Capítulo 4

-Scorpius Malfoy, no corras dentro de la casa jovencito- dijo Lucius alzando a un pequeño rubio de ojos azules como el cielo.- ¿Dónde está tu madre?

-¡Adento achiendo dulches* papi!-dijo sonriendo el pequeño moviendo su kimono azul.

Casi como si lo llamaran, "una pelirroja" con un elegante kimono azul como sus ojos, salía por un pasillo buscando a Scorpius, viéndolo con Lucius. "La pelirroja", que no era otra más que Ronald, sabía que debía estar agradecido con Lucius; éste no solo no le había castrado y enviado a un prostíbulo como ordenó el rey, si no que le había puesto un techo sobre la cabeza, a pesar de todo el rollo de tener que estar travestido para que no lo descubrieran o reconocieran, pero aun así sentía una gran bronca, no por Luicus, y menos por Scorpius, que se había apoderado de su corazón fácilmente, si no por el rey que había sido tan injusto con él y Harry. Esa no era la vida que él tendría que estar viviendo si las cosas hubiesen sido de otra forma.

-Ah, ahí estas- dijo Lucius volviendo a poner a Scorpius en el suelo, quitándose sus armas dejándolas encima de la mesita- Buenas tardes- saludo fríamente a la pseudo señora Malfoy, con esa sonrisa aristocrática y cruel que provocaba quitársela de un puñetazo, pero claro que Lucius en el fondo no había sido un bastardo, dado que no lo había castigado como era la orden del rey, si no que había salvado su trasero de ir a parar a un prostíbulo sin una importante parte de su anatomía... y es que hasta el rubio General Malfoy tenía sus secretos.

-Buenas tardes "esposo"-saludo Ron con una ligera reverencia, inclinándose a alzar a Scorpius en sus brazos.

Esa había sido la mentira que habían contado. "La pelirroja" había llegado del extranjero para convertirse en la "esposa" del señor, nadie había cuestionado ni preguntado nada, la mentira había funcionado.

Scorpius rió en brazos de su mama.

-¡Mamá quelo onigilis!- pidió con la carita suave y tierna, sin los rastros afilados de su padre y todos los Malfoy.

Lucius por un segundo vio algo pero luego meneo la cabeza

-¿Ya está la cena?- pregunto seriamente fijando su mirada plata en el pelirrojo.

-Sí, ya esta, ordenare que la sirvan en un momento-asintió Ron y le sonrió a Scorpius- Por supuesto vamos por esos onigris, mi vida-sonrió al rubito menor.

-¡Shi mi mami esh la mejor!- rio en sus brazos agarrando un mechón rojo entre sus deditos para jugar con él.

Si Lucius iba a decir algo simplemente no lo dijo, yendo a la mesa y comiendo las delicias que preparaban las sirvientas, porque Ronald de cocinero tenía lo que el de pelinegro.

Ron se sentó con Scorpius en el regazo frente al rubio y comenzó a alimentar al rubito menor, ya ni le molestaba que Scorpius le dijera mamá, en el fondo hasta le gustaba, siempre quiso una familia, no era como se la imagino pero era su familia.

-Deberías dejar a Scorpius comer solo, no es un bebe para que lo estés tratando como uno... En unos años ira al regimiento a entrenarse como un soldado y no puede estar debajo de las naguas de su madre.-le riño Lucius.

-Tú mismo lo has dicho, en unos años ira al regimiento, así que déjale disfrutar ahora que puede, no es nada malo-defendió de inmediato Ron al rubito, Scorpius había sido su tabla de salvación de la locura cuando la locura de su emperador estallo y él se vio condenado a esa vida, era muy sobreprotector con él, ni siquiera quería que fuera soldado, claro que Lucius ni siquiera le escucharía sobre ese tema... bueno no le escuchaba sobre casi ningún tema, como no fuera sobre la casa, a veces ese rubio idiota parecía creer que él era realmente una mujer.

-Tiene seis años y aun come en tu regazo- le replicó serio.

-¡Yo quelo ser meico! ¡Como el señol Lupin!- dijo el pequeño rubio causando un sobresalto en la mesa, Lucius la había golpeado con el puño cerrado.

-Tú no serás medico y menso como ese...

Ron abrazó al crio contra su pecho para que no viera el exabrupto de su padre.

-¿Qué tendría de malo que fuera medico? Es incluso más seguro para el-le dijo Ron, la idea no le desagradaba nada, es más, le gustaba para su niño.

-¿Cómo que qué tendría de malo? Soy un militar, mi único hijo también debe serlo- dijo serio el rubio.

Ron se mordió la lengua, no quería una discusión frente a Scorpius, su Scorpius era un chico de alma sensible, una discusión le afectaría mucho y no quería eso. Así que se limitó a asentir limpiándole la boquita de migas de onigri a Scorpius.

El rubito solo recostó la cabeza en el pecho de su mami con los ojos llenos de lagrimas... a él le gustaría ser medico... mucho. Vio a su padre levantarse enojado y desaparecer en la última habitación de la mansión cómo siempre hacía.

- Si yo fueshe como él estharia mas orgulloso- susurró el rubito.

-No digas eso, papá es un poco duro pero el te ama y además yo estoy muy orgulloso de ti, yo me sentiría muy orgulloso de que mi bebe fuera todo un doctor-aseguró Ron con una sonrisa acariciándole los rubios cabellos, Scorpius a diferencia de Lucius tenía los ojos tan azules como Ron, por lo que muchos confundían a "la pelirroja" con la mamá del rubito de verdad.

Ron tampoco presto mucha atención a las palabras de Scorpius, de haberlo hecho habría preguntado: ¿cómo quien?...

-Ven, vamos a darte un bañito y a la cama-se levantó Ron con el chiquillo.

-Shi mami- dijo suspirando, limpiándose los ojitos con las manos cerradas-Yo shele dotol ashi papá no gute shi shi hago fliz a mama- dijo mostrando su dentadura des dentadita por el cambio de dientes.

-Tú serás lo que tú quieras ser, y mamá estará orgullosa de ti- aseguró Ron metiéndole a la tina para lavarle y ponerle su pijamita.

-¡Jiji shi mami!- dijo sonriendo, y cuando se quedo dormidito en el tatami, Ron fue a la habitación principal, donde ya estaba Lucius mirándolo enojado, culpándolo de la forma en la que pensaba su hijo pequeño.

-Anda, desahógate y grítame a gusto-le dijo Ron sin alterarse, esperando la descarga del rubio.

-No trates de meterle estúpidas ideas a mi hijo en su cabeza- le siseo.

-No le he metido ninguna estúpida idea en su cabeza, por amor del cielo-entornó Ron sus ojos-Quiere ser médico, no un criminal Lucius-le dijo Ron quitándose los zapatos de madera y sentándose para empezar a quitarse los adornos del cabello rojo ahora sumamente largo.

-¿Criminal?- le dijo levantándose jaloneándolo del brazo-¡Yo no soy un criminal, soy un alto general a las ordenes de su majestad!

-No estoy diciendo lo contrario, estoy diciendo que él no quiere ser algo malo, no digo que ser militar sea algo malo, yo mismo fui uno-dijo desembarazándose de Lucius con un gesto de dolor frotándose el brazo-Solo digo que te tomas el que él quiera ser un doctor casi como si él te hubiese dicho "padre quiero ser un ladrón" o algo así.

-Será un alto militar como yo, no un medicucho bueno para nada.

-¿Un medicucho bueno para nada? ¿Cuántas veces te ha salvado la vida un medico bueno para nada como tú dices?-le pregunto Ron defendiendo a su niño- Deberías estar orgulloso, tal vez Scorpius un día le salve la vida al emperador.

-¡Mi hijo no será un medico y punto!

-Scorpius no tiene alma de soldado, ¿por qué no lo vez, Lucius?-le reclamo Ron perdiendo un poco la paciencia que había aprendido a tener.

-Porque es mi único hijo y no dejare que su vida se desperdicie. Será un militar... además, no eres su madre, no tienes derecho a hacerle pensar cosas diferentes.

-¿No fuiste tú el que dijo: "te dejo vivir porque me sales más barato y útil que una niñera"?-le preguntó- No tienes derecho a ser cruel con Scorpius... al menos conmigo se siente amado por uno de los dos-le echo en cara, que le recordara que Scorpius no era en realidad su hijo le había lastimado.

-¡Yo amo a mi hijo, no te atrevas a decir lo contrario!

-Pues no se lo demuestras, se siente... no querido por ti-le echo en cara- Solo le regañas y nada más.

-Solo anda detrás de tus enaguas todo el maldito día... ¿Cómo quieres que no lo regañe? Es un niño mimado nada más.

-Es un niño, acabas de dar en el punto, es un niño, y joder si quiero que tenga una infancia mucho mejor que yo-aseguró Ron, después de todo había comprobado personalmente cuan amargo era esforzarse por alguien que al final no valoraba correctamente tu esfuerzo y te castigaba demasiado cruelmente solo por un tonto desliz.

-Lo vas a volver una maldita cría - dijo enojado desnudándose y metiéndose a la cama enojado.

Ron no dijo nada, no era como si pudiera razonar con Lucius, así que se quito en silencio el obi y el kimono y se puso una bata, preferiría dormir mas cómodo pero no podían arriesgarse a que algún sirviente entrara y viera quien era en realidad "la señora". Se acostó en la cama lo más alejado que pudo de Lucius, estaba enojado con él.

Mas Lucius le valía gorro que el pelirrojo estuviera molesto con él, el había arriesgado mucho en su locura por salvar a Ron y el no desaprovecharía la única recompensa que tenia, así que le jalo hacia su cintura.

- Hoy quédate callado- le ordeno subiendo la bata femenina por las blancas y bien formadas piernas.

Ron no dijo ni puta palabra, solo se abrió de piernas, mejor solo servir a uno, que a todos los que hubiese terminado sirviendo en una casa de putas. Lucius le había enseñado lo que era el amor de hombres... un placer diferente al que había sentido con aquella chica de la corte. Lucius besó el pecho plano, deleitándose con su sabor con los pezones que se irguieron al contacto de su lengua, robándole un gemido a su dueño, hasta bajar a el pene que se erectaba con placer y empezó a chuparlo a placer, jugando con los risos rojos de su vello púbico.

-Ahhh-no pudo contener un grito ahogado el pelirrojo, aferrándose a las sabanas mientras se sentía chupado por el rubio.

Mas Lucius solo sonrió al escuchar el placer vocalizado de su amante, chupando con más ganas, subiendo y bajando por el pene duro y rígido, lamiendo el pre-semen y metiendo un dedo largo y gentil en la entrada del pellirrojo.

-Basta, basta-rogo el pelirrojo sintiendo como sus bolas se apretaban ante la deliciosa mamada que el rubio le estaba dando. No aguantaría mucho más.

-Quiero que te corras en mi boca- le ordeno Lucius.

-Ahhhh ahhhh Lucius-grito roncamente corriéndose sin aguantar más su orgasmo.

El rubio chupo todo, y lo limpio como si fuera un gato disfrutando su rica crema. Alzó las piernas de pelirrojo sobre sus hombros, jalándolo contra su pene sin prepararle más, le gustaba que el pelirrojo le sintiera bien y profundo.

-Ahhh- gimió Ron cuando sintió la gran vara de carne del rubio penetrarle hasta el fondo, llenándole de forma deliciosa y caliente.

-Ahh...- gimió Lucius también cuando sintió sus bolas chocar con el delicioso trasero blanco de su "esposa".

Ron se relajo para que su culo se acostumbrara al tamaño del pene de Lucius y pronto estuvo gimiendo debajo de él con sus piernas colgando de los hombros del rubio. A pesar de las riñas diarias, en la cama se entendían... Ron recibió perfectamente el grosor de Lucius y este gozaba más que agradecido de ese culo que se contraía contra su pene.

-Oh Lucius- gimió Ron a punto de volverse a correr al sentir el estimulo en su próstata.

-¡Córrete! Sé que amas mi verga enterrada en tu culo. ¡Aahh ah! ¡Ron, Ron!

-Sii sii- gimió el pelirrojo corriéndose y apretando su ano en torno al pene de Lucius.

No tardo mucho Lucius en correrse y en ese momento miro los ojos azules de Ron dejándose llevar por ellos, susurrando algo que Ron no escucho... Pero era el eco de la voz de la primera pareja de Lucius, de su primer amor.

Ron respiraba agitado y satisfecho con una sonrisita sensual sin haber escuchado al rubio aun perdido en los estremecimientos pos-orgasmicos.

Lucius le beso y salió de él agitadamente con el cabello rubio pegado a su rostro... Ron solo se acomodo con una sonrisa lánguida y satisfecha, quedándose dormido en la cama del rubio, en los brazos del rubio.

Lucius le miro y pasó una mano por su cabello, pero en vez de decir el nombre del rojito en su cama, susurro otro nombre.

-Arthur.

-¿Uhmmm?-preguntó Ron adormilado.

-Nada, duérmete Ron...-le ordeno sabiéndole ya en el lumbral del sueño.

Por toda respuesta, el pelirrojo se acurruco durmiéndose inmediatamente sin una palabra más y aun con la sonrisa satisfecha que le había dejado el orgasmo.

Continuara…

Notas finales:

Aquí este capítulo para todos los que se preguntaban que paso con Ronald. Los veo el próximo domingo de nuevo con Severus y Harry XD

Por cierto Draco si existe y el que es atento se dará cuenta incluso donde esta, la historia de Draco es muy interesante ya lo verán ^^ En cuanto a la historia de Arthur y Lucius ya la sabrán mas adelante también XD

*no está mal escrito es una imitación a la pronunciación imprecisa de un niño.

Himeno Sakura Hamasaki-Bienvenida al fic mi vida. Espero que te guste este peque~no drama ^^

Izumi Masen v.B-No importa si no se llena de comentarios, me basta con que tu me leas, no mentire, me gustaria que mas gente lo leyera, Luna y yo lo escribimos con mucho entusiasmo, pero igual te estamos muy agradesidas por leerlo fielmente desde el primer capitulo y haber dejado comentario en cada capitulo hasta este eras el unico comentario que teniamos XD Aqui tienes un poco de la suerte que corrio Ronald en mi opinion, muy buena suerte. Que crees tu? XD