Primeramente, este capítulo tiene una dedicación especial para la nueva integrante del Club de las damas tímidas y reservadas: SOPHIEEE~~ porque está de cumpleaños hoy *tira serpentinas por todos lados* Niña, ojalá y te guste tu regalito. :*


Digimon no nos pertenece, sufran como Jun con su amor no correspondido...


Macho que se respeta
Capítulo III: AlejaDOS


Su día no podía ser tan más inmejorable, quitando sus episodios de estornudos y tos compulsiva, se había reconciliado con su novio, se divirtió con sus amigos y ahora admiraba el cielo y la luz de cada estrella. Recargada en un barandal contemplaba la noche, sus ojos castaños, ya brillantes naturalmente, se iluminaban con los destellos de las estrellas.

—Quiero salir de la ciudad… Podríamos hacer un viaje ¿qué tal a la nieve? ¡Me encanta la nieve! Ir a esquiar, hacer angelitos en la nieve, abrigarse mucho, sentarse frente a la chimenea a tomar chocolate caliente… ¡Como lo hacíamos con Michael!

Fue ahí cuando él comenzó a ponerle más atención a la escandalosa conversación, o más bien monólogo, de su querida y amada novia, y todo porque había mencionado al maricón ese.

—Me invitaba siempre a la casa de sus papás en Aspen, era muy tierno conmigo. —hablaba ella con nostalgia, sintiendo que algo le raspaba en la garganta provocándole un ataque de tos, que duró demasiado poco.

Nadie podía ser así de "tierno" sin pretender sexo a cambio. Era lógico pensar que aquel imbécil había intentado algo más con ella durante todo el tiempo que la castaña había vivido en Estados Unidos, y ¿cómo no? Si Mimi era una chica realmente hermosa… Sería ciego si no. Y también era obvio que le había resultado, por como Mimi hablaba de él…

—Recuerdo una noche que nos invitaron a una fiesta, nos fuimos antes porque nos aburrimos —comentaba ella divertida, y jurando que también divertía a su novio, estaba claro que no había visto su rostro… —entonces Mike…

Mike… Nombre de maricón, apodo de maricón.

—Me llevó a un lugar más apartado, hablamos y… Bueno, vimos juntos las estrellas… —comentó sonriendo. —Estuvimos hasta el amanecer. Nunca antes había visto tantas estrellas… Fue hermoso. —dijo ella finalmente, ignorando por completo el semblante del rubio.

—¿Cómo estuvo anoche? —le preguntó él a su amigo como que no quería la cosa, debía investigar si su amigo había corrido con la suerte que él no, y de ser así, mentir para no quedar en vergüenza.

—¿Cómo crees tú? —Ok, esa era una obvia respuesta a que Tai SI había tenido la suerte que él no. —Anoche la hice ver estrellas. —comentó dándose aires de grandeza mientras movía sugerente sus cejas y así aportarle más énfasis a la masculina sensualidad que había demostrado la noche anterior con su novia.

Ver las estrellas… ¡¿VER LAS ESTRELLAS?! El maricón desabrido había hecho que SU novia viera las estrellas, así como Tai lo había hecho con Sora. ¡Era inaceptable!

Mimi mordió su labio inferior, había sido un buen día que se tenía que cerrar con broche de oro. Y en sus manos estaba ese broche. Miró que su novio estaba con la cabeza agachada, observando el suelo… Distraído, de seguro ni escuchó su conversación. Ella estaba acostumbrada a hablar sin parar y que él la oyera atentamente, pero no había sido así. Se sintió mal, ¿Desde cuándo Matt estaba así y ella ni en cuenta? ¡Era la más tonta del universo! ¡Se había dicho que estaría atenta con su novio!

Algo andaba mal, definitivamente. En todo el día Matt estuvo bien, pero cuando el sol se ocultó las cosas cambiaron repentinamente con el rubio, se quedó más callado de lo habitual, se sumergió en sus pensamientos y lucía atormentado. Otra vez su extraña actitud, tenía que hablar con él seriamente, estaba preocupada y tenían que ponerle fin al problema. Pero, cómo sacarlo de su rincón emo si pone una barrera indestructible entre él y el mundo.

Suspiró… ayer no sirvió de nada hablarle con dulces palabras, tendría que cambiar de estrategia. Justo lo que necesitaba para finiquitar su gran día, con lo que ayer no se pudo concluir… sexo. No había mejor solución para sus problemas.

Una noche de sexo salvaje y desenfrenado con el hombre que amaba. Las estrellas estaban de su lado. Pero primero era lo primero, consolarlo muy sensualmente.

Caminó con coquetería hacia donde estaba él. Pesaba que la gracia del vaivén de sus caderas no pasaría desapercibida por Yamato, gran error. Él seguía ido. Pero ella era Mimi Tachikawa y jamás se daría por vencida. Cuando estuvo cerca de él, se sentó sobre su regazo, logrando que él le prestara atención. Esbozó una sonrisa ante el contacto visual que sostuvo con el rubio. Por unos segundos apreció la duda y la incertidumbre que sentía hacia sus verdaderas intenciones. Con dulzura tomó el rostro del chico y en un acto arrebatado unió sus labios contra los de él, que no tardó en corresponderle.

La castaña marcaba el ritmo, quería ser lo más apasionada posible, el beso no tardó en profundizarse. Mimi seguía sujetando el rostro de Matt, para evitar que se alejara, y él la abrazó por la cintura, agradeció el gesto de amor que su novia le brindaba, era tiempo de demostrar su hombría, qué él podía hacerla tocar las estrellas y mucho más, como todo macho que se respeta.

"—Estuvimos hasta el amanecer. Nunca antes había visto tantas estrellas… Fue hermoso."

Resonaba sin piedad alguna en su loca mentecilla. Si estuvieron hasta el amanecer, con él estaría hasta el anochecer, si vieron tantas estrellas, con él verían galaxias y constelaciones enteras.

Cerró sus ojos con fuerza. Él puede… él puede. Eso y mucho más.

Mimi apoyó su frente contra la de él, seguía sujetando rostro. Todo estaba en completa calma, se podía escuchar que sus corazones latían rápidamente al compás que marcaban sus respiraciones entrecortadas. Miró que el pecho de la castaña subía y bajaba, como no… ante el tan prolongado y ardiente beso, para nada casto.

Y de la nada, la imagen nada placentera del norteamericano y su amada novia apareció y como música de fondo los sagaces comentarios de Tai. Era inaceptable, no quería pensar en eso. Tenía que expulsar esos pensamientos e imágenes de su cabeza y demostrar su poderío y su sensualismo. Hacer que ella vibre y lo desee a él y a nadie más…

No era nada grato imaginarse a su novia en brazos de otro. Por más que intentara hacerse a la idea de que borraría todos aquellos recuerdos donde ella vio las estrellas con…

Mimi rápidamente se paró y se alejó de él, estornudando una, dos, tres y hasta siete veces seguidas.

—Matt —susurró acercándose a él muy sensual y coqueta.

Él observó que la castaña tenía los ojos llorosos. Obviamente se estaba enfermando; estornudaba, tosía y ahora le lagrimeaban sus castaños ojos.

—Te estás resfriando —habló él, poniéndose de pie, era una buena excusa para evadir su triste realidad.

—¿Qué tienes? —lo miró fijamente, poco importaban sus síntomas de resfrío si algo malo rondaba por su novio —¿Pasa algo? ¿qué tienes? —cuestionó preocupada, además que cuando más hablaba más se le resecaba la garganta —amor, está pasando lo mismo de ayer —dijo ante el inminente silencio, maldijo no poder evitar estornudar, sabía que Matt lo tomaría de pretexto para no hablar —no quiero que eso se vuelva a repetir. Dime qué te pasa, tenme confianza. Juntos podemos solucionar este problema, sabes que siempre estaré contigo.

Gruñó molesto. ¿Por qué no podía decirlo? ¿Para no pisotear más su integridad masculina?

Ella lo miró consternada.

—Si quieres ver estrellas ve con Michael —lo volvía a evadir.

Era un estúpido y bien hecho. ¿Por qué mierda tenía que decir eso? ¿Era un mecanismo de auto protección?

Mimi parpadeó. ¿Qué tenía que ver las estrellas y su amigo aquí?

—Yo no quiero ver estrellas —él la miró con el ceño fruncido —y ni a Michael —¿tenía que ser más clara con su mensaje? ¿Se tenía que escribir la palabra sexo en la frente? —yo quiero otra cosa. Una que tú solo puedes darme —comentó de manera sugerente.

¿Qué él solo podía darle? ¿Lástima a caso? Estaba confundido. Así o más buena, teniendo compasión de él y su pobre desempeño sexual.

—Bésame —no lo pidió. Simplemente lo ordenó. Frunció el ceño al ver que él seguía sin reaccionar, no quería besos de premio de consolación por ser tan mediocre —Oh. Está bien. Yo te besaré —rió creyendo que todo se trataba de un lindo y divertido juego donde ella sería toda una hembra alfa.

Movió sus labios suavemente contra los de él, poco a poco le fue respondiendo el beso. Al principio había sentido la tensión del cuerpo de su novio, pero conforme el beso fue ganando fuerza, se fue relajando. Mimi abrió lentamente la boca para profundizar el contacto. Un escalofrío recorrió su columna al sentir su lengua acariciar la suya.

Se apartó lo suficiente para volver a estornudar. Mientras tanto él se repetía que tenía disipar sus dudas. Que era mejor que lo mataran con la verdad a que lo atormentaran sus malditas dudas.

Restregó la palma de su mano por todo su rostro y respiró hondamente, llenándose de paciencia. —Amor, no sé lo que te pasa, quiero entenderte, lo juro. Pero tú impides eso, pones un muro entre los dos y cuando trato de acercarme te alejas cada vez más. ¿Pasa algo que deba saber? —sentía una picazón en la garganta.

—¿Te sientes bien? —se alarmó por ella, podría ser un simple resfriado pero le era imposible no preocuparse por su salud —Mimi le sonrió con ternura para que se calmara.

—No te preocupes —no se sentía tan mal, eran solo unos leves síntomas —tomaré algo.

Tragó saliva…. —Tú y Michael —se horrorizaba de solo pensarlo y era mil veces peor decirlo —acaso tú y Michael —calló cuando sintió el dedo índice de su novia sobre sus labios.

Sonrió con ternura. —No entiendo tu problema con Michael y las estrellas —dijo inocentemente —Matt mírame —cuando éste la vio ella prosiguió —solo quiero que sepas dos cosas, una: te amo —tosió un poco —y dos: eres el hombre más importante, no —se corrigió —más bien eres el único hombre de mi vida y quiero que siempre sea así: tú y nadie más que tú.

Esbozó una pequeña sonrisa. Sintiéndose privilegiado de tenerla con él, y con nadie más, que ella lo prefiriera por encima de cualquiera. Vaya honor, ser el único hombre de su vida. Gran parte del peso que sentía sobre sus hombros desapareció ante la tierna confesión. Él también quería que ella fuera la única mujer, su mujer…

Y se lo demostraría.

Matt no dijo nada pero ella comprendía que a él le costaba hablar, pero se dio por satisfecha cuando el rubio la envolvió en un abrazo y con ternura besó su cabeza, supo ahí que todo lo que sentía le era fielmente correspondido.

Ya basta de preámbulos. De un minuto a otro, sintió morir cuando él la invitó a un lugar mucho más íntimo para los dos. Él cerró la puerta de su habitación y sin decir nada, se acercó para abrazarla y plantarle un apasionado beso. Ella rodeó su cuello con sus delgados brazos, mientras él la tomaba de las caderas.

La pasión del beso fue disminuyendo, mas no la lujuria de cada toqueteo. Mordisqueaba sus labios con los suyos, al mismo tiempo que acariciaba la espalda de la castaña con sus dedos. Matt comenzó a besarle cuello y lo recorrió con los labios, hasta llegar al lóbulo de la oreja, para besarlo muy despacio, mientras que una mano subía por el vientre de Mimi, por debajo de la blusa, acariciando cada espacio hasta posarla sobre uno de los senos. No podía evitar que la piel se le erizara al escuchar los suaves gemidos que la chica soltaba ante el contacto.

Con movimientos suaves y rítmicos, masajeó el seno, mientras que sus labios regresaban a capturar los de la chica, los mordía, los recorría con la punta de la lengua y luego, aprovechaba lo traviesa que era, para deslizarla suavemente entre la boca de ella, para así profundizar el beso y acariciar todo lo que había a su paso.

Bajó un poco la cabeza, desprendiéndose de los labios de Matt, malditos estornudos que no la dejaban tranquila además de que la congestión nasal, no iba para bien. Él la miró consternado.

—Lo siento —dijo muy apenada —yo en verdad… —era un episodio totalmente bochornoso para ella.

Le sonrió con ternura y se acercó nuevamente a ella, para besarla y seguir con sus traviesos toqueteos, claro, sus manos seguían donde mismo.

"Oh, killing me softly and I'm still falling. Still the one I need, I will always be with you. Oh, you got me all gone, don't ever let me go…"

Matt gruñó cuando se vio, nuevamente interrumpido por el sonido del celular de Mimi. Ahora sí, tuvo que apartar sus traviesas y escurridizas manos del cuerpo de su novia.

"Say it real loud if you fly .If you leave me you're out of your mind… My baby is a 10"

La canción de Beyoncé seguía sonando….

—¿Dónde lo dejé? —salió del cuarto, dejando a un muy frustrado Matt en su habitación, sintiéndose completamente identificado con la frase: si vas a prender el boiler, métete a bañar.

"We dressing to the 9. He pick me up with 8. Make me feel so lucky 7. He kiss me in his 6. We be making love in 5."

Si cómo no. Já. Hasta la canción se reía de él, se sintió el hombre más desdichado sobre la faz de la tierra. No tenía nada de suerte, era más salado que el mar y para colmo su novia lo mata a pasos lentos con esa canción, qué inoportuna fue. Su hombría y toda su moral masculina estaban hechas añicos.

"Still the one I do this 4. I'm tryna make us 3.. From that 2. He still the 1…"

Ahí el sonido desapareció, Mimi al fin había encontrado su celular, terminando de cavar su tumba. En su funeral esperaba que lo recordara porque la amó y mucho, que con todo su amor niveló lo diminuto que era en la cama. Ojalá su vida, su patética vida, sea como en la canción. Qué lindo sería que él fuera todo un uno, un campeón. Que su contacto sea electrizante, que la hiciera querer más y nunca dejarlo…

—Lo siento mamá —habló la castaña —sí, voy enseguida…

Pasó sus manos por su cabello intentado sacar un poco de la frustración.

—Mamá necesita que esté en casa —sonrió delicadamente —que esperaba verme en casa luego de salir un día con papá.

Genial. Cuando quería demostrar que es todo un viril macho todo se pone en su contra. Y en ese momento su pensamiento lo llevó a otro, ¿Tai tendrá éxito? ¡Claro! Luego de todo lo que le presumió era obvio que Sora buscaría más y en cambio él, tuvo que mentir y hoy tampoco iba concretar el asunto. Era un mediocre.

Viendo el lado positivo, si se aguantaba las ganas al final estaría más deseoso de poseerla y cuando al fin tengan tiempo, demostraría, con mucha más enjundia, cual pasional y excelente puede ser.


—Entretiempo. —suspiró el moreno un poco más aliviado, el equipo al que ellos dos apoyaban estaba ganando por la mínima diferencia. Aún faltaban otros 45 minutos para dar vuelta un primer encuentro donde habían perdido por dos goles a 0, 45 minutos donde todo podía pasar. Sintió la mano sobre su rodilla derecha y como suavemente la acariciaba con su pulgar, volteó a verla.

—Ánimo. —le dijo sonriente. —Ya verás como ahora Davis si hace un gol.

Él le correspondió la sonrisa. Sora, su linda y tierna Sora siempre tenía razón en todo. Vio como ella se levantaba del sillón y tomaba unos platos ya vacíos que se encontraban sobre la mesa de centro y los llevaba a la cocina, él aprovechó de ir al baño, había estado aguantando las ganas de ir más o menos desde el minuto 20. Para cuando salió los platos estaban llenos nuevamente con papas fritas y cheetos, también su vaso de cerveza y el de coca-cola de ella dispuestos en la mesa de centro, y su novia en el sillón viendo el compacto del primer tiempo atentamente. Sonrió de lado a medida que se acercaba a su novia, ella volteó a mirarlo con una amplia sonrisa en su rostro y estiró sus brazos cuando Tai se sentó a su lado para abrazarla. Ella besó tiernamente su frente en un intento de darle ánimos, bien sabía lo apasionado que era Tai por el fútbol, ella también lo era tanto como su novio, pero ésta era una ocasión especial. Davis, su pequeño aprendiz, como lo catalogó Tai durante sus años en el colegio, jugaba su segundo partido oficial en un equipo de primera división, y Tai como buen maestro, estaba posiblemente más orgulloso incluso que su propio padre. En el primer partido Daisuke no había sido capaz de anotar un gol, pese a las muchas insistencias que había hecho, hoy era el momento de reivindicarse y ella sabía que lo haría con creces, Tai también lo sabía, eso él lo tenía más que asumido, pero la pelirroja ya veía que a su pobre novio no le quedarían uñas que comerse durante para el segundo tiempo.

El moreno se mantuvo abrazado a Sora mientras ella repartía pequeños besos en su frente. Lentamente él comenzó a ejercer presión sobre su novia, obligándola a mantenerse firme si no quería ser aplastada, pero la fuerza, o mejor dicho, la pereza de su novio fue tal que tuvo que ceder. Creyó que se quedaría ahí, de lo más cómodo sobre ella mientras recibía cariños por los siguientes minutos hasta el comienzo del tiempo de complemente, pero no…

Al parecer las intenciones de su novio eran completamente distintas a las que ella pensaba…

—¿Qué pretendes? —preguntó ella sonriendo. La verdad eran bastante obvias las intenciones que Tai tenía con ella, pero nunca se imaginó que quisiera concretarlas en medio del entretiempo. Conociéndolo, más bien pensaría que una vez terminado el partido él pretendía realizar aquella acción…

—Tú sabes muy bien qué… Me dijiste que cuando llegaras de tomarles el examen a los niñitos esos, íbamos a terminar lo que habíamos empezado ¿Recuerdas? … Y cuando llegaste solo tuviste tiempo para arreglarte antes de ir a la fiesta de Izzy, y no podíamos terminar eso allá… Ahora es cuando.

Tomó las muñecas de Sora entre sus manos y las llevó a la altura de su cabeza mientras atrapaba apasionado sus labios con los suyos en un beso cargado de emociones.

Dejó sus muñecas para llevar sus manos hasta el abdomen de la chica y deslizarlas por debajo de su camiseta y comenzar a subirlas lentamente por su estómago, mientras que Sora entrelazaba sus dedos en su castaña cabellera provocando que su sensual novio se estremeciera. Él por su parte a medida que subía sus manos por el cuerpo de la pelirroja, comenzaba a notar lo incómoda que era su blusa, le estorbaba demasiado, por lo que no era estúpido pensar en quitarla de su vista. La chica le ayudó levantando un poco su torso para facilitarle el trabajo, cuando apoyó nuevamente su espalda sobre los cojines del sillón, rodeó el cuello del moreno con sus brazos para atraerlo hacia ella para proporcionarle aquellos besos que a él tanto lo volvían loco. Ahora era ella quien poco a poco bajaba sus manos y acariciaba por completo la fuerte espalda de Tai, pero no era lo mismo, acariciar su espalda por sobre la camiseta, que por debajo de ésta. Al igual que a él, le estaba incomodando de sobremanera aquella molestosa prenda, comenzó a tirarla hacia arriba lentamente y ésta vez era Tai quien se incorporaba y a medida que retiraba su camiseta, demasiado lento para ella, dejaba ver su increíblemente trabajado cuerpo. Sora mordió sus labios, llevaba mucho tiempo siendo la novia de Tai, incluso lo conocía de mucho antes que adquiriera aquel increíble físico, pero nunca se cansaría de verlo, ¡Jamás! Era un placer para sus ojos, y tenía la magnífica suerte que era de ella, y de nadie más.

—"Estamos de vuelta con el segundo tiempo entre Osaka y Yokohama, a la espera de la salida del plantel local a la cancha." —se escuchó a través del televisor, lo que inevitablemente había logrado llamar la atención tanto de Tai como de Sora, sin embargo, siguieron repartiendo caricias y besos por sus cuerpos. El moreno se separó de los labios de su novia y guió sus manos ésta vez hacia el short que portaba ella, dispuesto a desabrocharlo y mandarlo junto con su camiseta y su brasier, las prendas desterradas por estorbar. —"Ya se encuentra en la cancha el conjunto de Osaka, recibido ampliamente por las ovaciones de su hinchada… El segundo tiempo arrancará en cualquier minuto." —aquellas palabras fueron claves para apagar aquel fuego pasional que se podía sentir en la habitación. Ahora volvía a reinar la pasión de ambos por el fútbol.

Tai detuvo su labor de quitarle el short a Sora y en su lugar se quedó mirando detenidamente la televisión al igual que la pelirroja. Ambos, como cual babosos hipnotizados por el comienzo del partido, se reincorporaron. Sora desvió su atención por unos segundos del juego buscando el lugar donde Tai había dejado su ropa, al no encontrarla notó la camiseta del moreno descansando en la espalda del sillón, sin pensarlo, la tomó y rápidamente, para no perderse absolutamente nada del comienzo del segundo tiempo, se la puso, importándole bastante poco si le quedaba grande o si él se la pondría, la verdad, lo dudaba, y llevó su atención nuevamente por completo al partido que en pocos segundos más seguiría jugando su amigo.

Sus músculos se tensaron cuando el árbitro del encuentro tocó su silbato, dando inicio a los 45 minutos restantes. Fue cerca del minuto 52 cuando el moreno dio un perfecto pase de gol al centro que había aprovechado muy bien su compañero y logró abrir el marcador, acción que fue celebrada por él y su novia. Recién cuando la abrazó fue que había notado lo tontos que habían sido… Habían dejado inconclusa una tarde llena de lujuria y pasión por un partido de fútbol… ¡ÉL, que adoraba hacer el amor con su novia! Había preferido ver un miserable partido de fútbol… En ella, en parte lo entendía, porque le encantaba fingir… ¿Pero él? Había tenido la oportunidad perfecta para demostrarle a su chica sus geniales habilidades en la cama, había desperdiciado la posibilidad de hacerla tocar las estrellas de un universo muy, muy lejano… ¡Qué imbécil más grande! Estuvo dispuesto a seguir con lo que había acabado tan de repente, cuando su alerta nuevamente se encendió al ver como un jugador del Yokohama, que él bien conocía, se acercaba al arco rival, amenazando en cualquier momento con igualar el marcador. Afortunadamente no había sido así y ambos, él y Sora, volvieron a tomar asiento en el sillón y a concentrarse de lleno en el partido.

Entre lo que restó del partido, Davis realizó una gran hazaña poco igualada, además de jugar en posiciones que ni siquiera le correspondían, hizo 3 goles sorprendentes, cada uno de ellos celebrados a más no poder por ambos. Tai, cada vez que abrazaba a Sora de la cintura y la elevaba en el aire, recordaba lo huevón que había sido por desperdiciar tan preciada oportunidad, pero se le olvidaba rápido y volvía a fijarse 100% en aquel interesante juego.

Cuando terminó, Yokohama salía del estadio derrotado, Osaka y su público celebraba, Davis fue condecorado como la figura del partido. El moreno en tan solo su segundo partido jugado en Primera División, ya estaba brillando, y sin ayuda de nadie. Todos felices y contentos… Menos él.

"—no sabe que es fácil fingir un orgasmo."

"—FIN-GE. (…) Finge que le duela la cabeza para no tener que molestarse después en fingir un orgasmo contigo."

"—Te prometo que apenas llegue terminamos lo que empezamos ahora, ¿si?"

"—Anoche la hice ver estrellas."

"Sora: Tuve que fingir un dolor de cabeza, pero es tan terco que seguía dando lástima, jajajaja, así que lo mandé a dormir el sillón para que no se siguiera humillando más. Jajajaja."

"—Creo que hicieron bien su trabajo anoche…"

Si no se pegaba un tiro ahora, en ese momento, probablemente moriría de la agonía y desesperación que le producían aquellas palabras, eran crueles juntas… Pensándolo y meditándolo, quizás le dolería menos que su novia confiara un poquito más en él y que le dijera en qué estaba fallando con ella y, de ese modo, él poder solucionarlo y volver a ser la pareja tan feliz que habían sido todos esos años…

O quizás no… Quizás nunca habían sido una pareja feliz después de todo, porque a las mujeres les encantaba fingir, y se les daba de manera tan natural que él ni cuenta se había dado. Sora lo había manipulado de maravilla, le había hecho creer que en realidad eran una pareja plenamente feliz, pero en realidad el único que estaba feliz con esa explicación era él… Sora no estaba feliz porque él no le hacía sentir aquellos fuegos artificiales, ni mucho menos le hacía ver estrellas… No veía las estrellas con él porque él no era capaz de darle lo que una mujer necesitaba…

Abrió los ojos repentinamente y a más no poder al momento de descubrir una cruel verdad… El destino no podía ser tan cruel con él, toda su vida había sido una vil mentira…

Y si… Sora ¡¿Tenía otro hombre?! Uno que si le hiciera ver las estrellas, no como él, uno que si la hiciera gritar de placer, no como él, uno que si la dejara exhausta, no como él, uno con el cual NO tenía ni la más mínima necesidad de fingir… No como él…

—Mi amor, ¿qué tienes? —preguntó la pelirroja preocupada por las actitudes que estaba teniendo. No era normal que se quedara tan pensativo, mucho menos después del término de un partido donde tenía mucho que criticar.

"¿Qué tienes?" Vaya, por dónde empezar… Quizás por el hecho de que su novia fingía con él todo el tiempo, o tal vez con el nuevo amor de la pelirroja que si la hacía tocar el cielo con sus masculinas habilidades, y él no.

Se sentía como la peor escoria de la humanidad y ella tenía el descaro de preguntarle "¿Qué tienes?". Volteó hacia ella para mirarla a los ojos.

—Nada… —respondió él sin más.

—¿Seguro? —no fue una pregunta cuya respuesta era sí o no, sino más bien una para que le respondiera con lo que le pasaba… En parte odiaba lo bien que lo conocía.

El moreno volvió a negar y suspiró cabizbajo, preocupando aún más a la pelirroja quien torció sus labios no sabiendo qué poder hacer para recuperar la sonrisa de su novio, aunque… Ella mejor que nadie sabía qué hacer para alegrar a Tai.

—Me iré a duchar… —le dijo ella, esperando algún comentario sugerente de parte del moreno, sin embargo, éste nunca llegó. Seguía tan serio y deprimido como antes. Se acercó unos pasos hacia él y entrelazó sus manos en su nuca, jugando sensualmente con sus cabellos castaños. Tai automáticamente posó ambas manos en la cintura de su novia, para luego sentir sus suaves y delicados labios sobre los de él, besándolo. No fue un beso muy largo ni apasionado, pero si fue tremendamente sensual, tanto como para dejarlo deseando más, mucho más… —¿vienes? —preguntó con una sonrisa.

Tai correspondió su sonrisa para luego volver a atrapar los labios de la pelirroja esta vez en un beso lleno de deseo. Sin separarse de ella ni siquiera unos milímetros, caminó hacia el baño, sonreían contra sus propios labios al sentir como chocaban con ciertos muebles de camino a la habitación que sería testigo de toda su pasión y deseo sexual. ¡Porque si! La fe había vuelto a su cuerpo. Existía la posibilidad de que a Sora le gustara fingir y como él era tan tonto, puede que no se haya dado ni cuenta hasta que ella misma le había abierto los ojos y su amigo le hubiese metido el dedo cruelmente en la herida, pero ahora ya sabía toda la verdad, sabía que él no era lo suficientemente bueno para evitar que su novia fingiera en la cama con él, pero eso no quería decir que fuera menos macho, y esa tarde se lo demostraría, le dejaría en claro que él era un macho de tomo y lomo, le haría sentir cientos de emociones y sensaciones nuevas, que jamás había experimentado con ningún otro hombre.

De camino al baño, su camiseta, y que había estado usando Sora había quedado en el piso, y su brasier estaba a punto de hacerle compañía si no es por el molesto celular que estaba sonando en el bolsillo de su pantalón.

Soltó un suspiro lleno de ira y rabia, ni siquiera había visto quien era el ser tan inoportuno y maleducado que osaba interrumpir aquel momento tan pasional que estaba viviendo y ya pensaba en arrojar el maldito aparato por el balcón, y de no ser por la siempre comprensiva mirada de su tierna y dulce novia, lo habría hecho.

—Mi amor contesta, puede ser importante.

—Tú lo dijiste, "puede ser importante", ¿Y si no lo es? Habré perdido tiempo valioso por nada. —dijo él con una amplia sonrisa, como si con eso la fuera a convencer de desistir. Soltó un prolongado suspiro antes de contestar.

—Señor Gonda… —saludó sumamente frío el moreno al ayudante técnico del equipo.

Sora veía como Tai escuchaba a su interlocutor, asentía y pasaba sus dedos por su cabello, esperando que dijese luego lo que le tenía que decir para así él poder cortar y seguir con lo que habían empezado los dos.

—¡¿Qué?! Pero…

Reclamó él. Ella frunció el ceño, pidiéndole a Tai con la mirada que intentara explicarle lo que sucedía pero él al parecer estaba muy impactado y enojado, lo notó porque comenzó a caminar sin rumbo por la sala.

—¡Pero si el partido es el cuatro días! —volvió a reclamar. —Si lo entiendo, pero de verdad no comprendo para qué tantos días de… ¡¿Qué? ¿Ahora? —ésta vez Tai corrió hacia el balcón y miró hacia abajo, luego pasó desesperado su mano izquierda por su rostro. Estaba frustrado. Finalmente cortó la llamada y volteó a ver a su novia quien aún se encontraba con el ceño fruncido, entendiendo muy poco de lo que había pasado recién. —Me tengo que ir al hotel.

—¿Ahora? Pero si la concentración es hasta pasado mañana.

—Lo sé. Cuatro días de concentración creo que es mucho, pero ya no puedo decir nada más… Me están esperando abajo, me tengo que ir. —Sora torció sus labios y bajó su mirada. A decir verdad él también se había mentalizado aprovechar al máximo esos dos días que tenía con Sora a su lado antes del partido, no contó que su querido entrenador haría de las suyas y le quitaría dos días más de libertad. Caminó hacia ella y tomó su rostro entre sus manos, obligándola a verlo a los ojos. Le sonrió tiernamente cuando lo hizo.

—Si quieres no voy… —planteó él. Sora sonrió y luego negó con la cabeza.

—Tienes que ir.

—No, tú tienes que apoyarme.

—Y eso hago, te apoyo… —volvió a sonreírle. —Tienes que ir porque tu sueño desde pequeño era jugar en el mejor equipo de Japón y convertirte en el mejor jugador. Además eres el capitán, la gente te quiere, tú equipo también… Todos confían en ti ¿y tú no quieres ir? —negó otra vez. —Anda, ordena tus cosas, ve al auto, enfócate en el partido y da lo mejor de ti el sábado.

—¿Irás a verme? —Sora asintió con mucho ánimo.

—¡Claro! Tengo que ir a alardear de que eres mi novio. —sonrió. Él le correspondió, la rodeó con sus brazos y se acercó a ella para darle un último beso antes de irse.

Sus palabras le habían dado ánimos, sabía que no era cualquier jugador, que su tarea era darle ánimos y unir al equipo. Era ridículo, sabía que tenía que ir al partido, era su deber como jugador y capitán, además Sora tenía razón, siempre había sido su sueño jugar en ese equipo, iba feliz a todos los partidos y siempre intentaba dar lo mejor de sí. Aunque por otro lado, no quería dejar a su novia sola, a vista y paciencia de todos los otros buitres que eran capaces de darles lo que él no.

Cuatro días… No era tanto, después de todo, cuatro días se pasan volando…


Bueno, ya lo saben. ¡TIENEN QUE ESPERAR 4 DÍAS! 4 DÍAS QUE EQUIVALEN A 4 CAPÍTULOS DEL FIC. ¡Qué malas somos! ¡es el cuento de nunca acabar! Cuánta maldad existe en nuestros bellos y sensuales cuerpos. Les vamos a recomendar algo, lean los agradecimientos ya que en ellos vamos a revelar datos importantes para la próxima actualización.

Agradecimientos a los reviews:

Sorita-san: Pues, no pueden sospechar nada… recuerda la frase: "son hombres, son estúpidos" No sirven ni para eso, el mundo se les pone borroso y no dan para más. Pero tranquila, ya en 4 días van a lograr su objetivo. Nos alegra el hecho de haberte hecho reír y que tu familia crea que eres una loca desquiciada, ese es nuestro segundo objetivo, ya que el principal es hacer sufrir a Matt y a Tai porque tienen un sabe qué que nos obliga a tratarnos mal, pero tranquila… pronto nos van agradecer tanta maldad. Mimatoxlove, gusto verte otra vez y saber que te dan más risa nuestras ocurrencias, ¿te das cuenta que el celular puede ser una bendición y una maldición a la vez? ¡JAJAJA! ¡Nuevamente los interrumpieron! Como que ya se nos están acabando las ideas para interrumpirlos y eso quiere decir que: se acerca la hora de la verdad. Yo te tengo una pregunta: ¿Para qué quieres lemon si con las mentiras de estos cabrones sobra? Pobres, tienen que mentir para llenar el vacío. Aria05, aquí también el celular interrumpió a Mimi y a Matt, qué mala es la tía Satoe y qué imprudente, ah ya sabemos, pobre Matt sufriendo con Britney, pero pronto será amado, venerado y casi violado por la castaña, todo se compensa y recuerda que cada quién tiene lo que merece. ;) Y mejor frase no pudiste haber dicho, esa define el fic "el que quiere azul celeste que le cueste" y nada más por eso te diré otra frase que puede ser clave en el fic: "No importa que los futbolistas tengan sexo antes de un partido, mientras ellos estén abajo no hay problema" Solo que no sabemos si es antes o después, tú qué dices. IVYMON, Otra vez el maldito celular, ya en serio, deberían obligarlos a tenerlos en vibrador, silencio o apagados como cuando vamos a la escuela, interrumpen y cortan la inspiración bien feo. Ya, se acerca el lemon, solo falta que veas los 4 días de alejamiento masivo xDDD. Pía, tan linda y hermosa. Con esta actualización puedes comprobar que nosotras no te odiamos y que fue pura casualidad que las anteriores actualizaciones coincidieran con los partidos del Colo Colo. Tanto tú como Faty se merecen un premio por saber quién escribe qué parte, aunque somos tan obvias XDDD, qué quieres? Bueno, te daré un spoiler: Lo del lemon, no supiste que yo ya lo tenía escrito y que mi computadora se averió y valió (íperdí mi fic de Mimi despechada, Mimi queriendo ser dama de honor, Sora ruda, Michael mal tercio, Davis y su amor no correspondido, lo de pantalones sexys) Y EL LEMON qué dolor y qué tristeza, me duele hasta la cabeza, en fin… El de Len ya está escrito, lo malo es que se nos ocurrió otra cosa y a pasos de tortuga estamos editando SU LEMON para que todo cuadre bien, y yo por mi parte escribí el mío, nuevamente, pero como apenas y antier se me ocurrió cómo se podría dar, pues me falta básicamente todo lo que va ANTES. Uy, tus besitos, adivina dónde me puse el que me mandaste (soy Roww, ya te imaginarás donde se lo puso Len, pero no yo jijiji) FATY, tienes que aparecer y actualizar y hacerme mariconear, te pasas, sigo esperando sentada tu actualización y tú de vacaciones! Eso es muy feo, horrible, horrible, pasado de lanza, eres bien gacha. Y no te equivocas, el taiora lo escribe Len y el Mimato yo. Pero las dos nos damos ideas, yo le digo a Len: pon esto y ella me dice pon esto y al final las dos somos tan mamonas XDD Bueno, por ser inteligente te diré otra información importante: La verdad es que es mentira que los cuatro días de alejamiento son 4 capítulos de sufrimiento, con suerte y escribimos uno que resuma TODOS esos 4 días. Va a pasar algo súper mamón para el regreso de Tai, ya, solo diré eso. ¡Vuelve, que sin ti la vida se me va!

Y por último y no a la menos importante, a la niña del cumpleaños, la nueva en el círculo (bien That 70's show) SOPHIEEEE!, antes que nada TODAS FELICITENLA. Estas son las mañanitas que cantaba Row ;) hoy por ser día de tu santo te traemos esta actualización: primeramente íbamos actualizar bien noche, allá en Chile, pero como te desvelas y no queremos hacerte el daño nos esperamos un ratito para tu regalo. En serio, esperamos que te la pases bien rico! Que te regalen muchas cosas de valor, un auto o un diamante, que tu motociclista sexy llegue pronto y que comas mucho pastel! :3 muaa :** , te queremos.

Queremos que por ser tu cumple te dejen leer bien y cómodamente el capítulo, por favor: cuélgate un cartelito que diga: NO MOLESTAR! Sí? TE LO MERECES!

Esta nota me quedó gigantesca. Muchas gracias por leer y comentar, espero que este capítulo haya sido de su agrado. Nos leemos.