Capitulo 5

Severus, a pesar de ir seguidamente al hanamichi, tenía también que ir al harén y cumplir sus obligaciones. Las viejas habían insistido de nuevo en que tratara de preñar alguna de sus concubinas, para proveer algún heredero al reino, y por los cielos, era horrible, no era un misógino completo y las chicas sabían, con el cuidado que su majestad les trataba, pero seguían siendo chicas y el era un homosexual declarado...

-Mándenme una chica- ordenó en la cama del harén, poniéndose cómodo quitándose la bata que llevaba, mejor al mal paso darle prisa se decía así mismo el emperador.

Harry venia discutiendo con las viejas y su eunuco, pero se cayó cuando lo empujaron dentro de la habitación donde estaba el rey, se sonrojo abrazándose así mismo, le habían vestido con un kimono verde oscuro y un obi mucho más claro, además de que le habían delineado los ojos verdes que resaltaban como dos esmeraldas puras.

Severus levanto una ceja al ver a Harry.

-Así que te mandaron aquí para satisfacerme esta noche- le dijo llegando a su repisa- No se me para con las mujeres... así que esperaras a que el brebaje haga efecto- le ordenó.

-Yo... Puede pedir otra de las chicas si lo desea.-dijo Harry en un susurro mirando al suelo.

-No, esta noche serás tú, acuéstate en la cama sin quitarte el kimono- le ordenó el de ojos negros.

Harry obedeció muy nervioso, ya lo había hecho con su majestad antes de su castración.

Severus en efecto tomó el bebedizo y sintió una erección falsa... Suspiro acercándose a Harry, quitándole los adornos del cabello y con la sabana quitándole todo el maquillaje, a pesar de verse como una chica tenia rasgos de varón y eso lo excitaba en el fondo.

Harry le miro nervioso.

-¿Mi señor?-le preguntó en un susurro tembloroso.

-Cállate- le ordeno serio - Solo darás placer así que entre menos hables mejor.-le aseguro Severus.

Harry cerró la boca de inmediato, desviando la mirada obediente, no quería enfadar a su rey.

Severus le quito la parte de arriba del kimono mas no la de abajo, dejando el kimono colgando de su cintura por el obi, y se deleitó con el pecho plano, así que empezó a mordisquear sus pezones, hasta que estos se pusieron duros bajo sus atenciones.

Harry gimió suavemente, las viejas le habían dado un afrodisiaco para excitarlo y éste le había vuelto aun más sensible de lo que era ante las atenciones del emperador.

Severus chupo sus pezones, bajando su mano hasta su entrada, obviando entre las ropas sus genitales que ni siquiera intento tocar... Un hombre joder… eso lo tenía más excitado que las pociones.

Harry se estremeció gimiendo con suavidad una y otra vez sin poderlo evitar, húmedo por las pociones que le hacían lubricar solo.

Severus no sabía porque lubricaba, aun así, estaba tan deseoso de tomarlo que no dijo nada... Le giro y alzo el kimono par besar sus nalgas.

-Mi señor- no pudo evitar gemir Harry con un suave suspiro a pesar de la orden de silencio.

Con algo de suavidad Severus no pudo evitar susurrar:

-Mi Hogosha- penetrándolo hasta el fondo de forma suave pero constante hasta que sus bolas hicieron tope con las redondeadas y perfectas nalgas... Gimió con fuerza, era delicioso como aquel culo lo albergaba por completo, ningún hombre o mujer parecía encajar tan perfectamente con su pene, era como si Harry hubiese nacido para eso, para tener su verga dentro satisfaciéndolo.

-Ahhh - gimió Harry y mordió la almohada para no gritar mas mientras gemía.

Severus jalo los cabellos negros ahora largos de su Harry, utilizándolos como bridas, mientras se la metía hasta el fondo, gozando de aquel agujero perfecto que se cerraba sobre su polla de forma deliciosa. Harry podía no poseer el tronco del pene pero si tenía todavía una sensible próstata y unas pelotas sensibles capaces de crear bastante semen, y él lo tenía acumulado hace tiempo. Severus gemía mientras más fuerte se metía... iba acabar... no podía evitarlo, jaló el cabellito de Harry con fuerza hasta casi levantarlo, quedando únicamente ambos apoyados en las rodillas con sus torsos levantados, y le besó corriéndose con fuerza en aquel delicioso agujero que hacía un año no probaba

-Ahhh mi señor-gimió Harry teniendo su propio y peculiar orgasmo.

Aun cuando no poseía el tronco del pene éste no servía para más que dirigir. por así decirlo. el semen y la orina. así que Harry aun orinaba y aun se corría solo que de una forma distinta. En vez de ahora su semen o su orina salir dirigida como en cualquier hombre que aun poseyera todo el tronco de su pene, la de él, al solo poseer unos escasos centímetros del tronco que casi le habían amputado completo, no salía con esa precisión, haciendo un pequeño charquito debajo de él, el semen que se derramó de sus muy necesitadas pelotas.

-Ahh que buena montada- dijo Severus empujando a Harry a la cama, besando su espalda masculina- Ahh para esto si sirves.-aseguró.

-Me alegra haber sido de su gusto mi señor- susurró Harry aun respirando agitadamente por el sexo y el orgasmo.

-Es para lo único que sirves, me has satisfecho mejor que una chica...- le alagó a su manera, acostándose en la cama contento y satisfecho.

Harry se sentó en silencio reacomodándose el desbaratado kimono, que Severus nunca le quito completo, sobre los brazos para poder retirarse, todos sabían que el emperador les despachaba en cuanto habían cumplido su deber.

-¿Quién te mando a irte?- dijo viéndolo vestir- Acuéstate, te usare más tarde-le aseguró.

Harry le miro desconcertado, que el supiera era la primera vez que el emperador pedía a una mujer de su harén que se quedara en la cama para repetir en la noche, todos sabían que el emperador no compartía cama con ninguna mujer, pero obedeció. Luego dos veces más en esa misma noche Severus le poseyó con fuerza, dejando resentida la entrada del más joven.

Harry quedo completamente dormido y noqueado al final de la noche sin poderse si quiera mover después del buen uso que el emperador le había dado a su más que olvidado cuerpo, eso sí, en toda la noche Severus nunca le quito por completo el kimono, era como si no quisiera ver lo que había hecho entre las piernas de Harry en su arranque de furia.

Cuando llego la mañana quien interrumpió fue Sirius, al entrar a la habitación del emperador dentro del harén, no se lo podía creer cuando le habían dicho que el emperador aun estaba en estas, eso era insólito, dado que Severus siempre que terminaba huía a sus habitaciones en el palacio de vuelta.

-¡Oh, no abras las ventanas!- le ordenó Severus quejándose, no había dormido mucho.

Sirius vio impresionado a "la chica" de largo cabello negro dormida como una piedra en la cama del emperador, una chica sin tetas.

-¿No que lo odiabas?- señaló en un susurro a Harry para no despertarlo.

-Es bueno para la cama...- dijo como si nada Severus levantándose y poniéndose su bata.

-Uhmmm yo mejor me retiro-dijo entendiendo ahora por que Severus aun permanecía en sus habitaciones dentro del harén.

-No es necesario, yo ya me voy a descansar a mis propias habitaciones, estoy cansado casi no he dormido-sonrió satisfecho- Que cuando despierte vuelva a los dormitorios de las concubinas del harén.

-¿Lo despierto?- se ofreció Sirius.

-Si... será mejor- dijo mirando de reojo a Harry.

Sirius se acerco a Harry y lo intento despertar moviéndolo suavemente, pero no hubo forma humana de despertar al agotado oji verde, así que opto por cargarlo al final.

-Llévalo a descansar a sus propias habitaciones del harén y dile a las viejas que lo tengan listo para esta noche- le ordenó Severus a Sirius.

-¿De nuevo?- no pudo evitar preguntar con Harry en brazos, con su kimono desarreglado, el cabello enredado y envuelto en una manta para conservar el pudor del más joven.

-¿Por qué no?- se encogió de hombros Severus- Está hecho para abrirme la piernas… no es como si tuviera algo más que hacer en este lugar- dijo antes de dirigirse hacia la salida para salir del harén- Por cierto, esta vez que lo lleven a mis habitaciones, yo no vendré aquí-le indico a Sirius saliendo del harén.

-Como digas-susurró, eso no le gustaba nada, pero solo asintió caminando con Harry en brazos de vuelta a las habitaciones de las concubinas del harén.

Cuando salió, alguien venia con un kimono azul masculino y se paro al verlo, era Remus Lupin, su pareja y médico residente del palacio, había estado revisando a las concubinas que habían estado con el emperador, pero ninguna había quedado embarazada.

-¿Sirius?- preguntó el castaño a su pareja, al ver que cargaba a alguien en brazos, y cuando se acercó a ver quién era, le reconoció sin problemas-¿Oh Sirius, qué le paso?

-El emperador- le respondió con un suspiro.

-Oh- dijo el hombre y suspiró siguiéndole-Ven, te acompaño a su habitación, así lo revisare.

Sirius lo siguió y depositó a Harry en la cama.

-Lo quiere de nuevo para esta noche y en sus habitaciones del palacio.-le informó

-¿Se nuevo?-le miro quitando el kimono-¿En sus habitaciones? El nunca ha recibido a sus concubinas en sus propias dependencias fuera del harén- le recordó atendiéndole con suavidad hasta llegar a su ano - Pero está muy irritado...

-Se está obsesionando de nuevo con él, eso no me gusta nada-suspiró Sirius- Se hará daño de nuevo- dijo preocupado por Severus.

-Y de paso al chico Sirius, también a él le hará daño- dijo colocando comprensas en su ano para bajar la hinchazón.

-Y de paso a él también-suspiró asintiendo- Le pedí su custodia, quería mandar a Harry lejos a una de las propiedades Black, donde estuviera bien cuidado y bien lejos de Severus, para que su presencia no le atormentara mas como un fantasma, pero él no quiere ni escuchar hablar del tema- suspiró.

-Ni modo... ¿no puedes ir con el al hanamichi?- le preguntó -¿Buscarle un nuevo mozo de cuadra, algún Hokan*, o un nuevo chico…?

-Veré a ver que dice, se lo propondré pero dudo que se olvide de él, siempre ha estado obsesionado con Harry- suspiró.- Aun cuando este solo era un niño.

-Está bien, has el intento- le pidió el castaño.

-Lo haré amor- le prometió a su castaño besándolo antes de salir.

Mientras, Harry despertaba por el ruido de la salida de Sirius.

-Hola pequeño- le sonrió Remus.

-¿Señor Lupin?- preguntó suprimiendo un bostezo.

-Así es, buenos días- dijo acariciando sus cabellos largos.

-¿Qué hora es?- pregunto sentándose y haciendo una mueca de dolor al hacerlo.

-Las seis de la mañana. Anda, no te muevas mucho, que los cataplasmas deben hacer efecto aun.

-Ohhh- asintió dejándose caer suavemente de vuelta a la cama- Yo... ¿El rey dijo algo? ¿Ya me perdonó?- preguntó esperanzado al castaño.

-No precioso, no dijo nada, solo que te solicita esta noche también en sus aposentos- dijo Remus suspirando.

-¿Por qué?- preguntó Harry sin entender.

-Bueno- el médico dijo, algo incomodo - para repetir lo de anoche- terminó por ser franco.

-¿Por qué?- repitió sin entender- Él nunca repite a sus mujeres, si no salen preñadas toma otra y es obvio que yo no saldré preñada, puedo parecer una mujer pero no lo soy ni por asomo.

-Mi querido niño, no tengo idea, supongo que para esos menesteres... le gustas.

-Pero él me odia... ¿o me va a perdonar ya? ¿Lo crees Rem?- le preguntó esperanzado.

Odiaba ver al pequeño hacerse ilusiones, pero se obligó a sonreírle.

-A lo mejor si...

-Oh Remus, eso sería tan genial-dijo con entusiasmo- Tu sabes cuánto me he esforzado por cumplir mi castigo- sonrió Harry con alivio- Sirius tenía razón, el siempre me dijo que no me rindiera.

Remus acaricio el cabello azabache del antiguo Hogosha y suspiro.

-Si Sirius tiene la razón...- le dijo sin el corazón para acabar con sus esperanzas- debes descansar.- le dijo besando su frente de forma paternal.

-Lo haré, gracias por todo- se dejo caer de nuevo en la cama con una sonrisa, disponiéndose a descansar, quería estar listo para cuando el emperador le volviera a llamar.

Remus suspiro saliendo, no le gustaba mentirle al pequeño, tal vez no precisamente por perdón le mandaba a llamar el emperador, más bien por venganza. Caminó hasta uno de los estanques, mirando allí al general Malfoy, nada más verlo se dio la vuelta huyendo de ahí... El y el general Malfoy tenían su historia, patria, pero historia... paro al tropezar con su pareja.

- Sirius - dijo aun ligeramente pálido.

-¿Remus? ¿Por qué esa carita corazón?- le pregunto Sirius sosteniéndole.

-No por nada- le mintió el médico con una ligera sonrisa- Atendí a Harry, está esperando el perdón del emperador, piensa que el que lo haya llamado de nuevo significa que le esta perdonando- le informo.

-No lo creo-suspiro Sirius- No quiso ir al hanamachi hoy.

-¿Por qué no? Cuando va allí llega más calmado.

-No quiso ir hoy, dijo que tenía que trabajar, pero en realidad creo que por Harry.

-¿Tú crees que pueda lastimarlo?- preguntó con algo de temor el castaño- Digo, sé que es el rey y tiene derecho de hacerlo, pero el chiquillo no está bien Sirius.

-Ninguno de los dos está bien, y temo que en gran parte es culpa mía Remus, nunca debí dejar ir a un Hogosha bajo mi cargo a la cama de Severus, y nunca debí pasarle sus escapadas a Ron y a Harry- suspiró.

-¿Hubieras podido evitarlo?- le preguntó negando - Sirius... Harry siempre ha sentido admiración por su majestad, he iba a ir a su cama tarde o temprano, y el emperador... bueno, o una de dos: aun sigue traumado por la madre de Harry, o simplemente se ha enamorado del niño y no se ha dado cuenta o no se quiera dar cuenta.

-Si es amor es uno muy dañino, maldita Lilly Evans y la forma en que acabo con la confianza de Severus- suspiró Sirius.

-Ni modo... No puedes revivir un muerto para matarle de nuevo- dijo suspirando - Ya Sirius, lo mejor es tratar de cuidar Harry lo mejor que podamos en nuestras posiciones ahora. A Harry y a su majestad, todos sabemos cómo las acciones de ese chiquillo siempre han afectado al emperador.

-Lo mejor para ambos sería que Severus me dejara llevarlo lejos a alguna de las propiedades Black, pero no quiere ni oír hablar del tema.

-Dudo que lo haga- le dijo suavemente- Iré a ver algunos de los enfermos en los entrenamientos, ¿me escoltas?

-Mi placer- le sonrió Sirius asintiendo y acompañándolo.

Remus no pudo evitar soltar la suave risa, su Sirius era todo un príncipe, sonrió yendo al regimiento acompañado de Sirius, encontrándose con Malfoy y suspiró al verle, esta vez no podía escapar.

-Lord Malfoy.

Lucius les miro y solo hizo un asentimiento con la cabeza para seguir entrenando con sus soldados.

Sirius solo asintió ligeramente hacia Lucius antes de guiar a su castaño lejos de él.

-¿Tu sabes que Lucius y yo no somos nada verdad?- le dijo deteniéndolo - Solo fueron cosas del pasado.

Sirius solo gruño.

-Sí, pero ¿qué cosas Remus? ¿Por qué te niegas a contarme?- le exigió saber.

Remus suspiró, el no podía decirle a Sirius, no podía decirle que dos veces el rubio confió a las personas más importantes para el con el castaño y dos veces Remus fallo.

-No puedo decirte Sirius, ya te he dicho que tiene que ver con mi profesión de médico, no preguntes más. Además, quita esa carita, tú sabes que fuiste mi primero- sonrió poniéndose de puntitas para besarlo.

-Lo sé, aun así no me gusta ni que lo conozcas- aseguró el pelinegro.

-Sirius, yo te amo y él está casado, así que no seas infantil- le recordó divertido.

-Eso no hace que me guste, pero tú ahora eres mío- aseguró con una sonrisa.

-Idiota- le gruñó un poco, acomodando sus cabellos rubios castaños.

-Afortunado en realidad- lo corrigió.

-Sí, eso también- dijo sonriéndole y yendo con los chicos del regimiento atendiéndolos.

-Me amas- le aseguró Sirius siguiéndolo.

-Si si, toca amarte, porque ¿quién mas lo haría chucho?

-Que mal me tratas- se quejó Sirius bromeando.

-Bah, estás acostumbrado- dijo como si nada.

-No debería estar acostumbrado a que me maltraten- bromeó con su pareja, era con la única persona que era tan abierta en este mundo, su Remus era especial.

-Eres masoquista, amor- dijo susurrándole en el oído, para luego seguir atendiendo los chicos, cuando sintió un nalgada en su trasero – Black.

-¿Qué?- preguntó con una sonrisa divertida.

-Mantén tus manos lejos de mi trasero o será tu trasero quien lo pague esta noche- le prometió Remus.

-Promesas, promesas, vacías promesas- sonrió Sirius.

-Mañana verás cuando no puedas subirte al caballo, Black.

-Oh no, nada de eso, dulce corazón- se quejó Sirius.

-Aja aja... - dijo el médico- es la ventaja que en nuestra relación seamos democráticos...- dijo pellizcando el trasero de Black.

-Pues ya no quiero tener una relación democrática- se quejó tomándolo de la cintura y besándolo.

Remus le beso con fuerza divertido.

-Mientes, te encanta mi polla tanto como a mí la tuya.

-No tengo planes de dejarla ir nunca- sonrió Sirius tocando dicha polla con disimulo.

-No no no... Estamos en el regimiento con tus hombres- le palmeó la mano.

Sirius suspiró, pero dejó que le quitara la mano de su sitio favorito.

-Vamos, debes trabajar y yo también- le sonrió Remus besándolo, parándose de puntitas para probar sus labios.

-Sí, debo irme- asintió después de un último beso- Te veré en la noche- se despidió de él.

-Esta noche- dijo sonriendo y suspirando al verle irse.

-o-o-o-

Harry dejó esa noche que las viejas le vistieran, maquillaran y prepararan para el rey dándole sus asquerosos brebajes de siempre.

Seveus le estuvo esperando, cuando llegó a sus habitaciones detuvo a la anciana que lo traía.

-La próxima vez no lo maquillen- ordenó agarrando un trapo y limpiando con algo de fuerza la cara del ex-Hogosha.

Harry hizo una mueca por la fuerza.

-Majestad, con un poco de agua es más fácil, así solo me lo riega- le dijo Harry en voz baja.

-Tu cállate- le ordeno empujándolo a la cama.

-Lo siento, su majestad- susurró cuando aterrizo en la cama, levantándose ligeramente apoyado en sus brazos.

Despidió a la anciana y le pasó un trapo después de mojarlo.

-Límpiate la cara- le ordenó.

Harry lo hizo en silencio, retirándose el maquillaje rápidamente con experiencia.

-Listo su majestad- susurró.

Severus le miró y lo agarró del cabello forzándolo a un beso violento, mientras quitaba la parte superior del kimono... Jamás el kimono de la cintura para abajo.

Harry abrió su boca mansamente aceptando la lengua del emperador en su boca, su dominio de forma sumisa. Severus no tardó mucho en besarlo y lamerle el cuello, y en abrir sus piernas de forma demandante. El de ojos verdes se abría sumisamente para él y le sonrió al emperador como hacía antes, esperanzado ingenuamente en haberse ganado su perdón. Severus ante la sonrisa tierna de Harry solo le giró con violencia colocándolo en cuatro y penetrándolo. Era una suerte que en el harén le prepararan para esto, de lo contrario, habría dolido mucho a Harry la brusca penetración sin preparación. Pero dado que su interior lubricaba solo por los brebajes que le daban las viejas, Harry solo gimió roncamente ante la invasión del emperador.

-Ahh que delicioso "Harriet"- su tono lo usó solo para humillarle, esa sonrisa le había turbado.

Harry cerró sus ojos, no le gustaba ese nombre, pero no se quejó, lo que fuera para ganarse el perdón de su majestad. Severus jaló el cabello con violencia, disfrutando del pelo largo, aunque claro que le gustaba más cuando era una maraña que el mismo le peinaba al jovencito Hogosha para ayudarlo a dominárselo.

-Ah, su majestad- gimió un poco el de ojos verdes por los tirones de cabello, el rey siempre era muy tierno y amoroso con él en el pasado cuando él era uno de sus Hogoshas, pero ahora...

Severus jaló mas fuerte el cabello ajeno, mientras le levantaba para besarlo. Harry ahogó un gemido en la boca de Severus, correspondiendo a su beso sintiendo el disfrute de los golpes de próstata que le daba Severus con su pene. El emperador no tardo en gruñir y gemir, metiéndose más fuerte en ese cuerpo que era su obsesión.

-Su majestad, su majestad- gimió bajito aferrándose a las sabanas el más joven, sintiendo como su cuerpo cedía al placer.

Mas Severus inmerso en su propio placer apenas lo escuchó terminando dentro de él, cayendo casi encima de su cuerpo.

-Su majestad- susurró al sentirlo llenarle con un gemido.

Severus suspiró saliendo de él y viendo que prontamente Harry se dormía, con cuidado comenzó a acariciarle el cabello, como cuando era Hogosha y suspiró. Al parecer lo que sentía por Harry estaba lejos de ser por su madre o por rabia, y ahora no quería saber que sentía por el pequeño, había tanta rabia aun, pero también algo más… Quitó su mano como si el cabello ajeno quemara, debía alejarse de él antes de que ese sentimiento raro le comiera el alma una vez más.

Harry abrió sus ojitos verdes medio dormido.

-¿Su majestad?- preguntó.

-Duérmete- le ordenó.

Harry asintió, acurrucándose al entender que no tenía que abandonar su cama, cerrando sus ojos para dormir.

Continuará…

*Hokan-era el término que se usaba para llamar a los geishas hombres y no es un invento mío lo dice wikipedia XD

Ok os explicare algo sobre la forma en que Harry se corre o tiene su orgasmo, yo no soy medica así que todo es inventado por mi XD la idea surgió a raíz de una noticia donde un hombre perdió su pene a causa de negligencia médica, si su pene no sus testículos, su pene, aun así el hombre podía seguir orinando aunque ahora se veía en la necesidad de hacerlo como las mujeres sentado porque su choro de orina salía como el de las mujeres con mucha menos precisión que el de los hombres. Así que pensé que era lo mismo para correrse, Harry perdió su pene que fue cortado casi hasta la raíz dejando apenas una pequeña parte del tronco y sus bolas, por lo que Harry aun sigue pudiendo producir semen y sigue pudiendo ser estimulado por la próstata que la tiene en el ano como todo hombre y no le ha sido extirpada. Espero me hayan entendido. ^^

Himeno Sakura Hamasaki-Muchas gracias me alegro que te gustara espero que este cap tambien te agradara ^^

Izumi Masen v.B-Tienes toda la rason. Y muchas gracias por seguir leyendo mis peque~nas locuras sobre todo cuando se juntan con las de Luna XD