04 Ordenes directas.

Hacia el norte de la Base, localizada en medio de unos de los inmensos desiertos del Planeta Vejita, se encontraban los dormitorios de los soldados, la concurrida Sala de Entrenamientos y la Unidad Médica. Esta última, estaba equipada con seis cámaras de recuperación, al lado de estas, en el fondo de la sala, había un quirófano, destinado exclusivamente a la extracción y amputación de órganos y miembros cuando los casos de los soldados heridos eran verdaderamente graves. La Unidad no era muy grande, y por lo regular los casos no implicaban nada más que las cámaras de recuperación y su líquido curativo no pudiesen tratar.

Unas horas antes, hubo una gran movilización departe de los médicos, cosa que no se había visto desde hacía tiempo. La agitación general cesó cuando los heridos fueron atendidos.

-Reporte de estado –demandó Fangus a los doctores cuando entró a la Unidad Médica y miraba a Bardock, quien estaba dentro de una de las cámaras de recuperación.

-Traumatismo abdominal contuso en segundo grado, hemorragias interna y externa, ruptura de vasos, múltiples contusiones en segundo y tercer grado, conmoción cerebral, traumatismo cerrado y oblicuo del humero izquierdo, ruptura de ligamentos en la mano izquierda. Sin actividad neurológica relevante desde las últimas 12 horas, Señor –respondió un médico, sin despegar la vista de la máquina-. Su recuperación será lenta.

-En cuanto despierte, háganmelo saber y díganle que quiero verlo. Estaré ausente por cuatro días. Tiene prohibido abandonar la Base y el Planeta Vejita.

-Si, Señor.

El General Fangus se retiró.

OO

Pesadillas. Muchas pesadillas daban vuelta en su cabeza, reportando luego de 48 horas a los médicos una constante actividad cerebral y haciéndoles pensar que despertaría en cualquier momento, pero el letargo era tan pesado y las heridas tan profundas, que permanecía totalmente inmóvil.

Entre la total oscuridad, Bardock podía escuchar el grito de Storm y su resonante risa. Pese a que lo había logrado vencer con agonizantes esfuerzos –y con ayuda de su equipo-, dentro del caos de su mente veía cómo Storm torturaba y mataba a Tooma y Niptur y él, como si su cuerpo fuese de piedra, era destruido a manos del monstruo. No importaba cuanto lo atacara o tratara defenderse, Storm sonreía diabólicamente y lo atacaba, matándolo a él y a los otros guerreros de mil maneras distintas cada vez. Tal angustia se prolongó por siete días.

Al abrir los ojos, se encontró con los médicos, quienes le habilitaron una nueva armadura y luego de que se hubo cambiado, aquellos le transmitieron el mensaje del General, quien ya se encontraba en la Base y le esperaba en la Área de Reuniones.

El guerrero miró a su alrededor. Las otras cámaras de recuperación estaban vacías.

-¿Dónde están Tooma y Niptur? –le preguntó a uno de los médicos antes de salir.

-No hagas esperar al General o te irá muy mal –fue la única respuesta que recibió.

Avanzó por los pasillos, pensativo. Las escenas que venían a su mente ya casi se habían vuelto difusas. A decir verdad, no habría distinguido bien si lo que recordaba era parte de sus pesadillas o la cruda realidad.

Sintió un leve hormigueo en su cara y al pasar su mano, notó algo diferente. Hizo un alto y a través de uno de los cristales de las ventanas, pudo observar su rostro. Surcando la mejilla izquierda, había ahora una cicatriz; aquella marca sería el recuerdo de esa batalla que lo acompañaría por el resto de su vida.

-Ese maldito... -susurró.

Reanudó la marcha. No porque hubiese despertado su situación era menos confusa. Todos ignoraban sus preguntas, como si fuera un fantasma, pasaba de largo de la vista de los demás. Y ahora, la misteriosa reunión con el General más influyente en la Corte.

Llegó al Área de Reuniones. Se abrieron las compuertas y dentro, pudo ver a Fangus, de frente a una computadora, analizando datos con mucha concentración. Sin verlo, le ordenó a Bardock que se acercara.

-¿Y bien? ¿Para qué estoy aquí?

-Esa no es la manera de dirigirte a tus superiores, soldado -dijo fríamente el General.

Bardock no pudo ocultar su molestia. Fangus dejó la computadora y se giró al guerrero.

-Dado a las circunstancias, voy a dejar pasar por alto la falta por esta ocasión. En adelante, no toleraré la indisciplina, soldado.

Sin quitar su expresión de enfado, y en posición de firmes, Bardock respondió:

-Entendido, General.

Fangus, que era muy observador, se percató del fastidio del soldado. No le prestó atención y continuó.

-En descanso, soldado. Puedes sentarte.

-Prefiero estar de pie.

-Como gustes. Soldado Bardock, te mandé llamar porque necesito tu versión de los hechos. El soldado Tooma se recuperó poco antes que tu y pudo dar su testimonio, sin embargo, y de acuerdo a los registros, sabemos que tu fuiste el último en estar de pie.

Bardock permaneció en silencio. Mil imágenes de aquel día daban vuelta sobre su cabeza. ¿Cómo podría comenzar a relatar algo tan terrible?

Interrumpiendo sus pensamientos, la compuerta se abrió de pronto.

-Adelante, teniente. Llegaste justo a tiempo –saludó Fangus.

El teniente Kale (1) entró a la sala. Devolvió el saludo y pidió a Fangus cruzar algunas palabras en privado. Fangus accedió. Ordenó a Bardock que no saliera de la Sala y se retiraron fuera de la misma. Los pasillos estaban convenientemente desiertos a esas horas del día.

-¿Y? ¿Qué fue lo que te dijo? –preguntó Fangus adelantándose al comandante.

-Que quería íntegro el testimonio de Bardock. Sin que se dé cuenta, grabaremos sus palabras. Además, no quiere que corra más el rumor.

-Entiendo… todo esto es muy delicado…

Intercambiaron otras cuantas palabras más. Cinco minutos después, entraron de nuevo a la Sala.

-Prosigamos –dijo Kale a Bardock-. Queremos todos los detalles de esa pelea.

El guerrero, que durante la ausencia de sus superiores había puesto en orden sus ideas, comenzó desde el momento en el que Niptur apareció anunciando la nueva misión. Luego, describió a los seres que los atacaron, recordó las extrañas rocas que había encontrado y que quemaron su mano, relató parte del encuentro con Storm y su sorprendente nivel de pelea. Para finalizar, no supo exactamente cómo describir que había dado muerte del poderoso monstruo con un ataque de energía, en parte porque ni él mismo creía en sus propias palabras de que a pesar de sus heridas hasta ese momento de la pelea, sintió que dentro de su ser, fluyó de golpe una fuerza desconocida.

-¿Entonces fue así como murió el enemigo? Tenía entendido que tú aun no sabías crear ese tipo de ataques –dijo Fangus.

-No estoy seguro de lo que era esa energía, pero fue la suficiente como para que ese monstruo muriera.

-¿Y antes de esto ya habías experimentado esa fuerza que describiste? –preguntó Kale.

-No.

-¿De cuánto era tu nivel de pelea al momento de ser reclutado?

-1.700 Unidades.

-¿Cuántos años tienes sirviendo a tu escuadrón?

-No lo sé. Tres o cuatro quizás…

-¿Alguna vez tu capitán te dejó al mando de una misión?

-No.

-¿Tienes hermanos o padres?

-No.

-¿Tienes pareja? ¿Hijos?

-No.

Kale hizo algunas anotaciones en la computadora mientras Fangus, que había escuchado todo el interrogatorio, parecía meditar cada una de las palabras del joven guerrero.

-Ya veo -reanudó Kale al terminar de usar la máquina-. Por lo visto sólo eres un soldado que cumplía con su deber adecuadamente. Ahora podremos disponer de la materia prima de ese planeta.

-¿Esas rocas extrañas? -preguntó Bardock.

-Así es. Es combustible. Cada una de esas rocas tarda alrededor de diez años en consumirse. Si nuestros científicos logran igualarlas y mejorarlas, esa energía durará cerca de cien años, sino es que más. Sabíamos que los seres que habitaban ese planeta usaban esa energía para sí mismos, pero no teníamos idea de que hasta qué punto la habían empleado, potencialmente hablando. Niptur insistió para que le diéramos la misión, al parecer, para que ustedes ganaran experiencia de combate.

-Entonces, ¿ustedes sabían que corríamos peligro y no se molestaron en enviar a un teniente y más escuadrones? -cuestionó el guerrero. Ya no le importaron las amonestaciones. Demandaba respuestas.

-Estás malinterpretando -le respondió Kale, con relativa calma-. Sabíamos que habría cierto grado de dificultad por la presencia de esos seres que te atacaron al principio, incluso por el que peleó con Niptur. Todo eso fue porque el combustible mutó y ellos y el planeta cambiaron drásticamente. Lo que no sabíamos y ustedes descubrieron, es que las mutaciones eran más complejas.

-Aun así debieron de haber pensado en esas posibilidades.

-Basta de tonterías. Ahora pasemos a lo importante. –interrumpió Fangus, lanzándole a Bardock una mirada fulminante. Kale asintió.

-Bardock –prosiguió el teniente-, pese a tu juventud y el hecho de que seas un soldado de clase baja, el Rey quedó muy complacido por lo exitoso de la misión. Ha ordenado que seas capitán de un nuevo escuadrón de asalto y estés al mando de Tooma y otros tres soldados más que nosotros seleccionaremos.

Bardock se sorprendió. ¿Seguía soñando? ¿Continuaba la burla departe del General y el Teniente?

-¿Capitán?

-Fueron órdenes directas del Rey. Tu poder base es ahora más que el de Tooma. Te corresponde por lo tanto.

El guerrero dio un paso al frente.

-¿Dónde están Niptur y Tooma? -acució el joven- ¿Qué es lo que piensan ellos de todo esto? Porque parece que ustedes no les dan el mismo reconocimiento.

Hubo un momento de silencio. Bardock esperaba su respuesta. El teniente no pudo dar más vueltas al asunto y adoptando el tono más indiferente que pudo, prosiguió:

-Tooma está en su dormitorio, esperando a que ocupes tu cargo y a los nuevos elementos de tu escuadrón. Niptur murió. No resistió el viaje de vuelta al planeta Vejita.

-¿Muerto? -la sorpresa no se pudo ocultar en la voz del guerrero.

-Si. Un golpe recibido en la nuca y parte de la espina, paralizó gran parte de sus órganos vitales, entre ellos los pulmones y el corazón.

El guerrero recordó de nuevo cuando Storm le dio a Niptur ese golpe mortal. ¡El monstruo se había salido con la suya, después de todo! Despejó su mente parpadeando con fuerza. Miró al teniente y al General con extrema seriedad.

-Renuncio a ese cargo –dijo secamente.

-No puedes hacer eso –le respondió de inmediato Fangus.

-¿Por qué no?

-Sería tomado como traición. El castigo por acusación de traición es la muerte.

El guerrero dio un puñetazo a una de las paredes para descargar su furia. Sus superiores no se inmutaron.

-Bardock – le habló Kale, mirándolo-, ¿por qué no quieres aceptar? Cualquiera en tu situación daría saltos de alegría, sobre todo porque ese ascenso se dio rápidamente.

-Precisamente es eso lo que me motiva a renunciar... –respondió Bardock.

-Ya sabes que eso no es posible. Además, ni siquiera creo que el Rey te reciba para que le expliques tus razones. Serás condenado inmediatamente. Sería como entregarte.

Bardock iba a responder, pero el General lo interrumpió.

-Todavía eres muy joven –la voz de Fangus sonó con la tranquilidad que da la sabiduría de alguien que ya ha pasado por lo inimaginable-, pero eso no será un impedimento para ti. He escuchado muchas cosas de ti y sé que no eres de los que se rinden tan fácilmente. Tómalo como una prueba más que la vida te tendrá preparado. La muerte sólo sirve para nosotros los soldados de dos maneras: sacrificio y honor.

Aunque seguía furioso, Bardock escucho tales palabras. Permaneció en silencio con la vista al suelo. Aunque admitía sentirse más confiado y restablecido que antes, ¿tenía lo necesario para ocupar el cargo? ¿Por qué el Rey no había elegido a otro soldado de clase alta directamente? ¿Sería que de verdad confiaba más en los de clase baja por ser la mayoría?

-Por de pronto te podemos dar algunos nombres de quienes integrarán tu escuadrón –dijo Kale, sacándolo de su meditación-. Dos soldados ya han sido seleccionados. Ellos se llaman Panppukin y Toteppo. No creo que los conozcas; ellos pelearon en la guerra contra los tsufurujin perteneciendo a la resistencia, sin embargo, no hicieron grandes aportes debido a lo limitado que fueron los combates. Ahora, luego de años trabajando en otras Bases, consideramos que serán un buen complemento a tu equipo.

-Aun falta el tercer elemento y reacomodar las misiones –continuó Fangus-. El Gran Freezer continúa enviándolas y no podemos dejar pasar más tiempo. Ya hemos aventajado la nueva organización. Tu escuadrón estará completo y con nuevas misiones dentro de una semana. Durante todo ese tiempo puedes hacer lo que quieras, menos abandonar el planeta.

-Si, General –respondió el guerrero. Aun no había cedido su enojo, pero se encontraba poco más tranquilo que momentos antes.

-Por cierto, Bardock –retomó Kale- una última pregunta antes de que te marches a tu dormitorio. ¿Cuánto tiempo estimas que pasó entre cuando la pelea terminó y perdiste el conocimiento antes de abordar las naves?

-No lo sé. Las naves no tardaron mucho en localizarnos, pero si tardé algo de tiempo en llegar hasta el rastreador y dar la orden. Luego traté de ponerme en pie cuando las naves llegaron. Ya no recuerdo lo que pasó después.

-Ya veo, entonces… ¿no te haz preguntado cómo fue que lograron llegar hasta aquí?

-No… recuerdo nada… -respondió el guerrero, tratando de hacer memoria.

-Hmm. Eso lo explica todo… el rescate tardó más de lo que había imaginado…

-¿El rescate? ¿Cómo? ¿A qué te refieres? -preguntó Bardock, desconcertado.

Fangus tomó la palabra.

-No fuiste tú quien subió a tus compañeros a sus naves. Fueron Rihdak (2) y su escuadrón. Estaban haciendo también una misión cerca de aquel lugar. Venían de regreso cuando a alarma de las naves los alertó por la cercanía. Ella dio la orden para ir a Nem por ustedes.

-Rihdak… -susurró Bardock.

Y cientos de recuerdos de sus días de entrenamiento llegaron a su memoria.

-Ya puedes retirarte -ordenó Fangus.

El guerrero saludó a modo de despedida y salió de la sala en silencio. Se encaminó a los dormitorios.

Una vez que se encontraron solos en la sala, General y teniente retomaron de nueva cuenta la conversación.

-Ya está hecho -dijo Fangus-. Sólo espero de verdad que gane más experiencia. Su carácter es muy explosivo. Los informes sobre su entrenamiento antes de ser soldado tienen toda la razón; a la par de que no sabe rendirse, esa terquedad y desafío a la autoridad es algo preocupante.

-Será su problema si se encuentra en dificultades. Tendrá que aprender rápido a hacerse un buen juicio sobre los combates. Sino, pagara con su muerte.

OO

La voz Bardock se escuchó nuevamente, repitiendo todos los acontecimientos sin omitir detalles. Al finalizar la narración, la grabación se detuvo.

-Entonces, ¿así fue como pasaron los hechos exactamente, soldado?

-Si, Su Majestad. El soldado Bardock así lo dijo y el soldado Tooma, su compañero, lo reafirma como testigo.

-¿Le comunicaron al Gran Freezer sobre esto?

-No, Su Majestad. Esperamos a que usted dé la orden.

-Bien. Puedes retirarte.

En cuanto salió el soldado Kale, el Rey llamó a Korn, un soldado de élite. Le dio instrucciones precisas.

-Que no se hable más del asunto entre los soldados y médicos que fueron testigos de este hecho, así como los involucrados, bajo pena de castigo. El Gran Freezer leerá en los informes que el poder de ese monstruo era de 7.000 Unidades y el de los soldados 2.500. Puedes retirarte.

Korn hizo una reverencia y salió de la sala.

El Rey se quedó solo.

-Esto se está poniendo peligroso –pensó-. Hay más soldados de los que esperaba con esa condición. Sin embargo, ese soldado es muy joven todavía. No le durará mucho el gusto de ser capitán y tener esa habilidad del "poder oculto"… -luego, aun en su pensamiento y con una sonrisa en su rostro, añadió- Ni a él ni a los otros inútiles.


(1) Supuestamente –y por lo que me he enterado-, en el anime, Kale era aquel soldado que el Rey Vegeta mató cuando le dijo que iban a tardar más de lo planeado en conquistar un planeta. Todo esto durante los recuerdos de Freezer (Ep. 78 "Una trasformación de pesadilla. Freezer tiene un poder de un millón") Puede que en apariencia y nombre sea el mismo, pero aquí jugará un rol diferente.

(2) Proviene del inglés Chard que significa Acelga.

(3) El mismo caso que Kale, sólo que Korn parecía estar en la élite por tener el uniforme distinto y poder dirigirse al Rey Vegeta con poca más libertad.

Muchas gracias por sus comentarios. Siempre serán bien recibidos.

De nuevo, trataré de no tardar para el próximo capítulo.

Saludos :D