Hola, aquí esta la continuación y lo decidí, este fic tendrá cinco capítulos, ojala no las decepcione, si no te gusta USA malo no leas. Nada me pertenece, solo esta historia.


Llegan después de muchas horas de viaje, Scott siente que va a morir, pero de un momento a otro le es inyectado algo en su cuerpo, "el antídoto" le oye decir a ese americano. Ya se las verán cuando se recupere.

Bienvenido a tu hogar provisional Scotty-Love, disfrútalo mientras puedas querido-

Una psicótica carcajada resuena en el lugar, poco a poco recupera la movilidad de su cuerpo, sus piernas responden y las levanta, caminando hacia el centro de esta, cuando cree que ya esta cerca, cesa de pronto, y vuelve a sonar la voz desde un lugar totalmente distinto.

Te presentare el lugar, tu cama- Le lleva hasta una represa de hierro, mofándose de el - tu comedor- esquiva un golpe, bastante certero y le patea hasta una mesa de madera - y no se, deseas algo mas- su acento es irritante y molesto, no deja de burlarse, y en contra de sus predicciones, recibe un puñetazo en toda la cara, este lo manda a volar y aterriza en la gran puerta de metal.

Maldición, pegas duro, sabes. Adiós espero que disfrutes tu estadía yo si lo haré- De nuevo ese sonido asqueroso, y luego el rechinar poderoso, le informa que ese tipo ha cerrado el escondite, demonios, como fue que termino aquí.

Solo piensa en una cosa, su pequeño conejo, ojala se encuentre bien y jura, por todos los dioses y deidades del mundo, sus padres, su gaita y sus hermanos, que van a volver a encontrarse.

Tu has deseado esto.

No puede distinguir casi nada, el tiempo esta fuera de su alcance y ni hablar de la distinción de colores, solo se guía por una cosa, la temperatura, cuando esta frió es de noche y el calor denota el día, ademas de otras dificultades.

No había probado bocado en lo que parecían ser tres días y eso no era lo peor, el verdadero problema era la falta de liquido, que hacia que su cabeza estuviera a punto de estallar a cada segundo.

Ya podía sentir su piel, totalmente rígida y áspera se estaba convirtiendo en una piedra, y lentamente sucumbía ante el dolor que le consumía, había oído que la deshidratación es una de las peores maneras de morir, vaya que si.

La tortura sigue, ya van probablemente siete días, sus sentidos no le responden, y los riñones ya están en un estado de colapso, sus piernas se encontraban incapacitadas y ya ni siquiera tenia suficiente agua para sus labios, totalmente blancos y resecos, igual que todo su ser.

Vaya, sigues aquí creí que ya estabas en el infierno- El yanqui vuelve a la prisión donde tiene encerrado al pelirrojo, el gran portón se abre, rechinando de nuevo; Scott se queda recostado en el suelo, donde ha estado desde hace mas de tres noches, pensando en su única luz, Arthur.

Muérete, imbe-cil- No le faltan ganas de escupirle, pero ni eso puede.

Sabes, Arthie ya puso la denuncia hace mucho, y te están buscando- No cree que le encuentren, no como esta ahora, ese tipo definitivamente es un psicópata no quiere que se le acerque al rubio, aunque no puede evitarlo.

Ustedes se iban a casar pronto, eh?, ¡Felicidades!- Ese gordo lo toma del brazo, haciéndolo saltar y de pronto, una sustancia recorre de nuevo sus venas, no sabe que es, aunque sabe de que se trata.

Es veneno de Nauyaca Real, fue muy difícil de conseguir así que, consideralo un honor- La risa maníaca se extiende en su cara y al instante Kirkland empieza a sentir un dolor horrible; le salen moretones en todo el cuerpo, la mente le falla y le hace ver ilusiones, vomita muchas veces, la boca y la nariz le sangran, se ve algunas ampollas en las manos, siente mucho calor y su pulso a bajado, que es esto, maldita sea.

Empiezan los gritos ensordecedores, una mano le toma el mentón y pone el dedo indice, sobre su boca, diciendo "shishhh, no grites, ya pasara".

Siente que ha pasado una eternidad, su cuerpo no puede aguantar mucho mas y cae, Scott sucumbe y su pulso se detiene, viendo esto Alfred se ríe y bota el cuerpo a un lado, lamiéndose los labios. Mientras en la ciudad lluviosa, un rubio, buscaba por todo lugar un indicio de alguno de los dos hombres.

Tu me lo has pedido.