¡Extrañé tanto estar aquí! TTwTT
¡Hola a todos! Lamento mucho no haber actualizado antes, tuve que ir al curso propedeutico de la Universidad (las dos semanas más aburridas del mundo) y mis neuronas quedaban débiles después de clases _
Pero ya estoy aquí y lógicamente, con el capitulo 11 ¡Yay!
Al final dejaré respuesta a algunos comentarios que no puedo responder de manera directa XD
¡Se los dejó, espero les guste!
"Contesta, contesta de una vez el maldito teléfono"
Estados Unidos maldecía mentalmente mientras colgaba el teléfono de la cabina por decimoquinta vez. Sacando otra moneda del bolsillo de su pantalón e introduciéndola en la máquina de la que parecía haberse apropiado, sus dedos marcaron el número de manera casi automática nuevamente.
"Contesta el teléfono, Contesta, Contesta"
El tono llamada entrante comenzó a escucharse.
"Contesta"
Tres, cinco, siete veces.
"Contesta…por favor…"
—Deje su mensaje después del tono—
Cansado de la voz de la contestadora colgó el teléfono, derrotado. Había pensado que si México no respondía las llamadas era porque sabía que era él quien lo buscaba tan insistentemente; Así que ahora estaba frente a un parque, usando un teléfono público e intentando en vano contactarse con el moreno.
No tenía caso. De cualquier modo, aunque respondiera a sus llamadas, lo más seguro es que no quisiera escucharlo. ¿Y que tenía él para decirle? Considerando la situación, a México no le bastaría un simple "lo siento". Tenía mil y un motivos para odiarlo, para evitar cualquier acercamiento que pudiera terminar mal.
Lo sabía…
Pero no se quedaría de brazos cruzados. No otra vez. Levantó el audicular de la cabina telefónica una vez más. Tarde o temprano debía responder. No se trataba de una situación sencilla, ni de una persona cualquiera, se trataba de sus sentimientos. Se trataba de México. Solo quería escucharlo, que por un momento las palabras del mexicano fueran para él, incluso si lo insultaba. Justo iba a sacar una moneda de su bolsillo cuando su móvil sonó.
Tomó el aparato a una velocidad impresionante, como si tuviera la certeza de que era el mismísimo México quien lo llamaba, pero al ver el nombre de su superior en la pantalla, solo atinó a responder desilusionadamente:
— Hello, sir.
¿Por qué pensaste que sería él quien te llamara?
…
Cuando México volvió a casa, todo fue tal como lo predijo. Entró a su oficina y lo primero que vio fue una enorme pila de papeles sobre su escritorio. La mayoría de ellos eran de carácter insignificante si pensaba en las verdaderas necesidades del país, pero en fin, ese es trabajo —o al menos se supone que lo es— de sus líderes.
Tomando asiento en la vieja e incómoda silla que chirrió bajo su peso, inició su trabajo, cada vez más arrepentido, conforme pasaba de un documento a otro, de haber regresado a casa en tan poco tiempo. Miró hacia el pasillo a través de la siempre abierta puerta de su oficina, se levantó ocasionando que la silla emitiera ese irritante chirrido de nuevo. Asomando la mitad de su cuerpo fijó la vista en el teléfono que se encontraba sobre la mesa a mitad del pasillo. Salió completamente de la habitación y caminó hasta el aparato, oprimió el botón de la contestadora y escuchó:
—No hay mensajes—
Sonrió con desgano, su mirada sin atisbo alguno de brillo. Se dio la vuelta, volviendo a su oficina y cerró la puerta tras él. Se quedó allí, mirando el suelo bajo sus pies con la espalda contra la oscura madera de la puerta.
¿Esperabas que fuera cierto? No…
¿Esperabas importarle realmente? No…
¿Le odias? Si.
¿Qué tan cierto es eso? Tan cierto como el hecho de que es una mentira.
Una presión en su pecho lo empujó a ocultar su rostro entre sus manos, ¿en donde estaban sus muy habituales lágrimas? ¿Estaban sus ojos cansados de llorar? ¿Estaba su corazón cansado de…sentir?
Tal vez la herida finalmente estaba sanando.
Repítetelo hasta que lo creas
Tal vez era hora de afrontar los hechos y…
Así es, perpetúa la farsa, continúa sufriendo.
…seguir…
Ya estas acostumbrado, ¿no?
…
El superior de Estados Unidos revisaba unos papeles sentado frente a su escritorio cuando éste llamó a la puerta, y después de indicarle que podía entrar a la Oficina Oval, el rubio caminó hasta plantarse a un metro del escritorio.
— ¿Me buscaba, señor?
— Así es. —respondió bajando los papeles en su mano y quitándose sus anteojos para lectura dejándolos a un lado de una pila de documentos. — Me informaron que has estado atrasándote con el trabajo en materia energética que estamos tratando con México, ¿Es cierto?
Excelente, más complicaciones.
Después de pasar días arrepentido por lo sucedido la última vez que vio al moreno, que Japón lo rescatara de ahogarse en un mar de depresión y la pequeña "charla" telefónico con Rusia, había olvidado por completo que tenía que atender asuntos de nación oficiales con México; Sabía que era su tarea cumplir su rol como país, pero si lo comparaba con todo lo que necesitaba discutir con su vecino del sur, le importaba muy poco.
Se vio obligado a responder cuando miró como su Superior alzaba una ceja, esperando escuchar lo que tenía —o debería— decir.
— ¿Y bien?
— Sorry, Sir. —dijo finalmente— He estado…distraído.
— No puedes simplemente dejar de lado tus deberes. —suspiró pesadamente— Mira, entiendo que tengas que lidiar con cuestiones de índole personal, pero tu gente está primero y eso no puedes olvidarlo nunca, pase lo que pase.
Aunque era parte de su filosofía, había escuchado a México quejarse de su Jefe cuando —curiosamente—le decía exactamente lo mismo.
"Ese cabrón cree que no tengo vida propia ¿o qué?", le oyó decir hacía cuatro meses, mientras le daba un largo trago a su café, y tras acabar la reunión bajo el tópico de "economía y desarrollo social" dijo con total seriedad en la voz: Que en Europa hagan lo que quieran, lo único que pido es que alejen sus crisis de mi casa y de mi gente.
Una petición a la que nadie, ni con buena voluntad, podía corresponder; Pero la forma en que lo dijo sonaba tan esperanzada como desesperada. Era lógico por qué.
— ¿Me expliqué con claridad? —preguntó el líder sacando a Estados Unidos de su ensimismamiento.
— Ah…Yes, Sir!
— Escucha, solo asegúrate de no omitir el tema en la junta de mañana, ¿de acuerdo?
¿¡Una reunión con México a un día?!
Al ver la expresión sorprendida y conmocionada del estadounidense, al Superior de la nación de la libertad estaba a punto de darle jaqueca.
— Debes recibir a México y al Presidente Peña a las 10:00 a.m. en sala de reuniones del Congreso y daremos inicio treinta minutos después.
— Comprendo.
Para cuando salió de la oficina de su superior sostenía una pelea interna en un intento de ordenar sus pensamientos y evitar que sus emociones lo impulsaran a cometer alguna idiotez antes de tiempo.
Tenía una oportunidad. Una oportunidad de hablar con México frente a frente, de explicarle, de hacerle saber que en verdad le importaba. Una oportunidad de reparar su error.
Y la aprovecharía.
…
— ¡¿En dónde demonios te habías metido?!
México estaba frente a su Jefe. Su muy histérico Jefe. El tipo no perdía la compostura nunca, pero en ese momento pareció haberla dejado olvidad en casa. El hombre tenía el cabello desarreglado, —algo extraño considerando la obsesión de que ese copete estuviera siempre en su lugar— y le hablaba como si fuera un adolescente que se escapó de su casa para irse de parranda con sus amigos.
— Ya bájale, Quique, ni que le dieran tanta importancia a mi opinión.
— No estás respondiendo a mi pregunta.
— ¡Me fui un solo pinche día! —le espetó fastidiado— Si va a seguir sermoneándome entonces ya me voy retirando desde ahorita.
— Lo único que quiero saber es ¡¿en qué estabas pensando cuando decidiste irte de excursión al otro lado del mundo cuando estamos a un día de una importante reunión con nuestro principal aliado?!
Qué agradable sorpresa, ¿no crees?
— ¿De qué está hablando?
— De la reunión que tendremos mañana temprano en Washington para realizar los nuevos acuerdos de la cuestión energética.
Hace mucho que no se ven
— Nadie me habló de una reunión, no se había programado nada.
— Tal vez te habrías enterado de estar aquí ayer. —El Jefe de México se acomodó la corbata como si su ataque de histeria la hubiera aflojado. — Quiero que estés aquí a tiempo, no toleraré que sigas evadiendo tu compromiso con…
— No iré. —dijo dejando a su Superior a mitad de la oración.
— No estás en posición de elegir.
— Puede decir lo que quiera, no cambiaré mi decisión. —sentenció y salió de la oficina.
Esa misma tarde habló de nuevo con su Presidente —obligado por su consciencia— y llegaron a bueno términos; Pero tal como antes, se negó a asistir a la reunión con Estados Unidos.
Y no asistió.
…
Ya olvídalo
En un día más se completaría un mes. Un mes de haber confesado sus sentimientos a México, un mes de haber pasado cada día intentando comunicarse con él sin resultados…
No tiene ningún caso
¿Entonces por qué?
Ríndete ya
¿Por qué en lugar de dejar todo aquello de lado, el deseo de aclarar las cosas con México solo incrementaba?
¿Cuándo vas a darte cuenta?
Y conforme más tiempo pasaba sin verlo, sin escucharlo, sin saber siquiera en donde o con quien estaba…
No le interesas
Más se daba cuenta de lo mucho que…
Él te od…
…¿lo necesitaba?…
Estaba recostado en su cama con la mirada perdida en el color del techo cuando una llamada entró a su móvil. Japón.
— Kon'nichiwa, Amerika-san.
— Japan, how are you? —se levantó y caminó hasta la ventana de su alcoba.
— Más importante, Amerika-san, ¿Cómo van las cosas para usted?
Japón, siempre sabe qué preguntar y cuándo preguntarlo; Sin embargo, esta vez la pregunta no solo era incómodo de responder, también era dolorosa.
— Well, I'm a hero, you know.
— Entiendo. —Atinó a decir el japonés
— ¿Qué sucede? —preguntó el estadounidense, esperanzado de que Japón no lo llamara solo para preguntarle eso.
— Oh, pues verá, —Estados Unidos pudo escuchar del otro lado de la línea movimiento de papeles. — Mi Superior quiere que discuta algunas cosas con usted relacionadas a telecomunicaciones antes de la reunión del lunes, así que me preguntaba si no le importaría llegar un par de horas antes al lugar en que se llevará a cabo.
— Supongo que no hay problema. —dijo aliviado.
— De acuerdo, Amerika-san, lo veré allí entonces. —y con eso, terminó la llamada.
¿Reviews?
.: Sección de comentarios w :.
ItzelDurand: Soyedinennyye Shtaty es la pronunciación en ruso para "Estados Unidos" ;)
tamat: Lo sé, Rusia es simplemente encantador XD
Iyari Yolotzin: Me conmovió tu comentario, me hace feliz que te guste tanto este fic TTwTT ¡enserio mil gracias! y creo que si tienes fics deberías compartirlos con el mundo :D
¡Saludos!
