Capitulo 2
La primera vez que Severus vio a su Harry después de lo que le había sucedido, fue bastante chocante verlo, sus órdenes habían sido obedecidas al pie de la letra.
Al entrar al harén y verlo casi no lo había reconocido, vestido con piezas de mujer, traía puesto un hermoso kimono azul oscuro con detalles rojos, un obi grande rojo atado tradicionalmente, su cabello estaba atado en una moña tradicional alta adornada con joyas de oro, sus ojos delineados con maquillaje resaltando el verde de estos y estaba sentado mirando con tristeza por una ventana del harén cuando vio a Severus, fue el miedo en sus ojos lo que hizo a Severus no tener duda de que ese era Harry, SU Harry.
-Ven aquí-le ordenó Severus al ojiverde.
Harry tardó unos segundos en obedecer, aterrado de su señor que le había echo una cosa tan horrible de la que nunca le habría creído capaz ni en sus más oscuras pesadillas. Le había quitado su hombría y lo había humillado reduciéndolo al estatus de una mujer, de una simple mujer, disfrazándolo incluso como una. Pero le tenía miedo ahora por primera vez en su vida, le tenía miedo a su señor, a aquel emperador que había sido bueno con él, que había sido su primer amante y casi su dios.
El emperador no podía creerlo, Harry, su Harry parecía una chica de verdad, así vestido, con sus rasgos delicados, las cremas que hacían brillar su piel suave, el maquillaje, parecía una mujer, una hermosa mujer... como lo había sido su madre. Y aunque le excitaba un poco, no podía dejar de pensar que con quien hizo el amor por primera vez era un chico, todas las demás veces había tenido sexo, pero con Harry… con Harry había echo el amor. Le seguían atrayendo los chicos, no le gustaban las mujeres y ahora Harry era una chica más.
-Haz la ceremonia del té- le ordenó Severus sentándose.
-¿La ceremonia del té?-preguntó Harry confundido, después de todo lo que le había hecho su señor, ¿quería que hiciera la ceremonia del té?-¿Por qué?-preguntó Harry.
Severus lo miro serio, al no ser obedecido al instante.
- Ahora eres UNA mujer más del harén... haz la ceremonia del té o ¿es que tu cerebro no te da para tan sencilla tarea?- le preguntó Severus carente de toda compasión.
Harry tembló ante su tono el emperador, siempre había sido simpático y amable con él, nunca frío o cruel, pero desde que lo encontró en esa biblioteca con Ginny Prewett y lo hizo castrar no había sido más que cruel. Se arrodilló aún tembloroso y al tomar la tetera, esta tembló en sus manos.
-No soy una chica-susurró sin poderlo evitar-aunque me haga vestir así, no lo soy.
-No tienes pene y solo posees una agujero para meterse- le respondió Severus con rencor, jamás el había sido de hablarle fuerte al de ojos verdes, es más, si se venía a ver, Severus había sido suave en el arte del amor con Harry, tratándolo con delicadeza - Eso es ser una chica.-terminó.
-No es cierto-contuvo un sollozo Harry-Soy un chico, yo nací chico su majestad, y usted fue cruel conmigo, yo solo me enamoré.-se le escapó un sollozo.-No merecía esto.
Severus, en un ataque de rabia, alzo del brazo a su… a Harry, y le hizo levantarse de la mesita de te junto a la que estaba arrodillado con dureza, para dejarle enfrente del espejo que había ahí...
- ¿Eso es ser un chico? Mírate y dime, ¿qué vez?- le ordenó jalando los moños de oro que adornaban su cabeza para que alzara la cara y se mirara al espejo.
Harry no pudo evitar un sollozo ante la imagen que le devolvió el espejo.
-¿Por qué me hizo esto su majestad? ¿Acaso no fui un buen súbdito? ¿Por qué me humilla así? Solo fue sexo-sollozo Harry cerrando sus ojos verdes, no quería ver la imagen de esa parodia de mujer disfrazada que le devolvía el espejo con crueldad.
-Lo prometiste… Lo juraste y lo prometiste, y rompiste tu promesa, te revolcaste como una puta después de jurarme que nunca más la verías.
-Solo porque yo la amaba mi señor, pero eso no dejo que yo le fuera menos fiel, un solo día entrenaba como nadie por usted para protegerlo, su majestad, quería ser su mejor Hogosha pero también quería tener mi mujer, mi familia. ¿Era eso malo?
-Si no hubieras prometido algo Harriet...- le dijo mirándolo con desprecio, cambiando el nombre de Harry por uno más… femenino. El ojiverde ya no tenía derecho a llamarse Harry, desde ahora seria Harriet, una de sus tantas concubinas. - Odio que me mientan... Debiste haberme dicho que buscabas una hembra para tu casa, así no te hubieses convertido en una.
-Yo... lo siento su majestad-sollozó el más joven, realmente arrepentido-Yo quiero a su majestad, nunca pensé tan siquiera en traicionarlo, lo juro-sollozó-Su majestad fue muy cruel conmigo, Sirius-sama nos mandaba a latigar cuando hacíamos cosas así, no hacía lo que usted me hizo su majestad.
-Me traicionaste, y si fue en algo tan pequeño y minúsculo como esto... hubieras sido capaz de cortarme la cabeza a pedido de algún enemigo- aseguró Severus, con más odio tirándolo al suelo con violencia al soltarlo con desprecio, sin quererle tocar mas.
-No es cierto-juró Harry con un sollozo-Yo jamás hubiese alzado mi espada contra usted, usted fue amable conmigo y era mi amigo, mi mentor, mi rey y señor, me enseñaba cosas y platicaba conmigo, incluso me dejaba complacerle y me enseñó como amar a una chica con mi cuerpo-le dijo ingenuamente-Yo jamás le hubiese atacado, solo quería estar con Ginny para tener una familia. Ella me amaba, quería ser mi mujer.
-Solo eres una pequeña mentirosa... eso eres Harriet- le dijo Severus con una mueca de asco al mirarle- Me mientes una vez tras otra vez... eso merecías, ser una chica, eres tan mentiroso como una, siendo hombre eras demasiado peligroso... seguramente ya tenías aliados contra mi cabeza- se dio la vuelta- Solo me das asco.
-No es cierto, yo jamás conspire contra usted-se defendió Harry descorazonado-Jamás lo hice, solo tuve sexo con una chica, ni siquiera me dejó el honor de morir como un guerrero bajo el harakiri, me hizo algo horrible-sollozó recogiendo sus piernitas y abrazándose a sí mismo en el suelo- No quiero vivir así.-le suplico.
-Alguien como tú no se merece el honor del harakiri-le aseguró Severus, acercándose y agarrándolo del adornado cabello para que lo mirara- Vivirás aquí como una chica, amaras ser una chica y serás feliz en el harén… Cuando muestres ser una buena niña, te conseguiré un buen marido y te perdonare.
-Por piedad, mi señor, por piedad, concédame la muerte-le rogó agarrándose a sus pies-Yo fui bueno, amo, le fui fiel con la sola excepción del sexo, al menos concédame la muerte-le suplicó Harry desesperado, no podía soportar la vida que su señor describía para él.
Severus lo pateó, no con fuerza pero si con desprecio, sin ninguna consideración para apartarlo de él.
-La muerte sería demasiado hermosa para ti.
- No merezco tanta crueldad. Un crimen tan pequeño no es para ser tan cruel, ya me castigó su majestad, me quitó mi pene-le recordó Harry.
-Yo decido cuando ha sido suficiente de castigo, ya lloras como una chica- le dijo con burla mirándolo de arriba abajo.
Harry se limpió los ojos con las manos que las mujeres le habían adornado con delicadas joyas.
-¿No me concederá la muerte su majestad?-le preguntó Harry directamente.
-No... no morirás, vivirás entre mi harén.-le aseguro el azabache.
- No lo haré su majestad, entonces espero pueda perdonarme el hecho de que buscaré la muerte para mí mismo, ya que me prohíbe morir con honor-le advirtió Harry con sinceridad.
-Sueña- se burló Severus de él.
Harry le hizo una reverencia de soldado.
-Permiso para retirarme, señor-le pidió, ya no quería suplicarle más, su señor no le iba a escuchar, se había vuelto loco, como un buen soldado buscaría la muerte honorable, ya no le quedaba nada, la mujer que amaba estaba muerta, su hombría arrancada de su cuerpo y había perdido la confianza y el cariño de su majestad. ¿Cómo podría seguir viviendo así?
-Así no hacen reverencias las mujeres... Mandare una maiko y una dama de compañía para que te adoctrinen como es-le informó Severus con crueldad.
-No soy una mujer, mi señor, y no me comportare como una, soy un soldado, un hombre-le recordó Harry parado rectamente, su posición desentonaba muchísimo con sus hermosos y delicados ropajes.
-Ya no lo eres... espero que recuerdes eso... eres parte del harén...
Harry simplemente quedo en silencio, no valía la pena luchar o razonar con su rey.
-Será como usted desee su majestad, si quiere que me convierta en una mujer del harén, eso hare-asintió Harry.-Seré fiel a los deseos de su majestad para ganar de nuevo su confianza-asintió el de ojos verde.
Severus lo miro de arriba abajo una última vez, dejó el té frio sin tan siquiera tocar en la mesa y salió... recostándose contra la pared, una vez estuvo al otro lado de las puertas del harén... como odiaba al maldito crío que le había enamorado... y ahora estaba simplemente condenado.
Harry le observó irse con tristeza. El no había pensado jamás que todo eso pasaría. El quería a su rey, había pensado servirle hasta anciano, había imaginado a sus hijos sirviéndole a su querido rey, pero nada había salido como él quería y había soñado, ya no tenía honor, ya no tenía nada.
Esa noche le anunciaron al rey que la nueva concubina había tratado de hacer el harakiri, ritual de los soldados, que el médico estaba atendiéndole.
Severus se había dirigido con paso duro al harén, su rostro se había endurecido un par de años... y muchos soldados culpaban a Harry y Ron por el cambio de su señor. Severus siempre había sido estricto, pero nunca cruel, no hasta la traición de los dos jóvenes aspirantes a Hogosha... llego al harén donde el médico atendía a Harry y alzo la mano descargándole una bofetada cruel en el hermoso rostro.
Los enfebrecidos ojos verdes le miraron delirantes.
-Mi señor-balbuceó Harry, afiebrado, mientras el médico le curaba-Lo siento, mi señor-balbuceó.
-Eres una pequeña basura- le siseó Severus fríamente como una serpiente... mientras Sirius bajaba la cabeza - Ni siquiera puedes llevar el castigo de tu señor a la altura, no vales nada.
- No mi señor, ya no valgo nada, no tengo su respeto, ni su cariño, ni el amor de mi amada, ni siquiera ya puedo ser un hombre, no tengo nada ya mi señor-susurró delirante el ojiverde mientras el médico no habría su boca mientras le curaba, habían atrapado al chico antes de que hiciera el ritual de harakiri completo, eso le había salvado la vida.
-Cúrenlo, si el muere es a usted al que decapitare... - le juró Severus al médico, frunciendo el ceño, el pobre hombre culpaba al soldadito por el cambio tan fuerte en su rey –Escúchame Harriet, vivirás para cumplir el puto castigo, así tenga que arrancarte de los brazos de la muerte mil veces.
-¿Por qué mi señor? Concédame su perdón y déjeme morir-le suplicó el afiebrado joven- Sirius-sama-le pidió a su antiguo general que intercediera por el por un poquito de piedad.
-Sev- dijo Sirius mirando a su primo, él también opinaba que había sido bastante cruel con el castigo.
-Cállate, si no quieres ir al potro latigado Sirius...- le dijo fríamente Severus saliendo de allí.
Harry sollozó pero estaba afiebrado, mas las hierbas del médico pronto le hicieron quedar dormido. Sirius lo miro y por un minuto consideró la idea de matarlo en ese momento, el chico encontraría paz, la vida del médico no importaba, en ese estado cualquier cosa podía pasar, pero Sirius no era un traidor y por mucha lástima que sintiera por Harry, no traicionaría a Severus, no él también.
Para desgracia de Harry, se salvó, y una de las mujeres, la encargada del harén, hablo con él.
-Si de verdad quieres el perdón de su majestad entonces se fuerte y cumple con su castigo, cumple su voluntad, que ya le has retado demasiado-le dijo con dureza al abatido chico que no sabía que hacer, pero que estuvo dispuesto a obedecer, a lo mejor si su señor veía su esfuerzo y le perdonaba entonces le concedería la muerte honorable y ya no lo odiaría. No podía morir ahora, no estaba en su destino, de haberlo estado el harakiri habría funcionado, pero no lo hizo.
Severus no volvió a ir al harén para ver a Harry, aunque se mantuvo informado de sus mejoras de salud. El emperador estaba siendo demasiado duro y Sirius necesitaba algo para entretenerlo, y conociendo el amor del emperador por los pechos planos y un buen pene, y no una vagina y unos hermosos pechos rellenos, mandó a su joven primo con este... mientras Sirius era quien visita a Harry, viéndole apesadumbrado.
-¿Aún mirando por la ventana?- le preguntó Sirius sobresaltando a el que otrora fue su más grande prospecto para Hogosha.
-Mi señor-Harry le hizo una reverencia ya más delicada debido al entrenamiento que le daban las otras mujeres esmeradamente.
-No hagas eso conmigo Harry- le pidió - Se me hace raro verte así.
-Aceptaré el castigo de su majestad y haré mi mejor esfuerzo mi señor, así a lo mejor su majestad me conceda su perdón y la muerte, es todo lo que me queda por esperar, su majestad me lo ha quitado todo mi señor Black, no me queda nada ni siquiera el cariño que me tenía su majestad, ahora sus ojos solo me miran con asco y desprecio, ni siquiera me queda el amor de Ginny, ni mi hombría que me diera la esperanza de una familia.-le recordó Harry- Así que seré Harriet, seré lo que el emperador quiere con la esperanza de su perdón y de que así acabe esta pesadilla.
-Harry, lamento tanto esta situación, pero te lo advertí, en su momento te lo dije... te dije que no aceptaras la cama de Severus si no estabas seguro, el emperador no te hubiese obligado... y cuando lo hiciste te dije que tuvieras cuidado con los amoríos...
-Yo solo quería hacer feliz a su majestad mi señor, solo eso quería, retribuirle todo el cariño que su majestad me brindaba, pero él tenía sus mujeres, su harén, yo sabía que solo era un desahogo para su majestad y lo aceptaba, para mi estaba bien, por eso también quería mi propia mujer, una con la que tener una familia. Yo pensaba pedirle permiso a su majestad para que me concediera un matrimonio a Ginny, a ella no le molestaba que yo ayudara a su majestad a desahogarse, a desfogarse y a desesterarse. Ella estaba orgullosa de que yo fuera tan útil para el rey. Mis hijos hubiesen servido fielmente a mi rey-le dijo Harry inocentemente-Antes había pasado y nadie había recibido un castigo tan cruel como el que me dio su majestad, mi señor, yo amo a su majestad, no entiendo por qué no me perdona y me sede la muerte de una vez-le dijo Harry con inocencia, cansado por su situación, pero su amor no era de pareja, era el amor siego de un súbdito leal a su rey.
Sirius se acercó y acarició sus cabellos adornados con oro de forma paternal.
-Harriet... tu no eras como los demás Hogoshas, fuiste la primera vez de su majestad con un hombre que realmente le importaba, con el que compartía su tiempo, a mi primo el rey jamás desde que yo recuerde le han gustado las mujeres por culpa de la traición de una... Si se ha acostado con estas mujeres de aquí del harén es simplemente porque toma cuanta medicina le dan los médicos para que se le pare con ellas, pero incluso así jamás ha podido engendrar, su placer esta en los hombres... A mi hermano le gustan los pechos planos, un pene, un culo... no una dulce dama con vagina y tú sabías esto último, aún así accediste a meterte en su cama, era lógico que él no reaccionara con tu aventura como con la de los otros Hogoshas.
-Pues entones a mi me ha convertido en algo que no le gusta, su majestad, me ha castigado muy cruelmente-aseguró Harry.
-Harry...- suspiró - No sé a estas alturas que decirte... Severus fue cruel, impulsivo, tu castigo y el de Ronald Weasley no tuvieron limites, a su favor solo puedo decir que creo que rompiste su corazón una vez más Harry.
-Ya me he cansado de rogar su perdón mi señor, no sé qué hacer y aquí todos me desprecian, dicen que el amo se volvió cruel por mi culpa-suspiró abatido el de ojos verdes.
-Hay Harry, en parte ha sido así. Severus era más… comprensivo, era estricto pero siempre justo, desde que pasó esto... bueno, dejó de ser quien era, se ha vuelto más duro, mas inflexible, nos toca tener cuidado porque se está volviendo paranoico, piensa que todos le vamos a traicionar.
-Yo no quería provocar esto mi señor, usted sabe que yo amo a su majestad sinceramente, no entiendo que lo que hiciera fuera tan malo-dijo Harry con ojitos atormentados-Mis otros compañeros también habían tenido escarceos antes.-se defendió.
-Sí, pero tu Harry lo tuviste con el...- suspiró – Harry, es difícil de explicar- añadió Sirius, a pesar de todo, Harry es demasiado inocente en algunos aspectos para entender la magnitud de lo que su traición había significado para Severus.
-Lo se mi señor, no lo entiendo y supongo que no soy el único-susurró-¿Hasta cuándo cree que dure esto mi señor?-le preguntó-¿Cuánto tardaré en ganar su perdón?
-Realmente no lo sé- le dijo besando su cabeza.
-¿Qué debo hacer entonces mi señor? Nada de lo que hago funciona-suspiró Harry.
-Tal vez si realmente te esfuerzas en ser… Harriet… él se ablande y te perdone, no lo veo siendo cruel con una mujer, él sigue siendo justo, aunque ahora este mas amargado y sea más duro. Trata de portarte como alguien de su harén, se que enloqueció por tus ojos una vez, lo hará de nuevo y se calmara.-le animó Sirius.
Harry suspiró pero asintió.
-Entonces... ¿debo convertirme en una más de las mujeres que hay aquí?
-Bueno si... al menos te haría la vida más fácil aquí-asintió Sirius.
-¿Y usted cree que eso va a funcionar mi señor?-preguntó Harry con esperanza.
-Tal vez aminore su ira...-asintió Sirius después de un rato.
-Entonces lo haré mi señor, usted es mi comandante y lo obedeceré- asintió Harry-Tal vez sea la última cosa útil que pueda hacer por los Hogoshas en mi vida.
Sirius acaricio los cabellos de quien era como un hijo para él.
-Esperemos que funcione Harriet, esperemos que lo haga-le dijo llamándolo por su nuevo nombre.
-Si mi señor, le obedeceré, de ahora en adelante no volveré a desviar mi camino nunca más-prometió Harry-Pero que me comporte como ellas no me hará ser una de ellas, sigo sin ser una mujer mi señor.-le recordó.
-Lo sé... pero trata de llevar la fiesta en paz, ahora debo ir con mi primo que llegó de lejos, cuídate-le pidió Sirius.
Harry asintió.
-Como usted ordene mi señor.-le hizo una reverencia.
-Hazlo pequeño- dijo Sirius levantándose y saliendo de allí suspirando, el destino de Harry y Ronald había sido cruel, sobre todo el de Ronald. Lo último que sabía de él era que Lucius Malfoy se lo había llevado para ser castrado y metido a un burdel.
Harry simplemente observó a su general marcharse y se dispuso a hacer lo mejor que pudiera para ganarse el perdón de su majestad.
Continuara…
El harakiri, haraquiri, o hara-kiri (腹切 o 腹切り, lit. «corte del vientre») es el suicidio ritual japones por desentrañamiento.
Una 'maiko' es una aprendiz de geisha; esta palabra se compone de los Kanji 舞 (mai) que significa "baile" y 子 (ko) que significa "niña". Es la maiko, con su blanco maquillaje y peinado y kimono elaborados, quien se ha convertido en el estereotipo de la "geisha" para los occidentales, en lugar de la verdadera geisha.
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