna me considere un traidor a la sangre, parece ser que a mis padres tampoco. No puedo asegurarlo, pero el solo verla llorar por las noches me abruma el alma. Las escucho a ambas llorar por las noches, pero Alya tiende a ser demasiado fuerte, no lo demuestra, maneja los conjuros mejor que nadie que conozca y eso incluye a Lily también. Al levantarse el sol, con pocas horas de sueño encima, a causa del llanto ininterrumpido, ella se levanta radiante, el conjuro que se aplica sobre su piel por las mañanas ahuyenta cualquier tipo de rastro del llanto de la noche anterior."

"¿Qué crees que haya sucedido para que Alya haya reaccionado así?" Sirius sostenía un gran gel azul frío que se frotaba constantemente contra un hematoma amoratado que se había formado en su pierna derecha.

"¿Acaso importa?" James por su parte, estaba sentado con la pierna en alto, ya que su tobillo izquierdo amenazaba con convertirse en una empanada gigante.

Ya habían pasado algunas semanas del ataque perpetuado a las familias. Nada seguía su curso normal, pero se iban ajustando medianamente a lo que podían. Alya, algunos días después parecía estar volviendo a la normalidad, lo cual incluía volver loco a James escondiéndole la ropa interior o exponerla a que volase como lechuza por el vecindario; charlar tendidamente con Sirius frente a la chimenea, aunque el frío estaba muy lejos, ella tenía una chocolatada entre sus manos; o en su defecto, hacer migas con Evans.

Aquella noche contra el fuego de la chimenea, se dedicaba a lo tercero. Luego de la comida, los adolescentes normalmente habían adoptado la costumbre de quedarse cierto tiempo frente a la chimenea mágica, que si bien aunque no irradiaba calor, llamaba a la atmosfera del pensamiento. Muchas cosas habían sucedido, y ellos se veían involucrados en la mayoría.

Los ataques habían sido perpetrados por mortífagos inexpertos, casi se diría que como prueba papara pertenecer a la pandilla. Aunque no se barajaban, oficialmente, los nombres de los perpetradores, los muchachos y las familias, comenzaban a disparar nombres compulsamente, intentando descargar su odio, sobre aquellos que ello creían podían tener algo que ver. Sirius y Alya se estremecían cada vez que el tópico salía a la luz, puesto que sabían de sobra que su familia estaba donando casi sin cuidado y al pasar a sus jóvenes para perseguir una causa que era muerte desde el comienzo. Timidamente, entre susurros y lágrimas los nombres de Bellatrix y Regulus, eran los que más despertaban sus emociones. Sabían que Andrómeda hacía bastante que salía con Ted Tonks, un Hufflepuff nacido de muggles, que le hacía muy feliz. A ella también había que cuidarla, porque toda persona que fuera traidora a la sangre sucumbiría ante el régimen de terror que se estaba instalando. Narcissa, aún si era una criatura encerrada en el cuerpo de una adulta, tal y como Tía Druella lo exigiera. Apenas si había pasado a sexto año, entre pompones, maquillaje y perfumes. Ella no sería parte de los Mortífagos, eso quedaba más que claro, pero su reciente compromiso con el heredero de los Malfoy, hacía pensar, que Lucius, si era uno de ellos. Y luego estaban Bellatrix y Regulus, las joyas de la familia, los encargados de elevar a la Familia Black a lo más alto de la sociedad mágica, destinados a devolver el olvidado orgullo al apellido.

"Podríamos ser nosotros" susurró Sirius en voz baja "Podríamos haber tenido el mismo destino que ellos"

Alya soltó una infernal carcajada, no de esas reservadas para la risa pura, sino las que devenían del sarcasmo angustiado.

"Solo Tú tendrías que haber cargado con esa responsabilidad, Canuto" Alya conocía el secreto de Los Merodeadores, porque en aquel escaso año que había estado en Hogwarts, le había servido para sentar las bases de lo que los muchachos luego serían. "Solo tú tienes sobre tus hombros la maldición de los Black, James, solo es Black por parte de su madre, así que lo único que se espera de él es que no sea un traidor a la sangre, lo cual ya está demostrado que singularmente es todo lo contrario- Sirius sonrió de lado mientras encendía un cigarrillo-"¿Sabes que moriremos de cirrosis antes de llegar a los cincuenta, verdad?"

"De algo tendremos que morir…"contestó enigmáticamente el muchacho, mientras con el tabaco hacía aros de humo en el aire "Prefiero que sea el cigarrillo y no por culpa de un Avada lanzado por Regulus"

"Todavía hay tiempo con Reg, se está formando todavía, podemos convencerlo de lo contrario" Soñadoramente, observando el crepitar del fuego Alya había perdido la vista "¿Cuánto tiene? ¿14, 15?"

"Quince años, Alya, hace menos de dos semanas que los ha cumplido, y le enviado una lechuza la cual nunca contestó" Por el tono en el que Sirius hablaba podías darte cuenta, que eso en verdad le dolía.

Regulus, era su hermanito, el pequeño, el último Black en nacer. Era el principito de la casa, ahí dónde Sirius era la Estrella Negra. Desde pequeño, Regulus había obedecido a su madre en todo lo que le había inculcado, y por más que habían intentado separarlos, los hermanos no lo habían permitido. Hasta que Sirius ingresó a Hogwarts, en ese año en el que el mayor estuvo ausente, el menor escuchó todo lo que su madre decía sobre el primogénito, cómo había manchado el nombre de la familia, cómo había dado la espalda a todos los suyos, cómo no era merecedor de llevar la sangre ancestral que llevaba, cómo sería un traidor a la sangre como el hijo de Dorea. Regulus escuchó todo esto y tanto más, comenzando el lento proceso de separación, aunque todavía en sus ojos, se podía leer cuánto necesitaba a su hermano mayor. Cómo buscaba su aprobación en cada cosa que hacía y cómo quería, sin querer, agradar a Sirius, quién le había mostrado desde siempre el lado divertido de las cosas y como deseaba que sus compañeros de casa lo aprobaran, porque Regulus Black, como todos los Black, había terminado en Slytherin para orgullo de Walburga y desesperación de Sirius.

"Este año no estarás solo Canuto, yo estaré contigo, lo haremos, le convenceremos de lo contrario, salvaremos a Regulus del derramamiento de sangre que se le avecina" Alya observó fijamente a su primo mayor, y sintió una terrible penar crecer dentro de ella.

"¿Podremos salvarle si ya tiene las manos manchadas de sangre?"

La pregunta quedó volando en el aire, nadie quería aceptar que tal vez Regulus estuviese involucrado en las muertes ocurridas hacía algunas semanas. Porque si era de esa manera, no sabían si el muchacho tenía ya mucho futuro, o si podría ser convencido de lo contrario.

"Solo nos queda, prepararnos para lo peor, y esperar lo mejor" El cigarrillo que Sirius le dio, tuvo un gusto amargo, pero mientras el humo atravesaba su garganta para luego salir por sus fosas nasales, Alya pensaba que quizás no estuviera todo perdido, solo necesitaban tener un poco de fe en los demás.

"¿Ustedes tampoco podían dormir?" La voz llegó casi infantil a la sala. Una Lily envuelta en su piyama verde les observaba desde el marco de madera oscura, sobre el cual se había recostado

"Cuando la cabeza va muy rápido es casi imposible conciliar el sueño pelirroja" contestó Sirius haciéndole un hueco entre él y Alya "Ven siéntate con nosotros, al fin y al cabo, mucho de lo que pasa nos toma como protagonistas de una forma u otra"

Lily vaciló antes de caminar hasta dónde estaban Sirius y Alya, escuchar a Sirius hablar de esa forma, le había devuelto de una forma muy cruda a la realidad. Quizás ese tonto muchacho que se acostaba con todas las mujeres y hacía bromas a todas las cosas que pasaban por su mirada, fuera una coraza, fuera un mecanismo de defensa para soportar otras cosas más difíciles. Lily sabía que se había ido de su casa el año que había pasado, eso ya tenía que ser muy duro en verdad. Más de un año se iba a cumplir y Lily, no sabía mucho acerca de Sirius.

Por otro lado, Alya, observaba el crepitar del fuego, como si alguna imagen se fuese a corporizar de un momento a otro. Pero ambas sabían que aquello no iba a ocurrir. La pelinegra suspiró sin sonidos, mientras sus ojos se llenaban rápidamente de lágrimas, contra las cuales luchaba sin resultados. La pérdida de sus familias, había sido un asunto que ambas chicas había acabado por partirlas a la mitad. Alya parecía ser extremadamente fuerte, no parecía mostrar sus emociones, solo a Sirius y a James. Lily todavía parecía ser un poco extraña para compartir esas vivencias, la pelirroja, ni siquiera se sentía mal por aquello, sabía que cada uno hacía el duelo de diferentes maneras, y que en todo caso cada una sentía la pérdida de maneras diferentes. Con paso lento se acercó al sofá, y se dejó caer entre los Black's.

"¿Sigues teniendo pesadillas?" la pregunta de Alya buscaba aliviar las ojeras de Lily que evidentemente se seguían debiendo a lo poco que dormía cada noche, y de su negación a tomar pociones para dormir

"¿Se me escucha llorar?" preguntó la pelirroja en el momento en que Alya desvió su mirada del fuego

"Toda la noche, James está por demás preocupado, pero no puede hacer nada, porque no quiere avasallar tu privacidad" Las palabras habían salido tan naturalmente de Sirius, que Lily no lo había podido creer ¿James se estaba preocupando sinceramente por ella?

"Lamento cortarles el sueño, pero no puedo manejarlo" Se excusó mientras en sus mejillas subía el rubor "Quisiera no tener más pesadillas sobre el ataque de los mortífagos, pero pareciera ser que me persiguen en cualquier cama que me acuesto"

"Si James estuviese aquí, seguro largaría alguna estúpidez al estilo, "Pero seguramente en mi cama no" Sirius largo la carcajada perruna que tenía mientras Lily golpeaba su hombro suavemente "Vamos pelirroja, sabes que James haces estupideces cada vez que tú cabello es percibido"

"No necesito ahora, Black, sermones al estilo los que se pelean se aman, ¿Si? Estoy muy lejos de pretender una pareja este año escolar" Alya observó a Sirius con detenimiento mientras infantilmente rodaba los ojos

"Déjalo Sirius, nuestra prefecta perfecta no dará el brazo a torcer con tanta facilidad, aunque si me preguntas, este año, no sé porque presiento que será el año James&Lily aunque ella no lo quiera reconocer"

Ahora era Lily la que esbozaba una tímida sonrisa, se daba cuenta que los otros dos, solo quería arrancarle una sonrisa por tímida que fuera, porque durante aquellos días, no le había dirigido la palabra a nadie, solo a los elfos domésticos y a Dorea, cuando se había acercado a su habitación para ver cómo estaba.

"Bueno, tendrás el año completo para convencerla de lo contrario" Sirius y Alya, divertidos se aseguraban de hablar de Lily como si ella no se encontrase en el lugar, mientras la pelirroja divertida, les observaba alternadamente el uno al otro "¿Crees que el sombrero te permita quedarte en la misma casa a la cuál habías entrado?"

"A la casa de los Leones, los nobles de corazón, como mi padrino" Respondió orgullosamente la chica, hinchando el pecho "Seguramente que sí, Dumblendore fue el primero en estar al tanto, del porque habiendo estado un escaso mes y medio en el colegio, tuve que ser transferida a Beabuxtons, y lo entendió, así que no creo que pueda hacer algo para cambiar la decisión del sombrero"

"¿Por qué estuviste un mes y medio en el castillo?" Le preguntó Lily ahora que parecía haber intimidad entre ellos tres

"¡Oh Lily! Esa es una larga historia" la muchachita agitó su mano derecha detrás de su cabeza, indicando que era mucho más serio y viejo de lo que ella creía "Todo comenzó en realidad antes de mi llegada, más precisamente cuando mis padres nacieron"

Lily le miraba impaciente, se removió en su asiento dispuesta a prestarle la mayor de las atenciones. Aquella sin dudas tenía que ser una de las historias sobre magia más interesantes que Lily fuera a oír en el transcurso de su vida, y de la boca de su propia protagonista. Aquello no tenía precio.

"Como sabrás, mi apellido es Black, yo soy la única hija del único squib de la familia Black, Soy la hija de Marius Black, el cual fue quitado a fogonazos del tapete familar (¿Sirius, no le dijiste que teníamos un tapete familiar?)" Ante la risa escondida de Sirius, Alya supuso que el muchacho nunca lo había hecho así que le respondió a Lily con la mirada "Si, la familia Black, cómo es la más grande y la más ancestral desde los tiempos del Medio Evo, tenemos un tapete para no olvidarnos de ninguno, bueno de ese tapete mi padre fue quitado, presuntamente por mi abuelo a fogonazos por haber nacido squib"

Lily sabía que nacer squib en el mundo mágico era casi tan malo o peor que nacer de muggles. Esto se debía a que en el caso de los muggles, era un cromosoma especial que se había activado y la hacía diferente de los demás. El muggle no tenía conocimiento acerca del mundo mágico, pero el squib, era el mago, hijo de magos que nacía sin poderes mágicos. Era el mago o la bruja, que era muggle, solo que sabía de la existencia del mundo mágico, puesto que todos en la familia tenían el gen, así que eran una deshonra para el apellido.

"Cómo te imaginarás, si mi padre no está en el tapete, menos se sabía de mi existencia, lo cual durante los diez primeros años de mi vida fue fantástico. Mi madre, una muggle, conocía muy poco acerca del mundo de la magia, porque los únicos familiares que siguieron conectados a papá cuando cumplió la mayoría de edad y durante, en realidad todo el transcurso de su vida, fueron el Tío Alphard, y los padres de James"

Hizo una pausa, mientras movía la varita haciendo firuletes. Las chispas de colores salieron una a una, pareciendo no tener ningún tipo de lugar, poco a poco se fueron acomodando hasta armar una cara humana, que tenía el cabello largo, Lily adivinó que seguramente sería renegrido, los ojos grandes aunque no podía saber el color, una nariz afilada y larga, los pómulos altos y la boca dibujaba una gentil sonrisa. Aquel era Marius Black, y Lily Evans, apreciaba en el silencio cómplice que Alya se lo presentase

"Así que cuando Dumblendore se presentó para buscarme antes de mi primer curso en Howgarts, todo fue alegría para mi padre y por alargue para mi madre también. Compré mis cosas con mi padre, el cual fue recibido con recelo en cada una de las tiendas, cuando decía el apellido Black, todos sabían quién era él, y quién era yo, pero nunca me había contado toda la historia de su familia. Enfrentando el hecho que me iba al castillo y que me iba a encontrar con todos mis primos, decidió que sería mejor que por lo menos conociese a James, así que habló con Dorea y Charlus, los cuales me invitaron a pasar algunas semanas con ellos. Accedí y Dorea, fue muy amable de contarme la historia de mi casa, de mi familia. Siempre puros, dijo, siempre magos sangre pura, aclaró para que supiera que no iba a ser aceptada por todos mis primos y que muchas de mis demás tías iban a odiarme. No me importo, estaba muy feliz de compartir el mundo de mi padre, de ser bruja y de tener a Dorea y Charlus como padrinos. Dorea también me habló que todos los Black, por generaciones y generaciones solo habían pertenecido a Slytherin, pero sin embargo me habló que probablemente James no fuera a terminar en aquella casa, porque él quería ser como su padre, un Gryffindor de pura cepa, un valiente de corazón, leal con todo el mundo que lo mereciera y etc. Así fue como decidí que independientemente de lo que sucediese conmigo, sería una Black en la casa de los Leones, total si iban a odiarme por ser la hija del squib y la muggle, quería que me odiaran completamente y qué mejor que además de todo, pertenecer a Gryffindor"

Lily le miraba embelesada. Cada palabra, con cada movimiento de la varita le mostraba ciertos detalles que era no pasaba desapercibida. Primero fue la cara del padre, luego la imagen de James y ella siendo niños, luego el escudo de Gryffindor, y luego el Gran León rugiente en silencio. Todos esos pequeños detalles completaban el complejo mosaico que era la personalidad de Alya. Ahora fue el turno de Sirius de hablar.

"Así fue cómo una mañana lluviosa de esas que Lóndres tiene reservada, conocí a mi prima pérdida. Llegué a la casa de James por red flu, ya que mi madre no me aguantaba más en casa, y la vi en la mesada de la cocina desayunando. Dorea me la presentó, y no tuve una más brillante idea, sin siquiera conocerla decirle 'Ah! La hija del Squib'" La risa iluminó el rostro de los dos muchachos mientras recordaban, y Lily no tuvo ningún problema en reconocer que Sirius ya desde niño, tenía perdido el sentido de la ubicación con la gente "Dorea casi me mata, James se atragantó con su cereal, pero ella simplemente dejo la cuchara al lado del tazón de cereales y me contestó '¿Tú eres Sirius? ¿El hijo de Walburga y Orion?' (Es obvio que asentí)

Alya, se echó a reír sin control, mientras se tomaba la cabeza con las manos, debió recordar el incidente completo y se ruborizó. Sirius continúo hablando, imitando su voz.

"Dejame decirte que prefiero ser hija de un squib que ser hijo del incesto, ¿Sabes acaso que el matrimonio entre línea de sangre puede traer problemas en los hijos? Obviamente tu eres el caso de los libros, tu cerebro vino fallado… ¡Ah y mucho gusto!" Ahora los tres estallaron en carcajadas, haciendo estruendo en todo el pasillo. Era la primera vez en semanas, que podían reír libremente, apartando por un momento el dolor.

"Esa fue nuestra presentación, pero es obvio que luego de aquello fuimos inseparables, por compartir el humor retorcido y el sarcasmo como predilección. Cuando fuimos en el Expresso de Hogwarts conocimos a Remus y Peter, pero no les prestamos tanta atención, porque éramos nosotros tres, y con eso parecía ser suficiente. Cuando todos quedamos seleccionados para Gryffindor, fue la mejor experiencia del mundo, pero al escuchar mi nombre, se creó revuelo tanto en la mesa de los profesores como en la de los Slytherins, porque Bella, y Cissy no tenían idea que yo existiera, menos que fuera bruja. A la mñana siguiente, me llegaron vociferadores de Tía Walburga dirigida a Sirius y a mí, y de Tía Druella, aunque ninguna me hubiera conocido. Con el tiempo me enteré que a mi casa llegaron amenazas de muerte, porque ellas consideraban que yo no podía estudiar con los demás Black, o que si quería quedarme tendría que cambiar mi nombre y usar el materno. Mis padres se negaron a las dos cuestiones, así que los avisos recrudecieron hasta que explotó la fachada de mi casa. Ahí, mi padre decidió que sería prudente irnos los tres a vivir a Francia, y le comentó la situación a Dumblendore, quién intentó convencerlo de que nada me pasaría, pero no pudo hacerlo, así que un mes después de comenzadas las clases, afrontaba otra selección en Beabuxtons, dónde ingresé con mi nombre materno y dónde estuve hasta ahora, así que causaré un gran revuelo. Tenlo por sentado, porque ahora voy directo a tomar represalias sobre Cissy, para que de aviso de mi retorno, ya verán ahora mis tías, que no tengo nada para perder y todo para ganar, como la situación virará a mi favor, estoy segura"

Después de las risas, una cuarta figura había esperado pacientemente detrás de la puerta, recostado sobre el marco, hasta que fuera necesario para hacer su aparición. Sacudió su cabeza, su prima siempre sería igual, y nadie podría cambiarla. Eso por un lado le alegró, aunque por el otro le causó un gran temor,

"El castillo este año será nuestro" dijo James mientras caminaba hacia dónde estaban los demás. Se dejó caer pesadamente en el sillón pequeño "Ya lo verán"

"¿Por qué estás tan seguro?" le preguntó Alya

"Primero, porque Lily todavía no me ha aplicado una maldición imperdonable y dudo que lo haga, ¿Qué dices Lily querida?" La pelirroja bufó, pero no dijo nada. James tomó eso como un "no" "¡Perfecto! Segundo, porque estarás nuevamente con los Merodeadores, tercero Porque Remus clavará más seguido" Alya le lanzó el cojín lo más fuerte que pudo, aunque James supo atraparlo con gran destreza "Cuarto, porque nos falta un jugador de Quiddich en tu posición favorita, buscador y quinto pero no por eso menos importante, ¡Porque este es nuestro último año! Lo cual implica que todo lo que podamos hacer lo haremos y seremos los reyes del colegio"

"James, primero baja a la realidad, segundo siempre he sido una Merodeadora, tercero Lupin no clavará nada, al menos en mi cuerpo, cuarto ¿quién te ha dicho que quiero ser buscadora? Y quinto, pero no por eso menos importante tú ya eres el Rey de los Idiotas del Colegio"

Sirius pareció divertirse de sobre manera con aquella situación, aunque a Lily no le causó mucha gracia. Prefirió guardar silencio y observar el bajo crepitar de las brasas que aún quedaban en la chimenea. ¿Por qué cada vez que Potter aparecía, todo tenía que irse al traste? Si hasta Sirius era más fácil de llevar que él cuando estaban solos.

"¡Vamos Aly! Que ya le hemos dicho a Remusin que vendrás al colegio y no sabes la cara que ha puesto el pobre" James continuaba la broma inocente, cosa que Sirius observó y tomó partido

"Venga Aly, todo sabemos que Moony es, fue y será por siempre tu amor plátonico, Déjalo salir, estamos en séptimo, ¿Si no lo haces ahora, cuando lo harás?" El rostro de la muchacha comenzaba a adquirir tonalidades que se perdían por la atmosfera creada por la chimenea, pero que en caso de ser normal, se habría visto y los muchachos habrían terminado

"Remus te quiere, tú le quieres, ¿Qué impide que estén juntos? ¿Tus celos? ¿Su locura? ¿Tu testarudez?…" A Sirius ya no le quedaban más dedos para contar

"Es más complejo que solamente eso" Contestó la muchacha abruptamente "Solo, déjenme en paz"

"¡Vamos niña! Si te digo que es Carnaval, pues aprieta el pomo" James sonreía de oreja a oreja, mientras se removía en su asiento. Alya no decía nada, pero la fugaz mirada que cruzó con Lily fue suficiente para dar cuenta, que aquel tema en la muchacha era escabroso, y que muy probablemente ellas se encontrarán en la misma posición, sin querer parejas, ni huesos, ni carnavales, ni pomos para apretar, solo quería estar tranquilas y tener tiempo para acostumbrarse a esta nueva vida que se les presentaba, solo que los muchachos no parecían pensar lo mismo

"El de Remus en este caso"

La gota que faltaba para llenar el vaso, pensó Lily. Abruptamente Alya se puso de pie, en lo que parecía ser un ataque de furia. No dijo nada, solamente movió su varita y Los Merodeadores abandonaron los confortables sofás para quedar estampados contra la pared. Lily la aplaudió en silencio, mientras escondía una sonrisa. Se lo tenían bastante bien merecido.

"Ahora si nos disculpan, con Lily iremos a dormir"

Sin mediar palabra las muchachas abandonaron la sala con sonrisas triunfantes en el rostro. Porque aquella pequeña victoria pertenecía cómplice mente a las dos.