VAMPIRESAS DE KONOHA
Hola,¿Cómo están? Acá les traigo un nuevo episodio del fanfic más largo que escribí hasta el momento. Ino y Sakura vuelven a aparecer y a Sasuke comienza a prepar fuerzas para recibir a los cazadores que lo persiguen.
Como siempre, gracias por leer y, si no es molestia, dejen un review, que son lo que más me motiva a esforzarme y superarme y actualizar los más rápido posible. Saludos XD
…..
Desde que había comenzado, la lluvia no le había dado tregua a la Aldea de la Hoja y ahora las calles comenzaban a inundarse. La mayoría de los pobladores se acobijaban en el calor de sus casas y los pocos ninjas que patrullaban no tenían mayor enemigo que el cansancio y el aburrimiento.
Zakuro cerró lentamente la puerta de la azotea y caminó unos pasos hacia el borde del edificio, haciéndole caso omiso a las gotas que la empapaban y se derramaban por sus cabellos negros. El joven que se encontraba a su lado sentado en posición de meditación no parecía advertir su presencia.
Sonriendo sensualmente, la joven se echó a un costado del chico.
-Sasuke…
Se acercó lentamente y posó su mano en el brazo derecho del pelinegro.
Sin inmutarse, el Uchiha inquirió:
-¿Qué quieres, Zakuro?
La joven se arrastró para estar más cerca de él, y apoyó su cabeza en el hombro del muchacho.
-Quiero que me hagas tuya Sasuke.
El joven la miró de reojo. Con un ligero pero fuerte movimiento, Sasuke recostó a su más nueva vampiresa contra sus piernas. Su mano ascendió lentamente por el torso de la joven hasta llegar al cuello de su chaqueta. Con un movimiento suave, el Uchiha tiró de la ropa y dejó al descubierto los dos preciosos senos de Zakuro. El pelinegro undió el rostro entre los pecho de la chica, que echó la cabeza atrá, cerró los ojos y sonrió lujuriosamente; podía sentir la lengua del joven acariciando sus feminidades, los labiso chupando sus pezones, la nariz deslizándose por la superficie de sus senos. Lentamente, Sasuke recorrió la distancia entre los pechos y el cuello de la chica con su lengua.
-Házlo Sasuke, bebe de mí.
Los colmillos del pelinegro se clavaron en el suave cuello de la chica, provocándole un breve instante de dolor que luego le dio paso a una salvaje sensación de placer y éxtasis, mientras su sangre se derramaba por su cuerpo.
Cuando el vampiro la alzó, Zakuro se imaginó volando en una nube de satisfacción, rodeada de los fuertes brazos del muchacho.
De pronto, su nube pareció desvanecerse y cayó secamente al piso. Sorpendida, miró a Sasuke, que tenía los ojos puestos en el borde opuesto del edificio. Al seguirle la vista, comprobó que su peor temor se había concretado.
-Al fin volviste, Sakura.
La voz del portador del Sharingan dejaba entrever su emoción. Camino unos pasos hacia la pelirroja, que sonreía.
-¿Está hecho?
Fue lo único que quiso saber el vampiro.
-Sí Sasuke, justo como tú me pediste.
Al oír esto, una sonrisa feroz apareció en el rostro del Uchiha:
-muestramelo-pidió.
La peliroja sacó de su cinturón un pergamino y lo desenrolló frente a su señor. Apolló un dedo en la superficie del papel, y los kanjis dibujados en él comenzaron a brillar con el chackra de Sakura. Se produjo una explosión de humo, y cuando se disipó, una figura humana envuelta en bendajes había aparecido en la terraza.
Sasuke no dijo nada. Tomó a su antigua compañera de grupo por el hombro y la atrajo hacia sí.
La miró fijamente un rato largo, con una expresión de complaciencia y nobleza en su rostro.
Zakuro se extremeció y pensó que ese tipo de expresiones eran lo que volvían a Sasuke tan irresistible:
-vamos a que recibas tu merecido premio-dijo por fin el Uchiha.
Una sensación profunda y exquisita inundó a Sakura; una sensación que venía de su entrepierna. Se acercó a Sasuke, tomándolo por la ropa y le dijo:
-ya me clavaste tus colmillos. Ahora quiero que me claves…otra cosa.
Sasuke asintió con la cabeza y empezó a caminar en dirección a la puerta que daba a las escaleras; Sakura iba a la par del joven vampiro, tomada de su brazo.
Desesperada, sin poder creer como su amado se les estaba escapado de las manos de esa forma, Zakuro exclamó:
-¡Sasuke, por favor, no puedes dejarme así!. Te lo suplico, bebe mi sangre o haz lo que te plazca, pero no me dejes…
El pelinegro se detuvo en seco, pero no giró la cabeza:
-tengo asuntos más importantes.
Zakuro se quedó congelada; una punzada de dolor le atravesó el cuerpo. No pudo verlo, pero Sakura sonreía.
Desesperada, una última posibilidad se le ocurrió:
-Déjenme ir con ustedes, por favor. Puedes poseernos a las dos o, si quieres, yo puedo dejar que Sakura me penetre con un dedo, si eso te complace. Por favor, Sasuke…
Con la misma fría indeferencia con la que había respondido a su anterior súplica, el chico respondió:
-en otra ocasió podría ser, pero ahora prefiero estar a solas con Sakura. Mejor, podrías acompañar a nuestro nuevo invitado. Dale una cálida y húmeda bienvenida, tu sábes de que hablo.
Acto seguido, la pareja siguió y desapareció por las escaleras.
Zakuro miró fijamente al bulto humano que la peliroja había traído. Se acerco arrastrandose poco a poco y posó una mano en los pliegues de los bendajes. Con desgano, retiró una de las capas de vendas. La sorpresa la impactó tanto, que por un momento se olvidó de la frustración que acababa de sufrir. Se había quedado petrificada.
-No puede ser…
…..
(Flashback, 2 años antes)
Ino no lo podía creer. Sus ojos de seguro eran víctimas de un cruel genjutsu, no cabía duda. Simplemente no podía estar viendo lo que veía…
Y sin embargo, el muchacho parecía tan real, tan vivo.¿Sería posible…? Se acercó con pasos cautelosos, temiendo una agresión a cada instante. Ya había evaluado la posibilidad de que la atacara, y había concluido en que se encontraba totalmente vulnerable: bella sola no podía ni rasguñar al muchacho y, aunque el enorme hotel bajo cuyas sombras descansaba el joven renegado estaba llena de ninjas de la Hoja, ninguno era lo bastante fuerte para hacerle frente a él.
Se detuvo a pocos metros del pelinegro, que estaba acostado en el pasto, disfrutando de los rayos de sol que se filtraban entre las ramas de los árboles del bosque.
-Sasuke...
Un par de hojas cayeron y fueron arrastradas por el viento. La brisa refresco a Ino y,por alguna inexplicable razón, le dio mayor confianza. Avanzó un par de pasos más…
-Ino.
Se paró en seco.
-¿Qué te a traído a este lugar?
El pelinegro hablaba con naturalidad, casi con desentendimiento, como si la Yamanaka fuese alguién con quién se veía siempre.
"Con todo lo que sufrí por ti. Yo no te importo. Solo te importas tú. Tú y tu venganza."
El Uchiha se paró. Ese único gesto bastó para que Ino sintiese el increíble poder con el que contaba el portador del Sharingan.
"Si me ataca, me asesinara facilmente y moriré como una tonta que se cavó su propia tumba".
-Dime Ino,¿Te enviaron a matarme?
Aquella pregunta tomó por desprevenida a la rubia.
-No, te eh encontrado por casualidad-respondió con la voz seca.
El Uchiha sonrió. La Yamanaka se dio cuenta de que el muchacho disfrutaba del efecto que causaba en ella.
El joven llevó su mano al cinturón. La chica se estremeció.
"Va a matarme"
Sasuke comenzó a forcejear con el cinturón, hasta que lo desprendió y lo arrojó en el pasto, ante la incrédula mirada de la chica de Konoha.¿Podía ser una trampa?
"No seas tonta, él sabe que puede matarte con facilidad,¿Para que va a querer tenderte una trampa?"
Un silencio palpable se había adueñado del lugar. Parecía que en el mundo no existían más que Ino y Sasuke.
Podrían haberse quedado horas observandose mutuamente, pero entonces el chico tomó su túnica blanca con la mano y, de un solo tirón, se despojó de ella, dejando su torso al descubierto. Luego estiró los brazos, como queriendo captar la fuerza de los rayos de Sol.
-No me engañas Ino. Cumple tu misión, no te detendré.
Ino estaba petrificada. Realmente se había encontrado con el joven Uchiha por casualidad, tras cumplir una misión de protección a un líder feudal. Sin embargo, ahora se le presentaba la oportunidad de acabar con uno de los mayores peligros que amenazaban a su Aldea.
Intentando controlar su pulso, sacó un kunai de su porta-shuriken.
"Házlo rápidamente, no lo pieneses"
La kunoichi se avalanzó sobre su amor no correspondido; cientos de sentimientos encotrados se acumulaban en el puño que portaba el puñal.
Se paró en seco, la punta del kunai a tan solo centímetros del pecho de Sasuke. Unas lágrimas caían por el rostro de la rubia; el pelinegro se reía, divertido.
-¡Cállate! Cállate o…o te apuñalo-amenazó Ino, aunque en seguida se dio cuenta de que ni ella se creía esa amenaza.
El pelinegro se acercó velozmente a la joven y antés de que esta pudiese reaccionar, la tomó de la barbilla.
El miedo atenazó a la rubia; en parte el miedo a que su final estuviese a punto de llegar; en parte a que aquello no fuera más que una ilusión…
El chico inclinó el rostro hacia ella. Sus labios estaban cada vez más cerca y la Yamanaka podía sentir la respiración del muchacho en su cara, cada vez más cerca…
El contacto entre sus bocas fue dulce y placentero. No era la primera vez que Ino besaba, pero aquello era una sensación distinta: estaba cumpliendo una de sus mayores fantasías.
¿Cuánto tiempo había esperado por ese momento? ¿Cuántos sueños, estrategias, discuciones, risas, esperanza, habían girado en torno a aquel beso? ¡Y Sakura! ¿Qué diría su amiga de ello?
La rubia pudo sentir los labios de Sasuke deslizandose suavemente desde su boca a sus pechos.
-Sasuke…Sasuke…toma lo que quiera de mí…-jadeó la chica.
Una sombra imperceptible para Ino pasó por los ojos del pelionegro, que soltó una risita:
-¿Estás segura de lo que pides, preciosa?
Ino sonreía con los ojos cerrados, perdida en la excitación.
-Si, mi amor, toma lo que quieras: mis pechos, mis besos, mi virginidad, mi cabello. Todo es tuyo.
-Como desees.
Una punzada de dolor, y la rubia sintió el calor de la sangre en su cuello.
-¿Sasuke?
El rojo líquido cubría la boca del Uchiha; de entre sus labios surgían dos finos colmillos.
Ino pensó en soltarse de los brazos del muchacho, pero se dio cuenta de que no tenía fuerzas.
-De seguro te sientes cansada, adormecida. No te asustes, eso sucede a veces.
-Sasuke…
Algo se reflejaba en los ojos del Uchiha. No era excitación, no era lujuria, no era pasión.
Era…sed.
…..
Sasuke y Sakura ingresaron en una habitación amplia y cómoda, equipada con una cama matrimonial, una mesa de roble, una chimenea apagada, una estantería con libros. El lugar era ligeramente iluminado por una serie de velas.
La peliroja se ubicó en el medio de la habitación, dandole la espalda al muchacho.
-¿Cómo conseguiste este hotel?-quizo saber Sakura.
-hipnotizé con mi sharingan a los dueños y a los inquilinos. Este lugar será nuestra base de operaciones y las personas que antes lo habitaban serán nuestros donantes.
La peliroja rodeo al muchacho hasta quedarse detrás de él.
-¿No vas a convertilos?
-Es raro que una persona que nunca a ejercitado su chackra se transforme en vampiro, por ello las personas que no son ninjas y que se transforman, como Mint, la dueña de Ichiraku, son casos muy raros.
-entiendo.
Sakura rodeó al vampiro con los brazos y lo tomó por la ropa. Despacio, retiró la túnica del chico, dejando su duro y bien formado torso al descubierto. Se colocó frente a su amo, y posó sus brazos entorno al cuello de Sasuke. Acercó su rostro hasta estar a centímetros de las del pelinegro.
-¿Me harás gozar?-preguntó Sakura, con la voz cargada de excitación.
-Como nunca.
La lengua del muchacho penetró la boca de la chica, y sus manos decendieron hasta las caderas de la joven. Mientras se besaban, despojó a la peliroja de su pantalón corto y de sus bragas, mostrando a la luz de las velas su feminidad.
La tomó por las caderas y la empujó contra el borde de la mesa. Entre jadeos, Sakura le quitó a su amante lo que le quedaba de ropa. De un solo movimiento, la cargó sobre la mesa y la desnudó por completo.
Se inclinó sobre el bello cuerpo de la chica, y la mordió bajo el pecho izquierdo.
-ahh…
Sus dedos se movían traviesos por el torso de la chica, hasta que pasaron por el cruze que constituian sus piernas flexionadas y penetraron su feminidad.
-si, eso quiero, vamos…
La besó y le dejó la boca llena de sangre, mientras sus dedos entraban hondo.
-ahhh, si…mi sangre es rica,¿verdad?
El Uchiha sonrió.
-Es deliciosa. Date la vuelta.
-Si, mi amo…-jadeó la kunoichi.
Apoyó sus pechos contra la fría madera, dejando su cola a frente al portador del Sharingan.
La primer penetración fue dolorosa; la segunda, dolorosa y placentera. Sakura sacó sus colmillos con otro jadeo, mientras Sasuke aumentaba el ritmo de las embestidas.
Las manos de la peliroja se aferraban a la mesa; las del chico acariciaban los pechos de la Haruno.
La última penetración fue la más fuerte y Sakura no pudo contener un grito. El pelinegro se desplomó a su lado, empapado en sudor.
-¿Cumplí con mi promes?-inquirió el chico.
Sakura respondió con un asentimiento:
-con creces.
Mientras miraba el techo despreocupado, Sasuke preguntó:
-¿Tu misión fue muy difícil?
-No, cuando le mostré mis pechos bajó la guardia como nunca.
El vampiro soltó una carcajada:
-tanto tiempo preguntándonos cual era su punto débil, pensando en un jutsu que pudiese vencerlo y al final la respuesta estaba en sus libros eróticos, jaja.
La tomó de la barbilla e hizo que lo mirase; se arrimó y depositó un tierno beso en sus labios.
-Me estás resultando útil, Sakura. Verdaderamente te ganaste este premio, preciosa, que realmente me dio gusto regalarte.
Sakura no dijo nada, pero por dentro era inmensamente féliz: su amo había disfrutado de poseerla, lo que la dejaba un paso más cerca para hacerlo totalmente suyo.
-Gracias a ti, bonita, ahora cuento con Kakashi Hatake en mis filas. Gracias a ti, acabo de colocar la piedra inicial de mi imperio.
….
Espero que les haya gustado. Como siempre, gracias por leer y dejen reviews. Recuerden que su opinión, es mi mayor inspiración XD. Saludos.
