Intermisión

Por Makita

Capítulo II : Reflexión

Near era el chico más listo que había conocido en su vida y en su carrera como agente de la CIA. Era sorprendente que a su corta edad pudiese concebir un panorama tan claro de las cosas y lograr conclusiones tan precisas y rápidas respecto a una situación. Lo miraba como un bicho raro, uno que se mira con admiración y repudio, atraída por sus colores pero con miedo de tocarlo.

Ahí se encontraba el personaje, acostado boca abajo recopilando cerillos para iniciar otra de sus altas torres, ignorando lo que se percibía acerca de él. Y ella, de pie en el umbral de la puerta sosteniendo una taza de café caliente, buscando un lugar decente donde pisar sin pasar a llevar alguno de los objetos de juego.

Se encaminó por la derecha produciendo un agudo eco con las botas de taco alto, cruzó la pequeña estancia y tomó asiento frente a un monitor. Y como si la curiosidad le quemara más que la textura hirviendo del café cruzando su garganta, las palabras simplemente fluyeron, sin tapujos.

—¿Near, porqué lo hiciste?

Estaban solos. Rester y Gevanni se encontraban investigando en terreno.

No obtuvo la recepción que esperaba. Aguardó depositando la taza de cerámica sobre un escritorio repleto de carátulas de DVDs y papeles apilados. Respiró tranquila. No es que hubiese hecho una pregunta incómoda ni le hubiese faltado el respeto. Sólo quería saber el motivo que lo había llevado a eso.

—¿Qué cosa?.—preguntó insípidamente el jefe del SPK.

—Aceptar la reunión con Mello.

Pudo ver el torso desnudo de Near por un breve momento, cuando se incorporó con esa camiseta blanca varias tallas mas grandes de la que le correspondía; un escalofrío la recorrió, descubriéndose apreciando de manera inadecuada al que era su líder en la investigación del caso Kira. Cuando reaccionó, el menor se encontraba arrodillado sobre la cerámica templada de la oficina, ordenando algunos juguetes que se encontraban próximos a él.

—Quiero decir…—se adelantó, sintiéndose presionada por el silencio que comenzaba a crecer.— Tu conocías su verdadera intención…

—¿Crees que tienes algo de responsabilidad en el asunto por ser la mediadora entre Mello y yo?.—indagó Near interrumpiendo y vislumbrando a la agente que le devolvía la mirada estupefacta.—Si es así, no te preocupes. Simplemente diste pie a un escenario un tanto…extraño.— reflexionó.

—Lo sé..—contestó ella.— Lo que me intriga es el porqué aceptaste sabiendo que era una provocación.

—No podía asegurar al cien porciento que fuese una provocación...—Aclaró naturalmente— …así que aposté.

—¿Apostaste?.—repitió Halle, intentando comprender cómo una persona tan calculadora como Near pudiese simplemente "apostar".

El chico de pijama blanco le sonrió levemente mientras le enseñaba un títere de dedo, en los que había estado trabajando últimamente. Halle Ridner era una agente esforzada y asertiva, muy profesional, con una mente abierta y gran motivación. No había razón para que no le dijera la verdad; aunque no estaba mal que omitiera ciertos puntos.

—Lo hice por dos razones.—explicó mostrando dos dedos en su mano izquierda y alzándose para observar mejor a su receptora.—Una, cabía la posibilidad de que Mello quisiese intercambiar información del caso Kira; si ese no fuese el caso, al juntarme con él podría deducir en que está, viendo su comportamiento, como viste, en que se traslada, etcétera.

—¿Y pudiste deducir algo de eso?— Halle se inclinó, girando sutilmente en la silla de ruedas, atisbándolo incrédula.

—La verdad es que sí. Pienso que está trabajando en conjunto con Matt, un antiguo compañero de Wammy's house.— reconoció estirando un mechón de su cabello y desviando la mirada tenuemente.

Halle se vio incapaz de mover algún músculo; hace un tiempo atrás Mello le había mencionado sobre este contacto, que era uno de los alumnos privilegiados del orfanato que L dirigía y que lo estaba ayudando en el caso, aunque no lo había nombrado.

—¿Qué te llevó a esa conclusión?.—inquirió con curiosidad.

—El olor a tabaco. Sé que Mello no es fumador, pero Matt si lo es. La única forma de que ese olor característico esté tan impregnado en su ropa es porque debe estar constantemente en contacto con un fumador ávido, si es que no viven juntos.

—Ya veo…—murmuró la mujer, notando como Near apretaba una rodilla contra su pecho mientras reubicaba un robot de plástico justo enfrente de él.

El silencio se apoderó de la habitación mientras Halle daba otro sorbo a su café, ahora más tibio. Llegaba hasta sus oídos el característico sonido de los ventiladores y de los computadores procesando toneladas de información. Se preguntaba porqué a Near le concernían los movimientos de Mello…¿le preocupaba que el rubio llegara a Kira antes que él?

Apoyó la taza al borde de la mesa.

—¿Y la segunda razón?.—su voz sonó casual, hasta distraída, aunque ella seguía alerta.

Near resopló un poco y siguió con la cabeza gacha, dejando por un momento los muñecos que sostenía en cada una de sus manos. ¿Sería bueno contarle algo así? ¿Hacerle creer que era capaz de dejarse llevar por la emocionalidad? ¿Abrir la puerta de esa gama de sentimientos, escondidos detrás de esa máscara frívola que todos creían que llevaba pero que no era así, porque ya era parte de él?

Los de Halle quizás no eran los mejores oídos, pero eran los que necesitaban escuchar lo que diría.

—Mello me gusta.— cortó un segundo después.

Se expandió un ambiente de reflexión y quietud, quebrado temporalmente por una exhalación ahogada de la mujer.

¿Near diciendo algo así? ¿Que le pasaba al mundo? Primero Mello lo citaba a una reunión (con lo que lo odiaba) y luego Near, que siempre se había mantenido indiferente lanzaba esta..declaración. No estaba segura de haberlo interpretado correctamente, pero vamos, no existía otra forma. Aunque tratándose de él, podría ser cualquier cosa.

Era un tanto estúpido, pero se moría por preguntarle "porqué".

Nunca se interesaba por nadie. ¿le había bajado la admiración por Mello? ¿o era un sentimiento de mucho antes disfrazado detrás de su fría apatía?

Lo que extrañamente la tranquilizaba era que –en vista de todas las circunstancias antes vividas— no era correspondido en ese sentimiento, por muy inocente y tibio que fuese. El rubio siempre recalcaba lo mucho que detestaba al actual sucesor de L y si lo consideraba en algo era sólo para superarlo, para pasar sobre él y declararse el mejor de los dos. Sinceramente no creía que le fuese a interesar en un ámbito emocional, lo despreciaba y lo decían sus ojos, toda la expresión de su cuerpo.

Y la prueba más grande era que se había rehusado a trabajar con él años atrás, aunque tuviese que abandonar todo; la herencia de L, el apoyo de la policía a nivel mundial, la tecnología y un sinnúmero de otros beneficios y facilidades.

—Sé que es insólito..—musitó Near con un tono plano, recostado totalmente sobre la superficie de cerámica oscura..—Pero todo tiene una justificación…

—…y…¿y cual sería esa justificación?.—la pregunta sonaba como desentonada, pero ese último comentario por parte de Near gritaba que le objetaran.

La impresionada agente no fue capaz de vislumbrar la media sonrisa que se delineó en el impávido rostro del muchacho albino; la situación lentamente avanzaba hacia donde quería y lo mejor de todo era que él ni siquiera había dado el primer paso.

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—¿Y tu que haces aquí tan temprano?.—reclamó Matt entrando al departamento y atisbando la figura de su compañero echada en el sillón al centro del lugar.—¿No tenías que…?

No lo estaba escuchando. Más que vigilar en el pequeño monitor las acciones de una de las sospechosas de ser el segundo Kira, parecía estar profundamente inmerso en sus pensamientos; el brillo de sus pantalones de cuero se intensificaba al tener las piernas reciamente cruzadas y la mejilla que mantenía apoyada sobre la mano quedó con un rastro rojizo al levantar el semblante en la dirección de su amigo.

Cerró la puerta tras de si y dejó caer las llaves sobre una mesa próxima.

—¿Qué te pasa? ¿Estás enfermo o qué?.— incursionó el de los googles al percibir la expresión de muerte que le devolvía la mirada.

—Nada de eso, idiota. Estoy cansado, es todo.

—Pues yo también lo estoy…— se quejó dejándose caer al lado de Mello—…todo el día que aquí para allá y ningún dato de peso.

Mello rodó los ojos; no tenía ganas ni de hablar. Más que un cansancio físico, sufría un terrible cansancio psicológico, mental. De repente le daban ganas de dejar de pensar y sólo tumbarse boca arriba sobre la cama a ver el techo corroído de la habitación en esa mugrienta estancia. Y que se jodieran todos. Se preguntaba si llegaría un día en que saldría a la calle y sentiría el viento en su rostro, sin ser presa de una mayor preocupación, sin que esos sentimientos de justicia forzada por un psicópata lo hostigaran hasta el punto de no dejarlo dormir.

Tal vez ni siquiera era culpa de Kira. Era culpa de su propia tormenta. ¿Disfrutaba la auto tortura, talvez?

—Anda, suéltalo de una vez.—escuchó murmurar a Matt sin despegar la vista de una video consola que estaba instalando.

—Q…¿Qué?...—musitó confundido fijando la vista en la nuca de su compañero.

—No sé que diablos te pasa, has estado muy raro estos últimos días.

—Ya te lo dije, estoy cansado. Quisiera que Kira se aburriera de toda esta ridícula utopía que está construyendo.

Matt se volteó bruscamente y lo miró a los ojos, como si estuviese buscando algo desesperadamente; simplemente no lo entendía.

—¿Porqué me miras con esa cara de estúpido?.—inquirió molesto el rubio, levantando una ceja.

—¡¿Que mierda te pasa a ti? Jamás te había escuchado decir algo así…siempre era, "tenemos que acabar con Kira, hacernos con el cuaderno para ser el jodido número uno".— le imitó el chico de camisa a rayas mientras se erguía para enfrentar a su receptor. —¿Y ahora sueltas esa mierda, como si todo este esfuerzo se fuera al tarro de la basura?

Mello le devolvió una expresión de aburrimiento. Matt se llevó una mano al puente de la nariz, intentando pensar en que podría estar fallando…¿era porque la investigación estaba llegando a un punto muerto? Parecía como si a Misa Amane le hubiesen borrado la memoria; en ese largo período estudiándola no lograron conclusión alguna, aunque era prácticamente seguro que mantuvo una cercana relación con el asesino en serie en el pasado.

Y mientras Mello tomaba esa estúpida actitud de relativizar todo, Near avanzaba rápidamente en otra línea de investigación, aproximándose cada vez más a Kira.

De pronto su cerebro se iluminó. Su semblante se suavizó, comprendiendo lo que de verdad ocurría.

—¿Y que pasó con el secuestro de Near?.—provocó atento a la reacción de su temperamental compañero, disimulando su intensión encendiendo uno de sus habituales cigarrillos—¿No dijiste que ibas a idear un plan para dejarlo fuera de juego?

Mello chasqueó la lengua y desvió los ojos en dirección a la ventana, como si hablar del tema le molestara de sobremanera; era evidente ante cualquiera el rencor o la sed de venganza del que era víctima.

—Primero me quiero asegurar de que no estoy cayendo en una jodida trampa.—refunfuñó después de unos segundos de meditación.

—¿Cómo?

—Le dije a Halle que le preguntara al enano la verdadera razón por la que aceptó reunirse conmigo.—confesó.— Y te apuesto mi maldito riñón a que no es porque le gusto.

—¿No te lo estás tomando demasiado enserio?—Matt aspiró a través del filtro de su cigarrillo, observando con atención al que yacía en el sillón, sentado desgarbadamente.— Talvez sólo asistió porque pensaba que tenías alguna información sobre Kira.

—¿Tu crees que Near es tonto? Era obvio que aunque tuviese esa información, no se la daría. No fue por eso.

—¿Entonces porqué?

—Eso es lo que quiero que Halle averigüe.

Conocía a su amigo desde hace años y sabía lo obsesivo que era, incluso en temas sin sentido como estos. Sin embargo, siempre se sorprendía al ver la intensidad de su mirada, su determinación; y aunque estuviese conteniéndose, no era capaz de ocultar esa característica, especialmente cuando se trataba de Near.

Dejó escapar el ultimo vestigio de humo de sus pulmones y apagó el vicio en un cenicero de cristal que descansaba sobre el suelo de madera. Se concentró nuevamente en instalar la consola, para distraerse un rato, ya que Mello se había sumergido en su propio mundo otra vez.

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Cinco am, el celular sonó repetidamente sobre el mueble que yacía a un lado de su desordenada cama. Se dio vuelta con pereza, y aunque sabía quien estaba detrás de esa llamada, dejó que sonara una segunda vez.

Estiró el brazo, contestó y cerró los ojos en medio de la oscuridad. Un antiguo reloj digital parpadeaba indicando una hora incorrecta, pero aún así, otorgaba algo de luminosidad al pequeño cuarto. Cruzó ambos brazos detrás de su cabeza para acomodarse y terminar de despertarse de los escasos minutos de superficial sueño; ubicó el celular sobre su hombro y lo inclinó para escuchar la voz femenina al otro lado de la línea.

—Halle.

Mello. No tengo mucho tiempo para hablar. Quizás si hubieses atendido antes…

—¿Porqué? ¿Tu jefecito del SPK te restringe hasta los minutos que estás en el baño?.—bromeó irónicamente.

No, pero sabes que si desaparezco por mucho, podrían sospechar.

El rubio apretó los labios, la voz de la mujer sonaba bastante seria. Dedujo que había salido de la oficina para poder hablar sin correr riesgos de ser escuchada, pero aún así se encontraba bajo presión.

—¿Pudiste averiguar algo de lo que te pedí?

Así es, y te puedo asegurar con total certeza que Near no miente.

Mello guardó silencio ante la declaración. ¿Estaría Halle de parte de Near y esto era otra mentira organizada entre los dos? No. Conocía los sentimientos de Halle y aunque ella le había afirmado que no estaba de parte de ninguno, sentía una mínima inclinación por él. Por una cosa hormonal, atracción o lo que fuese. Nada mental. Pensó con rapidez, cruzando las piernas y arrugando el viejo plumón que cubría la cama.

—¿Lo comprobaste? Porque aunque ande predicando lo ético, Near sabe cuando mentir…— Los ojos azules de Mello brillaron en la oscuridad.

Él mismo me dijo que era algo insólito pero que tenía una justificación.

—¿Y te la dijo?

Si.

—¡No le creo nada a ese pendejo!—se inclinó, con rabia. Ese maldito Near jugaba con él como uno de sus malditos muñecos ¡Lo estaba subestimando desvergonzadamente!.

—¿Y cual era la justificación?.—preguntó entre dientes tomando el celular y haciéndolo crujir entre sus dedos.

¿Porqué te importa tanto todo este asunto?...

Hubieron algunos segundos de tensión en donde realmente se lo preguntó: ¿Porqué le importaba tanto? Analizó sus sentimientos, pensó en su orgullo pero también en que ese escenario era completamente confuso. Era una emoción que provenía de una base primitiva que no resistía análisis; lo único que le importaba era que le fastidiaba y de sobremanera.

—Porque ese enano cree que puede jugar conmigo cuando soy yo el que está jugando con él…—explicó soberbiamente.—…No puedo permitirle esa clase de insulto.

Estuvieron un buen rato en línea, sin musitar palabra; cada uno pensando por su cuenta y sacando sus propias conclusiones.

—¿Y?.—emplazó el rubio, con un tono ronco, hasta amenazador.— ¿Vas a decirme porqué le gusto a Near, si es que eso es verdad?

Es verdad, pero es mejor que tu hables con él. No es un asunto que me concierna.

—Hey, Halle…

Adiós Mello.

La escuchó cortar y apagó el teléfono móvil. Resopló y miró el techo con desinterés. ¿Cómo diablos se suponía que hablara con ese engendro si la última vez le había dicho que no quería "volver a ver su patética cara en toda su vida"?

Recogió las rodillas arrastrando con ellas las sábanas y el cobertor desechos sobre el colchón, apoyó ambos codos sobre éstas y llevó la mano izquierda hasta el flequillo rubio, que desordenó en un acto inesperado.

Recordaba lo que Near había dicho, con esas palabritas rebuscadas, demostrando superioridad intelectual.

"Nos conocemos desde hace años, bla, bla bla, compartimos una misma meta, bla, bla bla, por mi parte hablaré con franqueza".

Era eso lo que le molestaba. Que existía una remota posibilidad de que fuese verdad. Sus reales sentimientos.

Que estupidez.

Fríamente, no lo culpaba. Pero era absurdo.

Se cansó de estar especulando y llenándose la cabeza de teorías ridículas que no llegaban a ninguna parte; recogió el celular que había abandonado a la izquierda de la almohada y marcó un número que estaba registrado.

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En la sede del SPK, Near se encontraba analizando unos datos en un notebook ubicado en el suelo; sólo lo acompañaba Gevanni y Halle Ridner, ya que Rester se encontraba investigando a Kira en Japón.

Volteó rápidamente al notar que el teléfono móvil vibraba sobre la cerámica templada de la estancia. Gevanni se apresuró en rastrear la llamada, pero el albino se adelantó y le indicó con un gesto que todo estaba bien. Se puso el micrófono con toda tranquilidad.

—Habla L….—contestó monótonamente.

No eres L, pedazo de idiota... –Le contestaron al otro lado. No se inmutó. Reconocía perfectamente esa voz.

—Que quieres ahora, Mello.

Near, tenemos que hablar.

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Continuará

Porfinnn! :D Después de mucho tiempo de haber empezado este capítulo, lo pude terminar! Estuve ocupadísima y no había tenido tiempo para acabarlo, pero aquí está! ¿qué les pareció? Me encanta como los protagonistas se quiebran la cabeza por un hecho tan simple! xD es el precio de ser tan calculador y analítico. Una situación corriente no es corriente XD…¡espero que lo hayan disfrutado! Aunque esto está comenzando! Quiero agradecer los reviews que me enviaron! Estoy super feliz…y espero con ansias sus comentarios, sugerencias y opiniones de este nuevo capítulo!

Que tengan una feliz navidad y fiestas!

Nos leemos en el próximo capítulo,

Se despide, Makita :)