Segundo cap.

Caí en medio de un callejón, pero… ¿Qué haría Sucrette aquí? Comencé a caminar, las ratas pasaban de lado a lado, el ambiente era obscuro… Triste. Continué caminando hasta que por fin vi la mansión de los Cleirmont a lo lejos. Al llegar el portero me pidió mi invitación, podría rogar para que no descubrieran la invitación falsificada pero todo salió bien, entre dos guardias abrieron las gigantes puertas para mi paso. Ahora, solo necesitaba averiguar dónde estaría Sucrette.

"Atención invitados, Subir al segundo piso está estrictamente prohibido, cualquiera que entre será arrestado de inmediato" Dijo un guardia al frente de todos. Caminé por la mansión en su busca pero el olor a sangre y a humanos inundaba el lugar, me distraía pero debía controlarme, o todo mi plan se arruinaría, al paso, escuchaba varias personas preguntar por Sucrette pero una en específico me llamo la atención, "He escuchado que la Joven Sucrette no ha querido salir de su habitación, siente que algo saldrá mal"

-¡Nada de tonterías!-Grito el rey Interrumpiendo-Mi hija vendrá en un momento. Así que ahí fue cuando me di cuenta de que debía entrar a su habitación como fuera. Salí al jardín y noté que el balcón de arriba era el de la habitación del Rey, los guardias caminaban haciendo rondas así que arriesgaba mucho en esto pero aun así lo hice. Empecé a trepar por un árbol que estaba a mi lado y al llegar a la cima salté hacia el balcón. Traté de no hacer mucho ruido, puesto que había un guardia en él. Camine silenciosamente hacia él y agarré su cuello asfixiándolo por unos segundos hasta que quedara inconsciente. Entré en la puerta y por lo que noté, no me había equivocado si era la habitación del 'Rey' Tomé algunas cosas de oro, no podría irme con las manos vacías. Al levantar una pequeña estatua de caballito noté que sonó un ruido… En algún lugar de la habitación. Y Por supuesto, era una especie de pasadizo secreto, camine por él y llegué al otro lado, era otra habitación, salí y caminé observando cada cosa… Encima de la cama había una nota.

"Diario 20.

¡Por fin! Hoy es el día tan esperado, la fiesta es hoy y voy a pasármela genial, quiero distraerme de todo el caos que causó la peste negra, pero hay un problema, cuando salí a caminar, un hombre cayó enfrente de mí, de la nada. Me asustó bastante y pude ver como brillaba una especie de espada saliendo de sus botas… ¿Y si es un invitado? No planeo salir dentro de un buen rato.

-Sucrette"

Bien, ahora lo sé, mi objetivo está cerca y no planeo perder la oportunidad. La chimenea estaba encendida y ella… Ella estaba sentada al frente mío de espaldas.

-Papá, ¿Por qué abriste el pasadizo si puedes pasar por los pasillos? –preguntó ella. Yo solo me silencié. El olor proveniente de ella… El olor de su sangre me estaba enloqueciendo, me acerqué a ella despacio y acaricie su cabello, sabía que Sucrette estaba más que convencida de que era su padre y por eso le veía con tanta tranquilidad.

-Todo estará bien si no gritas-Dije entre susurros. Ella volteó asustada, y se levantó corriendo a una esquina, yo solo me preocupé por cerrar muy bien la puerta de su habitación.

-¿Quién eres?-me preguntó-¿Cómo has entrado aquí?

-Tu misma lo dijiste…-Dije acercándome a ella, sonriéndole de lado-Por allí-susurré señalando aquel pasadizo. Esto me estaba volviendo loco, no sabía cómo haría para llevarla con nosotros… No habría forma de ir llevándola inconsciente, todo el mundo se daría cuenta. Pero en este momento… Recordé a Kentin "¿Y si la seduces?" Eh, Por qué no? Traté de resistirme a tan delicioso olor y la agarré de la cintura.

-¿Qué haces?- preguntó Sucrette un poco preocupada.

-Yo... sólo quiero algo…-Susurré empezando a besarle su cuello, me sorprendió… Porqué ella sólo se dejó llevar, Di un dulce beso en sus labios que se tornó a uno apasionado, sin dejar de probar aquellos labios la llevé a su cama, la recosté quedando yo sobre ella, me causaba un poco de risa sus mejillas ruborizadas, pero… Aun si me distrajera, ese olor… No podía… Continué besando su cuello y empezando a desabotonar uno por uno los botones de su camisa, ella continuaba sonrojada y acariciaba mi cabello.

-Tus ojos… -susurró mirándome directo a aquellos.

-¿Qué tienen?-pregunté terminando con el último botón. Besaba su abdomen despacio y ella solo se quedó en silencio, acariciando mi cabello, de alguna forma, Sucrette hizo que rodáramos en la cama haciendo que ella finalmente quedara sobre mí, puso su mano en la baranda de la cama de la cual sobresalía una puntillita. Un leve gemido de dolor por su parte, me senté y miré su mano, estaba… sangrando, el olor se hacía cada vez más y más fuerte y mi locura y deseo por beber de ella estaban aumentando.

-Tengo que irme-dije Levantándome.

-¿Qué? No, espera ¡no es nada! Podemos continuar.

-Si te digo, que subieras a una embarcación conmigo, para salvarte la vida, ¿irías?-pregunté, aun sabiendo que si iba conmigo, ella moriría.

-N-No… No sé ni siquiera tu nombre…

No tenía alternativa, para que mi plan se llevara al cabo, tendría que convencerla, pero estaba perdiendo la cordura y sacarla de ahí a la fuerza no podría. Ella se abalanzó sobre mí y me empezó a besar de nuevo, sin embargo, la aparté.

-Dije que tengo que irme-susurré tratando de esconder mis colmillos que salieron a flote después de sentir el aroma de su sangre, entre otra vez por el pasadizo y llegué a la habitación de su padre, repetí el mismo camino por el cual logré llegar y pude sentarme a respirar un poco de aire fresco en aquel jardín.

No olviden comentar3 *-* Gracias por leer!