Parece que avanzo lenta pero segura: eri-san uesugi, eminahinata, Dee Spiegel miles de gracias por vuestros comentarios. CellyLS :en serio, no sé qué haría sin ti!
CAPÍTULO 15
-¿Cómo está?
Danny se dejó caer en el sofá junto a Steve. Había sido un día demasiado largo, a su modo de ver.
-Pues enfadada, nerviosa, histérica… más o menos como siempre. Ha dicho que eres el hombre maleducado que se fue sin despedirse.
-Ah… bueno, sí… se me olvidó.
-¿Se te olvidó? ¿Acaso te dijo algo ella? Si te ofendió, no te preocupes, lo hace a menudo.
Grace estaba sentada en otro de los sofás, había estado la última media hora en un silencio enfurruñado que había hecho que Steve se encontrase bastante incómodo. Jennifer había convencido a Sheila para que le cediese las llaves de la casa de veraneo familiar y había escondido allí a la familia de su jefe y al comandante. Charles dormía ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor, siendo para él una especie de juego del escondite a gran escala.
-Me voy a dormir- dijo tras emitir un bufido-. Buenas noches Danno- la muchacha abrazó a su padre con fuerza recordando las terribles horas de angustia anteriores, cuando estaba en casa de su amiga y no sabía si su adorado padre estaba bien. Luego se dio cuenta de la nostálgica expresión del SEAL, y, a pesar de que aún le guardaba algo de rencor, se inclinó y depositó un suave beso en su mejilla- Buenas noches, tío Steve.- antes de irse, dirigió una sonrisa a su padre ante el cambio de expresión del marine, cuyo rostro se iluminó con la alegría.
-Que descanses, mi princesa. Danno te quiere.
-Buenas noches, Grace. ¿Has visto eso, Danny?
El rubio soltó una risita.
-Sí, lo he visto.
-Creí que Grace me odiaba.
-Ella es incapaz de odiar a nadie… Sólo odia a Charlotte
-Supongo que lo de no odiar es genético- dijo el Comandante sin poder evitarlo.
-Oh, no, no te equivoques. Yo sí sé hacerlo.
Lo que preocupó a Steve no fueron las palabras de Danny, sino el tono de amargura con que las dijo.
-¿Qué vas a hacer ahora?- preguntó el rubio con la vista fija en el frente.
-¿Cómo dices?
-Steve, tu gente quiere matarme. Aprecio mucho que me ayudes, pero no puedes hacer esto. Eres un SEAL. Has pasado más de media vida con ellos y eres feliz así. Si saben que me ayudas, arriesgarás mucho más que tu carrera. Te llevarán a un tribunal militar y quién sabe cómo puede acabar todo.
-Danny…
-No me interrumpas.
-No pienso dejar que nada malo os ocurra a ti y a tu familia- el moreno aclaró la garganta para tratar de bajar el nudo que se había depositado en ella-. Sobre todo ahora que tienes a Charlotte.
-Bonita manera de decirlo. Creo que más bien ella me tiene a mí.
-No hablas con mucho cariño de ella.
-¿Por qué iba a hacerlo?- algo acudió a la memoria del detective-. Es cierto, crees que es mi novia.
-¿No lo es?
-No, claro que no. Es la prima de Stan.
-¿La que quería quitarte la custodia de los niños?
-Veo que has seguido la triste historia de mi vida.
-Escucha, Danny. No lo supe hasta hace unos meses, cuando empecé a buscarte.
-Ah. Así que fue eso… El Capitán América se enteró de que su patético amigo necesitaba de sus superpoderes y acudió en su ayuda, ¿no es eso?
-¡No! Escucha…
-Escúchame bien tú a mí. No necesito tu compasión, no necesito que vengas a arreglar mi triste vida… puedo hacerlo yo. Cuando te necesité, no estabas, ¿qué te hace suponer que ahora me haces falta?
-Danny…
-Creo que me voy a dormir yo también. Buenas noches.
Steve no podía dejar las cosas así, no quería ver esa mirada herida en los azules ojos de su amigo, no soportaba la idea de haberle roto el corazón de nuevo.
-¿No te das cuenta de que no es así?- dijo agarrándole del brazo-. Danny, yo te buscaba antes… Saber que te he hecho tanto daño me está matando.
-¿Qué esperabas? ¿Qué pasase por alto el hecho de que me invitaste a irme de tu casa después de que nos acostásemos y luego desaparecieses sin dejar rastro? ¿En serio pensabas que no me iba a importar?
-No es eso.
-¡Entonces explícamelo porque no lo entiendo!
-¡Ya te lo he dicho!- y el marine sabía que no debía enfadarse, porque Danny tenía razón, pero se sentía frustrado ante su incapacidad para explicarse.-No sabía qué hacer.
El rubio soltó un bufido.
-¿Sabes? Creo que no quiero hablar ahora.
El moreno asintió con tristeza.
-Tengo que volver a la base, a ver cómo están las cosas.
-No ahora. Primero tenemos que estar seguros de que no saben que me has ayudado. La habitación de arriba es para ti.
-Muy bien- Steve sabía que sería incapaz de conciliar el sueño, pero subió las escaleras despacio mientras Danny se dejaba caer en el sofá y enterraba la cabeza en las manos.
Al otro lado de la puerta, Charlotte sonrió sabiendo cuál sería su próximo movimiento.
-Te he traído un vaso de agua.
Danny levantó la mirada para encontrarse a Charlotte ante él tendiéndole un vaso. Levantó una ceja, sorprendido ante el amable gesto.
-Es una forma de darte las gracias por haberme salvado.
"Esa si era buena…"
La mujer se sentó junto a él.
-De todas formas, deberíamos hablar de lo que ha ocurrido.
"Mira por dónde, la bruja ha vuelto"
-Tú dirás.
-Los niños corren peligro contigo.
Danny tomó aire, no podía estar pasando eso, no ahora…
-Escucha, el plan de huida ha sido efectivo.
-¡Ningún padre normal tiene un plan de huida por si entran a secuestrar a sus hijos!
-¿Serviría de algo decir que deberían hacerlo?
-Los niños estarán más seguros conmigo, donde nadie les amenace.
-Los niños estarán más seguros junto a su padre policía, que se encargará personalmente de que nada malo les ocurra.
-¿Y si llegamos a un acuerdo? Podemos unir fuerzas en vez de enfrentarnos. Tengo una bonita casa, grande. Estaremos bien los cuatro.
Danny la miró como si le hubiese salido una nueva cabeza. Cierto era que había contemplado la posibilidad de hacer caso a las insinuaciones de la prima de Stan, amparándose en que los niños necesitarían una madre y que, si él no estaba enamorado, no sufriría si la cosa iba mal. De todas formas, ahora no necesitaba nada que incrementase el lío que tenía en la cabeza.
-Charlotte…
-Piénsalo fríamente, si la niñera hubiese sido más lenta, o se hubiese dejado llevar por el pánico, hubiesen secuestrado al pequeño Charles. Y sólo la suerte ha querido que escogiesen para entrar en casa el día que Grace estaba con una amiga. En serio, Daniel, sé que quieres a tus hijos, y sé que eres un buen padre, pero tu trabajo es peligroso, ¿quieres que te ocurra algo y los niños vuelvan a quedarse sin padre?
-No… Eso no va a pasar…
-Hubiese ocurrido de no ser por tu amigo, hoy. Piénsalo, yo sólo quiero lo mejor para ellos.- sentenció la mujer levantándose y dirigiéndose a la puerta- Buenas noches Daniel.
El detective observó cómo ésta se iba, antes de dejarse caer en el respaldo del sofá con un gemido.
Gracias por leer y comentar!
