Vampiresas de Konoha

Antes que nada, aprovecho para dedicarle este episodio al usuario Gushu, mi más fiel lector y mi mejor crítico; espero que hayas disfrutado leyendo este fic tanto como yo disfruté escribiéndolo.

Naruto no me pertenece, esta obra es sin ánimo de lucro.

Qué disfruten de la lectura.

Lágrimas que brillan bajo el cielo nocturno. Gotas de lluvia, lamento humano; refulgen bajo el poder de un rayo o bajo el triste calor de un hogar que se incendia.

Cientos de persona habían hecho caso omiso de la lluvia para salir a comprobar que había sido esa explosión que había tenido lugar en la casa de la Hokage. Los shinobis se arrojaron a las ruinas aún en llamas, mientras la gente común rezaba esperando que hallasen a su líder.

Un ANBU fue quién trajo el cadáver entre sus brazos. Algunos gritaron, otros lloraron en silencio. No quedaron dudas de que había sido un atentado contra su vida, el cuerpo había quedado totalmente desfigurado y quemado, lo que delataba que Tsunade había estado muy cerca de la bomba al momento de estallar. También hallaron los cuerpos de dos guardias, el de la secretaria de la Hokage y él una quinta figura, que se encontraba en el mismo estado que el de Tsunade. Las evidencias hacían pensar que se trataba de un atentado suicida, pero aunque intentaron, nadie pudo reconocer el cadáver.

…..

Cuatro figuras observaban la escena sin que ninguna emoción se reflejase en su rostro. Otra pieza del plan encajaba, pero aún faltaba mucho. Eso es lo que pensaba Temari, mientras se aferraba al brazo de Sasuke; no había motivo para alegrarse aún y, a demás, se trataba de la caída de una antigua aliada que merecía respeto…

Las carcajadas del Uchiha la tomaron por sorpresa, entraron y rebotaron en su cabeza. Nadie podía escucharlo a excepción de Temari y sus dos guardias, que continuaban impávidos; los truenos lo tapaban. La chica se aferró con mayor fuerza al brazo de su amo:

-Sasuke, ¿Cuál será nuestro próximo movimiento?

Él no le hacía caso, estaba concentrado enviándole una mirada ponzoñosa a la multitud que se reunía frente a la casa del Hokage. Ahora había algo que ha Temari definitivamente no le gustaba. Zarandeó ligeramente a su amante, hasta que este se giró a observarla; la chica alcanzó a percibir la brevedad con la que la furia asesina de Sasuke dejaba paso a su faceta más seductora y calmada. Una alarma de alerta se encendió dentro de ella, pero fue acallada rápidamente por los dedos de Sasuke, que la acariciaban con delicadeza como solo él podía hacerlo, ¿Cómo podía conocer tan bien sus gustos? ¿Cómo podía ser tan preciso para tocar? Era delicioso. Le rodeó el cuello con los brazos y le dio un beso, que el Uchiha correspondió con intensidad. Cuando se separaron, de nuevo era de él; se dio cuenta de que siempre sería de él.

-Mi amor-susurró Temari-debemos seguir con el plan.

-Lo sé-sonrió Sasuke-ha llegado la hora de que te vuelvas más poderosa que nunca.

Temari sonrió, pues era lo que esperaba oír:

-¿Me convertirás en una vampiresa digna de ti?

Sasuke pasó un dedo por los finos cabellos rubios de la chica de la Arena:

-Claro que sí, pero antes, debemos finalizar con un pequeño altercado y luego iniciaremos tú ritual.

Temari asintió entusiasmada. El Uchiha se giró hacia los guardias de la Arena, mientras sacaba un pergamino enrollado de entre sus ropas. Se lo dio a uno de los dos hombres:

-¿Qué debemos hacer con esto, señor?

Sasuke sonrió:

-Ha llegado el momento de ayudar a un viejo amigo.

…..

Sakura se irguió trabajosamente junto a Naruto, que permanecía impasible, tieso ante la imagen que tenía frente así: aquel sujeto estaba armado con dos Sharingans, ¿Cómo era eso posible?

-¿Quién rayos eres tú?-murmuró el rubio.

El sujeto sonrió e hizo una reverencia:

-Mi nombre es Zuko, Zuko Uchiha.

Naruto sintió unas frías gotas de sudor que se deslizaban por su espalda para mezclarse con el agua de lluvia.

-Eso…no es posible.

El Uchiha compuso una mueca burlona:

-¿Por qué? ¿Por qué un grupo de viejos oxidados te dijeron otra cosa? Te mintieron, jovencito, o mejor dicho, no les contaron toda la verdad. Itachi, la masacre de los Uchiha, todo una gran mentira…

-¡Maldita sea, explícate bien!

Zuko meneó la cabeza:

-Ya no importa, es tiempo de terminar.

Chasqueó los dedos y una docena de shinobis encapotados aparecieron en la terraza.

-¡Por favor, no te hemos hecho nada, déjanos ir!

Zuko frunció el seño:

-Cállate ser repugnante.

Los sellos que cubrían el brazo de la chica comenzaron a brillar con intensidad y la pelirosa cayó al suelo en medio de gritos atroces y convulsiones.

-Naruto…haz que pare…-gimió la Haruno.

El Uzumaki se giró con violencia hacia su agresor y saltó hacia él con un Rasengan en la mano. Sin embargo, el Uchiha evadió con facilidad el ataque y se mofó:

-Eres un niño estúpido, muy estúpido e impulsivo.

Naruto no tardó en darse cuenta de a qué se refería: había descuidado a Sakura en su afán de atacar. Un encapotado se había posado junto a ella, blandiendo una espada por sobre su cabeza.

-¡Nooooooo!-el grito de Naruto pareció resonar en todos los rincones de la hoja."Por favor, que alguien lo escuche, que alguien nos ayude", suplicó para sus adentros. El tiempo se detuvo, el aire pareció cortarse…y lo hizo. Un ruido fino y siseante resonó en los oídos de Naruto y de pronto, el hombre que amenazaba a Sakura se hallaba muerto, cortado al medio por una fuerza invisible.

El aura de poder que la pareja emanaba era casi palpable. No le sorprendió ver a Temari a su lado, su capacidad de asombro estaba más que agotada. No había ni un rastro de aquella actitud burlona que Sasuke había mostrado en su último encuentro. Zuko sonrió:

-vaya, vaya, por fin te has dignado a presentarte.

Hizo un leve gesto con la cabeza y su pelotón de encapuchados saltó en dirección a Sasuke. El joven vampiro ni se inmutó:

-¡Amaterasu!

Los seguidores de Zuko se encendieron en medio del aire y desaparecieron con la misma fugacidad que un puñado de fuegos artificiales en medio de atroces gritos de dolor. Temari observaba la escena con una sonrisa lunática en su rostro, impresionada por el poder de su amante.

-Habla, dime lo que sabes acerca de la matanza de mi clan-exigió Sasuke.

Naruto sintió una punzada de pena por su antiguo amigo; tantos años y todavía su gran obsesión era la misma.

-No tengo por contarte nada-Zuko se encogió de hombros.

-Quizás recapacites cuando sientas el filo de una espada rosándote la garganta.

-Quizás no tengas oportunidad.

-¡Sasuke!...-gimió Sakura desde el piso. Naruto corrió hacia ella y se arrodilló a su lado. Sasuke y Temari también se acercaron, aunque ni se dignaron a mirar a la pelirrosa.

-Si hablas, tal vez sea piadoso contigo.

La carcajada de Zuko fue estruendosa:

-He visto que tan piadoso eres, Sasuke, y puedo asegurarte que prefiero morir peleando antes que recibir tu "compasión". Pero qué más da, te contaré la verdad. La farsa ha durado demasiado y ya me molesta.

…..

EN LA BASE DE SASUKE

Las tinieblas se habían apoderado de su vida.

Él, que era famoso justamente por uno de sus ojos, ahora no veía el rumbo. No entendía, ni le importaba donde estaba o porque de repente dos colmillos filosos asomaban de su boca. Sólo tenía una obsesión, una droga que lo estrangulaba. Vivía y viviría para ello, cualquier registro de su anterior vida era secundario o insignificante. Había cosas que aún le importaban, pero tendrían que esperar (lo que fuera necesario) hasta que satisficiese su principal anhelo.

De pronto las puertas de la habitación se abrieron y un rayo de luz penetro en la oscuridad. Sintió como los jutsus que lo recluían y lo encadenaban desaparecían; supo que era el momento. Los shinobis de la Arena no eran malos ninjas, pero poco podían hacer contra su prodigiosa habilidad, potenciada por el frenesí y la sed.

Sostuvo a uno en lo alto tan solo con sus fauces. Se relamió mientras la sangre le empapaba el rostro y se escurría por entre sus ropas y su cuerpo.

Un solo pensamiento circunnavegaba por su azotada mente:

"Quiero más."

….

Yo nací en el clan Uchiha igual que tú, Sasuke; somos familia. De niño, demostré tener condiciones para ser un ninja digno de un clan tan prestigioso, pero con el correr de los años sufrí un impedimento que me ubicaba en una posición desfavorable en relación a los demás miembros: no lograba desarrollar mi Sharingan. No había forma, no importaba que tanto me esforzase, cuán duro entrenase, simplemente no lo conseguía. Me relegaron a ser un mero oficinista, a encargarme del papeleo y las cartas; imagínate que humillante y frustrante resultaba para mí.

A pesar de que mi propio clan me degradaba y maltrataba, no bajé los brazos en mi sueño de ser shinobi, por lo qué me dediqué a entrenar buscando alcanzar un poder que cubriese mi carencia de Sharingan. A medida que aprendía nuevas técnicas y las desarrollaba, los sabios de la Aldea comenzaron a fijarse en mí y en mi potencial. Empecé a recibir misiones más importantes y logré aumentar, de a poco, mi status dentro de la Aldea; sin embargo, nunca me sentí aceptado dentro de los Uchiha, y terminé por aislarme y hasta por sentir rencor hacia mi propia familia.

Un día, los sabios me llamaron para encargarme una misión especial, la más importante que había tenido hasta el momento. Imagínate la ilusión que se apoderó de mí, la ilusión de lograr algo por mí mismo independientemente de mi apellido.

Me llevé una sorpresa enorme cuando vi que Itachi me esperaba junto con los sabios; nunca me habían asignado una misión con otro miembro del clan. A pesar de mi desconcierto, no estaba enfadado. Itachi era uno de los pocos miembros del clan que siempre me habían tratado con respeto y por eso yo lo apreciaba; recuerdo que en ese momento me dio gracia pensar en que la oveja negra y el hijo pródigo de los Uchiha trabajarían juntos.

Me dijeron desde un principio que iba a recibir una misión muy violenta. Al parecer había un clan bastante poderoso en Konoha que estaba desarrollando un arma secreta con la cuál tomar el poder de la aldea; un arma biológica que consistía en convertir a las personas en bestias con sed de sangre, que solo podían ser controladas por el jutsu ocular del clan. Así pretendían esclavizar a toda Konoha.

Cómo te abras dado cuenta, el clan del que hablaban los sabios era el Uchiha; nuestro propio clan. Yo no podía creerlo, que el clan que manejaba el departamento de policía de la Aldea intentase realizar un golpe de estado. Itachi, sin embargo, me confirmó que era cierto.

La misión era clara: exterminar el clan hasta los cimientos, para que sirviese de ejemplo a cualquiera que pensase en revelarse en el futuro y para evitar la propagación del virus vampiro. Obviamente, al ser nosotros miembros del clan estábamos posicionados de una forma inmejorable para realizar dicha tarea. Yo había sido despreciado por mi propia sangre e Itachi debía toda su lealtad al gobierno de la Hoja.

Llegamos a la base Uchiha decididos a cumplir nuestra misión, pero cuando vimos los hogares de nuestra propia familia, ya no estábamos tan seguros. Yo, que tanto rencor les guardaba, no me atrevía a atacar a mis familiares.

Le dije a Itachi que no podía cumplir con la misión, que nos habían pedido demasiado. Él me aseguró que sentía lo mismo, aunque no sabía qué camino tomar. No podíamos asesinar a nuestro propio clan, pero tampoco permitir que la Hoja sufriese una guerra interna.

Mientras meditábamos sobre lo que debíamos hacer, escuchamos un rugido espantoso que provenía del interior de la base. Entramos y nos encontramos con un Uchiha con los ojos desenfocados de la furia y con dos colmillos que le sobresalían de la boca; en ese mismo estado estaban todos, todos contagiados por su propia arma.

Esa fue la respuesta a nuestro dilema, ya no quedaron dudas de lo que había que hacer. Todos: padres, hermanos, tíos, primos, todos cayeron ante nuestras malditas manos.

Cuando terminamos, Itachi me contó la parte del plan que los sabios no había hecho: debíamos huir de la Aldea como fugitivos, cargar para siempre con la responsabilidad de haber masacrado a nuestro propio clan y soportar ser perseguidos.

Puedo jurarte que jamás en mi vida odié a alguien como odié a los sabios en ese mismo instante. Hubiese dado lo que sea por poder separar su retorcida cabeza del resto de su cuerpo.

Le dije todo eso a Itachi y recuerdo que él me sonrió. Me dijo que me tranquilizase, que él había hablado con los sabios para pedirles que me declarasen desaparecido y que él se encargaría de todo y pasaría a la historia como el único responsable de la matanza. Le dije que no, que no era justo, y me respondió: "hoy arruiné la vida de decenas de mis propios familiares; me gustaría poder salvar las de dos". Uno de esos dos era yo y el otro eras tú, Sasuke. Me hizo jurar que huiría para volver en algún momento y ayudarte con lo que necesitases, sin revelar toda la verdad, pues Itachi temía que te volvieses contra nuestra propia Aldea y generases la matanza que nosotros evitamos con tanto dolor. También me confió los pergaminos en donde se detallaba todo acerca de los vampiros; me pidió que los ocultase para que nadie pudiese volver a desatar semejante locura. Luego me hizo marchar.

Te lo juro Sasuke, tu hermano fue el mejor hombre que conocí en mi vida.

Me oculté los siguientes años, dedicándome a estudiar los pergaminos y sobreviviendo como podía. Sin embargo, llegó un momento en el que empecé a pensar en el sentido de mi vida, ¿Cuál era mi propósito? ¿Venir a verte? Yo pensaba que había algo más, algo que me estimulase a seguir día a día.

Estaba de paso en un pueblo diminuto cuando percibí un chackra que no había sentido desde la fatídica noche en donde habíamos luchado contra los demás Uchiha. Pronto localicé la fuente de energía: era un vampiro. Un ninja, un genin apenas, que estaba bebiendo de la sangre de la hija de un granjero; lo maté fácilmente y me di cuenta de que esa era mi tarea: exterminar a su raza.

En un principio me las arreglé yo solo, pero comencé a conseguir subvención por parte de algunos señores feudales, con lo que pude establecer mi propio grupo de caza-vampiros. Los seduje con la idea de que podríamos descubrir como trasladarla inmortalidad de los vampiros hacia ellos, sin tener que sufrir las incomodidades de la transformación y la sed. Por supuesto, el dinero nunca fue mi objetivo.

Fue entonces cuando Itachi me contactó. Se apareció de improvisto en mi base de operaciones; me alegré al verlo, pero no duró: estaba muy enfermo y me dijo que moriría pronto. Me hizo jurar que te protegería y antes de fallecer me autorizó a implantarme sus ojos; así fue como obtuve mi Sharingan.

Cuando me enteré que Orochimaru pensaba convertirte en vampiro, inmediatamente decidí encargarme en persona de rescatarte. Sin embargo, cuando llegué ya era tarde. Vlad te liberó y mataste a mis hombres.

Ya no hay vuelta atrás Sasuke. No puedo dejar que completes tu plan. Le he fallado a Itachi.

¡Sasuke, llegó tu hora!

…..

Nadie hablaba, a todos los cubría el silencio. A todos excepto a Sasuke, que reía a carcajadas:

-¿Detener mi plan? Mi plan está concretándose en estos instantes. Kakashi, el ninja que copia, actualmente está convirtiendo a toda la población de Konoha; ¡Pronto contaré con todo un ejército!

-No me tomes por tonto, Sasuke-graznó Zuko-sé muy bien que ese no es tu verdadero plan; sé muy bien que el Sharingan no permite controlar a los vampiros, pero sí permite abrir la puerta a una fuerza terrible.

Sasuke frunció el seño:

-¡Cállate! Toda tu maldita existencia es un insulto al clan Uchiha, al que tú traicionaste igual que mi hermano. Después de que te mate llegará el momento de la reconstrucción.

Sasuke tocó el rostro de Temari, que sonrió gustosa.

-¡Los Uchiha volverán como señores vampiro! ¡Esto termina aquí!-rugió Sasuke.

-Tienes razón-murmuró Zuko- esto termina aquí, ¡Susanoo!

La invocación púrpura apreció y rodeó al cazador, quién comenzó a ejecutar sellos de mano:

-¡Jutsu cadenas del infierno!

De la espalda de Zuko brotaron más cadenas compuestas por kanjis brillantes. Sasuke quiso desenvainar su espada, pero las cadenas lo rodearon velozmente y lo estrellaron violentamente contra el suelo.

-¡Sasuke!-gimió Temari.

-¡Maldición, paren con esta locura!-gritó Naruto.

Sin embargo, no los oían; en ese momento, tanto para Zuko como para Sasuke, solo existían dos personas en el mundo.

-Me costará la vida, pero voy a llevarte conmigo, Sasuke. ¡Jutsu ejecución de dos almas!

Las cadenas empezaron a arder como nunca. Sasuke intentó activar su Sharingan, pero se dio cuenta de que no podía; el jutsu de Zuko le había drenado el chackra en cuestión de segundos. Gritó.

Hubo un destello intensísimo de luz, luego una explosión. La onda expansiva arrojó a Temari fuera del edificio envuelta en una nube de polvo y escombros; a duras penas se levantó y volvió a subir.

"Sasuke"

Ambos Uchiha se hallaban tendidos en el suelo; en medio de la polvareda, se encontraba Naruto con el brazo extendido. La kunoichi de la Arena comprendió que el Uzumaki había detenido el jutsu de Zuko con su Rasengan.

-Maldito vampiro, malditos sean tú y todos los de tu raza.

Zuko se esforzaba en erguirse, pero las piernas le temblaban y lo echaban abajo.

Temari se acercó a Sasuke, quién jadeaba violentamente con los ojos abiertos como platos.

-Sasuke, ¿Estás bien?

El Uchiha la miró con desesperación; de improviso, se abalanzó sobre ella y la arrojó al suelo.

-Sasuke…

El vampiro clavó los colmillos en el cuello de la vampiresa y un fino hilo de sangre brotó de la herida. Sasuke absorbía con violencia mientras su Chackra se restituía. Con la boca roja, el pelinegro, se apartó del cadáver de Temari

Sasuke se irguió y contempló a Zuko:

-Gracias a que soy un vampiro, me resulta muy fácil recuperar mi energía; claro, esto complicará las relaciones con la Arena, pero no importa. Ahora que tú mismo corriste a enfrentarme, ya no necesito su ayuda para buscarte.

Zuko adoptó una postura de combate. Casi no le quedaba energía, pero estaba dispuesto a morir peleando.

-¡Basta!-gritó Naruto-¿Por qué hacen esto? ¿Por qué se destruyen mutuamente? ¿No les importa la Aldea en la cual crecieron?

-Naruto…-gimió Sakura.

El rubio se arrodilló a su lado. Los kanjis de chackra se habían extendido y cubrían casi la mitad de su cuerpo.

-Escúchame, chupasangre. Esos sellos seguirán expandiéndose hasta matarla, a menos que yo desactive el jutsu; ayúdame con Sasuke y la salvaré. Tendrás a tu mujer y salvarás a la Aldea. No seas tonto.

Naruto observó a Sasuke, con las palabras de Zuko resonando en cada rincón de su cuerpo. Pensó en su amigo, en su rival, aquel con el que había atravesando tantísimas misiones luchando codo a codo. Aquel que se había en busca de poder…

Naruto lloraba:

-Sasuke, perdóname-el vampiro arqueó una ceja, sorprendido-perdóname por no haberte vencido en el Valle del Fin. Todo esto es mi culpa, mi error…pero debo enmendarlo. Siempre serás mi mejor amigo. ¡Rasengan!

Naruto voló con la esfera luminoso en la mano. Fueron los segundos más largos de su vida; parecían transcurrir en cámara lenta. En una fracción de segundo vio a Sasuke concentrar energía en el puño para formar un Chidori, pero supo que había reaccionado demasiado tarde.

El Rasengan impactó; Naruto sintió los huesos rompiéndose, los órganos destrozándose.

Y vio el cuerpo de Sakura que caía, se estrellaba secamente.

-Sasuke…-el nombre alcanzó a brotar de los labios. Luego, la pelirosa serró los ojos.

Naruto se hallaba inmóvil, petrificado, sin poder creer que lo que veía no era un sueño. Su cabeza ya no soportaba más, no podía aguantar tanta locura.

Ni siquiera reaccionó cuando Sasuke lo impactó de lleno con el Chidori; casi sintió alivio, pues se libraba del sufrimiento y también de la sed, la maldita sed…

Fue su último pensamiento.

Sasuke miró al cielo con una sonrisa traviesa en los labios, como si acabase de realizar una diablura infantil.

-Solo quedas tú viejo, y la verdad, nunca has valido gran cosa.

Zuko sonrió:

-Puede que tengas razón, puede que siempre haya sido una maldita oveja negra. Pero hoy, hoy tendré un gran final. Y tú también.

El cazador se quitó la capa que llevaba encima, revelando un chaleco de papeles-bomba.

-Tengo suficiente para hacer explotar toda la calle, Sasuke. No quise usarlo en un principio para no matar a tantos inocentes, pero no tengo opción. Es tu fin.

Un escalofrío recorrió la espalda de Zuko; instintivamente quiso llevarse la mano hacia atrás, pero no podía: estaba paralizado.

-¿Qué has hecho, chupasangre?

-Adiós Zuko, ¡Amaterasu!

Las llamas negras surgieron de la nada y comenzaron trepando por el brazo del cazador. En pocos segundos cubrían todo su cuerpo y el cazador gritaba. El fuego negro era tan ardiente que desintegraba los pergaminos antes de que pudiesen explotar.

En pocos segundos solo quedó una pila de cenizas que el viento no tardó en disolver.

Sasuke soltó una carcajada:

-Como siempre, me has servido bien, Ino.

La kunoichi rubia cayó frente a Sasuke, arrodillada.

-He hecho todo cuanto me pediste, mi amor. Me encargué de sumar a Sakura a nuestras filas para que sedujese y convirtiese a Kakashi, que en estos momentos está expandiendo las filas de tu ejército; convertí a Naruto y lo volví un marginado, para que no pudiese convertirse en una amenaza; me encargué de Tsunade y ahora te ayudé a matar a tu mayor enemigo.

El Uchiha la tomó por la barbilla:

-Ha llegado la hora de tu recompensa.

Ino sonrió y cerró los ojos:

-Sí, el Ritual del Poder.

Sasuke comenzó a ejecutar sellos.

Un kanji rojo apareció brillando bajo los pies de Ino. De él comenzaron a brotar hilos de energía que se ceñían al cuerpo de la rubia. De pronto sintió dolor, pues los hilos comenzaban a apretarla.

-Sasuke, el jutsu está lastimando mi cuerpo.

-Ino, ha llegado la hora de que me prestes tu último servicio.

El Uchiha se cortó la mano y cubrió a la chica con su sangre. Ino no entendía nada; quiso gritar, pero los hilos ya se habían formado alrededor de su boca. Estaba totalmente aprisionada.

-Yo, Sasuke Uchiha, portador del Sharingan, abro las puertas que hace tanto te han sido cerradas y te ofrezco el cuerpo de esta chica para que puedes escapar de la dimensión en donde te encerraron, ¡Mircala, gran reina de los vampiros!

En donde antes se hallaba Ino, ahora se encontraba una bola de energía de color lechoso. De pronto, el chackra comenzó a achicarse y a adoptar forma.

Era más baja que ino; su rostro era joven y casi dulce; su cabello, largo, castaño y sedoso; sus ojos eran como dos carbones encendidos; sus curvas, redondas y duras.

No tendría más de quince años, pero su poder se percibía claramente.

Sasuke se acercó y se arrodilló ante ella:

-Mi reina, por fin has vuelto.

-Sasuke, cumpliste a la perfección las órdenes que te di aquella vez que te hablé a través de Vlad. Gracias a ti, puedo volver a sentir la brisa acariciándome la piel, el fresco de la tarde, la humedad de la lluvia. Eres mi mejor vasallo y serás recompensado: tu clan volverá a vivir.

-Gracias mi reina. Si quieres usar mi cuerpo o beber mi sangre, házlo.

Mircala sonrió:

-Sin dudas te meteré en mi cama Sasuke, pero no ahora. No, ahora tenemos mucho que hacer. La noche ha llegado para el mundo shinobi.

….

Prólogo:

Haru odiaba las rondas de vigilancia.

Nunca, nunca nada perturbaba la quietud del desierto de Sunagure, por lo que siempre terminaba perdiendo el tiempo observando pequeños remolinos de arena que se formaban y desaparecían sobre las dunas.

Se acomodó entre las rocas con una capa para frenar los constantes del viento.

"El único enemigo del que debo cuidarme."

Mantuvo la mirada fija en el horizonte por 10 minutos, hasta que empezó sentir sueño.

"No puedo, maldita sea."

Se irguió y llevó la mano a la cantimplora. Vació un cuarto del contenido sobre su rostro y se sintió un poco mejor; el pelo mojado se le metió entre los ojos. Mientras se lo quitaba, creyó ver una figura humana en el horizonte.

"Algún viajero."

Cuando terminó de retirarse el pelo, las sombras eran diez.

"Una compañía de viajeros."

De pronto, las sombras empezaron a correr.

"Shinobis." Ahora Haru ya no dudaba.

Tomó sus binoculares para observarlos mejor. Los miro fijamente por unos segundos. El binocular cayó sobre la arena.

Iban semidesnudos, corriendo en cuatro patas como animales, con la lengua afuera y los colmillos filosos, relucientes bajo el sol de la tarde.

En el horizonte, las sombras no paraban de llegar.

FIN.

Al fin, llegó el final de Vampiresas de Konoha.

No puedo dejar de agradecer a todas las personas que han leído mi historia y le han dedicado una parte de su tiempo. Gracias, simplemente.

Como siempre, los invito a dejar reviews, aunque también les pido que, si lo hacen, se cuiden de no poner spoilers para aquellos que tal vez no hayan terminado el fic. Si desean comentar en profundidad algún aspecto o alguna escena que les haya gustado o que les hay disgustado, pueden hacerlo a través de mensajes privados XDD.

Ahora que terminé con Vampiresas, no se cual será mi próximo proyecto, hay muchas series sobre las que vale la pena escribir un fanfic.

Sin más preámbulo me despido, nos leemos luego.

Si un haz bajo la manga es bueno, dos es mejor.