Capitulo 12

Ya habían pasado algunos días desde el intento de asesinato a Harry y su bebe aun no nato, se encontraba sentado en la cama de la que aun Remus no le dejaba moverse con un juego de shogi frente a él jugando con Remus que trataba de mantenerlo entretenido para que su paciente no enloqueciera por no poder salir de la cama cuando las puertas se abrieron de par en par dejando entrar al mismo emperador... todos tenían prohibido decirle a Harry si quiera que el rey había estado con él en los momentos más críticos de su convalecencia. Remus sonrió, Harry le había dejado un pase completamente abierto en el tablero, pero cuando noto al emperador entrar se levanto silenciosamente dejando de lado el juego, mientras Harry se volteaba y veía hacia el rey con sus deslumbrantes ojos verdes, por su estado estaba obviamente sin maquillaje, el cabello negro en una desorganizada coleta sobre su hombro derecho y un simple camisón blanco que caía sobre su pecho plano libre de rellenos.

-¿Su majestad?-pregunto Harry con curiosidad al verlo y una ligera sonrisa.

-Remus como sigue mi concubina- pregunto ignorado aquellas gemas esmeraldas que estaban... no eran patrañas de su negro y oscuro corazón.

-Harry- enfatizo el nombre educadamente, después de todo el no era Sirius para poderse tomar tantas confianzas como su esposo con el emperador-está mucho mejor su majestad ya pronto podrá salir de su cama y hacer vida normal-le informo- el bebe se encuentra seguro y Harry ya está recuperando sus fuerzas.-le informo el castaño.

-Estoy siguiendo todas las instrucciones de mi carcelero-bromeo el de ojos verdes hacia Remus.

-No se levantara de esa cama- dijo seriamente Severus mirando al galeno.

-No él sabe que no se puede levantar aun y esta obedeciendo su majestad- añadió Remus rápidamente, Harry asintió con entusiasmo.

Severus miro al muchachito, no le habían entendido.

- No saldrá de la cama hasta en un par de meses- les aclaro.

-¿Un par de meses?-pregunto Harry espantado. – Pero… ¿por qué?-exclamo- Remus dijo que solo necesitaba un par de días más de cama.

-No saldrás hasta dentro de un par de meses... no voy aceptar perderte... perder al heredero de mi apellido entendido.- luego miro a Remus - Si no desea ser castigado doctor Lupin más le vale que Harry obedezca.

-Pero emperador... Harry necesita hacer algo de ejercicio cuando esté en condiciones si no él... podría tener problemas a la hora del parto-trato de explicarle Remus pasando saliva.

-Una caminata de no más de media hora fuera del as habitaciones- concedió serio el emperador.

-Bien su majestad.- asintió Remus pero Harry no estaba de acuerdo.

-¿Y qué pretendes que haga todo el día en esta cama?... ¡No puedo!-le advirtió Harry frunciendo el entrecejo... bueno a todos les sorprendió Harry era muy suave y sumiso debido al entrenamiento impuesto en el harén pero al diablo Harry Potter no pensaba pasar los próximos nueve meses metido en una jodida cama.

-No sé… Pinta, dibuja, duerme… pero de la cama no sales.- le advirtió sintiendo el fulgor del mal humor.

Harry le miro mal con sus ojos verdes.

-Su majestad podría... ¿ser un poco más razonable? prometo no extralimitarme ni llegar mas allá de lo que los médicos consideren razonable-le juro tratando de razonar con él.

-No- dijo tajantemente -¿Por qué debes ser tan terco? Te quedaras en la cama y en esta habitación hasta que yo crea conveniente.

-Me volveré loco Severus por amor al cielo- entorno los ojos Harry.

-Harry por favor-lo reprendió con suavidad Remus. Harry se cruzo de brazos pero se callo volteando su cabeza hacia la pared.

Severus le gruño pero ya había dado la orden no se retractaría ahora.

-Si no te quedas en cama hare que te aten a ella- le advirtió antes de darse la vuelta saliendo haciendo mover las telas vaporosas del kimono real al salir, dejando a los guardias como siempre apostados a la puerta.

Harry se volvió hacia la puerta donde el emperador había salido y saco la lengua con pura frustración.

-cavernícola-susurro y Remus tuvo que esforzarse en ocultar la sonrisa en su cara. Los guardias que vieron el gesto por la puerta aun abierta apenas sonrieron pero no mucho no sea que fueran azotados si eran atrapados.

Severus caminaba con andar sigilosos y tétrico en los pasillos hasta salir al gran jardín, aspiro el olor de las flores amarillas en todo su esplendor, pronto llegarían los días de las flores de sakura, sintió la presencia de Sirius a su lado aun antes de escucharlo o voltearse a verlo.

-¿Lo han encontrado?-. Susurro bajamente sin decir el nombre de esa persona como si su sola mención invocara la mala suerte.

-Lo hemos encontrado-le confirmo Sirius asintiendo.

-¿Dónde está?- le pregunto agachándose a tomar una rosa amarilla que se deshizo en sus manos como señal de mal augurio.

-Lo localizamos al sur su majestad-le respondió el de ojos azules.

-Desplieguen una cuadrilla adicional por precaución- susurro - No podemos confiarnos Sirius... él esta con tu prima Bella... es peligroso.

-Siempre lo ha sido… Deberíamos matarlo es la forma más segura-aseguro Sirius- siempre ha querido todo lo que es tuyo Severus-le recordó.

-Ese es el problema... que desea todo lo que es mío y aun no ha visto lo que más quiero y lo más hermoso que tengo- susurro Severus pensando en la imagen de Harry tal y como lo había visto hacia apenas un rato, sin maquillaje con el camisón blanco, el cabello en una desordenada coleta y jugando aquel juego de mesa con Remus.- Mátalo...-dio la orden esta vez no podía correr el riesgo que aquel significaba.

-Sera lo mejor-estuvo de acuerdo Sirius haciendo una reverencia al retirarse... ese debía morir, era peligroso, era un ser envidioso y vicioso ansioso de aquello que jamás podría ser suyo, por su sangre maldita, su sangre mestiza.

Severus alzo su mirada al horizonte viendo como poco a poco comenzaba a llover.

-Bajo el manto oscuro de las nubes, viene hacia mi un mal presagio... temo muy pronto una traición-Susurro el fragmento del antiguo poema mientras su cabeza se giro a la habitación de Harry -Temo muy tarde haber amado... temo perderte- le susurro a la nada mientras miles de flores amarillas perdían sus pétalos y se elevaban a pesar de la lluvia dándole una figura etérea a su majestad, mientras la sombra del mal acechaba el palacio…

-o-o-o-

-su concubina real está preñada, pero al parecer no es como el embarazo de sus demás concubinas... dicen que puede que este sea un varón mi señor- le informo Bellatrix Black.

El hombre sonrió mirando a la hermosa mujer que era peor que la plaga.

-Un varón… la concubina es un varón- dijo con una sonrisa torcida él ya lo sabía, también tenía sus informantes.

-Pues varón o mujer al parecer está esperando al futuro heredero del emperador-le advirtió la mujer.

-Un hijo que no debe llegar a termino Bella-le aseguro tranquilamente-eso mataría mi futuro reinado cuando logre asesinar a Severus, por que cuando lo haga solo yo podre reinar.

-por eso le informe mi señor- sonrió la mujer llamada Bella con complicidad.

-¿Y cómo es la "concubina" de nuestro amadísimo Emperador?- pregunto con sarcasmo.

-No lo sé mi señor pocos le han visto solo se dice que es hermosa, muy hermosa-le comento.

-Deberíamos ir a darle un ojito- sonrió el hombre que portaba el mismo cabello negro que Severus pero cuyos ojos eran de un escalofriante color rojo- prepara mi caballo iremos de incognitos solo tu y yo... y esta vez trata de no matar a otro de tus primos, con matar a Regulus fue suficiente por culpa de eso ya tenemos el sarnoso de Sirius encima se lo tomo personal.

-Estúpido Regulus al que quería matar era a Sirius él se interpuso- gruño la morena.

-Si pero Regulus se atravesó… además- se acerco besando su cuello despacio - así podrías ver a tu queridísima hermana Narcisa... esa que celosamente oculta Sirius Black de ti y del mundo.

-Ese imbécil se atrevió a robar a mi hermana... así que bien merecido se tuvo el haber perdido al suyo, vamos mi Lord- asintió la morena con sus ojos llenos de locura.

Tom Riddle sonrió, era bueno tener a su lado a su más leal guerrera y asesina, ella veía por sus ojos aunque claro era una sádica... Entendía porque Sirius Black había escondido a Narcisa Black… de otra forma hubiera terminado igual o peor que Andrómeda, ah… ¿Pero que iba a hacerse? la familia Black tenía un pequeño gustillo por el incesto en su gran mayoría así mantenían su sangre limpia.

-Alistare a los caballos para partir cuanto antes mi Lord-se alejo la pelinegra.

-Ve pequeña, ve…- dijo caminando entre la gente, sujetando bien la espada...y cubriéndose el rostro, Severus era emperador siendo que era uno de los últimos al trono por línea legitima. Mientras el solo por ser hijo de una domestica término relegado de la línea de sucesión al trono, descartado del trono que siempre había deseado, solo por ser un bastardo. Pero ahora regresaría a destronar a Severus bañarse con su sangre y si era tan hermosa su concubina, sacarle ese hijo del vientre y hacer que pariera a su heredero... al heredero del bastardo futuro rey… nadie lo volvería a despreciar nunca más.

Por su lado mientras ensillaba los caballos Bellatrix Black sonreía pronto tendría su venganza... y lo que era suyo por derecho, solo suyo y no de ese mequetrefe de Sirius, él no merecía nada, todo debía ser de ella, era ella quien lo merecía.

-o-o-o-

~algunos días después en el palacio~

-Por décimo quinta vez Harry estate quieto- dijo un exasperado Severus -¡Potter!- le grito al ver que no le prestaba ni un poco de atención por estar decorando la cunita de mimbre.

Harry se sobresalto un poco por la exclamación del emperador.

-¿Qué?-le pregunto apenas alzando su cabeza de su tarea para mirarle.

-Que te quedes quieto, llevo una hora aquí y no te has sentando ni un maldito momento-. Dijo serio mirándolo, con aquellos ojos ónix que atravesaban el alma, realmente Severus no había salido mucho de las habitaciones de la concubina y no había tenido sexo con él, le estaba cuidando disfrazando su preocupación con molestia.

-Tengo que decorar la cuna de nuestro hijo-le dijo Harry poniendo sus manos en sus caderas con firmeza.

-Podrías llamar a alguna de las matronas ¿sabes?

-No, quiero hacerlo yo. Además esto es lo único que hace que no muera de aburrimiento desde que tu-le dijo señalándole acusatoriamente con su dedo-no me dejas hacer nada.

-A no pues salte con espada a defender los terrenos-dijo con obvio sarcasmo -Lee...- le ordeno- te culturizas, es seguro y es entretenido.

-¿Tienes una idea de cuánto leí en el harén todo el año que estuve languideciendo en el? ¡Me aburro Severus!-le dijo Harry con un suspiro.

Severus solo gruño regresando a la lectura.

-Solo no hagas esfuerzos- le ordeno.

-Vale, vale... ¿que lees?-se reclino por detrás de él para ver sobre su hombro.

-Un compendio de química del nuevo mundo-dijo como si nada.

-¿un compendio de química?-le miro pidiéndole explicaciones con la bata resbalándose por uno de sus hombros.

Severus medio miro de reojo la tela que resbalaba tentadoramente sobre la cremosa piel, pero aun así el era un hombre de férrea educación y no caería por más que quisiera joderse a su concubina, no era bueno ni para el niño ni para la "madre".

-Severus-llamo Harry su atención cuando no le respondió su pregunta.

-He…- reacciono el de ojos oscuros-Bueno es...- lo pensó bien para explicarle de forma sencilla -la manera de hacer reaccionar elementos entre sí para que estos tengan una función.

-¿Como qué?-le pregunto interesándose en el tema.

-Mesclas sencillas, casi herbolarias, ahora no hay mucha destilación de otras sustancias pero algún día las abran.

-Se oye interesante-le sonrió Harry aunque en realidad no había entendido nada, era inteligente pero la química era... desconocida para el.-vamos a jugar shugo-le pidió quitándole el libro de las manos-pero en los jardines.

-Está bien- Dijo dándole la mano y conduciéndolo como si fuera una estatuilla de frágil cristal.

-Bien-sonrió Harry y respiro hondo al salir a fuera como si hiciera siglos que no salía de la habitación... era un dramático.

-Sigue suspirando así... y te juro que voy a encerrarte- le dijo ocultando una sonrisa por el dramatismo de su "concubina" caminando viendo a la guardia moverse con sus pasos discretamente.

-Amargado-sonrió Harry sentándose-vamos a jugar de una vez-le animo-hoy si voy a poder ganarte.

Severus sonrió pero no le respondió no importaba cuanto se esforzara Harry no estaba cerca de ganarle si él no se dejaba aun empezaron a jugar mientras miraba de reojo al de ojos verdes que al parecer estaba cada día más hermoso para él. Harry se mordía el labio inferior concentrado dando lo mejor de sí para ganarle al pelinegro emperador, pero no importaba cuanto se esforzaba Severus iba un paso delante de él siempre. Severus miraba los gestos la boca y simplemente no pudo más. Severus tomo con suavidad los cabellos negros ajenos atrayéndole a su altura y besándolo. Harry abrió sus ojitos con sorpresa desde el incidente Severus no le había besado y diablos si no había extrañado que lo hiciera, su gemido quedo ahogado en la boca del pelinegro mientras abría su boca para él mansamente, rodeo con sus brazos el cuello de Severus tratando de atraerlo más hacia sí pero el tablero y la mesita se interponían entre su cuerpo que empezaba a redondearse y el fuerte cuerpo del emperador. Severus trato de agarrarlo más fuerte y cayó en cuenta lo que estaba haciendo... la culpa, la rabia el odio y el amor se mesclaron, se separo de aquel cuerpo caliente que le envenenaba lentamente.

-Harry.

Harry le miro con las mejillas arreboladas por la pasión las hormonas del embarazo lo tenían excitado y revuelto.

-Severus-dijo con vos ronca.

-Vete a tu habitación- Severus también estaba excitado pero no cedió a su excitación... cerró los ojos buscando el recuerdo de la pelirroja a la que alguna vez amo para tranquilizarse pero con horror noto que lentamente el recuerdo de Lily Potter había remitido hasta volverse humo en su memoria, sustituida abrumadoramente por el chico frente a él.

-Pero no quiero-dijo con la vos ronca mirándolo con ojitos verdes anhelantes.

-Harry vas a ir a tu habitación y vas a descansar - le ordeno levantándose.

Harry se levanto con un gemido de pura frustración.

-No soy de cristal-le dijo dándose la vuelta y alejándose de el molesto.

Severus movió su cabeza para que siguieran a la concubina hasta su habitación. Puede que Harry no fuera de cristal... pero el...verdaderamente podría quebrarlo, ya de hecho, lo había hecho una vez.

-o-o-o-

-Fuera-le grito Harry a las sirvientas cuando entro a su habitación frustrado. Cuando todas salieron, Harry pudo gritar su frustración.

-¿Se pude saber por qué tanto mal humor? ¿Y este desastre?-pregunto Remus entrando a la habitación al ver que Harry había agarrado las sabanas y las había tirado contra la pared entre otras cosas.

Minerva que fue la única que no se fue suspiro al ver a la concubina real

-Está en medio de una.. gran rabieta Remus- dijo sin levantar nada la vieja mujer.

-Es un imbécil-aseguro Harry de mal humor-no soy una puta muñeca de cristal, él solo... me calienta y luego huye como un conejo asustado-le acuso Harry de pésimo humor.

-Hormonas- dijo Minerva como si eso lo explicara todo- Puede que no seas de cristal Harry pero tu embarazo normal...no es.

-¿Y qué? ¿Por eso no puedo tener sexo?-les encaro Harry a ambos mientras Remus sonreía divertido aguantándose las carcajadas que pugnaban por salir de su boca.

-Bueno entiende la posición de su majestad Harry, las primeras semanas jurabas que ibas a quitarle toda su anatomía y ¿ahora quieres tener sexo?-le miro la seria mujer.

-Pero no es mi culpa-se sonrojo-es que... de verdad lo quiero-susurro y Remus se acercó a él.

-Venga ya-le tranquilizo-respira hondo-le ordeno-¿Más tranquilo?

-Creo que lo mejor sería demostrarle al emperador que estas fuerte... aunque dudo que lo haga puede ser verdaderamente más cabezota que tu Harry.

-Como le puedo demostrar que no me voy a romper después de todo lo que Remus y usted le dijeron-los acuso el de ojos verde.

-Bueno era nuestra obligación muchacho tonto- dijo en tono severo la vieja mujer.

-Si pues vuestra obligación me tiene en un severo caso de abstinencia...-les miro mal.

-Ya, ya... hablaremos con el emperador niño terco-le tranquilizo Remus de forma pacifista.

-Si... vamos a ver que podemos lograr- Suspiro Minerva.

-Bien- asintió Harry más calmado arreglándose su bata.

-Ya ahora reposa un poco- le ordeno la mujer.

-reposa, reposa, reposa-repitió-eso es todo lo que hago-se quejo dejándose meter entre las sabanas a pesar de todo.

-Niño debes cuidar a esa pequeña criatura que tienes en el vientre.

-Mi bebe está saludable-aseguro mientras Remus le arropaba.

-Si pero debes cuidarle...- dijo Minerva- es el heredero del emperador y en estos momentos su única línea sucesora viva, si el emperador muriera mañana Harry el imperio estaría depositando la confianza en tu hijo.

-Nada le pasara a Severus... Sirius lo protege y lord Malfoy- añadió Harry.

-Amenazas hay en todas partes- dijo la mujer-sobre todo cuando se es rey, hijo.

-¿Mi hijo vivirá así también? ¿Con miedo a ser asesinado?-pregunto Harry preocupado.

-Los emperadores ya no tienen miedo...- le dijo Minerva.

-No debes preocuparte Harry tu hijo será protegido-le aseguro Remus.

-Es verdad- asintió la mujer-ese niño es un tesoro para el reino entero.

Harry asintió aunque aun así estaba preocupado mientras dejaba que las carisias de Remus en su negro cabello lo adormilaran.

Continuara….