No sé ni por dónde empezar a pedir disculpas por haber tardado tanto en publicar! La verdad es que no tengo perdón, así que entenderé que esteis enfadados conmigo... Lo siento!
Espero al menos que os guste
Una caprichosa cazafortunas, fue la conclusión a la que Steve llegó tras investigar intensamente la vida de Charlotte Edwards.
De buena familia, se había casado con un hombre mayor y rico del que había enviudado heredando su fortuna- y por eso de cumplir con los clichés, lo más probable es que esa rubia ambiciosa hubiese contratado a un asesino a sueldo- se decía el marine. Tras la muerte de su primo, y tras haberse convertido en la albacea de sus sobrinos, había adquirido la molesta costumbre de buscarse amantes rubios de ojos azules, cosa que, por supuesto, hacía que a Steve la hirviese la sangre en las venas y sintiese unas terribles ganas de librarse de ella.
Y algo le decía que aquello no iba a resultarle fácil.
-¿A qué ha venido eso?- quiso saber Danny cuando hubo regresado a casa tras dejar a Charles en el colegio. Sabía que tenía que pasar por el despacho, pero antes debía aclarar ciertas cosas- ¿acaso me estabas amenazando?
-¿Amenazando? ¿Yo?- Charlotte intentó poner cara de inocencia- No sé de qué me hablas, Daniel.
-¿No sabes de qué te hablo? ¿No sabes de qué te hablo? Te hablo de "Alguien está muy interesado en saber quién te ayudó a salvarme", ¡de eso hablo!
-Solo pretendía ayudarte.
El rubio bufó, sin creerse nada.
-Pues no necesito tu ayuda.
-Oh, en eso estás muy equivocado, Daniel- había algo en la forma en que Charlotte pronunciaba su nombre que hacía que al detective se le erizase el vello. No le había gustado nunca, pero ahora mucho menos-, solo quiero lo mejor para ti, y para los niños, por supuesto, sobre todo para los niños. Esta visita me está convenciendo de que no se están criando en un ambiente favorable…
Y Daniel Williams corroboró, una vez más, que su instinto nunca se equivocaba. El antiguo policía de Jersey tragó saliva.
-¿Cómo dices?- preguntó con la escasa voz que le salió en el momento.
-Bueno, tantos peligros a su alrededor… y ahora está ese militar…
-…marine- corrigió Danny sin pensar.
-Lo que sea.
-¿Qué pasa con él?
-¿Crees que no me he dado cuenta de cómo te mira?
-No sé de qué me hablas.
-Lo sabes, lo sabes de sobra. Y como lo sabes tan bien, estarás de acuerdo conmigo en que ese ambiente no es bueno para los niños.
-Repito que no sé de qué hablas.
-Sigue engañándote a ti mismo. Pero piensa que si sigues siendo tan egoísta acabarás perdiéndolo todo: a los niños y a tu soldado. ¿Qué crees que ocurriría si se supiese la verdad?
Danny no estaba seguro de a qué verdad se refería, si a la extraña relación que habían mantenido Steve y él- en cuyo caso realmente no era para tanto, ya que el "Prohibido preguntar, prohibido decir" se había abolido hacía tiempo-, si a la vergüenza de haber sido rechazado una vez más o al hecho de que Steve estaba ayudándole a escapar de los suyos, en cuyo caso las consecuencias sí podrían llegar a resultar temibles. El corazón le latía a toda prisa sin saber cómo reaccionar.
-Lo quieras o no, yo soy tu única salida y no te conviene que me enfade- sentenció Charlotte mientras salía de la casa con paso altivo y sugerente.
Danny apoyó la frente en la pared sin saber qué hacer.
-Danno no dice nada, ¿crees que no le he preguntado ya mil veces?
Kono sabía que no estaba jugando limpio, intentando sonsacar a Grace en busca de información, pero necesitaba saber qué era lo que había ocurrido entre Steve y Danny.
-Pues habrá que investigar.
-Solo sé que tío Steve se siente muy culpable y que Danny intentó dejar de quererle. También sé que no lo consiguió- comentó Grace tras beber un sorbo de su batido.
-Steve es un idiota- murmuró Kono llevándose la pajita de su bebida a la boca.
-Y que lo digas.
No podía creer lo que estaba viendo. En su cabeza, un acto así no tenía cabida y, sin embargo ahí, entre sus manos, estaba la prueba. Cogió su móvil.
-Danny, tengo que verte urgentemente.
-Escucha, Steve… verás… Creo que es mejor que no nos veamos más. Si descubren que me has ayudado quién sabe qué represalias pueden llegar a tomar. Te enviarán a un tribunal militar, o te echarán del cuerpo, o te destinarán a un lugar altamente peligroso…
-Danny, Danny, cálmate y escucha lo que tengo que decirte…
-Déjalo, Steve. En serio. No puedo. Ahora no puedo manejar esta situación. Son demasiadas cosas y no puedo afrontarlas todas. Por favor, es lo único que te pido. No me llames, no vengas a verme. Mantente al margen de esto… de mi…
-Danny…
-Lo siento. Adiós, Steve.
El marine se quedó un rato con el teléfono en la oreja, incapaz de reaccionar. Tanto, que no se enteró de la figura que se acercaba sigilosamente tas él.
Por desgracia, se dio cuenta tarde, en cuanto sintió el fuerte golpe en su cabeza y se hizo la oscuridad.
Y hasta aquí por hoy, espero no tardar tanto tiempo en publicar el resto de capítulos!
CellyLS, no sé si eres la única que continúa leyendo esta historia (culpa mía por tardar tantísimo), pero que sepas que sin tu apoyo nada sería igual!
