03 Planeta Nem. El terrible Storm.

Aun se consideraba un soldado débil de los de entre su clase. Aunque ya estuviese en un escuadrón de asalto, tal y como quería, las misiones no le representaban un verdadero reto. Además, seguía sin poder crear un ataque definitivo de destrucción. Salvo una pelea de meses atrás donde duró un par de días en la cámara de recuperación inconsciente, no podía contar otra más significativa. Sólo ataques vacíos y heridas menores era lo más que los enemigos podían hacer en él. A ese paso, jamás lograría avanzar. Era notorio ese malestar ante su compañero, quien se limitaba a aconsejarle paciencia.

-No te desesperes, Bardock. Estoy seguro que el Gran Freezer verá el desempeño de nuestro escuadrón y considerará darnos trabajo más complicado…

-No lo entiendes, Tooma… -respondió aquel-, soy el más débil del escuadrón. Si no logro de una maldita vez perfeccionar un ataque definitivo, la situación continuará como hasta ahora.

-Por supuesto que comprendo, pero escucha y piensa lo que te diré: quizá Fangus también esté al tanto de esta situación y aunque el Gran Freezer sea quien manda las misiones al Rey Vegeta, en realidad es Fangus y los otros Generales quien las asigna a cada escuadrón…

-Si, eso ya lo sabía… ¿y qué más daría que Fangus esté al tanto? De todas formas hace lo que quiere…

-Exacto. Según Niptur, dentro de una semana será una reunión de capitanes y tenientes de la Base con él.

-¿Y?

-¿No lo comprendes? Esas reuniones se hacen para analizar a los escuadrones y sus elementos. Seguramente tu caso saldrá a relucir y Fangus le dirá a Niptur que, o te haces más fuerte o te mueres de una vez en una misión más complicada.

-Vaya…

-Lo malo será que quizá muera yo también. Como sólo somos tres, con un sólo soldado que muera, reorganizan al escuadrón y eso se lleva días. Los tenientes se quejan mucho porque no hay escuadrones disponibles a tiempo cuando hay necesidad…

Bardock hizo una mueca de burla con su ya acostumbrada ironía.

-No sabía que te preocupara tanto la organización de los soldados, Tooma…

-Hmm. No me hagas esa maldita cara. Sólo trato de entender todo el sistema para saber a quién dirigirme cuando reporte tu cadáver…

-A quién lamerle las botas, dirás…

-¡¿Qué dijiste?

Bardock comenzó a reír.

La conversación fue interrumpida por unos resonantes pasos seguidos por una voz familiar.

-Escuchen, inútiles –dijo Niptur acercándose velozmente a ellos-. Tenemos una misión. Será en el Planeta Nem. Se encuentra en el Cuadrante Sur. Partiremos en cuanto programen las coordenadas.

-¿Son fuertes los individuos de ese lugar? –preguntó Tooma, olvidando la furia de unos momentos antes.

-¿Te preocupa morir, soldado? –le respondió Niptur con burla.

-Claro que no. Es solamente que, al enviarnos a nosotros, debe ser significativo su nivel de pelea… Además, escuché rumores de esos planetas que…

-Jajaja, cada vez te vuelves más imbécil, Tooma. ¿Qué más te da lo fuertes que sean esos individuos si tenemos la obligación de matarlos? Tú solo preocúpate por despegar, luego déjanos a Bardock y a mí arreglar todo lo demás.

-Si, claro… –respondió Tooma, lanzándole a Bardock una mirada de desprecio –terminaré salvando su miserable vida como siempre…

-Quizás sea yo quien esta vez te vea en el suelo y me niegue a ayudarte –respondió Bardock desafiante.

-Seguramente estaré así por recibir un ataque que te tocaba…

-…y que tu, por idiota, no esquivaste.

-¡Ya cállense los dos! ¿Acaso son unos chiquillos estúpidos? ¡Si tienen algo de dignidad y valor, suban a sus naves y vámonos! ¡Eso me pasa por tratar con idiotas de clase baja! ¡Ya estoy harto!

-Jajaja, sólo la muerte te librará de nosotros, Niptur. ¿O tienes el valor de ir con el Rey y quejarte ante él como una mujer porque estás harto de tu escuadrón?

-¡Cállate, maldito infeliz!

-Jaja, lo sabía…

Desde el comedor de la Base –donde se encontraban- caminaron hasta la sala de despegues, donde encontraron sus naves listas para partir al lejano planeta.

El viaje duraría por lo menos tres días. Tiempo en el cual la pasarían dormidos para recuperar fuerzas.

Bardock jamás había oído hablar de ese planeta. ¿Cuáles habían sido esos rumores que Tooma había escuchado? En lugar de estar ambos diciendo tonterías, debió haberle preguntado aunque, si de verdad había un verdadero peligro, hubiera ido un Teniente directamente.

-Ya nos las veremos con esos tipos –concluyó, cerrando los ojos para dormir-. Ya lo dijo Niptur: Tooma cada vez es más imbécil. Se preocupa sin fundamento.

El tiempo pasó de una manera que pareció rápida a los soldados y cuando faltaba cerca de una hora para llegar a su destino, la nave los despertó encendiendo las luces.

-¿Por qué demonios una hora antes, Niptur? ¡Ni siquiera se ve ese planeta todavía! Sabes perfectamente que con diez minutos antes estamos listos… -se quejó Tooma a través del rastreador. Bardock también escuchó.

-¡Vuélvete a dormir si quieres, perezoso! Fueron órdenes directas las que dijeron que así sería la misión.

-¿Órdenes directas? –Pensó Bardock- ¿Para qué tantas especificaciones?

Los minutos pasaron y al levantar la vista por el cristal de la nave, pudo ver al pequeño planeta Nem. Y brevemente observó su atmósfera, que era color violeta y negro. Parecía como si recientemente hubiera sido atacado.

Debido al suelo tan duro, el aterrizaje fue algo brusco, pero no fue motivo para aturdir a los soldados, quienes bajaron de inmediato de sus naves y observaron detenidamente el paisaje de aquel lugar.

Parecía que no había vida alguna. Todo estaba desierto y en oscuridad. Sus rastreadores no detectaban alguna presencia, sin embargo se sentían vigilados.

-No se vayan a confiar –dijo Niptur mientras comenzaban a avanzar a pie-. Sé que existen seres que pueden hacer desaparecer su nivel de pelea y sólo lo elevan al atacar. Es su camuflaje.

Bardock y Tooma se miraron incrédulos. ¿De verdad existían individuos así a parte de algunos saiyajin? Se guardaron sus preguntas y avanzaron en silencio.

-Tardaremos más si estamos los tres juntos. Tooma, ve a explorar la Zona Norte, Bardock, tú dirígete al Sureste. Yo iré al Suroeste. El planeta es pequeño, por lo que si al terminar la exploración no encuentran algún sujeto, nos reuniremos aquí de nuevo para pasar al siguiente plan. Adelante.

Los soldados asintieron y volaron en direcciones opuestas. Miraban con atención cada sombra y movimiento de esa tierra estéril. Sus rastreadores seguían sin detectar algo. Luego de un rato volando, Bardock comenzó a impacientarse.

-¿Qué demonios habrá en este planeta como para conquistarlo? –pensó.

Sorpresivamente, su rastreador detectó algo. Un nivel de pelea de 1.700 había aparecido muy cerca de él. Se detuvo en seco, girándose. La energía había desaparecido.

Aunque su oído y vista fueran muy buenos, se quedó quieto, mirando a su alrededor sin percibir algo. Se había decidido a pisar tierra y explorar a pie cuando de la nada, salieron dos seres a atacarlo. Debido a la oscuridad, solo pudo ver sin más detalles que eran unos seres altos, corpulentos y muy veloces. Lo golpearon y luego lo derribaron al suelo. Cuando Bardock se disponía a ponerse de pie, uno de esos seres le lanzó un gran ataque de energía directo a su pecho. Sin embargo, su armadura resistió bien y aprovechó ese momento para responder el ataque con otro más efectivo. Lo había logrado atravesar.

Cayó muerto y el otro individuo se comenzó a alejar.

-¡Cobarde! –gritó Bardock lleno de ira, comenzando a seguirlo.

No habían avanzado ni cien metros cuando se dio cuenta que ese ser había desaparecido nuevamente. Bardock decidió destruir la zona así gastara la mitad de su energía, cuando escuchó una voz por el rastreador. Era Tooma.

-¡Bardock, ven de inmediato!

-¿Qué ocurre?

-Hay un tipo que está peleando con Niptur. Su poder de pelea es de más de 3.500 y parece que va incrementándose…

-¿Qué dices? ¡No puede ser! Tooma, yo también me topé con dos seres muy veloces. Pude matar a uno, pero el otro se ha escapado.

-Te aseguro que si vamos con Niptur, ese otro ser irá también, igualmente lo harán todos los habitantes de este planeta.

-Hmm… esto ya comienza a ponerse interesante…

Bardock voló de prisa hacia donde se encontraba esa fuerte energía. Era verdad, su poder estaba incrementándose de manera muy rápida; ya había alcanzado un total de 4.200 unidades en menos de cinco minutos… ¿Quién o qué diablos era ese monstruo?

Al llegar al campo de batalla, Tooma se reunió con él y ambos vieron al ser que peleaba con Niptur. Era un monstruo muy alto y de piel oscura. Su espalda, parte de sus brazos, piernas y cola, estaban cubiertos de afilados colmillos que relucían en cada golpe que daba o recibía. Era muy veloz.

Sin pensarlo, los soldados se lanzaron a atacarle, pero les impidieron el paso cerca de treinta individuos idénticos a los que habían atacado a Bardock anteriormente.

Comenzó la pelea.

El enfrentamiento fue duro desde el comienzo. Por cada golpe que daban, recibían más de veinte con la misma intensidad. No podían terminar con todos de una vez usando la transformación a Ozaru. Aunque en ese planeta hubiera una Luna, el cielo estaba totalmente nublado y Niptur, quien era el único que podía crear una Luna Artificial de unas cuantas horas de duración, estaba demasiado ocupado. Era evidente que ese ser lo había atacado por sorpresa sin darle tiempo a nada.

En un momento de respiro, los soldados se comunicaron por los rastreadores.

-¡Tooma, esto es imposible! ¡Debemos hacer algo y pronto!

-¡Maldita sea...! –Se interrumpió de pronto. Luego, Tooma miró un punto próximo a donde estaban peleando Niptur y aquel monstruo- ¡Ya viste eso, Bardock!

Aquel miró a la misma dirección.

-Es un cráter...

-Así es… la entrada de una cueva. Estoy seguro de que salen de ese lugar.

-¡Entonces entremos! ¡Acabaremos con todos esos infelices de una vez por todas!

-¡Espera, Bardock! ¡No hay necesidad de entrar! Sólo hay que fundirlos a todos entre las rocas...

-Hmm, bien. Pero primero hay que acabar con algunos de estos estorbos...

Se disponían a volar en dirección a la caverna cuando de pronto algo los detuvo.

-¡Que ni se les ocurra hacer esa tontería, me escucharon! -oyeron una voz furiosa por el rastreador. Era Niptur. Mientras peleaba, había escuchado todo también-. ¡Limítense a terminar con esos monstruos!

-¡Qué es lo que estás diciendo, Niptur! –le gritó Bardock.

-¡Ya me oyeron, ineptos! ¡Las órdenes no se cuestionan, se cumplen!

Los soldados se miraron. Ambos estában sorprendidos.

-¡Maldición! ¿Qué es lo que hay en este miserable planeta? ¡Reacciona, Niptur!

-¡Ya oíste Bardock! ¡Las órdenes no se discuten! –le respondió Tooma. Su voz se escuchaba resignada, pero dispuesta a afrontar el peligro- además, ¿no querías una oportunidad para hacerte más fuerte? Si sobrevives, adquirirás la bonita cantidad de 1,500 unidades más.

-Hmm. Mejor que me maten.

Brevemente hicieron un plan y atacaron en conjunto a los seres de piel oscura. Uno a uno de los monstruos fue cayendo, hasta que por fin dejaron algo más libre el campo de batalla.

-Iré a ayudar a Niptur. Tú métete a esa cueva y explora el lugar. Si te encuentras en dificultades, llama con el rastreador.

-Si.

Tomma y Bardock se separaron. El primero fue a remplazar a un agotado Niptur y el segundo voló dentro de la cueva.

El rastreador, que había detectado veinte individuos más en ese lugar, de nuevo se quedó muerto cuando las presencias desaparecieron.

-¡Otra vez están jugando! ¡Me las pagarán!

Un pensamiento atravesó su mente ¿y si esos seres tenían la habilidad de detectar su nivel de pelea sin ayuda de una máquina? Si así era, entonces eso explicaba por qué aparecían y desaparecían cerca de él.

-Pero eso… es imposible. ¡No puede haber seres en el universo con esa facultad!

Pero todo era posible en las inmensidades del espacio. Esta situación era tan sólo la punta del iceberg que tenían los saiyajin por explorar. Y debido a que sólo obedecía órdenes, Bardock y su escuadrón verían tan sólo lo que sus superiores querían que conocieran.

Se decidió por caminar. La cueva estaba levemente iluminada por unas rocas que desprendían una débil luz de color azul. Levantó una con su mano con curiosidad, pero a penas tocar una, esta quemó su mano. La soltó sorprendido.

-¿Qué es esto? ¿Será por esto que vinimos hasta aquí? –se cuestionó un momento.

El rastreador interrumpió su pensamiento. Quince presencias comenzaban a moverse.

-Perfecto. Me acercaré caminando. Si vuelo, ellos se ocultarán de nuevo.

Y así fue. Cuando estuvo demasiado cerca de los seres, aquellos no se percataron que desde una zona alta y fuera de su vista, Bardock los estaba observando. Hasta cuando los vio reunidos a todos, exclamó:

-¡Es ahora o nunca!

Y se lanzó por ellos.

Los seres lo atacaron en conjunto, pero Bardock, que ya se había dado cuenta de cómo era su manera de pelear, pudo tener un poco más de control en la situación.

Esquivaba y daba golpes en los momentos justos. Una pelea verdaderamente excitante, a su parecer. No sólo por que había adquirido la ventaja, sino porque sentía que dentro de su ser, su instinto de pelea añoraba ese momento para poder poner a prueba todas sus habilidades.

Pronto, la pelea se convirtió en un juego para él; y cuando restaban sólo cinco individuos, un tremendo golpe directo a su cabeza lo derribó, hasta casi perder la conciencia.

-¡Bardock! ¡Responde! ¡Bardock! –se percató de que lo llamaban por el rastreador. No pudo contestar por el aturdimiento- ¡Ya acabamos con ese infeliz afuera de la cueva! ¡Ahora vamos contigo!

Lo que siguió diciendo Tooma no pudo prestarle atención. Su cabeza luchaba por no perder la conciencia y ver quién había sido el que le atacó tan brutalmente. Levantó la vista y su rastreador escaneó el poder del nuevo oponente.

-¡10.000! ¡No… no puede ser! –Se dijo, presa del horror cuando el rastreador terminó su análisis-. ¡Ese monstruo tiene 10.000! ¡Jamás lo derrotaremos!

Se quitó el rastreador. No quería caer en la total desesperación por culpa de unos números.

-¡El rastreador debe estar descompuesto! –dijo Tooma cuando los tres se habían reunido.

-¿Eso crees? A tu parecer ¿los tres rastreadores nuevos están equivocados?

-Bueno, inútiles –dijo Niptur, mirando al monstruo, quien no despegaba la vista de ellos, dispuesto a atacarles en cualquier segundo-, debemos estar unidos en esto.

-¿Y por qué no haces la Luna Artificial de una buena vez? –preguntó Tooma mientras veía al monstruo también.

-¿Crees que es muy sencillo, estúpido? Me estoy debilitando. Ni siquiera sería capaz en estos momentos de hacer una. Mi energía no es la suficiente. No duraría ni un minuto. Además, estoy seguro que entre los tres venceremos.

-O moriremos en el intento -repuso Bardock.

Hubo un momento de silencio. Los soldados y el monstruo se pusieron en guardia. Los otros cinco seres también estaban quietos.

-¡STOOOORMMM! –gritó de pronto el monstruo con una voz grave y casi ininteligible.

-¿Storm? ¿Qué significa esa palabra? –preguntó Tooma.

Los cinco individuos sobrevivientes rodearon al primero, al parecer, su líder. Luego, los soldados vieron cómo los seres perdían la forma de guerreros y se hacían una masa, la cual fue absorbida por el cuerpo de su líder. Una ráfaga de viento lo envolvió y una risa macabra retumbó en toda la caverna, haciendo caer varias estalactitas alrededor de los guerreros.

-…17.000… ¡Su poder ha subido hasta 17.000!

Ninguno de los tres podía creerlo.

-Es nuestro fin… -susurró Tooma.

-¡No! ¡No lo es! –Sentenció Niptur- ¡Quítate el rastreador para que no te distraigas! ¡Pelearemos!

Y antes de que su atención fuera total al oponente, Storm –como habían decidido llamarlo por ser la única palabra que se alcanzaron a distinguir-, con un rápido movimiento llegó hasta ellos y con su puño, dio un gran golpe a Niptur, quien salió volando y quedó incrustado en una de las paredes de la caverna.

-¡Niptur!

Luego, Storm se giró y dirigió una patada a Bardock, sofocándolo. Doblado por el dolor y con la defensa baja, Storm dio otro puñetazo y Bardock cayó al suelo. Tooma se puso en guardia y atacó primero, pero Storm pudo seguir sus movimientos fácilmente.

-¡Muere, miserable! –exclamó Tooma cargando un ataque de energía en su mano derecha.

El ataque alcanzó a Storm. A penas y consiguió esquivarlo, pues le dio directamente en un brazo, pero no había perdido la movilidad de éste.

-¡Maldición!

Mientras tanto, Niptur llegó donde se encontraba Bardock.

-¡Levántate! ¡Es una orden!

-Tooma… ¿dónde está?

-Peleando con ese bastardo. Pero parece que descubrió algo clave para vencer a Storm.

-¿Q…qué dices?

-Logró hacerle daño con un ataque. ¡Tenemos que hacer lo mismo!

Ambos volaron hacia Storm. Niptur cargó su mejor ataque y lo dirigió a la espalda del monstruo.

El tiro fue certero. Storm lanzó un grito de dolor, oportunidad que aprovechó Bardock para atacar a Storm con su mejor golpe.

Storm detuvo el golpe y tomó a Bardock por el cuello.

-¡Idiota! –gritó Niptur.

Tooma por su parte, ya había empleado su energía para hacer otro ataque, pero al ver que Storm tenía a Bardock y no dejaba de moverse, dudó en lanzarlo.

-Le daré también…

-¡Tooma escucha! –Le gritó Niptur-, ¡no dejes de cargar ese ataque, iré a liberar a Bardock y en cuando eso suceda, lanzarás el ataque! ¿Entendido?

-Si.

Y así lo hizo Niptur. Repartiendo golpes por el cuerpo de Storm, logró distraerlo. Bardock fue liberado pero ahora Storm lo tomó a él de un brazo. Se pudo oír los huesos romperse. Niptur aullaba de dolor.

-¡Niptur! –exclamó Bardock reponiéndose y tratando de acercarse.

-¡Detente, Bardock! ¡Lanza ya el ataque, Tooma!

-¡No! ¡Tú lo recibirás si fallo!

-¡Lánzalo ya, maldición!

Tooma lo dudó todavía y haciendo un esfuerzo por dirigir el ataque, lo lanzó. Storm recibió un gran daño. Y como lo había temido, Niptur también.

En cuanto Storm soltó a Niptur, Bardock lo tomó y lo dejó en el suelo de la caverna, a salvo.

No escuchó lo que le dijo su capitán y lleno de ira, voló en dirección a Storm. Tooma ya peleaba con él cuerpo a cuerpo, pero llevaba las de perder.

Bardock se le unió y Storm pudo con ambos sin dificultad.

Luego de varios segundos eternos para los guerreros, Storm hizo que un fuerte viento se levantara y de pronto, ni Tooma ni Bardock le podían dar ni un golpe. Una fuerza invisible lo hacía intocable.

-Es una barrera.

-Si, así es Bardock.

-¿Cómo podremos quitársela?

Los guerreros pensaban en posibilidades y Storm que estaba frente a ellos, desapareció ante sus ojos.

Miraron a todas direcciones y como un rayo, Tooma recibió un poderoso poder de energía de Storm. Cayó herido al tiempo que Bardock se giraba. Mientras, Niptur ya se había puesto de pie, tratando de mover su brazo roto.

Un puñetazo en la cara de Bardock mandó lejos al guerrero, pero logró detenerse en la trayectoria.

Storm bajó con una velocidad sorprendente y atacó nuevamente a Tooma. Aquél, debido al brutal impacto, vomitó sangre y sus ojos se pusieron en blanco. Si no estaba muerto, pronto lo estaría.

Storm miró a Bardock. Era su turno.

El monstruo se acercó a él con pasmosa velocidad. Una fuerza invisible había dejado sin movimiento al guerrero. Esperaba el último golpe. Cerró los ojos.

Un gruñido de dolor hizo que los abriera de nuevo. Storm estaba herido y se encontraba con la guardia baja.

-¡Atácalo ahora, Bardock!

Era Niptur quien, con sus últimas fuerzas, le había hecho un gran daño a Storm con un ataque de energía.

Bardock se lanzó a atacarlo. Storm recibió los golpes de éste y poco a poco, el guerrero notó como su oponente se iba debilitando.

Storm levantó el rostro, elevó sus manos y de nuevo creó esa barrera. Voló alejándose de Bardock y cuando aquel se disponía a seguirle, Storm contratacó.

Bardock quedó seriamente lastimado; uno de sus brazos había quedado inservible. No pudo hacer nada cuando vio como Storm se dirigía ahora hacia Niptur.

-¡Yo soy tu oponente! ¡Pelea conmigo! –le gritó el guerrero.

Por respuesta, Storm giró la cabeza y levantó una mano. Un ataque de energía salió disparado y Bardock apenas y tuvo tiempo de esquivarlo. Ese ataque sólo alcanzó a rozar su mejilla izquierda, que comenzó a sangrar desmesuradamente. De no haberse movido, le habría volado la cabeza.

Storm siguió avanzando.

Niptur, que estaba atento en la pelea, se puso en posición de ataque, dispuesto a esperar al enemigo. Estando a pocos metros de llegar, Storm desapareció, reapareciendo detrás del capitán. El puño del monstruo se impactó de lleno contra su cuello. Niptur cayó al suelo pesadamente, totalmente inmóvil.

Bardock miró la escena con impotencia. Ya había perdido bastante sangre, pero no fue impedimento para que la ira que llenaba su ser estallara.

-¡MISERABLE! –Exclamó, haciendo que su voz retumbara por las paredes de la caverna, atrayendo la atención de Storm -¡NUNCA TE LO PERDONARÉ!

Fuera de sí, el guerrero fue rodeado por un aura azulada. No le importó que su brazo estuviera inmóvil y tuviera múltiples heridas y quemaduras. Ahora quería ver el cadáver destrozado de su oponente.

Storm se percató de ese cambio y rápidamente, se acercó a acabar definitivamente con él.

El guerrero recibió los múltiples ataques de Storm y respondió con una poderosa patada. Storm retrocedió por el dolor.

-¿Te dolió eso, maldito monstruo? ¡Aun no he terminado!

Y con toda esa ira contenida, comenzó a golpearlo de manera brutal. Su venganza no era sólo por lo que le había hecho a sus compañeros. Por primera vez descargaba la humillación general: de ser débil y un soldado de clase baja.

-¡No me matarás y lo sabes! ¡terminaré con tu angustia mandándote al otro mundo! ¡MUUEEREE!

De su mano derecha fluyó una energía poderosa y letal. Una bola de energía de tonos blancos y celestes se concentro y como un cañón, la energía fue disparada directamente a Storm. Aquel no pudo hacer nada por esquivarlo. Antes de tocar el suelo, Storm estaba muerto.

La pelea había terminado.

El desgaste de energía había sido tremendo. Bardock cayó al suelo de espaldas. Antes de perder la conciencia, pudo ver uno de los rastreadores tirado cerca de donde estaba. Se arrastró hasta él y presionó uno de los botones. El rastreador se encendió y captó la orden. En menos de cinco minutos, las naves habían llegado, derrumbando las paredes de la caverna para facilitar el acceso hasta los guerreros.

Trató de ponerse de pie. Tenía que auxiliar a sus compañeros.

Ya no supo lo que pasó después.

Despertó cuando aterrizaban en el Planeta Vejita. Era el único consiente de su escuadrón, pero antes de proseguir con las preguntas acerca de su estado, fue llevado de urgencia a la cámara de recuperación.

Durmió.


Bueno, el nombre de "Nem" no tiene nada que ver en sí con la historia original o juegos de palabras. Sólo es un tributo personal a una criaturita que quería mucho y ese era su nombre. u_u

Trataré de no tardar tanto entre capítulo y capítulo y ojalá sigan disfrutando de la historia. ñ_ñ

¡Hasta la próxima! :D